PαѕѕїоИ
◦▪∙.†.∙▪◦
"Sin duda alguna, lo que vivimos los siguientes meses, fue algo pasional, estaba seguro que las cosas serían eternas, pero había alguien a quien yo temía, alguien que era, inexplicablemente más poderoso que yo y más despiadado…"
"¿Qué haría cuando él supiese que convertí a su hermano en lo mismo que ahora somos, y en lo que él evitó convertirle al marcharse?"
-¦- ĈxŽ -¦- ĈxŽ -¦- ĈxŽ -¦- ĈxŽ -¦-ĈxŽ -¦-
Habían pasado algunos meses desde que Naruto convirtiera a Sasuke en vampiro, como buen «creador» Naruto le mostró maneras sutiles de hacer las cosas, el moreno era muy inteligente, y no tenían problemas. Aunque existía un detalle significativo, y este era que incluso en vida, a Sasuke le tenía sin cuidado la existencia de las demás personas, y ahora que sólo servían para alimentarle, era peor, al menos el rubio les veía como algo más que su comida, y por ello cuidaba bien a quién escogería, dejándose llevar por lo que sabía sobre ellos a través de sus pensamientos. Cosa que a Sasuke le tenía sin el menor cuidado.
Tal y como lo había previsto Naruto, Sasuke se volvió aún más frío y no sólo hablando de la temperatura corporal, si no de sus acciones, por supuesto que le conocía desde que fuera un tierno niño, pero pudo observar sus crecientes cambios conforme su edad avanzaba, hasta que se convirtió en alguien solitario, rudo y sin la menor muestra de piedad para con nadie.
Tampoco le culpaba, siendo que no tuvo la mejor de las infancias, pero tampoco era un pretexto.
Ahora ambos se hallaban en su casa…
— No creo que sea buena idea dejar tus clases así nada más Sasuke, te falta tan poco para acabar…
— No me interesan ya, te dije que esas tonterías pueden esperar, ayúdame a encontrar a mi hermano.
Naruto negó sutilmente con un gesto de su cabeza, Sasuke sólo le miró con aquellos intensos ojos de un color sangre, tono que le duraba sólo un poco de tiempo luego de haberse alimentado, después, regresaban a su oscuridad original.
— ¿Porqué no quieres ayudarme? – exigió saber poniéndose de pie, Naruto estaba recargado sobre una pared, mientras el moreno había permanecido sentado un buen rato en un pequeño sillón de una pieza.
Hubo un enorme silencio en aquel instante, Naruto miraba con intensidad a su compañero y amante, mientras que Sasuke parecía perdido en sus pensamientos, los cuales, tal como había aprendido desde que aún fuera humano a esconderlos de él, ahora con mayor fuerza lo hacía, no le impedía el acceso a ellos, pero parecía como si siempre tuviese una blanca pared que daba el efecto de que no tenía nada en su mente, pero sus ojos delataban todo lo contrario.
— ¿Para qué le quieres encontrar? Sasuke, él te abandonó. – no pretendía ser alguna especie de juez contra Itachi, reprobando lo que había hecho, pero debía admitir una cosa, encontrarse cara a cara con aquel ser, era lo que menos deseaba ahora, ni siquiera el reencuentro con su padre era una idea tan mala si las comparábamos.
Quizás por ello había pensado tanto antes de robarle la vida a Sasuke, lo que más temía es que siendo familia, la misma sangre y un carácter fuerte y explosivo, tuvieran algo más en similar…
— Pensé que me ayudarías, eso es todo… olvídalo. Yo mismo lo haré, no te necesito. – dijo con coraje, y atravesó la habitación con una velocidad que apenas estaba impuesto a controlar frente a los demás.
Naruto quiso suspirar de cansancio, le estaba costando mucho más trabajo del que pensó poder controlarle. Le siguió, ambos se movían alejándose de la casa, no eran humanos ya, así que no necesitaban de ningún tipo de equipaje o algo parecido para viajar.
