TRAS LAS CAMARAS

CAPITULO 2

La Audición

El trayecto del aeropuerto a su departamento en aquella zona exclusiva de Boston había sido algo tedioso, el tráfico a esas horas de la noche estaba horrible cuando todo mundo volvía a su casa. Por fortuna, no se comparaba con el tráfico de ciudades como Los Ángeles o Nueva York, pero ese rincón del Este también era uno de los favoritos para vivir de mucha gente. El autoexilio de seis meses de la reconocida actriz de cine Suzane Cabot, luego de ese fiasco hollywodense, le había sentado bien, tanto que su blanca piel había adquirido un rosado tono. Su móvil sonó y vio el identificador

Louis, querido ¿cómo estás? – se reclinó más en su asiento al escuchar el otro saludo y las preguntas de rigor – Sí, bien que estás enterado, voy llegando...Claro, me he divertido bastante y relajado lo más posible...por supuesto, te recomiendo ese paseo por las islas griegas, que maravilla y ese sol, aunque al principio lo resintió mi piel...¿una propuesta de trabajo? – sus ojos brillaron, eso sonaba excelente luego de todas las duras críticas que había tenido que recibir – Mmm¿en televisión? Querido, sabes que lo mío es el cine...sí, sí, ya sé, no tienes que recordarme nada...- los comentarios de su agente sobre lo difícil que estaba siendo acomodarla de nuevo en algún proyecto no le agradaron del todo – Ok ok, puede sonar excelente el proyecto querido, pero lo mío, es el cine...¿un personaje secundario? Estás loco, yo ya no estoy para esos niveles...sigue haciendo lo tuyo, sé que encontrarás el proyecto a mi altura...hasta luego, si, besos.


El proyecto lo estaba entusiasmando, al igual que todos los anteriores, aunque estaba conciente de la importancia de tratar una historia de ese corte hoy en día donde la gente sólo quería efectos especiales y mucha sangre. Sabía que arriesgaba, pero al igual que la autora, veía en la selección de personajes la clave para el gusto del público. El sonido del intercomunicador lo sacó de sus pensamientos y análisis de los diversos bocetos de escenarios que le habían entregado esa tarde.

Señor Aarón, Louis Smith está en la línea – se oyó la voz femenina.

Comunícamelo...aah...y por favor por hoy es todo, mañana a primera hora le encargo los curriculums de los actores del casting

Si, señor, hasta mañana. Le comunico.

Louis, he estado esperando tu llamada.

Sí, como te dije, hoy llegaba Suzane y me he comunicado con ella. Iré al grano, no aceptó.

Pero es un buen papel, da bastante soporte a la protagonista.

Sí y porque leí el guión acepte proponérselo como me lo pediste. Sin embargo, la conoces y ha dicho no.

No encontrará trabajo tan fácilmente, en estos momentos las productoras no le tienen mucha fé, sus bonos bajaron rápidamente tras las pérdidas que tuvo la compañía con el escándalo de su película.

Lo sé. Pero, te tengo otra propuesta para uno de los galanes, en estos momentos te estoy enviando un email con su curricula y fotos.

Justo a tiempo la laptop hizo el familiar sonido que fue atendido inmediatamente por el productor – Mmm...¿es quien hizo de hermano de Jason Prestley en la primera temporada de "Duties"?

Sí y tiene locas a las chicas actualmente, lástima que el productor no se dio cuenta a tiempo, no puede revivir a quien falleció de enfermedad terminal, su actuación le valió algunos reconocimientos. Hablé con él y quiere hacer el casting.

Está en la edad que puede pasar por parte de adolescente. Ok, que venga el lunes, este viernes y sábado tengo agenda cubierta.

De acuerdo, estamos en contacto.

Hasta luego.


Aún cuando la idea pasó muchas veces por su cabeza antes de tomar la decisión, ya estaba ahí en aquel estudio, algo desvelado y cansado con el cambio de horario. Sus proyectos en Londres eran buenos, pero la posibilidad de hacer algo en América no estaba tan mal, sobre todo si consideraba las malas finanzas que siempre le aquejaban. Su aspecto fue lo que lo metió en aquello hacía más de cinco años, cuando por lindo le pidieron posará para una marca de ropa para jóvenes, luego unos cuantos comerciales y de pronto dio con el teatro, su verdadera pasión. No era un actor reconocido, pero hacía buenas intervenciones. Decidido a mejorar estaba tomando clases en Londres y fue en un ensayo de la academia donde lo abordó aquella joven japonesa, la que en esos momentos se acercaba a él.

