¿¿¡¡HOLA COMO ESTAN TODOS POR AQUÍ!!?? He vuelto y de verdad que estoy muy contento por el apoyo que me han brindado hasta este momento, espero que esto se traduzca en que les esta gustando la historia, porque eso me haría mas contento aun y me daría mucho animo no solo para terminar esta con muchísimo gusto sino también de empezar otras historias, tanto CCS como de otras series.

Bueno, se que estoy empezando a demorarme con las actualizaciones pero como me dijeron por ahí en un review: Estoy entrando en una serie de bloqueos temporales, pueden creer que tengo fics que no actualizo hace más de un año. Lo sé, soy patético XD. Pero si quieren leer alguna díganmelo y podríamos arreglar algo.

¿Algo del capitulo? Bueno, algunos recuerdos, cositas buenas para el pobre Li y bueno, como dije antes, en este momento el fic va a entrar como en una Segunda etapa. A mi me gustó y espero lo mismo con ustedes… Pues juzguen.

Y ya basta de tanta palabrería. A lo que vinimos. Nos vemos abajo.

LA HIJA DEL PROFESOR

POR: SYAO FROM THE COFFEE.

CAPITULO 5CHICO BUENO. CHICO MALO.

El poste al lado de la entrada del instituto comenzó a parecerme bastante cómodo y creo que era lo mejor que me podía suceder en ese momento ya que llevaba casi media hora esperando a que la chica Kinomoto saliera y me diera todas las explicaciones pertinentes del caso. ¡Pero demonios! Ese día si que se estaba tardando ¿Qué tanto hacía esa chica después de salir de clase¿La tarea del día siguiente en la biblioteca? No sé, pero de verdad que se estaba demorando demasiado y nunca, nunca me había gustado esperar, ni por nada ni por nadie.

Fue entonces cuando recordé una situación que había vivido en Hong Kong:

Estaba en la salida de la escuela, si, digo que estaba en la escuela porque para aquel tiempo todavía no estaba ni siquiera cerquita del insti, en aquella ocasión tenía 7 años, si, era todo un niño, un niño inocente y un niño que todavía no entendía muy bien eso de ser un chico malo, ya lo había dicho antes, era mas bien calladito y tímido o quizás no era tanto que fuera tímido, era mas bien algo así como que no me interesaba relacionarme mucho con los demás. Creo que también ya lo había dicho. Pero bueno, en aquella ocasión también estaba recostado contra un poste de la electricidad y sentía que mi corazón estaba a punto de salírseme por la boca o por cualquier otro lado, pero definitivamente quería salirse, de lo contrario no hubiese estado saltando tanto.

Supongo que ese día debía verme bastante ridículo o bastante guapo —Dependiendo de quien me estuviera mirando—. Recuerdo que tenía mis zapatos bien lustrados, recuerdo que había vestido mi uniforme cuidando cada detalle para que todo se viera simplemente perfecto, recuerdo que incluso había usado el bonete que era parte de uniforme de la escuela y que yo nunca usaba pues me parecía toda una ridiculez; y lo mas increíble: recuerdo que debajo de ese bonete, mi cabello estaba perfectamente peinado hacia la derecha. Ese si que había sido un trabajo duro. Pero todo era por ella.

Estaba bastante ensimismado, por eso no escuché que alguien se acercaba.

—¿Que haces Li? —Me preguntó un chico, un compañero del salón. Debo decir que en ese momento me sobresalté demasiado, eso no sucedía muy a menudo, siempre fui muy aplomado.

—Nada.

—¿Nada¿Y que tienes atrás? —Volvió a preguntar. Yo repetí la respuesta dada previamente— Vamos Li, cuéntame que vas a hacer, soy lo mas cercano a un amigo que tienes, no es bueno esconder secretos a los amigos.

—No estoy haciendo nada —Dije con firmeza.

—Si estas haciendo algo, estas esperando.

—De acuerdo, entonces estoy esperando

—¿Y a quien esperas?

—Solo espero.

—Cuéntame

—Nop

—Vamos Li —Insistió

—Nop —Repetí.

—De acuerdo, si no me quieres contar ese es tu problema —Dijo el chico. Creo que su nombre era Arai o algo así— Pero creo que deberías confiar más en mí, soy tu amigo y para que veas que soy de confianza te aseguro que no te conviene quedarte si no te quieres llevar un feo disgusto —El chico empezó a caminar seguramente hacia su casa, no mucho después se giró y pude escuchar que me gritaba— Esas son unas flores muy bonitas Li, quizás te ayuden un poquito.

