Todos los personajes de esta historia, pertenecen a Rumiko Takahashi y son utilizados sin fines de lucro.

Recuperó de a poco la conciencia, dándose cuenta de la "inconveniente" situación. Permaneció con los ojos cerrados, sin cambiar de posición, para ocultar el hecho de que había regresado ya, el verdadero Ranma. Ella acariciaba su cabeza y de sus labios brotaban ruidos ininteligibles. Aunque no podía ver su cara, y su voz sonaba bastante diferente, la reconocía, su única ama en el estado neko al que se sometía… Ni siquiera su madre, había sido capaz de tomar su lugar, y eso que le quería bastante.

Lo último que recordaba, era haber abierto la puerta de su baño y cerrado tras de él. Al abrir la cortina de la tina, encontró a una gata con sus crías, al menos tres o cuatro. Lo demás, alguien tendría que contárselo.

¿Cuánto tiempo llevaban así? Su posición ya le estaba causando un grave entumecimiento. A juzgar por la luz de la ventana, la hora del té ya había pasado.

Akane cantaba una canción de cuna, como si de un bebé se tratara. Su voz era agradable y dulce, incluso para un rudo hombre de veintidós años. Sintiéndose así, entendía a la perfección la terquedad de Ryoga por seguirla como p-chan.

Experimentaba de nuevo esa sensación que solo ella le había traído. Solo ella. Y se la llevó con su partida y se llevó todo lo que le pudiera hacer feliz a él. Akane lo abandonó, llevándose su capacidad de sentarse encogido en las piernas de alguien y escuchar una canción sin sentirse terriblemente ridículo. Su capacidad de reconocer el olor de una persona, de sentir felicidad por el solo hecho de estar cerca, aun sabiendo que su destino no es estar juntos, aun sabiendo que ella no le amaba.

Akane se llevo con ella, su amor. Y lo había traído de regreso, idéntico, integro, indestructible. Aun cuando él era el principal exterminador de ese sentimiento, no le había logrado hacer ni un rasguño. Y ni recordarse a sí mismo convertido en chica caminando como zombie en la lluvia y herido, aminoraba un poco ese cariño.

"Yo quería ir" – La voz de Akane lo sacó de sus recuerdos. Su respiración se cortó y sus pupilas se dilataron.

Yo… yo deseaba mucho estar ahí, pero no pude. –

El chico sintió unas ganas enormes de salir corriendo, pues esa explicación solo le haría sentir más pesar. De cualquier forma el daño estaba hecho y ya no estarían juntos.

Yo quería irme contigo… yo te amaba. Te amaba mucho. –

"Me amaba"… ¿pasado?, pensó él. Acurrucado, como estaba, le era un poco difícil escucharla, oía los latidos de su propio corazón retumbando en su cabeza, a punto de estallar.

Pero él se dio cuenta…. - Reveló ella.

Decidió que quería escuchar más. Decidió que quería saber todo… y creerlo. Quería aferrarse de nuevo a eso que le tenía ahí, convertido en un cachorro.

Y me amenazó con hacerte daño… a ti y a mi familia. –

En ese momento… percibió como algo dentro de ella se rompió, haciéndola estallar en llanto. Y lo abrazó…Lo estrechó contra sí, mientras su llanto lo mojaba y lo ahogaba y le cortaba la garganta como un cuchillo. Era tanta la presión que emanaba de ella, que la sentía suya.

Abrió los ojos a la verdad…Miró todo con claridad y dejó de sentirse una victima para saber que era la rata más despreciable del mundo.

Entonces fue capáz de moverse, pero solo atinó a corresponder su abrazo y comenzar a llorar el también, aferrado a sus piernas como quien suplica perdón. Los labios no le respondían… y mira que quería decirle tantas cosas… y suplicarle. Quería gritar que no era más que una cucaracha y que deseaba morir aplastado por causarle tanto daño…

Fue él. Él, y su estúpido orgullo, y su comportamiento infantil y su cobardía. Él le destruyó la vida de la forma más cruel.

Ella le contó todo. Cada detalle de cómo Otu la detuvo, la forzó… las amenazas especialmente dirigidas a sus hermanas indefensas. Todo…

"¿Qué hiciste Ranma? ¿Acaso no dabas tu vida por ella? ¿Cómo has podido causarle tanto daño?"

