Hola después de muchísimo tiempo ¿no? Tres semanas y un día desde mi última actualización. Espero compensar y recompensar su espera con este capitulo.
Bueno, que tengo por decirles… veamos… para todos mis lectores espero que hayan pasado un muy feliz día de San Valentín y que hayan dado y recibido montones de amor, creo que para que en el fanfic lleguen las escenitas románticas falta un poquito sin embargo en este capitulo algo va a pasar.
A todos esos lectores muchísimas gracias por los reviews (23 para el ultimo capitulo, lo considero una buena cosecha je je je)
¿Algo sobre el capitulo? Bueno, digamos que Syaoran va a pasar una serie de situaciones interesantes que lo hacen pensar en su vida.
Y ya basta de tanta palabrería. A lo que vinimos. Nos vemos abajo.
LA HIJA DEL PROFESOR
POR: SYAO FROM THE COFFEE.
CAPITULO 6: ALGO ESTA CAMBIANDO.
El silencio se extendió en ese lugar por unos segundos que parecieron eternos, estaba ahí, ese hombre, ese hombre, el papá de Sakura nos estaba mirando y les puedo asegurar que esa era una mirada de pocos amigos, y lo digo además por experiencia ya que en muchas otras ocasiones muchos otros chicos me habían mirado con ese mismo gesto de odio en sus ojos.
Cálmate Syaoran, cálmate, no es la primera vez que esto sucede, ya muchas otras veces has estado en una situaciones similares y siempre has salido victorioso, es por eso precisamente que estas aquí, de no ser así de seguro estarías en un cementerio o en un hospital. Por eso cálmate, mira, no estabas haciendo nada, por primera vez en tu vida no estabas haciendo nada con la chica, el hombre tiene que entender, si es una persona racional de seguro va a entender
—Hice una pregunta jóvenes —Vaya, la explicación que estaba exigiendo no era solo para Sakura, había dicho la palabra jóvenes, eso quería decir que él quería escuchar las palabras de ambos. Entonces analicé la situación y encontré una oportunidad para atacar a Kinomoto, un ataque que la dejaría destrozada, un golpe del que probablemente no se levantaría y además quizás también el mismo profesor saldría con su parte.
—No estaba pasando nada —Dijo Kinomoto saliendo del lugar en el que se encontraba, entre mi cuerpo y el estante, y corriendo hacia el frente de su papá —De verdad no estaba pasando nada —Repitió.
Ahí iba mi golpe.
—¿Como dices Sakura? —Pregunté fingiendo con mi voz estar duramente lastimado en mi débil corazoncito— Pero… ¿Entonces que fue esa declaración? Yo estaba a punto de decirte que también te amo, ahora… ¿Por qué le dices a tu papá que no pasaba nada? Yo también quería besarte —Creo que hasta yo estaba sorprendido en ese momento de lo buen actor que había resultado.
—¿Qué demonios estas diciendo?
—Solo digo la verdad, no está bien ocultar que nos amamos.
—Bastante decepcionante Sakura —Mencionó el hombre con su mirada en el suelo de modo que no pude intentar leerla, pero estoy seguro que si hubiera sido capaz de hacerlo me hubiera encontrado unos ojos totalmente llenos de ira hacia todo a su alrededor. Seguramente el hombre estaba herido, muy herido en su orgullo porque un gañan como yo le había quitado a su preciosa hija. En cuanto a Sakura, ella debía estar a punto de lanzárseme y matarme a golpazos con el inmenso libro de cocina que estaba en el estante 61— Te dejo estudiando con Kotaro y cuando vuelvo a buscarte resulta que estas a punto de… a punto de… a punto de —El hombre hizo una pausa— Vete al auto, Kotaro esta esperando.
—Claro papá —Fue lo único que dijo Kinomoto mientras se iba. Ahora solo estábamos el hombre y yo.
—¿Que demonios le hiciste a mi hija? —Preguntó inmediatamente
—¿Que le hice¿Por qué habría de haberle hecho algo? Las personas simplemente se enamoran sin razones, sin motivos, el amor es así y su hija y yo estamos enamorados —¿Hasta cuando iba a seguir con el acto?
—Cállate —Murmuró con bastante enojo, se le notaba por encima.
—¿Por qué habría? —Dije desafiante.
—Sakura sabe que eso del amor es una fantasía, una quimera, algo que si en realidad existe viene después del instituto, en la universidad, incluso después de esta, ahora ustedes son solo mocosos que no saben nada del amor, Sakura lo sabe, algo tuviste que hacerle para que ella estuviera a punto de… de besuquearse contigo. Enamorarse de ti… eso no tiene sentido.
—Sakura es una chica de 17 años, lo que no tendría sentido sería que no se enamorara.
—¡Cállate! —Gritó el hombre tomándome del cuello de la camisa. Iba a golpearme, si, seguro que lo iba a ser y ¿Saben que iba a ser más gracioso? Que quizás iba a ser el golpe mas duro de todos los que me habían dado hasta ese momento y en realidad esta vez yo era inocente de todos los cargos que se me imputaban. Curioso— No quiero volver a verte cerca de Sakura.
Dicho eso el hombre se dio media vuelta y se fue. Segundos después del shock yo también me moví, recordando que Kaori se había quedado sola.
O O O O O O O O O
En el camino de regreso a casa estuve muy callado y debo decir que no estuve nada atento a las cosas bonitas que de seguro Kaori estaba contándome mientras sonreía y retozaba a mi lado derecho, en realidad no escuché nada de lo que dijo hasta el momento, pero seguramente debía ser algo fantástico ya que la sonrisa que tenía en su rostro no podría significar malas noticias en absoluto.
—Te veo muy contenta Kaori —Dije por fin. Ella solo siguió sonriendo mientras me decía:
—En cambio tú pareces estar enojado.
—¿Enojado? Te equivocas, solo estoy pensando.
—¿Pensando en lo que pasó en la biblioteca?
—¿Lo que pasó¿Acaso pasó algo? —No me gustaba tener que mentir o fingir ante la niña, pero la verdad creo que no era indicado llenarle su pequeña cabecita con los problemas de mi enorme cabezota.
—No me puedes engañar Syaoran, si pasó algo, al parece estabas muy enojado con la chica que acompañaba a Kotaro, lanzaste el libro que ella estaba leyendo, después saliste corriendo detrás de ella, después llegó un hombre que al parecer también se enojó al no encontrar a la chica, mandó a Kotaro al auto y después la chica pasó con una cara muy triste, segundos después pasó el hombre que parecía estar a punto de estallar de ira y después llegas tu y no mencionas palabra. Creo que es bastante evidente que algo sucedió.
Chica lista.
—De acuerdo Kaori, parece que lo notaste todo, pero esos son problemas de los mayores de los que una niña linda como tú no debe preocuparse, mejor cuéntame porque estás tan contenta, no has parado de brincar y sonreír desde que salimos de la biblioteca.
—Kotaro se portó muy bien conmigo, terminamos la tarea juntos y hasta me regaló estos chocolates —Dijo con una sonrisa aun mas grande mientras me enseñaba su mano derecha llena de pequeños chocolates envueltos en empaques dorados y plateados— ¿Quieres uno?
—Quiero tres —Dije mientras tomaba tres chocolates de su mano y me reía cuando ella inflaba sus mejillas indicándome con esto que no le había gustado que yo le quitara los chocolates que el chico le había regalado. Que bueno era estar enamorado a los 7 años, yo lo había estado y de verdad que se sintió muy bien hasta el momento en el que se rompió mi corazón, pero bueno, que se le puede hacer, eso ya fue hace mucho tiempo. Esperaba que ellos lo gozaran mientras pudieran.
El resto del día, esperen, mas bien el resto de la tarde, me la pasé con Kaori en mi casa, preparé el almuerzo, arreglé un poco el desorden que había en algunas habitaciones, por supuesto Kaori insistió en ayudarme; sentí ganas de revisar de que se trataba el trabajo de filosofía que había mencionado Hiragizawa, lo revise, sentí ganas de hacerlo, no lo hice, en cambio preferí jugar poker con Kaori, perdí 19 juegos seguidos; después decidí que seria mejor ponernos a ver unas películas que Wei había dejado por ahí, estuvieron tan aburridas que Kaori se quedo dormida y de no ser porque el timbre de mi casa sonó yo también lo hubiera hecho.
Quien timbraba era la señora Nigiayami, fue una fortuna haber limpiado el departamento horas atrás, de lo contrario creo que no habría sido capaz de dejar entrar a la señora y de verdad que eso se habría visto muy mal
—Buenas noches señora Nigiayami… esto… pase, Kaori esta dormida en mi habitación… eh… le serviré algo de té —Inmediatamente salí disparado hacia la cocina y minutos después regrese con una bandeja con la taza y algunos dulces. Mientras la señora tomaba el pequeño entremés le comenté todo lo que pasó en el día, bueno, todo lo que a ella debía interesarle, es decir, todo lo relacionado con Kaori, después de eso decidí ir a despertar a la niña y unos minutos después ambas estaban en la puerta despidiéndose de mi.
—Nos veremos mañana Syaoran.
—Claro nena —Dije con una sonrisa volviendo a pellizcar su mejilla como lo había hecho en la mañana.
—Muchas gracias por todo Syaoran —Dijo la mujer— Menos mal que no tuviste que lidiar con muchos problemas… ah… y a la próxima puedes dejar que Kaori te ayude en la cocina, ella ya sabe cocinar muy bien, pero parece que le gusta que tu la consientas —Kaori se sonrojó, la mujer y yo nos reímos. Segundos después la puerta estaba cerrada y yo me estaba dirigiendo a mi habitación.
Menos mal que no tuviste que lidiar con muchos problemas
—Como va a decir que no tuve que lidiar con problemas, ahora mismo tengo uno y es que no me puedo sacar a Kinomoto de la cabeza, tengo que hablar con ella, tengo que hacerlo —Suspiré— Aunque no sé que tanto quiera ella hablar conmigo después de lo que hice… fui un tonto… si Syaoran Li, debes ser el peor tarado que ha nacido en los últimos 18 años en todo el planeta… o universo, si, en todo el universo.
