TRAS LAS CAMARAS

CAPITULO 3

Cambio de vida

Por Angelysoul

Decir que iba furiosa era poco, él atractivo chico del pasillo la había sacado de sus casillas, pero ¿qué estaba diciendo! Para nada que era atractivo, era un idiota, se repetía a si misma la chica.

Se detuvo de su marcha frenética, respiró profundamente y recordó el incidente, pero qué frescura de muchacho, se repitió. Recordó su mirada, su gesto y algo le cosquilleó de nuevo en el cuerpo, seguro era por el coraje. Por fin vio a su amiga, aún en enfrascada charla con el joven actor de cabellos color miel.

Vaya, pensé que habías decidido irte – le dijo su amiga

No encontraba agua y tenía mucha sed.

Entonces – le dijo el muchacho con abierta coquetería a la rubia recién llegada - ¿Vas a hacer la audición?

Sí…no pierdo nada.

Arnold cree que yo haría buenos papeles de villana – comentó la chica riendo - ¿te imaginas¿YO de villana?

Isabelle no mataría una mosca – le causó risa a la rubia también.

No lo dudo – admitió el chico de cabellera color miel y aspecto aristócrata, pero luego tomo a Isabelle de un hombro y con la otra mano le tomó la barbilla como mostrándosela a la rubia – pero observa esa mirada, muy felina, el arqueado de la ceja…

Entonces…tengo el tipo de chica mala – lo miró con cierta picardía haciendo énfasis coqueto al decir "chica mala".

Algo así – le guiñó un ojo Arnold

En eso, una robusta mujer de color apareció por una de las puertas portando unas carpetas y leyéndolos como quien busca un nombre

Bien niñas, irán pasando como las vaya nombrando. Si no entran en su turno respectivo, pierden el pase. Hagan su mejor esfuerzo y suerte – luego dijo los nombres de cinco muchachas que entraron por demás emocionadas.

Las voces comenzaron a ser murmullos y el joven actor decidió retirarse.

Fue un gusto en conocerlas. Las veré en el set.

¿Verás la prueba? – se sorprendió Isabelle

No, pero estoy seguro que los veré en el set de grabación. Hasta luego preciosas.

Adiós – contestaron a tono y luego la rubia hizo claro gesto de fastidio

Qué engreído.

¡Qué importa! Es guapísimo –dijo con entusiasmo su amiga.

Los minutos dieron paso a las horas. Tras la espera, Candy yacía sentada en el piso recargada en la pared con los ojos cerrados.

Esto es desesperante.

Es el precio que debemos pagar las futuras grandes actrices – dijo de pie su pelirroja amiga.

Insisto. Debía hacerle caso a mi padre y estudiar en Yale.

No vuelvas con la misma cantaleta.

Aquella puerta se abrió por enésima vez, la mujer de color salió y dijo otros cinco nombres, incluido el de Isabelle.

Es mi turno – brincó emocionada – Deséame suerte. Te veré más tarde en el departamento.

Suerte – le respondió con sinceridad – Sí, adelántate, no me esperes, esto va para largo.

Efectivamente, pasaron casi dos horas, mientras otras muchachas entraban a ese estudio sin retorno. Quedaban tres jóvenes más junto con Candy, así que sin duda el siguiente turno sería para ella…o al menos que la suerte la acompañara y decidieran que por ese día se cerraban las audiciones. A la pecosa chica le preocupaba a demás que por el cansancio no fuera bien apreciado su talento, pero no le quedaba otra más que esperar.

La puerta se abrió y el corazón de Candy latió apresuradamente y se desbocó más aún al escuchar su nombre, sentía que los oídos le retumbaban con cada paso que daba al interior del estudio. El lugar recreaba un jardín al aire libre, simulando un segmento de un parque. Al igual que las otras chicas le entregaron un par de hojas con parlamentos, les habló la directora Gracie Hunt.