Su conciencia arremetió. Se hubiera sentido mucho mejor si Akane tomara un palo y deshiciera su cuerpo a golpes. Lo prefería antes que sentirla ahí, tan frágil y tan dañada, sufriendo de tal manera, y por su culpa… ¡Por su maldita culpa!

"¡Torpe, torpe, torpe!" Se golpeaba mentalmente. Esto no hacia más que confirmar sus sospechas de cuanta era su ineptitud a la hora de tratar a las mujeres… ya había pasado con Shampoo, pero Akane era su amor… Nunca fue su intención despreciarla, mucho menos echarle a perder la vida, que era la de él mismo. Si por él hubiera sido, no hubiera pasado un solo día lejos de ella.

Quería decir algo, pero nada era suficiente… un simple "Perdón", no iba a arreglar nada… No borraría sus palabras de unas horas atrás… ¿Cómo podría verle a la cara? ¿Cómo le haría entender que esas palabras fueron el resultado de la frustración y el aborrecimiento que le causaba su amor? ¡Que temía tanto aceptarlo porque se convertía en un insecto cada vez que lo recordaba!

To… todo es mi culpa…. – Juntó un poco de valor para decir entonces.

Ella permaneció callada, bañada en lágrimas.

Perdón Akane… Perdón de nuevo. –

No sabía… No tenía idéa. – No era la primera vez que lo escuchaba hablar de esa forma… Sabía que el perdón era su reacción natural cuando lo escuchaba así.

Nunca pensé que todo llegara tan lejos… Yo… - tomó aire para lo que venía – yo solo te ocasiono problemas y dolor… desde que te conocí… Supongo que estoy maldito y te arrastré conmigo… -

…eso y soy un idiota. –

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Ryoga recogía los platos de la cena para ayudar a Ukyo. Pasó parte de la tarde ahí y la cena transcurrió en completo silencio.

Había decidido acompañarla una temporada. Solo faltaban unas semanas para el alumbramiento y no tenía una persona que le ayudase. A pesar de contar con tantos amigos, ella estaba sola. En todas las formas, era su responsabilidad… Aun no se explicaba él mismo. Sentía la necesidad de escapar de algo, pero el mismo no comprendía de que.

flashback

Ranma llegó a casa de Ukyo con un cerdo negro semiinconsciente en la mano, que Ukyo reconoció de inmediato.

Hola Ranma… Hola Ryoga – Les saludó la castaña, con su habitual amabilidad. Reparó enseguida en el estado del cerdito.

Ranma ¿Qué le pasó al pobre de Ryoga? –

Lo que le tenía que pasar… Akane ya sabe todo. – Dejó a Ryoga sobre la barra y se sentó visiblemente enfadado.

¡Ah vaya! Pobre Ryoga… - La chica sintió una sincera y gran pena por su amigo. Sabía lo sensible que, y cual importante era lo que sentía por Akane.

Y que lo digas… Me metió en un lío. Ahora Akane también está enojada conmigo… y este idiota quiere suicidarse. Tuve que mojarlo para poder controlarlo. Iba como zombie por la calle… -

Bueno. En ese caso, pueden pasar la noche aquí. Les alistaré la habitación, Ran-chan. – Le dijo entusiasmada.

Gracias pero yo no – le cortó en seco, Ranma – Mejor alístasela a él, por favor. Va a necesitar pensar mucho. – Y se dispuso a salir.

Ranma, pero si te vas… de seguro Akane. –

Akane no me hará nada que no me haya hecho antes. – Dicho esto, Ranma salió sin escuchar una palabra más.

Fin del flashback

Ukyo recordaba haber batallado bastante para que Ryoga volviera medianamente a la vida. Su estado en verdad había sido muy malo, tanto físico como moral. También recordaba lo que pasó con Ranma, tres meses después… Lo encontró igual, en ese mismo estado. Al parecer era el "efecto Akane" sobre los hombres, al que incluso Ranma era vulnerable.

Ryoga, dime la verdad- Ella le miró fijamente a los ojos - ¿Sigues amándola?

Él, como era de esperarse, no respondió. Ukyo bajó la cabeza… era mucho ya. Demasiado. Era un círculo en el que todavía estaban atrapados todos. Ni siquiera Shampoo se excluía aún. Todas las prometidas y prometidos seguían sufriendo los estragos. Ella misma, no podía ser feliz como consecuencia de eso. Primero había sufrido por Ranma… ahora, por el hombre que era el padre de su hijo.