Quizás si dormía un poco mi mente se aclararía, aun era temprano en la noche, pero decidí que por ese día Syaoran Li dejaba de estar despierto, apagué las luces, me puse mi pijama de gatos y me acosté. Pronto estuve dormido, debo agradecer a Dios por evitarme los problemas del insomnio porque de seguro si esa noche no podía dormirme solo una persona iba a aparecer en mi cabeza cada dos o tres segundos, si, claro, por supuesto, la chica Kinomoto.
Cuando a la mañana siguiente mi reloj despertador comenzó a sonar indicándome que eran las 6:15 lo primero que hice fue mirar hacia la calle por la pequeña ranura que dejaban las cortinas, siempre hacía eso, ya que detestaba tener que levantarme si estaba lloviendo, es mas, cuando llovía yo simplemente fingía que el mundo no sabía de mi existencia y volvía debajo del cobertor hasta que al sol se le diera la gana de salir. Pero esa mañana estaba muy soleada si es lo que quieren saber, bueno, ahora les tengo una pregunta ¿En que creen que fue lo primero que pensé después de ver que el día estaba radiante? Bingo, Bingo, Bingo, en efecto, en Sakura Kinomoto, entonces recordé que mas o menos a las 3:00 a.m. me había despertado bastante sobresaltado, había tenido un sueño, y no les voy a decir con quien, quizás en otro momento les cuente el sueño.
—El profesor Kinomoto dijo que yo le hice algo a ella, creo que es todo lo contrario ¿Qué fue lo que me hizo ella a mí?
Sin aparente respuesta a mi pregunta me fui desnudando camino a la ducha, me metí en esta esperando que con el agua llegaran las respuestas, no fue así; arregle mi cama, intenté arreglarme el cabello, vestí el uniforme, me tomé dos tazas de café, alisté los cuadernos del día a pesar de que no había hecho ninguna tarea, repasé mentalmente el horario y vi que era un día que iniciaba mal, se ponía mejor, volvía a empeorar volvía a ponerse mejor y así en un vaivén algo desagradable.
El primer periodo de clases era de dos horas de matemáticas y vi que por mas aburrida que fuera la clase podría haber una ventaja, se suponía que debían entregar la evaluación de aquella clase, ese debía ser un pretexto perfecto para hablar con Kinomoto. Pensando en esto y solo en esto me dispuse a salir de mi casa, esperé a que Kaori me alcanzara y fuimos juntos a la escuela, al parecer esto se iba a convertir en un rito de todas las mañanas a menos que uno de los dos se enfermara o algo por el estilo.
Fui el segundo en llegar al salón y sonreí satisfecho cuando reconocí quien era la primera. Rápidamente caminé hacia ella.
—Buenos días —Saludé cuando estuve cerca de ella, es decir, en mi lugar, justo detrás del suyo. Por supuesto no obtuve respuesta, es mas, si debía recibir algo de parte de ella lo mas justo sería un puño o un puntapié en… las… bueno, un buen puntapié— Hace un bonito día hoy ¿No lo crees? —Continué, que manera más patética de iniciar una conversación. De cualquier manera Sakura no contestó nada, de hecho solo miraba hacia la ventana fingiendo que yo no estaba en ese lugar. Decidí sentarme y pensar en como lograr que ella me hablara.
Cuando me senté en mi lugar me puse a pensar en ella, no sabía en que preciso momento, pero de verdad algo en mi había cambiado, es decir, en un principio pude afirmar que la odiaba, de verdad en un principio la chica no me agrado, recuerdo que lo primero que experimenté cuando la vi por primera vez fue desagrado, desagrado porque ella al parecer era una niña consentida; después vino lo de las galletas y empeoró las cosas porque de consentida pasó a malcriada; después vino lo de ser perfecta en clase y me desagradó aun mas porque de malcriada paso a lame-botas de los profesores, pero justo en ese momento todo eso se detuvo y empezó al revés, mi enojo comenzó a mermar y se transformó en interés, interés que empezó cuando me di cuenta de que en realidad ella no era buena para las matemáticas como todos creían; interés que siguió aumentando cuando me estrelló el pedazo de pastel en la camisa y finalmente cuando me enfrentó en la biblioteca y me prometió ser mi mayor problema, uno que me iba a acabar, de repente y día con día me di cuenta que casi de la nada mi enojo hacia ella se convirtió en eso: en una necesidad de conocerla tal y como era en realidad, una necesidad que me estaba carcomiendo por dentro. Y tenía que hablar con ella y ella tenía que aclararme eso de sus dos personalidades: Si, la primera, la de la chica que se deja pisotear y no contesta o la otra, esa otra chica que contesta y ataca sin represiones.
—Li, Kinomoto —Escuché en el fondo de mi cabeza ¿Quién era?
—Oye Li, la evaluación —Me sacudió el compañero del lado derecho.
—Ah… ah… si… si —Tartamudeé mientras me ponía de pie e iba a recibir la hoja de papel, vaya que si me había entretenido pensando en la chica. Rápidamente le eché un vistazo el numero escrito con bolígrafo rojo, menos de 9 sería un insulto, cuando vi 9.75 solo sonreí y esperé a que el profesor continuara con su labor para llamar a Sakura.
—¿Qué nota? —Preguntó el chico que segundos atrás me había sacado de mi letargo.
—Una buena —Contesté secamente como queriéndole decir No es contigo con quien quiero hablar en este momento. Y al parecer lo entendió ya que rápidamente volvió a sus asuntos que creo que eran revisar en que había fallado. Cuando vi que el terreno estaba despejado murmuré el nombre de la chica, una vez, dos veces, tres veces, cuatro, cinco, seis pero demonios, no se daba la vuelta, entonces estiré mi mano y levemente la puse sobre su hombro izquierdo y volví a mencionar de nuevo su nombre, esto debió sobresaltarla muchísimo.
—¿Que demonios quieres Li¿No te cansas de molestarme la vida? —Gritó poniéndose de pie y dirigiendo su aullido justo directo a mi cara, por supuesto todas las personas del salón llevaron su mirada hacia el lugar en el que la extraña situación había sucedido, digo extraña porque todos miraban a Sakura como preguntándose que demonios pasaba, al parecer la chica nunca había tenido ese tipo de reacción antes. El primero en hablar después de eso fue el profesor:
—¿Sucede algo¿Kinomoto¿Li?
—Nada —Dije rápidamente
—No me parece que sea nada, pero lo que si puedo ver es que están armando un escándalo en plena clase y al parecer no tiene motivos aparentes, al parecer su intención solo es sabotear la clase —El hombre hizo una pausa— Extraño en usted señorita Kinomoto, en cuanto a Li, no sé que decirle, aun no nos conocemos muy bien —En ese momento sentí que el castigo se venía encima, sin embargo el hombre solo regresó a su trabajo de entregar las evaluaciones.
—Que salvada, creo que hoy tengo suerte —Murmuré para mí, sin embargo un segundo después escuché al hombre mencionar:
—Ah, salgan del salón por supuesto, en la próxima evaluación entrara todo lo de esta hora y no seré responsable si reprueban.
Treinta segundos después ya estábamos afuera, al parecer el castigo del profesor de matemáticas seguía siendo ese de sacar a los chicos del aula, bueno, algunos profesores mueren ingenuos y eso es algo de lo que yo no soy responsable. Pero había una cosa excelente en ese momento, no estaba solo, es mas, estaba con la persona con la que mas quería estar.
Intenté leer sus expresiones.
Intentó resistirse. Falló.
Pude ver que de verdad estaba enojada. Intenté hablarle.
Inmediatamente se puso de pie e intentó irse del lugar.
Estiré mi mano y la tomé de la muñeca.
—¿A donde crees que vas? —Pregunté.
De repente y sin darme tiempo para la reacción, su mano derecha se estrelló con una fuerza abrumadora contra mi mejilla, una buena bofetada, de verdad que fue una buena bofetada y lo único coherente que pensé en ese momento mientras Kinomoto se alejaba fue que en realidad ese golpe era algo que estaba mereciendo desde hacia mucho tiempo.
Por varios minutos duré allí, estático, cualquiera que pasara por en frente mío en ese momento seguro que le entraría algo de preocupación, y es que es la verdad, estaba estático, era la fiel copia de una estatua en la fuente de un parque. Fue la algarabía de unos minutos después la que me trajo de vuelta al mundo. ¿Qué sucedía¿Qué hacía Hiragisawa en frente mío haciéndome señas con la mano¿También lo habían sacado del salón¿Por qué?
—¿Que pasa Hiragisawa?
—Tenemos clase de deportes ¿Qué te pasa a ti? Estas como una momia ¿Estas enfermo?
En ese momento lo entendí, había durado en estado de estupidez durante el tiempo necesario para que el profesor de matemáticas terminara su clase y el de deportes llegara para empezar la suya propia, sin embargo eso no quita que durante unos minutos tuve que haberme visto realmente estupido, no quiero pensar que la baba se me haya salido, no obstante pudo ser una posibilidad. Pero en fin, volví al mundo y me encaminé con mis compañeros de clase a los vestidores.
O O O O O O O O O
Aunque de chico no lo jugué mucho, con el pasar del tiempo se volvió una costumbre para mí participar en todo partido que se me presentara, y junto con esto me volví fanático del deporte, siempre que no tenía nada que hacer en casa y si no estaban pasando una buena película por televisión, ponía ESPN y revisaba si por casualidad estaba jugando el Real Madrid, no sé de donde, pero adquirí un agrado por ese equipo, ahora uno de mis sueños era poder ir a esa ciudad, a su estadio y ver como apaleaban al Barcelona, su mas acérrimo rival. Les cuento todo esto para hacer énfasis de lo extraña que se veía la situación en ese momento porque en realidad en lugar de fútbol había decidido jugar baloncesto. ¿Por qué? Se preguntaran, la respuesta es porque la cancha de baloncesto estaba justo al lado de la de Voleyball y en ese momento Kinomoto se encontraba jugando al jueguito de la malla.
Si, yo iba a seguir insistiendo.
—Li, despierta —Me gritó Hiragisawa que era parte de mi equipo. Cuando desperté, producto del aullido de mi compañero, me di cuenta que el balón venía hacia mí y amenazaba mi cara, lo único que me permitieron mis reflejos fue palmotear el balón fuera de las líneas. Por supuesto, al estar tan entretenido vigilando a Sakura no estaba jugando bien en lo absoluto.
—¿Estas bien? —Me preguntó otro compañero.
