Hola.

Despues de un ratito ausente, vuelvo con el fin de esta historia. Por fin!

Si. Despues de varios suicidios, un ranma varias veces loco de dolor, una AKane mas fértil que las heroínas de telenovelas venezolanas. Ironicamente, la historia que menos creo que tenga que ver algo con la serie, que todos sabemos, es super cómica. Aun así, mi historia mas exitosa hasta ahora.

No tengo palabras para agradecerles a todos el tiempo que han dedicado a leerme. Gracias. Hayan dejado reviews o no... por igual les agradezco. Si este sistema no miente, este fic lo leyeron en paises de los 5 continentes(mi teoria es que algun agente de viajes o un piloto lo seguía). Este es un medio maravilloso, no cabe duda.

Voy a continuar con el fic "Mala", ahora si, que es mas corto que este, pero lo considero de muy buena calidad y mucho más fiel a la serie.

Ahora si. A leer.

atte. Claudia

Ranma 1/2 y t odos sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi y yo los utilizo sin fines de lucro.

Le extraño mucho ver las flores extrañas a medio marchitarse sobre la tumba. Siempre era él, y solamente él, quien la adornaba cada semana. Pareciera que los demás se hubiesen olvidado de tal existencia. Se sintió culpable también, pues esta vez había tardado dos semanas sin visitarla.

Limpió con la palma de la mando desnuda, las hojas secas que cubrían aquel pedazo de cemento.

Yo la corrí de casa… ¿Sabes? –

Los ojos de Akane se abrieron exageradamente al escucharlo.

Dos días antes… La corrí. La insulté y le dije que jamás la amaría. –

Ranma… – Ella buscaba las palabras correctas, aunque dudaba, en el fondo, encontrarlas.

¿Qué puedo hacer? Ella está muerta y todos la olvidaron ya… y me siento más culpable por eso. Porque ni siquiera puedo llorarle yo… Solo me lamento por ser el culpable. –

Los recuerdos se arremolinaban en su mente en cada visita al cementerio. Esta vez no fue la excepción.

¿Qué? –

Ranma no podía creer lo que escuchaban sus oídos. Cologne y Mousse habían partido de vuelta a China desde el día anterior. Shampoo, al parecer, permanecía en la ciudad, pero nadie la había visto. El Nekohanten permanecía cerrado y, según palabras de la casera que les rentaba el local, no había negociado nada aún con la jovencita.

Un terrible presentimiento provocó que el chico sintiera que sus piernas estaban hechas de trapo.

Sin preguntar a la casera si tenía llaves, Ranma tumbó de un solo golpe la puerta del café…Ante la mirada perpleja de la mujer.

En ese momento, deseó no haberlo hecho.

El agua se trasminaba por el techo del restauran… Una parte. La otra, ya se percibía en humedad por las escaleras…

¡Shampoooo! – Gritó horrorizado…

Ya lo sabía. En ese instante, Ranma sabía lo que su enamorada había hecho. Sacudió fuertemente la cabeza. La mujer a su lado, se llevó las manos al pecho… Instantes después, se cubrió la nariz.

Ella escapó espantada al percibir el nauseabundo olor y él permaneció paralizado…

Pidió a todos los cielos que se tratara solo de carne de la cocina en mal estado… solo eso.

¡No… no no no no no! – Se repetía mentalmente mientras tomaba fuerzas para avanzar hacia la planta alta, donde estaban las habitaciones y el baño.

El piso estaba completamente inundado y el olor era más fuerte ahí. Hacía un calor asfixiante.

¡Shampoo! – La llamó, sin esperar respuesta, con la voz cortada.

Se posó ante la puerta del baño, de donde brotaba el agua. Sin saber de donde, tomó fuerzas para empujar levemente la puerta entreabierta.

El piso del baño tenía un color marrón que no se desprendía fácilmente con el agua, solo se desvanecía a la distancia. Ranma no quería voltear a la tina… Sabía que esa sería la peor visión de su existencia.