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Un golpe a la puerta la interrumpió. De un salto se apartaron y entonces cayeron en cuenta que Ranma estaba semidesnudo… había corrido tres kilómetros por los tejados vistiendo solo un boxer.

Akane… ¿Te encuentras bien? – Se tranquilizaron al escuchar la voz de Kasumi.

Si… Estoy bien, Kasumi. –

Te esperamos para la cena, Akane… Papá tiene ganas de estar contigo. –

Si. Claro. En un momento bajo, Kasumi.-

Kasumi se alejó de la puerta y Akane suspiró aliviada. Ranma, yacía arrinconado, solo observándola sorprendido.

Si Kaede te mira estaremos en grandes problemas.. – Le dio una ojeada al guardarropa, sintiéndose un poco decepcionada de que Ranma hubiera perdido su capacidad de convertirse en chica, para así poder sacarlo de ahí con ropa adecuada.

¿Por qué?- El joven arqueó una ceja.

¿Qué no lo adivinas? Otu lo envío para vigilarme, no para protegerme. -

Un ¡Bingo! Se traslució en sus ojos cuando encontró entre su ropa vieja, un gi que nunca había usado por quedarle demasiado grande. Se lo aventó a Ranma, que estaba sentado en el filo de la cama.

¿Así que te amenazó? – Dijo, cachando el gi sin ponerle atención.

Eso ya no importa… hay algo mucho más importante. –

¿Qué no importa? – Ranma subió la voz y se le acercó peligrosamente, no podía creer que Akane se hubiera intimidado tanto por Otu. – ¿Ese maldito cobarde arruinó tu vida y la mía y no quieres que me importe?

Ranma… – Ella levantó las manos tratando de frenarle – Necesito que te vistas… Es urgente.

El miró entonces el pantalón y lo desdobló para tratar de adivinar si entraría en él.

Otu llega mañana… Necesito hablar contigo esta noche. –

¿Por qué no me lo dices de una vez?- volvió a mirarla, serio – De todas formas es hombre muerto…

Ya sabrás el porqué. ¡Ahora vístete y salte por la ventana, por el amor de Dios! –

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Después de años, estaba ahí, frente a ella. ¡Cuánto había pasado el tiempo y cuanto lo había cambiado! Jamás se imaginó que viviría para contar la muerte de su amada sin llorar o volverse loco… o morir también junto con ella.

Aceptación. ¿Cómo llegó a él? Jamás lo sabría. No tenía una fórmula mágica para pasársela a los demás. Simplemente soportó el dolor… y lo soportó tanto y tanto, que fue haciéndose más pasadero, hasta convertirse en simple nostalgia.

Flashback

El sonido del cuchillo clavándose en una de las mesas del Nekohanten, lo despertó. Por alguna razón, no le extrañó verla ahí. Esa tarde había estado muy entusiasmada con la idea de cazar por fin a Ranma… Y ahí estaban las consecuencias de hacer una y otra y otra vez, lo que, ya se sabía, era inútil.

Como siempre, él había intentado detenerla y, como siempre, no lo logró. Desde entonces había quedado inconciente debajo de la barra del restauran. Miró el reloj, no habían pasado más de dos horas.

La miró como siempre, hermosa… Era realmente maravillosa. Su mirada perdida en algún punto afortunado de la mesa, mientras él anhelaba tanto ganársela unos segundos. La amaba demasiado. Sentía que era su destino, su vida, todo. Ella era su razón para estar en Japón, para abandonar a su madre, para olvidar su orgullo, para traicionar, para caer bajo, para convertirse en una simple mascota… para ser todo lo ruin que ya era.

Había algo más… Estaba destrozada. Jamás la había visto así. Shampoo había regresado de su visita nocturna a Ranma con otro rostro. Enloquecida era la palabra.

Estuvo a punto de tomar su hombro pero un suave golpe lo detuvo. Volteó y descubrió a su espalda a la vieja momia. Supo entonces que ella le hablaría a su nieta.

¿Y bien? – La cuestionó la anciana.

Shampoo no la miraba. Seguía centrada en la mesa. Seguía clavando el cuchillo… con esa expresión demente. La "momia disecada" no necesito respuesta.

