¡¡Hola a todos

¡¡Hola a todos!!… he aquí la prueba de que no estoy muerto.

Se que quizás después de esta demora su confianza en mi como un buen actualizadote debe haber decaído un poco (creo que mucho mas de un poco), sin embargo, a pesar de eso quiero que sepan que no voy a dejar la historia botada, si quizás me demoro tienen que comprender que cuando no tengo inspiración ni siquiera me gusta acercarme al teclado porque de seguro me salen cosas que quizás no sean del todo carentes de calidad pero que si son muy tontas e inconclusas.

Pero bueno, no quiero extenderme demasiado en estas notas porque quiero hacer un diminuto resumen de lo que ha sido la historia hasta ahora, para que recuerden algunas cosas y para los que se quieran unir, por supuesto eso me haría muy feliz.

Le agradezco a todos los que me dejaron reviews apoyando e insistiendo y le agradezco a la insistencia del chino Nythan-kun… ah… la cosa que me toco por hermano ;D

El resumen es bien comprimido y va algo así:

Syaoran es un muchacho de casi 18 años que esta llevando una vida bastante viajera con su madre debido a que en todos los pueblos a los que llega termina metiéndose en problemas tanto académicos como de faldas. Su madre desesperada de esta vida lo envía con un ultimátum a un lugar cerca de Tokio llamado Tomoeda, le dice que debe aprender a comportarse porque ella no va a estar mas a su lado, es decir, lo envía a vivir solo, Syaoran debe aprender a hacerlo.

En su viaje a Tomoeda conoce a Eriol Hiragizawa, un lobo con piel de oveja que manipula a las chicas para conseguir lo que en realidad desea.

En Tomoeda conoce a una niña pequeña llamada Kaori a la cual le toma mucho cariño y lo mismo pasa con la niña y su madre que lo invitan a cenar en varias ocasiones y se podría decir que lo acogen.

Pero además de Eriol y Kaori, conoce a otra personita (Sakura, obviamente) con la cual no se la lleva nada bien desde el principio, por detalles que el mismo Syaoran considera infantiles, como peleas en el supermercado por galletas. A Syaoran además le parece que es una chiquilla come-libros y consentida por su padre (su papá es una eminencia de profesor con el cual Syaoran no se lleva bien desde el principio) esto le despierta un desagrado para con ella. Esto hasta que descubre la verdad: Sakura no esa muchacha que el se imaginaba, no es esa come-libros y todo lo hace para nunca defraudar a esa eminencia que es su papá.

Hablan, se hacen amigos, por supuesto sabiendo que tiene que ser a escondidas de su padre que nunca permitiría que su hija cambiara el tan importante estudio por estar involucrándose sentimentalmente con un muchacho, un gañan.

Y eso es.

Cualquier duda que tengan pueden releer aunque la historia ya esta algo larga (hace mucho tiempo que no escribía tanto) pueden dejarme reviews (eso me pondría muy contento), pueden enviarme mensajes privados o al mail o pueden dejarme las preguntas con mi hermano que seguro me las pasa.

La historia va a tomar rumbos un poquito diferentes (nada de que preocuparse) se me ocurrió una idea que no he visto que haya sido muy usada… bueno, en una ocasión vi algo parecido y decidí probar, pronto les revelare.

Bueno eso fue todo, cualquier cosas nos veremos abajo… espero que disfruten el capitulo que por cierto trae algunas gotitas de S + S y una inclusión breve de mi segunda pareja favorita de CCS.

LA HIJA DEL PROFESOR

POR: SYAO FROM THE COFFEE.

CAPITULO 7: LAS COSAS QUE IMPORTAN

—¿Que tal está? —Le pregunté a Kaori mientras veía como se comía el guisado que había preparado especialmente para ella— ¿Sabes? —Comenté— Mamá siempre me preparaba esto cuando yo era pequeño y me enfadaba con ella por alguna tontería, recuerdo que siempre después de comerlo yo me disculpaba con ella por ser un cabezota.

—¿Entonces a esto se reduce todo? ¿Me estas invitando a cenar porque crees que estoy enfadada contigo? ¿Por qué crees que debería estarlo? —Pregunto después de dar una probada con la cuchara.

—Soy muy bueno adivinando el comportamiento de las personas y algo me dice que simplemente lo estas —Fue mi respuesta.

—De acuerdo, te creo eso, pero de nuevo te pregunto ¿Por qué crees que debería estarlo?

—Quizás porque no fui a recogerte a la salida.

—Sé que eres un chico muy solicitado, podrías haber estado ocupado con alguno de tus asuntos, no puedo pretender que tengas siempre tiempo libre para jugar conmigo —Dijo. De acuerdo, quizás la chica no estaba enojada pero de seguro si estaba más fría que de costumbre— No te preocupes Syaoran, no estoy enojada contigo, de cualquier manera antes de que tú llegaras eso era algo que tenía que hacer todos los días

—De acuerdo… entonces no estas enojada conmigo ¿Y que tal con Kotaro?

—¿Que pasa con él?

—¿Estas enojada con él?

—¿Por que habría de estarlo? —Preguntó de nuevo.

—No lo sé, quizás él quedó de esperarte hoy a la salida y tampoco estuvo allí —La chica se quedo mirándome con cara de ¿Y tu como demonios sabes eso? Anticipándome a su evidente pregunta le contestéLo sé porque él me lo contó, pero no te enfades con él, fui yo quien le pidió que me acompañara a hacer algunas cosillas que tenía pendientes… ya sabes, cosas que solo hacen los hombres y que a las niñas lindas como tu no les gusta hacer.

—Pero… pero… Pero me hubiera gustado acompañarlos —Dijo mientras jugaba con la cuchara con un guisante que aun quedaba en su plato— Seguro que se divirtieron mucho.

—No Kaori, no hicimos nada del otro mundo, de hecho estoy seguro que de haber ido te habrías aburrido un montón.

—¿De verdad? —Pregunto con una linda carita triste.

—De verdad.

—¿De verdad?

—Claro —Dije acercándome a ella y levantándola un poco para luego sentarla en mi regazo— Vamos, no estés triste y dime que te gustó el guisado que hacía mama, y no me vayas a decir que quedó feo porque seguramente voy a ser yo quien se enoje.

