Ohayo!
Primero que nada, muchísimas gracias por sus R&R, que son tan importantes! Actualizaré cada semana durante un tiempo, hasta que me quede en un punto muerto que me va a costar resolver... Sobre el capítulo anterior... tenía dudas sobre si publicarlo, está algo raro y simple, hasta me parece... hecho para llenar espacio pero es necesario. No está tan mal como lo pinto pero es importante para explicar un par de cosas más adelante. Aun así parece haberles gustado mucho y eso me alegra bastante. Les pido que me tengan paciencia si se vuelve fastidioso o algo así, es que no soy tan buena escritora como desearía n.ñ peeero... Ahora mismo pido ayuda para el capítulo "Navidad", pues no lo tengo muy claro y me está tomando demasiado tiempo. Se los agradecería mucho, créanme T-T. Algo me falta... he dicho desde hace semana que respondería los R&R pero mejor lo hago en persona, por msn o ya veré. Luego explico porque, de antemano agradesco a los que han seguido esta historia y quiero dedicar este capítulo a mi amiga Aleinis, dijiste que querías uno , no? Hay un segundo cap que también va para ti, me ayudaste mucho con el, supongo que sabes cual es. Ilem, piénsalo bien si quieres leer el próximo, para el resto que ya sabe las terminologías se imaginaran lo que viene. Fujimaru, luego te explico y buen viaje. Ya, mucha habladuría.
Título: Fantasy
Autora: Hikaru no Yami
Advertencias: Tómenlas ustedes y (aunque yo no lo considere como malo pues me encanta) Shonnen-ai.
Sumary: Miradas, palabras, susurros... secretos. ¿Cuántos más habrían en mi camino? Ni lo hubiera imaginado, las cosas pasan por que pasan dice el dicho, así lo creo y lo confirmé. Disfruté mucho ese día, pero ahora me doy cuenta de que era una advertencia para lo que vendría... Demasiadas cosas. ¿Estaba preparado? Quién sabe. (Mihaeru)
Nota importante: La mayoría de los capítulos ya están escritos, otros están dentro de mi cabeza y hay unos que pueden ayudarme ustedes dejando un review. El ciclo escolar empieza en Septiembre-Octubre, años recientes, en la ciudad de Nagasaki. Los Sábados rara vez hay clases, la mitad están en tercer año y la otra en cuarto, menos Kenny, Joseph y Kiki (Kevin) que están en primer año.
Nombres: Takao Kinomiya: Tyson Granger
Yuriy Ivanov: Tala
Mihaeru: Miguel
Hitoshi Kinomiya: Heero Granger
Mao Kon: Mariah
Hiromi Tashibana: Hilary
Kyo(no usaré el largo): Kenny
Del resto usaré los nombres de la versión estadounidense y algunos apellidos son
inventados.
Disclaimer: BB no es mío, le pertenece a Aoki Takao-san (Un hurra por el 3), solo los
tomé prestados un rato.
AVISO SUPER IMPORTANTE: Addanight, como te dije Ray tiene una aparición especial en el este cap. n.n, a ver, ya se han creado alguna explicación lógica para las palabras de Max? Quien tenga la sospecha más acertada para las preguntas de Mihaeru se gana un premio (como que a mi me gusta dar premios), creo que eso es todo.
-bla, bla, bla- Diálogo.
"bla, bla, bla" Mención de algo, ya sea un letrero o un sarcasmo.
Bla, bla, bla Pensamientos.
Aquí les va, disfrútenlo!!!
Capitulo 4: "Artes marciales y encuentros casuales"
El domingo por la mañana desperté más temprano de lo acostumbrado, el frío era mayor y la luz que se colaba por la cortina era clara pero suave, se me hizo muy agradable sentir ese calorcito en la mejilla. Saqué lentamente la mano debajo de la manta y la estiré hacia el piso, hasta asir algo suave, felpudo y blando. Entonces un zorrito amarillo, con ojos grandes, azules e irreales apareció. Sus bracitos y piernas, largos y delgados colgaban inertes de su cuerpo, bien cosidos, y sus dos colas sobresaliendo de su espalda.
