Una Decisión

Minutos mas tarde Sirius volvió al lugar y se sentó justo enfrente de Libby, por momentos él se detenía a mirarla, ella le devolvía el gesto y luego volvía a huir de ella, como si mirarla por mucho tiempo le produjese algún tipo de dolor o angustia. De repente por la puerta entraron dos personas, un mago alto, calvo y negro, Kingsley Shacklebolt, seguido del inconfundible Alastor Moody, tras ellos entraron tambien Diggle, Charlie y Arthut Weasley y por último Jones. Libby miró a los demás, esperando algún tipo de reacción ante la aparición del mago supuestamente muerto el día que Harry había abandonado Privet Drive. Al no recibir respuesta comprendió al instante que aquel hecho jamas había ocurrido, pensó cuántas otras "sorpresas" mas podría aguantar. Kingsley se acercó a ella esbozando una sonrisa y le tendió su mano.

-es un gusto volver a tener aquí con nosotros Libby.

-gracias -dijo ella sonriendo tímidamente. Los otros magos la saludaron silenciosamente pero muy felices de verla.

-te ves terrible Dawkins, pareces un fantasma -le dijo Alastor dirigiéndose hacia una de las sillas vacías de la habitación, su ojo mágico se posó por unos instantes en la joven, luego volvió a revolotear hacia todos los rincones del lugar-. Bueno, tenemos algunas noticias.

Los presentes se tensaron en sus sillas, preparándose para cualquier cosa, todo valía. El silencio reinó por unos segundos, quizás aquello fue lo que hizo al momento mas duradero de lo que parecía.

-creemos saber cuál va a ser el próximo paso que darán Bellatrix y Rookwood -Kingsley tragó saliva, dirigió una mirada a todos, quizás comprobando de que le prestaban la suficiente atención-, creemos que planean atacar Hogsmeade.

-¿cuándo? –preguntó Sirius, y esperó una respuesta.

-quizás esta noche... –dijo Moody sin vacilar.

-entonces... ¿qué hacemos? –Libby se levantó de su silla al decir esto, todas las miradas se posaron en ella-, hay que avisarle a las personas de allí!, sacarlos lo antes posible! –cuando miró a Sirius él bajó la mirada y sonrió.

-Dawkins la verdad es que no entiendo cómo es que después de tantos años de vivir con Lupin no lograste serenarte ni un poco, siempre haciendo las cosas de manera precipitada como el hombre que tienes frente a ti -le reprochó Moody. Sirius ahora reía aun más, parecía que en cualquier momento iba a estallar en una carcajada, Libby no le hizo caso a esto, había otra cosa por la que se preocupaba-. ¿¿Podrías sentarte?? -y sin decir nada accedió al pedido de Alastor.

-tenemos razones para no evacuar la zona -sostuvo Kingsley-, es una oportunidad que tenemos frente a nosotros para obtener una mínima pista de lo que esos dos se traen entre las manos.

-pero...por eso van a dejar que gente inocente sea víctima de Rookwood y... -se quedó callada, no pudo decir su nombre. A pesar de que increíblemente tenia a Sirius sentado frente a ella continuaba aborreciéndola con todas sus fuerzas. Era una extraña sensación la que la dominaba, quería salir, encontrarla y simplemente matarla. No parecía algo difícil, solo tenia que lograr pararse frente a ella y decir las palabras que por fin saciarían su aversión.

-...y esa es la razón -Libby se dio cuenta de que por unos momentos había abandonado la sala, sumergida en su fantasía de matar a Bellatrix. Paralelo a esto Moody siguió hablando-, no podemos seguir perdiendo tiempo, especulando sobre qué es lo que están buscando, ya hemos cometido muchísimos errores, después de lo de San Mungo las cosas cambiaron, demostramos ser vulnerables y eso los fortalece, ¡les encanta vernos desconcertados!.

-¿y cuál es el plan? -no podía ser otra la persona dueña de aquella pregunta, Sirius ya quería estar saliendo por la puerta.