Bien jovencitas, ustedes son las últimas en la audición. – miró a cada una - Queremos ver su calidad interpretativa, así que les hemos proporcionado un diálogo de mucho dramatismo, que no tiene nada que ver con la historia para la cual vienen a audicionar ¿de acuerdo? Pasarán de la risa al llanto, literalmente. Para eso nos ayudará Mary Ann Reeve, ustedes la conocen por su excelente trabajo en la serie "Smalltown".

El nerviosismo en nuestra pecosa amiga fue en aumento. Aquella chica había ganado por tres años consecutivos el premio a la mejor actriz juvenil en la televisión precisamente por su participación en el mencionado programa. Mary Ann se caracterizaba por su blanca piel y su largo cabello castaño, con unos grandes ojos de cervatillo asustado, su aspecto le había hecho ganarse el cariño del público gracias al personaje tan tierno en el programa televisivo.

Sin embargo, tras las bambalinas, también se comentaba su fama de rompecorazones y tenía en su lista de exparejas a varios cantantes de conocidos grupos de rock, pop y casanovas del cine.

Hola chicas – les saludó con frescura y con una ropa demasiado conservadora para su extrovertida personalidad – Que les parece si comenzamos que yo ya estoy cansada – luego se dirigió al productor – McIntyre, te va a salir caro el cheque.

Todo sea por tenerte como mi protagonista – le contestó socarronamente el hombre

Que haya terminado "Smalltown" no me hace actriz en estado de alerta laboral, tengo mis ofertas eh – río con ligereza la chica.

Bueno, ya discutirán esas finanzas, que es la última y nos vamos.

"Están cansados. Lo dicho, ya no nos harán igual caso", lamentó la rubia mentalmente mientras llamaban a una de las muchachas. Tantas horas esperando, para nada, se seguía diciendo.

Tú, la rubia – dijo la directora

¿Yo?

Sí, sí. ¿Lista?

Cla….cla…claro – tartamudeó nerviosamente y se acerco al escenario.

Bien, ustedes son rivales de amores, vienes a contarle que se te ha declarado el amor de tu vida, pero ¡oh! Sorpresa Mary Ann, quien es tu mejor amiga, te confiesa un secreto, es la amante del amor de tu vida…alegría, emoción, furia y llanto…quiero ver todas las emociones, niña – le dijo y se alejó dejando a ambas jóvenes en el centro del foro – Silencio en el foro.

La escena comenzó. Describir el desarrollo de la actuación sería insípido para poder transmitir las emociones que ambas actrices, una con experiencia y otra en su novatez, desplegaron en el escenario. La escena estaba en su cumbre, casi el desenlace, Candy había caído de rodillas, en el piso, impactada por la noticia…

Tú…tú y él…- dijo con una voz apagada, comenzando derramar lágrimas y proyectando tal dolor en el rostro – Sabías lo que yo sentía por él…te contaba mis ilusiones…¿por qué?

Sólo pasó…nunca creí que él realmente estuviera enamorado de ti. Lo nuestro empezó antes de que él te conociera y de pronto tú llegaste a su vida y nosotros ya teníamos ese romance.

Pero nunca dijiste nada – le reclamó.

No pensé que él se atrevería…sí, se enamoró…pero yo llegué a su vida primero.

Debiste advertirme…me has traicionado.

Lo nuestro es pasión…pero contigo…a ti- le dijo desde un rincón la otra actriz – a ti te ama.

¿Cómo puede amarme? – se levantó al punto de la histeria – Se acuesta contigo y luego me habla de amor y tú dejas que esto continúe. Fui el juego de los dos.

No fue mi intención, quise dejarlo y que no lo supieras

Te hubieras callado si querías que fuéramos felices.

Estoy embarazada – anunció sin más.

A este punto, el foro estaba en un absoluto silencio…la dramática pausa que hizo Candy en su personaje al enterarse de tal noticia provocó el escalofrío en la piel de los presentes, parecía tan real que todos estaban en espera de la reacción de la rubia. Hasta la misma Mary Ann estaba sorprendida de la novata.

