La chica observaba los incontables lugares que pasaban tras la ventana del auto sin prestar demasiada atención en alguno en es

La chica observaba los incontables lugares que pasaban tras la ventana del auto sin prestar demasiada atención en alguno en especial, no tenía deseos de charlar, a decir verdad no sabía que decir, y sinceramente no le interesaba ser la causante de entablar palabra alguna, no sentía miedo, eso era...raro, en fin sino fuera por que necesitaba de esos libros…

Demonios los libros! –Dijo con preocupación al recordar ese pequeño detalle que le tenía justo en ese momento en el asiento del coche de un total extraño, dirigió su vista hacia Ranma quien ya le veía de reojo- ¡Debemos regresar! Justo los dejé bajo mi silla en el salón –pronunciaba cada palabra bastante alterada dirigiendo su vista al frente- seguro ahí sigue el guardia, no creo que no pueda hacerme el favor de permitirme entrar por ellos –con esto ultimo volvió a ver a Ranma quien permanecía en silencio y aún conducía en la misma dirección sin inmutarse –¿que parte de tenemos que regresar no se entendió? –habló ya bastante molesta.

-Cálmate, a la Universidad no se puede volver ya, son mas de las 10:30, es peligroso estar tan tarde por sus pasillos –hablaba sin dejar de ver el camino- No te preocupes por los libros, te aseguro que no les sucederá nada- dijo esto dedicándole una rápida mirada de tranquilidad a la consternada chica.

Akane no reparó en la pequeña frase de peligro que empleo el muchacho, solo captó el "no se puede"-Pero los necesito, precisamente los eh sacado para realizar mis deberes, yo mañana trabajo, no me da tiempo, solo en la noche – decía desesperada

-Nuevamente te digo que no te preocupes, tengo los mismos libros que sacaste en mi casa, no tengo ningún problema en prestártelos –sonrío al ver a la chica mas calmada y continúo- además de que este percance decide en que lugar tomaremos nuestro café.

No hubo más palabras, la chica nuevamente dirigió su vista a observar tras la ventanilla, miles de ideas pasaban por su mente, ahora si nacía en ella un poco de ese ausentado miedo, que rayos era todo esto, una cosa era tomar un café en un establecimiento público y otra muy distinta entrar a la casa de un desconocido, lo mas rescatable de ello era que al menos sabía lo básico de defensa personal y no dudaría un instante en improvisar con cualquier objeto a la mano, con este pensamiento y otros mas, divago en su mente todo el camino, como ya era usual en ella.

-Akane –toco ligeramente el hombro de la chica al no obtener respuesta al primer llamado.

-Oh ya llegamos –volviendo de sus pensamientos observó el sitio donde estaban, su vecindario y específicamente la cochera de él, llevó su mano hacia la manija de la puerta con intención de abrir.

-Espera un segundo ya te abro yo –dijo rápidamente el chico, saliendo del auto y dejando sin terminar la acción de la chica, rodeó rápidamente el auto y abrió con caballerosidad la puerta.

Akane bajó lentamente, llevando consigo su bolso y su carpeta de apuntes, se mantuvo en silencio, dudó por unos instantes cuando el chico abrió la puerta de la casa y le invitó a pasar, pero accedió a adentrarse en aquella casa, observó cada rincón de la antigua casa, y llegaba a esa conclusión porque su decoración era bastante tradicional y algunos detalles ya lucían deteriorados, reparó en una foto colocada en la pared, esto le hizo detenerse para mirar con mas atención, una familia se veía en ella, los padres y dos pequeños con notables diferencia de edades, observó cada rostro y pudo deducir rápidamente que Ranma era el hermano menor, dirigió su completa atención al chico mayor, estaba segura que le había visto en alguna parte…pero ¿donde?

-La sala es por acá…

Como si hubiese sido descubierta haciendo algo malo, la chica se exalto levemente y sin decir nada solo camino por el pasillo para adentrarse a la habitación a la que el chico le guiase.