— Espera Sasuke, faltan pocas horas para el amanecer, si no encontramos lugar donde escondernos para entonces, sabes lo que nos sucederá…
El moreno detuvo su andar y le miró. Ahora Sasuke era mayor en estatura, y también en sus años humanos.
Naruto paró, mirando al otro en expectativa de qué era lo que harían ahora, sólo le miró acercarse, rozó con sus dedos la lisa y pálida piel del rubio, después palpó con toda la mano aquella mejilla, sintiendo las ligeras marcas que tenía sobre ellas, las cuales siempre le habían parecido curiosas, dándole a Naruto un aspecto hasta tierno.
El dedo pulgar de Sasuke se movió acariciando la mejilla del otro, después lo bajó hasta tocar los labios, esos que ante el simple contacto se entreabrieron por inercia, ahora Naruto tenía los ojos cerrados, mientras el Uchiha disfrutaba mirarle así, dejándose someter ante su toque.
Aplicó fuerza a su roce sobre el labio inferior, y con su afilada uña provocó que la sangre brotara de aquella parte, notando cómo el rubio apretaba ligeramente los labios al sentir el olor de su misma sangre, Naruto sacó su lengua y lamió un poco. Pero un sonido reprobatorio de Sasuke le detuvo, los azules ojos se abrieron sólo para ver como el Uchiha llevaba su pulgar lleno de sangre hasta su boca y comenzaba a lamerlo, no perdiendo en ningún momento la visión de los azules ojos.
Naruto sonrió, su herida estaba sanando rápidamente, por lo que Sasuke se agachó la poca distancia que hacía falta para unir ambos pares de labios, le tomó con una mano por debajo de la barbilla para atraer el rostro del otro, saboreando la cavidad ajena, volviendo a morderle ligeramente la misma herida para probar más de aquél líquido que tanto le gustaba.
— Estaremos bien, vamos. – dijo Sasuke una vez terminó aquel beso.
Y ahí estaban una vez más de camino, ¿A dónde? Quién sabe, Naruto sólo seguía a Sasuke, ambos iban a una de las ciudades más grandes que había cerca de las aldeas escondidas, lugares de donde casi no salían.
Pasó el tiempo previsto para el amanecer, faltaba poco para ello y tuvieron que buscar una casa abandonada para meterse en ella y poder esconderse del sol, buscaron una que tuviera sótano y así lo hicieron.
Aunque el hecho de no tener su cuarto oscuro, era un poco molesto, el sol no les tocaba en absoluto, pero algunas rendijas diminutas por las cuales se colaba, provocaban más luz de la que les gustaría en realidad, molestaba considerablemente a la vista.
Desde que Sasuke tuvo que cambiar sus costumbres por obvias razones, habían construido un cuarto grande, y a prueba de cualquier tipo de luz, era como el cuarto que se solía usar cuando se revelaban los rollos fotográficos. No tenía ventanas, era enorme y tenía una cama sumamente cómoda a petición de Sasuke, quien era el más delicado en ese sentido de los dos.
Naruto podía dormir en el suelo si se lo pedían, ni siquiera cuando estaba vivo disfrutó de numerosos lujos, pero había una gran diferencia en la manera en que ambos fueron criados, ya que el Uchiha tenía un apellido de renombre, que le brindó lujos y comodidades en su momento. Aunque ahora Naruto pudiera disponer del dinero que quisiera, no era muy dado a hacerlo.
Solían dormir desde entonces juntos, aunque fue curioso y hasta gracioso en un inicio, aquella noche que le convirtió, salieron y se alimentaron, después, al regresar, Sasuke hizo un comentario sobre que no pensaba dormir en un féretro, cosa que le dio por demás risa a Naruto, quien siempre se había reído de esa idea ridícula de los humanos. Claro que podrían dormir si así lo quisieran en uno, después de todo estaban muertos, no había necesidad de respirar si así lo desearan y por lo tanto, no había problema alguno con que se acabase el oxígeno dentro de alguno.
