9

Temores y Desconfianzas

- ¿Alex? - preguntó Hermione olvidándose momentáneamente de su enfado con Ron - ¿Quién es Alex?

- Es quien me ayudó a conseguir el traslador para abandonar el país hace dos años - dijo Harry mirando la carta que sostenía en la mano -. Viajó conmigo durante un tiempo pero después nos separamos, no recuerdo exactamente donde ni cuando...

- ¿Cómo os conocisteis? - preguntó Ron como si todo aquello lo aburriese mucho, bebiendo otro sorbo de cerveza de mantequilla.

Cuando Harry iba a responder el timbre de la puerta principal lo interrumpió. Se levantó de un salto.

- ¿Esperas visita, Harry?

- No, al menos no recuerdo haber quedado con nadie.

- No serán otra vez tus admiradoras, ¿verdad? - Ginny estaba indignada y parecía algo molesta. Harry sonrió y se levantó en dirección a la entrada sin hacer ningún comentario.

- ¿Quién es? - preguntó con cautela al llegar junto a la puerta, coincidía con la indignación de Ginny respecto a sus admiradoras, aunque seguía sin entender su molestia, a no ser que aún...

- Personal del Ministerio - contestó una voz grave al otro lado de la puerta.

Abrió y quedó frente a un hombre calvo y de piel extremadamente pálida ataviado con una túnica azul con el escudo del Ministerio bordado en el pecho.

- ¿Señor Harry Potter? - preguntó mirando disimuladamente la cicatriz de Harry mientras éste asentía.

- Soy yo.

- El ministro de magia en funciones, Kingsley Shacklebolt, ha concertado una cita con usted para esta misma tarde a las ocho en punto en el Valle de Godric, señor.

- ¿En el Valle de Godric? - se extrañó Harry - ¿Por qué allí?

- Lo siento, señor, yo solo tengo la obligación de comunicar la citación y pedir una confirmación de asistencia - comunicó el hombre.

- Sí, sí, claro que voy.

- Está bien - le tendió un pergamino con el sello del ministerio donde venía especificado el lugar de encuentro y la hora -. Disculpe las molestias - sin decir nada más el hombre desapareció con un leve "paf".

Volvió a la cocina examinando el pergamino en busca de alguna otra nota aparte de la hora y el lugar de la cita. Estaba bastante extrañado, ¿por qué Kingsley lo había citado? Si quería hablar con él, lo único que debía hacer era ir a Grimmauld Place y no habría ningún tipo de problema. Pero lo que más lo inquietaba era el por qué de el Valle de Godric. ¿Por qué quería el ministro que fuese de nuevo al pueblo donde había perdido a sus padres?

- ¿Pasa algo, Harry? - preguntó Hermione al verlo llegar con la nota entre las manos.

- ¿Puedo hablar contigo, Hermione? - contestó él con otra pregunta - A solas - apuntó percatándose de que Hermione no se movía.

- ¿Qué pasa? - preguntó ahora Ginny con preocupación.

- Nada, tengo una cita.

- ¿Una... ? - Ginny se quedó con la boca abierta y una expresión de incredulidad en el rostro - ¿Cómo que una cita?

Ron rió ante los celos de su hermana que lo fulminó con una mirada que deseaba muchas cosas pero ninguna saludable. Harry no contestó a la pregunta porque había entrado con Hermione en la despensa.

Estaba exactamente igual que siempre, salvo por el cajón bajo la caldera donde solía dormir Kreacher, que brillaba por su ausencia. Una vez dentro, Harry le tendió la nota a Hermione que estaba bastante inquieta ante el secretismo de su mejor amigo. Lo leyó en silencio.

- ¿Sabes quién te lo envía? - preguntó.

- Sí, es de Kingsley.

- Ah, bueno - Hermione suspiró con alivio enojando un poco a Harry -. Entonces, ¿por qué tanta preocupación?

- ¿Por qué en el Valle de Godric? - preguntó él - ¿Qué es lo que quiere decirme Kingsley? No resulta extraño...

- No sé, es posible - concedió -. Pero aún así trae el sello del Ministerio.

- Podría haber venido aquí, yo no habría tenido ningún inconveniente.

- Sí, eso también es cierto - la expresión de Hermione cambió a una de miedo -. ¿Crees que podría ser una trampa?