Kingsley se paró de su silla, se aclaró la garganta y mirando a todos comenzó a formular el plan que habian ideado junto a Moody-. En Las Tres Escobas ya están avisados, saben que hoy a la noche dos de nosotros se reunirán allí y fingirán ser solo unos magos que están de paso. Lo mismo en la taberna Cabeza de Puerco. Esto comenzará al rededor de las siete. A nosotros nos llegó que el ataque se iniciará al rededor de las nueve de la noche, diez lo mas tardar. La fuente de esta información no es de lo mas segura, por lo que ustedes tendrán que estar en alerta...desde el momento en el que pisen el lugar. Si el ataque se origina tendrán que enviar un mensaje alertando a quienes no estén allí, seria muy sospechoso que estemos todos y es esa la razón por la que quienes sean asignados para estar en Hogsmeade corran mayor peligro que el resto, entre dos no se hace mucho. Traten de alertar a la Orden lo mas rápido posible, ¿si? -todos asintieron con la cabeza. Libby no entendía por qué tanto miedo hacia aquellos dos mortifagos. Kingsley se veia realmente nervioso y eso la llenaba de intriga-. Bien, ahora, ¿quiénes son las cuatro personas que harán guardia en Hogsmeade?.

Sirius y Remus se pararon al instante, luego Libby, Alex y Charlie hicieron lo mismo.

-Charlie tu iras con Remus a La Cabeza de Puerco y tu Sirius iras junto a Alex.

-¡heey! -gritó Libby haciéndose notar-. Moody, estoy aquí.

-me he dado cuenta de eso. Bien, ahora...

-yo quiero ir -se resignaba a quedar fuera de aquello.

-Dawkins tú te quedarás aquí, necesitas descansar.

-¡no necesito descansar mientras hay gente en peligro!, ¿para qué me han hecho venir hoy?, ¡¿para nada?!.

-no, pero...

-Moody, dejala ir -Sirius se habia acercado a él.

-¿acaso perdiste el juicio Black?, ¡solo mirala!.

-vendrá conmigo y estará a salvo. No le pasará nada.

-¿y que hay de mi? -dijo Alex, pero Sirius se limitó a dirigirle una mirada rígida.

-Alastor -dijo Libby buscando la mirada del hombre, éste la miró-, ¿alguna vez he fallado?, por favor, sabes que no soporto estar encerrada en un lugar mientras los otros hacen el trabajo que yo podría estar haciendo tranquilamente, además...

-¡¡esta bien, esta bien!!, les recomiendo que salgan ya mismo de mi vista o voy a reconsiderar en cambiar los puestos.

Ambos, sonriendo de la misma cosa pero sin mirarse salieron de la cocina. Libby encontró un sillón a unos pocos metros terminando la escalera y se propuso a tomarlo. Sirius pasó delante de ella, no la miraba, pero extrañamente se encontraba atento a cada movimiento de la joven.

-gracias -Libby no supo cómo le salió la palabra, le costaba mucho hablarle a pesar de las terribles ganas que tenia conversar con él. Sirius se detuvo en seco, por unos momentos permaneció de espaldas a ella. Luego se dio vuelta y la miró.

-no hay de que. Vete a descansar un rato, lo necesitas -su voz era el único sonido que Libby quería escuchar por el resto de su vida. Lo odiaba por ser tan maravilloso.

De un momento a otro Remus se encontraba al lado de Sirius, le dijo algo en el oído, Sirius asintió con la cabeza y Remus se dirigió a Libby.

-nos quedaremos aquí hasta que sea la hora de partir a Hogsmeade.

-de acuerdo.

Miró por detrás de Remus, buscando a Sirius, pero éste ya no estaba allí.

-¿estás segura de que...te encuentras bien?, de verdad no es necesario que vayas a Hogsmeade.

-Remus -la chica hizo todo lo posible para no salirse de sus casillas y poder hablar con toda naturalidad, de verdad no quería gritarle -, sé que en las ultimas horas me mostré un tanto desequilibrada, pero de verdad no tienes que hacer esto, yo estoy bien

Lupin suspiró, Libby sabia que aun estaba preocupado-. Bien. Si quieres descansar puedes ir a una habitación. En mi opinión creo que sería lo mejor, necesitas energías.