-Buenos días, Tails –dije soñoliento.
Digan los que quieran: que es cursi, tonto, tierno, infantil, dulce, no me importa en lo más mínimo. Ese peluche fue un regalo de Claude a los nueve años: Tails (Colas), el amigo de Sonic el erizo, mi muñeco favorito. Su hogar había sido mi cama desde ese entonces, antes solía dormir abrazándolo pero de los trece años lo dejo sobre la silla o en el piso, a unos palmos de mí. Soñé con el día en que me obsequiaron este muñeco, el primero en el que sonreí en meses. "Te regalo esto, para que tengas con quien dormir y hablar... y para cuando te sientas sólo". Esas fueron sus palabras, nunca he podido olvidarlas, y creo que nunca lo haré.
Abrazando con fuerza entre mis brazos a Tails solté una sonrisita, un ligero sonrojo y una lágrima quimérica. Tal como esa vez, cuando lo tuve por primera vez. Suspiré antes de dejarlo sobre la almohada y cubrirlo con las sábanas, como cuando era un niño. Luego me levante, me cambie sin prisas, bajé a la cocina y vi que no había nadie allí, lo más seguro era que todos estuviesen durmiendo aún.
Me acerqué a la despensa y busqué algo para comer, me decidí por un cereal y saqué la leche, comí sin apuros y procuré no hacer ruido para no despertar a nadie, por alguna razón no me apetecía mucho ver a mis padres, pues papá había venido a la ciudad la noche anterior. Por culpa de la hora se le hizo muy tarde y la dificultad de encontrar transporte público a esa hora lo obligó a dormir en el cuarto de huéspedes.
Al terminar lavé los platos y busqué mi chaqueta, ya que afuera hacía frío, deseaba dar un paseo, así que dejé una nota explicando que fui a caminar y que regresaría pronto. Al cerrar la puerta guardé las llaves en mi bolsillo y avanzo para cruzar el patio. Aspiré hondo alzando el rostro, algo me dijo que ese sería un lindo día. Crucé la verja metiendo mis manos en los bolsillos mirando a los lados, todo estaba muy pacífico. Las calles estaban desiertas, era de esperarse y lo agradecí internamente.
Después de unos minutos caminando sin rumbo fijo me detuve para pensar, luego de meditar un rato me dispuse a ir al parque que estaba a solo unas cuadras de allí, en mi opinión no había nada como un lugar lleno de paz y tranquilidad.
Al llegar al parque lo encontré como lo esperaba: vació. Caminaba entre los frondosos árboles para conseguir un buen sitio donde descansar(no era que estuviera cansado o algo pero el día lo ameritaba), cuando mi atención se fijó en una curiosa escena. En medio de un pequeño claro estaban dos figuras, al parecer danzando. Una de ellas era alta, de cabello negro, muy largo, brillante y elegantemente trenzado, vestía ropas chinas holgadas de color blanco con los bordes color crema que parecían dorado con los rayos del sol, calzaba zapatillas chinas de color blanco también, su piel acanelada contrastaba con su indumentaria. Sus movimientos eran pausados y ligeros, sus ojos estaban cerrados, parecía muy concentrado y los mechones que enmarcaban su llamativo rostro se agitaban con cada paso rápido y preciso. A su lado, sobre una esterilla de paja, un chico de cabellos rubios alborotados y trenzado, la parte más larga, se concentraba en ejecutar complejos pero suaves movimientos, doblándose y flexionándose. Vestía lo que parecía ropa hindú(al menos eso creo), de colores blanco, azul y rojo, sus mangas, a diferencia del otro chico, eran cortas y dejaban a la vista su bronceada piel y sus trabajados pero delgados brazos.
Parpadeé un par de veces antes de acercarme un poco a donde ellos estaban, debieron haberme escuchado llegar o notado mi presencia por que el más alto abrió los ojos y me vio.
