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Veritaserum
- ¡¿Cómo que no siente nada por ella?! - saltó Ron indignado - Ya le daré yo algo que sentir.
Se levantó con brusquedad y se remangó las mangas del chaleco que llevaba puesto.
- ¡Ronald Weasley! - dijo Hermione con autoridad - ¡Siéntate ahora mismo!
- ¡Mi hermana se ha pasado casi dos años hecha polvo por su culpa y ahora viene y dice que ya no la quiere! - contestó rápidamente y de mala manera - No, nada de eso. Me va a oír ese cretino.
- ¡RON! - se escandalizó Hermione - ¡Siéntate y escúchame, por favor!
Ron resopló varias veces para calmarse y por fin accedió a las peticiones de su novia y tomó asiento de nuevo.
- Realmente no sé si hablaba en serio - dijo -. Puede que sólo lo dijese porque yo comenté que Roland era el novio de Ginny.
- ¿Qué comentaste qué? - preguntó Ron con incredulidad.
- Lo que has oído.
- ¿Y qué hacíais Harry y tú hablando de Roland? - se extrañó Ron.
- No halábamos de él... - dijo Hermione - Verás, es que... Harry utilizó la legeremancia conmigo.
- ¿La qué?
- ¡Legeremancia, Ron! Entró en mis pensamientos.
- ¡Será...! - exclamó Ron enojado - ¡Yo lo mato!
- ¡Por lo que más quieras, Ron, deja ya de hacer el idiota!
Ron la miró ofendido por el comentario y compuso una expresión en su rostro de dolida indignación. Hermione puso los ojos en blanco.
- ¡Por favor, Ron! - dijo harta de la actitud del chico - ¿Quieres comportarte?
- Está bien, pero explícame porque crees que Harry no dijo la verdad.
- No lo sé. No me imagino a Harry olvidando a Ginny tan facilmente.
- Ya sé lo que haremos.
- ¿Qué haremos?
- Interrogaré a Harry con Veritaserum.
Hermione puso los ojos en blanco.
- Eso es ilegal, Ron - dijo Hermione resoplando con cansancio -. Además, ¿cómo piensas convencer a Harry?
Al ver la expresión de cansancio en Hermione, Ron se sentó junto a ella atrayéndola hacia sí para que su cabeza quedara apoyada sobre su hombro.
- Estás cansada, Hermione. Deberías dormir.
- No, estoy bien - contestó ella - Además tengo que hablar con Ginny.
- ¿Quién tiene que hablar conmigo?
La aludida entraba en el salón sujetando una vieja escoba en su mano derecha y con una sonrisa de satisfacción en el rostro.
- Yo, Ginny - dijo Hermione.
- Y yo - añadió Ron.
- ¿Para qué quie...? - comenzó Ginny, pero su pregunta quedó ahogada por un grito desgarrador.
- ¡RONALD WEASLEY, VEN AQUÍ AHORA MISMO! - la voz de Molly Weasley retumbó por toda la casa haciento temblar a sus dos hijos.
Ron miró con horror a Hermione y Ginny, que le devolvieron la mirada con una mezcla de asombro, pena y burla.
- Ve, cariño - lo apremió Hermione.
Se levantó y se fue, temblando de pies a cabeza, temiendo lo que podía haber descubierto su madre para gritar de semejante manera. Cuando Ron hubo salido de la habitación, Ginny se encaró con Hermione.
- ¿Por qué tienes que hablar conmigo? - preguntó sentándose junto a ella.
- Eh... bueno, Ginny... - Hermione rió con nerviosismo.
- Vamos, Hermione - apuró Ginny -. No será para tanto.
Sonrió con felicidad para animarla a hablar y le tomó una mano.
- ¿Por qué estás tú tan alegre? - se extrañó Hermione al ver la expresión de su amiga.
- Nada - contestó quitándole importancia -, hace un día muy bonito.
- ¿De verdad? - preguntó con ironía.
- Sí, lo hace.
- Mentirosa - acusó Hermione.
- ¿Por qué me dices mentirosa? - preguntó Ginny frunciendo el ceño.
- Tú estás tan contenta porque Harry ha vuelto - contestó Hermione.
Ginny se puso colorada y desvió la mirada de los ojos de Hermione que la taladraban con fuerza.
