Ranma 1/2 y todos sus personajes, pertenecen a Rumiko Takahashi. Yo los utilizo sin fines de lucro.

Golpeó nerviosamente la puerta. Debían ser ya las once de la noche y temía despertar a alguien si su visita era errónea. Sin embargo, recibió respuesta muy pronto.

Buenas noches… - Quiso seguir hablando, pero se quedó paralizado al reconocer a la mujer que, años atrás, le anunciará que Akane no escaparía con el, y se disculpara en su lugar.

Bienvenido, Ranma-kun. - la chica le hizo una reverencia. – Akane-san nos ha avisado que viene en camino. Puede usted pasar, por favor.

El solo movió la cabeza, tratando de entender, mientras se introducía en la casa. Según lo que sospechaba, Akane planeaba que la antigua sirvienta le explicara sus motivos y le diera su versión sobre aquella mañana que no deseaba recordar.

Lo pasó a la pequeña estancia y le ofreció té. Mientras el lo bebía, Minori se dirigió a un cuarto contiguo y salió de ahí con un niño de unos dos años en los brazos.

Lo dejó en el piso de la estancia y le proporcionó bloques para que jugara, mientras Ranma suplicaba, con los ojos una explicación. Eran muy tarde, ¿por qué la insistencia de conservar despierto al niño?

Minori le dio un bloque indicándole donde encajaba, mientras él pequeño se mordía la lengua en un gesto de concentración. Con su falta de habilidad, no pudo insertarlo, así que le dio de golpes hasta desfigurarlo, intentando hacerlo entrar, ignorando los regaños de su "mamá".

Se llama Takeshi.– Le comentó la chica a Ranma, sonriendo. - Es muy inteligente… pero a veces un poco tosco. Y tiene demasiada fuerza.

"¿Y eso a mi que me interesa?", pensó el chico sin darse cuenta de lo que eso implicaba.

La puerta sonó haciéndolo rebotar del asiento. Minori dejó al bebé y se dirigió a abrirla. La vista nerviosa de Ranma, se posó por unos segundos sobre ella, hasta ver aparecer a Akane y Nabiki de tras. Se puso de pié.

Akane lo miró como esperando algo… al no obtener respuesta, miró decepcionada a Nabiki, quien estaba de brazos cruzados con un gesto burlesco.

Te dije que no se iba a dar cuenta. – Le dijo la mayor, soltando la carcajada.

¿Qué es tan gracioso? – Dijo Ranma frunciendo el entrecejo.

Vamos Ranma, quiero decirte algo. – Dijo Akane seria.

Ranma la miró extrañado y la siguió hacia la habitación que Minori compartía con el bebé. Un comentario de Nabiki llamó enormemente la atención del chico.

Ven Takeshi. Tía Nabiki te trajo más regalos. – Al escucharla, una alarma se prendió en su cabeza.

Empezó a sospechar… pero simplemente era demasiado increíble. Prefirió no sacar conclusiones.

Akane se sentó en el filo de la enorme cama y él a un lado de ella. Aun no tenía la confianza para acercarse, ni para hablarle abiertamente. Estaba muy avergonzado de sus palabras y sus ofensas de ese mismo día.

Ranma… Hay algo muy importante que debes saber. – Dijo Akane, para luego suspirar y tomar fuerzas.

Cuando pasó todo, yo quedé destrozada. La vida se me hizo demasiado pesada, tanto que era insoportable. – El gesto de la chica, y su voz, eran por demás, tristes.

Estuve pensando en terminar, al igual que lo hizo Shampoo… por momentos sentía envidia de ella. Después de todo, estaba mejor que yo, de seguro. – Se detuvo un poco mientras Ranma solo escuchaba cabizbajo.- Pero algo me lo impidió…

Los ojos de él se abrieron como dos inmensos mares. "Tía Nabiki", le retumbó en la cabeza… Si.

Me dí cuenta de que esperaba un hijo, Ranma. –

El rostro de Ranma se desdibujó… Deseó con todas sus fuerzas salir corriendo, pero sus piernas se volvieron de gelatina. Toda la presión al recibir esa noticia, se limitó a un temblor en sus manos.

Un hijo tuyo… - completó ella.

Tenía demasiadas preguntas que hacer. Le llevaría toda la noche. No juntó valor para hacer ninguna. Ella prosiguió.