-¡Mihaeru! –saludó Ray bajando los brazos y sonriéndome con calidez, tan común en él-. Hola amigo, ¿Cómo estás?
-Vaya, vaya. ¿Qué tal Mihaeru? –dijo el otro irguiéndose y girándose para verme-. ¿Qué haces por aquí?
-Konichiwa omoitashi (Buenos días chicos) –saludé yo-. Nada en especial, solo salí a caminar un rato. Etto... (este...) ¿Qué hacían?
-¡Oh! Estábamos practicando –dijo Ray-. Yo, Tai Chi y Mystel, yoga.
-Hay que tener el cuerpo en forma y ambas disciplinas son adecuadas para eso.
-Sokka (ya veo)–dije.
-Desde hace un tiempo que nos reunimos los domingos para esto, ¿te gustaría tratar? –preguntó Ray sonriendo.
-No muchas gracias –me apresuré en contestar-. Ni siquiera voy vestido para eso.
-Ah bien...
-¿No te gustaría ver? –preguntó ahora Mystel-. No nos falta mucho y luego podríamos ir a pasear.
-Claro, ¿por qué no? –le dije y me senté en el suelo para observarlos mientras ellos continuaban con sus ejercicios.
Fue casi como si no hubieran sido interrumpidos, claro que esa no era mi intención, el ritmo era el mismo y la gracia con la que se movían era increíble.
Ray parecía un tigre, preciso y delicado en cada paso, acechando y moviéndose con maestría, tanto que por un segundo creí verle garras y una cola, pero parpadeé y no había nada. Se me antojó pensar que la vida marital de Mystel no tendría problemas al ver las poses en las que se doblaba y no pude evitar sonrojarme un poco, agradecí que ninguno de los dos me viera. Sacudí esa idea de mi mente y me dediqué a observarlos hasta que terminaron casi a los diez minutos. Ray se acercó a mi para preguntar como estaba yo y mis padres mientras Mystel doblaba la esterilla y la guardaba en un bolso, de este también sacó una camisa de color rojo bien doblada, sin importarle que estuviéramos allí se despojó de parte de su ropa (N/A: estaba vestido como en la serie, no sé si recordaran) para meterla también dentro quedando con el pecho y la espalda desnudos. Me sorprendí un poco pero a Ray no pareció molestarle, Mystel se puso la camisa y se echó la mochila al hombro para volverse a nosotros y acercarse con ese andar suyo tan despreocupado.
Me levanté del suelo y sacudí mis pantalones, anchos, blancos y con varios bolsillos; para emprender la marcha. Mientras recorríamos el parque a la sombra de los árboles y acompañados del trinar de los pájaros hablamos sobre cualquier cosa: la escuela, comida, películas y uno que otro libro. Luego de darle la vuelta nos sentamos una vez en un banco frente a una fuente y a sugerencia de Ray nos levantamos para ir a comer.
No me imaginaba a donde iríamos, ya que dudaba que hubiera algún lugar abierto a estas horas. Seguimos hablando de banalidades durante un rato mientras paseábamos por la ciudad, apenas se veían personas o autos transitando las calles y aceras.
-Un momento, ¿si? –dijo de pronto Ray alejándose un poco de nosotros para entrar en una tienda.
Era un pequeño edificio de dos plantas, en la entrada habían varios jarrones llenos de brillantes flores, el vidrio que daba al interior estaba reluciente, la puerta tenía un letrero colgando que decía: "Abierto". Más arriba había un cartel con el horario de trabajo y casi en medio decía: Florería Celeste. Mystel debió haber notado la duda en mi expresión pues dijo:
-Ven, entremos.
Abrimos la puerta, que tropezó una campanilla haciéndola sonar, y me encontré dentro del lugar, no era muy grande mas sí espacioso, la pared de atrás estaba llena de flores dentro de vasijas, plantas para decorar la estancia dentro de porrones y algunas colgando del techo. Sin mencionar la sección de plantas japonesas.