- Eh... sí - contestó, y le lanzó a Hermione una sonrisa de complicidad.
- Mentirosa - repitió Hermione.
- ¡Eh! - protestó Ginny -. Ahora te dije la verdad.
- Mentirosa - repitió Hermione por tercera vez -. Te recuerdo que también dijiste que te habías olvidado de Harry.
- Sí, pero por eso no deja de ser mi amigo - apuntó Ginny -. Me alegro porque ha vuelto.
- Ah, menos mal - suspiró Hermione fingiendo alivio -. Le dije a Harry que Roland y tú érais pareja.
- ¿Qué? - Ginny palideció en cuestión de segundos - ¿Qué tú... qué tú dijiste a Harry... qué dijiste que Roland y yo éramos...?
- Sí - contestó Hermione con naturalidad -. Pero no te importa, ¿verdad? Al fin y al cabo tu ya olvidaste a Harry.
Ginny no contestó, sino que se sentó en el sillón y miró a Hermione con una expresión indescriptible.
- Tú... ¿por qué dijiste eso? - preguntó - ¡Roland y yo sólo somos amigos! ¡¿Qué va a pensar ahora Harry?
- ¿Qué importa lo que él piense? - inquirió Hermione - Tu ya lo has olvidado.
Ginny se levantó bruscamente y señaló a Hermione con un dedo, furiosa.
- ¡Tú eres... eres...! - contuvó su furia como pudo - ¡NO ENTIENDES NADA!
Y se fue hacia su habitación echa una auténtica fiera. En el mismo momento en que Ginny salía, Ron entraba igual de pálido que su hermana. Anduvo hasta donde estaba Hermione, abatido, y se dejó caer en el sillón que momentos antes había ocupado.
- ¿Que pasó? - Hermione se acercó a él y le rodeó los hombros con el brazo - ¿Por qué gritaba así tu madre?
- Encontró... había encontrado un libro.
- ¿Un libro? ¿Qué libro?
- El que hablaba acerca de los Horrocruxes.
Hermione se tapó la boca con una mano y miró con asombro y temor a su novio.
- Pero entonces también habrá encontrado...
- No - negó Ron meneándo la cabeza - Afortunadamente lo saqué esta mañana.
Extrajó de su bolsillo una botellita que contenía un líquido transparente. Hermione suspiró alivida.
- Si tu madre llega a encontrarlo...
- Voy a ir a ver a Harry - la cortó Ron -. Voy a hacerle algunas preguntas.
Se levantó, se guardó el Veritaserum en el bolsillo y se dirigió hacia la puerta.
- Ron...
- No intentes detenerme, Hermione. Pienso utilizar el Veritaserum con Harry sí o sí.
- Quiero que lleves contigo a Ginny.
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Harry estaba sentado en la cocina del número doce de Grimmauld Place. La chimenea ardía alegremente y había una botella de cerveza de mantequilla vacía en en la mesa. Había vuelto hacía dos días y ya se arrepentía de no haber muerto en aquel bosque atravesado por un cuchillo y quedarse con sus padres para el resto de la eternidad.
"Es... es el novio de Ginny"
La palabras de Hermione retumbaban en su cabeza desde el mismo momento en que ésta las había pronunciado. ¿Tan fácil había sido olvidarlo para ella? Habían tenido que pasar meses de arduo entrenamiento y largas sesiones de oclumancia para poder olvidar a Ginny, y aun así, no lo había conseguido.
- ¡¡ESCORIA, TRAIDORES A LA SANGRE, BASURA, MANCILLANDO LA CASA DE MIS PADRES!!
Los gritos de la señora Black resonaron por el vestíbulo y llegaron hasta la cocina donde Harry acababa de sobresaltarse. Corrió hasta la puerta y la abrió para salir al pasillo y ver a un chico y una chica de cabellos rojos como el fuego tratando inútilmente de cerrar las cortinas que ocultaban el retrato de la anciana madre de su padrino Sirius.
- ¡Calla! - dijo Harry con voz grave dirigiéndose hasta el retrato y cerrando de golpe las cortinas con un leve movimiento de su mano.
Giró un poco su cabeza y observo los sudorosos rostros de Ron y Ginny Weasley, que lo miraban con aprensión. Para ambos hermanos la situación era bastante incomoda pero para Harry parecía ser algo bastante divertido dada la forma en que sonreía.
