Fanfiction.
[Golden Pair & Dirty Pair]
by: M. Reverie
De gatos y cerezas
chap.2
¿Los gatos y las cerezas conversan sobre berenjenas?
Mal día para las prácticas, fue el primer pensamiento de Eiji al salir de su casa en la mañana. Las nubes que cubrían su amado sol le molestaban. En días como estos se le hacía aún más difícil conservar su buen humor y aunque la mayoría de sus sonrisas eran fingidas, en un día nublado se le hacía imposible curvar los labios hacia arriba. Era como si funcionara con energía solar, como la cálculadora roja que llevaba en la mochila... Eiji se encaminó al colegio sin ánimo, y con el pensamiento de su compañero de dobles reboloteandole en la cabeza. ¿Es que Oishi no pensaba dejarlo en paz, nyaa? Ya tenía bastante con no poder concentrarse en las prácticas ni en los estudios...ahora invadía su caminata pre-colegio. Agggh, tan molesto como el sabor de una berenjena. ¡Ah! Claro, Eiji recordó con desagrado el plato de comida que su madre le puso en frente en la cena de anoche. Las papas estaban bien, hasta la carne...pero esas berenjenas cortadas y cocidas de un verde-sucio-horrible al pelirojo le provocaron arrojarlas al basurero...Siii, así lo haría con sus sentimientos hacia Oishi. Se verían bonitos (de una forma metafórica) botados en la basura y así no tendría que sufrir más.
Con el ánimo repentinamente subido, no se dio cuenta que por pensar tanto en Oishi (la horrible berenjena malvada del cuento) había agilizado el paso y ya se hallaba al frente de Seishun Gakuen, su 'amada' escuela. Dejó escapar un largo suspiro, lo único que le servía de consuelo al menos era que no tenía que compartir salón con Oishi y solamente lo vería en las practicas (lo cual no era mucho, ya que la mayoría del tiempo Tezuka lo mandaba a correr vueltas por estar distraido).
- Hola neko.- Syuu-Chaan...nya. Fuji lo esperaba sentado en su pupitre con la sonrisa imborrable en los labios. Para Eiji, Fuji era la persona más feliz del mundo y no sólo porque sonreía siempre, sino porque él tenía lo que quería, a quien amaba y eso lo convertía en alguien pleno suponía el pelirojo...Aaaah, cuánta envidia sana le tenía. Tezuka debía hacer muy feliz al tensai para que su sonrisa perdurara cada día.
- Hola Fujiko...- Luego de pronunciar el apodo cariñoso que utilizaba para con su amigo, un suspiro inevitable escapó de sus labios y no fue capaz ni siquiera de hacer una mueca de sonrisa. Así de mal estaban las cosas.
Fuji pareció entender que no era hora para tocar el tema "Oishi" así que recurrió a su mochila y sacó de ahí una caja plana de color negro, de esas que traen CDs o DVDs para ver en la televisión.
- Nyaaaa, ¡¡te acordaste, te acordaste!! - Eiji dejó a un lado su desánimo de la mañana y dio saltitos de felicidad por el metro cuadrado del pupitre de Fuji.- ¡Eres lo mejoooor, Fujiko! -
- Ayer la vi por décima octava vez con Tezuka. No la terminamos porque...- Fuji creyó que la mente inocente de Eiji no aguantaría tanto detalle y sólo ensanchó aún más su sonrisa (si es posible, claro) y le entregó la película a su amigo pelirojo.
- ¡¡Gracias!! - Eiji aferró la pequeña caja a su pecho, feliz. Porque posiblemente en ese triste día llovería y prefería encerrarse en su casa a ver esa película para distraerse un poco que pensar constantemente en el subcapitán de Seigaku.- Nyaa...¿y qué me decías? ¿el capitán y tú no vieron el final? -
- No, pero...- La mirada de Fuji se perdió hasta la puerta de entrada a la sala de clases. Eiji se giró para ver a quién estaba mirando su amigo y se encontró con la mirada seria de Tezuka. Nyaa, esto es ultra romántico...no puedo creer que el buchou venga a buscar a Fujiko a la sala..., pensó el pelirojo mirando como Fuji se paraba y le preguntaba a él: '¿te importa si...?' a lo que negó rápidamente con la cabeza. Fuji ensanchó nuevamente su sonrisa (¿es qué acaso no había nadie más feliz que él?) y se encaminó a la entrada de la sala, donde Tezuka lo tomó disimuladamente de la mano y lo sacó del aula.