- No, desecha esa idea, Hermione.

- Entonces, ¿qué es lo que te preocupa? - preguntó Hermione mirándola con suspicacia -. Espera, tú no me has traído aquí para hablar sobre la citación, ¿verdad?

La intención de Harry, al llevarse aparte a Hermione, no era la de sacar ningún tipo de conclusión sobre su cita con Kingsley, ésta tan sólo había sido una excusa para poder hablar sin dar explicaciones a Ron y Ginny.

- Eh... no - contestó Harry algo rojo. Sonrojo que lo sorprendió a él mismo tanto como lo alegro. Pensó que el viaje y aquel duro entrenamiento lo habían cambiado, pero no era así, aquello lo demostraba mejor que cualquier otra cosa. Seguía poniéndose nervioso a la hora de exponer sus dudas no referentes a las Artes Oscuras, seguía enamorado de Ginny, seguía, en casi todos los sentidos, siendo el mismo -. Déjame explicarte - respiró profundamente para calmarse -. Ayer hablé con Ginny sobre nuestro... viaje.

- ¿Te refieres a los Horrocruxes? - preguntó Hermione.

- Sí - corroboró Harry -. Creo que ella está dolida por... - pero no terminó. Las razonas que le diera Ginny no cuadraban en su cabeza, eran, por decirlo de alguna manera, insuficientes para justificar su malestar y su enojo.

- ¿Por qué dice ella que está dolida?

- Me dijo... me dijo que era... realmente no lo entiendo - confesó.

- ¿El qué no entiendes? - Hermione volvía a preguntar manteniendo la calma.

- El por qué está molesta, dolida o como quiera que esté - dijo -. Me dijo que quería ayudarnos, ¡pero si aún no podía hacer magia fuera de Hogwarts

- Tienes que entenderla, Harry. Ella tuvo muchas dificultades durante nuestra...

- No vuelvas a repetirme el sermón del otro día - la cortó de mala manera. Hermione enrojeció pero mantuvo la barbilla alta en señal de desafío.

- Pero parece que por mucho que yo lo repita no lo captas, ¿acaso eres cortito? - inquirió señalándose la sien con el dedo índice.

- No lo entiendes, ¿verdad Hermione?

- Yo no tengo que entender nada - dijo elevando la voz. Agitó la cabeza haciendo haciendo oscilar la castaña melena, suavizó su voz y añadió -. Eres tú el que debe

entender a Ginny.

- No puedo hacerlo por más que lo intento. Le he dado muchas vueltas a su argumento, pero mientras más lo pienso más absurdo lo encuentro - su voz sonó algo cansada y ese hecho inquietó a Hermione -. No quiero cometer más errores con Ginny.

Se sentó en el primer cajón que encontró y se tapó la cara con las manos apoyando los codos en las rodillas. Hermione se sorprendió ante aquello, era la primera vez que Harry parecía tan desesperado por algo tan insignificante como era un pequeño enfado por parte de su amiga.

- ¿Más errores? - preguntó. Aunque más o menos intuía lo que Harry calificaba como errores.

- Sabes a lo que me refiero - bajó las manos y levantó la mirada -. Las dificultades de las que tú hablas son producto de mis errores.

- No, Harry - dijo Hermione con un tono autoritario -. No debes culparte por eso, no podías hacer otra cosa.

- Fue un error - continuó él, testarudo -. Al igual que haberme ido sin dejar que me explicara nada... soy tan idiota.

- Eso último no lo negaré, pero te aclaro que ella también ha cometido errores contigo - Harry resopló con incredulidad - ¿No lo crees? Entonces, ¿qué es, sino un error, el

haberte dicho que ya no te amaba?

- Vamos, Hermione, eso lo dijo porque estaba dolida tras la muerte de...de su hermano - a pesar del tiempo, aún dolía la marcha de Fred, y Harry seguía culpándose por ello.

- Esa regla también puede aplicarse contigo, ¿no? - preguntó, esquivando el tema de la muerte de Fred para evitar otra discusión sobre si Harry tenía o no la culpa - Te fuiste en busca de los Horrocrux por obligación y hace dos años te marchaste porque también estabas dolido.

- No, Hermione, es diferente...

- ¿Sabes lo que tienes que hacer?