Ray estaba inclinado frente a unas flores de lis, al parecer muy concentrado en algo.
-¡Hola Ray! –dijo una voz.
Una chica salió de una puerta tras el mostrador, que debía ser la trastienda. Vestía con simpleza, de beige y azul los pantalones cortos un tanto desteñidos, su cabello rizado y morado iba recogido en una coleta y dos bucles adornaban su rostro. No era muy alta y en su cuello colgaba una concha marina.
-Frankie, hola –saludó Ray girándose hacia ella.
-Irashaimasu (Bienvenidos) –nos saludó. Respondimos incluyendo una inclinación con la cabeza.
-Ellos me están acompañando, no te preocupes, son unos amigos –dijo el chino.
-¿Viniste a lo de siempre?
-Así es, creo que hoy llevaré de estas –dijo señalando las flores que hace un momento veía.
-Muy bien, elígelas y yo haré el resto –dijo con ánimos-. ¿Cómo está Mao?
-Dormida –contestó sonriendo mientras tomaba algunas flores.
-¿Irá hoy al lago?
-Si, seguramente allí estará. ¿Van a pescar o a nadar?
-Hoy se me antoja nadar –dijo ella tomando las flores que Ray le pasaba envolviendo sus tallos en papel y atándolo con un listón de color azul celeste- Bien, aquí tienes Ray.
-Muchas gracias –dijo este tomando el ramo y dándole el dinero necesario-. Irán a nadar entonces, le diré que lleve su bañador.
-Genial, adiós Ray, nos vemos.
-Si, hasta luego Frankie –dijo el despidiéndose con la mano y una sonrisa antes de salir de la tienda después de nosotros.
-Flor de lis –comentó Mystel como si nada.
-Así es, lamento haberlos hecho esperar.
-No, no hay problema –dije y me atreví a preguntarle-: ¿Para qué son las flores Ray?
-Son para Mao –contestó simplemente, y ante mi expresión de sorpresa añadió -: Lo que pasa es que a Mao le gusta tener flores en su habitación y siempre me pide que le compre unas cada semana, por la mañana siempre están muy bonitas y a mi no me molesta nada hacerlo.
-Ah...
No dije nada más ni ellos tampoco, seguimos los tres andando hasta que llegamos a un café, me extrañó mucho verlo abierto, entré detrás de los muchachos y nos sentamos en una de las mesas del lugar.
Pedimos unos emparedados y unas bebidas. Al poco rato teníamos frente a nosotros los sándwiches (vegetariano para Mystel y de pescado para Ray) y tres humeantes tazas de café, curiosamente habíamos pedido lo mismo.
El rato que pasamos comiendo fue muy agradable, reímos un podo al recordar el accidente del laboratorio que tuvo Takao y como casi deja calvo al profesor de química. Pagamos la cuenta (Mystel pagó por mi ya que yo no traía dinero) y salimos para volver a iniciar la caminata, ya las calles estaban más concurridas.
-Aquí nos separamos chicos –dijo Ray al detenernos en una esquina-. Debo volver a casa para entregarle las flores a Mao.
-Esta bien, nos vemos mañana en clases –dijo Mystel.
-Si, fue muy agradable conversar contigo hoy Mihaeru, nos veremos mañana.
-Hasta luego Ray –le dije despidiéndome de el.
Se alejó sin mucha ceremonia cruzando la calle y una vez del otro lado se despidió con la mano de nosotros, mi compañero emprendió de nuevo el camino y después de cruzar un par de palabras con el a dos cuadras de donde Ray se despidió nos fuimos por caminos diferentes. Justo antes de irse me lanzó una mirada profunda, sus cabellos ocultaban parcialmente su rostro y de repente me sonrió de esa forma tan calmada y tranquila, le devolví la sonrisa vacilante antes de verlo girarse y avanzar con ágiles pasos. No sé por qué pero suspiré.
