Otra Realidad
Tonks no paraba de ofrecerle comida o bebida, comenzaba a perder la paciencia. Le agradecía mucho su hospitalidad, pero ya no quería estar sentada allí sin saber qué era lo que sucedía, y sucedió. Intentó varias veces por todos los medios arrancarle información sobre Sirius, pero la mujer no cedía. Solo se limitaba a decir lo justo.
Pasadas las ocho se escuchó un casi insignificante ruido en la chimenea, lo ignoraron, pero segundos mas tarde Remus había salido de ella. Saludó a Tonks con un beso en los labios, luego se acercó a Libby con una sonrisa y se inclinó hacia ella.
-cómo te encuentras?.
-mejor, estaba esperándote.
-a mi? -dijo Remus riendo-, a que se debe el honor?.
-lo sabes, vas a responder todas mis preguntas.
Remus lanzó una mirada severa a su mujer, de algún modo sospechaba que habia sido ella quien le habia dicho a Libby que él iba a tener todas las respuestas a aquellas preguntas. Suspiró resignado, hizo desaparecer su túnica con su varita y se sentó al lado de la chica.
-bueno, mientras ustedes conversan yo ... iré a preparar la cena.
Tonks se retiró de la sala y un silencio los visitó. Libby no sabía por donde empezar, no quería hacerse mas lío del que ya tenia.
-y bien ... puedes comenzar...
-bien...primero que nada, cuentame lo de mis padres -el corazón comenzaba a dolerle, pero debía mantener la calma, de lo contrario Remus no iba a querer seguir.
-estas segura de que ... no recuerdas nada?.
-acaso piensas que si yo lo recordase te pediría que me cuentes una y otra vez algo que me causa dolor? -aquellas palabras fueron mas que sensatas.
-pues...bien...tus padres...fueron asesinados.
-asesinados... -bajó su mirada al piso-, por quién?.
-por...Pettigrew.
Libby se agarró la cabeza, aquella respuesta habia sido inesperada. Sentía el mismo odio que sintió aquella noche en el Ministerio. Ira, repulsión. Remus iba a continuar, pero ella lo detuvo.
-ya no me cuentes mas... -tomó aire-, cuentame lo que esta pasando ahora, por qué dice Tonks que aun estamos en guerra?, no se supone que una vez que Voldemort este muerto todo iba a ...
-se suponía que iba a ser así...sin embargo Voldemort fue demasiado listo y con un hechizo logró despojarse de sus poderes en el momento exacto en el que se dio cuenta de que iba a morir y todo aquella fuerza fue distribuida entre sus mas preciados seguidores, algo que no nos esperábamos ni en un millón de años. Ellos ahora están al mandato del ejercito, aquellos que no cayeron en Hogwarts aun siguen haciendo de las suyas, atacando tanto al mundo mágico como al mundo muggle.
-y el Ministerio? que dice de todo esto?.
-no hay Ministerio.
-pero...acabas de venir del trabajo.
-hubo una reunión de la Orden. Por cierto, todos se alegran de que ya estés bien, esperan verte pronto. Kate y Alex me han dicho que mañana al mediodía pasarán a visitarte.
-quienes??.
-Kate Thomas y Alex Meyer... -Remus la observaba con los ojos entrecerrados y con el ceño fruncido. Libby negó con la cabeza-, tampoco...esto es muy raro, no puedo entender cómo es que te acuerdas de Tonks y de mi , pero no logras ni siquiera recordar a tu mejor amiga y a tu novio.
-novio??, qué?? -se hecho a reír-, te estarás confundiendo.
-no lo creo -dijo el muy serio.
-y Harry?, cómo esta? –dijo Libby cambiando de tema, se estaba poniendo incomoda.
-bien, tambien muy sorprendido por lo que sucedió, podrás imaginarte.
-le dijiste a Sirius que quiero verlo?.
De repente fue Remus el que se sentia incomodo-. No, lo olvidé.
-Remus!!.
-lo olvide, perdon.
-dónde esta viviendo él?. Aun se esconde? o los cargos contra él fueron retirados?.
-qué?, qué cargos?, de qué hablas?.
-Azkaban?.
-Lib, Sirius jamás estuvo en Azkaban.
Hubiese querido que le explique mas y mas de los millones de hechos que no habia presenciado y de los que no tenia idea, pero se sentia agobiada. Todo lo que ella sabia estaba mal, en realidad no sabia nada. Qué se suponia que tenia que hacer con lo que ya habia vivido?, olvidarlo?, o tomarlo como una precausion y vivir de ahora en mas en alerta y paranoica para evitar que algo malo vuelva a ocurrir?.