Pero la idea primordial de que estuvieran en uno, se debía a que el sol no les debía tocar, puesto que les quemaba la piel, así que mientras estuvieran en un lugar completamente seguro de algún rayo solar… todo estaba bien. Y ante esa explicación, fue Sasuke quien implementó el cuarto oscuro, reclamando a Naruto porque no le había dicho eso antes, así hubieran podido dormir juntos desde hacía ya tiempo. Cosa que para Naruto no era algo que hubiera podido suceder.
Para Naruto ya era suficiente el hecho de cuidarse mientras se besaban para no cortarle con alguno de sus colmillos como la primera vez que lo hicieron, también cuando se abrazaban, debía ser cuidadoso en no apretarle demasiado, tampoco era como si en toda su vida hubiera convivido con muchos humanos de los que no bebía su sangre, así que Sasuke era el primero. Y dormir junto a él, debía ser una de las cosas más difíciles que pensó. Sin contar que el moreno dormía por las noches, y Naruto no.
Pero después de aquella noche, todos los demás días, habían dormido juntos, sin el menor temor de dañarle puesto que ahora eran iguales. Aunque el mayor problema de Naruto no había sido aquel, si no lo que ya había previsto, el carácter de Sasuke.
A su primera víctima primero la atemorizó, aunque eso no era extraño, había conocido varias personas que solían hacer eso. Pero infundirles tal clase de miedo, y después causarles poco a poco dolor, casi torturándoles psicológica y hasta físicamente, era demasiado cruel.
En una de sus tantas pláticas, Naruto y Sasuke hablaron sobre ello, el rubio confesó que eso le parecía algo desagradable, puesto que ambos en su momento habían sido humanos, de hecho Sasuke tenía poco de haberlo sido, y no debía olvidar que algo así, no le hubiese gustado para nada a él.
Naruto siempre intentaba ser la voz de la razón, trataba de ser lo más sensato que su condición le permitía, incluso cuando estaba únicamente con Sai, quien era su amigo y la persona más ocurrente que hubiera conocido, debía hacerla de mediador.
Y recordando a Sai, tenía tiempo de no haberle visto, pero así solían ser, quizás había decidido cumplir aquello que con imprudencia le dijo en cierta ocasión unos meses atrás.
— Está bien, creo que tardaré algunos años en volver a visitarles. Les dejaré su espacio.
— ¿Por qué dices eso Sai? Aún eres libre de venir cuando gustes.
Tanto Sai como Sasuke rieron ante la increíble inocencia que parecía poseer Naruto, ¿Se estaba haciendo el desentendido? O quizás en realidad no había comprendido la indirecta de su amigo…
— Seguramente estarán como animales en época de apareamiento, y no te culpo, luego de tantos años ya te debe hacer falta…
Naruto entrecerró los ojos entre incrédulo y furioso por el comentario, además que juraría que si no fuera porque ese tipo de funciones corporales ya habían muerto, se hubiese sonrojado a más no poder.
Y claro que su amigo tenía razón en aquel aspecto, porque las primeras veces fueron maratónicas, algo quizás imposible para un simple humano, pero bastante realista y placentero para ellos dos.
Debía admitir que desde que Sasuke había tenido edad, y había adquirido ese impresionante físico, deseaba poder tocarle, incluso una ocasión, siendo el Uchiha aún mortal, el deseo fue tal que estuvieron a punto de hacerlo…
"Esa ocasión, recuerdo que Sasuke había llegado de la universidad, había tenido un día cansado y como cada noche, yo le había ido a buscar, caminamos en silencio, aquel que estaba lejos de ser incómodo, aunque para aquel momento, yo podía saber cualquier cosa, o casi cualquiera que pasara por la mente de él, a menos claro que fuese algo que le avergonzara y mostrase aquella blanca pared para impedirme el acceso a sus pensamientos.
