Eloo, algunos dirán "Por fin el segundo cap". Dios! recién el segundo (que mal que estoy quedando) Pero bueno, creo que primero los dejo para que lo lean. Ya daré mis debidas explicaciones y o aclaraciones al final de este capítulo. Disfrútenlo
Capítulo 2: Desorientados
Las puertas del ascensor se abrieron ante un pasillo extrañamente desierto. Tanto para un lado como para el otro no se alcanzaba a percibir movimiento alguno. El silencio reinante resultaba igualmente aplastante y opresivo, a tal punto que la estrecha cabina del elevador parecía mucho más acogedora.
La figura de un hombre alto y moreno hizo su aparición en el corredor vacío y tomó un rumbo al azar con su paso cansino, casi robótica. ¿En qué parte de la nave se encontraba? O mejor aún ¿Hacia dónde se dirigía exactamente?
Poco le importaba realmente: sea el hangar, la sección central o el nivel superior correspondiente a navegación…. Cualquier lugar le era indiferente; incluso si esa inusual tranquilidad del lugar se debía a un posible ataque, le daba lo mismo. Existen momentos en los que uno se permite el lujo de divagar en si mismo, sin medir lo que sucede a su alrededor y ese, era el caso.
Dobló hacia la derecha en la primera bifurcación que se le presentó y su vista le mostró un corredor exactamente igual al que había dejado: vacío e interminable. Quizás no era conciente de la hora que era, muy probablemente todos dormían ya. Sólo el sonido seco de sus propios pasos lo distraían de su ensimismamiento.
Otro cruce, la izquierda, otro pasillo idéntico al anterior. Esto ya se asemejaba a un laberinto; en una ocasión había soñado con algo semejante; en realidad se había tratado de una pesadilla, el asunto era que la sensación que lo embargaba era la misma: caminaba y caminaba y siempre se repetían los mismos lugares, los mismos rincones y encrucijadas. Seguía y seguía sin signos de algún avance. Eso terminaba desesperándolo, y no podía sacarse de la cabeza la idea de que se trataba de un reflejo de su propio estado anímico. Un largo camino interminable que no lo llevaría a ningún lado, que se repetiría una y otra vez mientras persistiera su propia confusión.
¿Qué debía hacer¿Qué era lo correcto¿Qué era lo que EL DESEABA en realidad?
Sin apenas notarlo, una de las puertas a su derecha se abrió para dar paso a un joven. Era una cabeza más bajo que él e igualmente moreno, tanto su cabello como su piel. Se detuvo justo en frente suyo y lo observó de arriba abajo con rostro apenas interesado.
- Vaya Duero! Es raro verte por esta sección de la nave ¿Qué te trae por acá?
- ¿Qué sección? – fue lo único que logró articular.
Hibiki lo miró aún más consternado y señaló con su índice por encima de su cabeza. El médico siguió la dirección que le marcaba hasta chocar con una placa metálica clavada sobre el umbral de la puerta. Esta decía:
Nivel Inferior - C / Almacenaje de Armamento
- ¿Te sentís bien? – la pregunta logró que volviera a la realidad.
- Yo. Bueno…. – Ni él mismo estaba seguro de la respuesta. ¿Estar deambulando sin rumbo por toda la nave era síntoma de estar bien?
El piloto lo contempló detenidamente, adivinando lo que los ojos de su amigo escondían y sonrió al comprender.
- Estaba por irme, pero creo que a Barnett no le molestará otra partida de cartas, acompañada de una buena taza de té. ¿Te gustaría acompañarnos?
Y sin dejar que Duero mediara palabra, lo empujó hacia la puerta por la que antes saliera.
Parfet rebuscó nuevamente en la caja de herramientas hasta hallar una llave nº 5. Si con esa no lo lograba entonces no podría hacerlo con nada más. Volvió a concentrar su mirada en el objeto que tenía en frente, se ajustó mejor los lentes sobre el puente de su nariz y procedió a girar la turca.
