Colocó el hermoso ramo de flores sobre la tumba que yacía sin nombre y permaneció mucho rato orando. Era un ritual obligatorio cada semana, desde hacía exactamente dos años, siete meses y tres días. Estaba ahí, abonando un poco a esa deuda eterna con la joven a quien, sin querer, provocó tanto daño.

Ranma se decía a sí mismo que el amor no sirve. Que amar causa daños que jamás pueden reponerse, que uno puede echar a perder su vida. Shampoo era la prueba fehaciente de ello. Ese amor obsesivo que la joven había sentido le destruyó la vida, llevándose de paso, su tranquilidad y la de toda la gente que la quería.

Estaba conciente de que fue un amor enfermizo. Tanto, que tal vez ni siquiera era amor, quizás era una enfermedad. Prefería pensar eso, como un refugio, para ahogar su culpa. Para no sentir que destruyó la vida de esa hermosa amazona con unas cuantas palabras que debió haberse guardado. Palabras que se había ahorrado muchas veces, precisamente para evitar algo así. Pero en el momento menos adecuado, brotaron condenándolo al infierno. Lastimando a una mujer, para ganarse a otra. Para ya no seguir ocultando lo que sentía. Para que Akane supiera que ella era la única, y darle de una vez por todas, su lugar… El lugar que seguiría vacío toda la vida. Ese lugar seguía vacío y Shampoo yacía en su tumba. Y hubiera querido sepultarse con ella, pero eso no resolvía nada.

Le pidió muchas veces perdón, pero ella no lo escuchó… Hubiera querido decirle que la quería. Que extrañaba su irrumpir violento en su bicicleta, sus deliciosos platillos y su melosa voz. Hubiera querido decirle lo hermosa que le parecía, aunque eso no significaba que estaba enamorado… Aunque hubiera preferido mil veces mentirle, hacerle creer tal cosa, que verla como la última vez.

Verla dentro de esa caja. Con ese color ajeno a ella, esa expresión seria que jamás tuvo. No se acercó a él ni se colgó de su cuello, no lo molestó ni le dio una posión mágica, ni lo chantajeó de nuevo. ¡No era ella... No!

"Y sólo tú, Ranma Saotome, eres el culpable de esto… Tú. Y toda la vida no te bastará para pagar esta culpa." Esa voz le decía de nuevo en sus sueños. Aún lo despertaba azorado, obligándolo a visitar de nuevo esa tumba de la que renegaban los habitantes de la aldea china, por cubrirlos de vergüenza y deshonor.

Aún le lloraba, aun se sentía destrozado. Y aún no era feliz… Estaba cumpliendo su condena. No terminaría de pagarla hasta en su último respiro.

No deberías martirizarte más, Ran-chan. – Su voz sonaba dulce. Profundamente triste.

Sintió el peso de las manos sobre sus hombros. Ella se sentó detrás de él, acurrucándose en su espalda.

Sé lo que sientes, pero no deberías sentirlo más…- Era muy fácil decirlo.

Yo estuve en su lugar. ¿Acaso ya lo olvidaste? Y aquí sigo… No he muerto. Y no es tan insoportable. Puedo vivir así muchos años más y puedo ser feliz. Ella no estaba bien. Esa loca obsesión, ese orgullo… ¡Reacciona, Ranma!

Sintió la respiración agitada de su amigo… Como contenía el llanto. Percibió lo difícil que era para él, seguir mostrando ese lado vulnerable. "Ranma Saotome no llora nunca."

Lo apretó fuertemente en un abrazo. ¡Tenía tantas razones para llorar! La felicidad le volteó duramente la cara y ese suplicio parecía no tener fin. El triunfo y el dinero no eran suficientes. Ni siquiera el verse libre de su maldición era suficiente.

Shampoo logró lo que quería. Te arrastró con ella, Ranma. Te arrancó tu vida y tu felicidad. No creas que te equivocaste cuando le llamaste mala.- Fueron las últimas palabras. Después solo permanecieron sobre la hierba un rato más, observando el ocaso.

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¿Entonces, me llevas?- El rostro duro de Otu no le mostró ninguna respuesta.

¡Anda, amor! Le prometí a tu socio que asistiría contigo… - Le dijo con su mejor sonrisa. Mientras lo veía tomar su desayuno.