Aún así, en ese momento nada pasaba por ella, sólo caminábamos con paso moderado, al llegar a casa, como era costumbre cuando estaba en periodos de exámenes, le dejaba dormir rápido, ya que el trabajo por la mañana y la escuela en la tarde, eran para él desgastantes. Le vi dormirse en poco tiempo, yo estaba a su lado recostado mientras le veía.
Dejé vagar mi mente en algunos recuerdos del pasado, cuando un quejido ahogado atrajo mi atención hacia un lado. Vi sus labios apretarse con coraje, aún dormía, y una vez más, después de tanto tiempo, soñaba con el día en que asesinaron a todo su clan, parecía que ese recuerdo jamás dejaría su subconsciente, porque estando despierto nunca lo traía a colación."
"Le acaricié la frente, removiendo el cabello sobre esta y después le hablé con la suavidad que pude hasta hacerle despertar, sus ojos me observaron por incontables segundos, parecían de cristal, su mente gritaba la vergüenza que sentía de querer llorar por algo que consideraba una tontería, y más porque yo le estaba viendo.
— Sólo hazlo, es normal… - dije tratando de calmarle.
— ¿Tu puedes llorar? – preguntó en un murmullo que escuché con claridad.
— No lo he intentado, pero quizás pueda. – admití. En este punto de mi no-vida pocas eran las cosas que despertaban algún tipo de sensaciones, fuese cual fuese, y el dolor o la tristeza hasta ahora habían sido escasos como para llorar. Incluso el amor y todo lo relacionado a lo afectivo había sido casi nulo hasta que le conocí…
Él en aquel momento se contuvo, cerró los ojos y respiró profundo, dejándose atrapar nuevamente por la tranquilidad, le vi tan vulnerable, como muy pocas veces frente a mí lo había estado, o al menos estando consciente él de que yo estaba ahí. Acaricié desde su cabello hasta deslizar mi toque al rostro, abrió sus ojos y le sonreí, él intentó devolver aquel gesto pero sus sonrisas eran diminutas y apenas visibles, aún así, elevó su cabeza y eliminó cualquier distancia que nos separara, mordió mis labios causándome un indescriptible placer."
"Su mano viajó por mi cuello, se enredó en mi cabello y se estacionó en la nuca, atrayéndome así con mayor intensidad, su beso se volvía hambriento y aunque ya varias veces le había regañado y le prohibía hacer esto, nunca me hacía caso, me provocaba a niveles poco sensatos para cualquier ser mortal como lo era él en aquel momento. Su lengua invadió mi cavidad y le dejé pasar, sus labios posesionándose de los míos, me encantaba que fuera tan posesivo, era algo que me extasiaba aún más, sentirme por un momento más débil que él, aunque en realidad no fuese así."
"Pero no podía hacerlo, no debía… Así que me senté en la cama y le dejé, después me puse en pie y giré a verle ahí semi recostado y con el pecho subiendo y bajando con rapidez, inhalaba cantidades fuertes de aire.
Me imitó y se acercó, sin decir palabra alguna me tomó de la cintura y volvió a besarme, coloqué ambas manos sobre sus brazos, yo poseía más fuerza, pero quizás mi voluntad no fuese tanta como mi fuerza física. Él podía llegar a ser adictivo, lo era en realidad, por ello no pude alejarme desde que le vi, y ahora que le había probado, no podía detenerme, y él tampoco.
Acarició bajo mi ropa, su toque era algo que no podría describir, la sensación era nueva, jamás experimenté algo igual ni estando en vida, aquel tiempo en que yo viví era diferente, no cualquiera tenía relaciones, eran épocas donde se castigaba severamente a quien fuese que viviera en el pecado, y yo no llegué a casarme a pesar de que a los veinte años, se era ya un adulto. Eran diferentes épocas… por lo que no viví algo como esto.
Y ahora ahí con él, tocándome y haciéndome sentir demasiadas cosas a las que ni siquiera puedo dar nombre. Me atreví entonces a deslizar mis manos hasta su espalda, dejándoles viajar hasta la orilla de su playera para poder sentir la caliente piel bajo mi toque, ese contraste que nuestras temperaturas provocaban, resultaba delicioso.
