TRAS LAS CAMARAS

CAPITULO 4

En algún lugar de Montana

Por Angelysoul

¡¡¡Eso era primera clase!!! Asientos cómodos, servicio de bebidas al instante, un trato preferencial. Wow y mil veces wow, se decía la rubia mentalmente mientras trataba de fingir naturalidad en esa sección del avión. Ella, acostumbrada a viajar en clase económica, con niños llorando, asientos apretados, gente pisándole los pies al pasar por el pasillo. Una vez tuvo que soportar un vuelo de 15 horas con escala para llegar a Italia, su único viaje al extranjero que había disfrutado luego de su graduación de preparatoria, regalo que le dio su padre antes de salir peleados por su decisión de estudiar actuación.

Del otro lado del pasillo observó a un joven de cabellera oscura, a quien de inmediato reconoció, aquel joven actor del aeropuerto y que había tenido un par de citas con su amiga Isabelle. El moreno sintió la mirada y volteó devolviéndole una sonrisa.

Hola – dijo mostrando su más amplia sonrisa – Me pareces familiar.

Creo que me viste alguna vez por la ventana cuando despedía a mi amiga Isabelle.

Ah ya, la rubia de la ventana. ¡Qué coincidencia! Muy grata, diría yo. Soy Jason MacArthur

Candice Andrews…llámame Candy.

¿Y cómo está Isabelle?

Muy bien, trabajando – no quiso ser muy precisa con aquel joven, después de todo no salía ya con su amiga como para contarle cosas de ella.

¿Y tú a que te dedicas?

Mmm…- dirigió la mirada tímida hacia otro lado – Pues, soy actriz. Y antes que me preguntes por mi trabajo no tengo una carrera destacada, salgo en comerciales y algunos extras, ya sabes, trabajo de relleno.

Pues debe irte mejor que a mi, digo – miró significativamente la cabina del avión como haciendo obvio que la chica tenía dinero para pagar eso y más – o ¿actúas por gusto? Algo así como chica Hilton.

La rubia no pudo menos que reírse ante tal comentario. Ella, tomada como una chica del jet set.

¿Bromeas? Si así fuera, iría en jet privado, no en un avión comercial

Bueno, esto no es precisamente clase económica.

Este…er…sí, tienes razón – sonrió y tomo aire profundamente como quien todavía no se cree su propia suerte – La verdad, este es un pequeño privilegio de un contrato que acabo de firmar.

Bien, felicidades – dijo el chico ya con abierta coquetería, la rubia era muy guapa – Nueva York es la tierra de las oportunidades.

¿Nueva York?

Es allá a donde vas, supongo, te habrán contratado para modelaje o algo así – admiró abiertamente lo que pudiera distinguir de la silueta sentada.

No, de hecho voy a Montana.

Pensé que ibas en este vuelo con escala rumbo a la gran manzana. ¿Y a qué vas a Montana¿Es ahí el trabajo?

Sí, es una especie de curso que me darán. Eso creo – sonrió con confianza, sin creerse aún su buena suerte.

¿Un curso de preparación e integración del equipo para la nueva serie televisiva de principios de siglo acaso? – preguntó el chico atando el cabo, asumiendo que la guapa chica estaba en el mismo barco que él, aunque en esos momentos iban volando.

Candy sonrió con timidez, casi adivinando también lo que el chico quería decir con esa pregunta.

¿Estás en la serie? – preguntó la chica

Sí, creo que seremos compañeros. Que bien que le den oportunidades a nuevos talentos. Saliste del casting, me imagino.

Sí, y aún no puedo creer mi buena suerte.

¿Has leído el argumento? Interpretaremos al estilo de gente que vivió hace casi 100 años.

Sí, es lo que me fascina de la actuación, puedes ser rey o mendigo – dijo la chica sintiéndose cada vez más relajada con el muchacho.

A mi me fascinó mi personaje, se llama Stear, por lo que he leído es todo un caso, imagínate un niño rico que no sabe cómo gastar su tiempo y dinero, se la lleva haciendo inventos y bastantes travesías con sus primos. Tiene algo de gracia y un desparpajo que me encantó.