Forcejeo…Presión. Esfuerzo, más forcejeo, más presión.
Su frente se iba cubriendo con pequeñas gotas de sudor y su respiración se agitaba de a ratos, más por los nervios que por el cansancio. Tomó un último impulso para girarla con tanta mala suerte que la llave se zafó de su posición y siguió de largo, raspándole apenas la muñeca izquierda.
- ¡Es inútil! – Gimió rendida, y con toda su ira contenida arrojó el instrumento por el aire, el cual rebotó contra la estantería que tenía encima suyo y todos los objetos metálicos y pesados cayeron sobre la pobre chica, haciendo un gran estruendo.
- ¡Por Dios, Parfet-chan¿Estás bien, te lastimaste? – escuchó una voz a sus espaldas e inmediatamente unas manos femeninas la ayudaron a levantarse.
- No pasa nada, fue un descuido mío. Ya estoy bien, Dita.
Pero la pelirroja la escrutaba de pies a cabeza con preocupación, buscando alguna herida grave. La guió hacia la cama e hizo que se sentara junto a ella.
- ¿Segura que no sentís algún dolor fuerte? – Volvió a preguntar – Esos objetos se ven muy pesados, a ver si no te quebraste algún hueso o te golpeaste la cabeza.
La ingeniera intentó decirle que estaba perfectamente, pero la jovencita no le permitía meter bocado.
- Creo que lo más conveniente va a ser que vayamos a ver a Duero-san, por si te lastimaste o…
- ¡NO! – Gritó repentinamente e hizo que la piloto diera un respingo del susto – No, ya te dije que no me duele nada, no es necesario ir a la enfermería – le aseguró ya más tranquila.
La joven no insistió más, sólo se la quedó mirando, lo cual para Parfet resultó mucho más incómodo que sus constantes preguntas.
- Ehh…¿querías hablarme o necesitás algo……? - Preguntó la chica para cortar el molesto silencio.
-¡Ah! Si, bueno…. Pasa que, es que yo, bueno nosotras – Dita se cortó a si misma y se permitió inhalar y exhalar una buena bocanada de aire ante de ordenar sus pensamientos
– Las chicas y yo nos extrañamos de que no vinieras a cenar con nosotras. Le preguntamos a una de tus técnicas y lo único que supo decirnos fue que te habías ido antes de tiempo del hangar y que no habías vuelto a la última supervisación.
- ¿Y? – fue su única respuesta.
- Y bueno, nos resultó raro…
- En realidad no veo qué hay de raro – la cortó la castaña – En muchas ocasiones falté al comedor porque estaba ocupada en un proyecto, y nunca se preocuparon por eso- Soltó un bufido de exasperación – No le veo la diferencia ahora.
La muchacha no podía ver que la pelirroja a su lado se había encogido levemente con su contestación. Desconocía a esa nueva Parfet, nunca antes había contestado así a nadie, por el contrario siempre era muy alegre, respetuosa y considerada.
- ¿Qué… qué es lo que te está molestando, Parfet-chan? – se animó a preguntar.
- ¿A mi? Nada – Evadió esta.
- No te creo – dijo Dita más decidida.
- ¿Y qué querés que te diga? Pensá lo que quieras…. siempre lo hacés.
Pero inmediatamente dijo eso, se arrepintió profundamente. Se volteó hacia su compañera y le tomó las manos con delicadeza.
- Perdón Dita, yo no quise decir… yo, estoy cansada y me irrito cuando algo no me sale bien. Perdón – Y agachó su cabeza, completamente avergonzada.
Una mano se posó sobre uno de sus hombros y la acarició delicadamente. Sin darse cuenta, terminó abrazada a su amiga, sollozando contra su hombro y escuchando susurros de alivio en su oído.
- No se qué me pasa – confesó entrecortadamente.
- ¿Qué es lo que sentís exactamente?- quiso saber Dita.