Has madrugado.

Bueno, es que no sé si es de día o de noche aún – dijo sintiéndose cohibido ante tanto movimiento, aunque aparentando toda la tranquilidad posible

Los odiosos cambios de horario, puedo imaginarlo. En unos momentos llegará el productor y el director. Ven te llevaré a hacerte prueba de vestuario.

El camerino estaba adaptado para cuatro personas, dos jóvenes charlaban ahí amenamente.

Buenos días – fue su educado saludo con su grave voz y ambos le respondieron con similar saludo, por lo que se presentó – Terrence Grent

Arnold Conrad – respondió el joven de cabellos castaños

Jasón McArthur – dijo el de melena obscura

Kioko Mizuko intervino – Les deseo mucha suerte en su audición Jasón, Terrence. Arnold, bienvenido a bordo, sé que te han asignado ya un papel.

Estás al pendiente de todo – fue la amable respuesta – aprovechando que te veo, me gustaría platicar contigo sobre mi personaje a fin de conocer su esencia – salieron ambos del camerino

Hay actores que por ser hijos de...no pasan estos procesos – dijo Jasón

Perdón?

Por tu acento, deduzco...inglés ¿no? – vio que asintió el ojiazul – Pues te falta conocer los dimes de las empresas de acá. Arnold Conrad es un estudiante de no sé que y de pronto se le antoja ser actor, por lo que su papi, curiosamente inversionista de reconocida compañía cinematográfica hace una llamada y ¡zaz! Tiene trabajo, claro, no hay que ser evidentes, no es el protagonista, pero actúa.

Bueno, no sería el primer caso que veo – dijo distraídamente su interlocutor al tiempo que observaba concienzudamente parte del vestuario colgado – Algunos se valen de sus influencias, otros de su apariencia.

¿Has sido víctima de ello? – preguntó el moreno ya en confianza

El joven inglés pareció analizar por segundos la respuesta, se sentó en un taburete frente al espejo y miró directamente a Jasón.

En una de mis primeras audiciones, fui al casting y al final quedamos otro chico y yo, pero no fui seleccionado por no aceptar las propuestas del director – sonrió de medio lado

�¿Del director?

Sí, del director. No tengo nada en contra de la gente que tiene esas preferencias, pero yo estoy bien definido y no fue de mi total agrado su propuesta- hizo una expresión que marcaba su desagrado.

Vaya cosas – rió ante la confianza ya abierta que le inspiró el chico – Seguro tú sí eras del tipo del director

Siento haberlo desilusionado – bromeó – pero eso me costó mi rápido ascenso en el teatro inglés. Y heme aquí.

Bueno, no está mal. McIntyre es un productor reconocido y supe que te han hecho venir directamente desde Londres para este casting. No creo que eso sea por casualidad, deben estar realmente interesados en ti.

Gracias por los ánimos – le sonrió sinceramente Terrence.

En eso una señora rubia de edad media, vestida de manera informal entró en el camerino interrumpiendo la charla.

Hola Jasón, en un rato más te veré en el foro

Gracie – se acercó y la abrazó entusiastamente - ¿Serás tu la directora de escena? Este proyecto sí que debe ser bueno.

Mmm...bueno, eso parece – le guiñó un ojo – Sólo espero que no me des tanta lata en los foros

Todavía no me confirman si estoy en el elenco – se rascó exageradamente la cabeza

Tienes talento, seguro quedas, sólo espero te bajes de la nube en la que has andado últimamente. Estoy enterada de tus desvaríos – le reprendió y luego vio al otro joven - ¿Terrence Grent? – el asintió – Sígueme, veamos que tal pinta tu talento,

Si Gracie te da su aprobación amigo, créeme, es como tener la bendición en este negocio.

Muy simpático Jasón, tienes talento pero veamos que tal pintas también para este proyecto. Vamos Terrence – salió del camerino seguido por el joven inglés.

