Aviso: Este capítulo contieneLemon

RANMA ½ Y TODOS SUS PERSONAJES PERTENECEN A RUMIKO TAKAHASHI Y YO LOS UTILIZO SIN FINES DE LUCRO

-Vamos Ranma, no es tan malo… Di que si. – Le insistió Nabiki de nuevo. Sabía que no sería algo fácil convencerlo, pero aceptó el reto y estaba ahí. Después de una hora, el adelanto no era mucho.

-Fui desheredado del señor Tendo. Sé que les debo mucho pero esto es demasiado para mí.-Ya estaba por demás cansado, pero no había encontrado las palabras correctas para evadir a su excuñada - Si quieres puedo conseguir un préstamo. El dueño del dojo Tanaka me tiene mucha estima, y por otro lado, pronto participaré en un torneo; si gano el premio del primer lugar, será todo para ustedes.- A Ranma le pareció un fabuloso recurso. Después de todo les debía mucho a los Tendo.

-No se trata de dinero.- Ella no tenía intenciones de abandonar su misión.

-Espera un momento, hay algo que no entiendo. ¿No eres tú Nabiki Tendo? – Preguntó él con sarcasmo.

-¡La misma que viste y calza! – Respondió de la misma forma.

-¿Y no se trata de dinero?- Ranma alzaba una ceja mientras le acercaba el rostro.

-A largo plazo, tal vez. –

-Y sigues con eso… - Los ojos de Ranma rodaron al techo con enfado.

-Si tú me ayudas con el dojo, al menos dos clases al día, subirá mucho el número de alumnos. Aunque me cueste aceptarlo, eres muy bueno. Te vamos a pagar la mitad de las entradas. Kasumi pronto se casará y no reclama las ganancias, Akane no volvió ni a dar las gracias y yo tengo otro empleo. Esto es sólo por no romper la tradición, quiero ayudar a mi padre a seguir adelante con el dojo… Ayúdame Ranma…

-No lo sé…- El se veía muy serio. Aunque en el fondo si deseaba ayudarlos, había algo que se lo impedía.

-Akane ni siquiera vive en Japón. Jamás ha vuelto a poner un pié en la casa.- Miró burlonamente a su cuñado, el tiempo no le había enseñado a Nabiki a callarse ese tipo de verdades - No te preocupes por eso. Si alguna vez aparece, cosa que dudo mucho, yo me comprometo a no forzarte a que te quedes más… ¿Qué dices?

Un suspiro de aburrimiento fue la respuesta de Ranma, y su mano sosteniendo su mejilla y su mentón mientras su mirada azul se perdia entre los pliegues del mantel y las servilletas.

-Mira Ranma. Si mi padre no quiere que nos pagues todo lo que nos debes, yo no estoy de acuerdo. Tú y tu familia nos deben. Y tú me debes mucho dinero… Jamás me pagaste nada de lo que te presté cuando estábamos en la secundaria.

Ranma sonrió al escucharla… "Si. Si es Nabiki Tendo."

-Sólo dos horas diarias. – La mujer llegaba al punto en que sus manos se juntaron en señal de suplica.-Por favor… Ranma.

-De acuerdo. – Dijo serio Ranma, deseando no arrepentirse.

-¡Graciaaaas, Graciaass!- Nabiki rió mientras le apretaba las manos con entusiasmo.

-Voy a decirle a papá y mañana mismo te esperamos.- Dijo mientras coquetamente se ponía los lentes oscuros y tomaba un bolso y las llaves de un auto.

Ranma la vió partir confundido. Había pisado un par de veces el dojo Tendo desde que se rompió el compromiso con ellos y la verdad, no había sido nada fácil. Aunque ahora la situación era muy distinta. Había aprendido a apreciar y disfrutar su libertad más que nada en el mundo. Se encontraba en una etapa de éxito y estabilidad que esperaba se prolongara al menos una década más. Con respecto a eso, no estaba entre sus planes tomarse muy en serio a ninguno de sus romances fugaces, frutos de su creciente fama, tanto como sensei y competidor.