—Estoy un poco mareado, mejor me siento un rato —Eso era mentira, pero estando sentado podía vigilar mejor a la chica y evitar ser golpeado por un pesado balón de Basket, entonces me senté y luego de que lo hice sentí que mi corazón daba un extraño vuelco: En frente de mi, en una banca Sakura había decidido sentarse también ¡Y demonios¡¡¡Me estaba mirando, tenía sus ojos clavados en mí!!! A pesar de que en medio de nosotros los chicos del equipo disputaban el balón podía ver con total claridad que ella me miraba y lo peor era que mi corazón no dejaba de latir. Duramos unos segundos en ese mismo estado y de repente vi que se puso de pie y caminó hacia la parte trasera del insti.
¿Quiere que la siga?
—Me da igual, si quiere que la siga lo voy a hacer y si no quiere que la siga igual lo voy a hacer —Murmuré para mi, luego me puse de pie y recorrí el camino que ella había hecho segundos atrás, cuando llegue a la parte de atrás del edificio no encontré nada mas que soledad, bueno, soledad si omitimos a una chica sentada en una banca, me acerqué para preguntarle y entonces la reconocí: Era esa chica que andaba la mayoría del tiempo con Sakura… ¿Tamoyo?… ¿Momoyo¿Como demonios era su nombre? El hecho es que esa chica nunca hacía deporte. No tengo la menor idea de por que.
—Hola —Me saludó.
—Buenos días señorita… —Me detuve dándole a entender que no recordaba su nombre.
—Daidouji, Daidouji si lo que quieres es llamarme por mi apellido —Dijo— Aunque preferiría que me llamaras Tomoyo.
—De acuerdo, entonces te llamare Tomoyo.
—De acuerdo —Dijo con una sonrisa.
Después de eso nos quedamos en silencio casi por un minuto entero, no sabía que hablarle, de hecho era la primera vez que la saludaba, me sentía incomodo y por eso decidí que lo mejor era irme de ese lugar, estaba por empezar a caminar cuando la escuché preguntarme:
—¿Buscabas algo?
—No, nada en realidad —Hice una pausa— Eh… bueno, fue un placer encontrarte… pero tengo algo que hacer antes de la siguiente clase… nos hablamos después —Estaba por salir a correr cuando la sentí ponerse de pie y la escuché decirme:
—Espera.
—¿Que pasa? —Creo que mi voz demostró algo de irritación.
—¿Por que no hablamos un rato mas?
—¿Hablar? —¿Que pretendía ahora esa chica? Por favor Diosito no me digas que quiere algo conmigo— ¿Y… de que quieres hablar?
—No sé ¿Cómo te has sentido en el instituto?
¿A que se debía esa pregunta tan poco interesante? Lo pude intuir inmediatamente, la chica se traía algo entre manos, pero de verdad que no tenía ni la menor idea acerca de que se trataba, decidí seguirle el juego por un momento hasta que pudiera identificar que era lo que esa chica Tomoyo tenía planeado.
—Estoy muy bien, es un buen lugar y creo que me acostumbrare fácilmente —Después de mi respuesta vino otro minuto de silencio, al parecer la chica tampoco tenía muy claro de que era lo que quería hablarme, de nuevo amenacé con partir, de nuevo me pidió que esperara, de nuevo hizo una pregunta estupida:
—¿Y ya has hecho algunos amigos?
Entonces lo comprendí como si fuera la cosa más evidente del mundo, la misión de la chica consistía en entretenerme, entretenerme con preguntas idiotas mientras otra persona en otro lugar hacia una maldad, si, seguramente Kinomoto estaba planeando algo en contra de mí en otro lugar.
—Debo irme —Dije y salí corriendo de allí— Fue un placer de verdad Momoyo.
Después de eso empecé a buscar a la chica por todo el lugar, me había entretenido algunos minutos hablando con la amiga de Kinomoto, lo que quería decir que la clase de gramática estaba por comenzar, quizás Kinomoto ya se encontraba sentada en su lugar muy juiciosita esperando a la profesora, por eso lo primero que hice fue ir a nuestro salón, pero no estaba allí ¿Dónde carajo se había metido? Lo mejor sería dejar para hablar con ella hasta la salida, casi con desanimo caminé hacia los vestidores a ducharme, el olor a sudor no me agradaba y al parecer tampoco les agradaba mucho a los que pasaban por mi lado. Cuando llegué ya todos mis compañeros estaban saliendo. Rápidamente me desnudé y me metí en la ducha, pronto ya no sentí a nadie en los vestidores, iba a ser el ultimo en llegar clase.
—Es solo gramática —Dije para mi— No hay problema con que falte a una clase.
Entonces escuché que alguien entraba en los vestidores, seguro un tonto que había olvidado algo, pude escuchar como forcejeaba al parecer con su casillero ¿Había olvidado su combinación? Que tonto.
—¿Quieres que te ayude a abrirlo? —Pregunté sin saber a quien le estaba hablando exactamente. No hubo respuesta. Volví a preguntar pero de nuevo solo silencio, quizás el chico ya había salido, entonces cerré la llave y tomé la tolla, me sequé, me la amarré a la cintura y fui a abrir mi casillero, no sé imaginan la sorpresa que me llevé cuando lo encontré abierto, abierto y vació, es decir, alguien se había llevado mi uniforme, entonces busqué el de deportes que me había quitado segundos atrás y había dejado en la banca. ¿Que creen? Correcto, tampoco estaba.
No hacía falta ser un genio para saber quien era el responsable… mejor dicho, la responsable.
—Pero demonios ahora estoy desnudo y no voy a salir detrás de ella con una toalla amarrada mi cintura —Medité las opciones… pero de hecho no habían opciones— Vamos Li, piensa, piensa —Me exigí, pero aun nada y peor aun, todos mis intentos de exigencia se fueron al tacho de la basura cuando alguien entró en el vestidor, si hubiera sido un chico era probable que me prestara un pantalón y una camiseta, yo ya había notado que todos los chicos de salón éramos bastante similares en cuanto a la altura, sin embargo no era un chico, era esta chica que Eriol había besado en la terraza, en ese momento no recordaba su nombre.
—¿Que haces aquí? —Dije dándole la espalda rápidamente. No me respondió, pero pude escuchar que aseguró la puerta. La escuché caminar hacia mí. Puso su mano en mi espalda desnuda— ¡Que haces! —Repetí alejándome de ella bastante sobresaltado.
—¿Que te pasa? Pude ver que eras el ultimo en salir de los vestidores y no me pareció desagradable la idea de divertirnos un poco, podríamos saltarnos la clase de gramática ¿Qué te parece? —A medida que hablaba se iba acercando más a mí, yo solo retrocedía.
—Por favor… no aquí, no ahora —La verdad no quería ni ahora ni nunca— ¿Que crees que pensaría alguien si llegara a entrar en este momento y nos viera haciendo algo?
—Creo que pensaría algo peor si entrara y te viera haciendo algo con Hiragisawa por ejemplo —El solo pensamiento hizo que se me erizaran todos los cabellos— Es normal que un chico y una chica hagan esto.
—Si, eso es normal, pero no en los vestidores del instituto —¿Desde hace cuanto me había vuelto tan nervioso? De verdad que me sentía intimidado por la chica, creo que en una situación normal la tendría contra la pared murmurándole todo tipo de cosas excitantes, pero en ese momento algo no estaba bien conmigo y peor aun, la chica ya me tenía entre su cuerpo y la pared. De nuevo entre la espada y la pared, dos veces en menos de 24 horas, eso debía ser un record —Además piensa en Eriol —Fue lo ultimo que me vino a la mente para hacerla desistir de su arremetida.
—Él y yo no estamos juntos —La naturalidad en su voz era impresionante. Y sus manos se dirigían con gran lentitud a mi cintura, sin esa toalla estaría como Dios me trajo al mundo y eso no era algo que no quería mostrarle a esa chica— Solo déjate llevar —Dicho esto atacó mi cuello con una sarta de besos. Eso era lo que necesitaba, sip, lo que necesitaba, lo que necesitaba para apartarla de una vez y por todas.
—Por favor detente —Le dije con total seriedad mirándola a los ojos y tomando sus hombros con mis manos— ¿No te importa¿No te importa lo que píense de ti¿En realidad no te importa? Mira, te vi hace unos días con Eriol y ahora quieres estar conmigo ¿quien va a ser mañana¿Quien el Domingo¿Y quien en diciembre? —Definitivamente, palabras directas fue lo mejor que se me pudo ocurrir en ese momento, pero no era mi intención herirla, entonces llegaba el momento de las palabras dulces— Eres una niña muy linda —Pellizqué suavemente su mejilla como hacía con Kaori— Y cualquier muchacho debería sentirse orgulloso de tenerte como su novia, no malgastes tu vida con uno y con otro, por ejemplo, yo no valgo la pena —Sonreí.
—Si la vales.
—No —Insistí— de verdad que no, sin embargo si quieres que te diga la verdad hay una chica que me gusta.
—Maldita afortunada —Dijo la chica con una sonrisa, yo también sonreí cuando pensé en mis palabras anteriores: Una chica que me gusta. No la había en realidad, solo lo decía para quitarme de encima de una manera decente a la chica, pero lo juro, en ese momento no había nadie que me gustara… de verdad… de verdad… ¡Demonios¿Por que no me creen? Nadie me gustaba en ese momento… y si están pensando en Sakura se equivocan… de verdad se equivocan y no voy a decir mas.
—Bueno —Dije después de unos segundos de silencio apartándome de su lado.
—Bueno, creo que me voy —Dijo, y estaba por salir de los vestidores cuando se giro para mirarme y con una cara de intriga me preguntó: —¿Le paso algo a tu uniforme¿Por qué no te has cambiado?
—Es una larga historia —Dije después de un suspiro.
—¿Algo en lo que te pueda ayudar?
—Si tienes algo de ropa de mi talla eso sería de bastante ayuda.
—Lo siento.
—No importa, debía hacer el intento, quizás hubiera tenido suerte.
—¿Alguna otra cosa?
—No —Dije, pero rápidamente pensé en la situación que estaba pasando y se me ocurrió que quizás si había algo en lo que la chica podía ayudarme— Espera, quizás si hay algo mas que puedas hacer por mi —Dudé unos segundos pero al final me decidí— ¿Has visto a Kinomoto últimamente? —La chica meditó unos segundos también.