Lo oculté por casi cuatro meses, pero Otu se dió cuenta y amenazó con acabarlo. En mi desesperación, le dije que me mataría si le hacía daño a mi hijo…solo eso lo detuvo. – Ella parecía más serena, había estado practicando mucho como se lo diría.

En ese tiempo perdí casi todo contacto con mi familia por exigencia de Otu. Me dijo que si quería que mi hijo naciera, nadie debía enterarse. Es por eso que nadie lo sabía, hasta ayer se lo dije a Nabiki y Kasumi. Nabiki me ha acompañado a conocerlo. – El hombre se cubrió la cara con ambas manos, apoyando sus codos en las rodillas, como tratando de ocultar algo.

El fuerte llanto de un nuevo ser arrancó una sonrisa del acalorado rostro de la chica. El dolor físico estaba disminuyendo a cada instante. Lo más pesado del alumbramiento ya había pasado.

Déjame verlo! – Soltó con voz débil, dirigiéndose al hombre que le sujetaba fuertemente la mano.

Espera un poco.- Le dijo él, con voz suave mientras limpiaba su frente con un pañuelo y veía como ella levantaba la cabeza débilmente para tratar de mirar a su hijo a través de los codos de la enfermera.

Cuando la mujer lo aseó, Hanamichi, se retiró un momento y regresó para entregarle a su hijo.

Oye. ¡Es casi tan guapo como la mamá!- Dijo él con voz alegre.

Ella, con los ojos desbordados y el rostro completamente enrojecido revisó las manitas y los pies del bebé, que apretó fuertemente uno de sus dedos con su minúsculo puño.

¡Mira… Es muy fuerte! – Dijo con voz enronquecida. – Como su padre…

Hanamichi la miró y sonrió.

Si. ¿Te gustaría llamarle Takeshi? Es un nombre apropiado para él. – Akane asintió sonriendo.

Ella pudo ver entonces, los ojos casi transparentes del niño… Más adelante, sin duda, tomarían el color azul rey que caracterizaba la mirada de su padre.

¡Se parece mucho a él! – Dijo soltando el llanto y estrechándolo en su pecho.

"Te pareces mucho a tu papá, Takeshi"- Le dijo acercándole el rostro y besándolo en la frente. – "Pero tú eres mucho más lindo".

Olvidando por ese momento lo débil de su físico y su cansancio, Akane no quería apartar su vista de él… Sabía que era la única vez que le vería en mucho tiempo… tal vez en toda una vida.

Akane… Te prometo que me encargaré de que esté bien. – Dijo su amigo, acariciando su cabello.

Quisiera que al menos su familia lo cuidara… Sé que Kasumi y Nodoka lo cuidarían mejor que yo. –

Mi niña, sabes que eso no puede ser por ahora. Minori lo cuidará muy bien. Yo me encargaré de que nada le haga falta. –

Irónicamente, el momento más feliz y el más triste de su vida estaban en uno. Su primer hijo había nacido sano y hermoso. Pero entre una vida llena de amenazas y miedo, tenía que dejarlo para que pudiera vivir…¿Abandonarlo? Esa sola palabra le hacia sentirse la mujer más despreciable del mundo… Sus ojos inundados de lágrimas suplicaron.

¡Ya llévenselo!- La fuerte voz la sacó de sus pensamientos…Otu.

¡Noooo! – Akane se aferró al niño con todas sus fuerzas.

Vamos hombre, Akane tiene que descansar y darle de comer al menos una vez- Hanamishi intentó razonar tomando a su amigo del hombro, en forma conciliadora.

¿Y que te hace pensar que eso me interesa a mí? ¡Akane es mi mujer y aquí se hace lo que yo digo y punto!-

Akane vió a Hanamishi sacar a Otu del cuarto para dialogar afuera, mientras a una seña de este último, la enfermera intentó retirar al bebé de los brazos de su madre…

No… No por favor. ¡No me lo quites! – Akane no dejaba de apretarlo mientras lloraba fuertemente.

Señora, por favor. – El rostro de la enfermera dejaba ver una lástima infinita… De pronto notó que Akane había perdido el conocimiento y seguía sosteniendo al bebé contra sí.