La joven asintió, si bien sus padres ya no estaban sentía que tenia que estar obedeciendo ordenes todo el tiempo. Se levantó y subió las escaleras. Se detuvo en el segundo piso y entró a la primer habitación que tuvo cerca. Le parecía increíble como la casa había cambiado, notó que hasta los muebles eran nuevos. No veía mucho por la escasa de luz, pero no quiso iluminar nada ya que la cama estaba cerca y podría llegar a ella sin ningún tipo de problema. Se recostó en el borde de la cama y cerró sus ojos. Aquello se sentía bien, si ruidos, sin personas... De repente algo se movió al lado de ella, palpó a su derecha con su mano y se sobresaltó pegando un grito. No era buena señal encontrar "algo" en Grimmauld Place.

-qué dem... Lumos -una luz iluminó la cara del dueño de la varita, Libby se quedó pasmada y si la habitación hubiese estado iluminada del todo se habría notado cómo su rostro cambiaba de color.

-¡Sirius!...perdón, creí que...que estaba vacía -el hombre se quedó mirándola unos segundos, quizás no daba crédito a las palabras de Libby,

-bueno, ya ves que vacía no estaba -suspiró ruidosamente, se notaba que él también se había asustado.

-sí, perdón, yo...ya me voy -cuando se levantó sintió la mano del hombre apoderarse de su muñeca y tirando para que vuelva a sentarse en la cama.

-espera... -Libby lo miró y luego accedió al pedido de sentarse.

-¿que sucede?.

-Remus me dijo...me dijo que querías...verme -¿por qué le había costado tanto hablar?, ¿por qué tenía que arrancar las palabras de su garganta como si dolieran?.

-emm si, si.

-¿por qué?, ¿qué quieres?.

-pues, -el tono cortante que usaba el hombre le ponía los nervios de punta, quería levantarse e irse sin decirle nada mas-. Yo solo quería saber si estabas bien.

-sí, estoy bien -le dijo mirándola a los ojos y cómo adoraba Libby que la mire-. ¿Y tú?.

-confundida -su voz era casi un susurro, Sirius ahora la contemplaba de otra manera.

-en cuanto a qué.

-no lo sé, muchas cosas que no entenderías.

-¿tú que sabes?, no puedes pretender que las personas te entiendan cuando no explicas qué te sucede -y allí estaba una vez mas, el gran Sirius Black alardeando sobre la vida. Quizás en otro momento ella hubiese iniciado una batalla de palabras en su contra, golpeándolo lo más duro posible, intentando opacar esa resplandeciente vanidad, pero no podía negar lo mucho que había extrañado aquellas conductas. Sonrió ante sus pensamientos, aquellos que Black difícilmente podría descifrar, aquellos que tenía escondidos en un cofre bajo miles de llaves y ella y solo ella tenía acceso. Sin decir nada, Sirius se levantó, salió de la habitación y cerró la puerta tras él, dejando a Libby sola.

La joven llevaba casi tres horas dando vueltas en la cama, intentando descansar. Se dio cuenta de lo inútil que era la situación, no quería dormir, en ese momento era lo último en su lista. Se levantó y se dirigió a la sala, allí encontró a Lupin y a Black, hablando muy concentrados, aun no se habían percatado de la presencia de la chica, por lo que ella carraspeó y ambos la miraron.

-¿puedo? -dijo señalando un lugar vacío al lado de Lupin.

-sí, por supuesto -el hombre se hizo a un lado haciéndole mas espacio.

-¿todo en...orden? -preguntó al notar la cara de preocupación de los otros dos presentes.

-sí, perfecto, ¿y tú?.

-Remus ya te he dicho que estoy bien -se dio cuenta de que por alguna extraña razón Sirius ni siquiera la miraba-. ¿Dónde está Harry?, ¿Por qué no vino hoy?.

-él está en La Madriguera, junto a los demás Weasley, Hermione y los padres de ella también se alojan allí. Acordamos en que si lo necesitabamos lo ibamos a llamar, no queremos que esté en esta casa, nunca se sabe lo que puede pasar.

