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Vuelta a casa

Miró el horizonte desde el linde del bosque. A su lado, Thor entrecerraba los ojos ante la pequeña luz del sol que se resistía a morir para dar paso a la oscuridad de la noche.

- Bueno - se volvió para mirar a su maestro directamente a los ojos -, esto significa un adiós.

- Si, pero no pienses que es un adios definitivo, Harry.

- ¿Qué quieres decir? - preguntó.

- Recuerda que aún te queda la última prueba - contestó llenando su voz de misterio.

- ¿Y cuándo será?

- Tendrás que esperar un tiempo - se limitó a responder.

Pensó un poco en las palabras de su maestro, y se exasperó por su falta de información, para Thor era preocupantemente divertido hacerlo esperar para conocer las respuestas a las preguntas que continuamente rondaban la mente de su alumno.

Obligó a su mente a dejar de pensar en Thor y mirar hacia delante, a lo que se aproximaba y lo que dejaba atrás. La perspectiva de volver a ver a la gente que quería le hacía sentir un poco de felicidad, pero el encuentro con sus padres había sido una experiencia demasiado... había sido demasiado.

Comenzó a caminar sin mirar atrás, alejándose de Thor. Sabía lo que debía hacer y a donde debía ir.

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HARRY POTTER OFICIALMENTE MUERTO

El Ministro de Magia, Kingsley Shacklebolt, hizo oficial la muerte del Chico que vivió(aunque no lo parezca). "Tras los veinte meses de desaparición que vienen estipulados en el Código de Ley Mágica el estado oficial del sujeto pasara al de muerte" fue la declaración del Ministro en una...

Ginny miraba el periódico con ojos empañados y la sensación de que un puño de hierro le apretaba el corazón. La puerta se abrió y un chico alto, de pelo marrón y ojos grises entró y se sentó en la cama junto a Ginny.

- ¿Cómo estás? - le dijo pasándole un brazo por encima de los hombros.

- Tranquilo Roland, sólo me afectó un poco la noticia.

- Él no está muerto, únicamente es, como dijo Hermione, un trámite legal.

- Ya sé que no está muerto, ¿pero cuándo volveré a verlo?

- Pensé que ya habías superado tu enamoramiento con él - dijo Roland alzando una ceja.

- Sí, pero sigue siendo mi amigo.

- Ya, claro - admitió Roland -. Molly me ha invitado a cenar.

Esperó la reacción de Ginny, pero al no producirse ésta se acercó un poco más a ella.

- ¿Tú quieres que me quede? - preguntó.

Ginny alzó sus castaños ojos y los clavó en los de Roland que taladraron los suyos con fuerza.

- Claro que quiero - dijo, y lo abrazó.

Roland le besó la coronilla y la rodeó con sus brazos a la par que se abría la puerta para dar paso a una Hermione muy nerviosa.

- ¡Oh, perdón! - dijo al ver a los dos chicos abrazados.

- No pasa nada, Hermione - dijo rápidamente Roland separándose de Ginny y levantándose -. Yo me iba ya, voy a prepararme para la cena.

Dicho esto salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí.

- ¿Interrumpí algo? - preguntó Hermione mirando a Ginny con picardía.

Ginny esbozó una media sonrisa y volvió a tumbarse sobre la cama.

- ¿Recuerdas cuando te dije que Harry no estaba muerto? - preguntó Hermione.

Ginny se giró con desgana dándole la espalda y sintiéndo como de nuevo el puó que estrujaba su pecho volvía a hacer fuerza.

- Déjalo ya, Hermio...

- Pues tenía razón - la cortó poniéndole un trozo de pergamino delante de los ojos.

He vuelto a Londres, estoy en Grimmauld Place

Harry

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Abrió lentamente la puerta sin saber que se iba a encontrar en su interior, así que se sorprendió en extremo al ver el recibidor tan limpio y bien ordenado, como si alguien acabara de terminar una limpieza exhaustiva.

¡CRACK!

Justo delante de él apareció un elfo doméstico muy anciano, pero con un aspecto muy saludable.

- El amo Harry ha vuelto - anunció haciendo una exagerada reverencia hasta tocar el suelo con la punta de la nariz.