No creas que me tiene muy contento eso. Me di cuenta de la forma en que te miraba… No le hagas mucha confianza a ese tipo. – Bufó molesto.

No entiendo porque me lo dices. Yo sería la ultima persona en el mundo en ponerle un ojo encima a ese viejo… - Akane intuyó que una de las escenitas de celos que tan común era ver en su esposo, estaba por empezar si no ponía las cartas sobre la mesa lo antes posible.

Otu la miró de reojo y terminó de desayunar, haciendo que el tema estaba cerrado.

Por favor… Dí que si y te prometo que te no tendrás ninguna queja de mí.- Sus manos suplicantes y su mejor mirada para esas ocasiones no le estaban rindiendo muchos frutos.

No lo sé. La última vez no te portaste bien. –

Te prometo que esta vez será diferente. Si tienes una sola queja de mí, no te volveré a pedir viajar a Japón nunca en la vida. – Akane tragó duro para decir esas palabras. Sabía lo que implicaban, pero no podía perder la oportunidad de ir con su esposo a Japón en esta ocasión.

Esa hermana tuya no es muy buena influencia para tí, que digamos. – Dijo el hombre mirándola con reproche.

Nabiki es un tanto franca, jamás oculta sus pensamientos. Pero es una chica decente y es muy buena, a pesar de lo que pueda aparentar. – Otu sólo la escuchaba con un aire de indiferencia.

Ellos son mi familia, Otu. Hace mucho tiempo que los abandoné. Los extraño y los amo. Ni siquiera sé si todos viven o están bien… - Akane se dio por vencida por el momento. Pero aún faltaba un mes para la final del torneo y mucho trabajo para convencerlo.

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Nabiki miraba el Tatami sorprendida por la elegancia del lugar recien remodelado, mientras se acomodaba en un lugar preferencial jalando a Kuno de un brazo. Luciendo un corto y escotado vestido rojo y llamando la atención de cualquiera que la tuviera a unos metros de distancia. Con aires de gran señora se puso los lentes de sol para soportar las luces exageradas que alumbraban el escenario, acomodó su melena y cruzó elegantemente las piernas justamente en el lugar mas codiciado junto al tatami.

Señorita. Es una pena, pero me temo que ese lugar es sólo para la esposa o madre del competidor Saotome.

¿Sabes quien soy yo? – Le dijo Nabika tranquilamente mientras lo miraba por encima de los lentes, que se había encargado de bajar un poco con aires de arrogancia.

Señorita, me temo que …-

Soy Nabiki Saotome, hermana de Ranma. Vengo en representación de mamá

El hombre la miró incrédula.

¿No notas el parecido? Si quieres puedes preguntarle. Aunque a Ranma no le gusta dar explicaciones al personal, puede que se moleste.- Sin decir más, volteó el rostro hacia el tatami mientras el muchacho se retiraba apenado y Kuno la veía divertido.

¡Qué personalidad! ¡No por nada eres la reyna del hielo, mi amadaaaaa !- Mientras la abrazaba con con gran algarabía.

No te emociones demasiado, Kuno- Dijo ella con calma mientras, muy disimuladamente, le plantaba dolorosamente la parte exterior de la mano en el rostro.

Al mismo tiempo, en el vestidor, Ranma estaba casi listo. Terminó de anudarse el negro pantalón y enseguida se colocó el cinturón rojo, completando el sencillo vestuario. Ese atuendo, en él, era simplemente irresistible. Su popularidad iba en aumento, y con el sexo opuesto no era la excepción. Pensaba aprovechar que su madre no estaría presente en la exhibición para aceptar una de las propuestas para esa noche. Aunque hacía mucho tiempo no dependía de ella, ni le tomaba en cuenta para cierto tipo de cosas, evitaba que ella se diera cuenta directa de sus "aventuras" para no tener que escuchar "pláticas de madre e hijo", como si de un adolescente se tratara.

Su padre se había adelantado al tatami y decidió hacer lo propio. En cuanto salió del vestidor, cada quien lo veía, sonreía ante su presencia y le gritaba por su nombre. Cuando estaba a punto de cruzar la puerta, se encontró con dos hombres a quienes reconoció al instante.

