Recuperando confianza

Libby se pasó el resto del día en la sala, allí sentada. Por momentos en la cocina se escuchaba algún que otro extraño sonido, pero estaba demasiado encerrada en su mente que desbordaba de pensamientos, entonces no tenía espacio para la curiosidad. De repente la puerta se abrió, dejando paso a un hombre. Libby lo miró, era alto, su pelo negro descansaba casi tocando sus mejillas y sus ojos y su sonrisa hacían un excelente equipo, haciendo maliciosos planes para hipnotizar a su próxima víctima.

La chica tardó unos momentos entrar en razón. Aquel hombre que acababa de entrar era Sirius Black y ella se encontraba en su casa, quién sabe por cuántos días, sola. Con él y con nadie más.

-...ena -logró a penas captar. No hubiese sabido que él hablaba de no ser porque vio cómo se movían sus labios.

-disculpa, ¿qué? -dijo algo atontada. Sirius sólo la miró divertido.

-que ya está la cena -si no dejaba de sonreír así Libby sabía que volvería a perderse y quién sabe si luego podría volver de aquel viaje.

La joven se levantó sin decir nada, intentando no hacer contacto visual con él, no por el momento y se dirigió a la cocina. Un exquisito aroma invadió hasta el último rincón de sus sentidos y de repente se dio cuenta del hambre que tenía.

-sientate -le dijo Sirius señalando las sillas vacías-. Espero que tengas hambre -Libby se limitó a sonreír y luego se sentó en una de las esquinas de la mesa. Escuchó unos ruidos de platos a su derecha y sonrió. Se preguntaba con qué se vendría el merodeador.

De repente, Sirius pasó el plato ya servido por las narices de la chica y luego lo colocó en la mesa. Al parecer era pollo, con algunos agregados. No importaba qué era, olia y se veía demasiado tentador como para ponerse a pensar qué demonios era.

-¿qué es? -preguntó rendida ante su ignorancia y sorprendida a la vez.

-Poulet a l'estragon -dijo simplemente él, mientras se sentaba en frente de ella junto a su plato.

-perdón...pero...

-sólo come, no importa el nombre -expresó él sonriendo. Luego cortó un pedazo y se lo llevó a la boca.

Libby lo imitó, si seguía así su estomago delataría su lamentable situación. ¡Quería comer!. Un bocado bastó para admitir que aquello sabía demasiado bien. Al ver cómo la chica disfrutaba de la cena Sirius se sintió complacido y de vez en cuando sin darse cuenta se quedaba observándola. Admiraba cómo sus delicadas manos se esforzaban para cortar un pedazo y luego llevárselo a la boca, aquella boca que parecía danzar con cada movimiento.

Cuando sólo quedaba una pequeña parte de lo que le habían servido en el plato, Libby supo que si seguía comiendo sólo sería por gula. Alejó el plato unos centímetros y tomó algo de cerveza de mantequilla para bajar la cena. Se quedaron un rato en silencio, Sirius había terminado su parte hacia tiempo ya.

-vaya -comenzó a hablar o el silencio la ensordecería-. Me sorprendiste.

-lo sé -manifestó él sin modestia.

-¿cómo es que sabes cocinar y yo no? -preguntó ella bromeando, aunque en parte lo decía enserio. Sirius Black cocinaba, ella no. Sirius: uno. Libby: cero.

-cuando vives solo no tienes otra opción -contestó él encogiéndose de hombros.

-con que esa es la causa -dijo ella asintiendo divertida-. Debería seguir tu ejemplo -agregó luego.

-¿para qué?, mientras estés aquí no hace falta, me tienes a mí -dijo él casi bajando la voz. Libby sintió que su corazón había comenzado a hacer su inigualable juego, dando golpeteos más rápidos de lo normal. No supo qué decir así que sólo se limitó a sonreír tímidamente.

De un momento a otro Sirius estaba llevándose los platos de la mesa. Fue todo un poco brusco, por lo que la joven se preguntó si había dicho o hecho algo que podría haber incomodado al hombre.

Hubo un silencio prolongado durante unos segundos, sólo hasta que Sirius se volteó para mirarla y hablarle.

-por cierto... -dijo sosteniendo firmemente su gris mirada-. Hoy mientras estaba aquí Remus volvió por unos segundos para darme la dirección en dónde se encuentra Alex...por si necesitas saberlo. Dijo que no te habían dicho nada, y que probablemente tú estarías un poco inquieta por eso -sus palabras sonaron distantes. Libby se sorprendió de poder escuchar lo que decía.

-oh -dijo ella bajando la mirada-. Está bien.

A pesar de aquello que había sentido la primera vez que había visto a Alex, no quería saber mucho de él. Todas esas extrañas y cálidas emociones se habían esfumado luego de su absurdo comportamiento en la casa de los Lupin. Y Libby era de las personas que no olvidaban.

-¿sucede algo? -interrogó Sirius frunciendo el ceño.

-no, es que...

Se detuvo, el hombre comenzó a revolver sus bolsillos, apresurado, como si lo estuviesen corriendo. Finalmente sacó un pequeño papel.

