El Sueño
No se habia sido consciente de cuánto se habia alejado de la casa. Supuso que le habia tomado veinte minutos el regresar. Al entrar se dio cuenta de que su estomago no rugía, gritaba!, supo que si seguía sin comer moriría en algún rincón de la casa, por lo tanto se dirigió a la cocina. Para su sorpresa Harry estaba allí, quiso salirse inmediatamente, pero éste ya había notado su presencia. La miró y luego volvió a bajar los ojos hacia su desayuno.
-buen día - expresó Libby y dirigió su mano al plato repleto de tostadas.
-buen día -replicó él sin siquiera mirarla-. Dónde estabas?.
Libby casi se atraganta. Por qué tenía que saberlo todo?. Ahora Harry la miraba fijamente.
-salí a caminar.
-a dónde?.
-Harry...agradezco que te preocupes por mi, pero podrías por favor dejar de tratarme como si fuese tu hermana menor?!. Te recuerdo que soy cuatro años mayor y sé perfectamente cuidarme sola!. Dios, puedes llegar a ser tan irritable como mis padres.
Hubo un gran silencio, Libby solo escuchaba el crujir de las tostadas al morderlas. No pensó que había sido dura, estaba cansada que la traten como una niña.
-yo sé lo que te pasa.
-ah si?, felicidades entonces.
-tus padres me contaron que renunciaste a tu puesto en el cuartel de aurores. Por qué lo hiciste?.
-mis padres y su habilidad para contener el chisme me asombra -dijo en tono sarcástico-. Simplemente me di cuenta que no era lo mío. No es tan difícil enterarse de eso -su voz se limitó a un susurro.
-qué dices?, si eres excelente!, te he visto en Hogwarts cuando ... cuando salvaste a Neville de ser atacado por Greyback! ... y en el Ministerio cu...
-Harry, por favor, NO menciones lo del Ministerio.
-Lib...todos nos sentimos mal por no haber podido evitar lo que pasó esa noche! -ella lo miró-. Créeme cuando te digo que no está bien aislarse.
-no me molestes.
-él no hubiese querido verte así, y sabes de quién te hablo. Y no creas que soy tan ingenuo como lo fue él de ignorar tus sentimientos -Libby seguía mirándolo, esta vez con otra expresión, le molestaba que Harry hable de eso-, no voy a permitir que sigas quedándote en la nada.
-permitir? -Libby río -, permitir?!, quién te crees para decidir qué es lo que tengo permitido y qué es lo que NO?. Enserio me parece que estás pasando los limites.
-y acaso tu no te estás pasando de los limites?.
-ya no quiero que me hables. Estás exagerando.
-no exagero, yo ...
-HARRY!! -no pudo evitar aquel grito, el muchacho la miró sorprendido, en silencio. Libby resopló e intentó calmarse-. No necesito los consejos de nadie, no quiero a nadie que me siga llenando la cabeza de opiniones y pensamientos, ya bastante tengo con los míos.
De repente la puerta se abrió y entró el padre de Lib. Se incomodó al ver las tensas caras de los otros dos presentes en la cocina.
-buenos días chicos.
-buen día señor Dawkins.
Libby se levantó y se dirigió a la puerta.
-permiso.
-he dicho buenos días, no piensas responderme acaso?.
-papá no estoy de humor, dejame pasar por favor -el hombre resignado a la conducta de su hija se hizo a un lado y la dejó pasar. Iba a dirigirse a la habitación, pero se detuvo en la sala por miedo a cruzarse con alguien más en las escaleras. El sillón de allí no era lo mas reconfortante del mundo pero no dejaba de ser un sillón. Permaneció sentada durante unos minutos, hasta que desplazó su mirada hacia el escritorio viejo que yacía allí. Le sorprendía que pudiese seguir de pie, lucia totalmente ajado. De repente recordó aquella primera y última navidad que había pasado en la casa.