- No se… me siento inquieta, no se lo que hago. Hace como media hora que intento girar esa bendita tuerca y todavía no pude encontrar nada que encajara en ella.
La pelirroja se levantó de la cama para observar con más detenimiento la pieza metálica que reposaba en el escritorio. Unos segundos después estaba revolviendo en la caja de herramientas para terminar sacando un objeto delgado y largo, el cual tendió a la ingeniera.
- No estoy segura, pero creo que tendrías que haber usado esto – y dejó caer en su mano un destornillador de tamaño mediano.
- ¿Qué? – La castaña miró a la herramienta y su amiga de forma intermitente. Inmediatamente se puso de pié y caminó hasta el escritorio para mirar su proyecto.
Efectivamente, no se trataba de una tuerca sino de un tornillo, uno bastante grande, pero un tornillo al fin. La mecánica se quedó en silencio e involuntariamente el instrumento cayó de su mano. Comenzó a temblar levemente y Dita temió que se desmayara cuando la vio llevar sus manos a la cabeza y presionarlas contra su sien.
- ¿VES¡A eso me refería! No puede ser que me confunda un tornillo con una tuerca. Eso es mecánica básica – Pateó, desganada, un trozo de metal que había en su camino hacia la cama, se desplomó en ella con notable cansancio y hundió el rostro entre sus manos.
La pobre de Dita, sin saber cómo reaccionar ante la actitud inesperada de su amiga, no supo hacer nada mejor que posar una de sus manos en su espalda, al menos para brindarle un poco de ánimo.
- Está bien Parfet-chan. Todos nos sentimos perdidos de vez en cuando.
Un débil asentimiento por parte de la castaña fue lo único que obtuvo como respuesta.
El silencio reinó por unos minutos, mientras la jovencita dejaba descargar su angustia. Cuando vio que ya estaba un poco más calmada, Dita se animó a hacer la pregunta que estaba dando vueltas en su cabeza desde hacía un tiempo.
- ¿Todo esto tiene que ver con Duero?
La mecánica se enderezó lentamente y se limpió las lágrimas con una de sus mangas. Estuvo a punto de contestar a la defensiva una vez más, pero la mirada seria y preocupada de la joven la hizo recapacitar. Respiró profundamente para aclararse las ideas antes de hablar:
- Hoy por la tarde me mandó un mensaje invitándome a tomar el té con él. Pensé que tendría algo importante que decirme….
- Te contó sobre la reunión en Tarak – la interrumpió.
- Si
- ¿Y qué te dijo?- inquirió la pelirroja.
- Bueno, lo que vos y los demás ya saben.
- No, la verdad es que no lo se – confirmó Dita con total convicción.
Parfet se la observó algo confundida ¿acaso había dicho algo que no debía? Quizás se habían hecho reuniones aparte para cada representante, personales o secretas. Para cuando la castaña volvió en si y se giró para encarar a su amiga, esta ya no se encontraba a su lado. Alzando sus lentes pudo verla, de pie, frente a la única ventana que había en la pequeña habitación. La mirada fija en el infinito espacio plagado de estrellas, o al menos eso era lo que la mecánica creía, ya que Dita estaba de espaldas a ella y no podía ver su cara.
- Cuando llegamos al lugar de la reunión, se nos informó sobre la misión planificada por Meyer y Tarak para ir a la Tierra. ¿Duero-san te contó sobre lo que nos propusieron? – preguntó la joven.
- Si, me comentó sobre los puestos ofrecidos para la nave "Arca".
- Bien, solamente BC-sama, Bart y yo expresamos nuestra decisión en el momento. Ni Duero-san ni… Hibiki, dieron alguna respuesta.
- Creí que todo se había acordado en esa reunión – Se levantó de la cama para arrimarse al ventanal.