Sobra decir que Terry estaba más que nervioso, la actuación era su pasión, pero no era lo mismo el teatro que la televisión. Al llegar al estudio no dejó de sentirse intimidado, a pesar de estar acostumbrado a las luces, el escenario y el público en vivo. Kioko llegó a su encuentro.

¿Listo? – dijo entusiasmada

Mentiría si no dijera que me sudan las manos – dijo respirando profundamente.

Gracie le dio unas palmaditas en la espalda – Eso es buena señal, un actor que le dejen de sudar las manos ante el reto de iniciar una escena, pierde su encanto y se convierte en un autómata. Vamos chico ¿Has estudiado parte de las líneas que se te entregaron.

Sí, señora.

Gracie, llámame Gracie – y lo condujo al centro del set.

La escenografía era de principios de siglo XX, una parte del estudio simulaba en una elegante sala y justo a un lado comenzaba a montarse lo que parecía iba a ser una biblioteca de una gran mansión. Tras las cámaras un grupo de personas se movía sin cesar, acomodando luces, cámaras y cables; un par de sillas comenzaban a ser ocupadas, pudo distinguir la cara de la escritora y guionista de la serie, las otras personas seguramente serían de producción. Una maquillista se acercó a ellos para quitarle el brillo en la cara a Terrence y otro comenzaba a acomodarle el apuntador y otro hacía lo mismo con la señora que estaba al fondo.

Glen Kaztsuer – presentó a la mujer – Una de nuestras mejores actrices en televisión, Terrence Grent un joven cuyo talento estamos a punto de descubrir. Bien, esta es la escena, Glen es la madrastra y en pocas palabras no te soporta, eres el hijo bastardo de su esposo al cual se ha visto obligada a tener bajo su techo. Obviamente, tú, Terry, tienes un gran conflicto por eso y bueno, la escena es una de esas tantas discusiones, aunque en esta ocasión obedece a que tú, Terruce, ese es tu nombre en la historia, has vuelto de un viaje donde viste a tu madre biológica. ¿Vamos bien?

De acuerdo – dijo la madura actriz – Bueno, a ser la mala del cuento.

Terrence Grent sólo alcanzó a asentir. Ambos se colocaron en sus lugares tal como se los indicaron y una voz dijo "luces, cámara..."


Llegamos tarde, a ver si alcanzamos el casting, apúrate Candy- caminaba entre aquellos pasillos a toda prisa la chica de cabellos pelirrojos.

Isabelle, ya estamos aquí calma, llegamos a buena hora.

Sí, pero tienes idea de la lista que habr�, a las primeras siempre se les pone atención. Quienes audicionan al final ya ni caso les hacen – vio una puerta con un letrero y jalo a su amiga – Por aquí.

El foro era enorme y todos estaban en silencio, salvo las dos personas que se movían en el set de la escenografía, ambas chicas imitaron la actitud de observar la representación dramática y al igual que el resto, pronto se vieron atrapadas por la actuación.

¡Que tipo tan guapo! – murmuró sin aliento Isabelle

Shh, Nos van a sacar del foro.

Siguieron la escena hasta su final, cuando se oyó la palabra corte hubo un silencio ensordecedor. Terrence tomó aire profundamente y su furioso semblante repentinamente cambió a uno más sereno mientras pensaba ante el silencio "no les gustó, maldición".

Terrence – dijo una grave voz que provenía de una de las personas sentadas – Iba a esperar la opinión de Gracie, pero la conozco y su mirada me dice lo mismo que estoy pensando.

Señor McIntyre si no…

Te espero a las 5 en mi oficina, debemos hablar.

De pronto se quedó articulando palabras sin voz y la radiante sonrisa que le brindaba Kioko fue suficiente para terminar de entender las buenas nuevas.

Cla…cla…claro que sí señor – alcanzó a tartamudear

Joven, me has impresionado, casi sentí que me odiabas en verdad – le comentó la madura actriz con una velada sonrisa – Tienes lo principal para este negocio, sólo ponle empeño y fortaleza.

Las dos chicas arrinconadas en algún lugar de ese set observaban de lejos las felicitaciones del joven, quien obviamente no era un actor reconocido pero parecía que había obtenido un papel importante en el proyecto televisivo.