Buenas noches, señor Kabuto, .- Se inclinó – Buenas noches, señor Rukawa.

Buenas noches Saotome. No te quitaremos más de un minuto. – El chico asintió tranquilo.- Supongo que Tanaka te anunció que Inukai va a regresar en este torneo. También sabes que tenemos todo planeado para celebrar la final en el nuevo gimnasio de la asociación en Urayasu. Necesitamos que nos asegures tu presencia y la de al menos dos de tus mejores alumnos en el torneo.

Si… Mira que tenemos que impresionar a la señora Inukai, que por fin se va a dignar a aparecer en público.- Dijo en tono de broma, Rukawa, soltando una sonora carcajada sin saber la mella que hacían esas palabras en el joven artemarcialista. "Akane estará aquí… No lo puedo creer."

Si Ranma- Dijo el otro, siguiéndole la broma- Tienes que lucir muy bien para que la dama se digne a visitarnos más seguido… ¡Si la conocieras! Si sólo nos vé a nosotros, no va a querer poner un pié nunca más aquí... – Terminó carraspeando.

Mientras ellos retomaban su platica seria, la mente de Ranma se tornó en blanco. Sólo un asunto revoloteaba en su mente. Después de más de dos años, tendría la oportunidad de escupirle la cara… Había pasado bastante tiempo y su resentimiento seguía como en el primer día. Aunque su vida tenía que seguir, imaginar ver a Akane en un lujoso vestido, junto a su atractivo y acaudalado esposo y rodeada de atenciones, no le iba a curar mucho las heridas… Sin embargo tenía que prepararse.

Un par de minutos después, al cruzar la puerta de vestidores, la encantadora imagen de Haruko le recibió, colgándose de su cuello y vistiendo un elegante vestido negro de seda con enormes flores blancas. La chica, fascinada y envolviéndolo en halagos, le planto un beso en los labios, que él correspondió al instante. Tal vez las noticias recibidas un minuto atrás, le animaban a pensar más en él mismo.

La chica lo acompañó hasta el inicio del Tatami, donde no paso desapercibida para Nabiki, quién de forma extraña se sentía un tanto agraviada ante tal descaro. Trataba de sacar esos sentimientos que le incomodaban. Si bien era cierto que ella, discretamente, había fomentado la relación entre Ranma y su hermana desde la niñez, esta ya estaba por demás, terminada. Sin embargo, no podía evitar pensar en que la situación actual de su hermana, era para esperarse de un momento a otro, el retorno de su exnovio a su vida. Era inevitable pensar en lo ocurrido el día de la boda.

Flashback

Akane sería desposada esa misma mañana. Sin embargo, su rostro lucía terriblemente desencajado. La situación era por demás extraña y eso no pasaba desapercibido para la mediana de las Tendo.

-Nodoka no nos ha visitado desde hace tres días, Akane. Eso es muy raro, ella se pasaba todo el día conviviendo con Kasumi. – Dijo con cierta malicia esperando sacar algo de los labios de su pequeña hermana.

Claro… Es de entenderse. Esta situación debe ser muy incomoda para ella. – Dijo con desgano, por su bien, esperaba que su imprudente hermana no siguiera haciendo preguntas.

Dijiste que Ranma estuvo aquí la otra noche. Akane… ¿Qué fue lo que pasó?-

¡Ya Nabiki! Sabes lo que pasó. Ranma apostó mi mano y voy a casarme con otro porque fue vencido… Eso pasó… ¿Qué no te has dado cuenta? – Estaba visiblemente sobresaltada, su cabello se desprendió de la peineta que Kasumi estaba tratando de colocar con sumo cuidado, mientras escuchaba discreta.

¿Crees que me voy a tragar eso? Estuviste a punto de casarte con Ranma más de una vez. Te conozco, irías con el hasta la muerte, Akane. Y aunque lo niegues, le perdonarías todo, incluso esto. De hecho ya lo había hecho, en una ocasión tuvo un duelo por ti con Mousse… - Nabiki estaba dispuesta a ir más allá.