Vete – ordenó con una furia y dolor contenido – Vete antes que reaccioné con locura. Vete…"amiga".

Mary Ann se sintió tan descontrolada por el control escénico de la chica que estupefacta no pudo hacer otra cosa que "actuar" al diálogo que ella había dado. Además ya habían transcurrido los minutos suficientes para que la chica demostrara su talento. Candy se quedó en el foro como un objeto sin vida, con la mirada perdida. El silencio siguió, hasta que una voz por ahí reaccionó.

¡Corte! Se queda. – dijo la directora.

Los murmullos comenzaron y poco a poco se fueron recuperando las voces habituales de un estudio cuando se está realizando secuencias de grabación.

Candy "aterrizó" en la realidad. Por simple que fuera su actuación se sentía el personaje que interpretaba, era como perderse en si misma, para ser otra persona. Tomó aire como siempre hacía, parpadeo varias veces y con timidez miró hacia las cámaras y lo primero que distinguió fue a la joven de rasgos orientales quien sonreía ampliamente

Bien¿señorita? – le habló la directora con mirada imperturbable.

Candice Andrews.

Srita. Andrews, siga a la joven por favor.

"Estoy fuera, como siempre" – pensó y asintió siguiendo a una chica pelirroja altísima, de aspecto ejecutivo y con porte de pasarela.

Por aquí por favor – volteó a ver al productor discretamente y salió del foro.

Estando fuera, iban por unos pasillos, Candy los conocía, iban directo a la salida. Vaya, al menos las sacaban con estilo, se dijo.

Gracias, conozco la salida – comentó Candy con la mayor amabilidad posible cuando se acercaban al pasillo definitivo.

¿Quieres irte? – dijo extrañada la elegante joven

Es lo que se hace después de una audición ¿no?

Sólo si no pasaste a la siguiente etapa – le comentó la pelirroja con tono bromista – Pero si quieres irte.

¿Co…co…cómo? – tartamudeó sin entender la rubia.

Niña…estás en la segunda etapa…sígueme – dijo en su mismo tono autosuficiente.

Candy estaba muda. Sólo atinó a seguir a la joven mientras trataba de articular palabras y sintiéndose atontada. Había pasado a una segunda etapa…por primera vez pasaba a un segundo filtro…al menos era algo. Siguieron caminando al fondo del pasillo en el que se movían equipos de cámaras, carritos de vestuario, cruzaron una gran puerta de fierro, luego el pasillo era blanco la gente más de personal tipo administrativo…finalmente, frente a una puerta de vidrio de espejo, la joven la abrió cediéndole el paso a Candy.

Espera aquí un rato – se dio la media vuelta y se fue.

Nuestra pecosa amiga termino de abrir la puerta y entrar. Cuál fue su sorpresa al ver a su amiga Isabelle sentada impaciente viendo hacia el techo.

¡Isabelle!

Candy…¿quedaste?

Pasamos la segunda prueba, al menos ¿no? – dijo, notando de pronto el entusiasmo de la chica.

Segunda prueba, no, por Dios Candy, estamos en el reparto.

Exageras Isabelle…

No…hace un momento vino otra señora…se acaba de llevar a otra chica. Sólo eramos nosotras tres, como para que hagan otra criba más

Isabelle, si somos tres entonces sólo quedará una. Y por eso se la llevaron ¿no crees?

Mmm- dijo levantando su ceja de manera altiva, aunque era un gesto natural en ella – Puede que a la otra chica le den aire, pero a ti a mi no nos dejarán ir.

Estás loca – se rió Candy optando por dejarse caer en el sillón e inspeccionando la sala con acojinados muebles color durazno.


