Ohayo minna-san!
He vuelto con el siguiente capítulo de esta dizque historia! Dios, eso sonó tan cliché de otros fics... La verdad me moría por actualizar desde hace días pero quiero ir poco a poco pues aún tengo que pensar en ciertos capítulos y se me está haciendo un poco difícil. Antes que nada me encantaría agradecer a todas esas personas que leyeron y dejaron sus comentarios, cuando al día siguiente leí los dos primeros me emocioné muchísimo, estaba de lo más contenta. Arigatou Lacryma-san y Haruka-chan! Les prometo que valdrán la pena las molestias y la espera, ojalá sigan leyendo esto hasta el final. A ti también Jendow, te mando besos y advertencias para que actualices pronto y mis más sinceros ánimos de que te esfuerces en tus cosas, sabes que puedes contar con migo para lo que sea. Aleinis, Francis-sempai, a ustedes también que perdieron tiempo aquí adentro, jiji. Admítanlo, valió la pena, no soy tan mala. ¬,¬ y Aleinis... lee (tono lúgubre).
La contestación de los R&R esta en mi espacio, por favor dense una vuelta por allí para leerlos, los pondré esta semana.
Una cosa, este es mi msn: Hikaru(barra abajo)no(barra abajo)Yami55(arroba)hot... para los que me quieran agregar, así hablamos por allí también.
Fanáticas de Kai (todo el mundo, repito), este será un capítulo en el que tendrá mucha participación. Digamos que no me pude resistir n-n. Qué más, qué más... Tengo a varios buenos escritores dentro de mis favoritos, se los recomiendo, créanme que para que a mi me guste algo debe ser bueno. Me faltan muchos pero voy piano, piano como dicen los italianos, es decir: poco a poco. No quiero aburrirlos más así que los dejo para que lean el fic.
Hay les van las premisas y todo eso que hay que decir:
Título: Fantasy
Autora: 5Hikaru no Yami5
Advertencias: Tómenlas ustedes y (aunque yo no lo considere como malo pues me encanta) Shonnen-ai.
Nota importante: La mayoría de los capítulos ya están escritos, otros están dentro de mi cabeza y hay unos que pueden ayudarme ustedes dejando un rewie. El ciclo escolar empieza en Septiembre-Octubre, años recientes, en la ciudad de Nagasaki. Los Sábados rara vez hay clases, la mitad están en tercer año y la otra en cuarto, menos Kenny, Joseph y Kiki (Kevin) que están en primer año.
Nombres: Takao Kinomiya: Tyson Granger
Yuriy Ivanov: Tala
Mihaeru: Miguel
Hitoshi Kinomiya: Heero Granger
Mao Kon: Mariah
Hiromi Tashibana: Hilary
Kyo(no usaré el largo): Kenny
Del resto usaré los nombres de la versión estadounidense y algunos apellidos son
inventados.
Disclaimer: BB no es mío, le pertenece a Aoki Takao-san (Kami-sama lo bendiga 3), solo los tomé prestados un rato.
AVISO SUPER IMPORTANTE: Muy bien Tabriz Jendow, te lo ganaste, puedes pedirme un capítulo en este fic o en su continuación, tu eliges los personajes, el lugar y la situación. Vaya que fuiste rápido, mandame un mensaje por donde sea con las condiciones que quieras, una cosita ;3 no te diré el final así que tendrás que leer como el resto para seguir la trama. De ti depende en que momento gastar ese regalito que te ganaste. Una cosa más: "Estoy De Cumpleaños!!!" Decidí actualizar por darme un regalito a mí misma, se que suena raro pero bueeeno... Como regalo, no importa si me lo dan un mes más tarde, déjenme un R&R, me harían muy feliz(aunque no crea que eso existe, pero otro día hondaremos en la filosofía) y sería un bonito detalle. Gracias de ante mano!!!
-bla, bla, bla- Diálogo.
"bla, bla, bla" Mención de algo, ya sea un letrero o un sarcasmo.
Bla, bla, bla Pensamientos.
Aquí les va, disfrútenlo!!!
Capitulo 2: "Ojos de fuego, piel de nieve"
Su paso era acompasado, avanzaba en la total penumbra. El tiempo no existía, por eso al momento de empezar a caer no supo si fue eterno o de apenas un segundo.