-Toma asiento por favor – dijo Ranma mientras se encaminaba hacia la chimenea con intención de encenderla – hace algo de frío no te parece- habló tratando de eliminar aquel silencio.

-Si –fue la hueca y rápida respuesta de la chica, quien no dejara de ver su regazo con nerviosismo.

Al lograr su cometido y hacer mas calida la estancia con el fuego de la chimenea, se puso de pie observando a la joven –No tienes por que estar asustada.

Este comentario hizo que la chica levantará su vista observándole de manera orgullosa-Y quien ha dicho que yo estoy asustada –se recargó sobre el sofá tratando de lucir lo mas cómoda posible ante la vista de Ranma –no debería sacar conclusiones por su cuenta –dijo esto ultimo cruzando los brazos.

-No lo hago, solo digo lo que veo –sonrió-

-No todo lo que vemos tiende a ser lo cierto señor Saotome –le miró con su acostumbrado enfado-

Ranma sonrió abiertamente y señalo con su dedo índice como horas antes lo hiciera la chica- Uno te pediré que de igual forma te dirijas a mi, de tú –mantuvo su sonrisa al ver a la chica hacer una mueca de desagrado con su boca- y dos, tal vez no todo, pero hay cosas, situaciones o señales que son muy ciertas y fáciles de apreciar.

-Entonces señ...-se aclaro la garganta-…Ranma creo que necesitas empezar a apreciar mejor las cosas, situaciones o señales –cruzó las piernas manteniendo una sonrisa sarcástica en sus facciones, procurando con todo esfuerzo lucir cómoda.

Ranma conservó la sonrisa, podría responder, si, pero no quería llegar a una batalla mayor de "apreciación", era totalmente visible a sus ojos que esa chica no quedaría complacida si no fuese ella la que dijera la última palabra sobre el tema, es obstinada, pensó el chico ampliando mas su sonrisa ante los ojos de Akane quien ya se empezaba a sentir incomoda por la nada discreta mirada del joven, además de esa sonrisa.

-Y… espero esto no lleve toda la noche –desvió su vista hacia la intensa fogata proveniente de la chimenea-

-No te preocupes, solo parte de ella –observó como la chica rápidamente dirigió su mirada hacia él- y… ponte cómoda, iré a preparar el café –salió de la habitación para luego regresar y asomar medio cuerpo por el marco de la puerta – ¿Con cuantas cucharadas de azúcar?

- Mmm dos –dijo observándole-

-¿Leche?

-No

-Bien –y sin mas desapareció completamente, solo dejando el sonido de los fuertes pasos hacia la cocina, y a la chica con aparentes facciones de preocupación, se recriminaba una y otra a vez a si misma, Akane en que diablos te has metido esta vez, y si es un maleante, y si mejor debo irme, se puso de pie con intenciones de salir de ese lugar, pero no! Se irá con la finta de que estoy asustada y de que soy una mujer débil, se sentó nuevamente apretando con fuerza su regazo, pero...es que si estoy asustada, por dios, no le conozco, y estoy en su casa.., buscó con insistencia en su bolso, y para mi mala suerte no traigo el spray de defensa, mordió ligeramente su labio inferior ante su indecisión, al diablo!, estaba a punto de ponerse de pie cuando el chico entro llevando en sus manos una bandeja con dos tazas sobre esta.

Aquí tienes –dejo una de las tazas sobre la mesa, frente a ella y coloco la otra de su lado, tomando asiento en el sofá frontal.

Gracias –observó el negrusco líquido yaciente en aquella taza de porcelana.

No le he puesto nada que no forme parte de los ingredientes universales del café común –sonrió al ver la expresión de la chica-

Akane en su afán de orgullo tomo la taza y bebió un poco de su contenido, tratando de dejar en claro al chico que ella no tenía ningún tipo de temor ni miedo en ningún sentido, cosa completamente diferente.

-Al menos ya vas tomando confianza –sonrió tomando la taza entre sus manos y bebiendo un poco.