-¿y Fred?, ¿cómo se encuentra? -había querido hacer esa pregunta desde que vio a Arthur y a Charly pero le temía a la respuesta, después de lo sucedido con sus padres trataba de no hacer preguntas de lo que no le gustaría enterarse.

-Fred está bien -Remus miró a Sirius extrañado-. Los gemelos volvieron a La Madriguera después de lo que pasó con San Mungo. La gente quedó muy asustada.

-me imagino -repuso Libby.

Hubo un mínimo silencio en donde los tres se encerraron distraidamente, meditando sobre sus pensamientos personales. Remus miró a la chica sentada a su lado y supo con certeza que tenía una pregunta queriendo escapar de su boca, había algo que quería decirle pero supo que no hablaria delante de Sirius. Ella le devolvió la mirada y luego se dirigió al animago, quién se encontraba perdido observando la alfombra. No hizo falta decir más, Remus entendió el mensaje oculto en los gestos de Libby.

-terminaste aquello que Moody te ordenó que hagas? -le preguntó Remus a su amigo, el aludido al oir su voz salió de su divague.

-no -la respuesta fue seca.

-dijo que sólo tendrías tiempo hasta hoy a la tarde, son casi las siete.

-si, es verdad -Sirius se levantó del sillón y se desperezó tranquilamente. Iba saliendo de la habitación, antes de cerrar la puerta se dirigió hacia Lupin-. Por cierto, la próxima vez que quieran hablar algo en privado solo tienen que decírmelo -le guiñó el ojo sonriendo y cerró la puerta.

-eso no hacía falta, podía esperar -repuso Libby apenada por tener que sacar a Sirius de su cómodo lugar.

-pero él tiene cosas que hacer. Te escucho.

-vas a pensar que estoy loca -dijo deshaciéndose de una sonrisa melancólica-, pero bueno, quería saber si existe alguna poción capaz de cambiar hechos del pasado.

Remus la miró incrédulo-. ¿Una poción que...?, Libby ¿de dónde salió tal idea?, no hace falta ser listo para saber que no hay una poción así. ¿Por qué lo preguntas?.

-tranquilo, no intento hacer nada, era solo una pregunta, ya puedes ir cambiando esa cara.

-es que...

-una última pregunta, de la cual estoy más convencida que la primera, solo necesito tu palabra, me hará sentir más segura -Remus se quedó mirándola, Libby supo que se esperaba cualquier cosa-. La poción para recuperar la memoria...

-sí, Poción de la Memoria.

-¿podrá ayudarme?.

-bueno, no lo sé con certeza, imagino que hay un ochenta por ciento de seguridad en el resultado positivo. Depende de qué forma hayas perdido...tus recuerdos.

-quiero intentarlo.

-pero...

-por favor -la suplica de Libby inundó toda la habitación. Notó cómo Remus se batía a duelo contra lo que ella quería y contra lo que a él le parecía más seguro.

-bien -dijo finalmente rendido-, lo intentaremos, pero después de Hogsmeade. ¿Es posible que puedas esperar? -Libby se limitó a mover su cabeza asintiendo-, de acuerdo.

Luego de aquella conversación las horas se hicieron espesas. Se había quedado en aquel cuarto, mientras que Remus se había ido a la cocina en busca de alimento, segundos después se había reunido Sirius a la búsqueda. Hubiese querido ir con ellos, pero estar cerca de Sirius se le había hecho mas complicado de lo que jamás hubiese pensado. ¿Por qué ese distanciamiento?. Era como si su interior conociera secretos que se negaba a divulgar. Otra inquietud eran las miradas que le dirigía aquel hombre. Ya no era como antes, en aquellos ojos solo podía encontrar la duda, pero ¿de qué dudaba?, ¿por qué se sorprendió tanto al saber que ella había preguntado cómo se encontraba?, ¿acaso eso estaba prohibido?. Quería acercarse a él y gritarle, pedirle explicaciones, pero eso sería un tanto precipitado. Lo intentaría con la poción. Por el momento solo tenia que concentrarse en la misión que se aproximaba cada vez mas. Nada podía salir mal, mucho menos en aquel momento en el que tenia tantas cosas por descifrar.