¿Flores? En ese momento recordé la pregunta que el me había hecho segundos atrás ¿Y que tienes atrás? Y de hecho lo eran, eran flores, era un ramo de flores que había comprado para la chica que estaba esperando, de acuerdo, lo acepto, estaba esperando una chica, quizás la chica mas bonita que había conocido hasta ese momento, su nombre era Miki Akamiya, una diminuta niña con hermoso cabello castaño que bajaba unos centímetros por debajo de sus hombros, tenía unos hermosos ojos azules que inspiraron mas de una de mis creaciones poéticas, tenía una sonrisa tímida que era capaz de doblegar a cualquiera¡Incluso lo había hecho conmigo! No paso demasiado tiempo para que yo me diera cuenta de que estaba muy, muy, muy enamorado de ella, pensaba en ella todos los días, escribía su nombre en todas las paginas de atrás de todos mis cuadernos, soñaba dormido y despierto con ella. Definitivamente estaba enamorado.

Y el día por fin había llegado. El día en que me iba a declarar, obviamente para eso eran las flores.

Sin embargo tuve que hacer un alto en mis pensamientos amorosos hacia la chica cuando recordé las palabras que mi autodenominado amigo había mencionado antes: No te conviene quedarte si no te quieres llevar un feo disgusto.

—Quizás solo quería molestarme —Dije para mí y decidí continuar con mi espera. Esta no duró mucho más, por fin vi que ella cruzaba la reja de salida, entonces comprendí el asunto del feo disgusto del que hablaba Arai.

Allí estaba, mi chica, la chica que me gustaba, no, no solo eso, no solo me gustaba, de verdad, de verdad que estaba enamorado de ella, lo sabía y lo confirmé cuando la vi salir por esa reja, en ese momento supe además que quería ser su esposo tan pronto tuviéramos edad para casarnos, supe que quería hacer el amor con ella y supe que quería ser el papa de sus hijos —Vaya que no era tan inocente, en realidad era mas bien algo precoz ¿No?— Sin embargo los sueños de matrimonio se fueron al carajo cuando vi que ella no salía sola, salía con un chico, con su mano derecha ella sujetaba la izquierda del fulano y con la otra mano cargaba con algo de dificultad un enorme conejo de felpa… ah pero por mas dificultoso que estuviera siendo el asunto del enorme conejo a ella no se le veía triste, por el contrario, ambos chicos parecían demasiado felices.

No había que ser un genio para ver que era lo que estaba sucediendo.

Inmediatamente me retiré corriendo de allí y no supe en que preciso momento tiré las flores porque cuando llegué a casa estas ya no estaban en mi mano, antes de cruzar la gran reja de mi casa pensé de nuevo en las palabras de Arai: No te conviene quedarte si no te quieres llevar un feo disgusto. ¿Un disgusto¿Un feo disgusto? Quizás en algún momento del futuro lo sentiría pero en ese momento lo único que de verdad sentía era una gran tristeza, un gran deseo de tirarme ahí mismo, a la acera, a llorar, y lo hice, de verdad que lo hice y me da un poco de vergüenza admitirlo pero lloré por una chica, quizás se debió a que aun era un niño con un carácter todavía muy endeble, pero que mas daba, lloré, lloré como no recordaba haberlo hecho nunca.

No sé cuanto tiempo duré allí tirado, el hecho fue que cuando me desperté estaba en mi habitación.

Y entonces comprendí que no siempre llorar era malo, es mas, en ese momento pude ver que esto de verdad me ayudó bastante, y cuando me calmé volví a pensar en las palabras de Arai: Esas son unas flores muy bonitas Li, quizás te ayuden un poquito. No, no lo habían hecho, de hecho mis ahorros de un mes quedaron tirados no sé en que lugar. En ese momento muchas cosas dejaron de tener sentido para mi.

A partir de ese momento mi vida cambió.

Desde ese momento la escuela empezó a parecerme la cosa mas aburrida del mundo, no me sentía para nada bien en ese lugar. En ese momento las personas comenzaron a parecerme bichos traidores en los que no se debe confiar, si, todos me habían traicionado: Miki por escoger a otro en lugar de a mi; ese otro por quitarme algo que yo quería demasiado; Arai por no hablarme antes del romance que esos dos tenían —algo que al parecer era evidente— La señora de la cafetería por venderle mi trozo de pastel de chocolate a otro chico. Si, ese fue el inicio de mi terquedad —en algunas ocasiones absurda— y de mi comportamiento poco decoroso, eso es seguro.

El recordar aquel paraje de mi vida me capturó tanto que no sentí a Hiragisawa acercarse.

—Si que te gusta dormir Li —Me dijo cuando estuvo parado a mi derecha. No hice mucho hincapié en darle una respuesta agradable.

—No estaba durmiendo.

—Eso lo sé, pero estabas tan absorto que podías pasar por dormilón sin ninguna dificultad… de cualquier manera —Dijo analizándome o eso creo— ¿Que haces ahí parado?

