Nota:

Thor es el dios del trueno en la mitología escandinava. Es el hijo del dios mayor Odín y de la diosa Jöro. Tras el Ragnarok, Odín muere y Thor sucede a su padre en el trono de los dioses. Esta función de dios mayor es más conocida dentro de la mitología germánica. El objeto más representativo de Thor es su martillo de guerra de mango corto, llamado Mjolnir, creado por los enanos Sindri y Brok.

No tiene nada que ver con el personaje del fic, sólo es un pequeño apunte cultural, que nunca están de más.

No ha pasado un año, cuando digo "un año sin verse" me refiero a la busqueda de los horrocruxes, pero aun así, no descartó dar un salto temporal de dicha magnitud o superior más adelante.

3

La magia es poder

- No vas a conseguir que cambie de opinión, Hermione, siguo pensando que es un cabeza hueca

- Vamos, Ron, ya te digo que Harry tiene buenas razones para querer pasar un tiempo solo.

- Pues dime cuales son.

- Eso no puedo decírtelo, pero si te puedo decir que Harry es...

-... un idiota rematado - la cortó Ron.

- ¡Ron! - se escandalizó Hermione - Ya te he dicho que no lo hizo por gusto.

- Yo leí la carta al igual que tú, y a no ser que hubiese escrito algo con tinta invisible, no vi explicación alguna de porque se marchaba ni donde - apuntó Ron, enojado con su amigo y ahora un poco con su novia.

- Sí dice donde va - lo corrigió Hermione.

- Claro, a "buscar los secretos de la verdadera magia" - se mofó Ron, escéptico - ¿Pero que clase de estupidez es esa?

- ¡Ron! - se escandalizó de nuevo Hermione - Harry es nuestro amigo, debemos respetarle y apoyarle en las cosas que quiere hacer.

- Si lo que quiere hacer es que mi hermana se pase el día como Nick Casi-Decapitado, creeme Hermione, yo no pienso ni apoyarle ni respetarle - sentenció Ron.

- No tienes nada que reprocharle a Harry en ese aspecto, si ella decide estar así es por su culpa - terció Hermione.

- Claro que tiene la culpa, por enamorarse de él.

Hermione se levantó de su butaca algo cansada ya de la interminable discusión sobre las decisiones de su mejor amigo. Éstas no habían cesado desde la marcha de su amigo y como muy bien decía Ron de sí mismo, no había cambiado de opinión en absoluto y no pensaba ceder un ápice.

- No entiendes nada, Ron - dijo mirando por la ventana de la cocina.

- ¿Y qué es lo que habría de entender? - preguntó la voz del chico desde el salón.

- Ya te he dicho que no te lo pienso decir - repitió Hermione, visiblemente harta de la discusión.

- ¡Ah, pues entonces no esperes que entienda nada! - exclamó el incansable pelirrojo - Si no...

Pero Ron se calló al instante al ver a su hermana bajando las escaleras con El Profeta en la mano. Pasó de largo sin ni siquiera percatarse de la presencia de Ron y Hermione y se sentó en una silla en la cocina. Toda su atención era acaparada por el periódico.

Hermione se acercó por detrás para leer el titular del diario que rezaba:

MISTERIOSA DESAPARICIÓN DE HARRY POTTER

Tomó una silla y se sentó junto a Ginny para leer también la noticia.

Hace ya un mes de la misteriosa desaparición de Harry Potter, al que no se le ha vuelto a ver desde los días posteriores a la muerte de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado. Fuentes cercanas al joven han afirmado que sólo se trata de unas vacaciones para despejarse y alejarse de la presión mediática, pero existen rumores más siniestros sobre su marcha.

Algunos aseguran que ha sido capturado y brutalmente asesinado por los mortífagos que aún están en libertad. Otros aseguran que el chico estaba tan ligado a El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado que la muerte de éste supuso la muerte del otro.