—En los vestidores de chicas —Dijo de repente— Cuando yo entraba aquí ella entraba a los vestidores, no se había cambiado ni nada, debe estar allí en este momento —No tengo idea de porque motivo fue, pero en ese momento me llené de una decisión que me pareció extraña: apreté mis puños, enfurruñé mi entrecejo, apreté la toalla a mi cintura aun mas y me dirigí a la puerta, iba a ir por Kinomoto, en ese estado, no me importaba, además el vestidor de chicas estaba a dos puertas, si alguien me veía la vergüenza no iba a ser demasiado grande.
—Gracias —Dije antes de salir.
—Que afortunada es Kinomoto —Dijo ella. Yo preferí no reparar demasiado en la frase porque sabía perfectamente a que se refería.
Y salí al pasillo y aun en este momento no entiendo que demonios hacia allí ese grupo de chicos encabezado por el grandioso Eriol Hiragisawa, seguramente Dios los había puesto allí para avergonzarme y para que el plan de Kinomoto saliera a las mil maravillas, porque si quieren que les sea sincero, de verdad en aquel momento logré sentirme totalmente avergonzado y no ayudaba para nada el hecho de que todos empezaron con silbidos, algarabía y gritos como: Oye Li, lindas piernas o ¿Que pasa Li¿No puedes vestirte si mamita no esta contigo? O ¿necesitas que alguien te enjuague la espalda? Antes de que esto me sucediera nunca llegué a pensar que me avergonzaría tanto, de verdad tenía que estar más rojo que la luz del semáforo. Peor ya no había tiempo de echarme para atrás, es mas, tenía algo que hacer y este incidente no me iba a detener, por eso, en un santiamén me dirigí al vestidor de las chicas y sin un dejo de duda entré.
Vaya vista que me recibió: La chica Kinomoto vistiendo solo una toalla, tal y como yo lo estaba, cosa graciosa, ambos en toalla después de una ducha, cualquiera que viera le escena diría que éramos un par de recién casado después de una noches de acción.
¿Yo casado con Kinomoto?
Debo admitir que el pensamiento me tomó tan desprevenido que estuve a punto de dejar los vestidores e ir a esconderme el la copa del árbol mas alto de la escuela, no, del barrio, no, de la cuidad, o del país, o del mundo, por cierto ¿Dónde demonios esta el árbol mas alto del mundo¿De donde había salido esa pregunta? Ni idea, el hecho era que ya estaba pensando estupideces, y lo más increíble es que mientras esto pasaba en mi cabeza Kinomoto parecía no notar que quien acababa de entrar al lugar no era una de sus congéneres.
Carraspeé la garganta. Inmediatamente se dio vuelta hacia mí, luego dominada por la vergüenza seguramente, me dio la espalada.
—¡¡¡¿¿¿Qué… que demonios haces aquí Li???!!!
—Tranquila —Dije y saben que es lo masa gracioso, yo mismo también le había dado la espalda— Solo estoy aquí para recuperar algo que es mío, algo que siento que esta aquí, algo que tu sabes que es y algo que tu sabes donde esta.
—No sé de que hablas.
—Si sabes.
—De verdad que no sé de que demonios hablas Li y sabes, lo mejor es que salgas de aquí antes de que empiece a gritar.
—Vamos Kinomoto —Intenté razonar con ella— No deberías hacer eso, que crees que pensaría la gente: Dos chicos, encerrados en un lugar, solos, casi desnudos, te lo aseguro que lo primero que piensan es que se trata de gritos de placer… uy… gritos de placer, no me imagino lo que diría el profe Kinomoto —Caramba, estaba siendo sarcástico y eso era lo que menos quería en ese momento.
—Él no pensaría eso que tú crees.
—Yo creo que si —Dije calmadamente, aun nos estábamos hablando espalda con espalda—¿Hablamos? —Me fui hacia el lado pacifico, y la verdad es que desde el incidente en la biblioteca, lo único que quería con la chica era el lado pacifico, hablar, que me contestara algunas preguntas y después la dejaría en paz y no nos volveríamos a hablar, sencillo, pero ahora ella era la reacia.
—¿De que quieres hablar? —Preguntó. ¡Aleluya! por fin iba a ceder.
—De muchas cosas —Respondí, créanme, en ese momento de verdad estaba emocionado.
—Bien, bien —Dijo— Pero primero quiero ponerme mi ropa, no quiero seguir así.
—Como quieras —¡Wow! Me estaba volviendo condescendiente.
La chica pasó por enfrente mió y se dirigió al primer casillero, el mas cercano a la puerta, era lógico que la hija del profesor tuviera ciertos privilegios y supongo que el casillero mas cercano a la puerta era uno de esos tantos.
—¿Podrías darte la vuelta?
—Claro —Inmediatamente me volteé hacia el otro lado. Desde allí donde me encontraba de pie podía escuchar perfectamente el leve sonido que hacía la ropa cuando tocaba la piel de la chica, eran movimientos apresurados, eso era seguro, pero no dejaban de ser bastante… motivadores… quise voltear a mirarla y se los juro que tuve que pensar en las galletas del osos Lolo para no hacerlo.
—Suerte con tu uniforme Li —Dijo de repente, inmediatamente me di la vuelta y la chica ya había abierto la puerta, se encontraba debajo de ella y me miraba con una sonrisa orgullosa y altanera, un segundo después ya se había ido. Me había… me había engañado, me había engañado como quien engaña a un chico de 5 años.
—¡Demonios¡Demonios Kinomoto¡Demonios! —Fue lo único que se me ocurrió gritar antes de acercarme a la puerta y cerrarla de nuevo con seguro.
O O O O O O O O O
Como les comenté en un principio, Wei me enseñó muchísimas cosas cuando yo era todavía muy peque, si, un montón de cosas buenas y también me enseñó unas cuantas maldades que podría usar para salir de algún aprieto y la verdad estando encerrado en el vestidor de las chicas lo único que pude hacer fue recordar una de las enseñanzas de mi viejo mayordomo: Recuerdo que en una ocasión estábamos solos en la casa y el me llamó hacia el despacho de mi madre y me enseñó como abrir la caja fuerte que ella escondía detrás de un cuadro de Dali, Wei me dijo que con ese truco podría abrir hasta la caja fuerte de la reserva general de los Estados unidos, por eso el truco me pareció tan sorprendente que siempre quise usarlo en alguna situación y la situación se dio cuando tuve que abrir uno por uno cada uno de los 200 casilleros en los vestidores.
Quiero aclarar una cosa, Wei nunca le robo nada a la familia —Que yo sepa— Y aquel truco me lo enseñó porque sabía que el ser humano necesita en su vida tanto de las cosas buenas como de las cosas malas y al final de cuentas esa cosa mala me iba a ayudar o sea que en pocas palabras era una cosa buena. Extraña filosofía, si, eso de ver lo bueno en lo malo y lo malo en lo bueno y no me quiero confundir mas.
El hecho fue que mi suerte fue bastante mala, resultó que mi uniforme estaba en el último casillero de toda la sala, eso me enseñó una lección, nunca ir a apostar a los caballos porque de seguro no me ganaría ni un centavo. De cualquier manera para cuando logré vestir mi uniforme de nuevo quedaban como 10 minutos para que las clases terminaran, por eso decidí que mejor esperaba a Kinomoto afuera.
No, no me iba a rendir.
Como me esperaba, 10 minutos después todos empezaron a salir del edificio. Hiragisawa fue de los primeros en salir, cuando llegó a mi lado hizo que mi inasistencia a la clase de gramática pareciera uno de los pecados mas graves que un ser humano hubiera podio cometer, me habló de una evaluación y de los diptongos y de los triptongos, pero a mi eso no me importaba. Ah, extrañamente no se burló de mí por aquella escena en los vestidores.
—¿Has visto a Kinomoto? —Pregunté de la nada.
—Claro.
—No la he visto salir ¿Se quedó haciendo algo adentro?
—Para nada —Dijo el chico sonriendo cuando seguramente vio en mi cara que estaba empezando a ofuscarme— Salio temprano de la clase, alguna diligencia, supongo.
—¿Como?
—Así como lo oyes.
—Demonios —Murmuré de manera que Eriol al parecer no me escuchó.
—Oye Li, tengo una pregunta para ti —Dijo sacándome de mis pensamientos, si, una idea se me estaba viniendo a la cabeza.
—Si es acerca de los vestidores, te cuento otro día… ahora hay algo que debo hacer —Dicho eso emprendí una carrera hacia un lugar que no estaba demasiado lejos, supongo que Eriol se quedó mirando la nube de polvo que seguramente yo había levantado.
Cuando digo que el lugar hacia el que estaba corriendo no estaba muy lejos, no les estoy mintiendo, era un lugar cercano a mi insti, de hecho era a la vuelta de la esquina, sin embargo no quería que cuando llegara allí, también me encontrara con que la persona que estaba buscando también se hubiese ido a su casa ya. Bueno, el lugar al que corría era a la escuela primaria, pero si crees que iba por Kaori, entonces déjame decirte que te equivocas, esta vez quería encontrarme con cualquier persona menos con Kaori, la razón… bueno, digamos que lo que tenía que hacer era cosa de hombres y precisamente era a un hombre al que quería encontrarme en ese momento, mejor dicho, quería encontrarme a el chico que estaba con Sakura en la biblioteca¿Kotato¿Momotaro? Bueno, como de costumbre no recordaba el nombre del chico pero era a el a quien necesitaba.
Y por fin en ese día la suerte me sonrió, el chico estaba parado junto a un poste a la salida de la escuela. Rápidamente me acerqué y silenciosamente me ubiqué a su lado. Por un momento el chico no notó mi presencia, pero cuando lo hizo vi como su rostro palideció.
—Hola —Saludé. El chico no respondió nada ¿Tan asustado estaba?— ¿No saludas?
—Buenas tardes —Saludo con una reverencia.
—Cálmate —Sonreí— No hace falta que hagas eso conmigo y deja de mirarme con miedo, vengo en son de paz —Extendí mi mano. Con algo de duda el niño la apretó y sentí como su miedo mermaba un poco.
—Supongo que vienes por Kaori —Dijo. ¿Acaso eran celos eso que pude notar en la voz de Momotaro?
—No.
—¿No?
—No, venía por ti.
—¿Por mi?
—Si… este… no estas ocupado ¿O si?
—La verdad si.
—No te veo haciendo nada.