- ¿Tirarme desde la torre más alta de Hogwarts?

- Aparte de eso - Harry sonrió un poco y negó con la cabeza -. Habla con ella, cuéntale tus dudas y tus temores. Y por favor, sed sinceros el uno con el otro por primera vez.

- Puedo tirar abajo esta casa sin hacer ningún esfuerzo, pero nunca comprenderé a las mujeres - dicho esto se levantó y salió de la despensa.

En la cocina reinaba un silencio absoluto. Ron jugaba con su botella de cerveza de mantequilla y Ginny resoplaba con enfado. Ambos levantaron la cabeza para ver fugazmente como Harry cruzaba sin mirarlos y salía de la habitación. Detrás de él apareció Hermione suspirando.

- ¿Qué le pasa? - preguntó Ron señalando con la cabeza la puerta por la que acababa de salir Harry.

- Que es idiota.

- Ya, pero ¿le pasa algo?

Hermione no contestó y sólo se limitó a dejarse caer sobre la primera silla que encontró, con la vista clavada en Ginny, que examinaba con detenimiento las líneas de la madera de la mesa. Tras varios minutos de silencio en los cuales Ron retomó su interesante jugueteo con la botella vacía, Ginny se levantó y salió de la cocina. Hermione la siguió rápidamente al pasillo que daba a la puerta de salida de la casa. Estaba detenida frente a la puerta, quitando los cerrojos con la varita.

- ¿Te vas? - preguntó Hermione ya detrás de su amiga.

- Y tú deberías hacer lo mismo - contestó -. Harry necesitará estar solo para preparar su cita - Hermione, sin poder evitarlo, lanzó una carcajada provocando un sonrojo de su pelirroja amiga -. No sé a qué le ves la gracia.

- ¿Estás celosa? - preguntó con sorna.

- ¿Y qué si lo estoy? -"al menos no lo niega" pensó Hermione para sus adentros.

- La cita de Harry es con Kingsley - dijo aún riendo -. Así que, a no ser que Harry haya descubierto una nueva faceta de su sexualidad, no deberías preocuparte - Ginny abrió los ojos con sorpresa e incredulidad -. Créeme, Ginny, no te miento.

- ¿Y para qué tiene que citarse Kingsley con Harry?

Hermione alzó los hombros en señal de confusión.

- No tengo la menor idea, pero no creo que deba ser nada que nos importe a nosotras.

- ¿Y qué es lo que debe importarnos a nosotras de Harry? - preguntó Ginny.

- A mí no sé, pero tú deberías tratar de arreglar las cosas con él.

- No tengo nada que arreglar con Harry, Hermione, no sé por qué dice eso.

- Pues porque te haces la víctima frente a Harry.

- ¡Yo no me hago la víctima! - protestó Ginny.

- ¿No? - reprochó Hermione con escepticismo - Entonces, ¿por qué dices que estás dolida?

- ¡Porque es la verdad! - saltó Ginny.

- Te equivocas, Ginny - replicó Hermione, caminando hasta la puerta de la cocina -. Te comportas como una niña caprichosa. Haz lo que quieras, pero ten cuidado - entró y cerro la puerta.

Ginny suspiró y abrió la puerta de la calle, reflexionando sobre las palabras de Hermione, salió a la calurosa calle y camino por ella hasta llegar a la plazita que se encontraba a unos metros del número 12. Pensaba desaparecer desde allí para evitar ser vista por algún muggle curioso, pero justo antes de hacerlo, reparó en las palabras que Hermione dijo "tratar de arreglar las cosas con Harry". ¿Pero cómo hacerlo? No lo sabía, pero lo que sí sabía es que era una Weasley y que no iba a huir de sus problemas.

Una vez en la Madriguera, se encerró en su cuarto para tratar de planear una manera de abordar el tema con Harry cara a cara. No quería más problemas con él, quería erradicar cualquier obstáculo que les impidiese actuar con normalidad entre ellos, quería que Harry entendiese que no estaba dolida o molesta con él, sino consigo misma por su actitud egoísta después de la guerra. Pero sobre todo quería aclarar una duda que la carcomía por dentro y que sólo Harry podía acallar...

