Capitulo
5.
Pasó
una semana desde la llegada de Mirai, y todo parecía muy apacible.
Vegeta seguía molestando a Goten por su relación con Bra, Bulma con
sus inventos, Videl y Gohan viviendo en las montañas como siempre y,
Pan y Trunks viviendo en su casa en las afueras de la ciudad. En
cuanto a Mirai, él parecía estar acostumbrándose a la nueva vida
que llevaba ahora, ya que lo ayudaba a Trunks con la empresa.
Pero
no todo siempre es color de rosa.
"Debo dejar de pensar en ella, este tiempo no es el tuyo y no puedes fijarte en la mujer de otros… pero es que, Pan es…" murmuraba Mirai por lo bajo.
"¿Que yo soy qué?" Dijo Pan cerrando la puerta y acercándose al escritorio; causando que Mirai volteara de golpe su silla y mirara con asombro el alegre rostro de ella.
Estaba sin habla. Los segundos parecían pasar lentamente, provocando que el caminar de Pan fuera en cámara lenta. O era su mente que trataba de hacer durar lo máximo posible aquella figura para retenerla en su memoria.
"¿Sucede algo Mirai?" Si tan solo supiera lo
que sentía por ella…
"No, no es nada Pan… Dime, ¿Qué te
trajo por aquí?" Apoyó sus manos en el escritorio, mientras Pan
se sentaba en la silla de en frente.
"Pensé que Trunks
estaría aquí, quería sorprenderlo. Pero no fue así…" Su
rostro de alegría fue reemplazada por una de duda y angustia.
Mirai
lo notó.
"No te preocupes, él fue a cerrar un trato con
una empresa del exterior, fue de improvisto… Aunque, es raro que no
te haya avisado o dejado una nota" La verdad era que no tenía idea
de donde estaba Trunks, en la mañana temprano lo había llamado para
avisarle que tenía asuntos importantes en otro país y que iría
volando hacia allí y volvería por la noche.
Los labios de Pan
se modularon en una sonrisa débil. En unos pocos segundos, se
levantó y lo miró.
"¿Sabes? Trunks nunca salió del país sin avisarme primero… Además, no puedo sentir su ki" Y con eso dicho, se dirigió hasta la puerta, y sin siquiera voltear a verlo lo saludó.
La puerta se cerró y Mirai yacía pensativo en
su silla. Era su imaginación o ¿Pan estaba apunto de llorar?
En
estos momentos su perspectiva del matrimonio feliz de aquella pareja,
se estaba desmoronando. No quería ni pensarlo, y ahora que trataba
de buscar el ki de su otro yo, sumado a los sollozos de Pan, sus
sospechas podrían ser validas... ¡¿Trunks estaba engañando a
Pan?!
"No, no puede ser" Sacudió su cabeza, y se colocó sus lentes para seguir trabajando.
Ya era de
noche, pocos minutos pasaban de la medianoche, y Trunks no llegaba.
Pan se encontraba acostada en el sillón de la sala de estar,
frente a la chimenea, tapada con una manta.
Ya eran unos días
desde que comenzó a pensar que su matrimonio no era tan perfecto
como parecía. Y no podía soportarlo. Pero sus pensamientos fueron
interrumpidos cuando escuchó la puerta principal abrirse.
Se
levantó, y caminó hacia dicho lugar. Y allí estaba él, sacándose
su sobretodo y sus zapatos.
"¿Trunks?" El subió la mirada, y sonrió, mientras se acercaba.
La tomó entre sus brazos, y la abrazó. Su cuerpo estaba tibio, pero su cabello frío a causa del temporal. Luego se separó, tomándola de sus antebrazos.
"Pensé que estarías durmiendo, lamento llegar tarde y no haberte avisado, pero tenía que ir lo antes posible a Estados Unidos a firmar un contrato"
Pan sonrió. Tal vez
estaba siendo demasiado protectora. Acercó su cuerpo al de él, y de
puntitas de pié lo besó capturando su labio inferior. Trunks
correspondió el beso. Cuando sus bocas se separaron, se abrazaron
nuevamente. Pan cerró los ojos, y colocó la nariz en su cuello para
inhalar el aroma de su amado esposo.
Pero sus ojos se abrieron
instantáneamente cuando su nariz reconoció el aroma a perfume de
mujer, y no precisamente el de ella misma. Cautelosamente se separó
un poco de él, y vio que en su cuello había rastros de lápiz
labial.
De un solo impulso se separó de él y lo miró.
"¿Qué sucede Panny?" Trunks no tenía idea de lo que Pan había descubierto.
"¡¿Que qué sucede?! ¡¿Que qué sucede?! ESO es lo que sucede Trunks, ese lápiz labial que llevas en el cuello, el aroma a florería que llevas en tu ropa, ¡ah! y sin contar los arañazos que descubrí en tu espalda hace unos días"
"¿Qué?" Trunks reaccionó luego de unos minutos.
"Tu
sabes muy bien lo que ocurre, ¿Me creías tan ingenua como para no
darme cuenta que te estabas acostando con otra, u otras?" Pan
estaba al borde de lanzarle algo por la cabeza, pero
desafortunadamente estaban parados al frente de la casa.
"Pero
esto se acabó ¡Se acabó!" Y con eso salió corriendo,
dirigiéndose al segundo piso.
"¡Pan espera!" Trunks fue detrás de ella.
"Pan, no reacciones así, yo te amo. No significaron nada, NADA" Se defendía mientras miraba y perseguía a su esposa, quien estaba empacando unas pocas cosas en su pequeño bolso.
Pan se detuvo, y lo miró fijo.
"¿No
significaron nada? ¿Eso es todo lo que tienes para decirme? Eres
patético Trunks"
Y luego, siguió empacando. Tomó su bolso y
salió del cuarto lo más rápido que pudo. Trunks llamándola y
persiguiéndola mientras bajaba la escalera.