Continué con mi "paseo" durante un rato más, no sabía a donde ir, a decir verdad cruzaba en donde fuera, así que solo dejé que mis pasos me guiaran. Cerca de media hora después me di cuenta que mis pies me habían llevado a una calle poco transitada llena de casas al clásico estilo japonés, me detuve y observe a mi alrededor hasta reparar en una de las más grandes que tenía un letrero de madera en la entrada que rezaba: Dojo Kinomiya.
Casi al instante una sonrisa involuntaria se escapó de mis labios y me acerqué, no sabía si Takao estaría despierto a esa hora pero no perdía nada con probar. Me asomé por las puertas del jardín con cierta timidez, allí, barriendo las hojas en el patio, estaba un joven unos años mayor que yo. Vestía un haori, tenía una espada de bambú en el cinto, su cabello, azul opaco, estaba recogido en una coleta y el resto lo llevaba suelto y un tanto despeinado. Sus ojos, que mostraban su estado de tranquilidad, se enfocaron en mi y dejó lo que estaba haciendo para hablarme.
-¿Te puedo ayudar en algo? –preguntó con su suave pero fuerte voz.
-¡Oh...! Konichiwa Hitoshi-san –saludé inclinando un poco la cabeza al reconocer al hermano mayor de Takao-. Yo... pasaba por aquí y decidí saludar a Takao...
-Tu estudias con mi hermano, ¿verdad?
-Ah... si. Soy Mihaeru Minamoto, Takao y yo vamos juntos en el mismo salón.
-¡Claro! Mihaeru-kun, Takao está adentró, ven con migo.
Entramos al dojo y dejé mis zapatos en la entrada, le seguí por unos cuantos pasillos hasta detenernos frente a una puerta corrediza, la abrió, entró y se apartó un poco para que yo pasara.
-Takao, tienes visitas nii-chan –le dijo al chico acostado en el piso de madera.
-¿Ah...? –levantó la mirada de los libros esparcidos por el piso frente a él y al verme también alzó la cabeza, que descansaba en su mano con el codo sobre el piso. Su rostro se iluminó y se levantó para saludarme-. ¡Yho Miha!
-Hola.
-Muy bien, los dejo solos –dijo Hitoshi antes de retirarse.
-Hai, arigato Hitoshi-san (Si, gracias Joven Hitoshi) –le dije haciendo una inclinación con la cabeza.
-Onii-san -llamó Takao arrastrando las palabras, su hermano volteó a verlo con una ceja alzada-. ¿Puedes traer unos bocadillos?
-Hmpf.
-Onegai (Por favor) -insistió.
-Bien, de acuerdo –dijo cansado rodando los ojos y salió.
Nos sentamos a platicar y al rato entró Hitoshi con una bandeja con té helado y umeboshi (N/A: pastel seco), Takao me mostró unos de los mangas que estaba leyendo antes de que yo llegara. Como de costumbre eran las risas las que abundaban, no sé por qué pero Takao tenía algo que me ponía de buen humor, a veces sonreía y yo sin darme cuenta lo miraba embelesado, no podían culparme, aquella energía que despedía era contagiosa.
-... yo no sabía que eran tan... –calló y me miró -. Miha... – me llamó y agitó la mano frente mi nariz para llamar mi atención.
-¿Qué?
-Te quedaste como ido y me preocupé, ¿te sientes mal? –preguntó mirándome como si estuviera enfermo.
-No, para nada –dije tratando de recuperar la compostura-. Estoy bien, en serio. Solo... estaba pensando, jeje.
-Ah. Bueno como te decía...
-¡Ah, tenemos visitas! –dijo una voz rasposa detrás de nosotros, al voltearnos vimos a un anciano de piel morena y curtida, cabellos largos, canosos como su gran bigote, vestido como Hitoshi y armado con una espada de madera.
-Ojii-chan, este es un amigo, Mihaeru. Vamos en el mismo salón.
-Es un gusto conocerlo señor.
-JA! El gusto es mío muchacho, bienvenido al dojo Kinomiya. Supongo que estás interesado en aprender kendo, ¿o no?
-¿Eh?
-No empieces abuelo –advirtió Takao.