—Estoy esperando —Dijo como si eso fuera lo más obvio del mundo. Había algo en esa escena que me parecía muy familiar, no tendrías que ser un genio para saber a quien estaba esperando.
—¿A Kaori? —Pregunté, el chico no contestó con palabras, movió su cabeza de manera afirmativa y podría jurar que su rostro se había teñido de carmín— Ya veo… eh… sabes, necesito pedirte un favor y necesito que me digas que si, pero para eso tenemos que estar solos, ya sabes, sin Kaori —Me daba un poco de pena con la niña, es decir, iba a tener que salir de la escuela, caminar o tomar el bus sola, llegar a casa sola y sola tener que hacer la cena, de verdad que la iba a tener que compensar por eso, pero en ese momento mis problemas estaban en primer lugar.
—¿Por que sin Kaori?
—Porque lo que vamos a hacer es asunto de hombres, ya sabes, hombres como nosotros ¿O acaso no eres ya todo un hombre?
—Si que lo soy —Contestó inmediatamente agitando su puño.
—Bien, si, si que eres todo un hombre.
Al chico pareció iluminársele el rostro cuando de repente fue ascendido al rango de hombre. Entonces volví a insistir.
—¿Entonces me acompañas?
—Pues...
—Anda.
—No sé —Era mi imaginación o el chico estaba empezando a manejarme, eso era seguro, el mocoso quería que yo hiciera un oferta y yo ya estaba preparado para eso, tenía la oferta mas adecuada para el caso.
—Anda, te invito una hamburguesa ¿Qué dices?
—¿Una hamburguesa? —Preguntó con estrellitas en sus ojos.
—Si, una para ti solo.
—Pero mamá dice que no debo recibir cosas de extraños —Demonios ¿Por que justo ahora el chico recordaba el concejo materno mas viejo de la historia?
—Pero tu y yo no somos extraños, ambos somos amigos de Kaori y además también de… Kino… de Sa… Sakura —¿De donde demonios habían salido tantas dudas para pronunciar su nombre?
—Bueno, podría acompañarte, pero ¿que hay de Kaori? yo le prometí que la acompañaría a casa y si sale y no me ve se va a enfadar conmigo y la verdad no quiero eso.
—Te prometo que hablo con ella hoy en la noche y le explico porque no pudiste estar.
—¿En serio?
—Seguro.
—¿De verdad?
—Claro, confía en mi —Volví a extender mi mano— Entonces ¿que dices¿Me ayudas? Mira, para que confíes del todo en mi te invito primero la hamburguesa y después te pido el favor ¿Te parece? —El chico dudó para responder, pero finalmente cedió con un seguro:
—De acuerdo, vamos.
Acá entre nos yo sabía que el mocoso iba a terminar cediendo, era un truco que me sabia: Si quieres convencer a un niño de algo: Primero: Hazlo sentir grande y hazlo sentir que va a ayudar a los grandes; Segundo: Invítale comida chatarra, a los niños les fascina la comida chatarra; Tercero: Prométele que le vas a ayudar con algo o alguien en quien este interesado. Era bastante obvio que al chico le gustaba Kaori.
Si aplicas esos tres pasos de seguro prosperas, yo lo hice. Entonces nos encaminamos hacia el puesto de comidas rápidas de unas calles adelante, estuvimos allí en 10 minutos.
—Bien —Le dije cuando estuvimos sentados y una chica de uniforme ridículo esperaba por nuestra orden— Pide la que quieras —Inmediatamente y sin necesidad de mirar la carta el chico pronuncio con gran entusiasmo:
—Quiero una extra-triple con triple queso, doble carne, sin cebolla y esa que viene en pan de centeno, con bastante lechuga y nada de mayonesa —Yo solo sonreí ante la cara de la camarera que sin palabras preguntaba algo como ¿Y vas a dejar que ese niño como todo eso?
—Traiga dos de esas —Caramba, yo también tenía estomago para una hamburguesa, sin embargo a la hora de pagar era donde me iba a doler.
Mientras esperábamos por nuestra orden pretendí suavizar un poco el ambiente entre el chico y yo ya que se notaba por encima que la estábamos pasando bastante aburridos, quería preguntarle algo, quería entablar una conversación, pero no quería que se me saliera una sarta de preguntas estupidas como aquellas que la amiga de Sakura había intentado aplicar conmigo, quería evitar eso a toda costa, sin embargo hubo un momento en que una de esas preguntas se las ingenió y se fugó de mi boca.
—¿Y como vas en la escuela eh? —El chico me miró con una expresión aburrida y sentí que me iba a contestar algo así como: No tienes una pregunta algo más interesante para hacerme.
—Normal —Fue su respuesta.
—Ya veo… ¿Y si te gusta? Es decir, cuando yo tenía tu edad me encantaba la escuela¿Qué tal tu? —No había nada que hacer, la sarta de preguntas estupidas se había escapado ya.
—Lo normal.
—Pareces muy listo, seguro que te va bien ¿A que si?
—Solo normal.
Si ese mocoso volvía a contestar una de mis preguntas con la palabra normal lo iba a colgar de la espada de la estatua de aquel sujeto que estaba en la fuente del parque.
—Pareces ser de palabras cortas.
—Debe ser muy importante ese favor que me vas a pedir —Dijo con una sonrisa ladina ¿Qué quería¿Asustarme¿Quieren que les diga la verdad? No me dio susto. pero me dio mala espina, este chico iba a resultar ser mas listo de lo que yo me imaginaba.
—¿Por que lo dices?
—Porque normalmente después de tres preguntas contestadas con un normal como respuesta, la gente ya quiere colgarme de la estatua del parque, pero tú estás haciendo un buen trabajo aguantándote o por lo menos disimulando.
¿Me esta leyendo la mente o que? Maldito mocoso.
Las hamburguesas llegaron y en silencio ambos empezamos a comer. Por cierto, no me imaginé que fueran tan descaradamente grandes, yo me vi un poco sorprendido, el mocoso se veía totalmente complacido.
—¿Algo de beber? —Preguntó la chica del uniforme ridículo.
—No —Contesto el mocoso, no les niego que se veía gracioso con el bocadote de hamburguesa en su boca— No tengo sed.
—Así está bien así —Dije. La chica asintió y se retiró.
Unos cuantos mordiscos después el chico preguntó:
—¿Y de que se trata?
—¿Um?
—El favor, el favor que me vas a pedir.
—¿No quieres terminar de comer primero?
—No —Dijo con algo de autoridad ¿Desde cuando había empezado a despabilarse?— No quiero arriesgarme a que sigas con tus preguntas tontas.
Maldito mocoso
—De acuerdo, entonces voy a ir al grano ya que al parecer eres todo un rufián de palabras directas.
—Anda no seas tan duro conmigo —Esa risa ladina me iba a desquiciar.
No sé en que momento fue que el chico pareció empezar a perder los nervios y yo a ganarlos porque déjenme decirles que la pregunta casi no encuentra la manera para salir de mi boca.
—La chica con la que estabas ayer en la biblioteca.
—¿Sakura?
—Si, Sakura.
—¿Qué pasa con ella? —Preguntó llenándose la boca con lo que quedaba de hamburguesa.
—Bueno…
—¿Bueno?
—Bueno, necesito que me digas donde vive ¿Sabes donde vive? —Por fin lo había soltado y no me explicaba porque en aquel momento mi corazón empezó a golpear tan fuerte en mi pecho, sin embargo tuve que poner una cara intrigada al ver que con total calma el chico se paraba de su lugar, se limpiaba la boca con una servilleta y me decía:
—Ah, entonces por fin creciste —Raro comentario ¿Qué quería decir?
—No te entiendo.
—Muy simple… mírate ¿Cuántos años tienes¿17¿18? Ya eres todo un hombre y aun no sabes como decirle a Sakura que te gusta, todavía eres de los que utiliza ese viejo juego de molestarla, por ejemplo ayer en la biblioteca: Si vieras lo ridículo que te viste tirando el libro que ella estaba leyendo. Eso se queda para un niño de mi edad, tú ya eres todo un hombre, lo único que falto es que le tiraras del cabello o que empezaras a llorar porque ella no quiso jugar contigo. ¿Estaría mal pedirte que maduraras un poco?
¡Vaya, que sermón! Y lo peor, de un niño de 7 años.
—No sé que novela estas viendo últimamente y no sé donde carajos sacaste que a mi me gusta esa chica. Estás loco mocoso, además te hice una simple pregunta, te agradecería si simplemente te limitas a contestarla y no salgas con esos cuentos de que esa chica me gusta.
—Por supuesto —Dijo— No puedo esperar que lo aceptes para mi cuando aun no lo has hecho para ti, de cualquier manera lo siento, no tengo ni idea de donde vive.
¿Como¿Cómo¿Cómo? Espera un momento mocoso, no me estas queriendo decir que tuve que ir a recogerte a la escuela, dejar que Kaori fuera sola a casa, invitarte una hamburguesa exageradamente grande, yo mismo comerme una de esas, tener que aguantarme tu molesta compañía y hasta un sermón, para que al final me digas que no sabes donde vive Kinomoto. Por lo que más quieras no me digas que tengo la razón. Intenté formular la pregunta de nuevo, esta vez de manera que hasta un niño de kinder la entendiera.
—¿Entonces no sabes donde vive Sakura?
—Nop —Contestó con bastante naturalidad.
Maldito mocoso
No, espera Syaoran, no te vayas a ensañar con el niño, fue tu culpa, debiste preguntar primero. Fue solo tu culpa, baboso.
—Ya veo —Dije parándome de mi lugar, no sabía si estaba enojado o apunto de ponerme a llorar— Voy a pagar esto… eh… crees que puedas volver solo a casa, tengo algunos asuntos de los cuales debo encargarme —Mentí, no tenía nada que hacer, pero no quería pasar un segundo mas con él. Aguarden un momento¿De que se estaba riendo ese mocoso¿Que demonios le parecía tan gracioso? —¿Pasa algo?
—Eres gracioso, tu cara es graciosa, no sabes disimular muy bien cuando algo no te gusta —Dijo aun entre risas— eres de lo mas sencillo para engañar, Sakura vive en la casa a lado de la mía, te llevare, paga las hamburguesas y vamos… vaya, si que me he divertido conociéndote grandulon.
Definitivamente, no habían otras palabras para el: Maldito mocoso.