Tras soportar un almuerzo lleno de indirectas de Hermione sobre su comportamiento, se dedicó a volar sobre una de las viejas escobas que la familia guardaba en el cobertizo. Volar despejaba su mente y le aclaraba las ideas, tal y como sabía que le ocurría a su hermano Ron y a Harry. Pasó el resto de la tarde desgnomizando el jardín con George y Percy, que desde la muerte de Fred se mostraba mucho menos reacio a realizar ese tipo de tareas. No era algo habitual en ella ayudar a desgnomizar el jardín, pero necesitaba algún tipo de distracción para aplacar sus nervios. Tenía miedo a la respuesta que pudiese recibir, pero fuese cual fuese, la afrontaría con la entereza que la caracterizaba.

A las siete de la tarde se apareció en Grimmauld Place. Llegó de nuevo frente a la aldaba negra que adornaba la tétrica puerta del número 12. Entró, cerciorándose esta vez de no hacer ruido para evitar la histeria de la señora Black (se sorprendía de que no hubiese despertado durante su discusión con Hermione de aquella mañana), y subió las escaleras hasta el primer piso. Buscó en las habitaciones una a una, pero no encontró a Harry. No lo hizo hasta que llegó a la habitación de Sirius, que tenía la puerta entreabierta. Asomó un poco la cabeza y lo vio. Estaba tumbado sobre la cama y con uno de sus dedos hacía bailar en el aire un trozo de pergamino.

- ¿Se puede? - preguntó.

- Adelante - contestó Harry con voz impasible.

Ginny entró en aquella habitación por primera vez. Sabía que alguna vez perteneció a Sirius, pero desconocía si había pasado a ser el dormitorio de Harry. Dudaba que la decoración fuese obra del joven, exceptuando una pequeña foto de ella misma colgada en la pared. Miró su propio retrato que sonreía despreocupadamente. ¿Cómo había conseguido Harry aquella imagen? Ella no recordaba haber dado ninguna a Harry, pero aquello no era importante ahora.

Harry la miraba de reojo mientras Ginny observaba la habitación con curiosidad. Había pasado una mala tarde pensando en aquella pelirroja que enredaba su cabeza como nadie podía hacerlo. Se incorporó en la cama para verla mejor. Llevaba el pelo suelto dejándolo caer por su espalda y emanaba aquella fragancia a flores que lo embriagaba como si de una droga se tratase.

- ¿Qué haces aquí? - preguntó con una agresividad que no quería demostrar.

- Perdona, Harry, si no quieres que esté aquí me voy - contestó a la defensiva girando sobre sí misma para verlo directamente a los ojos.

- No, Ginny. Sólo que no esperaba visita - Ginny se acercó a la cama y se sentó a su lado sin apartar la vista de sus ojos verde esmeralda. Ambos se perdieron unos segundos en la mirada del otro -. ¿Y... y a qué has venido? - Ella parpadeó un segundo mientras Harry se alejaba un poco de ella para salir de la zona de efecto de su perfume que le nublaba los pensamientos.

- Eh... quiero hablar contigo - dijo claramente nerviosa. Parecía que lo pasado aquella noche de reconciliación hubiese quedado en el olvido tras una semana de distanciamiento por culpa de los estresantes trámites del ministerio.

- Está bien, ¿de qué quieres hablar? - se acercó a la ventana tratando de parecer desinteresado.

- De nosotros - a pesar de estar esperando una respuesta como aquella no pudo evitar sorprenderse al oír las palabras que tanto miedo y dudas podían provocar. - Harry, no quiero que creas que estoy molesta contigo - llegó hasta su espalda y le puso una mano en el hombro. Podía ver sus ojos verdes tras las gafas mirar por la ventana sin un objetivo fijo.

- Pero lo estás por mi culpa...

- No, lo estoy porque fui egoísta - dijo girando para ver a Harry a los ojos, pero éste también giró provocando que ambos quedaran igual que antes -. Sólo pensé en mí y nada más que en mí, y ni siquiera pensé para mi propio bien, porque te dije una mentira que te empujó a irte durante dos añ...

- No te culpes por eso - la cortó Harry con dureza. Ahora fue él el que giró para verla a los ojos -. Aunque no lo hubieses dicho... me habría ido igualmente, ya tenía pensado hacer un viaje después de...