Había participado en decenas de competencias nacionales, siempre con éxito. Aunque ya había participado profesionalmente desde los diecisiete años, a partir de su separación del dojo Tendo, comenzó a ser más notable. La vieja escuela no era muy afecta a ver el arte marcial como un recurso para obtener fama y dinero. Eso le había afectado muy seriamente los bolsillos… y porque no decirlo, el estado de ánimo.


-Bueno. –

-Hola Minori. –Una voz un tanto triste cruzó la línea telefónica.

-¡Señora Akane! ¡Qué gusto! Justamente estaba pensando que hoy nos llamaría.- Respondió la chica, emocionada.

-Por poco y no podía. Otu hizo la reunión en casa hoy y quiso que yo lo acompañara, Por suerte se ha acabado temprano.

-¡Vaya! Por lo que veo, cada día es más difícil.

-No te preocupes Minori. Yo jamás dejaré de llamarles. Primero me muero… Además, valió la pena. Acabo de enterarme que Otu tiene un torneo en Urayasu y pienso acompañarlo. – Sonó un poco más entusiasmada.

-Señora… eso es muy riesgoso. ¿Está segura de lo que hace?

-Todo vale la pena con tal de verlo… ¿Cómo ha estado de salud?

-Perfectamente. Además es un glotón, se come hasta las piedras. Y es muy fuerte. – Conforme Minori hablaba, Akane sentía que su pecho desbordaba de felicidad…

-Ponlo en la bocina… Quiero escucharlo. – Su voz emocionada, casi suplicante.


Ranma entro a la oficina donde lo esperaba con ansias la linda jovencita de cabellos negros con brillo violeta. Parecía un par de años menor que él y su belleza no pasaba precisamente desapercibida. Vestía un ajustado jeans que le ceñía perfecto y un top rojo resaltaba su bien formado busto y su estrecha cintura.

-Ranma. Bienvenido. – La chica sonrió entusiasmada al verlo, mientras se acercó para rodear su el masculino cuello con sus brazos.

-Haruko… No hagas eso. Tu padre podría vernos. – Le dijo tratando de quitarse la de encima.

-A mí también me da gusto verte…-le dijo con cierto reproche -Mi padre ya lo sabe y esta más que de acuerdo. No sé porqué te preocupas amor. Colgándosele de nuevo y con voz melosa.

-Mmmh. Hablaré con él entonces. – Dijo sin entusiasmo, deshaciéndose de ella y adentrándose en la oficina continua.

-Buenas tardes Señor Tanaka. – Saludó Ranma, observando apenado que su jefe no se encontraba solo.

-Pasa Ranma. Precisamente a ti te estábamos esperando.

¿A mi? – Dijo un tanto extrañado.

-Si. Te presento al Tenshi Kogura. El es uno de los empresarios de dojos más importante de Japón. También es miembro del comité que organiza el torneo. – Ranma se inclinó levemente.

-La razón por la que está aquí, es confirmar tu participación en el torneo. Hace unas horas tuvieron una reunión, el resto del comité y algunos empresarios en Palawa. Acordaron que la final se llevará acabo en Urayasu… -Ranma se sintió aliviado. Urayasu es una ciudad muy cercana a Tokio. Los viajes demasiado largos no le agradaban mucho.

-Para ser sinceros, tú eres el principal atractivo que tenemos en esta zona, si no es que de todo Japón. El punto es que prácticamente seremos anfitriones y tenemos el compromiso de enmarcar el regreso de Otu Inukai.

A Ranma casi se le cayó la quijada de la impresión. Reconoció ese nombre al instante… La verdad es que ni siquiera sabía que estuviera participando en el torneo. El hombre no lo notó y siguió su explicación.

-Otu es también empresario y está dispuesto a invertir mucho en esto. Estuvo retirado por su "luna de miel de dos años" , pero ha estado vigente en este torneo y espera ganarlo. Claro que tú eres algo más joven que él, estás a su altura y tienes muchas probabilidades. Este es un gran compromiso, tienes que poner lo mejor de ti. Lo más seguro es que tú y Otu peleen en la final.

"No… NO NO. No voy a pelear con él. No de nuevo. Puede quedarse con ella, puede guardarse su victoria… No quiero verlo ni en pintura". – De pronto recordó algo… La promesa a los Tendo. En solo unos segundos sopesó las posibilidades. Otu no era más que un viejo guerrero oxidado que le debía algo... y por otra parte, necesitaba ser amable con Tanaka si realmente quería ayudarle a Soun Tendo.