Akane suspiró y siguió su relato para Ranma, que estaba del color de una hoja en blanco y su lengua hecha nudo no atinaba a soltar una sola palabra.

Hanamishi me acompaño durante todo el embarazo. El fue el primero en saberlo y me ayudó a ocultarlo. Cuando nació, no sé como hizo para trasladarlo a Japón y dejarlo en manos de Minori. Ella recibe hasta la fecha, una cantidad que le permite a ella y a su madre, mantenerlo sin necesidad de trabajar, todo eso lo arregló él, con su propio dinero. –

Unas manos temblorosas posadas pesadamente sobre sus rodillas le interrumpieron. Tirado a sus pies, estaba él…

Ranma… - Susurró.

De nuevo, Ranma no sabía que decir. En menos de un día, ella le había cambiado la vida por completo. De nuevo… como lo había hecho ya varias veces. Como lo hizo aquel día lluvioso en que la vió por primera vez, como aquella tarde que pareció resucitar entre sus brazos en Monte Fénix, como la mañana en que su existencia se redujo a nada cuando no llegó a la estación. De nuevo, estaba ahí, dándole ese tipo de sorpresas que lo hacían tambalearse entre abismos y paraísos.

Ranma… Tú no sabias. Yo entiendo… – Ella tomo su rostro, tratando de que la mirara a los ojos… pero el no se atrevió.

¡No Akane! No me digas eso… por favor… - Su vista perdida, aun no quería mirarle. No en mucho tiempo. – Es mi hijo… ¿Acaso crees que no me avergüenza que un desconocido les haya dado tanto mientras yo estaba aquí maldiciéndote?

No todo es tu culpa. Fuí muy obstinada también… Eramos demasiado jóvenes, demasiado orgullosos.

¡Noooo! ¡Claro que tengo la culpa! ¡Toda la maldita culpa es mía! – Gritó de tal forma que Minori se estremeció al escucharlo, Nabiki la tranquilizó mientras ambas intentaban distraer a Takeshi.

Ranma se puso de pié y empezó a caminar de un lado a otro, jalándose el flequillo con los dedos hacia atrás, mientras Akane lo observaba y, nerviosa, se retorcía la falda…

¡Debí matarlo! – Nabiki, en la estancia, comenzó a temer que los vecinos se despertaran.

No podías. – Replicó Akane.

Se detuvo y la miró de nuevo.

Su orgullo no había desaparecido, aún cuando tenía que aceptar los errores más grandes de su vida, su orgullo no estaba tirado.

Se acercó a ella, desafiante…

¿Quieres verlo, Akane? – La chica, por instinto jaló el rostro hacia atrás.- ¿Quieres ver como lo destrozo en un minuto?

"Si". – Dijo ella.

--

Hacía un buen rato que el restauran había cerrado y Ryoga había limpiado y ordenado el lugar. Ella yacía sentada en una de las mesas, demasiado pensativa.

Él la miró de nuevo. Sentía demasiada pena. Ella le había pedido una explicación, pero el no podía decirle la verdad, tenía miedo.

Durante más de dos años, habían llevado una extraña relación de "amigos con derechos" o algo así, después de que ella se diera por vencida con Ranma. Sin embargo, aun seguía frecuentándolo. Ryoga no podía confiarse, confesarle que la amaba, para darse cuenta de nuevo, que el corazón de Ukyo aun le pertenecía a otro. No quería repetir esa experiencia.

Ukyo, por su parte, también estaba decepcionada, tal vez temerosa, pero no quería aceptarlo. Había comprobado ya, que sus sentimientos por Ranma habían cambiado por completo, que a él ya solo lo veía como el amigo que siempre fue. Pero veía a Ryoga afectado por Akane de nuevo, de nuevo ella era la razón de su frustración, como lo fue con Ranma, y estaba cansada de repetírselo mentalmente.

No lo amaba ya. Lo comprobó esa tarde, después de visitar al médico y enterarse de su estado.

¡Felicidades Ukyo! – Le dijo Ranma con entusiasmo, mientras le daba un abrazo a su amiga, quien lucía lagrimas de felicidad sobre sus mejillas.- Que guardadito te lo tenías eehh!

Bueno… la verdad es que ni yo tenía idéa. – Dijo la joven, sonrojándose.