—Quedó muy rico.

—Ves y ya no estás enojada, el guisado de mamá es mágico —Dije con una sonrisa mientras la dejaba de nuevo sentada allí y me dirigía a la cocina para traerle el postre especial que había preparado: Tarta de miel, otra de las recetas de mamá que no sabía de donde demonios se me había quedado en la mente. Antes de que alcanzara mi destino la escuché preguntarme:

—¿Te pasó algo bueno hoy?

—¿Algo bueno? ¿Por que lo preguntas? —Devolví su pregunta con bastante intriga de mi parte.

—Soy muy buena adivinando el comportamiento de las personas y algo en esa sonrisita tuya que has estado haciendo toda la noche me dice que algo bueno te sucedió, no me puedes engañar Syaoran.

—Wow… con esa frase hasta me asustas Kaori… es mas, no sé de donde la recuerdo — Dije. Definitivamente la niña era muchísimo mas inteligente de lo que cualquiera pudiera pensar, o quizás en realidad yo era como un libro abierto para las demás personas, es decir, Wei sabia leer en mi, al igual que mamá, al igual que Kaori ¿Acaso Sakura Kinomoto sería también capaz de hacerlo en un futuro? Sakura… Sakura… Sakura… demonios ¿Por que ahora no podía sacármela de la cabeza?— Pero eso no importa ahora… la tarta tuvo que quedarme deliciosa también —Fue lo único que se me vino a la cabeza para decir antes de entrar a la cocina, por supuesto, aun con Sakura en la cabeza.

O O O O O O O O O

Y puedo decir que mi vida después de aquella charla con Sakura Kinomoto y después de aquella cena con Kaori Nigiayami entró en un estado de nirvana que en el que en muy pocas ocasiones antes había entrado, me encontraba en un agradable estado de tranquilidad e incluso habían algunas ocasiones en las que me encontraba sentado en el borde de mi cama con una sonrisa estupida en mi rostro, si, una sonrisa estupida de la cual nunca encontraba motivos, sonreír sin un motivo ¿Creen que me estaba volviendo loco? Algunos dirán que no, otros dirán que si y lo dirán mas aun después de que les cuente le extraña costumbre que empecé a adquirir después de aquella charla con Sakura Kinomoto.

Pero, empecemos desde el principio, al día siguiente en el insti las miradas disimuladas que nos lanzábamos Kinomoto y yo eran algo extraño, si, a pesar de que eran solo miradas, no sé porque motivo me producían un cosquilleo bastante peculiar en el fondo del estomago, las palabras que nos dirigíamos en contadas ocasiones parecían ser mas relajadas que nunca, claro que eran palabras cortas, arriesgarnos no estaba dentro de los planes y sobre todo en un instituto donde cualquier chica chismosa podría irle de inmediato con la noticia al señor Kinomoto. Pero de cualquier manera las cosas estaban mejorando y como estábamos en lugares tan cercanos, cuando el profesor ordenaba un trabajo en grupos o parejas irremediablemente terminábamos juntos y nadie podría ver de mala manera eso: si el destino se encargaba de juntarnos no era culpa nuestra, aunque no sé si el profesor Kinomoto fuera muy condescendiente con esta idea.

Y es que desde que llegó esa vez a clase el profesor me obsequió una mirada que puedo traducir de varias maneras: Quiero matarte; No sabes cuanto te odio por haberte acercado a menos de 2 centímetros de mi hija; Vas a sufrir en esta clase cual si fuera el infierno. Cosas así eran las que esa mirada me decía de una manera camuflada pero que yo lograba entender.

Y en realidad la clase se volvió infernal, ese día me fusiló con una ametralladora de preguntas de las cuales no atiné a contestar una sola, no se muy bien cuantos ceros fueron los que obtuve en esa clase, pero era seguro que si seguía de esa manera la materia iba a estar perdida en una o dos clases mas, y aunque esto no era motivo para que yo me asustara, no sucedía lo mismo con Sakura, podía ver como sus hombros se tensionaban siempre que su padre se acercaba a nuestra esquina del salón.

Pero después de que el hombre salía de clase las cosas se calmaban, empezábamos a hablar, si, palabras cortas y medidas pero que delataban la confianza que empezábamos a tenernos, confianza que quizás tardaría bastante en afianzarse pero que yo iba a cultivar

—Estate tranquila —Le dije a Sakura en la clase que proseguía a la de su padre, educación física. El profesor había decidido que haríamos ejercicios por parejas e iba a ser él quien las escogería basándose en el volumen de los cuerpos, es decir, para que ninguno de los integrantes tuviera que sobre-esforzarse con su pareja, por supuesto, resulto que Sakura y yo éramos… digamos… compatibles, por lo tanto resultamos siendo pareja.

—Pero papá podría asomarse en cualquier momento por la ventana y vernos juntos… no quiero pensar en la riña que me va a poner en casa o incluso aquí mismo, a veces papá puede ser demasiado extremista.

—Pero seguro que no va a intervenir en la clase del profesor Seki, además fue el mismo profesor quien nos emparejó, yo ni muerto me querría hacer en parejas contigo y estoy seguro que tu piensas lo mismo de mi, nos detestamos —Dije con una sonrisa muy pequeñita y un guiño de mi ojo izquierdo.

—Si, te detesto Syaoran Li —Contesto ella imitando mi sonrisa y mi guiño, y ambos fuimos de la mano hacia las colchonetas, todo como parte del ejercicio propuesto por el profesor y aunque era parte del ejercicio, aun no logro explicarme el motivo de ese calor que nació en mi mano y se expandió en segundos por todo mi cuerpo y llegó a mis mejillas en micras de segundo. Suceso extraño.