Sin obedecer a su miedo, sus ojos se posaron en la superficie marrón donde flotaban cabellos morados y sobresalían las muñecas del cuerpo sin vida, cuyas cortadas ya no sangraban. A un extremo de la tina donde yacía, estaba la jabonera donde Shampoo colocó las navajas que aún estaban ahí.

Tal vez gritó horrorizado, tal vez se desmayó, tal vez la tomó en brazos tratando de revivirla. No lo recordaba. Todo lo que siguió se borró de su mente. En un intento desesperado por sobrevivir, lo olvidó.

Yo iba a disculparme con ella, Akane. – Se acurrucó en sus brazos, cual niño. – Yo no quería hacerle daño… ¿Cómo iba yo a saber que…? –

Tú no eres el culpable, Ranma. – Dijo, acariciando el negro cabello. – Nadie puede dirigir nuestros actos. Shampoo era dueña de su vida… y fue ella, y nadie más, quien la destruyó. –

Pero… –

Tú siempre fuiste un caballero con ella… No le diste falsas esperanzas. Fue ella quien se engañó sola. Fue ella quien te siguió. Fue ella quien se mató. –

Levantó la cabeza de él, que estaba descansada sobre sus piernas. –

Es ella quien esta enterrada ahí, muerta y seca. Tú estas aquí, Ranma. Tú estas vivo aún. – Y lo abrazó fuerte.

Akane sentía un gran pesar. No era ella así de fuerte ni fría. Ella también sentía culpa y pesar… Ella también quería llorar por Shampoo. Pero Ranma necesitaba fuerza. Si era necesario armarse de frivolidad para sacarlo de ese estado… ello lo haría.

Y ahí permanecieron un rato más. Y permanecerían más, ignorantes de que lloraban y se culpaban por quien se había cortado la vida con las armas que estaban destinadas a acabar con la de Akane. Aun así, ellos vivirían y serían felices. Aun así, a diferencia de Shampoo, ellos existían.

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¿Estás segura de querer hacer eso? – Nodoka lucía genuinamente preocupada.

No quisiera, señora. Aun así, mi honor me lo demanda. –

Uh… – La matriarca Saotome se llevó una mano al pecho, en un gesto de pesar. – A mi hijo le dolerá mucho tu decisión… fueron casi tres años esperándote. –

Soy una mujer casada… Es mi deber. –

Dime hija… ¿Acaso nunca lo amaste? –

¡No diga eso jamás! - La joven se sacudió en un gesto exagerado – Ranma fue mi primer amor… vivimos demasiadas cosas juntos…

¿Pero? –

He formado otra vida… Aunque no esté muy convencida de esto... no puedo fallar más. No hay vuelta atrás. Por tontas que sean mis decisiones tengo que afrontarlas. –

Él se sentirá muy lastimado… creyó que esta vez se reuniría contigo para siempre. –

Perdón. – Fue lo único que pudo decir la joven chica de oscuros y largos cabellos.

Nodoka cubrió su boca con las manos mientras observaba al hombre, aparentemente dormido, sentado a un lado de Kodashi. Esta se puso se pié y lo jaló fuertemente del brazo, llevándolo casi a rastras, sin que el individuo siquiera abriera los ojos.

¡Vamos amor! El avión sale en una hora, tenemos que darnos prisa. –

Y finalmente soltó una de sus risas estruendosas, cerrando la puerta tras de sí.

¡¿Qué fue eso?! – Preguntó Minori, quien lo había observado todo desde la entrada del vestíbulo.

"Eso"… fue una de las tantas locas que andaban tras mi hijo hasta hace poco. Vino a cancelar su "compromiso" con él… –

Pero ese hombre… ¿estaba drogado o muerto o…? – La chica no salía de su asombro.

Eso no lo sé. Solo doy gracias al cielo de que esa demente se haya olvidado por fin de Ranma. – Sonrió.

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Uno…-

Dos… -

Izquierda… -

Derecha… -

Arriba… -

Y se derrumbó.