Después de salir del establecimiento duramos caminando bastante porque ni por el mismo demonio iba a invitarle también el pasaje del metro, pronto llegamos a lo que parecía ser el barrio donde el chico y Sakura vivían, de verdad que era un sitio muy agradable, acogedor, tranquilo y era un lugar que ya había visto en una ocasión, era ese lugar de casas en su mayoría con fachadas amarillas, con bonitos jardines y con calles limpias y silenciosas, por las que había pasado una vez en un taxi; el sitio era el sueño de alguien con deseos de vivir sin ser molestado.
—Aquí estamos —Dijo abriendo la reja de una de las casas y entrando, yo solo lo miré sin dar un paso —Es ahí —Terminó señalando la casa a la derecha, era una de las tantas de fachada amarillo.
—¿Seguro? No quiero tocar a la puerta y ver que me atiende un anciano dispuesto a llamar a la policía porque me veo sospechoso de algún crimen.
—Vaya que si eres desconfiado… si quieres voy y toco a la puerta por ti.
—No… no, yo lo haré.
—Así se habla grandulon, de cualquier manera estas de suerte, el profesor trabaja hasta tarde hoy.
—¿Si?
—Si, en la universidad, también es profesor universitario, ese dato te lo regalo por invitarme la hamburguesa… bueno, mejor no te interrumpo mas… ah, suerte con Sakura —Dicho esto el chico entró en su casa mientras yo no tuve mas que hacer que empezar a caminar hacia la puerta.
Cuando no hubo más lugar para avanzar, lo que significaba que estaba enfrente de la puerta golpeé 3 veces con una cautela bastante inusual en mí.
—Un momento —Escuché que alguien gritaba desde adentro y no me podía equivocar, esa era la voz de Sakura Kinomoto. Sentí nervios, sentí ganas de escaparme de allí antes de que ella abriera la puerta, sentí que mi rostro estaba subiendo de temperatura y no tenía ni la menor idea de porque estaba sucediendo eso, pero ya no hubo vuelta atrás cuando vi que el picaporte de la puerta giraba y ante mi aparecía Sakura con un delantal de flores y un cucharón en la mano. No había duda, mi rostro estaba sonrojado en aquel momento.
—Hola —Saludé, pero ella lo único que intento fue tirarme la puerta en la cara— Espera, no cierres —Entonces puse mi mano entre el marco de la puerta y la puerta misma para asegurarme de que Sakura no iba a ser capaz de dejarme afuera y atrincherarse ella misma adentro.
—Retira la mano o voy a tener que cerrar con ella de por medio —Dijo con voz autoritaria, por un momento pensé que en realidad ella sería capaz de cerrar la puerta y arrancarme mi pobre manita, pero yo debía demostrar seguridad también.
—Me gustaría ver que lo intentaras.
—Lo haré.
—Anda, hazlo.
—Por favor retira la mano —Dijo, sin embargo esta vez no hubo la misma autoridad de la frase pasada.
—Sakura, solo quiero hablar, porque no simplemente me escuchas ¿Es tan difícil?
—No hay nada de lo que tu yo debamos hablar, te lo pido, quita la mano de la puerta.
—Si debemos hablar de algo y voy a arriesgar mi mano con tal de lograrlo.
—¿Si te escucho me dejaras en paz? —En ese momento rogué a Dios que en realidad estuviera cediendo y no que se tratara de otro engaño como cuando le creí en los vestidores, pero iba a volver a creerlo, debía demostrarle que estaba dispuesto a ceder un poco a sus exigencias.
—Claro, tan pronto como terminemos de charlar te prometo que si así lo deseas desapareceré de tu vida y podrías no volverme a hablar y yo también dejaría de hablarte si así lo prefieres.
Sakura solo abrió la puerta, salio de su casa y cerro la puerta, luego se sentó en las pequeñas escaleras frontales de la hermosa casita.
—Te escucho.
—Voy a sentarme —Dije sentándome bastante cerca de ella, quiero decir, no había demasiado espacio como para sentarnos a mas de treinta centímetros.
—Bueno… ¿Qué es lo que quieres?
—Desde hoy en la mañana lo único que he querido es hablar sin hostilidades, pero al parecer ahora quien es hostil eres tú.
—No lo soy de gratis ¿Sabes? En los últimos días he sido sometida a una serie de ataques a los que no estaba acostumbrada ¿Eso te suena familiar?
—Si, claro que me suena familiar.
—Bien, entonces no debería parecerte extraño que mi comportamiento hacia ti fuera ese.
—No me parece extraño y lo comprendo pero de todo corazón quiero que dejemos eso.
—¿Que lo dejemos? De hecho yo no lo he comenzado, has sido tu quien ha estado ataca que ataca y ataca que ataca, creo que yo lo he soportado bien hasta el día de hoy y solo hasta hoy respondí a tus intimidaciones ¿Cuando te sientes en peligro es cuando decides que quieres hacer una tregua¿Qué pensarías si yo te dijera que me gusto eso de jugar sucio y que quiero seguir haciéndolo?
—¿De verdad te interesa seguir en eso¿En tener que siempre revisar tu puesto para no sentarte en un chicle¿En tener que siempre estar rogando para que no se incendie tu casillero¿En tener que bañarte con la ropa puesta para que otro no te la robe? Podríamos seguir en eso, pero te aseguro que no solo la vida del otro sino nuestras propias vidas van a volverse un infierno.
—Me podría gustar el infierno —Dijo. Yo sonreí.
—Eres la primera chica que escucho decir eso, quiero decir, suena muy amenazante y ya no quiero escuchar que me hables mas de esa manera —Suspiré— De verdad Sakura, hoy quiero que hagamos las pases, no te pido que seamos amigos, te pido que por lo menos dejemos de ser enemigos.
—¿Esperas que te crea?
—Claro —Dije mientras revolcaba en uno de mis bolsillos y encontraba uno de los chocolates que le había quitado a Kaori el día anterior— Mira traigo muestras de paz —Dije enseñándole el chocolate de brillante empaque plateado —Sakura miró el chocolate con interés— No es un laxante, lo juro.
—Lo sé —Dijo— ¿Has estado en Egipto alguna vez? —De acuerdo, pregunta extraña, pero por primera vez ella estaba preguntando algo y yo no iba a ser reacio para contestarle, era la oportunidad para entrar en confianza.
—¿Egipto? Lo único que sé de Egipto es que hay momias —Eso fue un intento de broma, desgraciadamente ella no se rió —¿Por que la pregunta?
—Ese chocolate. Mi papá trajo muchos de eso de su último viaje a Egipto, sé que de estos solo los hacen allí y hasta ayer tenía ese mismo en mi mano, es algo curioso que regrese de la nada.
—Es una historia graciosa de hecho —Le dije— Graciosa y de amor —Sentí mi temperatura elevarse de la nada ¿De donde había salido esa ridícula frase? Sakura Kinomoto me miró de una manera extraña y yo solo pude intentar no tartamudear mucho con la explicación—Quiero decir… tu papá seguramente te regalo algunos de eso chocolates a ti —Sakura asintió, al parecer la historia que yo solo estaba suponiendo estaba siendo correcta— después de eso tu te encontraste con el niño y le regalaste algunos, entre esos que le regalaste se encontraba este que quiero que recibas —Sakura siguió asintiendo— Es lógico que a ese niño le gusta Kaori, estuve hablando con él hace un rato y se le nota bastante ¿Y sabes que es lo bueno? Que a Kaori también le gusta él, estaba súper emocionada después de que ese chico le dio unos chocolates de estos; finalmente ella me dio algunos y entre esos estaba este que quiero que recibas. Es una historia curiosa ¿No te parece?
—De hecho lo es —Dijo y llámenme iluso pero pude jurar que vi un amago de sonrisa.
—¿Lo recibes?
—De acuerdo —Dijo tomando el chocolate de mi mano, sacándolo de su empaque y llevándolo a sus finos labios— Solo porque de verdad es muy delicioso.
—Lo sé.
Después de eso ambos nos quedamos allí en silencio viendo como pasaba un carrito vendiendo paletas heladas, quise invitarle alguna para suavizar un poquito mas las cosas pero el mocoso de al lado y su exagerada hamburguesa me habían dejado sin un centavo.
—No venías a contarme la historia del chocolate ¿O si?
—Por supuesto que no, pero ahora que los ánimos están un poco menos agitados creo que si puedo iniciar con lo que en verdad quiero que me cuentes, primero tengo que hacer una introducción algo tediosa acerca del inicio de nuestra relación espero no aburrirte antes de llegar a lo que de verdad quiero saber.
—De acuerdo, soy buena escuchando, adelante, cuéntame tu parte de la historia Li.
—Bueno… recuerdo la primera vez que te vi, supongo que tu podrías llegar a pensar que la primera vez fue en el supermercado cuando ambos queríamos la caja de galletas, pero te equivocas, yo te había visto una vez anteriormente, en el Terminal, yo acababa de llegar de mi antigua ciudad y al parecer tu estabas esperando a tu padre quien también parecía estar llegando.
—¿Entonces esa fue la primera vez que me viste?
—Si, y si quieres que te sea sincero desde ese momento empecé a sentir que si nos encontrábamos no nos íbamos a llevar bien, me explico, en aquella ocasión te vi como una niña consentida que tiene todo lo que se le da la gana, vi como tu papá te mimaba, incluso te llamó pequeña Sakura —Hice una pausa mientras una bandada de pequeños pajarillos surcaba el aire— Como dije, algo me decía que no nos íbamos a llevar bien si nos volvíamos a encontrar, y eso se cumplió cuando nos encontramos en el súper y te quedaste con mis galletas, fue por eso que decidí que me iba a vengar de ti, allí fue el comienzo para todo lo que hice en el insti.
—¿Iniciaste una venganza por una caja de galletas? —Sakura parecía no dar crédito a mis palabras— Eso es un poco…
—¿Infantil? Si, lo sé, pero puedo llegar a comportarme de esa manera sin importarme nada cuando creo tener la razón en algo, soy muy testarudo.
—Vaya.
—Si, eso es algo que la gente nunca cree de mi, es decir, tengo casi 18 y aun me comporto como un niño de 8 —Sonreí, realmente no me importaba si la gente pensaba eso de mi, es mas, me gustaba mucho sentirme joven— Pero déjame te sigo contando.
—De acuerdo.
—Las cosas empeoraron cuando el destino nos puso en el mismo instituto, en el mismo salón y en el mismo rincón de este salón y vi que eras demasiado participativa en clases.