-Está bien. Prometo poner lo mejor de mí. Sólo necesito un favor, Señor Tanaka.

-Dime.-

-Necesito que me recorte el horario de clases. Me temo que solo podré ayudar en el horario vespertino. Si quiere puedo salir más tarde. Es algo muy especial. No se lo pediría si no fuera así. Prometo no desconcentrarme de mi entrenamiento…

-¿Toda la mañana? Bueno… No me gusta mucho la idéa, pero si prometes no abandonarlo del todo y esforzarte en el entrenamiento… Concedido está.

Rato después, Ranma salió de la oficina pensativo. Por más que se esforzaba en no pensar en esas cosas, le perseguirían por toda la vida. Habían pasado más de dos años desde la primera vez que vió a Otu… y el muy desgraciado seguía repercutiendo en hacer más difícil su existencia.

El joven y la muchacha de 19 años estaban expectantes entre la muchedumbre. Desde hacía días escucharon que un dojo de un barrio muy cercano a Nerima había cambiado de dueño como consecuencia de un duelo en que el maestro fue derrotado rápida y fulminantemente.

Esa tarde, Otu, un joven un par de años mayor que ellos, se exhibia en un dojo de las afueras de la ciudad, en un duelo en el cual jugaba la mansión que poseía a cambio de un terreno enorme que ofrecía el guerrero retador. Akane y Ranma voltearon al escuchar que el hombre se acercaba por una puerta que estaba a espaldas de ellos. Era un hombre tremendamente atractivo, de la misma complexión de Ranma, solamente unos dos centímetros más alto.

Cuando pasó junto a ellos, Ranma le habló por su nombre y el hombre volteó rápidamente. Fijando su vista en la prometida, se paró para escucharlo. Su vista recorría descaradamente cada detalle de la anatomía de la chica, lo cual la molestó de sobremanera… Y para colmo, su "prometido", pareció no notarlo.

-Hola. Mi nombre es Ranma Saotome. Soy heredero de la escuela de combate libre Saotome…

El hombre no dijo nada… Pero cuando Ranma notó que su mirada estaba fija en Akane, continuó.

-Y ella es Akane Tendo. Heredera de la escuela de combate libre Tendo…

-Ah.. Ya veo. Además de ser hermosa, es fuerte. Todo un gusto señorita. – Dijo con una cínica sonrisa mientras hacía una reverencia.

-Y es mi prometida. – Agregó Ranma con énfasis en la última palabra.

-¡Vaya! Si que eres un tipo con suerte.

-Estoy aquí para retarte a un duelo.- Dijo Ranma, casi interrumpiendolo.

Y la prenda es… - Dijo Otu rapidamente sin apartar la vista de Akane.

-¿Prenda?- Ranma se quedo con un gesto de sorpresa

-Si yo te derroto, ¿Qué gano? ¿Qué ganarás si logras derrotarme?-

-Bueno… pues yo… - Lo primero en que pensó Ranma es en el dojo. Pero anteriormente ya lo había apostado con el Rey tramposo a las cartas… Habían pasado tres años desde ese curioso episodio y no queria volver loco a Soun.-No tengo nada… Pero soy un buen artemarcialista… Jamás he sido derrotado. –

-¡Interesante! – Dijo, por fin volteando a mirarlo a él, después de recrearse la púpila con Akane durante toda la conversación- De seguro habrá muchos contrincantes a los que les interese. Adiós.

Ranma y Akane solo se miraron el uno al otro, incrédulos. Akane estaba roja de la pena, pues no había pasado desapercibida la forma en que el joven campeón la miraba.

Ranma se quedó realmente decepcionado. Presenciaron la pelea, que no duró siquiera dos minutos. Al salir Otu, rodeado de sus sirvientes y gente que quería hablar con él, Akane se acercó de nuevo, con el afán de ayudar a su prometido.

-Oye. ¿Por qué no peleas con Ranma? ¿Acaso tienes miedo?- Le dijo la chica retadoramente, con la voz fuerte.

El hombre dejó sus conversaciones anteriores y se dedicó únicamente a Akane.

-Preciosa… ¿Crees que yo temo a tu prometido? – Se le acercó demasiado a la cara.