Cinco minutos, cuatro segundos. – Anunció Soun, con el cronómetro en la mano.

Ranma acudió a auxiliar a la desvanecida Akane.

Akane… ¿Te encuentras bien? –

¿Qué me pasó? Entreno al menos una hora diaria… – Dijo, sorprendida de su propio agotamiento.

Esto es lo más sencillo que he visto en mi vida… Solo tocas un punto de presión en la palma de la mano y reduces la energía de tu oponente en un ochenta por ciento más o menos. Si yo hubiera estado presente, Ranma no hubiera perdido en aquella ocasión contra Otu. – Afirmó con orgullo, Happosai.

¿Y de que sirve eso? ¡Estaba tan ocupado robando ropa intima! – Reclamó Genma.

¿Qué? ¡Puntos de presión?! – Akane se observaba la palma de su mano derecha, casi en shock.

Bueno… Después de todo es combate libre, ¿no? Aunque nos duela, tenemos que reconocer que no fue precisamente trampa. – Agregó Soun.

No. Pero si fue una estupidez de mi parte. –

¿Akane? – La voz tranquila de Nabiki distrajo a su hermana de la discusión.

Dime, Nabiki. -

La mediana le hizo señas para que la acompañara hacia otro lugar. Ante la mirada seria de Ranma, se dirigieron a la recamara de Akane, en silencio.

El divorcio es automático si interpones una demanda. –

¿Y si lo hago y alega que cometí adulterio? –

Eso ya lo había previsto. Mi profesor dice que mientras él no pueda comprobar que lo hiciste, es igual. –

Pero… -

Tu embarazo abarcó nueve meses desde los días anteriores a tu boda, ese seria un tema de investigación. De cualquier forma, lo más grave que podría pasar es que no tomes parte de la fortuna… y por lo que veo, no tienes problema con eso. –

No tengo la menor intención de reclamarle nada…–

¿Estas segura, Akane? Ese hombre te hizo mucho daño. Al menos castígalo quitándole lo que más le gusta… –

No, Nabiki. Lo que quiero es el divorcio, y ya. No volver a verlo jamás y olvidar la pesadilla que viví lo más pronto posible. –

En ese caso, si quieres, mañana mismo es la primera audiencia y serás de nuevo una Tendo más pronto de lo que piensas. – Nabiki le guiñó un ojo y su hermana menor sonrió ilusionada.

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La verdad, no imaginé que este día llegaría tan pronto. El señor Hanamishi me lo había advertido… Aún así… – Nodoka casi podía ver lágrimas asomarse por los ojos de Minori, mientras esta se despedía de Takeshi.

No tenemos palabras para agradecerte lo bien que lo has cuidado. Siempre estaremos en deuda contigo. –

¡Para nada señora! – Movió exageradamente la cabeza, negando. – Es mi trabajo… Se me ha pagado por todo este tiempo. Además es un niño encantador.

¿Estás segura de que no que no quieres hablar con Akane antes? –

Pasaré después a hablar con ella. Por lo pronto, no quiero seguir causándole molestias…–

¿Molestias? ¿De donde sacas eso, Minori? A mi me encantaría que te quedaras… para Takeshi, tú eres como una madre… –

Minori solo miró al bebé de nuevo. Lo abrazó y lo besó, por última vez, como su madre.

¡¿Así que ya encontraste a tus papis verdaderos eh?! ¿Quién no iba a reclamar una cosa tan bonita? –

Cuando ella quiso soltarlo, el bebé se aferró a ella en un fuerte abrazo, negándose a soltarla. Minori estalló en llanto, sin dejar de sonreír.