Se oye bien¿te identificas con el personaje?

Tal vez en lo simpático y buen mozo – bromeó con coquetería

Oh sí, ya veo. – no pudo evitar reírse.

¿Y cuál será tu participación?

Er…bueno…- no se atrevía a decirlo para no sonar tan altanera y presumida – seré una chica huérfana que al parecer, conocerá al personaje del que me has hablado – Candy no quería confesar que ella era la protagonista y que el mismo día que le dieron el papel, se "bebió" el guión base que le habían dado y trato de imaginarse a cada personaje.

Así que tú eres de la gran sorpresa que hablan eh.

¿Sorpresa? Oh, no creo que tanto así, pero me han dado una buena oportunidad sin duda.

McIntyre tiene fama por su buen ojo ante una buena historia y la mayoría de sus series televisivas se han mantenido en los primeros lugares. Las de tipo clásico son las que más mérito le han dado porque no escatima en gastos para que todo luzca como si estuvieras en ese entonces y bueno, las televisoras le agradecen porque es muy bueno para mantener los raitings y amarrar publicidad. Es lo que se conoce como un viejo lobo de mar en este medio.

Créeme que me siento afortunada.


El vuelo continuó con tranquilidad para la joven y logró hacer buena química con el actor, aunque era más que evidente el galanteó que éste le profesó en el trayecto. El avión aterrizó en el aeropuerto de Helena, ciudad capital de Montana, ambos bajaron juntos y casi a la salida los esperaba aquella pelirroja espigada que Candy recordaba haber visto en las audiciones, Nicole Fraser.

Bienvenidos a Montana – les dijo sonriéndole tan ampliamente, que Candy pensó en lo estudiado de aquel gesto – Veo que ya se han presentado en el vuelo, me alegro, es bueno que el equipo haga química por sí sólo

Sí, Candy y yo hemos hecho una buena química¿no es así?

Eso espero.

Bien, los llevaré al hotel donde se hospedarán por el momento. Tienen el día libre, pero mañana espero estén en punto de las 6 en el Lobby, ahí nos esperarán algunas vagonetas para conducirlos al campamento.

¿Ya ha llegado todo el equipo?

McIntyre los está ya esperando en el campamento y algunas otras personas que colaboraremos de alguna manera. Recuerden, estos proyectos son más que las caritas de actores que salen en la tele.

Lo dices con un tono…- advirtió Jason la arrogancia de la chica.

No me malentiendas, lo que quiero decir es que vamos a convivir la mayor parte de lo que será el staff de esta serie. – Salieron del aeropuerto donde esperaban unas camionetas para más de 8 pasajeros – Vamos, les acomodaré en el hotel y debo regresar, más gente llegaré en próximos vuelos.

Disculpe señorita Fraser…- le dijo Candy cuando estaban arriba de la unidad motriz

Nicole, por favor, somos prácticamente de la misma edad – le contestó con esa gran sonrisa tan estudiada y luego se dirigió hacia el chofer dando algunas indicaciones.

El momento fue aprovechado por Jason quien se acercó a la rubia y le susurró al oído con tono jocoso.

¿Tienes acaso 32 años?

No, apenas 19 – le sonrió ella entendiendo el chiste y dándole un codazo a su compañero y se dirigió de nuevo a la pelirroja – Sí, bueno, Nicole…¿a qué hora llegará Isabelle Williams?

Por la tarde, teníamos que hacerle unas pruebas de imagen. Cosas de rutina.

Llegaron al hotel, uno de los mejores de aquella ciudad, Candy se sentía algo intimidada ante los lujos y tenía envidia de la seguridad con la que se movía aquella publirrelacionista, lo cual se notaba más ante las miradas masculinas que se volteaban al verla a su paso. Pero la rubia no era conciente que su delicada figura y su rostro particularmente bello, así como su sencillo contoneo al andar también levantó algunas reacciones en el hotel.