Sus brazos iban junto a su cuerpo y sus ojos estaban inexpresivos como dos pozos sin fondo, de la nada unas grandes e inmensas alas negras, como las de un murciélago, salieron de su espalda y se desplegaron para luego agitarse y llevarlo hacia arriba, una persona lo esperaba en lo alto y una criatura de forma alargada rodeaba su cuerpo, ya iba a llegar a ella cuando...
Abrí los ojos pesadamente para volverlos a cerrar con fuerza, cuando una luz muy blanca sobre mi me segó. Traté de ordenar mis ideas y con cuidado me levanté, un gemido ahogado salió de mis labios, algo se deslizó por mis brazos y sentí algo húmedo hacer peso en mi estómago.
-Ya despertaste –dijo alguien cerca de mi.
Los abrí de nuevo con dificultad e intenté enfocar algo. Estaba en una habitación blanca e inmaculada, recostado en una cama, cubierto en parte por una fina frazada, ambas blancas, y con una compresa fría en mi regazo. El olor a alcohol y naftalina me indicaron que estaba en la enfermería, unas cortinas blancas estaban echadas a un lado de mi cama, ocultándome de las miradas curiosas, estas súbitamente fueron corridas hacia un lado mostrando una figura que sin lugar a dudas me quitó el aliento por unos segundos.
-Kai-san... –susurré al ver su estoica e imponente imagen.
El no dijo nada.
-¿Qué pasó?
-Te desmayaste y te trajimos aquí –respondió simplemente.
Bajé la mirada tratando de recordar, el dolor de cabeza, el mareo, la clase de educación física, Mathilda...
-¡Mathilda!
-Ella esta bien, Yuriy logró calmarla y le dijo que fuera a su salón, debe estar en clases ahora.
-Aparte de ti... –no supe si continuar mirando las sábanas arrugadas entre mis dedos.
-Fue Yuriy el que te trajo y te ayudo allá abajo, solo que yo me quedé.
-¿Y tus clases?
-Nos dieron hora libre, la profesora faltó.
Traté de ordenar mis ideas¿de verdad eso estaba pasando¿Kai Hiwatari estaba allí en la enfermería velando por mi y de verdad su increíble amigo fue el que evitó que yo cayera al suelo partiéndome (como seguramente solo me pasaría a mi) la nariz?
-A-arigato...
-¿Ya te puedes parar? –preguntó como si no me hubiera oído.
-Creo que si.
Aparté las sábanas y posé mis pies descalzos en el frío suelo, me estremecí al contacto, Kai no se inmutó a pesar de estar observando cada uno de mis movimientos con meticulosa apreciación. Me separé totalmente de la cama y me mantuve sólo con mis pies, al instante me tambaleé y en un movimiento rápido Kai se adelantó y me sostuvo pasando un brazo por mi espalda.
-Yo creo que no –dijo ¿divertido?, ayudándome a sentarme de nuevo en la cama, apoyé la espalda contra la cabecera y me cubrí la cara con las manos.
-Estás muy pálido.
-¡Ya despertaste! –interrumpió otra voz.
La enfermera entró en la estancia y se acercó a mi con una sonrisa tranquilizadora y maternal. Me tomó la temperatura y el pulso, me dio una medicina para el dolor de cabeza y me dijo que ya podía irme de allí.
-Siempre y cuando te sientas bien querido.
-Ya me siento mucho mejor –le dije fingiendo la mejor sonrisa que pude-. la medicina está surgiendo efecto, además tengo clases.
-¿Seguro?
-Yo lo acompañaré a su salón para asegurarme que llegue bien –dijo Kai, que hasta ahora solo había estado apoyado contra la pared de brazos cruzados y con los ojos cerrados.
-¡Buena idea! Entonces si te puedes ir, cariño.
-Arigato Gozaimasu Yukina-sama (N/A: No digan nada ¬¬U) –le dije inclinando mi cabeza, Kai me imitó y salimos de allí.
Cerró detrás de él la puerta lentamente y me miró de forma penetrante.
-Aún estas pálido y se te ve débil -sentenció.
-Estoy bien, en serio...
-A mi no me engañas, ven –empezó a caminar con su porte tan serio y las manos dentro de los bolsillos hacia la salida del edificio, yo le seguí tras dudarlo un poco.
No dijimos nada, yo por que no sabía que decir en un momento así y el... bueno, no habla mucho. Se detuvo en su casillero y se cambió el calzado, me miró de reojo mientras lo hacía y dijo con su habitual tono de voz:
-¿Piensas salir con esos zapatos?
