Todos los personajes de Ranma 1/2 incluidos en esta historia pertenecen a la gran mangaka Rumiko Takahashi.
Escribo esta historia sin ánimo de lucro, es sólo para entretener.
Las vueltas que da la vida.
Capítulo II.
¡No te deprimas!
– ¿Akane? – preguntó una voz débil y lejana.
– ¿Ranma?... ¿Eres tú?... Todo está oscuro, no puedo verte. – fue la contestación.
– ¿Dónde estás? – la chica preguntó de nuevo, más no hubo respuesta.
– ¿Ranma?, ¿Dónde estás? – insistió Akane.
– ¡Aquí estoy Akane! ¡Aquí! – contestó el joven de ojos azules.
– ¡¿Dónde?! ¡No puedo verte! – exclamó una desesperada Akane que buscaba con sus manos entre la oscuridad alguna señal de Ranma.
– ¡Aquí Akane! – Ranma gritó. De repente una intensa luz cegó la vista de la chica.
– ¡No puedo ver! – la luz primero lejana, ahora se acercaba a gran velocidad hacia ella.
– ¡Cuidado! – se pudo escuchar a lo lejos la advertencia de Ranma. Y todo se volvió negro otra vez. Sólo podía escucharse la respiración agitada de Akane.
– ¡Akane!... ¡Akane!... ¡Akaneee! – una voz la llamaba.
– ¿Ran…ma? – titubeó con temor.
– ¡Akane!... ¡Akane!... ¡Akane! – siguió insistiendo la voz, que ahora era más aguda. – ¡Akane… despierta! ¡Despierta! ¡Akane!
La chica de cabellos azules dio un respingo en la silla, había dormido toda la noche allí, con la cabeza recostada sobre la cama. Aún tenía la mano de Ranma sujeta entre la suya. Se estiró un poco y se restregó los ojos, fue hasta ese momento que notó la presencia de alguien más en la habitación.
– ¡Por fin despiertas! – exclamó Nabiki –Estabas teniendo una pesadilla supongo.
– ¿Cómo lo supiste? – preguntó Akane, que trataba de arreglarse un poco el cabello.
– Bueno… – continuó Nabiki – es que estabas sollozando y murmurabas algo. Traté de despertarte pero fue inútil, no reaccionabas. ¿Acaso no me escuchabas?
– Pues la verdad no lo sé, es decir, oí una voz pero creí que provenía de mi sueño. – contestó la joven.
– Mmm, ya veo. ¿La misma pesadilla de siempre? – preguntó con curiosidad la chica castaña, al tiempo que se sentaba en un sillón ubicado debajo de la ventana.
– Sí… – suspiró Akane resignada. – No… no puedo evitarlo, las imágenes vuelven a mi cabeza, de repente todo se vuelve oscuridad. Ranma me llama y nunca puedo encontrarlo, de repente, una luz me ciega, trato de cubrirme pero es muy intensa. Siento miedo, desesperación y todo vuelve a ser negro, entonces despierto.
– ¡Vaya! Si que es un sueño extraño – dijo Nabiki un tanto sarcástica.
– Oye no te burles Nabiki – repuso Akane molesta. – Si te vas a burlar mejor olvídalo, no te hablaré más sobre ello. Esto… esto es muy difícil para mí y parece no importarte – Nabiki hizo un gesto de negación con la cabeza y tiró del brazo de su hermana para que se sentara a su lado.
– No, no me burlo Akane – objetó – Sólo creo que todo esto que te pasa es sólo culpa tuya.
– Lo sé… – dijo Akane bajando la cabeza. – Todo esto del accidente fue culpa mía, si yo no…
– ¡Ey espera! – la interrumpió Nabiki. – Yo no hablo de eso tontita. Yo me refería a tus pesadillas.
– ¿Cómo? No te entiendo – expresó confundida la menor de los Tendo.
