Los siguientes personajes no son de mi autoría, todos ellos pertenecen a Estephanie Meyer. (H)

Y bueno, primer cap de este fic, espero subir uno cada semana o máximo de tardanza dos semanas. Espero lo disfruteís!


Capitulo I - Votos nupciales.-

Bella POV.

Comprometida… comprometida, noviazgo… ¡Hay! ¿A quién quiero engañar? No puedo hacerme a la idea de que hoy conoceré a mi prometido y mañana me casaré… ¡Mañana!

Mis padres estaban muy apurados en que el compromiso de concretase y yo no entendía por qué… pero había aceptado y me casaría aunque lloviese, tronara o un terremoto azotara la ciudad – citado textualmente de labios de mi madre.

- Isabella – llamó Reneé, mi madre. –Isabella, estamos retrasados –mientras nana hacia fuerza para poder apretar mi corsé, mamá miraba mi rostro por medio del espejo. Por mi parte yo jadeaba y pensaba en mí… Prometido.

- Mamá –Pausé mi voz, y ella me prestó atención -¿y si no le gusto?o si a mí no me gusta. –Mamá solo movió su cabeza y me contestó,

- ¿Gustar? ¿Tú crees que tu padre y yo nos gustamos? –Eso me dejó helada, como no se iban a gustar, para mí sin amor no hay relación. -No seas tonta, nosotros si nos queremos, pero el amor llegó después del matrimonio. -Antes de salir dio una última indicación a nana, diciéndole que apretara más mi corsé, lo que, me hizo toser por el repentino abandono de aire.

Nana siguió trabajando en el último detalle de mi ropa y luego salió mientras yo me terminaba de arreglar. Mi vestido acampanado de una pieza color celeste tenía un bonito cinto de un tono más claro que el del vestido que me hacia quedar más delineada en aquellas curvas de mi cintura, manga hasta el codo y que terminaba con un cuello alto sujetándolo con una delgada cinta de seda, me puse mi denario y aliste mi cabello en un moño alto, enrollándolo alrededor del mismo pinche que lo sujetaba, vertí perfume en mi cuello mientras seguía como ausente. Mientras repasaba una y otra vez mi cabello como por inercia, nana llamó a la puerta para avisar que los Newton habían llegado.

Mi cuarto, que aún tenía vestigios de infancia había sido mi lugar de secretos y confesiones… ahora siendo esta posiblemente una de las últimas veces que estaría en él, me dediqué a mirar y a posar mis manos por los muebles antes de salir y caminar hacia mi cruel realidad. Una vez bajando las escaleras pude oír los cuchicheos y risas de mi madre y otra mujer, que supuse sería la Sra. Newton, mi suegra. Me percaté de que todo el mundo se dio la vuelta hacia las escaleras para verme y eso me hizo sentir nerviosa.

- Ella es mi hija Isabella –mamá me presentó ante la gente ahí reunida y pude por vez primera en mi vida ver ahí a mi marido. Mi vista se posó desde mis padres hasta el Sr. y la Sra. Newton, al pie de la escala, estaba Mike, quien me tendió una mano para bajar y agradecí con un gesto de cabeza, me llevó a los sofás y antes de sentarme reverencié a los señores Newton.

Un gesto de Mike, mientras platicábamos me hizo tomarle asco, no podía ser tan engreído, eso se me hizo detestable, pero lo supe disimular.

Al rato de haber empezado con la monótona plática sobre los bailes de alcurnia, el timbre de casa sonó y vi a nana volar a abrir la puerta, dejando ver a lo poco transcurrido al párroco que nos casaría, hoy era el ensayo… Mañana la definitiva, todos esperaban que esto saliera "a pedir de boca" pero algo me decía que los nervios me traicionarían.

Mientras todos entraban al salón donde ensayaríamos, yo me quedé en el piano de cola que había al final del salón principal de la casa, estaba taciturna. De repente, mientras mi vista estaba fija en el suelo vi los pies de alguien y levanté la cabeza para encontrarme con Mike Newton.

- Srta. Swan.

- Oh, joven Newton… yo lo siento. –dije sin mirarlo realmente a los ojos.

- Está nerviosa –Le vi sonreír socarronamente y no hice ni gesto para contestarle.

- Un poco –No podía estar más asqueada- Siempre creí que me casaría enamorada y esa persona se enamoraría de mi… - fui interrumpida por la risa estúpida de mi prometido.

- Srta. Swan, el amor no existe –dijo con total seguridad- Nosotros nos casamos para mantener el abolengo y la fortuna de nuestros padres. –Eso fue el colmo, me entristecí al oírle pero, me puse de pie y caminé hacia el salón a ensayar la pseudo boda de mañana. -Ya no me quiero casar…

-3 horas más tarde-

- Otra vez, Srta. Swan –Dijo el padre a punto de perder los cabales por mi falta de compromiso con el ensayo… mi compromiso era ser atada de pies y manos a este hombre con el que me caso. -Con esta mano disiparé tus tristeza...tu copa nunca estará vacía, ya que yo seré tu vino, con esta vela iluminaré tu camino en la oscuridad...con este anillo te pediré que seas mí esposo, Repita.

- Si… señor… -Respira Bella, calma - Con esta mano… yo…

- Disiparé tu tristeza…-susurró el padre ya fuera de sus cabales.

- Cierto… Con esta mano disiparé tu tristeza… Tú copa…

- Srta. Swan… llevamos 3 horas acá en usted y no avanza… -El padre ahora si que estaba molesto.

- Lo siento… -En eso, sonó el timbre y nana fue a abrir.

- Sra. Swan, es la señorita Stanley.

- ¿Es algún pariente tuyo? – Oí que preguntaba papá.

- No lo recuerdo… Nana, trae una silla para la señorita Stanley.

En ese momento, yo seguía tratando de recitar mis votos, hasta que llegué a la parte de la vela y casi armo el desastre, en uno de mis descuidos, la vela voló hacia mi suegra, cayendo a sus pies y casi quemándola. Mi vergüenza fue tal que me quedé como estatua, el mismo párroco se negó a seguir con esto hasta que yo estuviese verdaderamente lista y con los votos aprendidos. Tan pronto como sentí que las lágrimas se desbordaban, salí corriendo fuera de casa, el bosque estaba helado y nevado, como buen invierno. Internándome en el bosque me puse a llorar levemente aun con la sortija en la mano.

- Soy un fiasco, no puedo… ¡y no me quiero casar! O si, si quiero, pero deseo enamorarme y que me amen, no quiero compromiso por solo mantener fortuna… aun si no la tuviese y tuviese el amor de mi marido sería feliz… - las lágrimas caían, me sentía frustrada y en eso recité de memoria y correctamente los votos… Con esta mano disiparé tus tristeza...tu copa nunca estará vacía, ya que yo seré tu vino. Con esta vela iluminaré tu camino en la oscuridad...con este anillo te pediré que seas mi esposo – Malditos votos nupciales… ahora me salían, aunque mejor así, mejor si no vuelvo, es eso, una rama arraigada al suelo con la forma de una mano –peculiar –Estaba en mi campo visual y puse la sortija en la rama que era el dedo anular, me di la vuelta y de pronto…

- Acepto La masculina y varonil voz de terciopelo tras de mi me sacó de cavilaciones y lo último que en ese momento vi, fue el hermoso rostro del cadáver de un hombre de no más de 23 años…

Esperen, ¿dije cadáver?