-¿Nani? Oh, ya me los cambio –dije y me apresuré a hacer lo mismo que Kai.
Salimos de allí y cruzamos la explanada a paso tranquilo, cuando estuvimos frente a las grandes rejas de la escuela, que en ese momento se encontraban cerradas, me tomó del brazo y me juntó a su cuerpo, pasó una mano por mi cintura y con la otra se sujetó a las barras de metal y con un impulso saltó y pasó por sobre la verja como si no fuera para nada alta. Al caer del otro lado me tenía sujeto con ambos brazos y con suavidad me dejó en el suelo. Sin reparar en como me encontraba yo, se alejó un poco hasta donde estaba un flamante automóvil azul aparcado.
Yo estaba más que nervioso, mareado, sonrojado y confundido, había sido tan rápido que ni me había fijado y cuando ya estábamos del otro lado rodeé automáticamente su cuello con mis brazos, a el no pareció molestarle.
-Ven –dijo con la puerta del piloto abierta esperando a que yo subiera.
Me acerqué tratando de regular mi respiración y mi sonrojo, abrí la puerta del copiloto y entre. Olía a nuevo, los asientos eran de cuero negro y a mi parecer muy cómodos, para mi sorpresa fui muy espontáneo al momento de sentarme pues, cualquiera hubiera dudado si tocar el cuero o no. Kai giró las llaves, movió la dirección y aceleró para irnos de allí.
-¿A dónde vamos? –le pregunté girándome un poco en el asiento.
El no dijo nada, su vista estaba concentrada en el camino y sus manos bien sujetas al volante. Yo le miré embelesado, y es que se veía increíble allí sentado, su perfil era perfecto, la expresión centrada le daba un aire de interesante aún más intenso y la maestría con la que conducía me sorprendieron, pude haberme quedado así largo rato si no fuera por que de repente se detuvo y yo me vi impulsado hacia delante. Casi pego la cara contra el cristal sino fuera por que su fuerte brazo detuvo el impulso al estirarlo.
-Ponte el cinturón de seguridad –me dijo sin voltear a verme.
-H-hai –logré decir un poco asustado y obedecí lo más rápido que pude.
No tenía ni idea de adonde me llevaba y como supuse que no me contestaría me resigné a mirar por la ventana y dejar libre mi mente. El sol ya no era tan fuerte, y se podía respirar un aire tranquilo en las calles, muy desoladas a causa de la hora, todos estaban en casa, en el trabajo o en la escuela, como debería ser mi caso.
El porque Kai hizo eso hasta el sol de hoy lo desconozco, pero por dentro me alegraba, y el porque lo seguí... quien sabe. El paisaje que pasaba a toda velocidad por la ventanilla era hermoso, aunque tal vez me pareció así solo por la compañía, nunca lo sabré. Apoyé el codo en la ventanilla abierta y dejé reposar mi cabeza sobre mi mano, mi semblante y el de él, que vi por el espejo, reflejaban tranquilidad, yo en particular estaba a gusto.
-¿Cuál era la clase? –preguntó de repente devolviéndome a la realidad.
-¿Perdón?
-Que cual era la clase que tenías antes de desmayarte –aclaró con el semblante frío.
-Educación física y deportes...
-Ya veo –dijo simplemente.
Al rato nos detuvimos enfrente de una cafetería, el se bajó y yo lo imité, entramos por la puerta de cristal al café que tenía un ambiente de lo más acogedor. Nos sentamos en una de las mesas redondas que habían allí, el aire estaba inundado de las conversaciones que tenían las personas, la gran mayoría adultos, y los deliciosos olores del café, los pastelillos recién horneados, el queso fundido y quien sabe que otras cosas más.
Una chica que usaba un mandil llamativo se acercó a nosotros y preguntó que íbamos a querer, desvié mi mirada a Kai y luego al menú, todo allí se veía tentador.
-Un café y un pastelillo con pasas –dijo mi acompañante sin muchas dudas.
-Yo... –balbucí sin saber que pedir-. Un café y...
-Y un emparedado –completó por mi-. También traiga bollos de mantequilla, por favor –y me quitó la carta de las manos para entregársela a la camarera con un ágil movimiento.
-¿El café del joven es con leche? –preguntó ella con voz amable dirigiéndose a Kai.
-No –contestó simplemente.