-Tienes que arreglarte conmigo… No con ella.- Habló Ranma, visiblemente enfadado de la forma en que acosaba a su prometida.

-Está bien. Tengo una propuesta interesante para ti.- Al escucharlo, Ranma y Akane sonrieron entusiasmados.

Apuesto mi mansión, el terreno que acabo de ganar y el dojo más grande que tengo… Por la mano de tu prometida. Solo la mano de ella, no su dote.

Akane se quedó en shock, al igual que su prometido. Cuando por fin reaccionó alterado:

-¿Estás loco? ¡Vayaa! Así que sólo eres otro demente más…

Akane estaba del color de la camisa de Ranma, sin poder opinar.

-¿Acaso tienes miedo de perderla? … - Ranma no respondió. No se daría el lujo de aceptar frente a todos, tal cosa.-Tienes razón. Yo no apostaría a ese angel ni por todo el oro del mundo. Entonces no hay trato. Adiós.

Ranma sólo lo observó irse. Completamente incrédulo. "Miedo de perderla"… Si en el fondo de su ser lo sentía, no iba a dejar que eso lo notara ella ¡No señor!

De vuelta a casa, ninguno de los dos habló. Ranma llegó y contó a Soun y Genma lo ocurrido, omitiendo el detalle del final. Soun le advirtió que de ninguna manera permitiría que apostara el dojo…

Como era de esperarse, Ranma no estaba tranquilo. No dejaba de pensar en tal cosa… "La mano de Akane"… Era seguro su triunfo… No la arriesgaría, y no podía perder la oportunidad de luchar contra ese magnífico rival. No se lo podía permitir.

"Aceptaré"… Pensó.

En ese momento sintió la presencia de ella, lo estaba mirando. Terminó de subir al tejado.

¿En que piensas Ranma? ¿De verdad quieres luchar contra él, verdad?-

No respondió.Akane se sentó a su lado y sujetó sus piernas contra su pecho.

-Ranma. Yo… Yo quiero agradecerte por no haber aceptado el trato… Por un momento pensé que lo aceptarías… . – Se quedó callada… Le había costado un gran esfuerzo liberar esas palabras.-¡Creo que si has cambiado, después de todo! evantó la vista y Ranma pudo ver su linda sonrisa… sintiéndose culpable por sus pensamientos anteriores.

Akane le acercó el rostro. Desde hacía un tiempo, la relación de estos dos había dado un vuelco considerable. Aunque Ranma no había aceptado abiertamente el amarla, después de la tan sonada "boda fallida". Sus pleitos e insultos se habían reducido un tanto. La experiencia de haber tenido su cuerpo inerte, con la certeza de haberla perdido… todo eso había movido algo en él. Poco a poco eso, y el pasar del tiempo, que los había convertido en mas que dos adolescentes, había hecho efecto. Y los más importante: al menos en la intimidad, eran una pareja medianamente normal.

La besó. Era tanto su sentir en ese beso, que fue postergándose. Sus labios tibios lo incitaban a seguir y seguir… Cuando se dio cuenta, su lengua, como una intrusa, estaba en la boca de ella… sintió las femeninas manos sobre su pecho y se separó un poco, mirando sus ojos con la luz de la luna.

"Te amo, Ranma"… ¿Le pareció escucharlo? No se atrevió a preguntarlo. Sus hermosos ojos marrones, posados sobre él, sólo en él. Diciendo su nombre… Reflejaban eso, reflejaban que ella lo amaba. De verdad lo escuchó.

Ella buscaba, esperaba, exigia una respuesta. Los ojos de él también la reflejaban. Pero su boca era más terca, mas cobarde… no podía admitirlo. No quería. Calló.

Pero su cuerpo no podía negarlo. La amaba, la amaba tanto que necesitaba saber que era suya. Necesitaba hacerla suya y sus manos tomaron vida propia para moverse sobre su cuerpo. De repente reaccionó. Estaban incómodamente sentados en el tejado…

Vamos a mi cuarto- Le susurró ella mientras pasaba los labios por su cuello.

El la tomó en los brazos y bajó con ella hasta la ventana entreabierta de su habitación, tratando de hacer el menor ruido, entraron y la cerró de nuevo, bajando la cortina y cerrando la ventana de madera. Luego se recostó con ella en la cama.