Eiji vio como la pareja se marchaba desde su pupitre y un suspiro largo escapó de su boca. A veces no podía evitarlo y fantaseaba con que Oishi lo tratara de la misma forma que Tezuka a Fuji, se podía pasar noches enteras en vela con sólo ese pensamiento y lo que más le dolía era que sabía que jamás podría suceder. Tal vez...si hubiera esperado un poco Oishi se podría haber enamorado de él y así no tendría que sufrir por el rechazo de sus sentimientos...Pero nadie entendía, llevaba demasiado tiempo callándoselo y tratando de que los sentimientos, las sensaciones cuando estaba cerca de él desaparecieran, pero no sucedió. Y ahora dudaba si se arrepentía o no...por un lado de dolía la indiferencia de Oishi pero sabía que no podría haber aguantado mucho más callándose lo que sentía. Y ahora se hallaba completamente desesperado porque el dolor no se detenía, las lágrimas no cesaban de caer por las noches y su maldita imaginación lo estaba volvieron loco. Todo era Oishi...Oishi...y sólo Oishi. Se había enamorado irremediablemente, como un tonto.
El día pasó con lentitud y las nubes no dejaron ver ni un ápice de sol durante el transcurso de éste. Las practicas no mejoraron y ya acostumbrado a los retos de Tezuka, no le soprendía que al final del día se hallara tan cansado por correr 50 vueltas a la cancha. Con las piernas adoloridas y el ánimo por el suelo se encaminó a casa, sintiendo cómo caían las primeras gotas de lluvia en su rostro. El sol no iba a aparecer, Oishi no le hablaba (aunque él tampoco le hablaba ni le saludaba...), tenía un presentimiento de que para la cena habría berenjenas cocidas nuevamente, y ¡Oishi! ¡No dejaba de pensar en él! Si Oishi le hablara, oh por Dios que no le importaría que el maldito sol no se asomace ni las repudiables berejenas ni el dolor de piernas que tenía. ¿Qué Dios no se apidaba de él? No quería a Oishi como su novio, ¡sólo quería que le hablara! ¡que siguieran siendo los mejores amigos de siempre!
El pelirojo tuvo que forzarce a apretar los labios para no dejar escapar un gemido, mientras las tibias lágrimas caían de sus ojos hasta perderse en el suelo, en una poza de agua formada por la lluvia inminente. Se quedó quieto por varios segundos, sin importarle el frío de la lluvia ni el hecho de que cuando llegara a casa su madre le echara una gran reprimienda por ser tan descuidado con su propia salud. Cuánto deseaba que las cosas fueran como antes, como cuando lo acompañaba a casa luego de la escuela o simplemente cuando estaba ahí escuchando uno de sus problemas triviales, mirándolo con sus ojos comprensivos y su sonrisa bondadosa...pero no había vuelta atrás.
Eiji comenzó a encaminarse a su casa nuevamente, con pasos lentos y cortos. Quizás lo que más le dolía a su corazón era la impotencia de no poder arrepentirse. Y como la lluvia, que sabe que jamás volverá al cielo, no existía retroceso para lo que había hecho.
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El sonrojo en sus mejillas aún persistía después de dos días de haber oido el bendito plan o mejor dicho, 'idea de Kikumaru'. No es que esperase una idea brillante de parte del pelirojo después de todo era un inepto-gato-gordo, pero...¡Qué idea! Ni pensarlo, ¡no lo haría! Que Kikumaru se burlara de él, le daba igual. Tenía una vida y la apreciaba...y si él se atreviera a hacer lo que el pelirojo le había puesto como 'reto' no viviría para contarlo...Oshitari lo partiría en varias partes y luego se lo daría a comer a sus finos perros de caza. ¡Cruel destino!, exclamó mentalmente, asustado pues ya comenzaba a creer que se le había pegado la manera de hablar tan rara de Atobe. Y hablando del queridísimo capitán de Hyoutei, éste los había mandado a correr nuevamente 20 vueltas al rededor de las canchas por quién sabe qué nuevo capricho...Ya se sentía desfallecer del cansacio cuando una mano lo agarró por la parte de atrás de su chaqueta de regular y lo ayudó a incorporarse para que siguiera corriendo, cuando miró hacia atrás no le sorprendió encontrarse con la cara de aburrimiento de Kabaji.