– Pues verás – explicó la castaña – Creo que tú misma te has sugestionado. Todo el día estás cargando con el problema. Sólo mírate. Siempre estas encerrada aquí, no sales ni siquiera a tomar aire fresco, llevas puesta la misma ropa de hace dos días y tampoco has visto a papá en el mismo tiempo. Ya no cuidas tu apariencia, todo el tiempo estás desarreglada, somnolienta, con los ojos rojos e hinchados, no tienes ganas de hacer nada. Incluso no has dejado que la tía Nodoka o el tío Genma se queden en la noche en tu lugar. Necesitas dejar de estar deprimida y…
– ¿Y cómo no estarlo? – interrumpió Akane. – ¿Crees que ver a Ranma así, es una fiesta? ¿Crees que no he intentado ser optimista y decir "todo saldrá bien"? ¡Claro que lo he intentado! – gritó con rabia y desesperación mientras varias lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas – ¡Pero no es fácil! Cada vez que busco una mínima esperanza, los doctores me la quitan con sus diagnósticos y entonces es cuando empiezo a pensar que todo está perdido…yo… yo... lo intento… pero… – el llanto ya no la dejaba hablar.
– Ese es tu problema Akane – replicó Nabiki mientras secaba con su pulgar algunas lágrimas que aún brotaban de los ojos de la chica. – Sólo porque Ranma está así crees que el mundo se acabará y eso no es verdad. La vida sigue hermanita, y debes seguir el curso de ésta. Tal vez te suene frío y desconsiderado lo que te digo, pero es la verdad.
– Quizás el mundo no se acabe Nabiki, pero mi mundo sí…– repuso una Akane más calmada pero con un deje de tristeza en su voz, bajando la mirada. Nabiki se acercó más a su hermana y la obligó a mirarla a los ojos.
– ¡Tienes que superarlo! Siempre has sido fuerte y debe entrarte en la cabeza que no puedes hacer nada por Ranma, sólo él mismo puede salvarse ahora, y sí, debes estar a su lado, pero el que estés aquí una docena de horas no va a cambiar su estado. Lo único que cambia es que te atormentas más y pones en peligro tu salud, tanto física como mental.
La habitación se quedó silenciosa por un momento, para aligerar la tensión la joven castaña comentó: – Quiero que seas fuerte por los dos Akane, así Ranma pronto se recuperará y yo podré seguir cobrando ganancias a costa de ustedes dos… claro por el bien de la familia – terminó de explicar una sonriente Nabiki que hizo un ademán con el dedo índice de su mano derecha apuntando hacia arriba.
Akane casi se cae de espaldas por el comentario, que ella pensó inoportuno. A pesar de eso, no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa por las ocurrencias de su hermana, que sabía intentaba alegrarla un poco. Sí, se había descuidado un poco, pero quería estar con Ranma el mayor tiempo posible. Sentía que de alguna forma así estaban juntos, conectados y que su presencia influía en el chico. Había leído que si se le hablaba a una persona en coma, ésta podía oírlo, que si se le tocaba igual lo sentía y así se establecía una conexión entre la realidad del paciente y la del familiar. Tal vez por eso se había obsesionado con estar a su lado. Y ahora se encontraba en las condiciones que describía su hermana.
– Nabiki yo… – empezó a hablar Akane, pero fue interrumpida por la joven – No tienes me tienes que decir nada Akane, pero piensa en lo que te dije ¿de acuerdo? Papá… está preocupado por ti ¿sabes?, y bueno, no queremos que él tampoco se altere, Kasumi y yo lo discutimos así que decidí venir a hablarte… y sacarte de aquí, que pareces ermitaño. Vamos, te invito a comer – señaló entusiasta.
– No creo que se buena idea Nabiki… – al decir esas palabras su hermana la miró de manera acusadora.
– Akane… ¿no has entendido nada? Además ¡yo invito!, eso jamás volverá a pasar, así que aprovecha que hoy estoy de buen humor – dijo guiñándole un ojo. – O… puede ser que no quieras salir porque temes que alguna de las prometidas venga a verlo – agregó mordazmente.
– ¡Por su puesto que no! – gruñó Akane cruzándose de brazos – Eso no es importante ahora.
– ¡Tranquila! Sólo era una broma – rió Nabiki – ¿Vendrás?
Akane lo pensó por unos segundos y más resignada que convencida asintió con la cabeza, tomó su bolso al tiempo que Nabiki hacía lo mismo, revisó que todo estuviera en orden y miró de reojo a Ranma antes de cerrar la puerta de la habitación.