-El mío con leche y azúcar, por favor –pedí con timidez.
-Enseguida se los traeré –dijo sonriendo para luego alejarse.
-Iba a pedir otra cosa –espeté un poco molesto cuando ya estuvimos solos.
-Tienes que comer algo más nutritivo –explicó como si esa respuesta fuera suficiente para todo.
-¿Y un pastelillo con pasas es nutritivo? –me burlé un poco.
-Yo no me desmayé hace rato, si mal no recuerdo.
Muy bien, me había vencido y es que de todas maneras fue muy difícil haber mantenido esa discusión con el, su simple semblante bastaba para bajarte la guardia y si a eso le sumamos su temple, su mirada y su voz... Espero que ahora me comprendan.
Rodé mi vista hacia los lados, admirando las paredes llenas de copias de fotografías y cuadros famosos, reconocí algunos, otros los estaba conociendo. Me fijé que tenían una de esas antiguas máquinas para hacer el café y raspados, los antecesores del helado, en un rincón, brindándole un toque sofisticado. Me moví un tanto inquieto en la silla de metal de color y formas modernas, a pesar de lo agradable del entorno me sentía incómodo, el tener a Kai tan cerca me ponía nervioso, no sabía por que.
El solo estaba ahí sentado, juntando sus dedos enfrente de su rostro mientras apoyaba los codos sobre la mesa, con expresión ausente pero jamás perdiendo su aire indiferente. La chica volvió cargando una bandeja con dos humeantes tazas de café, un plato con bollitos, uno con un muffin lleno de puntitos negros y otro con un emparedado de buen aspecto.
-Aquí tienen –dijo colocando las cosas sobre la mesa para después retirarse-. ¡Que tengan buen provecho!
-Arigato -contesté.
Kai tomó una bolsita de azúcar y endulzó su café, de color muy oscuro y con fuerte aroma. Aspiró con fuerza antes de tomarlo y llevárselo a la boca, cerró los ojos y degustó su amargo sabor.
-¿Pasa algo? –preguntó bajando la taza, yo borré casi al instante mi sonrisa.
-Nandemonai... (nada) –me apresuré a mentir tomando mi comida y dándole un buen mordisco-. ¡Honto! (expresión usada para decir algo como: ostras! O Súper! en este caso)
-Sabía que te gustaría, las cosas aquí son muy buenas –me dijo sonriendo casi imperceptiblemente.
-¿Ya habías venido aquí antes? –pregunté antes de meterme otro trozo a la boca, la lechuga crujió al morderla.
-Si, hace poco que lo abrieron.
Tomó su pastelillo y lo mordió dejándome ver su blanca y perfecta dentadura, algunas migas se quedaron pegadas a sus pálidos labios, sujetó su taza de nuevo y la empinó para beber. Al posarla de nuevo sobre la mesa se relamió los labios, sentí que un calorcito cubría mis mejillas así que me ocupé de endulzar mi café, de un color más claro que el suyo, y pasar inadvertido.
Después de que cada uno terminara lo que tenía en su plato nos dedicamos a los bollitos, yo los sumergía de vez en cuando en la taza y me deleitaba con ese agradable sabor y esa suave sustancia. Me comí uno especialmente lleno de café, me relamí los labios en señal de gusto, sentí una mirada penetrante, sabía que era Kai pero aún así levanté la vista y... me sonrojé al instante.
Su mirada era muy profunda, sus labios parecían curvarse en un amago de sonrisa y sus ojos rojos estaban fijos en mí, más específicamente en mis húmedos labios. Bajé la mirada apenado y nervioso y con una servilleta limpié mi boca.
-¿Ya estoy limpio? –pregunté inocentemente creyendo que quizás era que mi cara estaba llena de migajas o de café.
-Te faltó aquí... –dijo y tomando la servilleta de mi mano el mismo limpió con sutileza mi mejilla izquierda, cerca de la comisura de la boca, no creo que pudiera estar más abochornado.
-Gracias... –susurré débilmente.
-Si ya estás satisfecho y no vas a pedir nada más, entonces andando -dijo como si no hubiera ocurrido nada-. ¿Quieres algo más?
-¡No! –exclamé y me encogí, estaba muy nervioso, debía controlarme-. Estoy bien, ya podemos irnos.
-Bien. ¡Señorita, la cuenta!
-¡A su orden! –respondió la alegre chica que justo estaba atendiendo otra mesa.