Ya es hora, bisnieta. Ya son casi cuatro años. Vamos a regresar a la aldea y cumpliremos el castigo.

¡Noooo! –

Shampoo había saltado con el cuchillo en la mano provocándose una herida al apretarlo con furia. Su cabello revuelto y sus ropas maltratadas le daban un aspecto angustiante.

¡No no nooo! Jamás… Ranma es mío y no será de nadie más… Nunca. –

¿Qué te pasa? ¿Estás mal de la cabeza o no miras más allá de tus narices? –

No. Akane se va a casar… ahora está confundido pero cuando pase el tiempo y se vea solo, volverá a mí… Lo sé. –

Empezó a dar vueltas "desestrezantes" alrededor del enorme cuarto.

¿Volverá? El nunca ha estado contigo. Yo más bien creo que él jamás permitirá que Akane se case con otro…-

No. Esta vez es diferente, ni él ni nadie puede hacer nada. –

Shampoo… esto se acabó. Ranma no será tu esposo, tenemos que aceptarlo. Tu tiempo se acabó y necesitamos volver a la aldea a rendir cuentas. – Cologne permanecía serena, como quien habla con un minusválido mental a sabiendas de lo que hace.

Pues vete tú. Yo me voy a quedar... Ya dije, si Ranma no es para mí, no será para nadie. –

Cologne no le respondió nada, solo partió unas horas después. Le había venido advirtiendo, desde meses atrás, que ella necesitaba partir a su aldea, pues como líder, era requerida siempre. Tenía más familia y gente con quien estar. Ranma ya era una batalla pérdida para ella, desde hacía tiempo… desde el "tiempo extra" después de la boda fallida, todo estaba muy claro. La misma Shampoo le había contado como ambos se habían arriesgado para salvarse mutuamente. Estaba más que claro que se amaban y como su nieta se había convertido en uno de tantos personajes que les seguían insistentemente sin llegar a nada. Eso era una vergüenza para su clan.

Mousse no durmió más. Se quedó observando como deambulaba. Por alguna extraña razón, él no tenía valor para hablar. Estaban pasando cosas muy extrañas en Nerima. Se sentía un ambiente tenso, distinto. Sentía la imperiosa necesidad de salir huyendo… pero no podía irse sin llevarse a su Shampoo con él.

En un momento de lucidez, la miró como mirarse en un espejo… "Ese soy yo", se dijo. Aquella persona que se aferra a algo imposible, ese era él. Estaba ahí, reducido a mascota para darle gusto a ella, así como ella se había reducido a ser una más en el equipo de Ranma, cuando toda la vida había sido una líder y triunfadora. Desde su arribo a Nerima, solo era un cero a la izquierda en la vida de su amado.

Esa era Shampoo y ese era Mousse. Dos perdedores. Esa era su triste realidad…

Mousse… - La suave voz de la chica lo sacó de sus pensamientos subiéndolo al cielo.

Si… Dime Shampoo. – Dijo moviéndose entusiasmado como era típico cada vez que ella le dirigía la palabra.

Tengo una propuesta para ti. – Le dijo, en un gesto tan calmado, que el hombre se asustó, no era normal después de haber pasado la noche viéndola dar vueltas como loca.

¿Te gustaría que yo fuese tu esposa?- Le dijo con un tono malicioso mientras se acercaba y él la acaparaba en un abrazo.

Si. Si… ¡Claro! Sería el hombre más feliz del mundo… - Casi la interrumpió para darle su respuesta, estaba loco de alegría.

Bueno, Mousse. Yo seré tu esposa... solo con una condición. – Ella se colgó de su cuello y lo besó. El hombre casi se desmayó de la impresión. Estaba tembloroso y solo movía la cabeza de arriba abajo sin cesar.

Mátala. – Su mirada era más enfermiza a cada momento.

Mousse se quedó helado.

Mata a Akane Tendo y seré tu esposa. –

Pe… pero. – Mousse no atinaba a hablar.

¿Acaso no me amas, Mousse? Te prometo ser fiel y darte muchos hijos… - Se le restregó como lo hacía a cada rato con Ranma mientras le hablaba muy cerca del oído matándolo de nervios.