Después de comer, fueron a dar una vuelta por el parque, hacía un día espléndido. Después de la lluvia de la noche anterior, el cielo se veía completamente despejado, claro, pacífico. El sol, se encontraba en el cenit y parecía jugar con los saltos de agua que salían de las fuentes de aquel parque, formando hermosos arcoiris. Varios niños jugaban alegremente, mientras sus padres los observaban sentados en las bancas cercanas. Una madre en particular, le sacudía el vestido a su pequeña hija, para después cargarla y darle un beso en la mejilla. Akane miró con detenimiento aquella escena mientras caminaba junto a su hermana. – Ojala mamá estuviera aquí… – pensó la joven, que fue sacada de sus pensamientos por Nabiki.
– Dime Akane… – dudó en preguntar – ¿Por qué no nos has contado lo que sucedió realmente ese día? – hubo un largo silencio por lo que Nabiki volvió a hablar – Hace un momento en la habitación… ¿Por qué dijiste que fue culpa tuya?
– No quiero hablar de eso – dijo secamente Akane – Cuando esté lista… se los contaré.
– ¿Tan malo es? – insistió Nabiki
Akane paró de caminar y fijó su mirada en el cielo – Es que… – suspiró – Ni yo misma sé que pasó. Aún no puedo creer que esto haya sucedido. La peor parte es que, me siento muy mal por no haberle dado una respuesta… – dijo esto más para sí misma que para su hermana. Bajó la vista y cerró los ojos con fuerza, para evitar que las lágrimas salieran de sus ojos. – Es mejor que regresemos ya – dijo aún con la cabeza gacha y empezando a caminar. Nabiki se sorprendió por las palabras de su hermana, pero no tuvo oportunidad de cuestionarla una vez más, así que se dedicó a guardar silencio y seguir sus pasos, rumbo al hospital.
Pasados 10 minutos de incómodo silencio, las dos hermanas llegaron al edificio. Entraron y caminaron hacia la recepción, allí Akane saludó con mucha familiaridad a la enfermera en turno. Al parecer se habían vuelto amigas. Aunque a simple vista se podía notar que la joven no pasaba de los 22 años, en su mirada se reflejaba la experiencia y su responsabilidad quedaba expresada en su pulcro uniforme, bien portado y en su cabello perfectamente recogido.
– Buenas tardes Ren-chan – saludó con una sonrisa Akane.
– Buenas tardes Akane-chan – contestó la enfermera – Por fin te decidiste a salir ¿eh?
– Pues… sí – dijo no muy convencida – Por cierto, te presento a mi hermana.
– Nabiki Tendo- contestó por reflejo la castaña.
– Ren Fuji. Gusto en conocerte. – Ambas chicas se estrecharon la mano.
– ¡Vaya! Te apellidas como la cadena de televisión – dijo curiosa Nabiki.
– ¡Sí! Es gracioso – rió la enfermera – Siempre me dicen lo mismo.
Akane estaba algo ansiosa por regresar a la habitación y ver a Ranma, su intuición le decía que algo no andaba bien, así que decidió intervenir en la conversación de las dos jóvenes.
– Perdón por interrumpir pero, voy a pasar a ver a Ranma. Nabiki, quédate si quieres con Ren, ahora vuelvo. – expresó un tanto preocupada.
– ¿Segura Akane? ¿No quieres que te acompañe? – preguntó Nabiki.
– No, no es necesario, en serio puedes quedarte aquí. – contestó impaciente Akane.
– Además – agregó Ren – Akane tendrá compañía de la otra chica. No se quedará sola.
– ¿La otra chica? – expresó sorprendida la menor de los Tendo.
– Bueno… – la enfermera empezó a hojear una libreta – Según el registro, media hora después de que te marchaste esta chica llegó a visita. La chica es de nombre… – buscó entre las celdas del formulario – Kuonji. Ukyo Kuonji
Akane estaba incrédula – ¿Ukyo? – pensó la joven – Ella hace casi tres meses que se marchó de Nerima ¿Cómo se enteró? – aún estupefacta preguntó a la enfermera – ¿Estás segura?
– Sí, así lo dice el formulario. No puede mentir. – Contestó la chica muy segura de lo que decía.
– Eh… Akane – habló Nabiki casi en susurro para después empezar a reír nerviosamente.
– ¡Nabiki! ¿Tú lo sabías verdad? – espetó Akane enojada.