Su cuarto era tan infantil… Era muy propio en ella. Era muy femenina, a pesar de todo. Una marimacho definitivamente no podía tener ese cuerpo… Ni volverlo loco de esa forma. Retiró su camisón, dejándola sólo en ropa interior. Simplemente era perfecta. Su cintura era para envidia de cualquier modelo, sus torneadas y carnosas piernas, perfectas, sus pechos hermosos, blancos, sobresaliendo en la noche; sus rosados pezones endurecidos por su saliva y sus bruscas caricias, mientras sus suaves manos lo presionaban a seguir empujando su cabeza. Su voz susurrando su nombre…

Ella le quitó la camisa y ahora buscaba el nudo del pantalón en su cintura. Arqueaba su cuerpo contra él para sentir su endurecida virilidad. Una mano masculina buscando su intimidad y abriendose paso entre la fina tela que aún la cubría, comenzó a acariciarla, sintiendo su humedad, al tiempo que la hacía creciente. Cuando por fin pudo deshacerce del estorbo creyó enloquecer de verdad. No podía comprender como es que alguien podría esperar y controlar ese tipo de deseos. Aunque nadie más hubiese estado precisamente con ella, así… desnuda, exitada y entregada en cuerpo y alma a él.

Ranma sacudió la cabeza para volver a su realidad. A su presente. Pensar en esa primera vez, no le traía consecuencias muy buenas. Y menos en lo que vino un día después… Sentía una punzada en el corazón al pensar en la parte en la que él mismo había fallado. Pensar en ella tampoco… Ella estaba a miles de kilómetros de distancia, era rica, feliz, se olvido incluso de su familia, de todo. Lo menos que él podía hacer era olvidarla también, y vivir.

Por el momento, lo más importante para él, debía ser prestigio. Después de dos años, tendría de seguro, la oportunidad, gran oportunidad, de tomar revancha. Su camino como invicto había sido manchado y era hora de tapar ese bache. El entrenamiento comenzaba desde ya. Estuvo toda la tarde y parte de la noche practicando. Recordaba algunos de los golpes de Otu, y trataba de crear una estrategia. Planeó consultarlo con Genma y Haposai, al día siguiente.


-¡Bravo! ¡Un aplauso para Ranma Saotomeeeeeeeeeeee! – Nabiki le recibió, junto con el resto de la familia y allegados, en la puerta del dojo.

-Ya basta Nabiki. Tampoco tienes que burlarte. – Le dijo él, con fingido enfado.

-¿Cómo crees que podría burlarme, "cuñadito"? Estoy feliz de tenerte aquí de nuevo, ¿no es cierto, gente? – se dirigió hacía Kasumi, su padre, Genma y Haposai, quienes asintieron de forma amable.

-Bien. Entonces manos a la obra. Estaré hasta medio día. Conseguí quedarme con Tanaka solamente por las tardes, y entrenaré por las noches y en el horario de almuerzo. – Dijo entusiasmado.

-Ranma. Quiero agradecerte mucho lo que estás haciendo por ayudarnos. Sé que tienes mucho trabajo y eres muy cotizado y eso lo apreciamos de verdad. – Kasumi le habló con una tierna sonrisa mientras los demás asentaban.

-No hay nada que agradecer. Yo les debo mucho… -

Ranma no pudo evitar que la culpa lo carcomiera. Desde que Akane se había ído de casa, Soun comenzó a enfermarse, al perder el contacto con su pequeña. Curiosamente, Soun nunca le culpó o reclamó. Siempre le tuvo una estimación, que hasta el propio Ranma consideraba excesiva. Él, en su lugar, lo hubiera matado, de seguro. Todo había sido por su culpa… Aunque lo intentó, no tuvo forma de evitarlo. Estar ahí pagaba solo una pequeña miga de la gran deuda que él tenía con esa familia.

Pasó al dojo. La última vez que estuvo ahí, fue con ella. Le pareció que el olor de la madera era su olor, que en cualquier momento la vería dar patadas a diestra y siniestra envuelta en ese ki. Recordaba sus pechos saltar durante el entrenamiento, cuando no era precavida con las vendas. Él siempre lo captaba. Sintió coraje de nuevo. Había logrado un gran avance durante dos años, y en menos de un día, había retrocedido al menos uno.