Con la misma eficiencia, condujo a ambos hacia los pisos más altos del hotel, ubicándolos en sus habitaciones.

Se toparán con otra gente del staff – se despedía de ellos en uno de los pasillo - Les pido por favor que traten de ser discretos y no comentar nada. Todos tienen la misma indicación, recuerden, la discreción y confidencialidad en este negocio vale oro, tanto que iba señalada en su contrato que ya firmaron, por supuesto. Les dejo, los veo hasta mañana temprano.

Y así los dejó, prácticamente boquiabiertos sobre la sutil advertencia de la mujer, cuya elegancia y trato amable, iban a la par con sus comentarios tan adecuadamente dichos.

¿Por qué sentí como si tuviera una guillotina pendiendo sobre mi cabeza? – soltó Jason cuando la mujer desapareció tras el elevador.

Es su trabajo.

Y la entiendo, pero que mujer tan fría. Creo que un día de estos voy a hacerla entrar en calor.

¡Qué cosas dices! – rió abiertamente, y se encaminó hacia su habitación – Bueno, voy a descansar un rato

¿Vamos a comer? – le cortó el paso apoyando su brazo en una pared

Mm…de acuerdo, pero tú pagas.

Por ser el protagónico seguro cobrarás mejor que yo, pero por ser tan linda aceptaré tu propuesta – le guiñó un ojo y le permitió su paso – te busco a la una¿de acuerdo?

De acuerdo.

Candice entró a la habitación dando pasos lentamente, el piso alfombrado, algunos adornos de madera en los marcos, un fino tapiz y una decoración romántica pero modernista a la vez. Abrió la primer puerta a su derecha, el baño tenía su propia tina, toallas, todo lo que necesitara; salió y avanzó por el pequeño pasillo que le daba inmediatamente a la enorme cama y de frente un gran ventanal al que se dirigió al instante

¡Wow! La vista es impresionante – y se volteó de nuevo a la habitación, una enorme tele, una pequeña mesa de estudio, el closet - ¡Dios mío! Creo que voy a despertar en cualquier momento – de pronto buscó en el bolsillo delantero de su pantalón y sacó su teléfono móvil e inmediatamente marcó un número, su rostro reflejaba ansiedad - ¡Que conteste mamá¡Qué conteste Alice!

Diga – respondió una voz masculina del otro lado de la línea, por lo que inmediatamente Candy se vio tentada a colgar, pero respiró hondo y respondió.

Hola papá¿cómo estás?

Ah, eres tú – el tono en que se lo dijo hirió el corazón de la chica.

Les llamaba para decirles a ti y a mamá que…bueno…yo sé que no es lo que tu quisieras, pero papá…he logrado un trabajo muy bueno, en verdad es algo muy bueno.

¿En serio? Tan bueno como para que sigas arruinando tu futuro.

Por favor, papá, no empecemos. Tú sabes que la actuación ha sido mi vida.

Ese mundo no es para ti. La gente se corrompe, se pierde…

No todo es tan malo… -lo interrumpió y le dolía saber que su padre le tuviera tan poca fe - yo estoy haciendo mi mejor esfuerzo por triunfar y hacerlo de la manera correcta, tal como tú me enseñaste – a ese punto de la plática la chica sentía que la voz le iba a fallar y hacía lo imposible por contener las lágrimas que ya se iban formando en sus ojos.

Mis enseñanzas no sirvieron de nada. Tenías las puertas abiertas en Yale, incluso podrías haber ido a Harvard para ser la mejor médico-cirujano, tal como lo es tu hermano y pronto lo logrará tu hermana.

¡No soy tan inteligente como ellos! – estalló la chica llorando - Siempre fui tu decepción¿verdad papá? Nunca fui lo suficientemente buena como hija. No es la actuación lo que te molesta, sino que nunca pinté para ser otra hija perfecta como Alice y Matthew – y colgó – No sé para que diablos le hablo si nunca me va a aceptar como soy.