No me vengas con eso, U-chan… Si que sabes como se hacen los niños, ya hiciste uno.- Dijo con un gesto irónico, a la vez que divertido.

Bueno si… Parece más fácil de lo que es… - Se puso seria, su semblante cambió de repente a uno angustiante y Ranma lo notó enseguida.

¿Lo buscaste? – Solo preguntó eso.

Ella le miró un segundo… después de pensar un poco, respondió.

Igual lo deseo… lo deseo con todo el corazón. – Se limpió las lágrimas con las muñecas.

Emprendió con su amigo, el camino de regreso al Uuchan. Permanecieron en silencio, caminando. Ranma le soltó inesperadamente.

"Casate conmigo, Ukyo". -

Ukyo se paró de repente. ¿Era un sueño?

Ran… Ranma. ¿Por qué haces esto?- trataba de entenderlo… creía que él sacaría la lengua burlonamente y le haría saber que todo era una broma.

Es una broma, ¿verdad? –

No. Jamás hablé más en serio. – Ranma la tomó de los hombros y la miró fijamente. – Akane ya no está… todo con ella acabó… y yo no puedo hacer mi vida con cualquier otra mujer. Déjame ayudarte Ukyo… podemos intentarlo, puedo ser un padre para tu hijo si me dejas. Tú eres la única persona con la que podría formar una vida nueva.

Ella pensó unos instantes. Le miró desesperado. Miró a un Ranma que había dado su vida por terminada…que seguía solo porque no podía cortarla. Solo trataba de hacer de su vida algo útil mientras llegaba su hora de morir. Ranma trataba de convencerla porque no tenía nada más… porque no tenía ganas de hacer su propia vida.

No… no te estoy pidiendo que seas mi esposa con todo lo que eso conlleva… - Ranma pensó que ella se asustaba ante la posibilidad de intimar – Es solo que… tu hijo tendría un padre y yo una familia. No es necesario que hagas nada que no quieras.

No Ranma. – Su respuesta fue tajante. – Gracias… de verdad tu gesto me conmueve y sé porque lo haces. Pero no puedo aceptar.

Ukyo… -

No Ranma. Ya no tengo dieciséis años. Hace tiempo que lo entendí. Solo quiero para ti, que te enamores de nuevo y seas feliz… Yo sé que solo eres mi amigo… y es así como te quiero.

Volviendo al presente, vió a Ryoga frente a ella… Estaba ahí solo por obligación, por hacer algo con su vida, igual que Ranma. Sintió tristeza por sí misma.

Ryoga. –

¿Si?- Respondió de inmediato.

Vete… - Su voz se quebró mientras el rostro del chico se volvía pálido.

Si no me amas… si no me amas de verdad, vete. Y no vuelvas nunca, por favor. –

Ukyo… yo. – quería darle una explicación, pero no encontraba las palabras.

No quiero ser un premio de consolación, ni para ti ni para Ranma ni para nadie. Ya no, Ryoga. –

Ryoga apretó uno de sus puños y lo miró hacia abajo… ¿Por qué demonios había podido embarazarla y no podía decirle la verdad? Esa simple verdad…

No lo eres Ukyo. – Respiró hondo – Nunca lo fuiste.

Pero tú la amas… - Ukyo lo cuestionaba, no quería dejar espacios en blanco.

No… no la amo. Y a decir verdad… no sé si alguna vez la amé… o fue solo que siempre quise tener lo que Ranma tenía. –

No te entiendo. –

Enloqueció, Ukyo. – Deshizo el puño y se concentró en ella, le miró a los ojos. – Ranma enloqueció cuando creyó a Akane muerta…

Yo no… Yo solo pensé en salvarme yo mismo. Yo seguí pensando en otras cosas… Ranma solo se volvió loco por no poder salvarla. –

Ukyo le escuchaba tratando de entenderlo, de ubicarse en la historia que le contaba.

Desde entonces entendí que él la amaba mucho más que yo, porque él no es un cobarde, jamás había reaccionado así con nada. Fue solo por ella. –

Y solo reaccionó cuando el guía dijo que había una forma de salvarla. Y dedico cada segundo y toda su energía en salvarla… y no paró hasta que lo logró. –

Ukyo confirmó: Akane era insustituible para su amigo. Era cierto. ¿Cómo había sobrevivido a perderla?