Una hora después, el productor McIntyre, la directora de escena Gracie Hunt, la ejecutiva de relaciones públicas, es decir, la misma chica pelirroja que guió a Candy, Nicole Fraser y la autora de la historia, Kioko Muzuki, estaban en una sala de juntas discutiendo los resultados de la audición.

Todavía tenemos a 20 jóvenes que habrá que hacer una segunda prueba para el próximo miércoles – dijo el productor – Gracie¿cuál es tu evaluación?

Bueno, fue acertado separar a esas tres jóvenes, sin duda tiene talento más sobresaliente que el resto. Creo que pueden hacer un buen trabajo en la serie, sería cuestión de analizar los personajes para adecuarlos.

Este…- titubeó la oriental - …no soy directora, no soy productora, y agradezco que le estén dando "vida" a mi historia, pero siendo quien soy, creo que me gustaría asignarles personalmente los roles a esas muchachas.

Me parece bien Kioko – dijo el hombre rascándose la barba – tú conoces mejor a tus personajes, así que dinos cómo aprovechar ese talento.

La protagonista y la antagonista – soltó sin más.

¡Eso no es posible! – reviró Nicole Fraser – El que tengan el talento no las hace unas expertas, ni mucho menos idóneas para garantizar el éxito de la serie. Además¿cuál de las tres ves en esos papeles¡Por Dios!

La rubia y la pelirroja, en ese orden, protagonista y antagonista.

Kioko – dijo con seriedad McIntyre - No creo que sea lo más conveniente dejar tal responsabilidad en dos jóvenes novatas. Mi trabajo como productor me impulsa a seguir a veces corazonadas, pero también debo escuchar mi cartera y no pienso arriesgar un proyecto tan bueno con dos chiquillas desconocidas.

Así es Sr. McIntyre – le secundó Nicole – La lista de patrocinadores está interesada en la serie, pero también quieren escuchar un nombre fuerte...alguien que atrape. Mary Anne sería perfecta.

Pero…- siguió defendiendo su convicción la chica oriental – Han aceptado a Terrence.

Es diferente – aseguró con arrogancia la pelirroja – El chico trae antecedentes teatrales en Londres, eso podemos aprovecharlo con una buena estrategia publicitaria. Además, es lo suficientemente atractivo como para convertirlo en un producto fácil de vender en el mercado femenino. Algo que con una mujer no puede hacerse igual.

Sólo si la promocionamos con una imagen etérea…mística – sugirió de pronto la directora de escena – McIntyre…viste el despliegue de la chica en el escenario, el de la rubia…por Dios, la mayoría de las mejores actrices han sido descubiertas de manera como ésta…la chica tiene ángel, registra bien. Tienes que admitirlo…mira la cinta de nuevo si quieres.

Gracie, yo no niego el talento, pero tanto como para darle el protagónico…- refunfuñó el productor.

McIntyre…no sé por qué estoy de acuerdo con Kioko…la chica tiene estrella…y tú sabes que mi instinto no falla.

¿Y la antagonista? – preguntó furiosa Nicole – Digo, ya que veo que sobre el papel más importante no hay opción.

¿Qué dices Gracie?

Soy una mujer de riesgos McIntyre y meto las manos al fuego cuando veo el talento…el trabajo publicitario le corresponde Nicole…

Bien…- soltó un profundo respiro – Nos la jugamos…Nicole, comienza por generar la expectativa…todo es "secreto" eso motivará más a los medios y le darán más publicidad a la serie…generaremos una expectativa muy grande por nuestros protagonistas.

Por cierto – volvió a comentar la directora – Estuve hablando con Mary Ann Reeve…ella quiere un personaje diferente…leyó el libreto y me comenta si puede hacer el personaje de la chica gordita, Paty.

Mary Ann…haciéndola de gorda – dijo con horror la pelirroja – pero en qué se ha convertido esta serie televisiva.

Querida Nicole – dijo con enfado la directora – Tu talento son las relaciones públicas, parece que el espíritu de un actor queda fuera de tu alcance.