Candy se reprochaba el haber marcado a su casa en Seattle. Quería comunicarle a su familia la buena noticia, que pronto daría su gran salto y que el haber dejado su casa para irse a California en busca de sus sueños no había sido en vano. Pero confiaba en que le respondiera la llamada su madre o su hermana que eventualmente estaba en casa, pues eran ellas quienes de pronto le llamaban para saber cómo estaba. Su teléfono móvil sonó vio el número y contestó

Diga

Hola Candice¿que tal el vuelo? – dijo una voz de hombre

Se…señor McIntyre…eh…bi…bien. Gracias – se quedó muda.

Me alegro, quería cerciorarme que va llegando la caballería fuerte. Bien, necesito que me respondas algo, estoy platicando con Kioko y Gracie y bueno, hay unas particularidades de tu personaje que se resuelven con un doble, pero no está de más preguntarte ¿Qué tan buena eres para escalar?

¿Escalar? No le tengo miedo a las alturas pero en mi vida he escalado.

Eh…bueno, no hay problema. Entonces, te veo mañana por aquí en el campamento, descansa que pronto desearas tener un minuto para ti – dijo socarronamente despidiéndose y se cortó la llamada.

¿Escalar? – se quedó mirando el teléfono móvil


La ducha no había sido suficiente para despejar todos sus sentidos, aún bostezaba mientras se sentaba en uno de los sillones de descanso en el lobby del hotel.

Has madrugado – llegó Jason sentándose a su lado.

Buenos días. Es la última vez que acepto ir a cenar contigo – le reprochó – no tenías nada de ganas de regresar del pub.

Pero te has divertido, niégalo.

De acuerdo, fue cómico tu clase de canto. Espero actúes mejor. Pero ¿sabes? Soy muy buena para dormir y si algo puede ponerme de malas es una noche de mal sueño.

Falta de confianza, yo podría haber ayudado a darte un sueño por demás relajante – dijo coqueto.

Jason – le dijo en un tono de advertencia que el chico ya había entendido desde el día anterior cuando ella de manera muy velada e inteligente esquivo todos sus avances.

Candice recargó su cabeza hacia atrás en el sillón cerrando brevemente sus ojos, cuando una fragancia masculina con un agradable aroma a maderas inundó sus sentidos provocando a su olfato las ganas de aspirar con más profundidad.

Hey, Terrence¿a qué hora llegaste? – oyó decir a Jason quien se puso de pie.

En el vuelo de las diez de la noche, me dijeron que estabas hospedado aquí, pero que te habías ido de juerga – dijo una reconocida voz profundamente masculina que le provocó un cosquilleo en la piel.

¡Qué pena, nos hubieras acompañado!

Bueno, al menos aproveche para dormir temprano y no venir todo somnoliento – entonces la chica se enderezó inmediatamente

Lo dirás por Candy – que se rió al ver como la chica se incorporaba rápidamente – por cierto, ella es Candice Andrews una compañera del equipo; Candy, él es Terrence Grent.

Hola – extendió su mano amablemente el joven, tratando de disimular todo lo que esa chica le estaba provocando en su interior – Te recuerdo

Ah si – lo vio – el chico del tanque de agua – se puso rápidamente a la defensiva

No estarás molesta, fue un comentario inocente. Y puesto que vamos a trabajar juntos, me disculpo por el inocente incidente – "y tal vez así dejes de fruncir el ceño al verme pecosa", pensó para sus adentros.

Candy observó recelosa la mano que se le ofrecía, pero sería muy infantil no saludarlo, aunque no podía entender por qué ese chico la exasperaba tanto. Era guapo sí, pero no era una guapura sosa, irradiaba algo que la envolvía y que la hacía sentir…la hacía sentir…¿expuesta? Se dijo a si misma.

Bien, Hola, Terrence – respondió al saludo.

¿Fue un segundo¿Una hora? El choque eléctrico fue instantáneo. La sensación de familiaridad increíble y algo más que ambos se negaron a reconocer.

Buenos días, señor Grant – una cantarina y melosa voz interrumpió el saludo que realmente no había durado más que dos segundos – Veo que al menos ya están listos ustedes, le pediré a los botones que vayan acomodando su equipaje. Llamaré a las habitaciones de las personas que faltan. Sólo espero que alguno no haya hecho "desmanes" nocturnos, ni tengamos escenitas mañaneras. Con permiso.

