Capitulo 12.

Bulma pareció dudar por un momento, pero pronto su rostro de incertidumbre cambió reflejando su total expresión de asombro e inquietud. Había olvidado que ambos hombres por más que eran de diferentes líneas temporales seguían siendo uno mismo, por lo tanto los dos poseían iguales características genéticas. Esto era mucho peor que antes.

Pan y Trunks también se quedaron quietos en sus lugares, a ellos también se les había olvidado ese detalle.

¿Y ahora qué sucedería? ¿Cómo comprobarían cuál de los dos había concebido aquella vida?

La situación era alarmante, el silencio quemaba sus bocas incapaces de formular palabra alguna.

"Bulma…" llamó Pan, mientras Trunks observaba claramente como sus ojos brillaban a causa de las lágrimas que querían salir.

"Pan, no te preocupes, por ahora veamos como está la salud de ese pequeño o pequeña" Dijo mirándola, tratando de transmitirle seguridad, y dirigiéndose hacia la puerta del laboratorio.

Trunks la tomó de la mano, y Mirai solo permaneció callado, como si fuera una sombra.

"Ahora solo permanece quieta mientras preparo el monitor" Dijo Bulma, sentándose en una silla a su lado, mientras Pan yacía en una camilla.

Con un último ajuste, la pantalla se encendió y varios cuadros aparecieron.

"Listo, ahora veamos" anunció mientras posaba en el abdomen de Pan, una especie de maquina.

Trunks se acercó más, y pudo ver como entre toda esa oscuridad había una pequeña forma blanca.

"Es él" pronunció Trunks, mirando asombrado aquella pequeña figura.

Pan lo miró, y no pudo evitar sonreír, deseaba con toda su alma que ese hijo fuera suyo. Bueno, en cierto modo lo era.

"O ella" agregó sin más. Pero algo captó su atención. Era Mirai, quien también miraba algo emocionado la pantalla. No pudo evitar suspirar.

"Creo que está todo bien por ahora, todavía está en su etapa de desarrollo" dijo Bulma apartando la maquina del abdomen de Pan, y apagando el monitor.

Pan bajó su remera, y se sentó en la camilla.

"¿Crees que puedas hacer algo para resolver esto mamá?" preguntó intrigado Trunks, esperando que su madre tuviera una solución a este problema.

"Sabes muy bien que no. Tanto tu, como yo, conocemos de estas cuestiones y sabes que aunque seamos genios de la tecnología, hay cosas que no se pueden resolver con cálculos." Bulma deseaba poder ayudarlos, pero no sabía como. Ciertamente eran poseedores de la empresa tecnológica más grande del mundo, pero cuestiones de la vida, y más de los saiyajins, no podía resolver.

"¿Y entonces qué haremos? Esto no puede perdurar en la duda." Dijo Mirai, algo irritado por la situación.

Ninguno sabía que decir, pero a Trunks pronto se le ocurrió algo.

"Mi papá…" dijo finalmente.

"¿Vegeta? ¿Qué tiene que ver él con todo esto?" preguntó Pan sin entender lo que su marido trataba de decir.

"El debe saber algo, tengo que hablar con él." Dijo pensando, más bien, buscando su ki, el cual encontró en la cámara de gravedad.
Sin más que decir, Trunks dejó la habitación.

Bulma miró a Mirai y Pan dirigiéndoles una expresión dudosa.

"Mejor voy a ver que ocurre, Vegeta seguramente está entrenando." Se levantó de la silla, y salió de la habitación.

Ahora solo quedaban ellos dos, Mirai y Pan.

Ella tragó saliva, tratando de captar la atención de Mirai. El, sabía que estaba tratando de que la mirara, pero no podía.

"Pan, esto no es nada fácil para mí" dijo sin voltear a verla, y encontrando interesante la puerta por la cual había salido Bulma. "… Y aunque hayas decidido estar con Trunks, que es lo que correspondería, yo no puedo dejar de amarte." Y finalmente, se volteó a verla.

Ella estaba allí sentada, mirándolo sorprendida por tales palabras. Pensaba cuan desdichada había sido la vida de este guerrero solitario; haber perdido todo sin una oportunidad de seguir su destino con su otro yo, con la Pan que le correspondía a su tiempo.

"Gracias por comprenderlo, yo no puedo amar a alguien que conocí por algunas semanas, Trunks estuvo a mi lado mi vida, de él me enamoré y no puedo hacer nada para cambiarlo, ni quiero." Sabía que sus palabras eran lastimeras, pero Mirai debía entender su decisión, ya que él seguiría viviendo en ese tiempo y no quería más problemas.

Mirai asintió con la cabeza.

"Aún si ese hijo no fuera mío, lo querré." Le dirigió una última mirada, y salió de la habitación.

Pan cerró los ojos, y deseó profundamente que ese hijo fuera de Trunks, mientras posaba su mano en su abdomen.

Trunks se dirigía hacia su padre. El era el único que sabría resolver todo esto. El, el último saiyajin de raza pura.