—Estoy esperando.

—¿Esperas¿A quien esperas?

—A Kinomoto, tenemos un asunto que hablar.

Eriol se rió un poco y luego me dijo:

—Pierdes el tiempo, pasó hace unos minutos por enfrente tuyo y pude ver que ni siquiera la notaste y además si quieres que te diga la verdad ella no parecía estar muy decidida a hablar contigo, es mas, creo que estaba buscando cualquier medio para esquivarte, se veía con todo menos con disposición de hablar.

—Ya veo.

—¿Entonces ya te gusta? Ya pasaste de hacerle la vida imposible a querer hablar con ella, lo próximo va a ser una salida en algo así como una cita, te lo aseguro mi amigo —Comentó con una risa bastante picara.

—No digas estupideces, creo que fui bastante claro cuando mencione que había algo de lo que debíamos hablar, no te inventes una novela "mi amigo" —Fue mi comentario con bastante énfasis y bastante sarcasmo en la palabra amigo.

—De acuerdo, cálmate, no me golpees.

—No habrá que hacerlo si no vuelves a decir cosas sin sentido.

—Como quieras Li —Dijo dándose la vuelta para empuntar su camino a casa. Supongo— De cualquier manera, nos veremos el lunes… ah y recuerda que hay una investigación de filosofía que debemos hacer, no queremos una mala nota nosotros que somos tan buenos estudiantes ¿O si?

—Lo que tú digas.

Dicho esto yo también busqué el camino a la estación de autobuses, ya no tenía sentido seguir esperando, sin embargo antes de doblar la esquina y poder llegar al lugar donde un gran grupo de personas esperaba el autobús, escuché que alguien gritaba mi nombre, pero no tenía un solo conocido en la ciudad y por lo tanto no era factible que alguien me estuviese llamando. Sin embargo el grito volvió y esta vez si escuché mi nombre muy claramente. Por supuesto volteé a mirar.

—¡Mira mamá¡Mira mamá¡Es Syaoran¡Es Syaoran! —Era lo que gritaba esa niña, esa niña, la niña que había conocido el otro día… ahora bien ¿Cuál era su nombre? Demonios, otra vez mi dificultad para los nombres, aquel día debí haberlo apuntado en mi libreta ¿Cómo era¿Como era¿Kaoru¿Maoru¿Maori? —Hola —Dijo cuando por fin después de unos segundos estuvo en frente mío.

—Hola Syaoran

—Eh… hola… este… esto.

—Kaori ¿Recuerdas? —Me preguntó con una sonrisa enorme en su rostro, sus hermosos ojos verdes no habían cambiado en lo mas mínimo, miento, si habían cambiado, se habían vuelto mas hermosos aun.

—Si, Kaori, bueno ¿Cómo estas¿Cómo te ha ido en la escuela?

—Muy bien —Me contestó, sin embargo creo que me vi un poco obligado a tener que ignorar su respuesta ya que me fije en que en esa ocasión la chica era acompañada por una mujer mayor, inmediatamente miré a la mujer a los ojos con algo así como respeto ya que por las palabras que había escuchado segundos atrás se trataba de la madre de Kaori.

—Buenas tardes —Saludé inclinando mi cabeza levemente.

—Buenas tardes —Correspondió la mujer imitando mi mismo gesto— Así que tu eres Syaoran. Kaori ha estado hablando mucho de ti últimamente.

—¿Si?

—Si, te tiene como un príncipe azul, dice que la salvaste de los villanos —Explicó la señora con una pequeña risa en su rostro— ¿Me lo explicarías?

—Solo espanté unos chicos que molestaban por ahí, ya sabe usted, cosas de niños.

—Creo que te entiendo.

—Si mire, lo que pasó fue que… —Intenté explicarle la historia con la intención de crear charla, sin embargo pronto me vi interrumpido por la niña.

—Mamá… mamá —Dijo la niña un poco dubitativa tirando del vestido de su madre, esto desvió nuestra atención y ambos reparamos en lo que la chica iba a decir que al parecer le causaba algo de vergüenza— Mamá, recuerda lo que te dije de invitarlo a almorzar con nosotras.

Nunca esperé que algo como eso fuera a salir de la boca de la niña.

—¡Oh! Eso —La mujer pareció caer en cuenta de lo que al parecer había sido una charla previa con su pequeña hija— Kaori también me contó que le regalaste un jugo y me dijo que en forma de pago debía invitarte a almorzar con nosotras algún día, entonces que dices ¿Podría ser hoy?

—¿Hoy?

—Si o ¿No puedes?

—Si, si puedo pero… este… me da un poco de pena… casi nunca me invitan a ningún lado.