—Anda, dime que creías que era una nerd lame-botas.
—Bueno, de acuerdo, no te voy a negar que incluso te llamé así en mas de una ocasión y el hecho de que fueras ese tipo de personas me incitó a atacarte incluso mas fuerte, pero es ahí donde la cosa empieza a cambiar, recuerdo que en una ocasión estaba hablando con este chico de la sonrisa eterna...
—¿Yamazaki? —Preguntó Sakura e identifiqué otro amago de sonrisa.
—Si, él. Recuerdo que me dijo que el motivo de tu comportamiento extremadamente participativo al punto de ser un comportamiento de mascota de los profesores se debía únicamente a que tu padre era el profesor mas estricto de la escuela, que solamente era por eso que tu te comportabas así, es decir, intercedió para que yo no te llamara nerd. Pero yo no le creí.
—¿Y por que no?
—Porque había visto que el profesor era extremadamente dulce contigo y porque además que tipo de joven se deja manipular del tal manera por sus padres, esta bien ser obediente, eso no lo discuto, pero no esta bien dejarse manejar al punto de convertirse en personas sin criterio. Por eso concluí que eras nerd por gusto y quise hacerte la vida imposible. Pero las sorpresas no se detuvieron y en aquella evaluación de matemáticas todo lo que creía una verdad absoluta se derrumbó. Parecías perfecta ante los demás y todos creían que eras una súper estudiante porque eras la hija del profesor, pero tenías imperfecciones como todos; el profesor siempre esperaba buenas notas de ti, pero nunca se imaginaba que esas notas eran producto de que hacías trampa; yo te creía una nerd y también estaba equivocado. Entonces después de pensarlo y después de muchos otros detalles que me confundieron mas acerca de ti, como cuando me amenazaste en la biblioteca o cuando me embarraste el pastel en la camisa, decidí que quería averiguar quien eras en el fondo, decidí ver a quien engañabas y a quien le decías la verdad.
—No engaño a nadie —Dijo sin mirarme, su voz era débil.
—Por donde lo mires hay alguien que sale engañado.
—Si era todo lo que querías decirme quiero que sepas que estas equivocado y que nada de lo que dices es cierto, ahora por favor vete, hay muchas cosas que debo hacer y quizás papá no tarda en llegar —Entonces se puso de pie y amenazó con entrar en la casa dejándome allí, por eso imité con rapidez su movimiento y la tomé de la muñeca por segunda vez en el día.
—Sakura, quiero que me cuentes de ti… por favor —Deténganlo todo ahí, deténganlo todo porque algo inédito había sucedido, un acontecimiento que nunca antes había tenido lugar en ningún lado: Yo, Syaoran Li le había dicho a una chica Por favor. Pero creo que el hecho de haber usado esa palabra fue lo que hizo que Sakura se detuviera sin oponer demasiada resistencia.
—Exageras al pedirme eso con tanta devoción ¿No crees?
—No creo, es algo que quiero saber y por lo tanto no considero que cualquiera de mis intentos sea exagerado.
—No nos conocemos de mucho tiempo —Intentó explicar, sin embargo yo no me iba a dejar convencer— ¿Por qué crees que podría soltarte las cosas de mi vida así de sencillo?
—Porque podría hacerte bien el hablar conmigo.
Sakura introdujo la llave en la ranura y abrió la puerta, sin embargo esta vez sentí que su intención no era entrar dejándome a mí afuera, y mi intuición fue correcta, lo comprobé cuando ella dijo:
—Hace algo de calor ¿Quieres pasar a tomar algo?
—¿Y tu padre? —Pregunté sabiendo de antemano la respuesta que ella me iba a dar, pero no importaba que me la repitiera una y otra vez, no importaba que ella hablara solo de eso con tal de que me lo hablara a mí y en son de amigos.
—Se demorara todavía, tiene trabajo en la universidad —Después de esas palabras entramos, pero ella no se dirigió a la cocina, se dirigió directo a la sala, eso solo podía significar una cosa, estaba preparándose, o quizás ya estaba preparada para abrirme todo el mundo que ella escondía para gran parte de las personas dentro de si. Cuando tomó asiento en la sala, yo hice lo mismo en una pequeña poltrona enfrente de la que ella había elegido.
—¿Y bien? —pregunté.
—Ser la hija del profesor Kinomoto podría considerarse uno de los mayores privilegios de los que una chica podría gozar —Por fin, por fin iba a saber que era lo que estaba escondido en ella— Papá es toda una eminencia en cuanto a lo que se trate de educación, el ha enseñado y ha dictado clases en los lugares mas prestigiosos del país, incluso en el extranjero, es un excelente profesor de historia y uno de los arqueólogos mas reconocidos de este lado del mundo, con tanta educación sobre su espalda él considera que esto es lo mas importante, el estudio, considera que los estudios deben ser perfectos o simplemente no deben ser.
—Wow, eso es duro.
—Lo sé, pero es algo con lo que he aprendido a vivir desde que tenía 4 o 5 años —La chica cerró los ojos como intentando enfocarse en alguna situación de su pasado— Pero recuerdo que incluso con esa edad nunca fui una estudiante destacada en muchos campos, era buena, pero mi papá nunca aceptaba buena, para el debía ser perfecta y quizás ser perfecta en una clase de la escuela elemental es algo sencillo, pero conforme pasa el tiempo las cosas del estudio se vuelven mas difíciles, difíciles hasta el punto en el que no lo puedes dominar todo y tienes que recurrir a cualquier cosa para seguir complaciendo a un papá que no va a aceptar un No puedo como respuesta.
—¿Ves? Entonces ya hay por lo menos una persona a la que engañas.
—Pero hace un tiempo concluí que no estaba tan mal, le estoy dando lo que él mas desea así no sea de la manera correcta, además de que sacar casi siempre las notas mas altas es muy ventajoso y puede ser divertido, todos quieren ser tus amigos y todos te admiran y no te critican por ser una cerebrito ya que todos piensan que tu lo haces solo porque tienes a tu padre siempre encima, creo que sería peor que vieran que a pesar de que soy la hija del profesor mas estricto no sé como desarrollar una operación matemática que empieza con un Logaritmo.
—Entonces además de tu padre también hay una infinidad de personas en el insti que te consideran una estudiante ejemplar, también los engañas a ellos.
—Creo que es algo a lo que ya me acostumbré —Había una señal de tristeza en su voz.
—No te creo, y no lo hago porque yo he estado en algunas situaciones similares, recuerdo que mama me regañaba mucho antes, me reprendía casi siempre, me sermoneaba casi todos los días y yo siempre me decía: Ya estoy acostumbrado, no obstante la verdad es que puedes decir que estas acostumbrado, puedes fingir estar acostumbrado, pero si es algo que no te gusta nunca lo vas a estar, nadie nunca se ha acostumbrado a algo que no le gusta —Hice una pausa para tomar aire, ese aroma a lavanda que se respiraba en el ambiente de la casa era muy tranquilizador— Dime Sakura ¿Te gusta la vida que llevas hasta ahora?
Su silencio de más de 10 segundos fue una respuesta bastante clara.
—¿Por qué tenías que aparecer? —Preguntó cuando el silencio llevaba 16 segundos.
—¿Qué quieres decir?
—Siempre lo había escondido bien, nunca nadie había notado lo que sucedía en realidad conmigo, incluso mi mejor amiga tardó meses en descubrirlo y llegas tú y en menos de una semana haces que te revelé mi patética vida como si fuera algo de todos los días —Vi como apretó sus puños y sus dientes —No debí haberte contado nada de eso.
—Déjame decirte que te lo agradezco con toda sinceridad, te agradezco la confianza que me brindaste y te lo aseguro no es una vida patética —Intenté ser lo mas tranquilizador con mi voz— Es una vida complicada, pero no es patética, y estoy seguro que debajo de eso que llamaste vida patética se esconde una verdadera personalidad de Sakura, esa que les has escondido a todos al haber estado engañándolos.
—¿Verdadera Sakura¿De que hablas?
—Tu verdadera personalidad, esa personalidad que hace lo que le gusta hacer y no lo que su papá le impone, esa personalidad que se divierte haciendo sus cosas y no aparentando ser alguien ante sus compañeros, a esa Sakura es a quien me refiero —Me puse de pie, como se lo había prometido, si ella me contaba de su vida yo desaparecía y en ese momento estaba dispuesto a hacerlo— Espero que algún día me la puedas mostrar —Cuando me estaba dirigiendo hacia la puerta se puso de pie y caminó hacia mi.
—Espera —Dijo parándose y tomándome de la camisa, no me miraba, miraba el parqué del piso— No podrías quedarte un poco mas… ya sabes, hablemos un poco más —Extraña propuesta pero mi respuesta ante esta fue obvia.
—Claro… claro que podría —Creo que no les puedo expresar en letras lo que estaba sintiendo en ese momento, pero por escribirles algo, diré que me sentí extrañamente feliz, demasiado mucho muy feliz— ¿Y de que quieres hablar? —Pregunté después de que nos sentáramos, esta vez ambos en el sofá.
—No sé —Parecía algo avergonzada— Cuéntame algo —Sonreí, era la primera vez que una chica me pedía algo así.
—Claro… claro, es decir, tú te abriste para mí, creo que yo también lo puedo hacer para ti ¿Y sabes? Voy a contarte algo bien vergonzoso para que estemos a mano… veamos —Dije poniéndome la mano en el mentón para fingir estar recordando algo, entonces encontré la historia perfecta para contar —De acuerdo, acomódate bien, no me gusta que se paren a mitad de la historia —Dije con una sonrisa y mi mundo se estremeció como cuando el mundo real se estremece por un terremoto en el momento en que Sakura correspondió por fin una de mis sonrisas.
—Adelante.
—De acuerdo, todo empezó cuando tenía siete años. Para cuando tenía esa edad me pude dar cuenta de que me diferenciaba de los otros chicos, nada muy relevante por supuesto, pero me diferenciaba de ellos y una de esas cosas que me hacían diferente es que a esa edad me enamore de verdad, cosa que yo no veía que sucediera con mis otros compañeros, puedes creerlo, enamorado de verdad a los siete. Recuerdo que ese día estaba dispuesto a declarármele a la chica que me gustaba, me había arreglado lo mejor posible, mi uniforme de aquella época era muy similar al que usan los niños de la escuela elemental actualmente así que no creo que te cueste mucho imaginarme casi a la perfección.