Esa fue una tontería. Acabábamos de conocernos… -

¿Y cual es la diferencia ahora? De cualquier forma mi padre te arregló ese compromiso… ¿Por qué antes te revelabas ante la idea de un compromiso arreglado y ahora, que todo es más rápido e inoportuno, s lo respetasi?¿Por qué estás tan dolida con Ranma? – Se acercó demasiado a su rostro, como era habitual en ella, frunció el ceño cuando fue capaz de percibir lo que buscaba- ¡Te acostaste con él!

Akane se puso de pié como si un resorte la impulsara. Kasumi reprendió duramente a Nabiki.

¡Nabiki por Dios, deja de decir esas cosas! –

¿Por qué? Akane tiene 19 años y más de tres de noviazgo. Es lógico que está loca por Ranma… No sería nada raro. – Nadie Respondió.

Eso es, por eso te dolió tanto que él apostara tu mano y quieres darle una lección. Y si es así. Estás a punto de arruinar tu vida, hermanita. Piénsatelo bien. Mira lo que estás haciendo. En este momento están sepultando a Shampoo… tú sabes porque. Y sabes que era tu principal impedimento con Ranma.

Al escuchar esto, Akane cayó sentada sobre la cama.

No… No puedo. Simplemente no puedo. – lloró de nuevo. – Ustedes jamás lo entenderían… Es la única forma en que puedo seguir. No tengo otra alternativa…

Kasumi se preocupó de ver a su hermana así, se puso de rodillas para tratar de consolarla, pero antes de decir una palabra, su mirada se fijó aterrada en las muñecas de ella. Confirmó que eran moretones espantosos provocados por una fuerza brutal. Nabiki se acercó al mirar la extrañeza de su hermana mayor…Akane apartó las manos de Kasumi y fue cuando la hermana del medio las arrebató.

A.. Akane. ¿Qué es esto? ¿Qué te paso?- Los ojos de Nabiki parecían salir de sus orbitas, mientras Kasumi se llevaba la mano al pecho, asustada.

Formando una gruesa pulsera, había notables moretones, también heridas parecidas al producto de pequeñas navajas insertadas en su piel. Akane las había estado ocultando usando muñequeras. Seguía llorando, tan lastimada que no podía responderles

Hermanita… ¿Esto lo hizo tu prometido?- mientras Kasumi preguntaba temerosa, Nabiki jaló de la mano a Akane.

Vamonos. Tú no te casas Akane… Primero loca que dejarte aquí. –

¡No! No puedo…-Akane se soltó del agarre, provocando que su hermana se tambaleara- Esto no se trata de un simple duelo o un capricho mío…¡ No puedo irme!- A cada palabra, la pequeña sentía más miedo. Sus manos estaban temblando y era muy evidente su mal estado.

¿Porqué no? Vamos a arreglar esto. La pelea fue clandestina, Akane. Es ilegal negociar a una mujer… El no puede retenerte a la fuerza.-

¡Es que ustedes no entienden! – El estado de Akane no mejoraba… Ni parecía tener intensiones de hacerlo.

Nabiki y Kasumi tomaban cada una, una de sus piernas, mientras la mayor le acariciaba el cabello y Nabiki la veía con determinación. Estaba dispuesta a sacarla de ahí a como diera lugar.

Ranma estuvo aquí. Me dijo que me amaba… - Sus hermanas decidieron no presionarla y que ella misma les diera la explicación que buscaban.

Lo perdoné… Pasó la noche conmigo. – Puso una mano en cada sien, con la mirada perdida.- Sé que estaba mal… Pero yo… Yo lo amo. ¡Lo amo tanto!

Me propuso que me escapara con él. Acepté.-

Escaparíamos ese mismo día, por la mañana. Ranma se fue antes de que amaneciera. –

Kasumi se sentó junto a ella en el filo de la cama y la acurruco contra su pecho. Akane, cual niña pequeña se abrazaba de su hermana, mientras Nabiki se levantó y las observaba con los brazos cruzados.

Junte una pequeña bolsa con las pocas pertenencias que me llevaría y escribí una carta para mi padre explicándole todo. Pero cuando salí de la habitación, Otu estaba ahí.- Su voz comenzó a sonar más extraña por el nudo en su garganta.

Su mirada estaba llena de odio, en cuanto me vió me empujó adentro de la habitación, sujetándome fuerte de las muñecas, al tratar de zafarme, encajó fuerte sus uñas y me hizo sangrar. . Me llamó prostituta, me dijo que no tenía honor y no valía nada… y que por eso había estado comprometida con un inútil como Ranma. – Hizo una pausa para desahogar el nudo de su garganta.

