Secretos Ocultos
--
El sol brillaba en todo su esplendor, abrió los ojos con deseos de querer volver a cerrarlos y quedarse en la calidez de su cama, el fin de semana había pasado sin siquiera sentirlo con tanta tarea y justo la noche anterior se había desvelado escribiendo un ensayo, pero en fin nuevamente a iniciar la semana, hizo una mueca de disgusto ante el sonido fastidioso de la alarma y con un movimiento nada delicado presionó el pequeño botón sobresaliente de la parte superior del aparato, ni hablar tendría que ir a la Universidad a buscar la biblioteca para realizar sus demás labores, y con esto nuevamente recordó a aquel chico con molestia, si le hubiese llevado a la biblioteca, no tendría nada que hacer tan temprano en la Institución y mucho menos teniendo descanso del trabajo, con bastante fuerza de voluntad se levanto de la cama pesadamente- brrr ¡que frío!- se abrazo a si misma, mientras caminaba hacia al ducha, cuando fue detenida por el sonido de un carro, que a juzgar por el ruido, algo malo andaba con su motor, y eso que no tenia profesión de mecánica, pero de tantas idas al taller, algo tenia que haber aprendido, corrió la cortina ligeramente observando la casa de enfrente y al parecer al nuevo dueño que se disponía a bajar del coche, vaya hasta que al fin le encontraron venta a esa casa, después de tanto tiempo deshabitada, no tenia idea de por que los vendedores procuraban no ofrecerla, y de repente justo el fin de semana pasado llega este extraño y exige comprarla, sin siquiera optar por ver otras opciones, bueno eso le había comentado la señora Hikairi, sonrió al recordar a la regordeta y simpática señora, a saber como esta señora conseguía estar siempre enterada de todo...observó cada movimiento de su nuevo vecino, cuando de manera imprevista este volteó hacia ella, o al menos así lo pensó, el chico le observo con mal gesto y fastidio, al ver eso, al instante tapo el espacio antes descubierto - vaya genio que debe traerse el tío –se detuvo unos momentos y giro en dirección a la ventana mirando fijamente un punto inexistente- aunque esos ojos...me recuerda a alguien –movió en negativa su cabeza- No, seguro que lo confundo, en la vida lo eh visto –checo su reloj- ¡dios! Si no me apuro no me va alcanzar el día! –corrió hacia la ducha, de desprendió de sus ropas y caminando hacia la regadera abrió el grifo del agua, cerro los ojos esperando sentir la sensación del calido líquido, cuando de manera instantánea abrió los ojos desmedidamente –¡Esta helada!
--
El vecindario a las 6:00 AM parecía vacío y desierto, por el silencio que inundaba sus calles, sin embargo el cerrar de una puerta y el sonido de un motor encendido rompieron con ese silencio, Akane ya se encontraba afuera de su casa, esperando el tiempo suficiente para que el carro se calentara, se abrazaba a si misma, mientras permanecía parada a un lado del carro, miro de reojo hacia el otro lado de la calle al sentir que alguien la miraba y efectivamente, ahí estaba el tipo de hacia unos minutos, al parecer se había percatado de que ella se había dado cuenta de sus miradas, puesto que se giro a lo que parecía ponerle seguro a su puerta.
Akane le miró por unos minutos- que extraño es –cuando un ruido extraño de su motor al apagarse la hizo volver a su realidad nuevamente- ¡no, no, no! ¡Por favor no me falles!- corrió a abrir el cofre y lo examino, no es que fuese experta en mecánica pero le sabía unas cuantas mañanas, que por lo visto en este caso no ayudaban en nada- ni hablar, por esta vez será autobús- suspiró resignada, saco sus cosas del carro, cerró con seguro el mismo y se encamino hacia la parada de autobús, mentalmente se iba programando todo su día, caminó lentamente por la calle, cuando escucho tan de repente el sonido de una voz masculina.
-"Oiga" ¿necesita ayuda?-
-¡Ay por dios!- un pequeño exalto invadió su cuerpo, se detuvo al instante, llevando su mano derecha a su corazón en un intento de calmarlo, observo al coche que justamente se paraba junto a la orilla donde ella transitaba, se acerco un poco y observo a quien le hablaba, arqueo una ceja en duda, pero si era el nuevo vecino, si será hipócrita, pensó, o seguro que tuvo lastima, no ha sido una buena mañana y no pienso darle lastima a nadie, sentenció con molestia como idea final en su mente, posó ambas manos a cada lado de su cadera y miró con indiferencia a aquellos ojos que le miraban con fingida amabilidad, según su percepción- no suelo hablar con extraños, y no, no necesito ayuda –se giro orgullosamente dándole al tipo una vista de su perfil- que tenga buen día – habló sin mirarle y sin mas inició de nuevo su camino.
El chico se encogió de hombros y con un apagado –igualmente- y simplemente se siguió de largo.