Me retiro, mis sugerencias no son bien apreciadas en esta mesa de trabajo y si fracasa la serie, les aseguro que no será por mi trabajo, sino las decisiones tan inadecuadas que están tomando. Señores, con permiso. Hablaré con los patrocinadores, espero no se retiren de la mesa de negociaciones.

Tu trabajo consistirá en que no lo hagan. Eres buena para vender el producto, lo harás de nuevo Nicole – dijo bonachonamente el productor McIntyre – ¡Ah! Y de paso cítame a las tres chicas para el próximo fin de semana a las 10, y también al resto de los actores que hasta ahora hemos seleccionado.

¿No les darás la noticia? – preguntó extrañada Gracie.

Ese es tu trabajo querida…me retiro, creo que por hoy es todo…Kioko, espero ver la próximo semana las primeras adaptaciones del guión.

Las tendrá mañana señor.

Damas…permiso – se retiró sin más por una puerta que daba acceso a sus oficinas.


Eldía parecía que no terminaría nunca. El interminable maratón de las audiciones y la espera en aquella habitación tenían a la rubia con los nervios de punta, que era bastante para su apacible carácter.

Espero que al menos tengamos una importante participación – dijo la pelirroja recostada en un sillón con holgura.

Estás loca Isabelle.

Candy, por favor, estamos dentro. No se hace esperar para decirnos "Gracias, pero no gracias"

Saben que habemos gente esperando la oportunidad, hacen lo que quieren con nosotros – dijo con desgano la rubia.

La puerta se abrió, dejando paso a la mujer que ambas habían visto en el foro de grabación.

Señoritas, gracias por esperar. El próximo sábado las espero puntuales a las 10 de la mañana en el estudio A, por favor, traigan fotografías recientes de estudio, las otras ya las vimos, salen muy monas, pero les agradecería trajeran más material. ¿De acuerdo? – se dio la media vuelta y regresó sobre sí como quien recordara algo – Mmm, eran tres chicas ¿dónde está la otra?

Vino una señora y se la llevó

Ah, si, ya…bueno, las esperamos. Conocen el camino. Buenas tardes – y con paso firme las dejó ahí.

¿Buenas tardes? La mejor de nuestras tardes – pegó un grito de emoción Isabelle.

La rubia por su parte no podía creer aún su buena suerte, las citaban para una segunda prueba y eso la seguía animando. Todavía pasaría una semana más y la espera seria desesperante. Claro está, la pecosa no sabía aún la jugada que le tenía la vida con este cambio de rumbo.


Sin embargo, aún la tarde de ese sábado, otro joven actor esperaba impaciente en la sala de aquella oficina, una de las jóvenes secretarias no le quitaba el ojo de encima y cruzaba la pierna con abierta coquetería. El chico no era un ingenuo y sabía cuando alguien le decía "háblame, pídeme una cita y te diré que sí", y a pesar que la muchacha no estaba tan mal, no era momento para andar de conquistas. Estaba en América, lejos de casa y con sólo unos dólares en la bolsa con los que se aventuró a esta audición a la que la japonesa tanto insistió.

Su sexto sentido le decía que no se preocupara, que sin duda ya tenía un personaje en el proyecto, lo pudo ver en las miradas de algunos presentes, pero el que le definieran su papel era lo que lo tenía en ascuas. Eso sí, no estaba para citas, por más que la tentadora chica no dejaba de moverse por la oficina con sensual contoneo.

La puerta que conducía a la oficina del productor McIntyre se abrió de pronto, saliendo de ella el susodicho, pero acompañado de un hombre alto, rubio y ojos azules, vestido de mezclilla, tenis de marca y una camiseta color negra.

Sabía yo que te gustaría mi propuesta – dijo el hombre mayor.