– ¡Ups! – dejó escuchar entre risas nerviosas Nabiki – Olvidé decírtelo. Esta mañana nos llegó una carta de Ukyo, diciendo que se había enterado del accidente y que pronto vendría a verle. No me esperaba que viniera tan pronto – dijo con cierto aire pensativo.
Akane no podía estar más molesta con su hermana por no haberle avisado antes de la dichosa carta. Ahora tendría que ver a Ukyo, y seguro ésta querría saber con santo y seña lo que había ocurrido. ¡Con lo mucho que le encantaba hablar del tema!
– En fin, tendré que ir a hablar con ella. – pensó en voz alta. Y dicho esto empezó a caminar rumbo a la habitación 47.
– Akane – dijo Nabiki lo suficientemente alto para que ésta la escuchara – Sólo recuerda que Ukyo aún no sabe que pasó con Ranma – Y nosotros tampoco. – se dijo para sí la castaña.
– Ya lo sé – gruñó Akane entre dientes – ya lo sé… – y siguió caminando por el pasillo. – ¿Por qué tengo que estarle dando explicaciones a todo el mundo? ¡¿No pueden dejarme en paz?!
Continuará…
Notas de la autora:
¡Hola a todos!
Antes que nada, pediré una disculpa por el retraso. Aunque estoy de vacaciones he estado ocupada en otros asuntitos y pues no pude actualizar hasta ahora. Cabe mencionar que me retrasé más pues el capítulo no estaba hecho y al ser novata en esto, me resulta bastante difícil hilar una idea con las demás, por lo que escribía y borraba. Siento que el fic se me está yendo por otros rumbos. Aunque tengo bien planteado a donde quiero llegar, aún no sé que situaciones se desatarán para llegar al punto, así que empiezo a pensar en otras ideas que me alejan del objetivo y eso me hace frustrarme un poco. No quedé muy satisfecha con este capítulo porque siento que es de relleno. En realidad no avanza casi nada la historia, a excepción de la llegada de Ukyo.
También he de decir que estaba indecisa sobre quién tendría la conversación con Akane. En un principio pensé que fuera Kasumi, pero quise darle otro giro para que ella no fuera como siempre la que da los consejos. Escogí a Nabiki, porque con su carácter y todo, sigue siendo la hermana de Akane. Intenté resaltar que si bien hace el papel de consoladora aquí, en momentos vuelve a ser la misma de siempre: sarcástica, fría y calculadora. Espero no me haya salido un poco OOC.
Bueno después de desahogarme un poco, quiero agradecerles infinitamente a los lectores que me dejaron sus reviews, en verdad aprecio mucho sus comentarios, me motivan a seguir con la historia. Aquí les dejo una breve respuesta a cada uno de ellos:
Milk goku: Espero no te haya hecho esperar mucho y sí, este fic está un poco triste y estará dramático más adelante, aunque también habrá escenas romanticotas. Ojala sigas leyendo la historia y espero te guste :D
Miyasaka: ¡Que bueno que te gustó! Me alegra mucho leer eso y bueno tu pregunta fue contestada en este capi, de si estaba en coma o no :P espero sigas la historia de cerca.
Ana: Muchas gracias por tu comentario, me hace sentir muy bien el que te haya transmitido misterio la historia, eso es lo que quería reflejar. Y sip, este es mi primer fic, espero seguir así de bien como dices he ir mejorando.
Ladymanga: Me alegra que el fic se te haya hecho interesante y que quieras seguir leyendo la continuación. Ojala que lo que escriba más adelante, sea al menos algo parecido al tema que buscabas. Me esforzaré en los capis siguientes.
BABY SONY: Gracias por tu felicitación, en verdad te lo agradezco. Creo que te dejé con las ganas con este capi, porque aún no sabemos que le dijo Ranma a Akane, pero no te preocupes, pronto ese misterio se resolverá :P
Bueno ahora si me despido. Ya los mareé con mi monólogo de no saber escribir aún bien y con mis comentarios. Espero sigan leyendo la historia y dejen sus reviews, para saber si les gusta o no, si puedo mejorar en algo, alguna crítica o sugerencia, cualquier cosa para mejorar. No duden en escribir. Doy otra vez gracias a las personas que lo hicieron.
Nos vemos en el siguiente capítulo…
Marii-san.
P.D. Tal vez me tarde en actualizar u.u