Nadie lo sabrá. Ranma no está con ella. Antes de que alguien se dé cuenta, tú y yo ya estaremos en China. –

Ella le entregó una caja. Esta contenía un cartucho con filosas navajas envueltas en pañuelos. El los observó y los sostuvo con las manos temblorosas mientras ella lo observaba impaciente.

Bien… Entre más rápido lo hagas, más rápido seré tu esposa, Mousse. –

Se dió cuenta entonces. Era su oportunidad, la de su vida. Shampoo sería su esposa de una vez por todas… solo suya. Serian felices por siempre, sin la sombra de Ranma, sin nada que les estorbara.

Pero la miró a los ojos. Estaba enferma, terriblemente enferma de odio, de venganza, de orgullo mal encaminado.

Era tonto, pero no demasiado. Jamás lo amaría, no como deseaba. La amaba por fuerte, por segura, por hermosa… pero no estaba seguro de que lo era ahora.

¿Qué clase de amor te pide que te conviertas en asesino sin razón? Esa clase de amor que sentía Shampoo:

Ninguno.

Tú no me amas Shampoo… Nunca me amarás, es por demás. – Le dijo, dejando la caja con las armas en la mesa.

¡Mousse! – Le gritó ella molesta.

No me amas. Ni a Saotome… Tú solo te amas a tí misma y no soportas que él te rechace. – Inmensamente triste, comenzó su camino hacia la puerta.

¿A dónde vas, pato estúpido?- le gritó la chica, mientras tiró un cuchillo hacia él, rozándole el brazo, provocando que cayera al suelo.

Nunca has servido para nada. Eres un inútil… - Le siguió gritando con tremendo desprecio reflejado en sus ojos.

El solo continuó tirado. Estaba acostumbrado a esas palabras, tanto… que al abrir su mente solo sintió compasión por sí mismo.

Mírate. Ni siquiera te acercas un poco a él… me das asco. Eres un cobarde. ¿Así querías que te amara? Yo no tengo tan mal gusto.- Soltó la carcajada.

Y mejor lárgate. No quiero amargarme la vida atada a un idiota bueno para nada. En la aldea se iban a burlar de mí… Antes prefiero morirme… ¿Me oyes? ¡Antes muerta!-

Todas y cada una esas palabras se enterraron en su mente. Como las que le había repetido una y mil veces durante su niñez y su adolescencia. Ahora… en su locura, lo ofendía más. Lo sentenciaba. Su amor jamás sería de él… Shampoo jamás lo amaría. El era menos que nada.

No era nadie.

Como pudo, salió de ahí, herido. Al igual que ella, perdió la noción.

El sol quemaba demasiado afuera. Su mente no podía contener ni ordenar nada… por un rato, si había decidido cometer ese crimen. Tanto así la amaba… Estaba dispuesto. Pero eso… ¿Qué le daba? No lo amaba… no sería fiel nunca porque nadie que no ame es fiel. Su mente siempre sería de otro.

Su pelo desordenado y su brazo sangrado llamaba la atención de quien lo viera. Era tan llamativo, que su rostro enrojecido pasaba desapercibido. Había llorado demasiado… y creía tener para más y más días. Creía que era capaz de llorar a cada momento por toda la eternidad.

Al llegar a la estación, miró a Ranma con un bolso enorme. Se escondió para no ser descubierto en ese estado. Se avergonzaba de sí mismo… lejos estaba de pensar que Ranma estaría en sus mismas condiciones en dos horas más…

Fin del flashback

Depositó las flores en la lápida. "Adios Shampoo"… pensó, sorprendiéndose de su propia frialdad.

Pensó que jamás sería capaz de salirse de ese raro círculo que formaban Ranma y Akane. Pero ahí estaba, mirando con piedad a Shampoo, entendiendo que no había sido su destino, después de todo. El destino tenía otras cosas deparadas para él… para los cobardes, como él, que no se atreven a asesinar ni quitarse la vida.

Ya vámonos, amor – Le dijo con suave voz, la linda chica china que se recargaba en su brazo.

El sonrió y se retiró de ahí, esperando que también sus amigos hubieran salido ya de aquella situación de la que él se había librado.

--

Ranma había escapado por la ventana y Akane se vistió para salir a cenar. Después de la cena, conversó un rato con su familia y quedó con Kasumi de acompañarla en los preparativos de la boda al día siguiente. Al terminar, después de pasar al servicio, Nabiki estaba en el pasillo, recargada plácidamente sobre la pared que daba exacto con la puerta del cuarto de su hermana. Su gesto era triunfante…

¡Definitivamente, hermanita! Sin mí, no puedes hacer nada. –

¿Por qué será que no me sorprende ni un poco? – dijo, fingiendo molestia.