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Mi hermana no quiere tener contacto alguno con él, es por eso que yo la represento. – La mirada asesina de Otu se clavó en su "cuñada" Nabiki. – Ella se presentará a declarar cuantas veces sea necesario y a firmar. –

Le haré llegar una notificación cuando sea requerida su persona. – Dijo el juez, sereno – ¿Cuáles son las condiciones bajo las que ella solicita la separación legal? –

Mi cliente no exige remuneración alguna; sin embargo, tampoco está en condiciones de darla. Ella solo exige la separación en el más corto periodo posible. También intercederá una demanda para mantener legalmente alejado de su persona al Señor Inukai, puesto que ha sido amenazada en innumerables ocasiones. – Respondió el hombre ataviado en un serio traje gris, que estaba sentado a un lado de Nabiki.

Un fuerte ruido provocado por el puño de Otu en el escritorio hizo estremecer a la mediana de las Tendo.

¡Ella me engañó, no una, muchas veces! – Su respiración agitada hacia un poco difícil la tarea de entenderle. – Por si fuera poco, todos son testigos de que su amante me atacó de la manera más cobarde. –

¿Ha puesto usted la demanda correspondiente a esa persona? – El juez no perdió su calma, parecía estar acostumbrado a ese tipo de rabietas. Otu no respondió

Ha hecho usted mucho más fácil mi tarea, que es conceder el divorcio. Nada lo impide, puesto que usted reconoce con sus afirmaciones que es necesario. En un par de semanas será la firma de los documentos preliminares y dentro de un mes estarán legalmente separados. Si usted quiere alegar violencia por parte de la pareja actual de su esposa, puede demandarlo legalmente a la autoridad correspondiente. Mi papel es solo juzgar la situación intrafamiliar y la necesidad de divorcio. –

Nabiki se despidió de su propio abogado al comprobar que su presencia ya no era necesaria y salió, suspirando aliviada, del lugar. En la puerta del juzgado se encontró con Ranma.

Todo resuelto… Mi hermana será libre en un mes. – A Ranma se le iluminó la cara.

¿Dónde está ella? –

Se quedó en mi departamento. Pasamos por Takeshi al dojo, pero necesita descanzar y en la casa Tendo no es muy posible ahora y mi madre la atosigará con preguntas. Insistió en que debía acompañarte al menos a la salida. Esta preocupada por ti. –

Otu está furioso. Si no me equivocó, tienes que estar prevenido… Sigues tú. – Dijo, mientras observaba maravillada el auto en que Ranma la invitaba a subir.

¡Uuuyh que miedo! – Rió sarcásticamente el hombre.

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Quince minutos después, los cuñados se encontraban en el estacionamiento frente del edificio donde Ranma vivía. Apenas iban a cruzar la calle cuando observaron varios autos de la policía de Tokio estacionados en doble fila. El corazón de Ranma se paralizó al observar como acordonaban las puertas del edificio.

¿Qué es esto? – La voz de Nabiki sonó mortalmente angustiada…

¡Akane! –

Un chico que había estado cuidando la entrada en días anteriores, se encontraba entre varios agentes, tenía pinta de estar en un shock histérico. Ranma corrió hacia él, pero antes de que llegara, el chico lo miró…

¡Ranma-kun, le dispararon a su novia! –

Ranma sintió que sus hombros caían sin poder evitarlo. Su cuerpo se volvió pesado… demasiado. Cayó de rodillas al pavimento, mientras varios policías se dirigían a él.

¡Mi sobrino…! ¿Dónde está Takeshi? – Le gritó Nabiki, angustiada, al jovencito sacudiéndolo de los hombros.

No… no lo sé. – Gritó asustado y comenzó a llorar.

¡Ranma… reacciona! ¡Takeshi no está! -

Ranma hizo un intento por despertar de su shock… estaba en camino de lograrlo cuando la gran pregunta que inundaba su mente se respondió: dos tipos salieron por la puerta frontal, jalando consigo una camilla con el cuerpo de una chica tapado completamente con sabanas blancas teñidas de sangre.

"Es una verdadera lástima… Era una joven preciosa." Escuchó decir por último.

Mientras su pecho rebotaba, sentía la gran anciedad de ir a donde ella e intentar salvarla, como tantas veces lo había hecho. Pero no quería verla así… no podía. De pronto, de nuevo, todo el valor lo abandonaba.