—Anda Syaoran di que si —Escuché decir a Kaori.

—Es que.

—¿Tienes algo que hacer?

—No, de hecho no tengo nada.

—Entonces vamos —Fue entonces cuando la chica me tomó de la mano y haló hasta la estación de autobuses, dejando atrás a su mamá ¿Qué tipo de niña era? Miren que interesarse más en mí que en su mama, bueno, al fin y al cabo era una niña.

Después de unos minutos mas de charla en la estación pude ver que el bus que íbamos a tomar era el mismo que me servía para llegar a mi casa, cosa buena, por lo menos llevábamos el mismo rumbo, sin embargo nunca me esperé que la niña y su madre resultarían viviendo en el mismo edificio que yo vivía, solo que 2 pisos mas arriba, eso significaba tener que subir dos pisos mas por las escaleras, llámenme perezoso, de acuerdo, pero es que detesto subir escaleras. ¿Por qué no habían construido un maldito ascensor?

Pero con todo esto de detestar las escaleras no iba a sacar nada por eso simplemente decidí acompañar a la madre y a su hija sin quejarme, además ¿Quién se queja cuando es el invitado? Nadie lo hace así no le guste para nada la invitación. Cosas de respeto y de cortesía. Ustedes saben.

Después de unos minutos estuvimos en el apartamento 502 y debo decir que no encontré nada diferente al apartamento en el que yo mismo vivía, quiero decir, eran idénticos, las ventanas en el mismo sitio, las divisiones exactamente iguales, un diminuto balcón, en conclusión me sentí en mi propio apartamento, solo que en este se podía sentir la mano femenina, de eso no pongo nada en duda.

—Sigue, estas en tu casa —Dijeron tanto madre como hija al unísono.

—Eh… gracias.

—Mamá, mientras tú preparas el almuerzo yo le mostrare a Syaoran la casa ¿De acuerdo?

—De acuerdo cariño —Respondió la señora con una sonrisa y luego se dirigió a la cocina, segundos después la chica me estaba halando por todo el lugar enseñándomelo, fue un tour de mas o menos 3 minutos, después fuimos hacia la que parecía ser su habitación. Eso de que me estuviera halando para todas partes como si yo fuera su juguete no me gustaba demasiado… esperen… no me gustaba pero también quería que me siguiera arrastrando… esperen… me gustaba un poco… esperen, esperen… me gustaba demasiado, si, me gustaba que esa chica me arrastrara de esa manera, como decirlo, me sentía… ¿Feliz?

—¿Qué quieres hacer? —Me preguntó tan pronto estuvimos sentados en su cama.

—No sé ¿Qué quieres hacer tú?

—Pues… ¿Te gustaría jugar con mi estuche para té?

¿¡Cómo!? No, espera un momento, de acuerdo, no me desagrada para nada estar contigo y si quieres que te diga la verdad me gusta mucho que me tironees para todo lado pero no voy a jugar al té, nunca lo hice cuando era un niño y no voy a empezar ahora que tengo casi 18 así que mejor busca otro plan nena.

—La verdad eso no es muy divertido Kaori —Dije.

—¿Pero qué mas hacemos?

—Bueno, la verdad estar aquí mientras tu mamá cocina no me parece del todo bueno, crees que podríamos ir a ayudarle un poco, no me gusta sentirme parasito.

—¿Parasito¿Qué es parasito?

—Olvídalo, entonces que dices¿Vamos a ayudarle a mamá?

—¿Entonces tu sabes cocinar Syaoran? —Preguntó como sintiéndose asombrada y la verdad no entendía muy bien el motivo de su asombro, es decir¿Que acaso es tan extraño que un hombre sepa cocinar? A mi no me parecía extraño, es mas, me gusta mucho cocinar.

—Claro que sé.

—¿De verdad? —Preguntó. Demonios ¿Era tan raro?

—De verdad —Contesté.

—¿De verdad?

—De verdad.

—Eres increíble Syaoran, entonces vamos —Dijo mientras me miraba con unos ojos de total ensueño tomándome de la mano y advienen que mas hizo, si, siguió tironeándome, esta vez hacia la cocina.

Cuidado nena, deja de mirarme de ese modo, estas muy pequeña para andar enamorándote, además, a ninguna chica le conviene enamorarse de mi, lo digo por experiencia, soy un solo-problemas.

O O O O O O O O O

—De verdad muchas gracias por la invitación —Dije intentando sonar bastante cortes mientras terminaba con el delicioso postre de durazno que la señora Nigiayami había preparado para después del magnifico almuerzo.

—No, gracias a ti, mira que normalmente el invitado no tiene que cocinar, sin embargo lo hiciste, y además la ensalada que preparaste te quedó deliciosa, en serio me parece bastante interesante que un jovencito como tu sepa cocinar y además se dedique a todas las actividades de su casa.