Akane le observo pasar, siguió su camino hasta llegar a la parada, a esas horas prácticamente desierta, se sentó a esperar en una de las bancas, mientras pensaba en el suceso anterior – vaya al parecer sabe algo de mecánica, en fin bien por él... será que malinterprete su intento de ayuda, vale pero tampoco era para que me asustara, mmm debería pedirle una disculpa... –automáticamente negó con su cabeza- no tengo por qué, además lo que le dije es verdad, para mi es un extraño, sabrá dios si es un maniático sexual absuelto o un asesino en serie o ambas cosas –sonrió divertida- aunque no tiene cara de nada de eso, es tan serio - ahora había tenido mas oportunidad de mirarle la cara- es guapo no lo voy a negar, y no me puedo quitar de la cabeza el que me recuerde tanto a alguien, pero a quien?… esos ojos en verdad eran hermosos, pero también si mi percepción no me falla parecían tan llenos de secretos, se podría distinguir que ocultaban muchas cosas, si no fuese por que no le conozco, diría que le cuesta mares ser amable –el sonido del toque de la bocina del autobús, interrumpió sus pensamientos, se puso de pie y lo abordo, iniciando su camino hacia la Universidad.
--
-Ha vuelto a suceder directora –la cara horrorizada del velador le confirmaba a la mujer de que iba este nuevo problema.
-¿Estas seguro? –Pregunta que realizó con relevante ansia, mientras se acomodaba en su cómoda silla tras su escritorio-
-Totalmente –su tono era más pausante y tranquilo, aunque aun se distinguía cierto nerviosismo- las cámaras captaron cuando la joven estaba limpiando la cocina de la cafetería –camino de lado a lado, haciendo ademanes con sus manos- la grabación corto, quedando la chica con gestos de terror, una total oscuridad y luego solo la lluvia fija en la pantalla en señal de que no había más que ver, cuando recién vi la cinta esta mañana, quise suponer que había logrado salir, que tal vez hubiese sido un fallo de la cámara, pero entonces Himiko me informo de una llamada de su madre, bastante preocupada por que la joven no había aparecido en toda la noche, eso dejo en ruinas mi suposición –dejo de hablar y en ese instante se detuvo-
La mujer masajeó levemente su frente- Esto no debía haber sucedido, que no se le informó de los horarios estrictos de salida –encaro al guardia con voz desesperante-
-Si se le informó, pero creo que no sabiendo la razón de esas medidas, no le dio importancia al asunto
-Ese es el problema, que este asunto tiene mucha mas importancia de la que se cree... –tomo el teléfono mientras marcaba una clave- Himiko hágame el favor de poner un nuevo anuncio en el diario, para la contratación de ayudante de cafetería –colgó al escuchar una respuesta afirmativa a su pedido, volvió su vista a la persona que le miraba con miedo, impotencia, decepción, culpabilidad, en fin un sin fin de sentimientos, mas sin embargo tenia que guardar la calma y mantener la frialdad, si no lo hacia ella, entonces quien lo haría, no podía darse el lujo de entrar en pánico.
-Pero señorita Mitsuki que pasará con la madre de esta chica, que cuentas se les rendirá –su voz denotaba el nerviosismo y desesperación acumuladas-
La aún joven y madura mujer, mas sin embargo bastante especializada para cargar hoy en día con ese gran cargo sobre sus hombros, hablo neutralmente, sin mostrar algún tipo de sentimiento- Lo que hacemos siempre Hatsuke, esperar tres días, al cabo de esos días es bien sabido por usted, que las familias y la sociedad se olvidan de la hija o hijo desaparecido, como si en ningún momento hubiesen existido –tomo un bolígrafo iniciando el llenado de unos formatos de ingreso, que habían quedado pendientes en su día laboral de ayer.
El hombre de avanzada edad, abrió levemente la boca al escucharla, camino unos pasos acercándose hacia el escritorio y en un tono desesperado argumentó- Sabe bien que esto ya debe acabar, debe hacer algo…debe
Sus comentarios fueron callados al observar como la mujer se ponía de pie, recargando ambas manos extendidas sobre el escritorio y se inclinaba observándole con indiferencia y molestia- Te he dicho todas las veces que ha sucedido esto, que no se puede hacer nada, la escuela esta donde no debería estar, y yo no puedo hacer nada por ello, la fama y prestigio que alzan la categoría académica de nuestra institución no es aspecto que se consiguió gratuitamente en estos 17 años, todo tiene un precio Hatsuke, es verdad que ha habido esfuerzo por parte de todos, pero sabes bien que hay ese algo mas, que exige su cobro habitando en este Instituto y con cada situación de estas, y entiéndelo de una vez , por que no lo volveré a repetir…-hizo una pausa, reafirmando con seguridad lo que diría a continuación, y así remarco cada una de esas palabras- No estoy dispuesta a arriesgar el prestigio de mi Institución, estuve aquí desde su fundación, al igual que tú, desde aquel penoso accidente ,mezclado con aquella absurda maldición... y he luchado por no dejarla caer, me resigne desde hace tiempo llevando conmigo un sin fin de secretos, para tratar de mantener la normalidad en este nefasto ambiente – hizo una pausa, respiró profundamente volviendo a su postura recta, llevando ambas manos entrelazadas hacia su espalda, se giro a observar por su amplia ventana, la resplandeciente luz del sol que auguraba un día calido, y ante las facciones serias de aquel hombre, de nuevo hablo infundando en su tono mas calma- sabe bien que igual que usted, me siento mal por aquellas personas que han pagado un precio alto por estos beneficios, y que cuando esto inició, yo busque mas de una solución para detenerlo y todo fue en vano…no entiendo y todavía no logro comprender porque somos los únicos que debemos llevar esta carga a cuestas-cerró los ojos fuertemente ante estas palabras que le costaba tanto trabajo pronunciar- por que solo nosotros recordamos a cada una de esas personas inocentes…pero así es y así debe ser-giro levemente su cabeza observándole, mostrando parte de su perfil –solo queda la resignación y el buen deseo por esas personas –se dio vuelta completamente, quedando nuevamente frente a él, descifrando en aquel rostro gastado por los años la misma impotencia e incredibilidad de hacia 17 años, cuando en ese tiempo se desatara esta terrible condena.