Remus se quedó esperando alguna otra pregunta o reaccion, aún seguia sin entender como era que Libby decía que Sirius habia estado en en Azkaban, o cómo era que no recordaba tantas cosas.
Por suerte la comida estuvo lista enseguida, por lo que Remus y Libby ya no tuvieron que seguir a solas. Había que reconocer que Tonks no era una experta en la cocina, pero al menos aquello servido en los platos era comestible. La cena transcurrió en silencio, y no era porque tenían hambre, sino que la situación era rara ya de por sí. Libby decidió acabar con ese silencio o terminaría atragantandose con la comida.
-entonces...cuentame más sobre lo que está pasando -Remus dejó los cubiertos apoyados sobre el plato y se quedó mirándola-, dijiste que hay mortifagos que poseen los poderes de Voldemort, quiénes son ellos?.
El hombre se aclaró la garganta-. Pues, por lo que sabemos son sólo dos de ellos, dudamos que haya un tercero, esa posibilidad queremos descartarla, sabemos que de existir alguien mas las cosas se nos complicarían...
-nombres?.
-Rookwood y Lestrange, Bellatrix.
-pero...no puede ser, ella... -hubiese dicho miles de cosas, pero sabia que todo lo que había pasado una vez ahora no tenía validez en esa realidad, suspiró disimuladamente y continuo-. Y qué más?, cuál es su objetivo?...o quién?.
-todavía no lo sabemos, han estado actuando de manera sigilosa, en cuanto a sus planes, fuera de eso no les importa nada, ya viste lo que ha pasado con San Mungo.
-pero...cómo? -se daba cuenta que acababa de caer que San Mungo había sido destruido.
-fue horrible -dijo Tonks y su cara lo decía todo-, Alex pudo sacarte de allí segundos antes de que el lugar sea atacado, él nos advirtió que ya no era seguro que sigas ahi, ninguno de nosotros lo escucho.
-Lib, nosotros necesitamos saber si...seguimos contando con tu servicios.
-qué?, Remus qué clase de pregunta es esa? -Libby ya había terminado de cenar y corrió el plato un poco para poder apoyar mejor sus manos, fulminando al hombre con su mirada.
-pensamos que lo mas adecuado era preguntártelo...después de todo lo que pasó...
-a decir verdad me ofende esto, enserio me crees tan cobarde como para echarme atrás, huir y esconderme en un lugar "seguro" esperando a que todo pase?.
-yo no dije eso.
-de todas formas... -Libby resopló, aun estaba molesta-, cuando se reunen?.
-mañana...tenemos una junta todos los días, pero casi siempre los horarios cambian.
-bien, allí voy a estar...ese "alli" se refiere a...
-Grimmauld Place.
"Algo que no cambió", pensó para sí misma. Se tocó la cabeza, le dolía muchísimo, no se había dado cuenta por su charla con Remus.
-por qué no subes a descansar?, no tienes buen aspecto -le dijo Tonks observándola con el ceño fruncido.
-estoy bien.
-si mañana no estas en condiciones no saldrás de esta casa -le replicó Remus, desde cuando actuaba como su padre?, él jamás había mostrado aquel tipo de comportamiento.
-bueno bueno, me iré a la cama. Prometeme que mañana no te iras sin mi.
Remus contuvo la risa, era una promesa rara-. Lo prometo, además tienes que estar bien para ver a Alex, seguramente él querrá venir con nosotros.
-bien, buenas noches entonces.
Los otros dos presentes le devolvieron el saludo y Libby se dispuso a subir las escaleras e ir hasta donde suponía que había estado durmiendo. Había sido un día agotador, se iba a la cama habiendo despejado algunas cosas, pero no todas. Una cuestión en especial era la que aun le taladraba la cabeza y era la muerte de sus padres, por qué los había matado la rata inmunda de Pettigrew?. Dónde estaba ella cuando todo había pasado?.
Así como cerró sus ojos se quedó profundamente dormida, pero con la misma rapidez sintió a alguien que tocaba su hombro y murmuraba su nombre.
-Libby, el desayuno está listo...Lib... -le decía Tonks mientras la sacudía.