Y día con día y semana con semana las cosas con Sakura Kinomoto empezaron a ir con el viento a favor, viento en popa dicen los marineros. Día con día fuimos hablando más e incluso un poco más largo, nos encontrábamos en los estantes mas escondidos de la biblioteca del instituto y durábamos hablando cada vez mas tiempo e incluso las risas encontraban campo en estas conversaciones. No me importaba tener que quedarme haciendo la limpieza del salón porque sabía que este estaba organizada por orden alfabético de los apellidos y mi letra antecedía a la de Sakura, por lo tanto teníamos que hacerlo juntos. Para los trabajos en pareja en el salón nos buscábamos casi por instinto, si, con mucho disimulo aun, pero era evidente que nos buscábamos, en clase de historia cuando su padre nos miraba nos odiábamos aunque puedo decir que era muy gracioso cuando nos reíamos a espaldas de él, sin embargo no todo en la vida es perfecto y al estar tan pendiente de mi amistad con Sakura hubo algo que empecé a descuidar.

Y es que pasar el tiempo con Sakura era muy entretenido, hablar tonterías era mas entretenido aun, y las ocasiones en las que podíamos hacerlo estando seguros de que su papá no llegaría a crucificarnos por nuestras acciones, eran las mejores, si, cuando Sakura decía: Papa tiene una conferencia hoy en la universidad podíamos ir a la azotea y durar horas hablando. Y esto me volvía ciego, y fui ciego hasta esa tarde cuando iba a entrar a mi apartamento y vi que en la puerta estaba Kaori.

—Hola nena —Saludé con una efusividad bastante extraña en mi— ¿Cómo estas? ¿Cómo te fue hoy en la escuela?

—Bien —Fue su escasa respuesta.

—¿Solo bien? —Pregunté.

—Si, solo bien.

—¿Pasa algo? —Esa cara de tristeza no era habitual en la niña, de verdad que estaba triste.

—No —De nuevo una respuesta escasa.

—Si pasa algo —Dije con firmeza pero sin dejar de ser delicado.

—¿Tuviste demasiados trabajos hoy? —Bueno, por lo menos esa era una pregunta con mas de tres palabras, por eso decidí contestarla casi sin pensar y ese si que fue el error de la tarde.

—No muchos en realidad.

—Entonces porque no pasaste a recogerme, ayer en la tarde me dijiste que lo harías en compensación por no haberme acompañado el fin de semana al museo —Cierto, cierto, totalmente cierto, Kaori tenía razón, lo había olvidado, había olvidado mi promesa, era cierto que me había comprometido con ella… pero… pero es que no pude decirle que no a Sakura cunado elle me pidió que le ayudara con su trabajo social en la biblioteca, además después me dejo invitarle un helado y dimos un paseo por el parque, si había pasado totalmente por alto a Kaori y en ese momento me sentí el peor bicho rastrero sobre la faz de la tierra.

—Nena, lo siento… yo… este… estuve

—Ya no importa —Dijo mostrando realmente muy poco interés en lo que yo estuviera a punto de decirle que de una u otra manera iba a terminar siendo una mentira— ¿Crees que puedes ayudarme con mi tarea de matemáticas? Claro, si no te incomoda o si tienes tiempo disponible

—Claro que tengo tiempo

Después de eso entramos en mi apartamento pero Kaori no se mostró interesada en que yo le cocinara algo, no se mostró interesada cuando le propuse salir por un helado, no se mostró interesada cuando le enseñe la manera fácil de resolver los ejercicios, sentí a Kaori muy lejos de mi aquella tarde, si, mi nueva amistad con Sakura me estaba alejando de la niña pequeña que había alegrado mis primeros días en la desconocida Tomoeda.

—Kaori —Dije esa tarde antes de que la chica volviera a su apartamento— No volverá pasar… te lo prometo.

Y sin intentar hacer un gran esfuerzo para resistirse a mis palabras, Kaori me regaló una sonrisa como muestra de que me perdonaba y mas importante aun, que creía en mi promesa, fue ahí cuando sentí que por ese momento mi vida volvía a estar en orden, pero en efecto, solo fue por un momento, un momento muy pequeño.

Dos semanas, ese fue todo el tiempo que mi promesa duró

Quizás estaba tentando demasiado a mi suerte y me estaba arriesgando mucho al volver a dejar plantada a Kaori, después de dos semanas de intachable comportamiento llevándola a todos lados, acompañándola en la mañana y en la tarde, cocinando para ella postres y sopas, carnes y pescados, frutas y verduras, si, me había vuelto todo un galán para la pequeñuela, sin embargo cuando nació en mi mente una idea relacionada con Sakura Kinomoto sabía que ese comportamiento con Kaori iba a tener una pequeña alteración.

¿Que tiene de interesante esa nueva idea tuya y aun mas cuando Kaori podría verse afectada? Si me permites decirlo creo que no tiene nada de interesante, ni de útil, ni de nada, Me dije aun estando acostado en la comodidad de mi cama una mañana de martes, cuando miré hacia el reloj despertador me di cuenta de que apenas eran las 3:30 y ya no me sentía con posibilidades de volver a conciliar el sueño, entonces hablar solo se convertía en el plan mas entretenido.

—No sé de donde nació esta idea pero quiero hacerlo —Argüí —Debe sentirse muy bien, nunca antes lo hice con otra chica pero con Sakura siento que estaría bien.

Pero es una tontería y debe sentirse igual que si hicieras cualquier cosa estupida, mejor olvídalo

—Quizás sea estupido de acuerdo pero voy a hacerlo.

No tiene sentido

—Pero voy a hacerlo

No, no lo hagas, no seas terco, además está el papá, recuerda que ella vive con su papá y que él simplemente te detesta o quieres decirme que vas a llegar a la casa, vas a saludar al viejo, le vas a sonreír y le vas a decir: Vengo a llevar a su hija al insti espero que no se moleste si la tomo de la mano. Perdona mi sarcasmo pero que plan mas fantástico

—No la voy a tomar de la mano, nunca mencioné eso, además ya lo tengo todo cubierto y no quiero mas discusiones, esta decidido, si, esta decidido.

