Éste capítulo es bastante corto y no quedé satisfecha, ya que me imagino que recibir un regaño debe ser atemorizante como subirse a la peor montaña rusa, especialmente si tu papá es un líder yakuza... ¡Reviews por favor!


Tus intereses son los míos también.

Manabu sonreía por dentro. Su padre lo llamó al estudio… y no siempre tenía oportunidad de estar allí adentro. ¿De qué se trataba todo esto? ¿Acaso iba a darle algún regalo costoso? ¡No! ¡Lo más seguro es que fuera a recibir un nombramiento especial entre los yakuza, eso debía ser!

- Cierra ésa puerta, estúpido. – la fanfarria que escuchaba en su cabeza se cortó de golpe como una aguja rayando un viejo long play de vinil. Su padre estaba detrás del escritorio, el traje blanco impecable y las manos formando una pirámide delante del rostro. Manabu tragó saliva y cerró detrás de sí. ¿Ahora qué pasaba? – Díme, y piensa muy bien lo que vas a responder… ¿cómo fue que el chico Morinozuka te dio una paliza junto con sus amigos?

- Como te dije, me quiere robar a mi novia. Y a la salida del Instituto me tendió una trampa.

- ¡Trata otra vez, y no me mientas! Dijiste que te emboscó con varios compinches…

- Y llegué a casa hecho una piltrafa ese día ¿recuerdas? ¡Es por eso que pedí tu ayuda para darle una lección…!

- Es verdad, mandé ayer a dos de nuestros matones a darle una advertencia a la salida del Instituto y aún así los mandó al hospital.

- ¡En ése caso debemos vengarnos!

- ¡DEJA DE DECIR TONTERÍAS! – bramó el jefe yakuza, colérico. - ¡Me engañaste! ¡Y eres un cobarde! ¡Eres tú el que quiere quitarle a la chica! Ni siquiera eres bueno para eso…

- Pero Padre, yo jamás te mentiría.

El hombre entornó los ojos y respiró hondo, si acaso para evitar golpearlo. Se inclinó para abrir un cajón y sacó un sobre amarillo que arrojó sobre el escritorio.

- Mira lo que me llegó hace una hora. - Manabu extrajo el contenido del sobre, que no era otra cosa sino fotografías de lo que había pasado la semana anterior. En ellas se veía claramente al chico Otomo golpeando a Mori senpai, quien era sujetado con fuerza por dos de sus esbirros. – Tal parece que quien empezó la pelea fuíste tú.

- ¿Cómo conseguiste esto?

- Recibí una llamada de un tal Tachibana… lo más increíble del asunto es que sabía de muchas operaciones que vamos a realizar, operaciones secretas, lo citaré textualmente "qué diría la policía si se enterara de todos estos movimientos fraudulentos."

- Papá, yo…

- ¡URUSAI! ¡No hables! Por si eso fuera poco… no me habías dicho que el chico que golpeaste era Takashi Morinozuka, ¡¿es que acaso eres retardado?! Si algo le sucediera a ese muchacho, tendríamos no solo a su familia sobre nosotros, sino que también al Clan Haninozuka… el poderoso clan que entrena milicias en todo el mundo. ¿Cómo pudiste meterte en tantos problemas? Me has causado una gran vergüenza hijo. Eres un mentiroso y un cobarde... haré arreglos mañana mismo. Espero que te despidas de tus amigos porque ésta semana será la última que pases en Ouran. Ahora desaparece de mi vista y ni se te ocurra salir de tu habitación hasta la hora de la cena… - Manabu hizo una reverencia y salió del estudio. Después de cerrar la puerta corrió al baño más cercano para volver el estómago.

Esa noche, Kyouya se acostó temprano, tuvo un sueño largo y profundo. Y… curiosamente amaneció de muy buen humor tan pronto como salió el sol.