"Salvarla"… ¿Por qué tenía que engañarse? La sangre escurría de la camilla. Debía estar hecha pedazos. Una pausa se hizo en su mente… deseando no despertar jamás.

Como desde arriba, observaba a Nabiki gritar histérica por su sobrino, sin siquiera recordar que se trataba de su propio hijo. Ella, cuando por fin se calmó un poco, a diferencia de su cuñado alcanzó a preguntar…

Dime, niño, ¿cómo era la chica? – Nabiki esperaba una respuesta que le pudiera dar un poco de tranquilidad…

Era delgada, muy bonita, de cabello largo y negro… como azul. –

Nabiki se llevó una mano a la boca y estalló en llanto por fin.

"Una pesadilla… Dios, esto tiene que ser una pesadilla… ¡No puede ser cierto! ¡No!."

Volteó a ver a Ranma… Un trapo servía más en esos momentos. Tomó aire y se dirigió hacia la entrada…

¡Mi sobrino tiene que estar ahí… ella lo tenía! – Gritó de nuevo.

Hay juguetes y ropa de bebé en la habitación donde se encontró a la chica, pero no hay rastros de él. También encontramos una billetera con tarjetas a nombre de Akane Tendo. –

En fracciones de segundo, Nabiki se dio cuenta de quien era la culpable de todo eso. Ella. Ella había convencido a Akane para buscar el apoyo de su ex prometido. Ella le hizo abandonar el miedo... Por su culpa lo peor había pasado.

Entonces se desmayó. –

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Familia Tendo. Buenas tardes. –

Buenas tardes. ¿Me podría comunicar con un familiar directo de la señora Akane Tendo? –

¿Qué se le ofrece? – Preguntó con voz asustadiza.

Habla Ryota Kimoto, de la policía de Tokio. ¿Qué relación tiene usted con Akane Tendo? –

Soy su hermana mayor, Kasumi Tendo. ¿Qué pasa? – Dijo, llevándose una mano al pecho, angustiada.

Señora, por desgracia tengo que informarle que su hermana ha sufrido un grave percance y necesitamos que familiares directos se presenten lo más pronto posible en nuestra central. –

¡Eso es imposible! – Sonó la voz angustiada.

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¡Ranma! –

Nabiki daba leves palmadas en las mejillas de su casi hermano. Pero su mirada estaba perdida. Ya varios paramedicos lo habían intentado, pero el chico permanecía dormido con los ojos abiertos y el cuerpo erguido.

Agitó la cabeza negando… Le punzaba, sentía que se le iba a reventar. Ya se había comunicado con Nodoka pero la señora aun no llegaba. Kuno ya se encontraba en camino, al menos así se sentiría un poco acompañada cuando afrontara al resto de sus familiares.

"Mi padre se va a morir… No sé como vamos a pasar esta pesadilla." Pensaba, mientras gruesas lagrimas invadian sus mejillas…

Cuando levantó la cabeza para tomar un té y un calmante que una chica le ofrecía, miró a Nodoka en el marco de la puerta.

¿Qué pasó? – La mujer ya había notado el estado de su hijo… no se atrevía a acercarse.

Es Akane. – Nabiki no podía controlar el temblor de su voz.

Nodoka se llevó la mano al pecho, a punto de desfallecer, mientras un oficial salió de una de las oficinas contiguas y le hizo señas a Nabiki para que se acercara.

¡Ranma… hijo! – La mujer acarició la mejilla, observando la inmensa tristeza reflejada en el rostro de su vástago.

¡Ranma, mi niño… tienes que ser fuerte! – Ella misma no podía tomar su consejo.

Lo abrazó y sintió sus músculos tensos, como de un muerto.

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Cuando piensas que lo más horrible ha pasado, olvidas que siempre hay algo peor. ¿Qué era peor para Ranma que perder el amor de Akane? Parecía que no había tal cosa… Error. Su peor pesadilla, desde que la conoció estaba frente a él. Y Ranma se sumió en un sueño del que no quería despertar.