Sabías que no podía negarme – le sonrío el joven a quien Terrence identificó como un conocido actor de algunas películas de cierto renombre y coprotagonista en una comedia televisiva que hacía poco había concluido y estuvo en los primeros lugares de rating –Iré a Australia a visitar a mi familia, estaré allá dos semana, pero como te dije, en un mes me incorporo a las grabaciones. El resto del papeleó chécalo con mi agente ¿te parece?

Que tengas buen viaje Oliver

El rubio pasó de largo saludando a las secretarias quienes se desbarataron en atenciones para despedirlo. Sin duda, era un bocadillo más apetecible un actor reconocido, que alguien quien sólo tenía una cara linda como tarjeta de presentación.

El productor de pronto reparó en la presencia del inglés y de inmediato lo saludó.

¿Cómo está mi próxima estrella?

Bueno…- no supo qué contestar.

Vamos, vamos, eres un chico que promete. Bien, sígueme, vamos a hablar – luego se dirigió a sus asistente – Tráenos unas bebidas y que no nos interrumpan.

Y sin más, se perdieron tras aquella gran puerta, en esa oficina de muebles antiguos y singulares colecciones de su propietario. Adentro, en una mesa redonda ubicada como para juntas, ya estaban la Kioko Mizuki, Gracie Hunt y otra chica también de rasgos orientales. El productor le indicó que se sentará e hizo lo mismo.

A estas damas ya las conoces, ahora te presento a nuestra colaboradora encargada de la dirección artística e imagen, Yumiko Igarashi, ella es la que a través de ustedes terminará de darle los rasgos distintivos a cada personaje.

Gusto en conocerle joven Terrence – inclinó la cabeza la oriental –Kioko, la escritora y Gracie, la directora, me han hablado mucho de usted y del personaje que interpretará, habremos de realizar un trabajo en conjunto para destacar sus virtudes en el papel.

Eh, sí gracias, bien…pero…¿cuál sería mi papel?

¿No te lo han dicho? – preguntó con reproche Gracie, la directora de escena.

Pues no…después de la audición, sólo el señor McIntyre me citó a esta hora.

¡Vaya descuido! Hablaré con Nicole

No la atosigues, nadie le ha informado lo del reparto. Estuvo en la junta, pero no le dijiste nada tampoco, sólo lo de que las chicas vinieran el otro sábado.

Cierto, que torpeza…bueno, no importa – luego miró fijamente al chico, hizo una pausa dramática en la que Terrence deseó arrancarle las palabras – Chico, cosa curiosa, pero tendrás un personaje que se llama casi igual que tú, amenos en diminutivo…Terruce Grandchester será el papel que interpretaras.

Pe…pero sí es casi estelar.

Uno de los galanes de la chica, desde luego, y el más importante, considero – dijo con emoción Kioko.

¿Es en serio? – atinó contestar de nuevo el joven quien de pronto se sentía medio torpe para manejar la situación.

Así es – dijo sonriendo la directora de escena Gracie Hunt – Y espero no me hagas quedar mal porque fue tu desarrollo escénico el que me hizo convencer a Aarón. Creo que Kioko acertó al traerte desde Londres, muy conveniente para el personaje. Bien, Yumiko, lo dejaremos en tus manos para la imagen; Aaron, yo me encargo de explotar su talento.

Bien…bien – se congratuló el productor – vamos hablando de negocios Terrence…

Y la reunión continuó por dos horas, donde hablaron con el novel actor sobre sus obligaciones con la casa productora, y también sus privilegios. Parecía que parte de sus problemas se resolverían, el paso que daba era muy importante y parecía que por lo pronto, con la oferta salarial se podría dar el lujo de cambiarse a un departamento más cómodo y céntrico.