—Es muy conveniente saber todo esto cuando vives solo —En ese momento sentí como su hubiera dicho alguna grosería o algo así, quiero decir, tanto la señora como la niña se quedaron mirándome de una manera bastante extraña

—¿Vives solo? —Preguntó la mujer.

—¿Vives solito? —Continuó Kaori.

—Si, desde hace unos días ya que la persona que se encargaba de mi salió en un viaje bastante largo y por eso tengo que hacerlo todo solo, normalmente nunca lo hacía, mama o los cocineros también lo hacían por mi, pero me estoy dando cuenta de que leer acerca de recetas de cocina es bastante entretenido, Wei, mi encargado me enseñó desde pequeño y por eso algo tuvo que habérseme quedado en la cabeza —A pesar de que yo estaba diciéndolo con total regocijo la cara de la señora y de Kaori me miraban con algo de tristeza.

—¿Y no te asusta quedarte solo por la noche? —Preguntó la chiquilla.

—No —Dije con una sonrisa— Además si vives solo puedes… puedes… puedes hacer muchas cosas —Demonios, en aquel momento intenté pensar en una cosa buena pero desgraciadamente lo primero que vino a mi mente fue la chica del apartamento 306 en mi cama…y bueno… ya saben— Puedes concentrarte mucho en tus estudios —Dije al final. Buena salida al problema.

—Eres un chico muy responsable Syaoran —Señaló la mamá.

—No tanto —Sonreí mientras rascaba la parte trasera de mi cuello, como sintiéndome avergonzado, ustedes saben, como lo hacen los personajes del anime, espero que les guste el anime, porque de hecho a mi me gusta, pero bueno ese es otro tema.

—Si, si que lo eres incluso podrías ayudarme con mi tarea.

—Claro que podría nena, puedes ir a mi casa cuando quieras, ya sabes, el 302, bueno, puedes ir si mamá te deja, recuerda que debes ser una niña obediente y no me gustaría que te escaparas para ir a verme —Kaori solo se sonrojó y miró al suelo mientras su madre y yo nos reíamos bajito. Después de eso la niña miró a su mamá, la mujer solo asintió otorgándole con esto el permiso, supongo.

—¿Entonces podrías ayudarla desde mañana Syaoran?

—Claro no tengo problema señora Nigiayami.

—Bien —Exclamó Kaori, recuperándose de la vergüenza que le había hecho pasar segundos atrás— Entonces a las 8 de la mañana voy para que vayamos a la biblioteca.

O O O O O O O O O

No sé como fue que me terminé metiendo en esa situación y de verdad que aun ignoró la razón por la cual al estar en casa de Kaori, decidí empezar a ejecutar un papel casi perfecto como niño bueno, pero debo decir que lo que sentí en ese momento, en aquel lugar, al estar con su madre y con ella fue algo que no había sentido jamás, o bueno, quizás si lo habría sentido en alguna ocasión pero quizás una ocasión bastante lejana para recordar a la perfección¿Qué fue lo que sentí? De verdad que no lo sé decir con exactitud pero puedo asegurarles que en casa de la familia Nigiayami me sentí muy bien, quizás ese fue el motivo para terminar convirtiéndome en algo así como el tutor de Kaori, había algo en todo eso que me encantaba, sin embargo también había algo que me daba un poco de coraje, debería ponerme de acuerdo lo sé, pero también pongámonos de acuerdo en que yo soy un chico raro que siempre tiene muchos puntos de vista acerca de las situaciones de la vida.

Cuando el reloj despertador sonó el domingo a las 6:00a.m supe el porque me daba coraje lo que estaba sucediendo: Detestaba tener que madrugar los domingos y además detestaba las bibliotecas.

Sin mucho ánimo realmente, me levanté de mi cama y me quité la pijama azul con pequeñas caras de gatos anaranjados que una de mis hermanas me había regalado la última navidad, debo admitir que el regalo no fue lo más espectacular del mundo pero igual lo estaba usando, que más daba, ahora vivía solo y nadie podría reírse de mi o hacer un espectáculo acerca de lo "lindo" que podría llegar a verme.

Después de darme una ducha con agua helada, me dirigí a la cocina y puse a trabajar la cafetera, de verdad que el café me encantaba, quizás tanto como el chocolate, habían mañanas de insti en las cuales mi desayuno era o bien una simple taza de choco o bien una simple taza de café.