- No. Las embajadoras de Meyer no se iban a ir hasta el día siguiente, así que les dijeron que tenían toda la noche para meditarlo. Al día siguiente, por la mañana, fueron llamados de nuevo a la Junta y estuvieron ahí por unos 15 minutos. Pero cuando volvieron no dijeron nada y nadie insistió sobre el tema, así que volvimos al Nirvana.
La joven de trenzas se mantuvo en un silencio meditabundo. Mientras su amiga le contaba lo que sabía había notado que su mirada no era la de siempre. Sus pupilas estaban opacas y sin brillo, en realidad parecía algo preocupada ¿o era angustia? "Ay, nunca fui buena para estas cosas" se lamentó la chica.
- ¿Duero-san tomó una decisión? – Quiso saber la piloto.
- No se - "Y claro, si me fui sin darle tiempo a explicarse" – Por lo visto no era su intención hablarme sobre eso – comentó con algo de resentimiento.
Dita la observó de reojo y sonrió de lado.
- Estoy segura de que lo que sea que te haya dicho para molestarte, lo hizo sin querer.
- Es que no dijo nada malo….. Simplemente no dijo nada – finalizó. Sentía una mezcla de enojo y melancolía dentro suyo que no podía entender. Bueno no, era sencillo, se estaba volviendo loca.
- Recuerdo que hace mucho tiempo, cuando no me sentía segura de mi misma ni de lo que pasaba por mi cabeza, alguien me dijo: "Es extraño ¿no? No hay forma de que un hombre le guste a una mujer".
Parfet reconocía sus propias palabras, pero no terminaba de entender lo que su amiga buscaba decir. La pelirroja clavó sus ojos azules en los de su amiga esperando que esta no dudara de sus palabras.
- Creo que ya es tiempo de que te sinceres con vos misma Parfet. Quizás yo no me di cuenta tan pronto como vos lo hiciste, pero si lo acepté mucho antes.
- No entiendo lo que me estás diciendo – Era la verdad, pero algo dentro suyo igualmente la hacía inquietarse y temblar ante lo que su compañera pudiera decirle.
"Quizás lo entiendas de esta manera" pensó la piloto – Le confesé a Hibiki lo que sentía por él – El comentario tomó por sorpresa a la mecánica.
- ¿Qué¿Cuándo?
- Justo después de la reunión. Fui hasta la habitación que le habían asignado y se lo dije – las mejillas se iban sonrojando a medida que se lo contaba.
- ¿Y qué te respondió? – Por poco se le esfumaba toda la angustia que tenía ante tal comentario. Ella estaba bien al tanto de lo que le pasaba a esos dos, pero nunca creyó que Dita fuera lo suficientemente madura como para tomar la iniciativa. Aunque se sentía muy feliz por ella, presentía que no todo había salido bien ya que su compañera seguía mostrando un semblante preocupado y triste - ¿Qué te dijo Dita?
- Nada, no lo dejé contestar. Le dije que lo amaba, pero que no iba a dejar a mis compañeras. El Nirvana es mi familia y no podría separarme de ustedes. Yo sabía que era una gran oportunidad para él el ser nombrado como piloto en una misión tan importante. Así que le dije que fuera cual fuese su decisión yo lo apoyaría, aún si no lo volvía a ver.
- ¿Y?
- Y me fui. No pude quedarme, tenía miedo de su respuesta.
- Bueno, pero eso ya pasó- Intentó restarle importancia al asunto - Ahora ya sabés que no va a irse….
- ¿Qué dijiste! – Sus ojos enormes como platos.
- Ehh… que no iba a irse.
- ¿Él te lo dijo?- Su rostro era de total expectación. Había tomado a Parfet por los hombros y esta podía sentir que sus uñas se le clavaban ligeramente en la piel, aún a pesar de tener puesto su uniforme de trabajo.
- ….No, fue el Doctor …. ¿Acaso no lo sabías?