Los próximos días se convirtieron en tornados para el inglés, quien firmó contrato y comenzó la transformación de su imagen. No había mucho en qué ayudarle, según dijeron los especialistas en una de esas sesiones donde lo ubicaron en un estudio y analizaban su cabello, su tono de ojos, piel, estatura, etcétera. El muchacho era muy guapo y registraba estupendamente en la cámara, aunque alguien dijo por ahí que en vivo, era todavía mejor. Le pidieron se dejará crecer un poco el cabello, le dotaron de un guardarropa de diversos estilos de destacados diseñadores, desde trajes hasta las informales camisetas y mezclillas; además le tomaron medidas para el diseño del vestuario del programa y le informaron que en dos semanas habría un taller de concentración de los actores participantes, donde por fin conocería al elenco.


En tanto, ese sábado, ochos días después de que le dieron la noticia de su protagónico, esperaba tranquilamente en aquella sala donde ya se estaba habituando a los galanteos de las secretarias, quienes pronto se enteraron de su magnífico porvenir y parecía que tratarán ya a una estrella. Aunque claro, siempre mantenían la distancia que obligaba su trabajo. Absorto estaba leyendo hojeando una revista, cuando dos chicas entraron a la sala. Una pelirroja y otra rubia, con una rizadísima cabellera, desde su perspectiva y oculto tras la revista, el chico pudo analizar las esbeltas figuras.

Disculpe, nos mandaron del estudio A para esta oficina. – dijo la pelirroja

¿Sus nombres por favor? – dijo la asistente principal de la oficina, otro chica también pelirroja por cierto.

Candice Andrews – dijo la rubia

Isabelle Williams – le secundó la otra.

Sí, bien, aquí están sus nombres, en un momento los recibirá la directora Gracie Hunt. Tomen asiento en tanto, por favor.

Ambas jóvenes se dirigieron a uno de los sillones y apenas si repararon en la otra persona sentada en esa sala, que al parecer estaba abstraído en una revista de espectáculos.

La semana se me ha hecho eterna – se dejó caer con desgarbo la rubia – Esto que hacen es un suplicio para quienes buscamos una oportunidad.

Quieren que gritemos de alegría cuando nos confirmen lo que ya sabemos.

Insistes, es sólo una segunda etapa.

Candy, Candy – dijo entre dientes – no te fijaste que las demás chicas se quedaron abajo, incluso la otra que estaba con nosotras. Y ésta, por si no te has fijado, no es cualquier oficina¡estamos en el piso 20!

Ay Isabelle, tengo los nervios de punta y tú con tus comentarios me pones peor.

Yo no estoy nerviosa, sé que estamos dentro.

De pronto la asistente dijo sus nombres y la guió por otra puerta. Terrence observó el andar de ambas chicas y se sintió fascinado por la rubia cabellera larga y rizada y ese discreto contoneo femenino. Se sintió frustrado cuando las puertas le privaron de la magnífica vista.

Pasaron unos cuantos minutos cuando de pronto un grito femenino casi lo hizo brincar de su asiento, y tomo desprevenidas a la asistente y dos secretarias más de esa oficina.

¿A quien mataron? – dijo con sorna

Creo que van a estar en el proyecto – dijo con complicidad una de las secretarias – Son comunes esas reacciones.

¿En serio? – trató de mostrarse indiferente, pero le agradó bastante la idea de pronto saber que compartiría algunas horas de trabajo con aquella rizada cabellera.


En tanto dentro de aquella oficina.

¡No lo puedo creer! – seguía entusiasmada Isabelle – Nos han dado una oportunidad.

Parece que su amiga no está muy contenta – dijo la directora de escena

No, no no…- se apresuró a balbucear torpemente la rubia – sólo estoy shockeada. Está segura que no es un error…Yo…yo…la protagonista.

Tú la protagonista y yo seré la mala de la historia…¿no es genial?

Bien niñas, espero que ese entusiasmo permanezca en los foros…ahora les pido un poco de calma en tanto asimilan la noticia. Pedí hablar yo con ustedes primero, y darles la noticia. Más tarde verán al productor y otras gentes, pero esta plática es importante para mí, sobre todo cuando decido arriesgarme por el talento. Tendrán una carga muy fuerte, he visto que tienen algo de experiencia en pequeñas participaciones, eso servirá de algo para generales un nombre y hablemos del reto que tienen y espero no me defrauden.