Esa sonrisa es muy diferente a la que nos brinda a todos Nicole Fraser – le pegó un codazo Jason a Terrence – Le llamaré "la sonrisa Terrence".

¡Vaya! – se puso de pie Candice y dijo casi sin pensar – Parece que tus encantos comienzan a hacer efecto, Terrence.

¿Te parece que tengo encantos, Candy? – no pudo evitar coquetear.

¿Encantos? Otra linda cara nada más

Reconoces que mi cara es linda entonces

¡Idiota! – tampoco pudo evitar sentirse tan vulnerable ante el chico y se sintió mal al instante por hablarle de ese modo, pero es que no sabía cómo actuar.

Candy se alejó de ambos chicos, dejándolos de una pieza y fue Jason quien rompió el silencio.

¿Qué fue todo esto¿El bing bang? – le dijo con picardía a Terrence.

Dinamita pura – dijo quedamente sonriendo de lado mientras vio como la rubia se perdía al dar vuelta por uno de los pasillos del hotel.

¿Pero mira quien llega? – le comentó Jason a Terrence – Mary Ann Reeve, vaya, este proyecto es de locura, pero ¿Qué viene comiendo a esta hora de la mañana?

Una chica de piel blanca y cabello largo se aproximó a ellos, vestía un cómodo pants color púrpura con unas líneas color naranja y una gorra toda naranja. La chica era bonita, a pesar de no llevar ni una sola gota de maquillaje. Sus manos venían ocupadas, una sosteniendo un frasco de lo que parecía ser un batido de chocolate y en la otra un paquete con unos panecillos.

Señorita Reeve, buenos días – se acercó a su encuentro Jason – Soy Jason McArthur. Su metabolismo debe ser la envidia de muchas del gremio.

Gusto en conocerte Jason – le saludó risueña – Bueno, no creo tener menos problemas que el resto de las chicas para mantener la figura. Una dieta rigurosa y ejercicio han logrado esto – tomó una pose coqueta.

Eso no parece parte de una dieta rigurosa – observó Terry – Ah…Terrence Grent – se presentó.

¿Terrence? – se acercó y lo miró más de cerca - ¿Estás conciente de todo lo que puedes provocar con esa mirada? Chico, no soy novata en esto y he visto desfilar infinidad de jóvenes guapos, pero tú…wow…que ojos.

Sólo son azules – respondió con cierta incomodidad.

Desde que había entrado al proyecto todo mundo no dejaba de sacar a relucir su aspecto, algo que ya comenzaba a molestar a Terrence, pues ya dudaba si lo habían contratado por su buena herencia genética o su talento. La apariencia en la actuación contaba mucho para lograr ciertos roles, él estaba conciente de su físico y nunca había tenido problemas para conquistar alguna chica desde la secundaria, pero a sus 20 años y teniendo un sentido de la responsabilidad muy arraigado, a veces preferiría parecerse a su primo el pelirrojo Frank, que era un experto en ciencias.

Son más que un par de ojos azules, creéme – le comentó la chica mientras le daba otro mordisco a su pan.

Insisto, hasta yo comienzo a envidiar tu metabolismo – dijo Jason anonadado de cómo una de las actrices más reconocidas fuera comiendo harinas y batidos de chocolate

Ah, esto – dijo riendo – Bueno, se oirá raro, pero estoy a dieta. No me vean con esa cara, es una dieta especial que me recetó mi médico para subir un poco de peso.

Creí que todas las chicas quieren hacer lo contrario – comentó curioso Terry.

Pequeños sacrificios por la actuación, mi personaje requiriere de una figura un poco más rellenita y bueno, olvidarme de las lechugas, apios y compañía no me vendrá mal un rato.

Eso me agrada, no eres la clásica actriz que siempre quiere verse bella – observó Terry con simpatía – Eso es la actuación: caracterizarse al cien.