Dita no le contestó, daba saltitos alrededor suyo y finalmente se abalanzó sobre ella para abrazarla, provocando la caída de ambas. Lo único que pudo razonar Parfet después de tremenda caída fue que su amiga había vuelto a ser la de antes.
- No sabés lo feliz que me hiciste al decirme esto Parfet-chan – dijo aún sobre ella.
- Me alegro mucho pero¿me harías el favor de levantarte? Me estás asfixiando – La piloto se apuró a obedecerla – Graci….Auu!
Se había apoyado en su mano derecha para poder enderezarse pero inmediatamente tuvo que dejarse caer, al sentir que todo su brazo era invadido por unas terribles punzadas que la hicieron retorcerse en el suelo.
- ¡Dios! – Dita se llevó una mano a la boca para contener una exclamación. Toda la zona que iba de la muñeca al codo de la mecánica se veía terriblemente hinchada y moretoneada – Parece ser que al final si te habías hecho daño. Tenemos que ir al consultorio, eso no pinta nada bien.
- No quiero ir – Pudo responder apenas, entre jadeos de dolor.
- Podrías estar quebrada.
- ¡No! No podría mirarlo a la cara ahora. Me porté como una niña estúpida con él.
- ¡Parfet Balblair ahora mismo te estás portando como una nenita! Esto es serio, si no te hacés ver de inmediato podrías empeorar. No te portes como una necia ¿y si después no podés manejar más tus herramientas?
La castaña no tuvo otra opción que sucumbir frente a tan razonables palabras. Con su brazo sano rodeó los hombros de la muchacha y dejó que la escoltara hasta la puerta. Desde el nivel inferior dónde estaban hasta la enfermería había dos viajes en ascensor y varios pasillos… tal vez tendría tiempo suficiente para acomodar un poco sus ideas.
Antes que nada quiero explicar dos cosas:
1º Jamás de los jamases voy a escribir la palabra "continuará" ya que la detesto. SUFRO cuando leo esa bendira y mísera palabrita al final de los fic que leo, siento como si se perdiera la continuidad de la historia. Ya se, es una exentricidad mía pero bueno, soy la escritora acá. Así que vamos a hacer de cuenta que ya sabemos que esto continúa. Cuando aparezca la palabra "Fin", "Finito", "The end", "Kaput" o lo que sea ya sabrán que la historia se acabó. ¿Tamos: )
2º Creo, no recuerdo bien, que en el primer cap escribí el nombre de la mecánica como Parfeit, bueno gente, lo escribí como me sonaba, pero ahora recordé que se escribe Parfet y la verdad me gusta, así que lo escribí así en este cap (sólo lo digo para que no piensen que soy tan colgada de cambiar la forma de escribir un nombre a cada rato, lo hice a conciencia)
Bien, ya está. Supongo que ahora les debo una explicación, en realidad yo creo tengo que hacerlo porque yo misma dije que no me gustan los fics que tardan en actualizar.
Creo tener una muy buena razón: Volví a ser prima! Hace unas dos semanas nació mi primera primita (por parte de mi tía Silvia) una enana cara de upite llamada Naiara. Así que entre ir al hospital, llevar esto traer lo otro, una semana entera limpiando la casa de mi tia (una odisea realmente), salir de prepo a comprar cosas que la beba necesita (la guacha se adelantó casi un mes, así que nos agarró a todos en plena organización) y así se me pasó el tiempo volando y no pude terminar el cap (ya iba x más de la mitar escrito) a eso súmenle que no estaba del todo inspirada (la idea la tengo pero quiero encontrar las palabras justas y el desarrollo deseado) En fin, pero acá está.
No se pueden quejar ya que es un cuarto de hoja más largo que el primero, se que quisás no sea tan llamativo para algunos pero ya se va a poner lindo en el tercero. Nada más por ahora, si les gustó dejen review, si no... ya será en el prox cap. Saludos a todos y gracias por molestarse en leer mi kilométrica aclaración
Cyllan Anassan ;)