¿Por qué todos se aprovechaban de su baja estatura siempre? Kabaji lo alzaba constantemente desde hace algún tiempo, Shishido lo trataba de 'enano' y Ootori, en un modo más sutil, lo llamaba 'bajito' en vez de por su nombre. Aggh, y ni hablar de Oshitari, que cuando peleaban por alguna tontería lo agarraba de la cabeza y así lo frenaba completamente, apartándolo lo suficiente para que los puños de Gakuto no lo tocaran ni un centímetro. Estúpidos abusivos altos...
- Dijo que...al primero que no pillara corriendo...lo haría correr el doble de vueltas.- Le informó Shishido, con la voz entrecortada debido al cansacio generado por el esfuerzo físico. Ya sus piernas no aguantaban la velocidad del principio y Gakuto suponía que las de Kabaji tampoco, apartando el peso extra que suponía su cuerpo, el jugador guardaespaldas de Atobe también parecía haber perdido velocidad por el cansacio y el dolor de piernas.- Agradecele a Kabaji al menos, enano. Te está salvando la vida...-
- Um.- Gakuto giró un poco la cabeza y avergonzado por su anterior falta de gratitud, murmuró:- Gracias.-
- No entiendo por qué anda tan de malas últimamente...- Continuó Shishido, con aire fastidiado y exhausto.- El partido con Seigaku no puede ser el motivo...pasó hace dos días y a él se le olvidan tan rápido las derrotas...¿Qué será? - Lo último lo dijo en tono pensativo y más bien bajo pero escuchable para cualquiera que corriera al rededor de las canchas en esos momentos.
- Problemas femeninos.- La voz de Oshitari le provocó un inignorable cosquilleo en toda su espalda, lo que Kabaji malinterpretó y dejó de sujetar al bajito por la chaqueta y Gakuto por fin pudo tocar el suelo con sus propios pies, aunque hubiera preferido seguir siendo alzado por el moreno alto ya que las piernas le temblaban de sólo sentir a Oshitari demasiado cerca. El peliazul se hallaba ahora a la altura de Shishido, sonriendo con suficiencia y burla. Gakuto casi se había olvidado de lo dicho por Oshitari y cuando su cabeza decodificó todo completamente, una sola idea rondó en su pequeña cabezita pelicereza: que él supiera Atobe no era mujer, sí poseía la vanidad de una pero no tanto como para serlo realmente...aunque Oshitari conocía tantos secretos oscuros de Atobe que no le sorprendería tanto si lo dicho resultara ser verdad...aunque no dejaría de parecerle 'extraño'.
- Atobe no es una chica.- Afirmó Shishido, y aunque el tono empleado fue como dando a conocer una verdad comprobada científicamente, Gakuto notó un toque mínimo de duda.
- No hablo de "esos" problemas femeninos.- Corrigió el peliazul, ya molesto por tener que explicar lo obvio para él.- A Atobe le gusta alguien y le está costando trabajo conquistar a esa persona.- Ahora, Gakuto miró atento cómo una sonrisa sardónica se curvaba en los labios de Yuushi y dejaba escapar una risa leve, pero molesta a sus oidos.- ¿Qué más patético que eso? Yo no perdería mi tiempo y buscaría a alguien más...después de todo admiradoras no le faltan.-
La última frase llamó la atención del bajito y le molestó el tono empleado por Oshitari, burlón e insensible. Parecía como si no le importaran los sentimientos de nadie. ¿Acaso el peliazul se resignaría de inmediato si le gustara alguien que le tomara trabajo conquistar? Se sintió tonto. Porque nunca había pensando realmente en nadie más aparte de su compañero de dobles. Nunca había mirado hacía sus dos lados...nunca se había propuesto poner sus sentimientos en otra persona. Su norte era Oshitari y después de él no sabía qué más había. Por eso una declaración era plan descartado para el pelicereza, porque luego del rotundo rechazo que recibiría no había nada más...a nadie más que quisiera.
No notó que pequeñas chispas comenzaron a caer del cielo hasta que Atobe les ordenó que pararan y que el castigo lo continuarían el día de mañana. Se detuvo inmediatamente, inmóvil y con la mirada ensombrecida...sentía la mirada de alguien sobre él, pero se negó a dar la vuelta para encararlo. No sabía quién era pero lo suponía y se sintió aún más patético porque quizás esa persona sabía lo que le pasaba. Era un masoquista, eso era. Si fuera otro ya se habría resignado y seguiría su camino...buscaría a alguien más que fuera capaz de acabar con todo su dolor y darle felicidad. Pero no quería a nadie más, no tenía ojos para nadie más. El pelicereza apretó sus puñitos y bajo las chispas convertidas en lluvia, se dirigió a los vestidores en silencio sintiendo aún la mirada de una persona sobre su espalda.