Eso sí que no se lo esperaba, algo de aquello no encajaba y otra duda más apareció en su mente.

- ¿Quieres decir, que aunque hubiese vuelto contigo en aquel momento, te habrías ido sin más? - preguntó incrédula, no quería creer que Harry la habría abandonado otra vez... - ¿Por dos años?

- No me malinterpretes, Ginny - dijo horrorizándose por lo mal que habían sonado sus propias palabras -. Si no hubiese ocurrido lo que ocurrió, te habría pedido que vinieses conmigo. Además habría sido un viaje totalmente diferente, menos tenebroso, más corto... unas pequeñas vacaciones - le tomó la cara con las manos y se acercó hasta que sólo los separaban unos centímetros. Podían sentir sus alientos y la cercanía hacía que todo lo que ocurría se disolviese - Te quiero.

Lentamente, muy lentamente, como saboreando cada segundo de aquel momento, fueron acercándose, ávidos de probar los labios del otro, hasta que se besaron. Se dejaron llevar por aquella maravillosa sensación mientras se extasiaban el uno al otro moviendo acompasadamente sus labios mientras sus lenguas danzaban dirigidas por el ritmo de sus sentimientos.

El beso, que al principio fue lento y tranquilo, se fue intensificando y ganó fuerza. Ahora se besaban con desesperación, y sin saber como, ambos estaban tirados sobre la cama. Ginny sobre Harry. Se separaron un momento para tomar aire y mirarse a los ojos con deseo. Con suavidad, Harry giró para quedar encima él en la parte de arriba y atacó el cuello de la pelirroja que suspiró al sentir los besos sobre su piel.

Acariciaba la espalda del chico percibiendo el notable aumento de la musculatura del chico, algo que no recordaba de su época de Hogwarts, pero que la excitó aún más si cabía. Harry recorrió con sus labios un camino desde la base de su cuello hasta encontrarse nuevamente con la boca de Ginny que suspiraba. Estaba totalmente desesperado y desinhibido, nunca antes había perdido el control de la manera en lo que lo estaba haciendo en ese preciso instante.

Sin saber como, la camisa de Ginny había desaparecido y la chica quedó con el torso solamente cubierto por el sostén. Al observarla, algo perturbó la mente de Harry que se apartó bruscamente.

- Harry... ¿qué ocurre?

- ¿Dónde... dónde está tu camisa, Ginny?

- ¿Y qué más da? - preguntó confundida - No lo sé - añadió al ver la cara de preocupación de Harry - Por favor, Harry, ¿qué pasa?

- Yo... tengo que irme, lo siento.

- ¡¿Qué pasa?! - gritó Ginny con temor - ¿No quieres... estar conmigo? - de repente estaba totalmente colorada. No había pensado nunca antes en estar en una situación así con Harry, pero ya que habían llegado a aquel punto no tenía sentido esperar. A no ser que... - ¿No decías que me querías?

- Sí, pero...

- Harry, necesito saber una cosa, por favor - la duda que la había carcomido durante tantos días iba a ser resuelta en ese momento, para bien o para mal -. Necesito saber si tu le das alguna importancia a lo nuestro. No quiero más secretos, Harry. Necesito saber que no me volverás a dejar para hacer alguna idiotez...

- Yo... eh... me voy - Ginny se quedó con la boca abierta de la impresión. La ausencia de respuesta era peor que un rotundo "NO". Harry sacó una camisa de su armario y la dejo sobre la cama -. Adiós - tomó la primera capa que encontró y se la puso sobre los hombres para después desaparecer.

Ginny quedó pasmada ante la huida de Harry. Era algo tan inesperado que estuvo a punto de ser vencida por las ganas de llorar, pero como se había dicho a sí misma, iba a aguantar con fuerza y entereza.

Se desapareció en dirección a la Madriguera. Cuando llegó se encontró de frente con Hermione, que la miró de nuevo con reproche, como llevaba haciendo desde su discusión por la mañana.

- ¿Dónde estabas? - preguntó.