"La magia que el chico debió utilizar para acabar con Quien-usted-sabe debió ser muy poderosa" declaró un trabajador anónimo del ministerio(inefable, Departamento de Misterios) "A tan corta edad y con tan poca experiencia pudo haber causado daños irreversibles tanto física como psicológimente en el muchacho, llevándolo a la muerte en un momento determinado".

El cadáver de El Chico que vivió (o tal vez no) aún no ha sido hallado, teniendo en cuenta que estos rumores...

Hermione no necesitó leer más, le arrebató el periódico de las manos a Ginny que ni siquiera opuso resistencia, y lo tiró al suelo, donde fue recogido por Ron que comenzó a leer la noticia. Luego pasó una mano por los hombros de Ginny y la miró. Tenía la cabeza gacha, los ojos vidriosos y respiraba entrecortadamente mientras parecía luchar contra el impulso de llorar mares de desesperación.

- ¿Estás bien? - le preguntó.

Ginny parecía no haberla escuchado, puesto que su lucha interna era muy dolorosa y le costaba asimilar lo que acababa de leer. Lentamente alzó su pecoso rostro hasta clavar la mirada en los castaños ojos de Hermione.

- ¿Tú crees que él está m...? - pero no pudó concluir su pregunta porque algo pesado golpeaba lo más profundo de su ser al imaginarse a Harry muerto.

- ¿... como dicen los rumores que está? - terminó Hermione con delicadeza - No, no lo creo. Sabemos a donde fue, sabemos porque desapareció.

- Pero podría estarlo - apuntó Ron desde el otro extremo de la estancia, donde había terminado de leer la noticia sobre la desaparición de Harry.

- ¡RON! - repitió Hermione por tercera vez en aquella mañana, pero esta vez no lo hizo escandalizada sino tremendamente enfadada.

- ¿Qué pasa? - replicó el aludido - Es la verdad.

- ¿No te das cuenta de lo mal que lo está pasando tu hermana?

- Por culpa de ése estúpido.

Detuvieron la nueva discusión al oir una silla arrastrarse violentamente. Ginny, con un rastro de lágrimas en los ojos, corrió hacia las escaleras y se perdió por ella.

- ¿Vés lo que has hecho? - reprochó Hermione.

Ron bufó y salió al jardín dejando sola a una Hermione que se subía por las paredes.

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Tal y como había prometido Thor, el entrenamiento era extremadamente duro y agotador. Debía tratar de hacer magia sin varita, meditar durante horas para evadir los pensamientos que desviaran su atención, en los que frecuentemente se encontraba cierta chica pelirroja, practicar su rama de la magia más odiada, la oclumancia, y extenuantes sesiones de ejercicio físico. Todo esto unido a que debía buscar su propio alimento y su propio refugio. Ante aquellas circunstancias era un auténtico milagro que Harry siguiese vivo tras tres semanas de convivencia con Thor.

- ¡No puedo más! - exclamó Harry, totalmente exhausto, tumbándose sobre el suelo.

En el preciso instante en que su cuerpo tocó el suelo una alta figura apareció a su lado y notó como su alma se desgarraba y toda la tristeza del mundo lo invadía. Aquello era un dementor. Pero algo no cuadraba, ¿por qué no hacía frio? La tristeza lo seguía invadiendo y la desesperación crecía en su interior.

"No vas a sobrevivir al entrenamiento".

"Tengo que conseguirlo".

"¿Para qué?"

"Quiero volver a ver a Ron y Hermione... y a Ginny"

"Ella ya no te quiere, y ellos lo pasan mejor sin tu molesta presencia. Tienen más tiempo para pasar a solas sin tenerte a ti entrometido".

Su mente volvió a la normalidad tan bruscamente como había divagado hasta esos extraños pensamientos. Alzó un poco la vista para ver la alta figura que se encontraba a su inmediata izquierda. Aquello no era un dementor. Unos ojos negros como la noche e inexpresivos lo miraban desde la altura.