Después de que la muchacha le diera la cuenta, que no me dejó ver ni ayudarle a pagar, y dejara el dinero y una buena propina sobre la mesa nos levantamos y salimos de allí. Me recibió una ráfaga de viento que agitó nuestros cabellos, me hizo gracia el cabello de Kai, que estaba al frente de mi dándome la espalda, no con burla sino con curiosidad. Caminamos hasta el auto pero se detuvo a unos pasos.
-¿Cómo te sientes?
-Mejor, gracias –contesté luego de titubear.
-¿Estás satisfecho?
-Si, estuvo delicioso –permaneció de espaldas a mi en silencio unos momentos. Tan "sutil" como era el, se encaminó al auto y abrió los seguros de las puertas. Alcé una ceja, cada vez, al contrario de conocerlo, me dejaba más extrañando. Me encogí de hombros y lo seguí.
Entramos en el auto y esta vez sí me puse el cinturón de seguridad, encendió el motor, el aire acondicionado y la radio. Buscó algo bajo su asiento y al erguirse sacó de una cajita un CD de música clásica por lo que me decía el frente del objeto. Era original, nada de copias, interesante pero obvio viniendo de una persona tan adinerada como el. Lo puso dentro del reproductor y subió el volumen, el equipo súper moderno empezó a reproducir la música, una verdadera maravilla.
-Vladimir Horowitz - dijo viéndome de soslayo-. Es ruso.
-Ruso... –repetí hundiéndome en mi asiento.
Si de música se trata mis debilidades son el rock y la clásica como Vivaldi o Beethoven... Lancé un suspiro y cerré los ojos dejando que la música me llenara, la caricia del aire acondicionado contra mi piel solo acentuaban lo agradable del momento.
Kai se mantenía en silencio y no me despertó cuando, en algún momento del viaje, me quedé dormido. Ignoro cuanto tiempo pasó, a donde fuimos o si nos detuvimos pero sentí su mano zarandear mi hombro con cuidado de no asustarme mucho.
-hmm... ¿Na...ni? –balbucí medio dormido aun. Cuando me decidí a abrir los ojos casi me desmayaba. ¡Kai estaba a solo unos centímetros de mi cara y sonreía!
-¿Descansaste? –preguntó con voz profunda, yo solo pude asentir con la cabeza.
Se alejó un poco aún con esa diminuta pero preciosa sonrisa en sus labios, maldije interiormente con lo poco que funcionaba de mi cerebro por mi mutismo. No podía creer el grado de influencia que tenía sobre mi, era molesto y patético, no, más que patético, era enfermizo. Me removí en el asiento, más nervioso que en el restauran, y desvié la mirada hacia fuera, me sorprendió encontrarme con unos edificios muy conocidos. Estaba a dos cuadras de mi casa.
-¿Qué hacemos aquí? –pregunté algo confundido.
-No se a donde ir a partir de aquí –dijo cerrando los ojos y encogiéndose de hombros.
-Pues... estamos solo a dos cuadras, puedo irme caminando...
-¿Crees que te traje hasta aquí solo para que te vallas a dos míseras calles? –me miró con fijeza-. Dime hacia donde tengo que ir.
-En serio no es necesario... –callé al ver en sus ojos un punto de frustración-. De acuerdo.
Volvió a sonreír, bueno a lo que para él sería una sonrisa mientras tomaba el volante.
-Gira hacia la izquierda aquí y sigue recto –dije vencido-. Es aquí, detente –le pedí al ver mi casa después de que el hubiera seguido mis indicaciones.
Me bajé del auto con cierta inquietud pero antes de cerrar la puerta una cantidad de preguntas invadieron mi mente, me volví hacia el y metí la cabeza en el vehículo apoyándome con la rodilla sobre el asiento, permaneció indiferente con una mano en el volante y expresión neutra.
-¿A dónde fuimos? –empecé.
-Solo dimos vueltas –contestó con simpleza.
-¿Cómo sabes donde vivo?
-Me acabas de guiar¿no? –respondió con algo de burla, fruncí el ceño ante eso.
-¿Cómo sabías donde vivo? –corregí.
-El otro día te vi por casualidad –se encogió de hombros nuevamente, me pareció que no me decía toda la verdad.
-¿Por qué me llevaste a comer?
-Estabas muy débil.
-Pudimos haber comprado algo en la cafetería –le dije frustrado.