- Habría sido de mejor educación llamar a la puerta y no allanar una propiedad ajena - comentó entre risas.
Se acercó a Ron y lo abrazó con efusividad mientras éste le devolvía el abrazo. Después se separó y abrazó a Ginny con la misma efusividad que ha su hermano.
Ginny quedó paralizada sin saber que hacer ante el abrazó de Harry. Tan sólo atinó a levantar un poco los brazos y tratar de apoyarlos torpemente en la espalda de Harry.
"Me ha abrazado al igual que ha Ron" pensó Ginny "Me ha abrazado como se abrazan dos... hermanos"
Los ojos de Ginny se aguaron un poco, pero ninguno de los chicos lo notó, pues Harry la había soltado y se volvió para a Ron.
- ¿A qué debo el honor de esta inesperada visita? - preguntó.
- Vaya, si no te estiviese viendo ahora mismo diría que estoy hablando con Dumbledore - comentó Ron.
Harry rió con ganas y los invitó a pasar a la cocina con un gesto de la mano indicando la entrada.
- Gracias - dijo Ron.
Durante una fracción de segundo, las miradas de Harry y Ginny se cruzaron, momento que el chico aprovechó para practicar un poco de legeremancia. Los pensamientos de Ginny llenaron su cabeza y consiguieron sacarle una sonrisa de felicidad en el rostro.
Cuando hubieron tomado asiento alrededor de la mesa rectangular que se encontraba en el centro de la, gracias a Kreacher, limpia cocina, Ron se levantó.
- Va a ser una corta visita, Harry, sólo tomaremos una cerveza de mantequilla y nos iremos, ¿de acuerdo?
- Claro - contestó Harry.
- Voy a por las bebidas - Ron fue hasta la despensa.
Ginny trató en vano de mirar a Harry que ahora la observaba intensamente. Sin poder hacerlo bajó la vista hasta sus manos que descansaban sobre su regazo.
- Hermione me comentó algo sobre tu nuevo novio, Roland, ¿verdad? - comentó Harry como el que no quiere la cosa.
¿Nuevo? ¿Qué creía Harry, qué ella era una golfa y había tenido miles de novios desde que el se fue?
- Eh... sí - contestó Ginny nerviosa.
Ron apareció portando tres botellas de cerveza de mantequilla que puso en manos de Harry y Ginny. Tomó asiento y esperó, mirando a Harry.
- ¿Ocurre algo? - preguntó al ver la vista de Ron fija en él.
- Oh, nada nada.
Todos bebieron un sorbo de cerveza (Ron algo colorado).
Harry desenfocó un poco la vista durante unos instantes y después se quedo inmóvil.
- Bien - dijo Ron - ¿Qué has estado haciendo durante estos dos años?
- He viajado por todo el mundo conociendo a magos extranjeros y extrañendo enseñanzas de todas mis visitas a lugares exóticos.
- ¿Por qué has vuelto? - preguntó Ron.
Ginny miró a su hermano extrañada ante aquel improvisado interrogatorio y después vio la mirada perdida de Harry.
- Porque mi viaje concluyó y no tenía otro sitio al que ir.
- ¿Amas a mi hermana Ginny?
Ginny miró sorprendida a Harry y a Ron respectivamente.
- ¿Qué... por qué...? - balbuceó ella pero fue interrumpida por la contestación de Harry.
- No.
Ron se levantó tirando del brazo de su hermana.
- Nos vamos, Harry - dijo bruscamente - Adiós.
Harry ni siquiera abrió la boca para despedirse, simplemente se limitó a quedarse sentado sin hacer absolutamente nada. Ron tiró de Ginny hasta sacarla al pasillo, pero ella se resistió.
- ¡Eh! - se quejó - ¿Por qué nos vamos tan rápido?
- Ya has oído a Harry, no te ama, vámonos.
Para sorpresa de Ron, Ginny esbozó una triste sonrisa.
- Ron, Harry estaba mintiendo claramente, mira como se ha quedado después.
Ron miró con tristeza a su hermana y sacó una botellita medio vacía que contenía un líquido incoloro.
- Ginny - se acercó -, Harry ha dicho todo lo que ha dicho bajo los efectos de una poción de la verdad.
Nuevamente, gracias por las reviews.
Hasta el próximo capítulo.
Adiós