-te mencioné alguna vez que odio que me toquen cuando duermo? -le contestó ella con voz ronca. Tonks se rió y antes de salir de la habitación mencionó algo sobre ese tal Alex, pero estaba tan dormida que no logró captar el mensaje. Como pudo se levantó de su cama y se dirigió al baño, cepilló sus dientes, tomó una ducha y luego de vestirse se dispuso a bajar, en la sala no había nadie. Desde el comedor salían unas voces ya que la puerta estaba entreabierta, entró y allí encontró a los dueños de casa y a dos jóvenes mas, estos al notar su presencia la miraron con ojos brillosos, Libby supo que eran esas dos personas de las que Remus le había hablado. El muchacho se paró de inmediato, sin apartar sus ojos de los de ella. Libby tenia que reconocer que era muy hermoso, esbelto y de facciones increíblemente bien marcadas, tenia el pelo largo, pero que no alcanzaba a llegar a sus hombros, negro y lacio que atacaba su cara como si fuese una cascada, resaltando su blanca piel, sus labios de un color rosa y sus preciosos ojos pardo. Alex se le acercó con una sonrisa casi temerosa, a ella le latía fuerte el corazón, como si conociese una emoción de la que ella había sido privada.
-hola... -le dijo él, su voz era clara aunque aquellas palabras habían sido casi un susurro.
-hola... -le contestó, no sabía qué otra cosa hacer, la mirada del chico comenzaba a ponerle los nervios de punta. Sin previo aviso Alex tomó una de sus manos, fue en ese momento en el que miles de imágenes se cruzaron ante ella, al mirar nuevamente al joven una extraña sensación la capturó, unas ganas inexplicables de abrazar a aquel que tomaba su mano la invadió, luchó por controlar sus impulso, pero de un momento a otro aquello ya no hizo falta , puesto que era el joven quien decidió tomarla en sus brazos para derretir ese muro de hielo que se había formado entre los dos. Hubiese podido vivir bajo aquellos brazos, cerró los ojos un momento y sintió como una mano le acariciaba el cabello .
-ya Alex, déjala respirar un poco... -una voz femenina la trajo de vuelta al mundo real, Kate se había acercado a ellos y esperaba tener la oportunidad de abrazar a su amiga, entonces finalmente Alex la soltó. Kate era casi de su misma estatura, de pelo castaño ondulado, no pudo evitar fijarse en sus manos cuando se las acercó para abrazarla, estaban repletas de anillos, parecía un alhajero. Tuvo la misma sensación que con Alex, como si inyectaran pequeñas fotos dentro de su cabeza con una rapidez sobrehumana y un sentimiento de cariño se reposó en su pecho-...estoy feliz de volver a verte -le dijo ella aflojando el abrazo-, de todas formas voy a ser sincera contigo Lib...te ves espantosa.
-Kate! -Alex la miró de mala manera.
-te parecería justo que te diga que te ves bien cuando no lo estas Alex?? -luego dirigiéndose hacia Libby que los miraba muda continuó-, estás comiendo bien?, tienes unas ojeras que tocan el piso -miró a hombre detrás de ella-, Remus está chica no está en condiciones para ir hoy.
-qué??, yo estoy perfecta -declaró Libby, sabía que mentía un poco, aun le dolía la cabeza y las piernas le temblaban un poco, pero no aguantaría estar encerrada en esa casa un día mas, sin contar las ganas que tenía de ver a Sirius.
-creo que Libby tiene la suficiente edad como para decidir si realmente está en condiciones de ir a Grimmauld Place -expresó Alex mirando a todos los presentes, y tenía razón.
Se sentaron a la mesa, pese a que el resto ya había terminado su desayuno Libby era la única presente que estaba comiendo, se sintió la persona mas observada del mundo, siempre que su mirada se cruzaba con la de Alex se ruborizaba torpemente. El joven y Remus discutían cosas por lo bajo y de vez en cuando Remus le lanzaba una mirada, pensando que ella no se daba cuenta. Si seguían así Libby les gritaría hasta hacer sangrar sus oídos, pero no hizo falta porque finalmente había terminado y su ansiedad y no le permitía seguir sentada en esa habitación.
-bueno...vamos? -dijo ella levantándose y esperando que los demás hagan lo mismo.
-lista? -Libby asintió con la cabeza-, nos apareceremos en la plaza, si?, sabes aparecerte?.
Libby miró a Remus con cara de sorpresa-. Por supuesto que se Remus!.
-bien, solo preguntaba!.
Remus contó hasta tres y junto con Alex, Kate y Libby se sumieron en una opresiva oscuridad. Aquella sensación no era nada agradable para Libby, después de algunos años aun no se acostumbraba a aquel vértigo que tenia que atravesar cuando se aparecía. Para cuando volvió a abrir los ojos ya se encontraba en aquella familiar plaza. A medida que se acercaban a la puerta de la casa su corazón latía mas y mas fuerte. Al entrar supo que era evidente que la casa no había sido abandonada como aquella vez, no era el lugar mas limpio del mundo, pero no se comparaba con el Grimmauld Place que ella retenía en su mente.