-quién falta?, estamos todos?.
-falta ... Sirius y...Hermione que está en la cocina.
-ve a buscar a tu padrino, dile que ya cenaremos.
-señora Weasley disculpe pero no puedo moverme -Harry se encontraba casi tapado por los platos que tenia en los brazos, mientras Ron los colocaba uno a uno sobre la mesa.
-Libby, querida, te molestaría ir?.
-no, para nada -dijo levantándose de su silla.
-creo que está en la sala Lib -le dijo Harry haciendo equilibrio para no tirar nada.
Y tenía razón, estaba en la sala. Cuando entró lo vio de espaldas, él enseguida se dio cuenta de su presencia, se volvió hacía ella y le sonrió abiertamente. Cómo veneraba esa sonrisa que la hacia caer de rodillas ante cualquier situación y esa traviesa mirada gris en la que se perdía y la hacía olvidar de todo lo malo a su alrededor. Decidió acercarse.
-qué hacías? -le preguntó al notar un trozo de pergamino entre sus manos, éste parecía viejo. Lo confirmaba su color amarillento.
-nada ... solo estaba revisando aquella caja y...encontré la carta que mi madre me habia enviado cuando se entero en qué casa había quedado en Hogwarts ... realmente no entiendo cómo llegó hasta aquí –lo hizo un bollo y lo tiró dentro de la caja.
-que estúpida mujer, no entiendo cómo... perdón, no quise llamarla así -dijo Libby al mismo tiempo que sentía cómo un calor le subía de pies a cabeza
Sirius se hechó a reír, tan fuerte que Libby enrojeció aun mas-. No te preocupes Lib, jamas te pediría que te retractes.
-tanto la odiabas?.
-no lo suficiente como para que pase a ser alguien importante en mi vida -le contestó él, aun sonriendo.
-debió ser duro para ti -no estuvo segura de si Sirius se rió, gruñió o suspiró.
-eso depende desde qué punto de vista lo mires. Por suerte tuve el amor de otras personas, y aun lo tengo -le dijo él y luego acarició su mejilla. Libby pensó que se desmayaría. Al intentar recobrar el equilibrio quiso apoyar su mano sobre el escritorio y tiró al piso la caja. Rápidamente se agachó y recogió los papeles para ponerlos nuevamente en su lugar. Para cuando se volvió hacia Sirius se dio cuenta de que éste se encontraba a unos escasos centímetros de ella, sus narices casi rozaban y podía percibir el cálido aliento del moreno acariciándole el rostro. Su corazón latía exageradamente. Alcanzaba a notar la mirada burlona en Sirius, sabía que podía advertir aquellos traicioneros nervios en ella y eso lo divertía mucho.
-ellos...ya está...Molly me mandó a avisarte que...bajes a cenar... -no sabía lo que habia dicho, no le importaba, estaba concentrada en mirar la boca de él, se preguntaba cómo sería besar a Sirius Black y si ella tendría alguna vez la oportunidad de descifrar ese enigma.
-oh, bueno, en ese caso...vayamos -dijo él separándose, sin embargo mantenía su expresión, quiso golpearlo. Como si pudiera.
Aquel momento se cruzó por su mente como si hubiese estado mirando una película. Luego ese episodio Libby se había comprometido a hacer algo al respecto, pero para su suerte las cosas empeoraron, el regreso de Voldemort se hacia cada vez mas evidente. Los miembros de la Orden se repartían tareas cada semana y eran enviados a misiones a diferentes puntos del país. Pero ella no tenia apuro, sabía que cuando todo termine iba a tener la oportunidad de estar con Sirius todo el tiempo que quisiera. Se lamentaba haberse equivocado tanto.
Supuso que ya casi todos estarían en la cocina desayunando, asi que se dispuso a ir a lo que era su habitación. Cuando estaba entrando a ella escuchó unos pasos detrás suyo.
-te vas a encerrar otra vez?.