Bueno… es lo menos que puedo hacer cuando soy una de las que pueden aparecer descuartizadas por ahí. ¿Te suena lógico? –

¡Yo jamás lo permitiría! – Akane alzó la voz…

Ranma jamás lo permitirá… ¿No me crees? –

Espero que así sea. Dijo cerrando los ojos, como visualizando algo. – De cualquier forma, me alegra que lo de los gatos haya dado resultado. – Abrió de nuevo los ojos con una sonrisa enorme.

Claro que resultaría.- Dijo sin cortar su gesto triunfal - Te contaré un secreto… Todas y cada una de las veces en que Ranma se convierte en gato… viene a parar a tu cuarto.

Por más que intentó, Akane no pudo esconder una enorme sonrisa…

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Ranma enfundado en su raro gi, llegó a su departamento. Estaba hecho un nudo… La vida le había cambiado de nuevo en cuestión de minutos.

Le creyó… le creyó todas y cada una de sus palabras.

No eran muchos los pensamientos que abarcaban su cabeza… Solo dos: Perdón y venganza. Esto último era lo más importante. Si bien, nunca lograría que Akane lo perdonara, al menos ese idiota iba a pagar todo el daño.

Tenía demasiado que pensar, demasiado que planear… demasiado que ver. No le agradó nada encontrarse con Haruko al abrir la puerta.

¡Amor! – la chica se lanzó a sus brazos, un tanto ansiosa, Ranma solo correspondió el abrazo con desgane.

¡Estaba a punto de llamar a la policía! El portero me avisó que saliste por la ventana hacia el tejado. –

¡Aaah, si! A veces hago eso.- Dijo, con cierta ironía.

¿Esa cosa rara otra vez? ¡Por Dios! – Ella buscó sus labios pero el volteó la cara disimulando.

Hace dos días que no vas al dojo. Pensé que estarías enfermo. Le llamé a tu madre y no estabas con ella… -

La verdad, si he estado algo enfermo – mintió, era su único recurso. – Pero esta tarde estuve en el dojo Tendo, comiendo con papá.

La chica no respondió y siguió tratando de besarlo. Entonces la separó suavemente.

Haruko… por favor. Ahora me siento muy cansado. Solo quisiera quedarme sólo y dormir. ¿Me dejarías? Mañana te llamo, ¿si? –

Pero.. Yo no te voy a molestar amor. Solo quiero estar a tu lado. –

Sólo. Necesito estar sólo, por favor. – La mirada del chico, más bien era suplicante.

Esta bien. – Dijo, lanzándole una resentida mirada mientras tomaba su bolso y se retiraba.

Ranma suspiró aliviado mientras se echaba en un sillón. Sonó el teléfono y levantó la bocina desganado, sin fijarse en el identificador.

Hola Ranma. – La voz de Akane lo hizo saltar de nuevo.

Si. Akane… ¿Pasa algo? –

Nada… Te dije que quería hablar contigo. Anota esta dirección por favor.

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Continuará…

Hola holaaa )

¿Cómo están? Pues aquí yo avanzando un poco con este fic, por fin el 10, faltan solo dos o tres capítulos. Muchas gracias por todos los reviews, espero un poquito más porque si no, mato a Akane y se acaba todo inmediatamente… si soy capaz, ya me conocen.

Quería agradecerles por los comentarios tan bonitos que me han llegado, no son muchos pero la verdad, conmueven. Hago esto sin el fin de lucro alguno pero es muy bonito y satisfactorio recibir ese tipo de opiniones, me siento en las nubes. Muchas gracias, nos seguimos leyendo, tengo otro proyecto en mente.

Aprovecho de nuevo, por si alguien no lo había leído, disculpas a quienes leían "que pase el imbécil", me fue borrado y no tenía el original en la máquina. Está fuera de mi alcance por el momento y solo le faltaba un capítulo que era el final, que de hecho, lo tengo escrito. No sé si después me anime y lo reescriba o si publique solo el final. De todas formas, les pido disculpas.

Pues ahora si es todo. Cuidense mucho y Dios los bendiga.