"Nadie cuerdo se enamoraría de Oshitari." Fue lo primero que le dijo Atobe cuando ingresó al club de tenis en primer año. Él se hallaba sentado en las gradas mirando un partido en el cual el peliazul llevaba bastante ventaja a su contrincante. Al principio no entendió la advertencia del capitán, pero ahora que lo analizaba mejor...desde primer año que miraba con adoración todo lo que hacía Yuushi, y los ojos de Atobe lo habían notado...él lo sabía. Y nuevamente se sintió como un tonto por no escuchar a su capitán, si tan sólo en esa oportunidad no lo hubiera ignorado quizás no estaría pasando por esto. Se hubiera alejado de Yuushi y así...no se habría enamorado de él.
Gakuto se desvistió y vistió tan rápidamente en los vestuarios que no se despidió de nadie y salió apresurado hacia su casa. Podía llamar a su madre para que lo fuera a buscar, ya que la lluvia lo estaba empapando poco a poco y las piernas le dolían por correr tanto, pero prefería caminar solo...así despejaba su cabeza. Sin rumbo fijo y con la lluvia mojándolo hasta los huesos, no se dio cuenta que se había alejado bastante de su escuela y que no sabía exactamente dónde estaba...la lluvia ya comenzaba a filtrearse por su delgado chaleco y empezaba a sentir un frío atroz. Se abrazó a sí mismo y parado en medio de la lluvia se quedó. Era un tonto, pescaría un tremendo resfríado por su capricho de andar vagando solo por la ciudad.
- ¿Mukahi, nyaa? - Gakuto reconoció la voz y se giró sobre sus talones para mirar hacia una de las casitas de aquel barrio. Un suspiró se escapó de sus labios al corroborar quién era y sólo pudo acercarse hasta la reja de la casa, donde permanecía un tonto pelirojo mirándolo con confusión.- Estoy sacando la basura, nya. ¿Qué haces por aquí? -
- ¿Qué te parece que hago, Kikumaru? - Respondió descortéz; desde aquel día del "reto" le irritaba ver a Kikumaru, incluso oír su voz.
- ¡Nyuu...qué pesado! - Exclamó el pelirojo. Ambos se miraron con enojo y pronto Eiji se percató de la poca ropa que llevaba encima el pelicereza y de cómo temblaba cada parte de su cuerpo, hasta sus dientes hacían un ruido 'divertido'.- ¿Quieres pasar, nyaa? -
Gakuto lo pensó dos segundos y cuando estaba apunto de gritarle un ¡NO! al pelirojo, creyó que lo más apropiado sería pasar y secarse un poco y luego llamar a su madre para que lo recogiera. La idea de la caminata bajo la lluvia había sido pésima.
- Está bien.- Y susurró un 'gracias' cuando estuvo dentro de la casa de Eiji. Una calidez de hogar lo envolvió completamente al entrar, provocándole un ardor en la nariz y en los ojos; desde la cocina llegaba un olor a galletitas hornedas que hinundaba toda la casa. Eiji le comunicó a su madre que un amigo lo había venido a visitar y que estarían en su habitación si lo necesitaba para algo.
Eiji guió a Gakuto hasta el segundo piso y ambos entraron en la habitación del pelirojo, no sin antes verse obligado a sacarse el chaleco mojado el cual una hermana de Eiji pondría en la chimenea para que se secara. Cuando Gakuto entró a la habitación y se sentó en la cama, se fijó en cada detalle de ésta. Realmente no parecía la habitación de un adolescente, era más bien la de un niño...o niña. Peluches repartidos en diversos lugares, posters pegados, fotos familiares, fotos con Fuji, fotos con Oishi...Gakuto prefirió distrarse con la televisión y se fijó que en ella estaban dando una de esas terribles películas cursis sobre la amistad y el amor que tanto odiaba. ¿Podía ser que Eiji tuviera gustos tan pésimos?
- Hey, hey! No apagues el DVD...- Eiji que hasta ese momento había estado urgando entre su ropa, ahora sostenía sobre sus manos un sweater de color pistacho y que ahora se lo extendía frente sus ojos. Se lo puso sin objeciones al tiempo que sentía un peso extra en la cama y cuando el sweater estuvo bien acomodado en su cuerpo, se fijo que Eiji miraba atento la película. Iba a preguntar cómo se llamaba cuando...- Shh, shh. Está que termina.-
Gakuto miró por aburrimiento (y un 1% de cusiocidad) la escena final de la película, donde un joven con guitarra tocaba una canción que dedicaba, según parecía, a una chica rubia del público, mientras una pequeña de no más de 12 años bailaba en el escenario junto a otras niñas. Puaaj, demasiado dulce y azucarada para su gusto. Odiaba tales películas...prefería mil veces sentir náuseas con Saw III que náuseas de una película tan vomitablemente romántica.