Se paró frente a la cámara de gravedad, sintiendo el poder de su padre aumentar por el entrenamiento. Suspiró, y sin pensarlo dos veces apretó el botón que abría la puerta de dicho lugar.

La luz roja comenzó a descender, haciendo visible al guerrero empapado de sudor y con una expresión de pocos amigos.

"¡¿Qué quieres?!" Sabía que diría eso, y más si acababa de interrumpirlo en pleno entrenamiento.

Entró en la cámara de gravedad sin dejar de mirarlo, en estos momentos tenía que lograr que su padre le explicara muchas cosas de su raza.

"¿A qué vienes, Trunks? ¡Dímelo de una vez!" El príncipe no era muy paciente.

"Papá, necesito que me expliques algunas cosas." Dijo Trunks, lo más serio y calmado posible.

"¡¿Y por qué tuviste que interrumpirme?! ¡¿No podías esperar a que terminara de entrenar?!" Vegeta frunció el ceño.
"¡Papá necesito tu ayuda, esto es muy importante!" Gritó Trunks perdiendo la paciencia. Lo que menos necesitaba ahora eran los caprichos de su padre.

Vegeta cruzó sus brazos, y sin dejar de fruncir el ceño, se apoyó en una pared cercana.

"¿Es sobre la nieta de Kakarotto, no es así?" Trunks abrió los ojos un tanto sorprendido, ¿Acaso su padre sabía más de lo que aparentaba?

Trunks se sentó en el piso, flexionando su pierna derecha.

"Sí, es Pan…"

"Lo sabía, dime que quieres saber, para que luego me dejes entrenar tranquilo." Trunks miró a su padre, pensó que esto sería más difícil y tendría que entrenar un rato con él para poder sacarle alguna explicación.

"Pan está embarazada, pero…" No tenía ganas de recordar nuevamente que su esposa se había acostado con su otro yo.

"Pero no saben de cual de los dos es el hijo, ¿verdad?" Terminó de decir Vegeta.

"Un momento, ¿Cómo sabes todo eso?" Preguntó Trunks. Su padre sabía demasiado como para ser un alienígena reservado y distante.

Vegeta sonrió, una de esas sonrisas características solo de él.

"Los saiyajins no tenemos las mismas características humanas. Nosotros somos una raza superior, dedicada al entrenamiento, las luchas, no tenemos tiempo para sentimientos. Los terrícolas van de persona en persona experimentando esos sentimientos; nosotros no, una vez que elegimos a una hembra, ella es la única que puede procrear nuestros hijos. Es una unión de por vida, ella está ligada a él, y viceversa." Trunks escuchaba atentamente las palabras de su padre, mientras se mordía la punta de su pulgar.

"Entonces…" Trunks estaba un poco confuso.

"¡Maldita sea Trunks! La nieta de Kakarotto solo puede tener tus hijos, y tú solo puedes procrear con ella." Gritó Vegeta ante la confusión de su primogénito.

Trunks analizó las palabras, y rápidamente se levantó de su lugar.
Sabía que su padre tendría la respuesta, sabía que todo esto tenía una solución, sabía que ese lazo tan profundo que sentía con Pan solo podía ser cosa de sus partes saiyajins.

Pero todavía le quedaba una duda.

"¡Pero ambos somos la misma persona!" Dijo un tanto resignado.

Vegeta gruñó. Pero decidió explicarle a Trunks para que así lo dejara entrenar tranquilo de una buena vez.

"El que sean la misma persona no tiene nada que ver en este asunto. Pan está ligada a ti, al Trunks de este tiempo, ella comparte ese lazo solamente contigo porque ella te eligió, y tu a ella." Decía Vegeta mirando a otro lado que no fueran los ojos de su hijo, hablar de estas cosas no era su fuerte, y detestaba el asunto.

"¿Quieres decir que no importa Mirai, porque Pan está enamorada solamente de mí, y no puede existir otro hombre en su vida a causa de nuestra herencia saiyajin?..." Trunks parecía entender, y eso lo ponía feliz. Pan era suya, solamente suya.

"Puedes comprobarlo tu mismo: el pequeño ser reaccionará ante tu energía, y no a la de Mirai cuando tocas el vientre." Trunks estaba emocionado, el pequeño era suyo. Finalmente tendría esa familia que tanto había deseado junto a la mujer que había elegido, y seguiría eligiendo en todos los tiempos.

Y ahora que recordaba bien, cuando anteriormente había posado su mano en el abdomen de Pan, pudo sentir como el pequeño ki se alborotaba.
Estaba seguro de que ese ser era suyo, pero debía demostrarlo. Era hora de comunicárselo a los demás.

"Ahora vete, y no vuelvas a molestar." Trunks despertó de su pequeño trance y tuvo ganas de estrechar la mano con su padre o inclusive abrasarlo, pero sabía que perjudicaría más las cosas. Solo se dispuso a mirarlo y asentir con la cabeza, para luego dejar el lugar con una sonrisa.

En estos momentos lo único que deseaba era abrasar a Pan, besarla, y llevarla a su casa para disfrutar el momento. Tal vez ser mitad alienígena no era tan malo después de todo.