Traté de defenderme. Tomé el tubo de un mueble y lo estrellé fuerte en su espalda. Eso lo dejó un poco aturdido. Entonces le dije que entendía como se sentía, pero que Ranma era el amor de mi vida y no podía casarme con él. Le pedí perdón y le prometí que pagaríamos la deuda que teníamos con él. Tomé de nuevo mis cosas y me dispuse a salir.

Pero el me impidió el paso.-

"Si pones un solo pié fuera de esta casa, lo mato. ¿Quieres verlo, Akane? ¿Quieres arriesgarte a saber de lo que soy capáz?".

La "Reyna del hielo" casi se cayó de espaldas al escuchar…

"También puedes ser felíz… Muy felíz. Tendrían hermosos hijos. Pero quien sabe. De repente aparece gente que les hace mucho daño a los niños… Y a la hermosas doncellas como tus hermanas"

Akane les describía a un hombre completamente desquiciado.

"Este mundo es muy feo, preciosa. Un día eres una hermosa joven llena de vida y al otro día eres comida para perros en un terreno valdío."

"Tú escojes. Si te quedas, haré de cuenta que nada pasó. No volveré a tocarte y seremos felices, ´amor´. Pero si en mi vida vuelvo a saber que tuviste contacto con ese malnacido, ya sabes lo que pasará. "

Fin del flashback

De alguna forma. Nabiki se sentía muy culpable por callar todo eso, pero si Akane, quien era la más fuerte de las tres, no podía hacer nada… ¿Cómo podía ayudarle ella?

Tanto Kasumi como ella intentaron ayudarla en un principio. Aunque Nabiki ni siquiera asistió a la boda, intentó irse a vivir con ella, pero Otu no lo permitió. A los pocos días de casados, él decidió que se mudarian a Filipinas. Trató por todos los medios de mantenerse informada de ella, pero un día, Akane le dijo que sería mejor cortar definitivamente, que no estaba tranquila arriesgándolos así. Desde entonces no respondió a sus llamadas. Al parecer, Otu se comportaba de una manera normal, no la había vuelto a golpear, y en cierta forma Akane tenía una vida medianamente buena. De eso hacía casi dos años. Dos años en que Soun temía morir de un momento a otro sin volver a ver a su pequeña Akane.

Lo cierto era que Nabiki no dormía tranquila, no vivía tranquila y no podía ser feliz pensando que su hermana estaba sufriendo al lado de ese enfermo mental. Lo cierto era, que ese fué el motivo principal por el que insistió en no alejar a Ranma de los Tendo. Esa pesadilla tenía que acabar tarde o temprano… Akane aún vivía y estaba sana, había mucho que hacer. Y si alguien iba a hacer algo, ese era el apuesto hombre en el centro del tatami, cuyo brazo estaba alzado en señal de victoria.

El combate no duró ni diez minutos. Al final, Nabiki observó de lejos, como la chica, que por obvias razones le recordaba mucho a cierta china que dedicó gran parte de su vida a acosar a su "cuñado", se colgaba de su brazo. No los perdió de vista hasta que se adentraron en los vestidores. Antes de comenzar el siguiente combate, Nabiki y Kuno estaban fuera del gimnasio.

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Otu presionó el botón de apagado del control remoto mientras bajaba los pies de la mesa de centro con un gesto de enfado. No se movió por un buen rato. Estuvo mirando el combate del que estaba seguro, sería su próximo rival en la final. Recordaba haberlo derrotado en el combate libre. ¿Cómo olvidarlo? Era la pelea más larga que había tenido en toda su existencia. Verlo pelear de esa forma, no era para estar del todo seguro, el chico había avanzado… y mucho… Tal vez demasiado.

Ahora en el Kempo, en una pelea legal, dos años después, apegándose a reglas, con un estricto dopaje, las cosas tal vez serían mucho más interesantes. Tal vez alguien querría una revancha. Lógico era pensar que Ranma era quien más la deseaba. Sin embargo ni Ranma tenía idéa del ardor que Otu sentía en la sangre de sólo recordar la traición de la que fué objeto. Esa burla sólo se pagaría con más humillación, con hacerle ver que había nacido para ser el segundo. Ranma Saotome estaba cerca del fin de su carrera… y debía sentirse muy afortunado de sólo pagar con eso.