Mientras yo solo lo miraba. – Terminó Ryoga.

Yo ni siquiera fui capaz de decirle nada a Akane. Fui un cobarde siempre… pero contigo no es igual. No voy a perderte por miedo, Ukyo.

Se acercó y tomó a Ukyo del mentón, levantando su rostro.

Hoy no es una competencia. -

No se trata de tener lo que él. Se trata de lo que en verdad yo deseo, Ukyo… y si no me amas, eso no cambia lo que siento. - Tomó fuerzas de nuevo. - Yo si te amo.

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Escuchó como la puerta de la estancia se abría. No se alteró, pues supuso que Ranma dormiría de nuevo en casa, como lo había hecho la noche anterior. Sin embargo, escucharle hablar, dirigiéndose a otra persona, si le extraño.

Se puso de pié, tratando de despertar a Genma sacudiendo su hombro, pero este la ignoró por completo. Se puso un camisón y se dirigió a la estancia.

"Ranma… ¿Eres tú?" – Preguntó con voz temblorosa mientras se afianzaba de su katana.

La luz se encendió y vió a Ranma parado en medio del cuarto, con un bebé en brazos y una joven de más o menos su edad, vestida sencillamente junto a él y con un gesto de pena bastante notable.

¿Ranma? – Volvió a preguntar, esperando una explicación.

Buenas noches, mamá. Te presento a Minori… Pasará unos días con nosotros. – Dijo, mientras, sosteniendo al bebé, buscaba una llave en específico entre las varias que se sujetaban del portallaves de la pared.

Nodoka suspiró. No entendía ni "j" de lo que Ranma estaba haciendo. Soltó la katana y la dejó recargada a la pared. Hizo una reverencia a la chica, al notar su rostro enrojecido, tratando de darle confianza.

Mucho gusto. Mi nombre es Nodoka. Saotome Nodoka. – Dijo…

¡Y soy la madre de este desconsiderado que no se molesta en darme una explicación cuando aparece aquí con un bebé y una linda joven en la madrugada! – Continuó, alzando la voz.

Oye Ranma… ¿Cómo es eso de que embarazaste a esta pobre muchacha? – Gritó Genma, quien había escuchado la conversación.

¿Por qué no gritas más fuerte? No se enteraron en China. – Gritó Ranma aun más.

"Si que están locos"- Pensó Minori mientras sus piernas flaqueaban del miedo a la abandonada katana y la vergüenza. "Ahora entiendo a quien sacó este tipo", recordando la insistencia de Ranma en llevarse al niño a su casa en ese mismo momento. Había montado una escena.

En verdad… Es tu hijo. – Dijo Nodoka, con los ojos a punto de salirse de sus cuencas, al notar algo.

Mientras Ranma discutía con su padre, ella le arrebató a la criatura. Observó anonadada el gran parecido… Miró a Minori fijamente.

¿Eres la madre? – Le preguntó.

No. – Respondió ella, rápidamente.

Siguió observándolo. Ranma se dió cuenta… Miró a su madre y entendió que nadie dormiría esa noche, aun cuando se guardara la explicación para otro día, así que empezó a hablar.

Minori va a estar aquí hasta que el niño nos conozca y esté tranquilo con nosotros. Ella se ha encargado de cuidarlo desde que nació… - Suspiró.

¿Y? - Ella quería saber la respuesta a la gran pregunta que Ranma, hacía como que era necesario escuchar. Rodó los ojos.

Deja que Minori se instale en el cuarto de visitas con el niño. Necesitan descanzar. ¿Si? – Ella asintió y Ranma acompañó a la chica a la habitación.

Nodoka los siguió con el bebé en brazos. El corazón casi se le salía del pecho… ¿Serían ciertas sus sospechas? Ranma no había tenido romances con nadie en esa época… aun estaba comprometido con Akane.

Colocó al niño en la cama y mientras Ranma le mostraba la habitación a la muchacha, ella fue por frazadas limpias. Instantes después los dejaron descansando.

Bien. Es obvio que tú eres el padre.- Le miró ella, inquisidoramente mientras Genma estaba en su papel de padre serio, cruzando los brazos.