Jovencitas¿Qué hacen aquí? – dijo una voz masculina

Las chicas voltearon y por la pinta del hombre parecía ser uno de los encargados de seguridad.

Disculpe, es que venimos a las audiciones, aquí traemos nuestra ficha - nerviosa la rubia le mostró el papel

Muy bien, pero esa audición se hará en un momento y ustedes deberían estar afuera del set.

Bueno sí, pero es que nosotras

Síganme por favor.

En contra de su voluntad, las chicas decidieron hacer caso al vigilante, no fuera que en una de esas las sacaban totalmente del estudio y para que tentar la suerte. La guió hasta un pasillo donde otro grupo de jóvenes esperaban, algunas tranquilas otras con impaciencia obvia.

Ups, parece que muchas tuvieron la misma idea que tú, Isabelle

Oh, que importa, nosotras somos las mejores. Ah, ya me veo de protagonista, sería maravilloso.

Deja de soñar, tendremos suerte si logramos colocarnos en el proyecto.

Al menos que sea un papel importante

Tal vez la mucama de la protagonista – dijo en broma soltando una sonrisa ante la cara de horror de su amiga.

Candy conocía a Isabelle, sabía de sus grandes sueños y sin duda tenía la belleza necesaria para las cámaras y también talento, sólo le faltaba paciencia, se dijo así misma, algo que a ella le sobraba, pero al parecer le faltaba el talento y la belleza, se rió de sí al ver su rostro por uno de los tantos espejos que flanqueaban los pasillos.

La rubia se dijo que tal vez sin esas pecas podría su rostro seria más aceptable para la cámara, el problema general que presentaba en esas audiciones eran las pecas que no eran fácil de disimular. Sin embargo, la chica no era fea, su cabello rizado, su rostro afilado enmarcado por unos expresivos y grandes ojos color verde, le daban una belleza picaresca, de disimulada coquetería que se veía acentuada por una respingada nariz, labios delineados que regularmente estaban sonriendo.

Y al parecer eso notó el chico que de pronto las abordó.

Hola – le extendió su mano a la rubia – soy Arnold Conrad¿vienes a la audición?

Sí – respondió algo sorprendida saludando la mano que se le extendía – Mi amiga y yo venimos a lo mismo, soy Candice Andrews y mi amiga es….

Isabelle Williams – se presentó extendiendo su mano con coquetería.

Mucho gusto, estoy segura que chicas tan lindas estarán dentro del proyecto.

Espero que no sea sólo por caras bonitas – dijo Candy con desagrado.

Es la primera vez que veo que a una chica le moleste que le digan que es linda.

No es que me moleste Sr, Conrad, sólo que creo que para este trabajo se ocupa más que un lindo rostro.

Vaya, que carácter – sonrió ante la reacción de la chica, lo cual a sus ojos la hizo aún más atractiva.

No le hagas caso a Candy…Arnold ¿te puedo llamar Arnold, verdad?

Por supuesta Isabelle.

Bueno, con permiso de ustedes iré a buscar un poco de agua, ya siento reseca la garganta

La joven dejó a dicho par platicando, con una abierta coquetería de Isabelle, y aunque el chico no perdió de vista a la rubia, tampoco hizo caso omiso de la pelirroja que tenía en frente.

Caminó por los pasillos hasta dar con un portagarrafon de agua, sin embargo notó que estaba vacío por lo que se obligo a seguir en la búsqueda, por fin dio con un envase del vital líquido, tomó un cono, lo llenó y bebió de golpe; sin embargo al parecer un cono no fue suficiente por lo que la rubia, quien cuando tenía sed sentía que se podía beber todo el lago Michigan, siguió vertiendo agua al cono en consecutivas ocasiones.

Piensas dejar algo para el resto del mundo – se oyó una voz grave, con acento elegante que no era americano.

La matizada voz masculina provocó un inicial cosquilleo en la chica, además de sorpresa, lo que hizo que al voltear a su interlocutor, se atragantara, tosiera y escupiera lo que bebía sobre la persona que le habló.

Cof, cof – tosía sin control tratando de agarrar aire.

Perdón, te ayudo en algo – dijo el chico que observó como la joven se doblaba y trataba de agarrar aire haciendo mil gestos.