Hacía tiempo que no pensaba tanto en "aquello", ni en ella, ni en su aroma, ni en su ausencia, ni en sus pechos. Ni en vencer a Otu. Volver a casa de los Tendo, era todo un reto… Sin lugar a dudas.

Parte de su niñez-juventud, estaba ahí. Recordó a Shampoo destruyendo las paredes de la construcción y sintió un pinchazo en el pecho. Sacudió la cabeza… tratando de apartar eso definitivamente. Su maldición. Todas y cada una de las veces en que se convertía en chica. Pisó por primera vez ese dojo convertido en chica. Era muy curiosa la forma en que perdió esa "virtud", un tiempo atrás. Ni siquiera él podía comprenderlo aún.

Tenía un mes como instructor en el dojo Tanaka. Acababa de ganar su primer torneo nacional y apareció en algunas revistas. Constantemente recibía visitas durante las clases, aficionados, reporteros, empresarios y gente por el estilo. Esa tarde, mientras enseñaba tranquilamente una de las catas más básicas. Un hombre irrumpió violentamente en la clase…

-¿Quién es Ranma Saotome?- Preguntó el hombre, muy visiblemente alterado.

Ranma, salió al frente y le encaró.

-Soy yo. ¿Para que me busca?

-Ahora lo sabrás.¡ Maldito bastardo!.

Los niños de la clase comenzaron a llorar cuando vieron que el hombre sacó un arma de su saco, sin dar tiempo de nada.. Ranma se le abalanzó inmediatamente sobre de él… pero el hombre alcanzó a disparar.

Y disparó de nuevo…

Y otra vez…

El desconocido soltó una sonora carcajada al ver la expresión de muerte de Ranma, con el rostro empapado. Mientras seguía rematándolo con la pistola de agua. Sobra decir pagó su carcajada con el golpe más fuerte que recibió en su vida.

-¿Por qué demonios haces esto? – Ranma sintió que le volvía el alma al cuerpo.

-¡Cálmate hombre! Sólo soy tu admirador… y quería saludarte de modo que jamás lo olvidaras.

-¡Aja… Chistosito! Apártate de mi vista o no te dejo ni un hueso bueno.. Este lugar esta lleno de niños, idiota- A Ranma nada le faltó para sacar humo de las orejas.

El hombre recogió su "arma" y se fue feliz. Seguridad lo empujó ante los ojos incrédulos de los niños, pero a él pareció no importarle. Entonces Ranma reparó en un detalle…

"Sigo siendo hombre…"

Desde esa ocasión, Ranma se curó de su maldición, gracias a un desconocido bromista con su pistola repleta de Nannichuan.

"Bueno… Basta de recuerdos. Es hora de Trabajar… " Se dijo, para, con una fuerte palmada, llamar a hacer filas a sus nuevos aprendices.


Hola… Esta vez les quiero agradecer la aceptación del capitulo anterior. Mil gracias. Apenas lleva dos días arriba y he recibido cantidad de mails felicitándome aparte de los reviews (luego me cuentan de donde sacan mi mail). Esta respuesta tan linda me apuró mucho a sacar este capítulo a la de ya. Les advierto que este no es tan intenso. Este es más bien una explicación sobre los sucesos principales que forman la historia.

¿Han escuchado la canción "La nave del olvido"? Si no es así, se las recomiendo. Es mi inspiración para hacer este fic. Aunque no me gustan los songfics, si me gusta mucho inspirarme con música.

Bueno, esto ya se está volviendo mi confesionario personal, así que sin mas. Saludos a Todos, mil gracias de nuevo y estamos en contacto. Hasta la próxima.

Nota al 7 de mayo de 2016.

Bueno, creo que este capitulito me generó bastantes dudas en sus reviews porque en él Ranma y Akane tienen relaciones, igual que en el no. 3. Pues este es un flashback anterior, incluso a la pelea y al rompimiento, ósea que este paso antes y, por consecuencia, esta fue su primera vez. Osea que lo hicieron varias veces… no quiero entrar mas en detalle. Espero que quede claro después de 8 años con la duda. Saluditos.