-qué? -al darse vuelta vio a su madre caminar hacia ella.
-por favor Libby, por qué no bajas a desayunar con nosotros?.
-ya desayuné, gracias -se metió a la habitación y cerró la puerta de tal forma que el sonido retumbo por toda la casa. Si había algo que le molestaba era que se preocupen de mas por ella.
La habitación estaba fría, de repente recordó que toda su ropa aun seguía en su casa asi que optó por acostarse en la cama y taparse casi hasta la cabeza. No era consciente de los minutos que pasaba en silencio, estaba quedándose dormida cuando algo la molestó. Tocó el bolsillo de su pantalón y se acordó, tenia guardado el regalo de la mujer que había encontrado minutos antes. No sabia por qué pero le despertaba mucha intriga, acaso seria verdad aquello?. Y si en realidad era veneno?, pero por qué iba a querer hacerle algo, tampoco era el centro del universo. Lo observó detenidamente y las palabras de la anciana resonaron en su cabeza.
"Antes de tomarla debes pensar qué es lo que te hubiese gustado cambiar de las millones y millones de cosas ocurridas en este mundo"
Automáticamente se le presentó el rostro de aquel hombre, en su sonrisa, en su mirada, aun se sorprendía por la forma en que seguía extrañándolo. Destapó el recipiente y un vapor de color negro se desprendió, quizás fue por eso que su corazón comenzó a latir mas y mas fuerte.
-a la mierda, qué mas puede pasar? -dijo, su voz sonaba a enojo.
Tomó aire, cerró los ojos, se llevó el frasco a la boca y bebió el contenido, éste sabia a nada, era lo mas parecido al agua. Esperó unos segundos y volvió a abrir los ojos, pensó en echarse a reír, nada había cambiado, seguía sentada en aquella habitación fría como el alma de Tom Riddle. Lanzó el recipiente ya vacío al otro lado del cuarto haciéndolo pedazos contra la pared. Se paró, cuando se dirigía hacia la puerta sintió un leve mareo que fue aumentando mientras volvía a la cama. Sintió miedo, pero dejó de sentir porque sin poder evitarlo cayó de espaldas al piso totalmente inconsciente.
Miles y miles de imágenes se le presentaron, tan rápido que no distinguió casi nada.Se sentía como rara, como atrapada en un sueño del que quería despertar pero no podía. Se encontró de repente en su casa, era pequeña, tendría unos cuatro años, con un papel en la mano se dirigió hacia la sala, donde estaban sus padres sentados, frente a ellos un hombre de barba blanca y lentes en forma de media luna. Se dirigió hacia este extraño hombre y le entregó el papel, por lo que pudo vislumbrar era un dibujo. Luego de que el mago lo observara se quedó mirándola atónito, se había puesto pálido y había pasado a ser lo mas cercano a una escultura de hielo. Se puso a discutir con sus padres, parecía un tanto desesperado, su madre la contemplaba sorprendida, segundos después el hombre desapareció por la puerta.
Un sin fin de imágenes volvieron a pasar ante sus ojos, una vez mas sin poder reconocer nada. El escenario había cambiado, aunque no se dio cuenta de donde se encontraba exactamente, supo que estaba llorando, tendría unos dieciséis años y estaba tendida en el piso, agarrando la mano de un hombre fuertemente, este no producía ni el mas mínimo movimiento, estaba muerto. Cuando alzó la cabeza para mirarlo a la cara nuevas imágenes la visitaron, solo que esta vez si sabia de qué se trataba, era la batalla ocurrida en Hogwarts, todo aquel horror estaba siendo revivido a través de aquellas imágenes, gente gritando, corriendo, algunos llorando. Una horrible sensación le invadió el pecho, algo mezclado con desesperación y angustia. De repente, todo desapareció.