—Te imagino —Dijo Sakura.
—Correcto, ahora imagíname escondiendo un ramo de rosas a mis espaldas.
—Vaya.
—Lo sé, parece difícil de creer… bien, ahora dime¿No me ves totalmente ridículo? —No me dio una respuesta, a cambio solo sonrió, yo proseguí— La estaba esperando a la salida de la escuela, pero cuando la vi salir todo mi mundo se fue al piso, salía, si, tan linda como siempre solo que esta vez salía de la mano con otro chico, al parecer el chico se le había declarado minutos atrás y además le había regalado un conejote de peluche, dime ¿Qué oportunidad tenía mi patético ramo de rosas contra un conejo de peluche? —Le di un pequeño espacio para que intentara contestar, pero siguió guardando silencio, como tratando de imaginarse a la perfección la escena que yo le narraba, como ella no respondió yo lo tuve que hacer— Lo sé, ninguna por supuesto, por eso salí de aquel cuadro lo antes posible, para terminar llorando en frente de las rejas de mí casa.
—Ahora de verdad que no te imagino.
—Si, normalmente nadie me ve como un chico de lágrimas, es más, después de llorar tanto en aquella ocasión me propuse intentar dejar de hacerlo. Porque la verdad es que en aquella ocasión duré muchos días llorando y siempre que mi madre iba a visitarme a mi cuarto yo le decía que no era nada, que solo era un dolor de cabeza, que me estaba doliendo algo o me inventaba cualquier cosa, mi mamá me quiere mucho, siempre se preocupa por mi y por eso siempre que yo parecía enfermo o algo así ella me obligaba a guardar cama y lo hice por una semana, después de eso volví a la escuela y a que no adivinas que paso
—Me puedo hacer una idea, ya me contaste que eres testarudo, supongo que fuiste a buscar a la feliz parejita —Dijo, al parecer estaba muy metida en la historia y lo bueno era que había escuchado todo, eso me agradaba, me agradaba que ella me prestara atención.
—Sip. Los fui a buscar y recuerdo que llegué diciéndole al chico Devuélvemela, ella me pertenece, yo me enamore primero. Ambos me miraban atónitos quizás incluso creyeron que había enloquecido, es decir, porque habría de reclamar propiedad sobre la chica, no tenía sentido, pero lo que paso después es la parte principal de la historia. Vas a tener que pelear conmigo para quedártela. Fue lo que le dije, si, iba a pelear por su amor, estaba lleno de ira, el verlos juntos allí comiendo el almuerzo me llenaba de ira, era muy posible que apaleara al fulano ¿Pero qué crees que paso?
—¿Casi lo matas?
—No, por supuesto que no, el me dio una paliza a mi.
—¿De verdad?
—Si, no es por exagerar pero aun me duele —Dije frotándome el brazo derecho, ella se rió¿Quién no lo haría? Eso había ocurrido 11 años atrás— Pero no me rendí, soporté los golpes por 6 días seguidos, si, por seis días seguí yendo a buscar pelea con el chico y los seis días el me golpeo sin compasión —Vi la cara de Sakura, ella parecía no dar crédito a lo que yo le estaba contando— Anda, dilo, llámame pedazo de testarudo y terco.
—Es que en realidad esa historia no me deja mas opciones para llamarte de otra manera —Sonrió.
—Bueno, el hecho fue que después de tantas palizas tuvieron que cambiarme de escuela, porque un simple cambio de salón no funciono para nada, ese iba a ser el primero de muchos mas cambios en el futuro y de esos no te cuento ahora porque son historias aburridas —La verdad es que no iba a andar contándole que teníamos que salir de las ciudades porque siempre me encontraban con los pantalones fuera de lugar.
—Vaya historia —Dijo suspirando.
—Esto es algo que nunca le había contado a nadie, de verdad eres la primera persona en mi vida que sabe esto de parte mía, eres la primera persona a la que le cuento mi vergonzosa y ridícula historia.
—No lo es —Dijo— Es la historia de un chico enamorado y testarudo, pero no es vergonzosa ni ridícula —Si que me había prestado atención, había incluso usado mis palabras previas. Por unos minutos allí sentados lo único que hicimos fue quedarnos mirando al suelo ¿Se habían acabado los temas de conversación?
—¿Sabes? —Pregunté.
—Que cosa
—Ya que tú ya me contaste la historia que escondes en ti y yo te conté la que escondo en mi ¿no crees que a partir de ahora podríamos ser amigos? —Me arriesgué a hacer la proposición, y vi como ella se estremeció ante mis palabras, el silencio volvió a reinar hasta el momento en el que ella dijo:
—Eso no puede ser.
—¿No?
—No, papá me advirtió que no quería volver a verme cerca de ti.
—A mi me hizo una amenaza similar y no me da tanto miedo… ¿sabes por qué? —Ella negó con la cabeza— Porque tu papá no va a poder cuidarnos siempre, no siempre va a poder estar vigilando que no me acerque o que tu no te acerques.
—Es mejor no tentar a la suerte.
—Es divertido hacerlo, es fabuloso tentar a la suerte —Dije parándome del sofá y arrodillándome estilo principesco en frente de ella— Es una de las cosas que aprendes cuando la mayoría de tu vida has sido un chico malo en todas las escuelas a las que has asistido ¿No te convenzo con eso?
—Yo… no sé que decirte.
—No digas nada, mira, que te parece esta propuesta, podemos ser amigos en clase matemáticas, gramática, química, deportes y en todas las otras, pero cuando llegue la clase de historia yo simplemente me alejo de ti y si quieres hasta me ofrezco a odiarte y te dejo que tu también me odies a mi ¿Tampoco te convenzo con eso? —Ella sonrió ante mi propuesta, luego extendió su mano y sellamos el pacto.
—De acuerdo —Dijo finalmente— Espero que no este cometiendo un error.
—Claro que no estas —Dije poniéndome de pie y comenzando a caminar hacia la salida.
—¿Te vas?
—Si, ya te he quitado bastante tiempo.
—Te acompaño a la puerta —Ofreció caminando a mi lado y adelantándose para abrir la puerta.
—Gracias. Gracias por todo Sakura.
—No hice nada
—Si que hiciste, hiciste mucho, no te das cuenta de cuanto has hecho.
—Nos vemos mañana entonces —Dijo.
—Cuenta con ello… aunque a las 10:00 tenemos clase de historia… pero no importa, procuraremos pasarla bien antes de que llegue tu papá ¿No? —Ella movió su cabeza en afirmación.
Después empecé a caminar y cuando doble la esquina me fue imposible el evitar pensar en todo lo que me había pasado ese día: Había dicho las palabras prohibidas por favor y gracias a una chica, no recordaba haberlo hecho nunca con una que no fuera de mi familia; había sido amable con un mocoso que no me había caído bien desde el principio; había evitado con éxito el mirar a una chica casi desnuda a mis espaldas: Sakura; había evitado con éxito terminar enredado en los vestidores con una chica que quería lanzárseme lascivamente encima y la había convencido de intentar enderezar su camino. Una semana antes nada de eso habría sucedido, estaba seguro de ello.
Había cambiado, si, estaba cambiando y si lo pensaba con detenimiento ese cambio había empezado en un momento determinado, aquel momento en el Terminal, aquel momento en el que por primera vez vi a Sakura Kinomoto.
N/A:
Y ahí estuvo el capitulo mas largo que he escrito desde que estoy en fueron 25 paginas de Microsoft cosa que jno habia hecho con ninguna otra historia, porque de hecho tengo otras historias en otra cuenta de fanfiction, pues son historias de mis tiempos novatos y de series que no son muy populares, si las quieren leer solo díganmelo y podria re-editar una y ponerla en esta cuenta. Ustedes eligen
No voy a hablar mucho de lo que sucedió en el capitulo porque quizás me extendería demasiado y por eso prefiero que ustedes hagan los comentarios sobre lo que les gusto o lo que no les gusto, claro, por supuesto que también recibo criticas desde que no sean tan duras (tengo un corazoncito débil… eso ni yo me lo creo)
Tómbola…
Bueno, muchas gracias para
Rosh Bernal: De verdad gracias por tu comentario gracias por el mensaje de san Valentín y mas aun, muchas gracias porque tu te has convertido en mi review 100, es la primera vez que alcanzo esa marca y espero que sigas ayudándome para ir de 100 en 100 hasta que lleguemos a muchos miles ¿Qué te parece me ayudas? Espero que si, un beso.
Quiero hacer una mención especial también para mi review 1, lo más importante siempre es poder empezar y fue con ese review que empezaron a llegar los demás, gracias por ese a Beatriz Ventura
Luna Gitana: Gracias por unirte, de verdad lo aprecio, lo del lenguaje coloquial que mencionas lo hago simplemente con la intención de que todos entiendan con claridad lo que quiero expresar, si mis lectores no entendieran lo que escribo yo seria simplemente un pobre fracaso, pero veo que les esta gustando y eso me hace muy feliz. Espero que sigas con tus comentarios, de verdad me alientan mucho y como puedes ver llegue a mi review 100, vamos a ver si entre todos llegamos mas lejos, espero tu ayuda. Tu podrías ser el 200.
saku-li14: Si vieras, yo también tengo que perderme mis programas favoritos con tal de entregar la historia completamente corregida y casi sin errores, pero todo para que mis lectores esten satisfechos, espero que tu lo estés y gracias, fue por tu review que ya alcnace por primera vez los 100 espero contar con tu apoyo de ahora en adelante, vamos por los 1000, tu podrías ser el 300
Y en si gracias a TODOS si uno de ustedes no me hubiera puesto un review me hubiera quedado en 99, pero que dicen, vamos por lo 1000. Si arriesguémonos, vamos por los 1000, tu podrias ser el 400 y tu que estas escuchando musica mientras lees podrias ser el 500 y tu que ya tienes ganas de irte a dormir podrias ser el 600. de acuerdo, llamenme loco pero es que de verdad estoy muy entusiasmado. De todo corazón quería nombrarlos a todos pero si me ponia a hacerlo me daba pereza y no subía el capitulo, espero que me comprendan, igual sepan que a todos los aprecio mucho.
En cuanto al capitulo que viene podemos ver que la parejita ya empezó a congeniar, les regalo el titulo del siguiente capitulo: Un cero es más divertido que un 10