Y así sin más decidí que esa mañana no iba a acompañar a la niña a la escuela y en cambio iba a ir a la casa de Kinomoto para poder ir con ella. Y es ahí cuando vuelvo a retomar lo que escribí unos párrafos arriba, ¿Recuerdan que dije que algunos me tratarían de loco, por una costumbre que adquirí? Bien, la costumbre fue que comencé a levantarme temprano todos los días, arreglarme y salir de casa con mas de una hora de anticipación pero no para ir al instituto ¿A donde creen que iba? ¿A casa de Sakura Kinomoto? Si esa es su respuesta entonces están en lo correcto, me iba a la casa de la chica y me paraba en la esquina esperando a que saliera pero para mi mala suerte siempre salía con su papá en su magnifica Chevrolet Zafira de color vinotinto. Y como no había nada que yo pudiera hacer contra eso entonces me resignaba a irme para el insti con el rabo entre las piernas

—Parece que es muy complicado esa ayuda comunitaria que estas haciendo ¿No Syaoran? —Fue la pregunta de parte de la madre de Kaori una noche en la que me invitaron a cenar, por supuesto lo de la ayuda comunitaria era mentira, había sido mi escape para poder desarrollar mi loco plan de las mañanas y Kaori había parecido no verle ningún problema

—Si —Conteste— Lo que mas me da pereza es el horario pero es algo que a mi madre siempre me enseñó a hacer, ya sabe, ayudar a los demás y todo eso.

—No habían chicos como tu en mis tiempos, que lastima —Dijo la mujer. Yo solo sonreí. Kaori llevaba bastante rato callada ¿Por qué? Ni idea.

O O O O O O O O O

Una de mis hermanas en una ocasión me hizo un regalo de cumpleaños que realmente me gustó: una bufanda. Y es que una bufanda es una cosa muy útil, sirve para proteger tu cuello cuando hace frío, sirve para amarrar a tu mascota cuando se te perdió la correa, sirve para combinar con tu ropa y hacerte ver mejor, sirve para vendarle los ojos a alguien en el juego de la gallina ciega, en fin una bufanda es una cosa realmente muy útil y por eso fue que ese regalo me gustó tanto, además era verde, mi color favorito. En esta ocasión la estaba usando para cubrirme del frío, si era una mañana fría y algo lluviosa en Tomoeda, y yo estaba parado como todas las mañanas esperando a que Sakura saliera de su casa.

—Vamos viejo —Dije para mi mismo pero pensando en el papá de Sakura— Vamos viejo dame una oportunidad, dime que te vas a ir de viaje a un simposio fuera de la ciudad por unas semanas o dime que te dio un resfriado y no vas a ir hoy al trabajo o… o… o cualquier cosa pero por una vez no acompañes a tu hija al insti, deja de ser fastidioso y deja que el buen Syaoran se salga con la suya.

Y sé que las personas que pasan por la calle y me ven seguramente piensan de mi que soy el típico muchacho de instituto, si, ustedes saben, del tipo que anda con su pandilla, que le gusta fumar a escondidas en una de las esquinas mas alejadas del patio de descanso, el tipo que no le interesa para nada la economía o la política o la religión, pero puedo asegurar que si me interesan esas cosas, si, creo en un Dios y estoy seguro que él me ve me escucha y me ayuda porque adivinen que pasó esa mañana, así es, por primera vez en mucho tiempo el hombre salió solo, así mismo, solo, montó su lujoso coche y salió en una dirección contraria a la que tomaba todas las mañanas.

El buen Syaoran se salía con la suya de nuevo, pero entonces lo pensé

—Quizás fue Sakura la que se enfermó —Dije seriamente y sin mas ni mas, sin darle un segundo pensamiento me aventuré a la casa de la chica, si estaba enferma o no era algo que debía averiguar, además ya no estaba el peligro que era su padre ¿Qué podría salir mal?

¿Qué podría salir mal? ¿Qué podría salir mal? En los pocos metros que me separaban de mi escondite a la casa de Sakura debí haberme hecho esa pregunta unas 500 veces y es que la verdad era que su padre ya no estaba, sin embargo aun me daba algo de nervios el tener que verla y lo peor era que no tenía ni la menor idea de porque sucedía eso, no sé en realidad cuanto tiempo paso, pero después de tanta duda me encontré por fin con mi tembloroso dedo índice en el timbre y los pasos de alguien adentro que se acercaban hacia la puerta y por lo tanto hacia mi.

—Tranquilo Syaoran —Me dije. Mi tranquilidad se evaporó tan pronto vi a ese inmenso hombre en frente mío.

Lo conocía, algo dentro de mi cerebro me decía que ese no era un hombre extraño y que ya lo había visto antes en algún lugar, pero quizás mi mismo miedo era lo que me bloqueaba y no me dejaba reconocer de que lugar exactamente. Mientras tanto él parecía sumamente interesado en mi ya que no me quitaba sus ojos de encima, sus oscuros ojos amenazadores que de verdad lograron que mis primeras palabras hacia él no salieran de otra manera distinta a tartamudeos.

—Bu… bue… buenos… bu… buenos di… as… buenos días.

—Buenos días —Respondió con total confianza y levantando una ceja, luego esperó algunos segundos para que yo le informara de que se trataba mi presencia allí, sin embargo las palabras no salieron de mi boca, por lo tanto él tuvo que preguntar— ¿Se te ofrece algo?

—Buenos días —Repetí. Seguro me debía ver como el idiota mas grande del mundo, la cara del grandote apoyaba esa teoría.

—¿Necesitas algo?

—Aja… este… yo… bueno —Mis palabras aun no salían bien en absoluto, el grandullón dejó salir un suspiro de exasperación y luego dijo:

—No tengo tiempo para perder contigo —Y entonces se dio la vuelta como queriendo indicarme que iba a cerrarme la puerta en la cara, mostrando con esto que mi presencia allí le importaba un comino, pero para mi era algo importante, si, era importante, de lo contrario no habría gastado todas esas mañanas esperando tras la esquina.

—¿Está Sakura? —Estoy seguro que el tono que utilicé para formular la pregunta me salió más alto de lo que hubiera deseado, además mis puños apretados delataban aun más que los nervios eran los que me movían en ese momento. Por otro lado la pregunta había tenido algo de poder, si, porque inmediatamente el muchacho se detuvo, no cerró la puerta en mi cara y a cambio volvió a mirarme, esta vez con mayor interés que al principio.