- Sí, Kreacher, he vuelto a casa - dijo con naturalidad, ignorando el hecho de que llevaba dos años sin pisar aquel lugar -. Quiero que prepares la habitación de Sirius para mí, Kreacher.

- Como el amo guste - otra inclinación.

- Ah, Kreacher - dijo antes de que el elfo se desapareciera -. A partir de mañana pasarás a ocupar la habitación de Regulus.

Otra inclinación más del elfo. Pero en ésta, Harry pudo ver lágrimas de gratitud formarse en sus grandes ojos como pelotas de tenis.

Tras revisar un poco la casa y rememorar antiguos momentos que había pasado en ella, casí todos con Sirius, decidió tomar una ducha.

Al entrar en el cuarto de baño se llevó una sorpresa al ver su reflejo en el espejo. Dos años de descuido y la falta de higiene había hecho estragos en él. El pelo, a pesar de no haberlo hecho nunca antes, había crecido hasta los hombros y estaba bastante sucio y enmarañado. La barba había crecido por doquier en el mentón y las mejillas, y apenás habia partes visibles de su rostro.

Después de un afeitado de urgencia se metió en la ducha y dejó que el agua corriera por todas las partes de su cuerpo sin importarle la temperatura. Cuando se consideró lo suficientemente limpió tomó unos pantalones de su talla que había en un mueble bajo el lavabo y salió al pasillo en el mismo instante que una chica de pelo castaño llegaba por las escaleras.

- ¡Harry! - exclamó Hermione parando en seco.

- Hola, Hermione - saludó.

- ¡Vaya! - exclamó Hermione en voz baja mirándolo de arriba a abajo y ruborizándose ligeramente. Algo que no le gustó a Harry en absoluto - Has... estás diferente Harry.

- Tú también Hermione - contestó sonriente.

Hermione sacudió la cabeza y corrió a abrazarlo. Estuvo a punto de partirles las costillas, y cuando creyó que iba a asfixiarse ella lo soltó.

- Cuéntame Harry, ¿dónde fuiste? ¿qué has aprendido? - preguntó ansiosa.

- Tranquilízate Hermione - rió Harry -. Os lo contaré todo a tí, a Ron, a Ginny y al resto de la familia Weasley... si ellos quieren, por supuesto.

Al oír el nombre de Ginny, una sombra cruzó el rostro de Hermione. Harry se percató de ello y clavó sus ojos en los castaños de Hermione. La imagen de Ginny abrazados a un chico de pelo marrón llenaron su mente.

- ¿Quién es Roland? - preguntó.

Hermione abrió mucho los ojos, horrorizada.

- ¿De qué conoces a Ro...? - pero se cayó antes de terminar, adiviando lo que Harry acababa de hacer - ¡No vuelvas a utilizar la legeremancia conmigo, Harry!

- Si no puedes evitarlo es porque eres débil, Hermione - contestó con sorna-. Yo no voy a dejar de hacerlo porque tu me lo ordenes.

Hermione parecía furiosa y sacó su varita para apuntar a Harry, que sonreía ampliamente. Cuando Hermione se dio cuenta, su varita volvía a descansar en su bolsillo. Lo miró con furia, pero luego suavizó la expresión y le puso una mano en la mejilla.

- Harry, soy tu amiga - dijo -. No te lo estoy ordenando, te lo estoy pidiendo.

Agachó la cabeza, sintiéndose culpable por haberle hablado así.

- Perdona, Hermione - dijo tomándole la mano.

- Tranquilo Harry.

- Ahora dí, ¿quién es Roland? - preguntó de nuevo Harry.

- Oh, él es... el novio de Ginny - dijo apartando de nuevo la mirada de Harry, temiendo ver la decepción en su rostro.

- Así que el novio de Ginny - dijo Harry riendo despreocupadamente.

Hermione lo miró de nuevo, incrédula ante la falta de interés de Harry.

- ¿Ya no sientes nada por ella? - preguntó

- No es para tanto, Hermione - contestó - Yo la quiero como a una amiga, pero si te refieres a si sigo enamorado... pues no, no sigo enamorado de ella.


¡Gracias por las reviews!

Hasta el próximo capítulo.

Adiós.