¿Acaso tan malo había sido? El conocía a muchas personas malvadas que no habían pasado la mitad del dolor que él. Su propio padre era un ser egoísta y oportunista, a quien la vida parecía premiarle por sus actos. Ranma había sido fuerte y frio, cierto. Aun así, ese tipo de "pruebas" nadie las soporta así como así…

Ranma no había querido ser rico, ni famoso. Ranma ni siquiera era mujeriego. Un poco egocéntrico, tal vez. Aun así, todo su mundo se centraba en ella. Aun así, tarde o temprano venció a su ego para estar junto a ella…

Pero alguien allá arriba se empeñaba en hacerlo infeliz. Primero su maldición, después sus múltiples enemigos, después lo de Shampoo y la separación. Todo eso parecía una fresca brisa comparado con el terror de perderla sin esperanza… La no existencia de Akane le imposibilitaba mover un solo músculo… lo derrotaba, lo hundía.

Todo se había perdido. Ranma estaba en el limbo y jamás regresaría.

¿Sabes cuanto te amo, idiota? – Le dijo, con voz suave mientras las lagrimas resbalaban por sus mejillas.

"¿Sabes cuanto te amo, idiota?" Le escuchó. Parecía su voz… ¿Sería una alucinación?

"No me vas a dejar. No ahora, bobo. ¡Tienes una deuda de honor conmigo y con mi familia!" –

Su pecho comenzó a saltar.

¡Tú tienes un hijo conmigo, Ranma Saotome! ¡Ni creas que vas a dejarme todo el trabajo a mí sola! –

¡Dijiste que me amabas! – Gritó ella… mientras se aferraba fuerza a él. – ¡Juraste que me protegerás!

¿Cómo crees que voy a pasar esto? –

Entonces… Despertó por fin.

Ella lo miró angustiada. Estaban en la cama de un hospital ahora.

¡Akane! – Gritó al mirar los cabellos negros azulados de la cabeza que se enterraba en su pecho.

¡Ranma! –

Akane se aferró más a él, temblando. El la apretaba como si la vida se le fuera en ello, mientras su rostro expresaba un alivio que parecía imposible.

Toda la familia estaba con ellos, pero Ranma no los notaba. Solo escuchó aliviándose aun más el llanto de un bebé… "Takeshi". Lo recordó hasta entonces.


Sé que si alguien escucha mi historia, creerá que gran parte es mentira. Primero parece ser una comedia… después se transforma en un gran drama. Hoy por fin, puedo decir que seré una persona normal. No todo es tan fácil. Muchas cosas nunca se olvidan…

Akane se negó a asistir a los funerales. Tampoco reclamó nada de la inmensa fortuna. Se enteró de su muerte el mismo día que yo desperté del "coma shock" en el que entré cuando la creí muerta. El había planeado acabar con ella y luego dispararse a la cabeza. Solo la última parte le salió bien. Me parece imposible que ella, mi marimacho llorona, reaccione tan frívola ante la muerte de un ser tan dolorosamente cercano.

No puedo creer la mala suerte con la que corrió Haruko. Ella irrumpió en mi apartamento, envenenando a Akane en mi contra esa tarde, mientras yo pasaba por Nabiki. Tenía llaves y le juró a Akane que vivía conmigo. La gorda salió hecha una furia, dispuesta a matarme con su maso. No creo que hayan pasado más de dos minutos de que saliera con Takeshi en brazos, cuando Haruko fue asesinada por hombres de Inukai. Lo entendió cuando la policía le llamó por teléfono, para informarle de su propia muerte, cuando se hizo pasar por Kasumi al teléfono.

Creo que pude haberme culpado por eso… Sin embargo ya no estoy para esas cosas. Creo que ya me atormenté demasiado por algo de lo que no soy responsable. No puedo evitar lo que ya pasó. Lamento demasiado la desgracia del señor Tanaka y lo entiendo. Aun así, no puedo devolverle a su hija… ¡Si yo ni siquiera le di llaves de mi apartamento, ella las robó!