- ¡Kyaaaa! ¡Cómo me encanta! - Eiji levantó los brazos y con una sonrisa de envidiable felicidad apagó el DVD y guardó el CD en la cajita negra plana.
- No puedo creer que aparte de ser tonto eres cursi.- Gakuto sacó un puñado de palomitas que Eiji le ofreció de un tazón y luego de su comentario, varias palomitas fueron a caer en su cabello, quedándose unas pocas pegadas en éste y otras en el sweater prestado.- ¡¡Heyy!! -
- No soy cursi, nyaa.- Eiji continuó masticándo palomitas mientras miraba con cara de pocos amigos a su invitado, luego dejó de masticar cuando pareció acordarse de algo.- Y...¿ya lo besaste? -
Gakuto por nada del mundo quería volver a tocar ese tema, de hecho...¿había estado en sus cavales cuando aceptó el reto? ¿el helado de ayer no habría tenido alguna droga que lo hubiera dejado mareado y confuso?...Ah, él no había probado el helado. Entonces el drogado había sido Eiji, porque ¡a quién se le ocurren aquellas ideas! Claaaro, como si fuera tan fácil llegar donde el tensai de Hyoutei y ni siquiera decirle algo, sólo BESARLO. ¿Y luego qué? Era obvio que Eiji no tenía un plan B, después de todo era un tonto gato con sobrepeso...¡Agh! Y encima le sacaba el tema como si el asunto no importase.
- No.-
- Pero...¿lo vas a hacer?, nyaa - Insistió el gato.- Te queda una semana.-
- No lo haré.- Rercuerdos de la práctica de hoy llegaron a la mente de Gakuto y con eso las palabras frías de Oshitari. ¿Cómo no esperar un rechazo luego de lo dicho mientras corrían? Sería un verdadero tonto si luego de eso lo hacía.- Tú no entiendes Kikumaru. Sé cómo es Yuushi y ya puedo saber con certeza su respuesta.-
- ¿Por qué? - Eiji cruzó sus piernas sobre la cama y lo miró quieto, pero atento; tanto que Gakuto sentía que los ojos azules del gato eran capaces de leerle la mente. Miró hacia un lado pensando su respuesta y antes de que pudiera darla, Eiji se adelantó:- Yo creo que no lo sabes...nadie lo sabe. ¿Quién me iba a decir a mi que mi mejor amigo ignoraría mis sentimientos? Yo no esperaba eso, como mucho un rechazo pero que el asunto no perjudicara nuestra amistad...pero no fue así. Tú no tienes nada que perder.-
Es verdad, pensó Gakuto. Yuushi no era su amigo, no perdía mucho si lo rechazaba, lo único que podría pasar era que se sintiera mal por un tiempo y luego la pena se iría pasando...Pero Eiji, Eiji había perdido a su mejor amigo. Eso si debía doler. Por un segundo se sintió pequeño ante el pelirojo, como si su problema fuera una nimiedad sin importancia. A ojos de otro así era, pero...él quería a Oshitari. Y sabía que podría sobrevivir al rechazo, pero...¿cuánto duraría el dolor? Y ahí estaba su miedo...
- Pensaste...- Comenzó Gakuto, tratando de formular bien la pregunta.- ¿pensaste en qué pasaría luego? -
Eiji miró hacia el techo, donde había diversas calcomanías de frases y cartoons, pensando su respuesta. Era difícil traer a su memoria los recuerdos de antes de la declaración de sus sentimientos. Recuerda que se sentía muy nervioso pero a la vez con unas grandes ansías y esperanzas de que sus sentimientos fuesen correspondidos y en el caso de que no lo fuesen, esperaba que Oishi lo comprendiera y pudieran continuar con su amistad...Pero actuar como si nada hubiera pasado era complicado, ahora ni siquiera se atrevía a mirar a Oishi, sintiendose culpable de que su amistad hubiera terminado por sus estúpidos sentimientos. No pensó nunca que las cosas terminarían tan mal...incluso la noche de ese día, esperó impaciente hasta las tres de la madrugada que Oishi lo llamara y le dijera que esto no afectaría su amistad y que lo entendía...Pero no pasó, y Eiji se sentía como si todavía siguiera esperando.