—Si —Contesto rápidamente, pero luego de unos segundos clavó su mirada en mi como quien clava un par de dagas— Espera un momento… me pareces familiar —Dijo inquisitoriamente, sus palabras captaron mi interés, entonces él también me había visto antes, en aquel momento fijó sus ojos aun mas, de seguro mis rodillas debían parecer hechas de gelatina, finalmente después de unos segundos de largo escrutinio el hombre chasqueo los dedos y dijo— En el supermercado, tu eras el mocoso que estaba peleando con Sakura por las galletas ¿No es así? —Claro, ahora lo recordaba, él era el mismo gigante de aquella vez, solo que en esta ocasión no vestía unos vaqueros, en lugar tenía un pantalón de pijama de rayas azules y naranjadas. Finalmente después de otros segundos mas agregó— Como te dije antes si está ¿Para qué la necesitas?

—Soy Syaoran Li —Dije con la misma fuerza de segundos atrás— Un compañero de clase Sakura y quería saber si ella está en casa… es decir… bueno… yo pasaba por aquí y recordé que ella vivía por esta calle y pensé que nosotros…

—Sakura esta en su habitación arreglándose para la escuela.

—Bueno… si no le molesta me gustaría esperarla aquí.

—Esta lloviendo… Pasa —Comentó de repente, me sorprendió, después de todo y a pesar de su amenazador aspecto, al parecer era buena persona, bueno, como sea, no rehusé la oferta, en ese momento me sentía como masa en las manos de quien tuviera en frente, sin embargo no evité pensar que quizás me invitaba adentro y que allí a lo mejor tendría una nueva maquina de torturas y yo iba a ser el primero en probarla— Toma asiento, Sakura tardara un poco —Dijo cuando estuvimos en la sala. Yo obedecí y él se sentó enfrente de mí.

Silencio.

Más silencio.

Aun mas silencio… y de ese que es incomodo. En el ambiente se respiraba un aroma bastante agradable a café, creo que se me hizo agua la boca al imaginarme una taza en mis manos… si, un café y una dona de chocolate… sip… delicioso

—Me llamo Touya Kinomoto —Dijo de la nada, era seguro que el silencio también era incomodo para él— Soy el hermano mayor de Sakura.

—Gusto en conocerlo —Dije. Creo que era bastante obvio que trataba de sonar lo mas educado posible, pensaba que quizás eso impresionaría al llamado Touya, si, eso, demostrar mi respeto y mis buenos modales.

—Creo que hace unos minutos yo te estaba hablando de tu y no veo razón para que tu no lo hagas, en realidad no creo ser mucho mayor, así que no te preocupes por eso de las formalidades y si lo que estabas tratando se hacer era impresionarme entonces déjalo —Demonios, ¿También él leía en mi como en un libro abierto?

—De acuerdo —Dije, de seguro muy apenado.

—Bien, entonces viniste a recoger a Sakura ¿No? tuviste suerte hoy muchachito —Comentó con la intención de iniciar una charla, eso era lógico, es decir, la pregunta obvia de mi parte seria: ¿Por que lo dices? Y ahí nacería una conversación segura, entonces le pregunte:

—¿Por que lo dices? —Y ahí estaba la pregunta obvia.

—Pues papá salio temprano hoy, le molesta de sobremanera que muchachos como tu vengan a casa, y mas que todo si tiene que ver con Sakura, es bastante quisquilloso en ese sentido, no es una mala persona pero como todos los papás tiene sus puntos malos, en su caso yo diría que es la sobreprotección y la obsesión con eso de que primero el estudio y después el corazón, no sé si me hago entender… por otro lado, creo que estoy contando cosas que no te interesan y que no deberías saber

—De alguna manera ya lo había notado —Dije— Lo pude notar aquella vez en la biblioteca —Cuando dije eso Touya se quedó mirándome de cierta manera atónito, luego sonrío y cambió su mirada a una que lucía suspicaz… incluso pícara si me permiten agregarlo, luego remató su gesto con una sonrisa.

—¿Entonces tu eres el rapaz de la biblioteca? el que estaba por besar a Sakura, no puedo creer, papá me lo contó todo… nunca lo había visto tan enojado como aquella tarde, seguro si entrara por esa puerta en este momento estarías camino al hospital o al cementerio, recuerdo que incluso la misma Sakura se veía furiosa y no es fácil enojarla ¿sabes? Tienes que ser alguien muy especial uno: para que Sakura te haya perdonado después de cómo estaba aquella tarde y dos: para atreverte a venir exponiéndote ante mi papá.

Lo que no sabía es que ya llevaba tiempo espiándolos. No había razón para contarle eso

—Eso de ser especial… no creo que sea para tanto —Dije con mas modestia de la que normalmente demostraba.

—Bueno como sea —Dijo haciendo un gesto con la mano como ese que se hace para restarle importancia a un tema— ¿Entonces tu eres el novio de Sakura? —Fue una pregunta tan repentina que el tono rojo en mi cara tuvo que haber subido de cero a cien en uno o dos segundos como mucho, luego de otra risa de su parte dijo para si mismo— Por supuesto que lo eres, vaya, quien lo diría

—Te equivocas no lo soy.

—Espera un momento, no hay necesidad de que me mientas, si solo eres un compañero estoy seguro que no habrías intentado besarla en aquella ocasión, si solo fueras un compañero estoy seguro que no correrías el riesgo de venir hasta aquí sabiendo que mi papá sería tu asesino, perdóname pero te comportas como un novio mas que como un compañero.

—Pero es que en realidad no lo somos, de hecho llevamos muy poco tiempo de amigos —Traté de explicarle, sin embargo el muchacho parecía muy entusiasta con ese cuento de que Sakura y yo fuéramos novios, incluso en su cara se podía ver un claro rastro de esperanza que fue desapareciendo conforme mi seriedad en cuanto al tema se hacía mayor.