En el jardín, Akane terminaba una oración en un pequeño pero hermoso altar. Apagó la tenue luz de la vela mientras se deslizaban pequeñas lágrimas por sus mejillas, al recordar a quien en vida le había hecho tan liviana la existencia.

Hanamishi había sido el mejor amigo de Otu. Era médico cirujano cardiólogo. Lo conoció el mismo día de su boda. Era un hombre muy apuesto y simpático. Parecía apreciar su soltería más que cualquier otra cosa en el mundo. Durante la fiesta de su boda, fué, además de su esposo, el único hombre con quien convivió. Otu le tenía mucha confianza, como a un hermano.

Bailó con él un par de piezas. Akane recordaba perfectamente como el joven acerco sus labios al oído de ella para preguntarle el porqué de su tristeza y cualquiera que fuera su aflicción, ofrecerle su amistad y su oído.

Un par de meses después. Hanamishi los visitó en Palawa. Otu pasaba horas entrenando en el gimnasio, horas que Akane y él aprovechaban para conversar.

Flashback

Akane y Hanamishi miraban con asombro a Otu, quien llevaba al menos un par de horas entrenando.

Hanamishi se preocupó al ver a Akane demasiado descolorida y le habló a discreción.

Akane, ¿Te sientes bien? ¿Quieres que te lleve a tu cuarto?-

Akane asentó y salió sosteniéndose del brazo de su amigo. Otu los miró con desanimo y siguió con su rutina.

¿Quieres contarme que te pasa? – preguntó el médico apenas cruzaban el pasillo rumbo a la recamara del matrimonio.

Akane asintió pero espero estar dentro de la habitación para explicarle.

"Estoy embarazada", fueron sus únicas palabras antes de encogerse en los brazos de su amigo. Se veía realmente preocupada, destrozada, lo cual le extrañó sobremanera.

¿Estás segura? – Siguió hablando al no obtener respuesta- Voy a tomar una muestra para analizarte. Aunque la verdad no entiendo el porqué de tu aflicción.

No es de él… Otu y yo… nunca. – Agachó la cabeza, la vergüenza no le permitió mirarle a los ojos.

Yo estaba comprometida… Muy enamorada en una relación de casi cuatro años. Se llama Ranma, estuve apunto de escaparme con él. Otu nos descubrió y lo impidió. Esa es la razón por la cual el no me ha tocado.

Te amenazó… ¿Me equivoco?- Akane abrió los ojos como platos.

No es la primera vez que lo hace. L o conozco. –

Al escuchar esto, Akane soltó el llanto desesperada.

Tengo miedo… ¿Qué va a pasar con mi bebé? –

No va a pasar nada malo Akane… De eso me encargo yo.- La chica no paraba de llorar, en el fondo no creía que su amigo pudiera hacer gran cosa.

Hanamichí la tomó de los hombros y le hizo levantar la cara tomándola del mentón.

Mírame Akane. Te juro por los ojos que te ven, que tú hijo va a nacer… Nacerá sano y vivirá normal.

Fin del Flashback

Akane no podía evitar sonreír al recordarlo. Le debía demasiado y nada pudo hacer por ayudarlo en vida. Se culpó a sí misma por no ser la misma chica testaruda de la adolescencia, que no le tenía miedo a nada y era capaz de sacrificarse a sí misma por ayudar a un buen amigo. Ahora no era dueña de sus propias decisiones, no era ni la sombra de lo que solía ser.

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Bueno, esto fue todo por este capítulo. Quiero pedirles disculpas si la lectura se ha vuelto complicada debido a tanto flashback… La verdad no he encontrado otra forma de explicar la historia sin revelar demasiado, pues se perdería el factor sorpresa. Si alguien tiene una buena opción para mejorar esto, se lo agradecería mucho. De cualquier forma creo que ya no serán tantos en adelante… Necesito aclarar todo lo que pasó en esos dos años, todos y cada uno de los detalles tienen su razón. A partir del próximo capítulo, empezaremos a concentrarnos más en el presente.