Se acomodaron en el comedor que lucía mucho mas iluminado. Libby había sido la única que no se había sentado, había visto como Lupin se dirigía a la cocina. Con la excusa de tener sed, segundos después lo siguió. Abrió la puerta de la cocina un poco, solo para darse cuenta de que dos hombres hablaban.
-ella está aquí -era Lupin.
-cómo está? -Libby pensó que atravesaría la puerta y cruzaría la habitación solo para poder darle crédito a lo que sus oídos acababan de captar. Era él, sus ojos se llenaron de lágrimas y tuvo que tragarse sus sollozos, porque los hombres continuaron hablando.
-bien, aunque...no se, es muy raro.
-que cosa?.
-hay muchas cosas que no recuerda, está un poco confundida.
-se dio un gran golpe, eso no es raro Moony, además...
-no deja de preguntar por ti -Sirius se echó a reír, qué tenia de gracioso aquello?.
-dime cosas creíbles -por el tono de voz Libby pudo imaginarse esa sonrisa irónica que hacia que Sirius se vea extrañamente encantador, pero que sin embargo las ganas de golpearlo no faltaban.
-eres estúpido o qué?, te lo estoy diciendo enserio! -por el silencio que hubo se supo que Sirius se había quedado sin palabras, quizás titubeando un poco para arrancar finalmente su próxima oración.
-pero...por qué?, quiero decir, quiere verme o...
-lo primero que preguntó al despertarse era si estabas vivo, luego...me dijo algo sobre Azkaban...si seguías escondiéndote...como ya te dije, es raro.
-y ella... -De repente Libby sintió unas manos en su cintura, el susto fue tal que empujó la puerta y la abrió del todo.
-Alex, la próxima vez que hagas eso te vas a arrepentir! -dijo ella levantando la voz, pero se dio cuenta de que no importaba el susto que se había dado ya que los dos hombres dentro de la cocina la observaban. Ella lanzó una mirada a Remus y luego, temblando logró encontrar los ojos de Sirius. Con aquel cruce de miradas Libby sintió como si un muro se hubiese alzado entre ellos dos, no entendía por qué pero él la miraba diferente. Se notaba que no había tenido nada que ver con Azkaban, se veía mas joven y con mucha energía, sin embargo sus ojos decían algo que Libby no lograba descifrar. Seguían siendo hermosos y cautivadores, pero lo que transmitían no era lo que hubiese esperado, pensó que tal vez la guerra lo tenia agotado, pero supo al instante que no era eso.
El silencio se prolongó incómodamente para los que estaban en la cocina, para su suerte Remus carraspeo, se levantó de la silla y miró a Sirius, como insinuándole que diga algo. Sirius mantuvo la boca abierta unos instantes, eligiendo sus palabras.
-me alegra que te encuentres bien...Libby... -por qué usaba ese tono tan cortante?, y ni siquiera había amagado a acercarse para saludarla como corresponde.
-gracias, Sirius.
El le sonrió, casi esforzando aquel gesto y luego dijo dirigiéndose a Remus: -yo voy a mi habitación...acabo de llegar y necesito un baño... -quizás quiso agregar algo mas, pero prefirió callar, cuando pasó por al lado de Libby se quedó mirándola unos segundos, ella hizo lo mismo y ahora sí caía de quién era aquel hombre que tenia en frente suyo, sintió ganas de reír con todo el aire que sus pulmones decidían, se encontraba abrumada pero a la vez feliz de volver a escuchar su voz, aunque le haya dirigido unas pocas palabras, de volver a tenerlo en frente de ella aunque solo fuese para cruzar miradas y adentrarse en esa atmósfera gris que tanto adoraba. Él estaba vivo y era lo único que le importaba ahora.
-permiso... -dijo él y Libby volvió a pisar la tierra.
-oh, perdón...yo -y se corrió para dejarlo pasar, hubiese ido tras él, o se hubiese dado vuelta para aunque sea apreciar su desplazamiento y esa forma de caminar que la embriagaba, pero Alex agarró su mano y la condujo hasta una silla. Casi lo había olvidado por completo, Alex... Lo miró y el apuesto joven le sonrió. La aflicción la invadió, odiaba tener la cabeza llena de preguntas con respuestas que aun no le habían llegado.