—¿Entonces no tienen nada? —Preguntó, esta vez se notaba la decepción en su voz, yo solo confirmé con un movimiento de mi cabeza— Ya veo… eh… ¿Sabes? me hubiera gustado que me dijeras lo contrario, me hubiera gustado enterarme de que mi hermana tiene un novio, no me hubiera importado que fuera escondidas de papá, Sakura es una adolescente, ya casi una adulta, es normal que se enamore, es normal que salga con chicos, en lugar de perjudicarla eso le puede hacer mucho bien, sin embargo papá parece no entender eso —La vehemencia con la que hablaba el joven me dejo algo sorprendido

—En aquella ocasión en la biblioteca intenté decirle algo similar a tu papá y…

—Entiendo —Interrumpió— supongo que ignoró tus palabras, ya me ha sucedido muchas veces, incluso hemos llegado a tener fuertes discusiones por ese motivo, la regla de la casa siempre ha sido "Solo después de la universidad pueden involucrarse sentimentalmente con otra persona, nunca, pero nunca antes" menos mal que últimamente esas discusiones con papá han mermado, es decir, hace unos meses obtuve mi titulo en la universidad y estoy haciendo las diligencias para mudarme a otro lugar, ya sabes, si vivo bajo su techo tengo que atenerme a sus reglas no importa la edad —En aquel momento calculé que la edad de Touya debía estar por los 23 o 24 —Por supuesto —Continuó— En este momento estoy saliendo con alguien, sin embargo papá no lo puede saber.

Fue ahí cuando no entendí, se suponía que ya se había graduado de la universidad y esa era la regla, ¿Entonces que sucedía? Como respuesta a mi pregunta en ese momento sonó el timbre, Touya hizo una cara de sorpresa, y supongo que tenía razón, es decir, no es normal recibir dos visitas antes de las 8 de la mañana; con bastante calma Touya caminó hacia la ventana y cuando asomó su cabeza pude ver como todo su cuerpo se puso tenso, ¿Quien estaba allá afuera? En ese momento una frase invadió todo mi cerebro "Quien quiera que seas no seas el viejo, por favor, quien quiera que seas no seas el viejo"

—¿Qui… qui… en… quien es? —El tartamudeo se debía a los nervios. Él sonrío.

—Puedes estar tranquilo —Fueron las palabras de Touya que inmediatamente lograron calmarme, y es que de seguro en ese momento mi cara debía revelar mi estado de nervios, es mas, estaba comparando en donde sería mas seguro esconderme, detrás de las cortinas o debajo de la mesa de manera que el mantel me cubriera. Luego Touya agregó— Aunque al verme contigo estoy seguro que le podrían dar algo de celos.

Entonces eso era, se trataba de la novia de Touya… pero… ¿Por que se pondría celosa? es decir, Touya es un chico, yo soy un chico y… un chico con otro no hacen cosas a menos… a menos… bueno, pero a mi me gustan las chicas, eso es seguro… pero… Touya?... no… no… como un chico como él… no… bueno, de cualquier manera la respuesta sería revelada en unos segundos ya que Touya se había aproximado a la puerta para abrirla, las primeras palabras que escuché fueron

—Buenos días Yuki ¿Cómo estas? ¿Qué haces aquí tan temprano?

Punto a favor, Yuki era nombre de chica, sin embargo, aunque la voz que escuché segundos después era muy suave y refinada, era seguro que no era una voz de chica.

—Kotaro me llamó hace un rato, me dijo que tu papá había salido temprano y vine en cuanto pude, estas oportunidades no las podemos desaprovechar —En ese momento no los estaba viendo directamente, pero algo en mi corazón decía que ellos estaban mas cerca de lo que cualquier par de amigos estarían, de hecho las palabras que estaba escuchando sonaban muy comprometedoras. Ahora todo era claro.

—Si, papá tuvo que salir a una conferencia en Yokohama, volverá en la noche, quizás incluso mañana.

—Eso nos da un día entero para nosotros ¿no?

—Claro… pero pasa, vamos a la sala, la puerta no es lugar para charlar —Después escuché como cerraban la puerta y segundos más tarde el par de jóvenes se encontraba en frente mío. No me ocupé mucho en mirar a Tuya ya que llevaba varios minutos con él y ya no tenía nada mas que analizarle, en cambio me dediqué a analizar al joven a su lado, un joven de cabello gris, algo mas bajo que el hermano de Sakura, vestía ropas de hacer deporte y en realidad esa actitud deportista contrastaba rotundamente con su personalidad ya que parecía un joven sumamente delicado y si me permiten agregarlo… algo… debilucho.

—Buenos días —Saludé después de recuperarme de mi reciente descubrimiento.

—Buenos días —Fue la respuesta del llamado Yuki que me miraba con intriga, luego miraba a Touya, luego a mi y luego de nuevo a Touya— ¿Quien eres tu? —Preguntó, y a pesar de su apariencia puedo asegurarles que la pregunta no le salió nada amable. Intenté responder, sin embargo Touya me interrumpió con una carcajada.

—¿Te dije o no te dije? Es un celoso sin remedio… se llama Yukito Tsukishiro, es mi novio —Luego miró hacia el joven de cabellos grises para explicarle el motivo de mi presencia en esa sala— Yuki, él es Syaoran Li, es un amigo de Sakura y esta aquí por el mismo motivo que tu estas, aprovecho la oportunidad que papá brindó y vino por Sakura… además, crees que me metería con un niño cuando ya tengo algo dos y hasta tres veces mejor —Esas palabras fueron mencionadas de una manera tan sugestiva que hasta a mi me entró un poco de calor.

—Creo que es mejor que me vaya —Dije intentando caminar hacia la puerta, digo intentando porque apenas llevaba dos o tres pasos cuando sentí la mano de Touya sujetarme por la muñeca, luego su cara amable se transformó en una muy seria y llego a asustarme un poco, encima y para rematar el tono de su voz era frío, muy frío cuando preguntó:

—¿A donde crees que vas?

—Ustedes… bueno… creo que es mejor que los deje solos.

—¿Te molesta algo de esto? —Dijo soltándome la muñeca y sin importarle mas se acercó al tal Yuki y lo besó brevemente en los labios, seguro esperaba que yo hiciera algún gesto con mi cara, sin embargo esto no sucedió… sucedió al contrario.

—En absoluto —Dije con total sinceridad y seguridad— De hecho muchas veces tuve que ver escenas parecidas con una de mis hermanas, pero creo que en realidad es mejor que les de algo de… bueno… privacidad —Al parecer mi tono de voz lleno de sinceridad lo terminó de convencer.