Ahora dime, hijo. ¿Quién es la madre? –

Es Akane. –

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Akane saltó por la ventana de su habitación con dificultad. Cayó pesadamente sobre la duela provocándose un golpe en el trasero. Se incorporó de inmediato sobándose la parte afectada y volteó, para ver a su hermana mayor observándola, sentada en la silla donde ella solía hacer sus tareas cuando era niña.

Kasumi… - Le miró sorprendida.

Estaba muy preocupada Akane… - Akane se extraño demasiado de ese hecho, debía ser grave, Kasumi no es de las que se preocupan por cualquier cosa.

Otu te llamó tres veces por teléfono. Tuve que mentirle. –

¿Quéeee? – El rostro de Akane palideció.

Le dije que habías salido a tomar un helado con Nabiki y le llamó a Kaede al móvil para que te localizara. – Dijo con ese gesto tranquilo y preocupado que solo Kasumi podía tener. – Ahora él está buscándote.

Akane exhaló mientras se llevaba las manos a la cabeza. "No puede ser", pensó, mientras Kasumi se acercaba y le hablaba discretamente.

¿Ya lo sabe? - Preguntó Kasumi, para intentar distraerla.

Si. – No dejaba de tallarse la cara en un gesto nervioso.

Tranquila, hermana. Todo estará bien. Ya lo verás. –

Ranma se llevó al niño con él. –

Kasumi abrió los ojos demasiado. Luego de unos segundos, suavizó su gesto, pareció reflexionar.

Entonces estará bien. Si Ranma ya lo sabe, no dejará que le hagan daño. – Tomó a su hermana por los hombros y le obligó a mirarla a los ojos. – Ya verás que esta pesadilla termina muy pronto… - terminó sonriendo.

Hermana. Estoy tan apenada… Mañana es tu boda y yo solo he venido a complicarte todo. Son las cuatro de la madrugada y tu despierta… y con estos problemas en mente. –

No te preocupes Akane. Yo estoy feliz de verte de nuevo, sana y salva. Estoy ansiosa por conocer también a mi sobrino. Se que después de todo lo que has pasado, solo pueden esperarte cosas buenas. –

Akane la miró incrédula.

Ya veras que si. Confía, hermanita. – Dijo con esa sonrisa maternal que tanta falta le hizo a Akane durante los últimos dos años.

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Nodoka y Genma se miraban incrédulos, sentados en la estancia. A ratos observaban a Ranma rascarse la cabeza y sacudirla violentamente. Y es que no había otra forma para describir esa situación, era simplemente increíble.

Ranma aún no podía calmar sus nervios. No había dormido bien en las ultimas setenta y dos horas, y por si fuera poco ahora se enteraba de que era papá… "Padre, yo" se decía y sacudía la cabeza. Y con Akane… tenía un hijo con Akane… Volvía a pensar y se revolvía. Daba vueltas como león en su jaula, desesperado.

Nodoka sabía que Akane siempre cambiaba la vida de su hijo, eso está de más explicarlo. Pero jamás se imaginó esto. ¡Akane se fue de Japón esperando un hijo de Ranma! La había abofeteado e insultado de la peor forma cuando llevaba a su nieto en el vientre… Se llevó las manos a su acalorado rostro. Tendría que arrastrarse suplicando perdón... y eso no era suficiente.

No podía tener la menor duda. Ese niño SI era su nieto. Estaba ansiosa por que amaneciera para poder contemplarlo todo el día. Era un bebé precioso.

Ranma… hijo. Debes descanzar. – Mañana comienza el torneo mundial, recuerda – le recordó Genma.

¿Te das cuenta? Tengo un hijo. He sido padre desde hace tiempo… y no lo sabía. Tengo un hijo con Akane… - Dijo el chico, ignorando por completo el comentario de su padre.

Si. Ya me lo has dicho dieciocho veces en media hora. Y no creas que me tienes muy contento… ¡Nunca estuviste casado y la dejaste embarazada! - Dijo, encestándole un fuerte golpe en la cabeza. - Yo nunca te he dado esos ejemplos… Mañana hablamos de eso, ahora vete a tu cuarto y duérmete.

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Hola amor… ¿Me extrañaste? –

Akane saltó de la cama al escuchar esa voz.. ¡No! No podía despertar de peor forma.

Frente a ella, estaba Otu. Abrió desmesuradamente los ojos…

¿Qué clase de idiota crees que tienes por marido, "cielito"?

CONTINUARA…