-¿De que hablas? Supongo que el que esté aquí es por eso, después de todo soy un gran maestro y muchos querrían tenerme como sensei –hablaba con altivez y alzaba la cabeza con suficiencia.
-Ya basta abuelo, las chicas vienen es por Hitoshi, lo sabes –dijo parándose y acercándose mientras el anciano caía de su nube-. Ahora, si eres tan amable, sal y déjanos tranquilos, vete a cuidar tus bonsáis o algo –dijo antes de cerrar la puerta tras dejar a su abuelo en el pasillo-. ¡Ya deberías considerar darle el título de sensei a Hitoshi!
-¡A mi no me metan en sus discusiones, par de mocosos! –gritó el nombrado desde el patio.
-¿A quien le llamas mocoso? –gritaron los otros dos.
-Si no les gusta que les digan así... ¡¡¡Compórtense de acuerdo a su edad!!!
Yo veía todo con expresión divertida, no era algo muy común para mi ver eso, Takao regresó y se sentó a la mesa, aspiró profundo y abrió los ojos para luego sonreírme y continuar con lo que hacíamos hasta la hora del almuerzo, donde me invitaron a comer, estuve tentado a aceptar pero mi móvil sonó, era mi madre que me riñó por no haber vuelto aun. Con molestia me despedí de ellos y me fui a mi casa para comer.
Esa noche, antes de acostarme, Mathilda me llamó para decirme que estaba enferma y que mañana faltaría al colegio, así que debía prestar atención al ciento por ciento para que ella no se perdiera de mucho, Mathilda era aplicada en cuanto a sus estudios.
Cuando colgué el teléfono y subí a mi habitación mi mente divagaba en las cosas que me habían pasado ese día, de solo una simple vuelta por el parque a visitar a Takao, me tendí en la cama y me cubrí con el edredón, con Tails sentado en la cabecera. A los minutos me quedé dormido...
La oscuridad reinaba en el lugar, no podía ver nada. Unos puntos de luz, como luciérnagas, aparecieron de la nada, de color era rojo y naranja. Empezaron a reunirse en un solo lugar, justo al frente suyo.
Abrió sus grandes alas de murciélago y se separó unos centímetros del suelo. Las lucecitas formaron una figura parecida a la de una persona, con alas en la espalda, se le hizo muy familiar. Agitó un poco sus alas negras y se acercó extendiendo su brazo, la calidez que despedía la figura era muy agradable, ansiaba tocarla y justo cuando lo iba a hacer... Despertó.
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Do dai? (que tal?) Sean sinceros, estuvo simple pero hago lo que puedo. Pondré interrogantes en sus cabecitas lindas y trastornadas (niéguenlo ¬¬): ¿Qué quiso decir Mystel con su mirada? ¿Qué les parece Tails? ¿Qué significó ese sueño y quien era esa persona? ¿El abuelo le cederá el título a Hito-san? (Interrogantes del capítulo pasado) ¿Qué tienen que ver Kai y Brooklyn con Mihaeru y por qué este soñó con ellos? ¿Qué habrá dentro de Mihaeru (no se pongan graciosos)? ¿Por qué reaccionó así al hablar con Max? ¿Dónde consiguieron el tinte todos estos? Ok, me callo u.uU. Obviando todo eso... Quiero agradecer a los que leyeron esto y pedir disculpas de nuevo por tardarme tanto, y más a las personas que dejaron R&R, es muy significativo para mi, en serio, gracias. Dejen sus comentarios aunque sea para decir hola, estuvo bien o mal, se los agradecería mucho. Les dejo mis msn: luchi(barra abajo)1692(arroba)hot... y hikaru(barra abajo)no(barra abajo)yami55(arroba)hot... ya se saben el resto, agréguenme y los aceptaré en seguida, lo juro.
Bueno, hablé mucho, nos vemos luego, intentaré actualizar pronto pero es que me estoy complicando con otra historia que estoy escribiendo, también de Beyblade.
Sayounara!