El hecho fue que mientras el café estaba listo me arreglé e intenté arreglar un poco el lugar ya que era muy probable que la señora Nigiayami acompañara a su hija hasta mi apartamento y la verdad no quería que al ver mi humilde hogar pensara que yo era algo así como un chico viviendo sobre su propia basura. Con "arreglar un poco el lugar" quiero decir que escondí cosas detrás de las puertas, debajo de los muebles, detrás de las corinas, debajo de alfombras, pero después de todo esto el lugar de verdad que quedó mucho mejor.

Segundos después estuvo listo el café y segundos después alguien tocó a mi puerta.

—¡Buenos días Syaoran!—Fue lo que pude escuchar tan pronto como abrí la puerta, por supuesto en ese momento la misma persona responsable de los toques en la puerta saltó sobre mi y debo decir que de no ser por mi buen equilibrio la chica me hubiera derribado, de verdad que tenia una tacleada tan buena como la de un jugar de fútbol americano. Cuando las cosas se calmaron e hice que Kaori se sentara en el sofá mientras yo "desayunaba" le pregunté:

—¿Y donde esta mamá?

—Trabajando

—¿Tu mamá trabaja los domingos? —Intentar no sonar sorprendido fue inútil.

—Sip

Creo que en ese momento le iba a soltar la pregunta acerca de su padre, pero algo en mi interior me hizo abstenerme, algo me decía que quizás no seria algo agradable, y es que en realidad cuando estuve en su casa no vi fotografías, no hablamos nada, nadie hizo comentarios y yo no era estupido: Debía haber alguna historia tras él. Pero eso era algo en lo que no debía inmiscuirme. En lugar de seguir con esa conversación que podría resultar algo dolorosa, preferí pintar una sonrisa en mi rostro y decirle a la chica con entusiasmo:

—Entonces que ¿Estamos listos para ir a la biblioteca? —De verdad que esa era una actuación que nunca pensaba interpretar, quiero decir, no me gustaban las bibliotecas porque de verdad no las necesitaba, debo agradecer que siempre fui bastante listo e inteligente y aprendí muchas cosas sin necesidad de tener que repasarlas una y otra vez, y además Wei también me enseñó mucho; pero a la chica parecía gustarle el lugar y parecía gustarle hacer su tarea, por eso supuse que al poner ese tema la distraería de pensar en su padre, si es que había llegado a entender que en algún momento quise hablar de él.

—De acuerdo —Dijo mientras se ponía de pie y me tomaba de la mano. Después de eso salimos del lugar.

O O O O O O O O O

El edificio donde quedaba ubicada la biblioteca pública de Tomoeda era un lugar bastante impresionante: Era muy grande y la pintura blanca impecablemente conservada hacía que el edificio pareciera brillar a lo lejos, los cristales también colaboraban para este efecto y para completar el combo el lugar quedaba dentro de las mismísimas instalaciones del parque mas grande la cuidad así que el paisaje alrededor del edificio era realmente un espectáculo digno de admirar pero

—Al final de cuentas es solo una biblioteca —Suspiré bajito.

Kaori había estado halándome todo el camino y me mostraba cosas aquí y me mostraba cosas allá, de hecho fue ella quien guió la mayoría del camino ya que yo era un total novato en la ciudad, así mismo fue ella quien me mostró las salas de la biblioteca, el auditorio, la cafetería y todo el lugar en general, por cierto, el sitio estaba a reventar.

—Debemos encontrar una mesa que desocupada —Dijo.

—Dudo que haya alguna Kaori, seguramente vamos a tener que ubicarnos con alguien… déjame ver —Analicé rápidamente el lugar con un giro rápido de mis ojos— déjame ver… bien, vamos para allá —Esta vez fui yo el que la tomó de la mano y la lleve hasta otro sitio en la gran sala de lectura de la biblioteca pero tampoco tuve demasiado éxito al encontrar un sitio para los dos, pasaron varios minutos de búsqueda y por fin encontramos una mesa con sitios para los dos, pero ¡ah caramba! El mundo debía ser un pañuelo, y uno muy pequeño, si me permiten agregarlo, porque en la mesa que se desocupo con lugares tanto para Kaori como para mi habían dos conocidos, uno para Kaori y uno para mi, hablemos con nombres propios, en ese lugar se encontraban Sakura y aquel mocos que me lleno el cabello con jugo ¿Su nombre? Pregúntenle a Kaori, yo no lo recuerdo.

—¿Nos vamos a sentar aquí? —Me preguntó mi acompañante con bastante duda en su voz, era seguro que no quería ubicarse en ese lugar, seguramente por el chico, supongo que aun la asustaba, pero lo que vi después mí hizo sonreír para mis adentros: no solo Kaori estaba asustada, tanto Sakura como el mocoso mostraban también algo de ¿Miedo? Pero si yo soy inofensivo.

—¿Nos podemos sentar? —Dirigí mi pregunta a Sakura quien no contestó, solo desvió la mirada hacia el libro que leía en ese momento.