—Te creo… pero déjame advertirte una cosa —Murmuró mientras se acercaba de nuevo hacia mi de una manera bastante… intimidante— Solo Sakura y Kotaro estaban enteradas… y pues… Yuki y yo no queremos que nada de esto se este ventilando por ahí, confiamos mucho en mi hermana y en el niño pero dime ¿Podemos confiar en ti?

—Claro —¿Quien podía estar en desacuerdo con esa cara de pocos amigos?— Claro, de mi boca no saldrá nada.

—Bien Yuki, entonces aquí no hay problema —Dijo quitándome por fin la amenazadora mirada de encima— El desayuno esta casi listo, era uno para dos pero estoy seguro que no hay problema con ampliarlo para cuatro —El otro joven solo asintió, ofreció su ayuda y ambos se dirigieron a la cocina. En ese momento yo quería hacer varias cosas: Salir corriendo de allí, ofrecer también mi ayuda, ponerme a ver las fotografías que estaban sobre una mesa en el rincón de la sala. Algo, cualquier cosa. Al final solo me quede sentado mientras escuchaba varios estruendos y gritos en el piso de arriba ¿Era Sakura o tenían un criadero de dragones en la azotea?

La escena en la cocina se volvía mas cariñosa con el pasar de los minutos, si, digo cariñosa porque en realidad se mantenía dentro de los limites de ese amor que a todos les gusta admirar, el tipo de amor en el cual se dan a probar la comida, se abrazan cariñosamente y frotan la nariz propia en cuello del otro, de verdad, no era que me molestara ese tipo de relación pero tampoco me gustaba eso de hacer mal tercio y aunque al parecer a ellos no les molestaba mi presencia allí, yo no podía dejar de sentirme incomodo fue por eso que puse en practica una táctica que seguro iba a distraerme bastante, esta consistía en pensar profundamente en alguien, mas exactamente en la chica que estaba en el segundo piso.

¿De que se trata todo esto? Me pregunté unos minutos después, no les voy a negar que en efecto la idea remota de que me estaba enamorando de ella apareció en mi cabeza, pero es que eso no iba a resultar de ninguna manera, éramos diferentes, su papa me odiaba, nunca antes había tenido una verdadera relación estable con una chica, además mi mente y mi voluntad eran muy débiles y el ser infiel parecía ser parte de mi, ah si, una infidelidad fue otro de los motivos por los cuales tuve que salir corriendo de otra ciudad en otra ocasión

—¡Sakura el desayuno esta listo! —Fue el grito que logró sacarme de mi tren de pensamientos—No queremos que nuestros visitantes tengan que comerse el desayuno frío por tener que esperarte —Me pareció algo graciosa la manera como el grandote llamaba a su hermana a la mesa, para ser sincero me hubiera imaginado algo mas… sutil.

—¿Hay visitantes? —Preguntó y pude sentir como su voz se acercaba lo que quería decir que venía por las escaleras, y entonces la vi y de seguro tuve que ponerme muy rojo y mi temperatura tuvo que haberse elevado de una manera alarmante porque el sudor en mis manos se hizo bastante incomodo, sin embargo al pasar directo a la cocina puedo decir que ella no me vio, de hecho lo primero que hizo fue abrazar al joven de cabellos grises sin importarle nada mas.

—¿Como estas pequeña Sakura? —Fue el saludo de Yuki… bueno, de Yukito, después de todo supongo que solo su novio lo podía llamar de esa manera, por otro lado eso de Pequeña Sakura aun me parecía algo fuera de lugar, lo repito, Sakura era todo menos pequeña.

—Muy bien Yukito gracias por preguntar… hacía tiempo que no venías… bueno… entiendo la razón pero siempre podemos inventarnos un plan para que nos visites mas seguido… además Touya te extraña mucho, siempre que está gruñón se inventa una excusa pero nunca me puede engañar, es como un libro abierto.

Pude ver como Touya solo desviaba la mirada seguramente algo apenado para seguir trabajando con la mermelada y las tostadas, Sakura aun no notaba mi presencia, de hecho se iba a sentar a la mesa de la cocina dándome la espalda y por lo tanto aun ignorando mi presencia, sin embargo de la nada Touya salió con el comentario hacia su hermana

—Sakura, dije que teníamos VISITANTES —El énfasis se notó en esa palabra— Yuki solo cuenta por uno, creo que estas ignorando olímpicamente a otra persona —Por unos segundos pude ver que Sakura parecía no entender, luego Touya miró hacia donde yo me encontraba y Sakura siguió su mirada, entonces fue cuando se percató de mi presencia y creo que a ella le fue tan imposible ignorar mis ojos como a mi me fue imposible ignorar los de ella.

—¡Syaoran que haces aquí! —Exclamó levantándose estrepitosamente de su asiento, luego se acercó hacia donde yo estaba, mi único gesto en ese momento fue rascarme la nuca con la mano izquierda.

—Hola —Fue lo único que articulé.

—Te hice una pregunta —No se confundan, su tono de voz no denotaba irritación, era mas bien como algo de preocupación, seguramente a ella tampoco le interesaba eso de su padre asesinándome ¿Y es que a quien le interesa ver a un muchacho guapo morir? Si, a nadie.

—Solo pasaba por aquí algo temprano y supuse que… quizás podríamos ir juntos a la escuela —La fluidez con la que la frase salio de mi boca me dejó algo sorprendido, Sakura aun parecía no tranquilizarse del todo.

—¿Y que tal si papá hubiera estado? No quiero imaginar que hubiera sucedido.

—Pero no está —Lo mas interesante de esa frase fue que Yukito, Touya y yo la dijimos al mismo tiempo, Sakura pareció sorprendida con el detalle, de hecho estoy casi seguro que ella estaba pensando que nosotros estuvimos practicando o algo así, al final solo estuvo de acuerdo con esta triple explicación y decidió sentarse a mi lado en el sofá. No se si en realidad la chica venía cargada con electricidad o algo así, el hecho es que un sacudon de bastantes voltios recorrió mi cuerpo en cuestión de segundos, y sin embargo, a pesar de eso me hubiera gustado que siguiéramos así, desgraciadamente Touya habló:

—Sabes que el desayuno es en el comedor Sakura, nunca en la sala, recuerdas la ultima vez que el sofá se untó de mermelada, no fuiste tu la que tuvo que luchar por tres días seguidos con la mancha.