Gracias, tomaré eso como un cumplido. ¿Sabes? Creo que comienzo a enamorarme de ti – le guiñó el ojo.

Otra más en tus redes – dijo cómicamente Stear.

Y las que faltan – le siguió la broma la chica – Voy a buscar Nicole, espero que lleven sándwiches de maní, le pedí que abastecieran unos cuantos para mi

Los chicos se quedaron viendo como se alejaba la actriz, quien sin duda tenía una bella figura, que más de alguna envidiaría. Bueno, aquella rubia pecosa no tendría nada que envidiarle a nadie, pensó Terrence.


Al cabo de media hora dos vagonetas estaban por partir rumbo al noreste de la ciudad de Helena, hacia el condado de Russell. Se adentrarían por alguna de las carreteras vecinales hasta llegar a una zona de campamentos, estratégicamente ubicado al pie de una colina, bosque y una zona de río cercana. Candy esperó con alevosía a que la mayoría de la gente se fuera acomodando en las unidades y justo cuando vio que aquel chico se subió, se dirigió hacia el otro vehículo.

Creo que aquí iré mejor – se dijo en voz baja y se subió sonriéndole al chofer – Buenos días

Buen día señorita – le contestó el hombre de mediana edad – Espero le guste el paseo. Montana tiene uno de los paisajes más hermosos del planeta.

No lo dudo. Soy Candice Andrews

Jim Smith – contestó amable el saludo y en eso una mujer apareció en la puerta.

Hola a todos – saludó la rubia al subirse a la unidad. Dentro se habían acomodado ya un grupo de jóvenes que iban a tras, seguramente serían de producción, un asiento más adelante venía otra mujer de cabello castaño y mirada dulce, a la que reconoció como una actriz notable de teatro y televisión – Señora Julia McMahon.

Gusto en conocerte Candice, Gracie me habló de ti, tenía mucha curiosidad.

La señora Hunt es una excelente directora.

Y sólo habla cuando va a decir las virtudes de la gente, así que debes ser un buen elemento – le sonrió amablemente

Ah, ya estás arriba – dijo una voz femenina con estudiado gesto y saludó a la mujer con la que platicaba Candy – Julia, como siempre la puntualidad es tu virtud, después del vuelo trasatlántico debes venir cansada.

Hago lo posible, y gracias por conseguirme el vuelo de última hora desde España, pensé que no llegaría a tiempo, pero tenía que estar en la graduación de mi hija.

Seguro a Ana María le agradó tu presencia, la vi en una de esas revistas del corazón, que bella está.

Soy su madre y no puedo más que estar de acuerdo contigo, cada día su sangre latina la pone más hermosa.

Y Joaquín, lleva toda una pinta de galán.

Aún está muy joven pero sí, lleva la pinta del padre.

Se sorprenderá de ver a su madre de religiosa en la serie – le dijo y luego se dirigió a Candy - ¡Ah! Creo que te agradará tener esta compañía para el viaje

¡Hola! – apareció una pelirroja de ceja arqueada sonriéndole sinceramente.

Isabelle – le saludó con gusto cuando la chica se sentó a su lado - ¿Dónde te habías metido? Te marque a tu habitación.

Llegué, te busqué, no te encontré y luego me llevaron a unas pruebas y cuando volví vi me dieron tu mensaje en recepción, pero venía tan cansada que al regresar sólo pensé en dormir. Pero ya estoy aquí. ¿No es grandioso? Primera clase, un excelente hotel…y lo mejor de todo es que nuestro talento será reconocido

Sí – le sonrió y le llamó la atención como la otra vagoneta pasaba por un lado y se adelantaba – Bien, creo que ya nos vamos.

¿Aún queda campo verdad? – dijo una voz masculina que hizo voltear a Candy.

¿Qué no ibas en el otro auto? – preguntó sin pensar la rubia

Evidentemente me dejó – le sonrió Terry y la miró con suspicacia con sus profundos ojos azules.