-No me gusta la comida de allí –contestó seriamente, no me atreví a reprocharle aquello pero...
-¿Y por qué me llevaste con tigo? –entré casi completamente en el auto, estaba muy cerca de él, pero no me importó en ese momento, estaba molesto como para preocuparme de detalles tan poco importantes.
El solo me miró y no dijo nada. Sus orbes rojizas se movieron rápido por mi persona, analizándola, para luego quedarse posadas en mis ojos. No parpadeó ni se movió un ápice, yo tampoco lo hice. La tensión que había adentro estaba aumentando por momentos y el que fuera un lugar estrecho no ayudaba mucho. Sentí un escozor en mis ojos, tenía que parpadear, pero no podía, no debía hacerlo, ya que eso significaba romper el extraño nexo que se había creado de la nada.
-¿Necesitaba una razón? –preguntó, sentí su aliento chocar con mi cara, entrecerré los ojos un poco. No dije ni hice nada, por la insistencia de mi mirada talvez dijo-: Pues, simplemente quería.
Parpadeé. ¿Qué había dicho?
-¿Por qué? –insistí nervioso.
-Simplemente quería –repitió.
Me alejé con lentitud y me erguí afuera. El continuaba estudiándome, observando cada movimiento que hacía. Sonrió de forma ladeada y se acomodó en el asiento para poner en marcha el vehículo.
-Hasta mañana, Mihaeru.
Cerré la puerta pero bajó el vidrio de la ventanilla.
-Tendrás tu bicicleta más tarde, así que no te preocupes. También tus cosas.
Subió la ventanilla y se alejó deprisa. Yo solo me quedé allí, sin moverme o hablar. ¡Maldición¿Qué demonios había sido todo eso? "Simplemente quería" resonó dentro de mi cabeza. ¿Qué era lo que quería¿Estar con migo? ¿"Necesitaba una razón"
-No lo se –susurré al viento.
Me di la vuelta y entré en mi casa, según mi reloj estaba de vuelta una hora y media antes de lo que debería, poco me importaba en ese momento. Me quité los zapatos y fui directo a la escalera.
-¿Mihaeru¿Qué haces aquí hijo? –preguntó mi madre saliendo de la cocina -. ¿Pasó algo en la escuela?
-Sufrí un desmayo, mamá.
-¡Que horror¿Te encuentras bien? –se acercó a mi y puso el dorso de su mano en mi frente.
-Si... ¿Puedo dormir? Estoy algo cansado.
-Claro que si, si necesitas algo no dudes en llamarme, querido –dijo con cariño, pero no reparé mucho en eso. Subí las escaleras hasta mi habitación, cerré la puerta y eche cerrojo. Caminé con cansancio hacia la cama y me dejé caer pesadamente sobre esta. El colchón rebotó bajo mi peso, hundí mi cara en la almohada con suavidad, aspiré el aroma de mis sabanas, recién lavadas al parecer y me acomodé en una posición más cómoda para dormir.
-Estúpido Kai... –susurré antes de quedarme dormido. Creo haber soñado con el rostro de Mathilda.
Al despertarme cerca del anochecer mi mochila y mi bicicleta estaban en casa.
Continuará...
☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭☭
Do dai? (que tal?) Les gustó este? Sean sinceros, qué tal está Mihaeru como protagonista, o mejor dicho, narrador de la historia? A ver si me dejan más R&R. La alucinante aparición de Kai te la dedico Haruko-chan! Porque como tu, acaba de entrar como parte importante de este fic, así es, me puso muy contenta tu comentario. Aprovecho para felicitar a Takaita Hiwatari, Senshi Hisaki Radien, Zafiro Amy (que escribe una historia en The prince of Tenis) el que hayan actualizado, les quedó muy bien. Yo y la que los retiene hablando como diría una amiga mía ¬.¬ Volviendo al tema, actualizaré pronto, lo prometo, no me gusta esperar mucho por una continuación por lo cual procuraré no tardar tanto y de antemano agradezco por los R&R, los esperaré con ansias!
¡Mando saludos a todos esos grandes escritores y ánimos para los que surgirán!
Eso es todo, creo. Algún comentario y todas esas cosas que ponen los demás (me da fastidio escribirlo) será bien recibido, pero como no estoy agrediendo a nadie agradecería que se controlaran si se ven contrariados por algo. Matta ne!!!