—Deja de quejarte hermano —Protestó Sakura mientras hacía una especie de puchero, si, digo una especie porque en realidad no creo que sea muy común encontrar chicas de 17 años haciendo este tipo de gesto— Vamos entonces Syaoran —Agregó mientras me tomaba de la mano y lo que quizás para ella era un gesto inocente para mi era un movimiento que lograba quemarme por dentro y seguramente por fuera mis mejillas sonrojadas me delataban.

El desayuno en realidad fue muy delicioso con lo que se comprueba que en realidad los hombres no son tan malos en la cocina, es decir, Wei, Touya, Yukito y yo resultamos ser buenos cocineros y estoy seguro que hay muchos otros hombres que cocinan muy buen como todos esos que salen en canal 24… eh… Gourmet Channel o algo así, pero bueno, eso es divagar. Cuando todos terminaron me ofrecí para lavar los platos, ya que debía pagar con algo, sin embargo tuve que hacerlo de una manera algo rápida porque recuerden que de cualquier manera ese era un día de clases y no queríamos llegar tarde, de hecho Sakura ya tenía listo su maletín y me esperaba en la sala, creo que mirando su reloj con bastante insistencia, el afán por la puntualidad también debió haber sido inculcado por el grandioso profesor Kinomoto.

—Listo —Dije secándome las manos con una toalla

—Entonces vamos —Me respondió intentando volver a tomarme de la mano, sin embargo en esta ocasión la esquive y le dije suavemente.

—Tengo que despedirme de tu hermano y de su… bueno, de Yukito.

—De acuerdo, pero hazlo rápido —Dijo mientras volvía a mirar su reloj, al parecer el camino hacia el insti no iba a ser tan relajado y tranquilo como había sido mi plan. La despedida también fue algo apurada, es decir, cuando fui a buscarlos los encontré en el pasillo en una posición… digamos… comprometedora y no quise interrumpir demasiado, de hecho ellos al parecer tampoco querían ser interrumpidos y Touya apenas murmuró un Hasta luego y Yukito solo cabeceó.

Minutos después estábamos en la calle camino al insti.

Lloviznaba, si, seguía lloviznado y el viento soplaba de una manera bastante molesta desordenando mi cabello, desordenando el de Sakura y seguramente también soplaba nuestra ropa, aunque eso a mi no me importaba demasiado, es decir, conmigo no había problema, en realidad el problema era con Sakura y con su falda, si, seguro con ese viento, la persona que fuera inmediatamente detrás de nosotros tendría una vista panorámica de las piernas de ella. No se muy bien que tipo de sensación era esa que sentí en el pecho pero inmediatamente me di la vuelta para asegurarme de que no hubiera nadie detrás de nosotros, el pensar que alguien estuviera mirándole las piernas a la chica no me hacía sentir muy bien en realidad.

A simple vista se podría decir que la calle detrás de nosotros estaba vacía, sin embargo mirando con mas atención pude percibir que había alguien que nos miraba en secreto, ¿Quién y desde donde? No lo puedo aseverar, pero mi mente me decía que había alguien.

—¿Pasa algo? —Me preguntó Sakura viendo como yo me había quedado rezagado unos pasos.

—No, no es nada —Contesté sin mirarla, intentando ubicar al espía.

—Es tarde Syaoran —Se quejó, volvió a intentar agarrarme de la mano, esta vez lo logró y tiró de mí desviando mi atención de la calle que estábamos dejando atrás, ya fijando mi vista esta vez hacia delante pude ver que un carro venía a gran velocidad hacia nosotros, también pude ver el charco gigantesco que había al pie de la acera y la verdad es que nosotros éramos la victimas potenciales del automóvil, el charco… y por supuesto de agua.

—¡Cuidado! —Grité mientras cambiaba los papeles, quiero decir, ya no era Sakura quien tiraba de mí, yo tiraba de ella para ponerla entre la pared a nuestro lado derecho y mi cuerpo, luego con un movimiento casi cinematográfico desabotoné mi chaqueta y la abrí a ambos lados para cubrir a Sakura del agua que nos iba a mojar. Como resultado mi espalda termino totalmente mojada pero Sakura estaba perfectamente seca. Misión cumplida y con recompensa incluida: La frente de Sakura a la altura de mis labios.

—Syaoran tu uniforme —Dijo suavecito.

—No importa —Respondí en el mismo tono.

—Syaoran tu estas… muy cerca… podría haber alguien —Dijo levantando sus ojos para encontrarlos con los míos.

—No hay nadie —Mi voz seguía con el mismo tono de suavidad a pesar de que recordé la sensación de minutos atrás de estar siendo observado, sin embargo no iba a preocupar a Sakura, no iba a preocuparme yo cuando estaba tan cómodo… pero ¿y ella?— ¿Te incomodo? —Pregunté

No contestó y por ahí dicen que el silencio otorga… eso quería decir que… que no le molestaba, no le molestaba ¡No le molestaba! La mañana no podía haber empezado mejor debo decir que le agradecí a la lluvia de todo corazón en ese preciso momento.

Hay cosas en el mundo que son sumamente importantes para ti y otras que no tanto, por ejemplo, el uniforme sucio me iba a valer un comino ese día, las miradas de los demás en mi camisa manchada me iba a importar un comino, cualquier otra cosa que no fuera Sakura me iba a importar un comino. Pero por otro lado hay cosas sumamente valiosas y sumamente importantes: La niña pequeñita que miraba con insistencia la escena entre Sakura, el charco, la pared y yo era una de esas cosas importantísimas.

—Kaori… ¿Qué estas haciendo aquí?

La niña solo me miro con cara de tristeza, luego miró a Sakura con una cara de rabia que nunca imaginé una niña fuera capaz de hacer y finalmente salio corriendo, adelantándose a nosotros hasta la esuela.

Yo no tenía ni idea de que hacer.

Notas de autor: Espero que les haya gustado… a mi me gusto. Espero sus comentarios. Escribiría algo mas pero no quiero alargarme aquí y atrasarme otro día en subir el capitulo.