--Secretos Ocultos--
Los días habían pasado desde aquella extraña "cita" con su vecino, extrañamente y para suerte de ella, no se habían topado ni en la escuela, ni por su vecindario, a decir verdad sus horarios eran algo ajustados como para que se toparan en algún momento, ella trabajaba desde las siete de la mañana, hasta una hora antes de entrar a la Universidad, y de ahí en adelante, solo a sus clases, poco salía del salón y rara vez iba a la cafetería, nuevamente estaba tranquila ya tenía mas del mes en esa escuela, y se había adaptado lo mas posible a ella, aunque no hablaba mucho con sus compañeros como desde que entró, ya era mas afable la convivencia.
Era viernes nuevamente el fin de semana se aproximaba, al igual que el descanso para su mente y cuerpo, caminó por uno de los pasillos de la Universidad, ya eran las 8:45, la ultima clase al parecer se había suspendido, todos sonrieron gustosos, y corrieron a salir de la escuela, excepto ella, debía devolver los libros que había sacado, fuera quien fuera, no quería causarle problemas a Ranma, subió los escalones con tranquilidad, y justo antes de subir los últimos escalones vio una silueta, alta, y al parecer correspondiente a un chico, algún estudiante seguro, fue lo que paso por su cabeza, sin más terminó de subir los últimos escalones, iba a pasar de largo, pero tuvo curiosidad de ver quien era, de reojo trato de ver nuevamente hacia el sitio donde se veía aquella silueta, y cual fue su sorpresa al ver que no había nadie ahí, solo sombras, mordió su labio inferior tratando de contener ahí su reciente temor, apresuró el paso, no debía detenerse, podía haber sido una ilusión óptica, pero de esas ya llevaba varias desde que había entrado a esa universidad, las había pasado por alto, por que si pensaba demasiado en ellas, se volvería loca, caminó lo más aprisa que pudo, y su tensión se incrementó al escuchar unos pasos tras ella, dios como retumbaban en sus oídos, tenía pavor detenerse y voltear para ver quien era, quien le seguía, pero debía hacerlo, se paró en seco y justo cuando lo hizo los pasos se detuvieron, empezó a girar lentamente.
Frente a ella a una distancia no muy larga, había una pequeña pelota roja, de un momento a otro esta empezó a moverse en dirección recta hacia ella, pero…¿Cómo? Era lo único que rondaba en su cabeza, estaba a punto de los nervios, observó toda la trayectoria de aquel objeto, sin ser capaz de moverse un poco, la pelota se detuvo justo a unos centímetros de ella, dirigió su vista y pudo ver como escrito en la pelota había una palabra, que fue lo que dio rienda suelta a su miedo, en al pelota se leía "Largate" con una "tinta roja" al parecer aún fresca, no quiso comprobar si era tinta, dio vuelta y corrió hacia la biblioteca, las luces seguían encendidas, alguien tenia que estar ahí, escucho detrás suyos, risas infantiles, que no cesaban, y variedad de pasos tras ella, estaba a punto del llanto, cuando atravesó aquellas puertas de cristal, no pudo contenerse más, llevó una mano a su boca tratando de acallar su llanto, haciendo que en el acto los libros en sus manos cayeran al piso, no pudo detener las lagrimas, fluyeron sin poder contenerse, se sentía vulnerable, con un miedo que dolía hasta los huesos, fue entonces cuando le vio venir hacia ella, a esa persona que tanto había evitado, se le veía preocupado, pronto no pudo acallar sus sollozos, lloró como nunca, el miedo que sentía podía mas que toda su fuerza, temblaba de nervios, sintió como sus piernas ya no lo sostendrían más, lo ultimo que sintió fueron los brazos de Ranma rodeándola, después de eso todo se oscureció.
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-¡¡Directora!! –Gritó como ya era costumbre en aquel anciano hombre-
-Que sucede por que tanto escándalo –término de cerrar la puerta de su oficina-
-Una chica…estudiante…desapareció – le miró alterado-
-Pero si son las 9: 15 aun hay tiempo…eso no puede ser –dijo firmemente- que te hace pensar que desapareció –arqueo una de sus cejas-
-Esta prenda estaba tirada en el suelo –le mostró una blusa color rosa-
-Dios ya deberías tener experiencia –movió en negativa su cabeza dejando sin comprender al hombre frente a ella- donde encontraste esa prenda, llevame al lugar –y tal como lo pidió le indicó el lugar; el cual era los baños de la escuela.
Al entrar unos ruiditos se empezaron a escuchar, el hombre mayor se quedo tras la Directora –Señora tal vez sea eso...-dijo con temor.