-creo que está despertando -esa voz de mujer se le hacia conocida, pero le parecía irreal haberla escuchado, pensó que seguramente seguiría soñando. Abrió los ojos como pudo, tardo unos segundos en enfocar su vista.
-Tonks ... -miró a su derecha -, Remus ... qué ... cómo? –su voz a penas podia salir.
-tranquila -dijo el hombre con voz amable y se acercó a ella, tomó su mano pero Libby se apresuró a abrazarlo lo mas fuerte posible -. Ya todo pasó, estás a salvo.
-no saben cuanto me alegra verlos -dijo ella negándose a contener sus lágrimas, dejándolas fluir hasta que tocaban la túnica de Remus. Se separó de él y extendió sus brazos a la bruja que se encontraba a su izquierda.
Si todo aquello seguía siendo un sueño no lo sabía, tampoco le importaba, pero estaba feliz de poder volver a abrazar a aquellas dos personas nuevamente.
-a nosotros tambien nos alegra verte por fin despierta.
No tenia idea de lo que ocurría, hasta que de repente entró en razón -. Dónde ...dónde está Sirius??.
-quién? -le preguntó el hombre sorprendido.
-SIRIUS! -sus ojos aun tenían lágrimas, pero ya no eran de alegría.
-por qué preguntas? él ...
-solo quiero saber, Remus, contestame!.
-no está acá, está en su casa.
-en su casa?, él está...vivo? -su voz temblaba, no lo podía controlar.
-si -dirigió una mirada de no entender lo que sucedía a Tonks-, el está bien, enserio.
-quiero verlo, por favor.
Remus se quedó mirándola con la boca abierta, tratando de decir algo. Por unos segundos nada salió-. Quieres algo de tomar?, o de comer quizás?.
-no, vas a llamarlo, verdad?, le vas a decir que venga?.
-estuviste inconsciente durante días, nos diste un gran susto -intervino Tonks al ver que Remus era incapaz de responder a las preguntas que Lib le hacia.
-dónde estamos? San Mungo? -no conocía en lo mas mínimo el lugar, pero pensó que quizás era una parte que jamas había visto de San Mungo.
-San Mungo fue destruido mientras tu estabas inconsciente?. Ahora estamos en nuestra casa.
-y...mis padres?, dónde están?.
Comenzaba a tener miedo, por qué Remus y Tonks se miraban de aquella manera, qué era lo que no querían decirle?, dónde estaba Sirius?.
-Lib, va a ser mejor que descanses por ahora, basta de preguntas, si? -el hombre le sonreía de manera nerviosa.
-qué pasa?, dónde están mis padres? -su mirada iba de una persona a la otra, Tonks ni siquiera la miraba a los ojos.
-linda, tu padres ... –miró tristemente a la bruja de pelo color rosa chicle y luego volvió a mirar a Libby - tus padres están muertos, murieron hace cinco años.
Un gran silencio invadió la habitación, un silencio que aturdía y se hacia insoportable-. No pueden estar muertos ... si ellos...ellos salieron con vida después de lo de Hogwarts, yo los vi!!.
-lo mejor ahora es que duermas, estas confundida por el golpe en la cabeza que te diste.
-no quiero dormir!, quiero ver a mis padres!, si es una broma no es nada graciosa, por favor! -definitivamente perdía el control poco a poco, no quería creer lo que Remus le decía. Su cara ahora se encontraba inundada de sus lágrimas.
-tranquilízate, Libby por favor, nos veremos obligados a tranquilizarte por las fuerzas.
-que me tranquilice??, estas jugando conmigo, me estas diciendo que mis padres están muertos!, ellos están vivos!, hace minutos vi a mi madre!, lo que me dices no puede ser cierto.
Remus hizo aparecer un vaso en su mano y se acercó mas a Libby-. Bebe esto, te hará bien.
-no quiero nada!.
-BEBELO!.