El la alcanzó, la tomó del brazo y la volteó. En ese momento, Pan lo abofeteó.
Sus ojos comenzaron a aguarse, y pronto las lágrimas se deslizaron sobre sus mejillas. Trunks solo la miró, y la abrazó.
Pan lloraba en los brazos del hombre que la había
engañado, pero que aún así seguía amando. Quién hubiera pensado
que su perfecto matrimonio terminaría así de tal hiriente manera.
Trunks apretaba el pequeño y fuerte cuerpo de su esposa. Sin
duda la amaba, y se sentía un idiota por haber cometido tal error.
Esto era lo ella menos se merecía. No después de tantas cosas
vividas. Pero aún así, ella era dueña de su corazón.
Pan se separó, limpió su rostro y sin mirarlo, su cuerpo fue volteándose de a poco para luego caminar hacia la puerta y dejar a su marido solo, sentado al tope de la escalera, con sus manos tapando su rostro.
"Qué he hecho"
Las
gotas de lluvia estaban salpicando la ventana, y dentro de ese cuarto
se encontraba Mirai observando el clima, pensando en su vida, y en
esa extraña mujer que en su tiempo no había podido nacer.
Pero
lo que menos esperaba en ese momento, era que dicha mujer se
encontraría frente a él.
De un sobresalto se alejó de la ventana, y al reconocer la figura rápidamente abrió la ventana.
"Pan, ¿Qué haces aquí? Y con esta tormenta…" Ella estaba mojada, tenía los ojos rojos, y tiritaba del frío… o eran los sollozos del llanto.
Mirai, ante tal aspecto, la tapó con una manta que tenía sobre su cama. Pan no se movía, ni levantaba la cabeza.
"Pan… ¿Te encuentras bien?" Era
obvio que no se encontraba para nada bien, pero debía preguntárselo.
En ese momento ella levantó la mirada, y lágrimas cayeron en
ambos lados de sus mejillas.
"Dime por qué, dime por qué hace esto…"
Pan terminó la frase y rompió en llanto. Mirai solo pudo abrazarla. Aunque no entendía nada, sintió que en esos momentos la acción indicada era confortarla en sus brazos.
"Toma, aquí tienes…" Pan levantó la cabeza y tomó la taza de té que Mirai le ofrecía, mientras el se sentaba en el sillón frente a ella.
"Gracias, eres muy amable" Mirai sonrió tímidamente y se sonrojó.
"Bueno, no quiero incomodarte pero… ¿Qué te sucedió?" Pan dejó de sorber de la taza, y la apoyó en la mesita frente a ella. Y suspiró.
"Hace ya unos días atrás, luego de que llegaras, comencé a notarlo extraño… Llegaba tarde, el perfume que llevaba no era el mío, su cuerpo tiene raspones que ciertamente yo no los hice, y miente… Yo no sé como pudo hacer esto. Estábamos bien, éramos felices…" Pan comenzaba a ponerse nerviosa y sus ojos brillaban.
"Espera, espera Pan, cálmate…" Mirai trató de hacer que Pan se tranquilizara.
"Cómo quieres que me calme, esto… esto no debería estar pasando" Pan comenzó a llorar, pero no podía dejar que Mirai la observara tan débil, así que corrió hacia el baño y trabó la puerta.
Mirai no sabía que hacer. Las palabras de Pan retumbaban en su mente. Tal vez su llegada había cambiado el destino, y había afectado al matrimonio de Trunks y Pan. Se sentía culpable, y no podía hacer nada para que las cosas volvieran a lo de antes.
Se levantó del sillón, y fue hasta la puerta del baño. Golpeó la puerta y llamó a Pan.
"Pan… sal de ahí, no te preocupes, se que
te sientes débil… pero no tienes por qué avergonzarte, yo no soy
como mi padre" No hubo respuesta.
Pero cuando estaba apunto de
volver a golpear y llamarla, la puerta se abrió revelando a Pan
envuelta en una toalla.
Mirai se quedó sin habla. Y la cara de
Pan todavía estaba colorada por las lágrimas.
"Espero que no te moleste… Mi ropa estaba mojada y…"
"No, está bien, no hay problema… Pero, no se por qué no fuiste a la casa de Bra" Mirai volvió a donde estaban los sillones.
"Bra es muy apegada con Trunks, y estoy segura que si llegaba a ir a su casa llamaría a Trunks… Y en estos momentos lo que menos quiero es ver a Trunks…" Pan también volvió al sillón. Si no fuera por la calefacción, seguramente estaría tiritando del frío, pero afortunadamente ya se había sacado su ropa húmeda.
Ambos se miraron. Mirai no podía contenerse, estar frente a ella, cubierta solamente por una toalla, su cabello húmedo, y su piel expuesta lo estaban volviendo loco.
"En ese caso, puedes quedarte aquí si lo deseas" ¡¿Qué?! ¿Acaso había dicho eso? Verdaderamente lo estaba dejando sin razón.
"Gracias, eres un buen amigo" Ella se paró y lo abrazó.
Deseaba tanto poder quedarse así, con ella es sus brazos. ¡Un momento! Si Trunks y Pan estaban teniendo una crisis matrimonial, y Trunks la había engañado… Quizás esta era su oportunidad. Pero sacudió su cabeza, eso no debía pasar, no ahora.
"¿Sucede algo?" Interrumpió Pan mientras se separaba del abrazo.
"No es solo que…"
Tal vez el destino quiso que así fuera, que así sucedieran las cosas. La llegada de Mirai quizás no era casualidad, las cosas pasan por algo.
Pan interrumpió nuevamente a Mirai, pero esta vez no con palabras... Con un beso.