—No Sakura —Dijo el niño mostrando en su cara un puchero— No dejes que se siente, él quiere golpearme.

—¿Como? —Preguntó Sakura esta vez mirándome justo a los ojos, con sorpresa, realmente sorprendida, como preguntándome si en realidad esa era mi intención.

—¿Como? —Pregunté casi inmediatamente¿Eso era de lo que el rapaz estaba asustado¿Creía que yo lo iba a golpear? Como desquite por el incidente del juego de aquel día.

—Eso… eso no tiene sentido Kotaro —Dijo Sakura mirando al niño— Creo.

—Sakura tiene razón pequeñuelo —Entonces me senté a su lado sin pedir permiso mientras Kaori se ubicaba en frente mío al lado de Sakura— Solo estamos aquí para estudiar juiciosos, vine a ayudarle a Kaori con su tarea, espero que no los interrumpamos, y bueno, como no hay mesas creo que podrían permitirnos sentarnos con ustedes, además creo que tenemos suerte, Momotaro y Kaori están en el mismo grado, podríamos trabajar todos juntos —Creo que el sarcasmo en mi voz debía ser exageradamente descarado.

—No puedes sentarte ahí —Dijo de repente Sakura— Esta ocupado.

—Nunca vi que nadie lo estuviera ocupando.

—Aun así esta ocupado.

Vamos, enfréntate a mi, reclámame pero mírame a los ojos, no bajes la mirada, no estés asustada de mi, atácame, deja de ser una cobarde y muéstrame la chica que quiero ver¡Anda¡Anda!

—Invéntate otra historia, Kaori y yo tenemos que estudiar —En conclusión no creí la mentira que me estaba diciendo para evitar que yo me sentara con ellos.

Y los minutos empezaron a pasar y Kaori empezó a trabajar junto conmigo, de verdad que me gustaba mucho pasar tiempo con ella, me gustaba recordar las tareas que debía hacer cuando tenia su edad, me gustaba indicarle que hacer y que no y me gusta escuchar cuando Kotaro le preguntaba algo a Sakura y esta no podía contestarle, eran oportunidades que aprovechaba para mortificar a Sakura con cometarios como: Uy no sabes eso Sakura que torpe; cosas por el estilo, sin embargo ella solo me ignoraba cual si fuera inmune a mis ataques, pero yo sabía que no lo era, sabía que algún momento iba a estallar y quería que fuera pronto, entonces use otro método de tortura.

Desamé mi esfero bic y arranqué pequeños trocitos de una hoja de papel de mi cuaderno para armar un arma clásica en la vida de cualquier estudiante, un arma tan sencilla como letal¿La recuerdan¿Recuerdan esa cerbatana? Simple, muy simple pero efectiva, muy efectiva.

Entonces disparé la primer bolita con mucho disimulo. Asesté justo en la línea de escritura que Kinomoto llevaba en ese momento. Ella continuó escribiendo como si nada hubiera pasado. Disparé la segunda y también la ignoró. Dispare una tercera y una cuarta y una quinta y creo que mas de diez hasta que Sakura por fin me mi miró justo a los ojos pero inmediatamente se arrepintió y siguió con su tarea.

—¿Que tanto es lo que haces Kinomoto? —No hubo respuesta, me estaba exasperando— Pregunté algo ¿Acaso no me escuchaste?

—Si.

—Y entonces, respóndeme.

—Desconcentras a los niños —Dicho esto siguió mirando su libro y siguió haciendo su maldita escritura.

—¡Demonios Kinomoto, te estoy hablando! —Estallé, de verdad que estallé, entonces tomé el libro que ella estaba consultado y lo arrojé por sobre uno de los estantes de la biblioteca. Los tres en la mesa aparte de mi se quedaron mirándome atónitos y creo que además mucha gente a nuestro alrededor. Kinomoto solo se levantó.

Demonios, no debí hacer eso en frente de Kaori, para ella eres todo menos un chico malo ¡Imbecil!

—Voy por otro libro —Le dijo a Kotaro.

—Quédate aquí Kaori —Le dije con una sonrisa mientras pellizcaba su mejilla suavemente y termina tu tarea muy juiciosa. Ella solo asintió. Yo seguí el camino que Kinomoto había hecho segundos atrás, entonces la divise yendo hacia los muebles mas alejados del recinto, fui a su encuentro, ella solo caminaba sin mirar atrás yo apresuré mi paso pero antes de alcanzarla ella se dio la vuelta, me miró, me miró con ira, con ira absoluta, con un desprecio que creo que incluso me asustó.

—Bien aquí estoy —Dijo.

—¿Oh por fin me vas a enfrentar¿Por fin vas a dejar de correr como un ratón asustado?