Libby se quedó en silencio, jamas había visto a Remus gritar así. Sin mas remedio tomó el vaso e ingirió su contenido. A penas tuvo tiempo de devolvérselo al hombre, sintió sutilmente que cada rincón de su cuerpo dejaba de responder a sus ordenes, se sentía cansada, muy cansada, si no cerraba los ojos pronto quizás se quedaría dormida con los ojos abiertos.
No sabía qué día era, si era muy temprano o muy tarde, solo sentía que había dormido una eternidad. Salió del cuarto y se encontró con unas escaleras al final del estrecho pasillo, éstas conducían hacia abajo. Sin saber a dónde se dirigía simplemente se dispuso a no dejar de caminar hasta no haber encontrado a alguien. No tardó mucho en cumplir con su objetivo. Las escaleras la llevaron a una acogedora sala y en uno de los sillones se encontraba Tonks sentada, en sus brazos tenia un bebé. Sintió una inmensa felicidad al contemplar aquella escena, se acercó a ellos pero Tonks se estaba demasiado ocupada en Teddy como para poder sentir su presencia. Libby carraspeó para entonces poder recibir la atención de la otra bruja, ésta la miró con una enorme sonrisa.
-toma asiento -su voz era casi un susurro-, voy a dejar a Teddy en su cuna y vuelvo.
Libby se sentó en el sillón que se encontraba frente al de Tonks y allí la esperó. Echó un vistazo al lugar. Era algo humilde, pero muy agradable, uno se sentía a gusto allí. Sobre la chimenea había miles de fotos de pequeñas personitas que saludaban fervorosamente con sus manos. Hacia la derecha había una puerta, no supo hacia donde se dirigía, ya que esta se encontraba cerrada.
-quieres tomar algo? -la voz de la mujer la tomó de sorpresa.
-no ... gracias.
-te sientes mejor? -le preguntó mirándola como si fuese a explotar en llanto nuevamente, mientras se sentó a su lado.
Se quedó pensando en la pregunta. Cómo se sentía en ese momento?-. No se, no se qué es lo que pasa.
-es comprensible tu desconcierto, te diste un gran golpe.
-qué fue lo que me pasó?.
-pues... -Libby sintió que Tonks no sabía si contarle o no los hechos- estábamos en Hogwarts, te acuerdas de eso?.
-si.
-tú estabas a mi lado, recuerdo que te vi lanzándole una maldición a Alecto ... de repente hubo un terrible derrumbe, cuando pude volver a pararme sobre mis pies te busqué por todos lados ... unos segundos después te encontré debajo de una pila de escombros, a penas respirabas...te salvaste de puro milagro.
Libby se quedó pensando, intentaba con todas sus fuerzas encontrar restos de recuerdos de lo sucedido, pero era inútil. Pensó luego en la poción que había bebido, pero ahora se encontraba demasiado confundida. Cómo sabía en realidad que todo aquella historia de la poción y la anciana había resultado ser un simple sueño y que la verdadera realidad era la estaba enfrentando ahora?.
-y Remus?.
-trabaja.
-esto quizás te suene raro ... pero ... la guerra en Hogwarts, la ganamos no es cierto?.
Tonks bajó la mirada-. Voldemort está muerto si a eso te refieres, pero las cosas no han ido bien últimamente -negaba con su cabeza.
-qué...qué quieres decir?.
-es algo complicado de explicar ... el tema es que aún estamos en guerra.
-qué??, pero, Voldemort esta muerto, qué otra cosa puede...
-enserio Lib, cuando vuelva Remus puedes hacerle todas las preguntas que quieras. Yo solo te confundiría mas de lo que estás -antes de que Libby vuelva a hacer otra pregunta Tonks se apresuró-. Y lo de tus padres también está fuera de mi alcance, yo solo se la historia distorsionada, no conozco los hechos con precisión...
A partir de ese momento comenzó a contar los minutos que faltaban para que Remus vuelva a la casa y pueda invadirlo con todas las preguntas que le taladraban la cabeza.