- En Grimmauld Place - contestó alicaída. Comenzó a andar en dirección a la puerta trasera de la cocina con la intención de ayudar a su madre a preparar la cena. En otras circunstancias se habría encerrado en su habitación y no habría salido nada más que para realizar algo imprescindible, tal y como había hecho cuando Harry la dejó antes de ir a por los Horrocrux o como hizo cuando él nuevamente se fue a aquel extraño viaje. Pero esta vez era diferente, si él no quería estar con ella, podía aceptarlo, pero para estar juntos ella debía tener un seguro de que él no la dejaría por alguna estúpida razón.

- ¿Has hablado con Harry? - preguntó Hermione mientras caminaba a su lado manteniéndole el ritmo - ¿Qué te ha dicho? - pero no obtuvo respuesta puesto que Ginny no parecía tener la intención de pararse para hablar del tema - Por favor, Ginny, detente. ¿Qué ha pasado?

- ¡¿Quieres saber qué ha pasado?! - dijo la pelirroja parándose de golpe y encarando a Hermione con furia - ¡¿Quieres saberlo?! - la chica miró a Ginny atemorizada y asintió dócilmente - ¡Pues ese... ese idiota me ha dicho que me quiere! - gritó.

- Pero eso es bueno, ¿no? - replicó Hermione con voz suave y cauta.

- ¡Es magnífico! - contestó - ¡Pero después le pedí que no hubiera más secretos entre nosotros, que fuéramos sinceros! - a pesar de estar enfurecida, fue lo suficientemente precavida de no hablar de su momento de desenfreno - ¿Y sabes lo qué contestó él? - Hermione negó - ¡Nada! ¡No dijo nada! ¡¡HUYÓ!!

- ¿Qué? - Hermione se había quedado atónita. Esperaba cualquier cosa de Harry en lo que al trato con chicas se refería, pero nunca algo como eso.

- Lo que oyes, Hermione, huyó con el rabo entre las piernas, y nunca mejor dicho.

- Pero tendrá que explicarte algo, ¿verdad? - dijo Hermione tratando de recuperar el sentido común y razonar.

- Nada, se fue, y que dé gracias para que yo no sepa donde ha ido, porque sino se va a enterar... - amenazó.

- Yo sé a donde a ido, Ginny. Al Valle de Godric. A su cita con Kingsley.

Ginny no se lo pensó dos veces.

- Tú sabes donde es, llévame - exigió.

Hermione sintió terror al pensar en Ginny interrumpiendo una importante conversación entre Harry y el ministro. Pero la mirada asesina de su cuñada la hizo asentir. Cuando quería podía dar tanto miedo como su madre o incluso más.

- Vale, pero antes tienes que tranquilizarte, piensa que allí estará...

- ¡Me da exactamente igual quien esté allí! - saltó - Y ahora llévame - se agarró con fuerza a su brazo y la miró con decisión.

Sin más opciones, Hermione suspiró resignada y giró sobre sí misma recordando la calle principal del Valle de Godric, donde había estado con Harry hacía más de dos años.

Apareció justo enfrente de Ginny, que parpadeó confundida un par de veces y después se irguió para mirar alrededor en busca de su "novio". Pero se detuvo a mirar algo repentinamente horrorizada. Fue algo tan rápido que asustó a Hermione.

- ¿Qué pasa?

Pero Ginny no contestó abrió un poco la boca y respiró entrecortadamente. Hermione entonces se giró y quedó casi igual de sorprendida que la pelirroja al descubrir a Harry haciendo algo impensable para ellas...


He tardado, ha costado, pero al fin he subido el capítulo. Creo que es el más largo hasta ahora, y personalemente me ha gustado, pero eso lo deciden ustedes.

Aprovecho para informar de que el fic ya está terminado de escribir, sólo queda redactar los capítulos mejor (para darle algo más de densidad al escrito) y corregir faltas. Ahora, por causas de fuerza mayor, aviso que no podré actualizar hasta mediados de febrero.

Las causas de esto son un cúmulo de desgracias una tras otra, la primera y más importante es el delicado estado de salud de un familiar cercano de edad avanzada a la que por supuesto le voy a dar prioridad frente a cualquier otra cosa. La otra es que tengo que someterme a una operación para "la recostrucción del ligamento posterior de mi tobillo izquierdo".

No quiero que piensen que son excusas, aunque al fin y al cabo lo son, pero son cosas que me superan y no puedo evadirlas.

Gracias por perder el tiempo leyendo las bobadas que escribo y gracias por dejar reviews.

Adiós