- ¿Qué... qué me ha pasado? - preguntó incorporándose lentamente sintiendo de nuevo el cansancio de todos sus músculos - ¿Lo hizo usted?

- Sí, y también podrás hacerlo tú, si no desfalleces y pereces antes - dijo con algo de enojo en la voz -. Tienes que luchar, si no tienes fuerza de voluntad no podrás seguir afrontando el entrenamiento.

- ¿Y si no lo siguo?

- Mueres.

- ¿Y si decido marcharme y no terminar?

- Mueres.

Harry alzó una ceja mirando directamente a los ojos a su "maestro".

- ¿Piensa matarme? - preguntó desafiante. Sabía que no tenía oportunidad alguna contra él, pero no por ello iba a dejarse humillar.

- Yo no, te matará el bosque - contestó Thor.

- ¡¿El bosque?! - exclamó extrañado - ¿Cómo qué el...?

- Ya habrá tiempo para las explicaciones - lo cortó -. Ahora quiero desmostrate una cosa.

Harry aguardó un tanto intranquilo mirando con desconfianza a los altos arboles que rodeaban el claro donde se encontraban ambos.

- Te pedí que trataras de practicar magia sin varita, ¿verdad? - Harry asintió - Bien, pero realmente no te expliqué el porque de dicha practica.

Era cierto, hasta ahora nunca le había explicado por que hacía lo que hacía.

- Las varitas no son más que un objeto que se utiliza para dirigir la magia - comenzó Thor.

Harry no comprendió aquel concepto, así que adoptó una expresión de cortés desconcierto que Thor captó al instante.

- La magia está en el mago, no en la varita - dijo tomando una pequeña rama del suelo -. Las varitas son prescindibles. Una vez que domines lo que voy a enseñarte, cualquier objeto sera una varita. ¡Diffindo!

Apuntó con la rama al árbol más cercano, que se cortó por la mitad y cayó al suelo pesadamente provocando un estremecimiento del suelo.

- ¡Vaya! - exclamó sorprendido Harry.

- La magia está dentro de ti, te proporciona la capacidad de utilizarla a tu antojo sobre todas las cosas.

Un siniestro recuerdo llegó a su mente: una vasta escultura de una bruja y un mago sentados en tronos formados por imnumerables muggles y con un letrero que rezaba "La magia es poder".

- Y tiene razón, pero Voldemort le dio un mal uso - dijo ante la incredulidad de su pupilo - La magia te da poder sobre todas las cosas.

Levantó la mano con la que no sujetaba la rama en direcció al árbol caido y éste se elevó y se reparó al instante. De él salieron unas nuevas ramas y brotaron pequeñas hojas.

- ¿Puede... puede devolver la vida? - preguntó Harry.

- Sólo la que he quitado con mi propia magia - aclaró Thor viendo un pequeño brilló de ilusión en los ojos del chico.

- ¡Oh, vaya! - exclamó Harry desilusionado.

Por un maravilloso instante se vio rodeado por Fred, Lupin, Tonks, Ojoloco, Dumbledore, Sirius, Cedric, sus padres... Pero aquella imagen se desvaneció en su mente.

- Pero si te enseñaré a evadir a la muerte.

- ¿Cómo? - preguntó Harry, algo menos interesado

- Todo a su tiempo - lo frenó Thor -. Ahora quiero que comprendas el concepto que te he dicho: la magia está en ti, no en tu varita.

Harry asintió y quedó expectante a las próximas palabras de Thor, pero éste se limitó a girar sobre sí mismo.

- Por hoy puedes descansar.

- Un momento, cuando se refiere a evadir a la muerte...

- Me refiero a contrarrestar los efectos de las maldiciones asesinas.

- Pero los hechizos defensivos no pueden con el Avada Kedavra - dijo Harry.

- Es cierto, no existe ningún hechizo que pueda en él - accedió Thor.

- Pero entonces...

- Mi querido muchacho, ya te he demostrado que se puede hacer magia sin hechizos.