Observo sin inmutarse y manteniendo su porte de fortaleza, como el anciano guardia Hatsuke abandonaba la oficina sin más que decir, se mantuvo en la misma posición imponente hasta ver como la puerta se cerraba, justo hasta ese momento, se dejo caer sobre la silla que adornaba su oficina tras su escritorio con desgane, rompiendo con todas las apariencias minutos antes construidas en su persona, llevo su temblorosa mano izquierda hacia su pecho, masajeándolo levemente, una lágrima traicionera paseo lentamente sobre su mejilla seguida de otras cómplices, con su mano diestra tapo rápidamente su boca con miedo de que su intento de llanto silencioso fuese escuchado…
--
Akane observó con ojos curiosos el gran edificio, al fin había obtenido las indicaciones correctas para hallar aquella parte de su nueva escuela que le había causado tantos problemas el pasado viernes, subió las escaleras, que ahora ya eran familiares para ella, vaya tres largos pisos, al menos ya estaba llegando al tercero, camino por el extenso pasillo, a su final visualizó una gran entrada, dos puertas de cristal, apresuró su paso, empujo una de las puertas, introduciéndose a aquella amplia sección, dejo su bolso a la entrada junto a los demás objetos que no se permitían introducir –Vaya…si que es gigantesca, bueno al menos es mucho mejor que la de mi antigua escuela –hablo por lo bajo mientras caminaba por uno de los amplios pasillos atestados de libros, se detuvo, tomo un libro, que había llamado su atención, en su portada se leía "La mente y su enigma", curioseo por su amplia variedad de temas en su índice- bien, serás el primer libro que lea en mi tiempo libre, pero será después, seguro tienen un límite y me urgen mas los otros libros.
Justo colocaba nuevamente el libro, cuando se percato de aquellos ojos azules como un inmenso y profundo mar, que le habían causado un suspiro secreto, la primera vez que los vio, noto como aquellos cautivadores ojos no dejaban de verla, lo que le ponía bastante nerviosa, el libro que apenas y había tocado el estante, resbaló de su mano, haciéndola cortar con aquel contacto visual, para agacharse y tomarlo de nuevo, se levanto, abrazando el libro con ambas manos, dirigió su mirada hacia aquel pequeño espacio vacío, con intención de ver nuevamente aquellos ojos, pero ya no estaba, solo el hueco vacío, colocó el libro con decepción, reprendiéndose mentalmente por ser tan torpe, tan sumergida estaba en sus pensamientos que no dio por cuenta que alguien estaba justo a un lado de ella
– ¿Le puedo ayudar en algo?
-¡Ah! –un notorio grito se le escapó, y fue apagado por una de sus manos, observo como un chico que estaba justo al final de ese pasillo sumergido con en un libro, le dedicaba un nada discreto "shsssss" con una cara de relevante molestia, acto que hizo sonrojar de vergüenza a la chica, llevó su otra mano hacia su pecho, sintiendo su agitado corazón, giro su cabeza para observar al causante de su bochorno, y el solo verle le hizo molestarse mas por su nada elegante situación de hacia unos segundos, contuvo su enojo y dirigiéndose a él habló en voz baja con ciertos dejes de molestia.
–Que le sucede, que acaso no sabe hacer de perdida un pequeño ruido al caminar
Le miro con el seño fruncido, mientras el chico solo se limito a sonreírle y extenderle su mano en cortesía, lo que le desarmo completamente –Mi nombre es Ranma Saotome
Cogió su mano por educación saludándole amablemente, pero aun sin lograr expresar algo mas que desconcierto en su rostro, se aclaro la garganta y como pudo habló – Mu..mucho gusto, mi nombre es Akane Tendo...
--
Notas de la Autora:
OK ahí tienen la respuesta, yo dije que seria pronto, en fin gracias a quienes se han dado tiempo de darle una leída a mi historia y bueno en verdad me agradaría leer sus opiniones.
¡Saludos!