-toma -dijo acercándose a ella-, aquí está la dirección. Tendrás que hacerlo de la forma muggle, ya que...

-no te preocupes Sirius -él se quedó quieto con el brazo estirado y el papel en sus manos. Se lo veía confundido-. No tengo intenciones de escribirle -agregó por último ella, mirando de reojo el papel. El hombre volvió a una posición más normal, pero seguía mirándola de la misma manera-. La última vez que lo vi, las cosas no terminaron muy bien -pensó que quizás con eso él cambiaría su expresión.

-¿enserio? -preguntó con voz quedada-. Sí te hizo algo malo solo... -expresó con decisión.

-no, no me hizo nada -dijo Libby negando con la cabeza y sonriendo por el repentino cambio en la voz de Sirius-. Sólo discutimos un poco.

-lo lamento, no lo sabía -dijo el con un poco más de normalidad.

-está bien, no te preocupes -habló mientras se levantaba.

-¿no quieres tomar algo?, o quizás comer algo más.

-no, gracias –se extrañó por el repentino interes que tuvo Sirius de que ella permanezca en la cocina. Frunció el ceño y luego volvió a hablar-. ¿Dónde dormiré?.

Sirius supo que Libby no se quedaría allí, su tiempo juntos había terminado. De todas formas la comprendía, él también necesitaba dormir un rato. No lo hacía desde hacía días por lo menos.

-ven, te mostraré tu habitación -caminó delante de ella y la joven lo siguió. De vez en cuando se daba vuelta para ver si Libby seguía ahí, detrás de sus pasos. Ella caminaba tan silenciosamente que parecía no estar en la misma habitación. Subieron al segundo piso y Sirius se dirigió a la puerta más cercana-. Éste puede ser tu dormitorio.

Libby dirigió una mirada dentro de la habitación. Esperaba encontrarse con la sombría y depresiva sala de cuatro paredes a la que estaba acostumbrada. En lugar de eso se encontró con un bonito espacio. Había un poco de polvo, se ve que hacia meses que alguien no ocupaba ese lugar. Pero no se comparaba con la habitación de sus recuerdos anteriores.

La cama era amplia, adornada por un hermoso cobertor de color rubí. Unos almohadones un tanto desparramados encima de ella, que hacían contraste con su color negro. A la izquierda de la cama había un antiguo buro con un gran espejo encima, que daba a la habitación la sensación de ser más grande de lo que en realidad era.

-vaya -no pudo evitar decir. Caminó unos pasos y luego de echar un último vistazo se volvió hacia Sirius, que penetraba con su mirada hasta el último rincón de su alma-. Para ser una habitación para huéspedes está demasiado bien -dijo apartando la vista.

-es que...no era una habitación para huéspedes -confesó Sirius sonriendo de lado-. Cuando...la mujer con la que estuve a punto de casarme vivía conmigo, solíamos compartir ésta habitación. Es la única en orden en toda la casa para que tú puedas quedarte.

La situación le pareció un tanto hilarante a Libby, todas formas se dio cuenta de que en realidad no era nada del otro mundo. Observó que Sirius no había producido ni el más mínimo cambio. No había rastros de nostalgia o amargura, ni en su voz ni en su rostro.

De repente procesó la información que sus oídos habían permitido que obtenga. Sirius había estado a punto de casarse. Se preguntaba qué cosa tan terrible había hecho Starr como para que Sirius no pueda perdonarla, quería suponer que aquella mujer de la que Sirius hablaba era Starr, ¿sino quién?.

Rió internamente. De repente la imagen de un Sirius casado la divertía.

-bueno...cualquier cosa que necesites me avisas -dijo él sacándola de sus pensamientos.

-de acuerdo.

Sirius se giró para salir de la habitación, tomó el picaporte y cuando estaba a punto de cerrar la puerta se produjo un acto inconsciente en Libby.

-¡Sirius! -el tono de su voz más bien se acercaba a un leve grito. Él se quedó inmóvil, mirándola, esperando a que diga algo más. Libby suspiró ruidosamente y continuó-. Gracias - Él le sonrió abiertamente y la miró de una forma que sólo Sirius Black puede mirar. Sin decir nada cerró la puerta dejando sola a Libby.

¿Pero qué estaba haciendo?. Tenía en frente suyo al hombre por el que dio todo, por el que se dejó llevar, sin importar las consecuencias. ¿Y lo único que lograba salir de su boca era un "gracias"? ¿qué explicación tenia para aquel comportamiento suyo?.

La noche se le hizo corta. A penas apoyó la cabeza en la almohada se quedó profundamente dormida y luego, volvió en sí, como si todo hubiese ocurrido en un abrir y cerrar de ojos. Se preguntaba si había dormido mucho, o quizás no había dormido nada.

Bajó las escaleras y se dirigió a la sala distraída, cuando vio en el sillón la figura de Sirius. Se lo veía tan tranquilo durmiendo, de una forma que Libby jamás había podido apreciar anteriormente y que se sentía feliz de poder hacerlo en aquel momento. Su pecho se movía hacia arriba y hacia abajo, como si estuviese siguiendo un ritmo con una sincronización casi extraordinaria.