Lo estaba evitando y no había sido su imaginación cuando notó como ella esperaba en la distancia observándolo para ver donde subía él. Por eso, el decidió hacer lo mismo, observó que se acomodó en la otra unidad motriz y entonces fingió olvidar algo, bajó y espero el tiempo suficiente y en la distancia para ver si podía irse en el auto en el que la rubia se iría. Por fortuna, parecía que así sería.

¡Oh Terruce! – Nicole no pudo fingir su agrado – Creí que te habías adelantado en la otra vagoneta. Bien, te irás con nosotros, parece que ya estamos. Vamos, que yo debo volver por la tarde para recibir a otros compañeros.

Bien – sonrió y se sentó junto a la actriz Julia McMahon – Señora McMahon, gusto en conocerla

Terruce Grant ¿verdad? Es un placer.

Para mi lo es más que sepa mi nombre.

Bueno, debo decir que tu nombre es muy mencionado al interior de la producción, principalmente por el sector femenino.

El comentario provocó una sonrisa tímida en el chico, aunque acostumbrado a que le recordaran su buen aspecto, no pudo evitar sentirse incómodo ante la presencia de la rubia que estaba un asiento atrás. Juraría que esa sensación en su espalda eran un par de dagas verdes que lo atravesaban a manera de recriminación y desprecio por su galantería. Sin duda, ahora pensaba que él era un casanova. Nada más lejos de la verdad. Si bien nunca había sido un santo y tenía un par de relaciones anteriores, siempre había sido muy honesto y respetuoso con las chicas que había salido. "Nunca más de dos a la vez", era su lema.

El recorrido duró poco más de una hora, algunos de los integrantes de la vagoneta habían caído en el sueño debido a la desmañaneada, Candy tenía la vista fija por la ventana admirando el paisaje; por varios momentos, el vibrante tono de una voz varonil llegaba a sus oídos. Su charla era entretenida, con comentarios inteligentes, admitió para sí la chica. Pero también tenia que admitir que tenía embelesada a la estirada pelirroja, a la madura actriz e incluso su amiga no paraba de hacer bromas con él.

Mira, está igualitita a ti – le dio una foto Isabelle sin saber de qué le hablaba, por un momento se había perdido en sus pensamientos recordando cómo en su infancia le encantaba a su padre ir de campamento.

¿Perdón? – vio la foto y casi tuvo un falshazo de ella misma, se parecía a alguna de las imágenes que adornaban el estudio de la casa de sus padres.

¿No te parece que es muy similar a ti?

Es la actriz infantil que nos acompañará en el inicio de la serie – explicó la pelirroja Nicole – Serás tú de niña.

De pronto la foto que observaba Candy, le fue arrebata por una mano masculina y al levantar su cara se topó con Terry que se había volteado del asiento de adelante hacia ella y miraba detenidamente la foto.

Aparentemente se parece a ti – la miró y se sintió enganchado por sus lagunas verdes – será afortunada si crece pareciéndose aún a ti – casi dijo sin pensar.

Ah sí – titubeó al contestar sintiéndose estúpidamente torpe.

Claro…aunque – sus labios rosas estaban tan cerca, si sólo se inclinaba un poco más adelante y…¡pero si estaban en una vagoneta llena de gente¡¿qué estaba pensando?! – aunque…ella tiene la fortuna de no tener tantas pecas – instintivamente le dio un leve golpe en la nariz con su dedo índice derecho.

El movimiento la tomó por sorpresa y el sentir que todas las miradas estaban clavadas en ella, le hizo ponerse roja. Vio como él guiño el ojo y se acomodaba de nuevo en su asiento con vista al frente.

-Idiota – murmuró y supo que la escuchó porque volteó a verla por encima del hombro con mirada divertida.

- Vaya – dijo Nicole con una estudiada sonrisa, pero una mirada que reflejaba algo muy diferente – Que bien que nuestro equipo comience a convivir.

CONTINUARÁ…

NOTAS DE LA AUTORA¿Breve? Este sì, pero esta historia es sencilla…aunque la lenta para escribir soy yo..disfrútenla quien guste…gracias por leer

Angelysoul