—¿Es lo que quieres? De acuerdo, entonces enfrentémonos y digámonos todo lo que nos tengamos que decir, y sabes, la verdad es que me gustaría que empezaras tu —De verdad que su tono de voz era algo escalofriante, como lleno de toda la rabia que quizás tenía acumulada debido a mis múltiples ataques— ¿Cuál es tu maldito problema Li? —Reclamó estrellando su dedo índice contra mi pecho haciéndome retroceder hasta que mi espalda quedó entre uno de los grandes estantes y el dedo de Sakura, imagínenme como entre la espada y la pared, si, una situación en la que a nadie le gusta estar, no obstante me sobrepuse a esta y contraataqué.

—¿Quieres saber cual es mi problema¿En serio quieres saberlo? Definitivamente eres muy tonta ¿Qué no te das cuenta que eres tu? Todo lo que eres tu es mi problema y sabes que es lo que hago con mis problemas —Hice una pausa, tomé aire y continué— Los acabo, los destruyo, los canso de estar conmigo, así que ahora sabes tu destino Kinomoto— Fui entonces yo quien avanzó haciéndola retroceder. Esta vez ella quedó con su espalda contra un estante.

—No te tengo miedo —Musitó un par de segundos después mirándome con total determinación en sus ojos— Y voy a ser el primer problema en cansarte. ¿Qué te parece?

En ese momento solo sonreí, estábamos muy cerca, recuerden que la tenía entre mi cuerpo y uno de los muebles de la biblioteca, sin embargo intenté acercarme mas, nuestros rostros estaban muy cerca, mi nariz podía percibir claramente su dulce aroma, y supongo que la de ella percibía el mío —aunque no sé si el mío era dulce— sin embargo en sus ojos solo pude identificar con total claridad una mirada desafiante, una mirada de amenaza, una mirada que me confirmaba que sus ultimas palabras iban muy en serio, a pesar de eso seguí sonriendo, incluso me acerqué otro milímetro.

—Esta Sakura me gusta mas —Le susurre. Su mirada cambió inmediatamente ¿Quizás fueron mis palabras? Puede ser aunque también pudo haber sido la presencia de ese hombre en frente de nosotros, el profesor Kinomoto que lo único que tuvo para preguntar en ese momento fue:

—¿Que demonios esta pasando aquí?

N/A:

¿Qué va a suceder ahora? Ni yo mismo lo sé. Mentira, si que lo sé y si que me gusta, ahora va a empezar lo bueno, y creo que nos convendría rezar bastante juntos para que no me salga muy demorado el capi.

Y ven que Syao no es tan malo… de acuerdo, si es malo pero también es bueno, todos somos así. Díganme que no.

¡¡¡Tómbola tómbola a ver a quien le contesto el review!!! Bien la primera balota dice

Anne-chan-19: Gracias por el review y gracias por unirte, espero que las cosas de aquí en adelante te sigan gustando. Eso de que los callados son los peores ¿Te parece tan cierto? A mi me lo dicen mucho, pero yo soy todo un santo, palabra ;) Tratare de no demorarme y en cuanto a los desquites creo que eso va a acabar muy pronto, lo que todos queremos es que eso dos se lleven bien ¿no? Cuidate.

Segunda balota:

Lady Stevens: Gracias por el review. Pues mira Rivales en el fútbol je je je sin embargo esperemos que en la relación en fanfiction nos llevemos mejor. En cuanto al dato de 1999 no se si es acertado, estoy casi seguro que no lo es, Si quieres corregirme estas en todo tu derecho de lectora y de hincha. Gracias por el review otra vez.

Tercera balota:

Darkmaho: Que bueno que seas de Colombia y mejor aun, de bogota, yo también lo soy, para más datos de suba. De verdad gracias por leer mi trabajo y claro que me gustaría contactarme contigo. Gracias por la paciencia en cuanto a mi lenta actualización. Espero seguir hablando contigo. Chaito.

Una ultima:

Diosagalaxi: Gracias por tu comentario y si de verdad escribo bien quiero que sepas que todos es para que les guste a los que leen mi trabajo y se toman un minuto para escribir un review. Y sabes, ya me empecé a acostumbrar a escribir en primera persona (Punto de vista de Syao) no siempre lo hago pero así me pongo mucho en el lugar del personaje y siento que me expreso mucho mejor. No solo tu odiaste a Syao, mi mano derecha en casa también lo odio pero que le vamos a hacer, tendrá que cambiar el muy gañan y mas si quiere enamorarse y que se enamoren de el.

Bueno, eso fue todo, quisiera contestarles a todos pero la tómbola es estricta y ya tengo sueñito, además quizás me quede sin palabras y me vuelva repetitivo. Espero que nos veamos pronto.