Ella sacudió la cabeza levemente, cerrando sus ojos unos segundos, intentando alejar todo pensamiento que pueda llevarla a un reflejo inconsciente del que quizás luego se arrepentiría.

Al volver a enfocar su vista ve que Sirius se remueve en el sillón hasta abrir sus ojos lentamente. Pestañeó varias veces, como si no diese crédito a la imagen que recibía, como si Libby se tratase de un espejismo que pronto se desvanecería.

-perdón, no quise despertarte -dijo ella al notar que Sirius no entraba en sí. Lo vio sonreír y luego mirarla.

-no...no importa -miró a su alrededor, intentando recordar en dónde se encontraba. Quizás el sueño lo atacó desprevenido, quizás no había planeado quedarse en la sala-. ¿Qué hacías ahí parada? -la volvió a mirar, esta vez divertido.

-me desperté y... -"¿y qué? ¿me detuve a verte por unos segundos?" pensó. Agradecía que todavía podía detener esos pensamientos, que todavía los podía retener en su cabeza sin ser escuchados por nadie más.

Sirius se levantó con movimientos elegantes pero rápidos y se detuvo en frente de ella.

-no tienes que contestar si no quieres -dijo sonriendo de lado con una voz más bien parecida a unos susurros en medio de un cuarto vacío. Tomó la mano de la chica, ésta no hizo nada más que mirarlo y comenzar a sentir que el corazón iba a salirse de su pecho. Sirius se acercó más y más a su rostro, creía poder adivinar lo que venía a continuación. Pero para sorpresa de Libby los labios de Sirius se posaron en una de sus mejillas-. Buenos días -dijo él muy cerca de su oído. Libby se preguntó si aquello había sido cierto o había sido una engañosa voz que resonaba sólo en su mente. Supo que aquello no podía significar una fantasía, puesto que el cálido aliento del merodeador había llegado a tocar su piel.

Sirius se alejó un poco y la miró.

-buenos días -le respondió ella intentando mantener su cabeza en el lugar que correspondía, haciendo su mejor esfuerzo para sonar lo más natural posible.

-¿todo en orden? -preguntó él divertido, sabía con exactitud lo que acababa de provocar, sabía a ciencia exacta cada cosa que podía llegar a causar en los demás, especialmente en una mujer.

-sí -contestó Libby automáticamente-. Todo en orden -apartó su mano de la de él y se las puso en el bolsillo de la bata.

-me alegro -comentó Sirius observando cómo ella había metido sus manos en donde él no podía llegar. Caminó unos pasos, alejándose de ella, dándole la espalda y luego volvió a mirarla-. ¿Quieres desayunar?.

-sí, pero no tienes que...

-¿esperarás a que te traiga el desayuno aquí o vendrás conmigo a la cocina? -la miró sonriendo y enarcando una ceja. Aquel gesto lo hacía verse provocativo y retador a la vez. La chica la miró unos segundos con una expresión seria y luego, como si nada sonrió.

-iré contigo -dijo aún con una sonrisa.

-adelante entonces -expresó él haciendo una seña con su mano para que pase primera.

Sirius sirvió café para los dos, acompañado de tarta de melaza que había traído Tonks el día anterior. Se notaba que algo había sucedido entre los dos, un cambio repentino que no sabían muy bien a qué se debía. Ambos lograron sentirse cómodos el uno con el otro, como si hubiesen estado conviviendo en esa casa durante años. Hubo momentos en los que se miraban en silencio y se sonreían, para que Libby finalmente baje la mirada y rompa aquella unión visual.

Sirius salió un momento de la habitación y volvió segundos después, en su mano traía el diario El Profeta. Leía la primera plana mientras volvía a su lugar para sentarse. Su rostro de repente cambió. Frunció el ceño y mantuvo la mirada fija en el diario.

-¿qué sucede? -preguntó Libby un poco asustada por la reacción de Sirius.

-lo mismo de antes... -dijo él negando con la cabeza-...dice que comenzaran a visitar las casas de cada mago del país en busca de quienes conspiren en contra del Ministerio y de aquellos que tengan fallas en sus expedientes serán citados para que luego decidan qué harán con ellos.

Libby bajó la mirada, de alguna forma se sentía culpable por todo lo que estaba pasando. Su actitud era un poco egoísta sin embargo. Sabía que si no hubiese tomado la poción los mortifagos no hubiesen llegado a tanto y sus padres estarían con vida, pero también sabía que de no haber ido al parque aquella madruga que se encontró a la vieja mujer, Sirius no estaría en frente suyo. No se hubiese reencontrado con aquellas personas que creía perdidas para siempre. Aquel sentimiento no tenía nombre aún, pero realmente la abrumaba.

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Holaa, perdón por haber tardado tanto!, es que estoy trabajando en un proyecto personal que no tiene nada que ver con fics, así que logré colgarme demasiado.

Gracias a las personas que dejan reviews y se interesan por la historia realmente lo aprecio.

Espero que les guste este capitulo, que es corto, pero no podía seguir sin subir, si no lo hacia hoy no lo hacia más xD.

Espero volver pronto!!, adios!.