- No, no lo pensé...- Y la frase quedó ahí, siendo rellenada por el ruido que hacia la lluvia al chocar contra la ventana. Eiji agachó la mirada, y Gakuto pensó que se iba a poner a llorar hasta que el pelirojo volvió a mirarlo. Sorprendentemente sus ojos no mostraban brillo alguno de lágrimas, sino que éstos le sonreían y le miraban llenos de comprensión.- Es mejor que te saques eso que llevas dentro...- Eiji le dio una pequeña palmadita a su pecho, amistosamente.- a que te lo lleves guardado para siempre porque te vas a desesperar. Además, piensa que ahora sí existe una posibilidad de que le gustes y él no esperará toda una vida a que se lo digas.-
Los ojos de Gakuto se llenaron -irremediablemente- de lágrimas, que corrieron por sus mejillas redonditas hasta su cuello, donde se perdieron en el sweater color pistacho. Sintió rato después como el pelirojo lo envolvía entre sus brazos y desesperado, se aferró a su pecho apretándo con las uñas el sweater de Eiji. La lluvia apaciguó los hipidos del pelicereza hasta que se detuvieron completamente, pero demasiado avergonzado para mirar a la cara a Eiji, se quedo con el rostro escondido en el pecho del acróbata.
- ¡Nyaa...qué cereza más llorona! -
- ¡Y qué gato más gordo! - Exclamó Gakuto, sólo que su voz sonó más despacio por tener la boca apretada contra el sweater de Eiji. Se quedaron un rato en silencio nuevamente, las manos de Eiji aún rodeaban al pelicereza y Gakuto todavía tenía la cara pegada al torso del pelirojo.- ¿Sabes? Lo voy a hacer...y que se valla al demonio si me rechaza.-
- ¡Esoo! ¡Jaja, malditas berenjenas...tendrán su merecido, nyaaa! - Exclamó Eiji y animado levantó un puño al cielo en señal de victoria.- ¡Y ahora! Nyaa...me dieron ganas de ver el final de la película de nuevo...- Y apartando a Gakuto sin ninguna consideración sacó el CD de la caja y lo pusó en su DVD.
- ¿Qué? ¿De nuevo? Nooooo....- Y la músiquita de la nauseabunda película se escuchó en toda la habitación.
When she plays, Molly smiles
On a summer day, Molly smiles
A new day, Molly smiles.
(8)
Continuará...
Jujujuju! Hola :D cómo están?
Acabo recién-recién de terminar el capítulo :) Emp, a mi gusto creo que quedó un poco triste... u_u no lo hago a propósito, no me gusta bajarle el ánimo a la gente XD pero bueno...
Quiero agradecer a Sayuri Hiro, Luria y Yukari-Uchiha por sus comentarios (gracias a ustedes apareció este segundo capítulo XD me impulsaron a escribirlo jujuju) así que ojalá disfruten éste tanto como el primero :) aaah y también gracias a la alerta y a los Favs (siiiii, tbn hay que agradecer eso xP).
Emps....la película que estaba viendo mi querídisimo Eiji era "Uptown Girls" ('Pequeñas grandes amigas' en latinoámerica) XD ¡ultra-hiper-mega-cebolla! lloré cuando peleaban en el parque de diversiones! jaja...pero weno XD lo decía por si no habían entendido...en todo caso el capítulo termina con la canción que canta Jesse Spencer (Neal en la peli o.o), Molly Smiles :D que me recuerda mucho a Fuji...(Fuji Smiles, Fuji Smiles...(8)lalalala) XDD jujujujujuju.
Weno.....en el próximo capítulo sí apareceran más explícitamente Oishi y Oshitari (que hasta ahora han aparecido muy por encima) y...creo que el prox. capi sería el último...o.o pero nada es seguro...tengo que ver XD (darle cuerda a mi imaginación jajaja XD).
Y........el playlist del capítulo! (XDD sólo les recomiendo algunas canciones, lectoras yaoísticas jaja) ... Mmm, para que la inspiración volviera a mi escuché Everytime de Britney Spears, Your call de Secondhand Serenade (escuchenla porfavor!!! es hermosa!) y Hot 'n Cold de Katy Perry (divertidiiisima! jujuju xD) y también escuché If I were a boy (Beyoncé), pero esa ya la recomendé en el primer capi :)
Wenu, ojalá disfruten este capi!!
S a l u d o s
att.
Reverie M.