-Si claro lo que sea –mantuvo su tono de molestia- y podría saber… ¿por que quisiste tomar un café conmigo?

Ranma deposito la taza sobre la mesa de centro con toda tranquilidad – pareciese que fuese lo mas extraño del mundo el que te inviten a algo Akane.

-Pues no es exactamente extraño el que me inviten un café –entrelazo sus manos sobre su regazo- lo extraño es que lo haga una persona que en mi vida he visto, ni eh hablado con el, ni le conozco –arqueo una de sus cejas- y sinceramente si hubieses llegado de buenas a primeras con tu linda cara a pedirme que tomara un café contigo, mi respuesta literalmente hablando hubiese sido un "vete al diablo" –sonrió al termino de aquella frase.

-¿Consideras que soy lindo? –Rió ante la iniciante expresión de molestia de la chica – ya va, no te molestes más, bien, eres prácticamente mi vecina, nos teníamos que conocer en alguna situación, que mas da si la adelante un poco. –Sonrió expectante por alguna respuesta de la joven-

-Vaya que eres humilde…-respiro con más tranquilidad- y…que es lo que haces en la Universidad, claro está, además de manipular chicas con los libros para invitarlas a salir.

Ranma rió ante este último comentario – Bueno yo estudio ahí, tenia asuntos que resolver en este lugar y me vi en la necesidad de dejar mi antigua escuela para estar en esta y… es todo –Concluyó sonriendo con seguridad, pero transmitiendo con aquella mirada algo más, Akane pudo percibir esto, pero no quiso profundizar más en el asunto, su razones tendría para no extenderse en explicaciones sobre su reciente presencia en el sitio.

-¿En donde estudiabas? –preguntó con sincera curiosidad.

- En la Universidad Musashi –Tomó tranquilamente otro sorbo de su café-

Akane quien observaba inmersa aquel liquido negruzco dirigió su mirada hacia la de él- ¿Nerima? ¿Vivías en Nerima? –dejó la taza sobre la mesita al ver como el asentía en afirmación- si que es chico el mundo –recargó su espalda sobre el respaldo del sofá- Yo también vivía ahí – sonrío tomando mas confianza.

Claro el Dojo Tendo –vociferó su pensamiento a oídos de Akane quien asentía animada- Sabía que tu apellido me sonaba,…debo decirte, que de pequeño me daba mucha curiosidad esa casa.

Lo sé es muy antigua –mantuvo su sonrisa- pero es grandiosa, tiene una fachada algo imponente, pero por dentro, realmente es maravillosa, calida… –a cada palabra los ojos de ella se iluminaban de la emoción, aspecto que no paso desapercibido para Ranma.

¿Les extrañas cierto? –preguntó cortando aquella ensoñación de la chica-

Si –dijo sin más comprendiendo de antemano a que se refería- a todos...no es fácil, cuando crees que realmente ya te acostumbras un poco, una llamada o un simple recuerdo te hace sentir de nuevo ese vació y extrañeza de sentirte en un sitio que no es el tuyo.

Te entiendo –Le miró comprensivo, realmente sintiendo cada palabra de aquella chica; había descrito exactamente como se sentía a menudo, demasiado de un tiempo para acá- Mi madre, mi única familia también se ha quedado en Nerima.

Perdón que sea entrometida…pero he visto la foto que tienes en la entrada, me supongo de tu familia –le observó dudosa, tenía que hacerle esa pregunta y sacarse de dudas- el chico que esta junto a ti en ella, ¿sigue en Nerima? –Le miró atenta a todos sus gestos, de un momento a otro cambiaron de seguridad a una tristeza, una sombra de vacío se reflejo en sus azules ojos, pero solo por segundos, ya que su seguridad característica, hizo acto de presencia nuevamente, toda esa faceta de él, dejo a Akane algo perturbada, no le cabía en la cabeza, como una persona podía expresar sus emociones y al instante aparentar como si nada hubiese pasado, a pesar de que ese aspecto fuera prácticamente parte de la base de su estudio.