Apenas tuvo un descanso, Akane arregló un altar para Hanamishi en el dojo de su padre. Me quedé helado al ver su foto. ¿Cómo se suponía que olvidaría el rostro del hombre que me disparó con la cura de mi maldición? Akane me describió divertida, como le presumió como una excentricidad el nannichuan y le contó la historia, ignorando que ella ya se la tenía más que tragada. Cuando ella le contó de mi problema, él decidió jugarme la bromita. Ella apartó también, un poco para Ryoga y se lo envió a Ukyo. Una deuda más con ese hombre al que solo le pagué con unas cuantas patadas… y la mujer a la que le debo todo, todo en la vida.

Mi carrera como artemarcialista profesional acabó más pronto de lo que empezó. El patronato me corrió después de que Otu quedó como un héroe y yo como un malvado ladrón de esposas y abusador de los débiles. No me importa. El pagó su precio por hacerle daño a Akane… Ya no vale la pena ni guardarle rencor. Ella está conmigo y es lo único que me importa.

Akane y yo estamos levantando el dojo Tendo ahora, con ayuda del cerebro de Nabiki. Gran parte de los pupilos que tenía en el dojo Tanaka me han seguido, por lo que los ingresos aumentaron considerablemente, a pesar de mi "mala fama". El sueño de Soun se concretará en cuanto la boda se realice.

Takeshi ya habla claramente. Ha entendido ya que somos sus padres, aunque Minori nos ayuda a cuidarlo, ya que Akane se mantiene ocupada con el dojo. Su madre lo ha convertido en sus ojos y él la adora. Pronto no estará tan solo, Kasumi le dará un primo con quien jugar. Espero que no lo muela a golpes…Además, el hijo de Ryoga pronto crecerá y le hará frente. Mi padre ha comenzado a entrenarlo. Me he estado muy pendiente para que no se le ocurra experimentar con el Neko ken de nuevo…. Akane si lo mata.

Nos casaremos dentro de una semana. Acordamos ya, que viviremos en la casa Tendo. No me molesta en absoluto. Ahí están todos mis recuerdos. Lo que viví antes, no es trascendente, lo que viví después tampoco. Todo está ahí, en el dojo de Akane, en su casa, en sus mullidas paredes, en ella.

Me gustaría tener pronto una niña. Parecida a su madre, aunque no tan berrinchuda. Akane se ha negado a hacer el intento esta vez, argumentando que hacer cosas indebidas antes del matrimonio solo le ha traído mala suerte; así que tendré que esperar hasta después de la boda.

Soy un hombre lleno de traumas y miedos. Muchos pueden pensar que soy malo o egoísta. No lo sé. Aun así, tengo que seguir. Como seguí, dejando atrás a todos los enamorados de Akane, noqueados la mayoría. ¿Se suponía que debía dejarme vencer para regalarles la felicidad? ¡Cuernos! De la misma manera, dejaré atrás a Shampoo, Otu, Haruko y toda la gente que intentó robarme la felicidad.

Cuando pienso en lo que paso o no entre ella y Otu, siento algo pesado en el estómago. Nunca le he preguntado, no tengo derecho. Si yo soy el principal culpable. Tengo que dejar, por fin, mis celos atrás. Tengo que madurar. Ella me ama. Ella tuvo a mi hijo. Ella tendrá a mis otros hijos. Ella es mi prometida, mi amiga. Ella se ha esforzado mucho por ser una "mujer de hogar" para mí, sin acabar de entender, que es eso lo que amo en ella, que no es una mujer de casa, sino una guerrera.

Desde que desperté, no me ha repetido que me ama, ni yo a ella. Me ha golpeado al menos unas ocho veces desde entonces y peleamos por cualquier cosa. ¡Es como un sueño! En parte, las cosas son como antes… y adoro eso. Adoro a Akane.


FIN