-Puedo asegurarte que no es eso –camino lentamente tratando de ser silenciosa, dejándose guiar por los "extraños ruidos" , los cuales provenían del cuarto de servicio, donde se guardaban todos los artículos de limpieza- Hatsuke dame tu llave- susurró mientras el hombre sin comprender atendió a su mandato-
Lentamente, introdujo la llave, y con destreza abrió la puerta, encontrándose con una escena para nada moral, pero tampoco sorprendente para sus ojos, la chica con solo el sujetador puesto y una pequeña falda que poco le cubría sobre un joven con aún gracias al cielo los pantalones puestos, aclaró su garganta esperando ser escuchada por aquella pareja que parecía tener bastante energía, tosió fuertemente, lo que hizo romper el beso de aquellos dos jóvenes-
-Directora….-le miró avergonzada la joven semidesnuda, bajándose rápidamente del lugar que ocupaba sobre el chico quien también le miraba aterrorizado.
-Jóvenes si no pueden pagar un hotel, les sugiero ahorren –dijo duramente- esta institución no es uno, les hago saber por que por lo visto no se han dado cuenta- ambos chicos solo asentían con verdadera vergüenza.
-Ahora jovencita creo que esto es suyo –le extendió la blusa, la que al instante tomo la chica colocándosela encima- bien ya mas decentes, vayan a sus casas –y a punto estaban de irse airados de toda sanción cuando fueron detenidos en seco- y mañana los espero en mi oficina a primera hora, ¿esta claro?-Dijo autoritariamente-
-Si señorita-repitieron a la par-
-Ahora ya pueden retirarse –no falto más para que ambos salieran prácticamente corriendo-
-Pero como lo supo –decía Hatsuke quien había permanecido asombrado y algo avergonzado por su precipitado pensamiento.
-No por nada soy la Directora –camino hacia la salida seguida por su ya viejo compañero de trabajo- además –se detuvo abriendo la puerta- todos fuimos jóvenes –sonrío dejando de lado la seriedad caracterizante en ella para aligerar la situación-
-Eso es verdad señorita –sonrió saliendo tras la Directora-
Lo cierto era que Mitsuki sabía que una vez que esa cosa atacaba no dejaba rastro de absolutamente nada….
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-Se le ofrece algo más señorita –sonrío la amable aeromoza a uno de los pasajeros-
-No, gracias –la sonrisa fue devuelta por una hermosa joven pelirroja, quien suspiró al ver como la disponible aeromoza caminaba rumbo a la cabina por el estrecho pasillo alfombrado de un color gris.
Rebuscó entre su bolso, sacando de él una pequeña fotografía donde los protagonistas eran ella y un joven con la escasa edad de 16- Ryu…-una lágrima se escapó de sus verdes ojos, limpiándola al instante que guardaba nuevamente la fotografía, para ahora sacar un libro de portada negra con adornos dorados, bastante antiguo, esto se podía deducir dado que sus páginas se encontraban desgastadas y amarillentas, pasó su pálida mano por la portada donde se leía con letras doradas finamente detalladas con oro y resaltantes al tacto "Secretos Revelados de la Oscuridad", se atrevió a abrir releyendo un pequeño párrafo visible antes del contenido principal "No es una advertencia…es un llamado…quien lee estas páginas, no es por casualidad…ha sido elegido para cumplir su destino, su curiosidad le llevará a descubrir los secretos que la vida humana no podido plasmar y que solo el ser de la oscuridad ha podido develar, si eres el indicado seguirás adelante, y yo saciaré tu curiosidad y te daré tu oculto deseo, tu me saciarás y aceptarás mi deseo…" un poco debajo de este párrafo una gota de sangré oscura era visible, sus ojos la vieron provocando que rememorara todo con tal rapidez que no pudo reprimirlo, cerró el libro y lo guardó con rapidez en su bolso, como si este quemara, le era aún imposible aceptar ese libro, y su contenido era el motivo por el que años atrás, perdiera el derecho sin tregua a ser feliz en su presente y futuro.
Notas de la Autora:
Un capitulo más, lo prometido es deuda, espero les guste…ah! Y aprovecho el espacio para anunciar que después de haber tenido la idea antes de publicarlo y por consideración a un comentario, tal vez "Adicto a tu sabor" tenga una breve (eso digo ahorita) continuación, aunque igual todo depende de la respuesta de ustedes.
Les agradezco a quienes hagan la lectura y les mando un gran ¡Saludo!
Atte.
Aredna-R