Y así, Gracie Hunt procedió a dar una cátedra a las noveles actrices, que estaban más que entusiasmadas, diciéndoles que poco a poco conocerían al reparto y en tanto se irían con la directora de artística e imagen. Así entró la asistente y las llevó a ambas y en el pasillo, Terrence se dirigía también a la oficina de la directora Hunt, por lo que se sintió más que fascinado al corroborar que aquel contoneó y rizada cabellera eran de cierta chica que le había hecho sentir…sentir…sentir…

¿Pecas? – le dijo al tenerla de frente como reacción inmediata por el cúmulo de emociones que se le agolparon en el pecho.

¿Pecas? – rió Isabelle - ¿Lo conoces Candy?

Ah, te llamas Candy.

Que fresco – dijo la chica con fastidio – Vámonos Isabelle

Gusto en conocerte Isabelle – dejó ir a ambas cediéndoles el paso.

Más tardaron en alejarse unos pasos y seguir a la chica que las conducía a algún otro lugar, cuando Isabelle la tomó del brazo con más entusiasmo del acostumbrado.

Por Dios¿dónde conociste a semejante ejemplar digno de ser clonado para mejorar la raza?

Ay, que cosas dices.

Pero si está tal como me lo recetó el doctor, justo para una noche…un día…Dios

Exageras, por favor.

Candy, por favor, no estás ciega. ¿Acaso no lo viste?

Sí…si lo vi y es un pesado y no me preguntes más por ese tipo.

Vaya, creo que te gusto – rió y decidió no decir más por la mirada asesina que su amiga le hecho.

Esa noche, Candice estaba absorta mirando la ciudad desde aquel modesto apartamento. Envidiaba a Isabelle como era capaz dormir con la noticia que habían recibido aquel día. Por fin tenía una oportunidad, una gran oportunidad, la habían dado el papel principal y en una semana conocería a todo mundo en un taller que habían armado para todos en algún lugar apartado de Montana.


Los días pasaron volando y de pronto estaba en el aeropuerto con una modesta maleta, un gran equipaje de sueños y su ticket de avión esperando a abordar. Isabelle le habían dado en otra aerolínea. Pudo ver un tumulto de jovencitas que se arremolinaban alrededor de un alto joven de cabellos oscuros, pudo reconocerlo, era un joven actor popular de series televisivas, firmaba los papeles que le daban, respondía algunas preguntas y saludaba a las cámaras. El tumulto de personas casi la tiraban cuando pasaron por su lado

¿Cuáles son tus nuevos proyectos Jason? – preguntó uno de los periodistas

No puedo adelantarles nada, pero andamos trabajando.

Estarás en la nueva serie producida por Aaron McIntyre.

Bueno, eso sí puedo adelantarles, ya me dieron permiso – dijo y todos rieron – Ahí tendremos una buena participación, me gusta mucho el papel que haré, pero espérense a que hagan la presentación oficial de la serie.

Oye…pero dinos, cuéntanos más del proyecto

No puedo, me deja el avión…gracias, gracias – a como pudo se deshizo de la marabunta de cámaras y fans y se coló a la sala de abordar.

Por un momento, la rubia, Candice Andrews, se imaginó a si misma acosada por la prensa y los fans, como una chica sofisticada, sonriendo ampliamente, pero tuvo que dejar de soñar, su vuelo estaba por salir. Rápidamente documentó su equipaje y se dirigió a la sala de abordar rumbo a su nueva vida.

Continuará…

NOTAS DE LA AUTORA: Abril del 2006…Para empezar, la historia de Candy Candy no me pertenece, esto es pura ficción, sin fines de lucro. Aclarado el punto ¿qué les pareció? Sí, soy lenta mis cuatro lectores, pero las obligaciones nos ganan. Un abrazo y gracias por leer mi fic.