Como respuesta, ella sólo alcanzó a hacer señas indicando que no y luego tratando de tomar aire, se daba sola golpes en el pecho con su mano. Cuando por fin alcanzó el aire, trato de hablar

Gra…cias…cof…ya…ya pasó – aspiró profundamente y miró a su interlocutor.

Ella: Dios, de cerca era más guapo aún, pero más que guapura lo que le impresionó fueron sus ojos azules, no, verdes, no azules…verdiazules, concluyó la rubia. La miraban con genuina preocupación, sus rasgos eran afilados con un marcado toque viril, una nariz perfecta, unos labios perfectos que…uf…todo un rostro para la pantalla…era el chico del foro, por fin lo reconoció y de pronto sintió las piernas de gelatina.

El: Impresionantemente hermosa, fue lo que le dijo su mente, al verla convulsionarse no pudo notar la preciosura de sus ojos verdes, pero ahora que recuperaba la compostura se sintió hipnotizado por la mirada, le llamo la atención su nariz salpicada de pequeñas pecas ¿Cuántas tendría? Sería agradable tenerla cerca y contar cada una de ellas. Había visto muchas rubias, incluso salió con algunas chicas de ese estilo, rubias, ojo verdes…pero ella era…era…su corazón comenzó a latir a prisa y una desconocida sensación comenzó a invadirlo

¿Ya estás mejor? – logró decir con naturalidad cuando interrumpió Terry sus pensamientos.

Sí gracias, que susto.

¿Te asusta tomar agua?

Muy gracioso – le dijo molesta – no esperaba que me hablaran

Es que si no lo hacía te ibas a tomar toda el agua –dijo con frescura, le fascino ver cómo estaba tratando de controlar su molestia – Y resulta que tengo sed.

Que exagerado. Con permiso – decidió retirarse, el chico era lindo, pero al parecer engreído y no le gustó como la estaba haciendo sentir.

Ya sé para que tomas tanta agua – dijo por impulso tratando de llamar de su atención, pero ¿Por qué? Se preguntó a si mismo

Porque tenía sed – dijo con desenfado – Adios

Es para cultivar tus pecas – soltó la carcajada

El sonido de la risa le causó un estremecimiento en la espina dorsal, lo que la tomó todavía más por sorpresa, reaccionando de la única forma posible para mitigar la sensación.

¿Qué tienen de malo mis pecas?

Seguro las coleccionas

Yo estoy muy a gusto con mis pecas y estoy pensando como coleccionar más.

Sí – hizo un gesto teatral – eso hará el marco perfecto para tu naricita.

¿Qué tiene de malo mi nariz? Estoy orgullosa de ella.

Eso veo – vio como ella elevaba la cabeza con gesto altivo.

Para tu información, mi nariz y mis pecas, son únicas – señaló con arrebato infantil que la hizo al instante arrepentirse de su actitud.

Que afortunada son entonces el resto de las mujeres.- rió de nuevo.

En eso una joven japonesa se acercó a ambos jóvenes, y al instante notó a la rubia, pero se dirigió al moreno.

Terrence, aquí estás, te he andado buscando

Dígame Srita. Misuki

Kioko – le recordó

Perdón, Kioko.

El momento lo aprovecho la rubia para apartarse de aquel patán, le había puesto furiosa metiéndose, como todo mundo, con sus pecas.

Permiso.

¿Te vas Pecas? – preguntó burlón

¿Pecas? – dijo con la voz casi en un hilo y se dio la media vuelta – Idiota.

Kioko Muzuki se quedó pasmada, sobre todo porque esa chica…ese apodo…En cambio Terrence observó como se alejaba la rubia de ellos, sintiendo toda la adrenalina correr.

CONTINUARÁ…

NOTAS DE LA AUTORA: Creo que en esta historia tarde más en actualizar que la otra, jajajaja, sigo con mi locura y a los pocos que les guste, seguiré escribiendo jajajaja. Por cierto, el último dialogo le quise dar un aire de lo del barco, pero obvio, no igual porque recuerden…esto es REAL (que emoción no, un Terry en carnecita y hueso) Seguiré escribiendo y sigo esperando tomatazos.