No –fue la respuesta seca de él- el murió ya hace tiempo –tras esa confesión tomo otro poco de su café.

Yo.. –trato de decir que lo sentía-

Lo sé, yo también –dijo el sonriendo nuevamente-

Akane se mantuvo seria, era algo incomodo, en buena hora se le había ocurrido sacar el tema a flote, consultó su reloj, esperando de ahí sacar una justificación a su partida y para su suerte, la había –Ya es tarde, creo que es mejor que me vaya…si podrías…digo …los libros –dijo apenada, el que supiera algo de él, no le profería la total confianza y el que le prestara algo suyo, no le hacía sentir muy cómoda-

Cierto! los libros, -se puso de pie tomando ambas tazas de café – en un segundo los traigo –y tras eso salió de la estancia-

Akane paseo su vista a su alrededor, rezando por que ese segundo pasara lo mas rápido posible, y así fue, cuando menos, Ranma ya se encontraba junto a ella y con los libros prometidos en mano, la despedida no fue muy larga, tomo los libros, agradeció la hospitalidad y la amabilidad por el préstamo y tras un "buenas noches" salió de aquella casa que le turbaba todos los sentidos, caminó con rapidez pasando la no tan grande calle que le separaba, con llave en mano, no tuvo problemas para abrir y adentrarse lo más rápido que pudo en su propiedad, se descalzó y caminó hasta la sala, dejando los pesados libros sobre la mesita de centro, dio una rápida mirada hacia la contestadota, solo dos mensajes, seguro su padre y sus hermanas, pensó, camino hacia el pequeño aparato y presionando aquel botón de play, escucho con atención cada mensaje, uno era de su amiga anunciando nuevamente su dichosa sorpresa, y el otro era de ¿Ranma?, esto le dejo perpleja, abrió los ojos de par en par, en que momento, a que hora, y lo mas importante, como rayos había conseguido su número…seguía haciéndose cuestionamientos mientras el corto mensaje seguía..

-Hola Akane, soy Ranma veras la despedida ha sido tan rápido que no me permitiste decirte que aquí voy a estar para cuando me necesites lo que sea y en cualquier momento, de hecho quería darte mi número, pero he recordado que la señora Hikairi hizo una agenda para este vecindario con el teléfono de todos lo que habitamos en él, están ordenados por numero de casa, así que no será difícil encontrarme…-escuchó atenta, con que la Señora Hikairi, así que para eso es el librito rosa que esta en el gabinete, desde que estaba ahí jamás había puesto interés en husmear en él, pero en todo caso que le pasaba a ese tipo, ella no era ese tipo de chica asustadiza que necesitaba que un hombre le cuidase, por dios, que pensaba…como sea, daba igual, pondría su distancia con ese joven, no le daba demasiada confianza, al menos no completamente y algo en él le ponía nerviosa.

Notas de la Autora:

Aquí les dejo un capitulo más…que me ha costado bastante, ya que lo tuve que re-escribir de nuevo en solo un día, pues me causo un error en Word que aún no me explico como esto hizo que prácticamente se me formateara la memoria usb, debo decir que tengo los nervios hechos trizas, el coraje esta que no se me termina y pues la impotencia de haber perdido el trabajo de días, semanas y meses, ya lloré así que desahogada pues ya estoy - -U, en fin, no pienso dejar la historia, y si tengo que re-escribirla lo haré, pues tal vez lo que pasó sea para bien y alguna idea loca que haya dejado fuera en mi primera redacción, se de a notar y surja en esta segunda.

No se me desesperen, y les pido mucha paciencia, las ideas están, tengo anotaciones, tal vez no actualizaré entre semana, pero les aseguro que para el próximo fin tienen al menos uno o dos capitulo más.

Mil disculpas por las demoras, y espero este capitulo sea de su agrado, Saludos y que tengan una semana de lo mejor.

Atte.

Aredna- R