Sus labios apresaron mi garganta, me mordió y después lamió la parte, sólo sacó unas gotas de mi sangre, pero la herida fue superficial y sanó rápidamente. Sentí deseos de hacer lo mismo, de probar una vez más aquella sangre que caliente corrió alguna ocasión por mi boca desde la suya… y ese pensamiento me detuvo."
"Como si de un golpe fuera, la cordura me trajo a la realidad, aquella donde yo no debía hacer algo así, él era mortal aún, si llegaba a lastimarle, tal vez no podría detenerme como ya sucedió aquella ocasión cuando Sai tuvo que salvarlo.
— No está bien Sasuke… sabes que no es así. – dije apartándome hasta el otro extremo de su habitación en un abrir y cerrar de ojos. Ni siquiera giró a verme, sólo sacudió con ligereza su cabeza de manera negativa.
— Siempre es lo mismo… - mencionó frustrado y dándose media vuelta, se metió al baño. Minutos después, escuché la regadera abrirse, me senté en la orilla de la cama, esto era como un deja vú, mi voluntad sólo cedía por lapsos en que él aprovechaba e iniciaba momentos como el anterior, pero siempre le dejaba a la mitad, quizás él fuese el más afectado ya que las hormonas le tendrían loco, sobre todo a su edad.
Cerré los ojos, y decidí lo que a mi parecer sería justo.
Entré en la regadera sin quitarme la ropa, le vi ahí desnudo de frente a la lluvia de agua que caía sobre su cuerpo, pasé mis manos sobre su cintura hasta abrazarle, mi estatura era sólo un par de centímetros menor a la de él, así que pude recargar mi barbilla sobre su hombro sin dificultad alguna."
"— Si sólo vienes a provocarme…
Acaricié su pecho sin dejarle terminar aquella frase, después ambas manos descendieron hasta tocar la parte más baja de su estómago, mientras yo repartía ligeros besos en su hombro. Quiso voltearse pero le hablé al oído, deteniéndole así.
— Esta vez sólo tú… - dije y él gruñó por lo bajo. Siendo remplazado aquel sonido por uno de placer, cuando tomé su erección con una de mis manos, mi pulgar sobre la punta mientras comenzaba a mover de atrás hacia delante el resto de mi mano.
Le vi abrir los labios, quizás necesitaba más oxígeno, el movimiento de mi mano fue poco a poco siendo más rápido, y en momentos me detenía para luego iniciar una vez más a un ritmo lento que le hacía desesperar, me pedía que lo hiciera con mayor fuerza y yo accedía a ello.
Sus manos estaban sobre la pared, y su cabeza miraba al suelo, respiraba con fuerza y esa imagen de él siendo sometido me excitaba, pero ahora sólo debía pensar en él, sólo él… Subí mi mano hasta entrelazarla con una de las suyas y después bajé llevándomela para ambos continuar la tarea de masturbarle, yo llevaba el ritmo, aunque en ocasiones él intentaba hacerlo más rápido, yo siendo más fuerte, se lo impedía y lograba con ello que renegara por lo bajo, pero terminaba sonriendo con placer cuando yo accedía.
Su cabeza recargada sobre mi hombro, sus ojos cerrados con fuerza y su mano sumada a la mía continuaron masturbándole por más tiempo, hasta que una contracción en su cuerpo anunció el término.
— Te amo. – dije por primera vez. Él sólo cerró los ojos unos segundos y luego de suspirar profundamente me miró. No lo expresó en palabras, pero me dejó ver a través de su mente la respuesta, también me amaba, pero para él era más que difícil aceptar algo como eso en voz alta, o expresarlo con palabras…"
Aquella fue la primera y la ocasión en que más cerca estuvieron de tener relaciones, aunque por supuesto, Naruto se había resistido con toda la fuerza de voluntad que tuvo.
El ocaso había pasado, el astro rey ya se había ocultado por lo que ambos estaban en la disposición de proseguir con su camino, fuere cual fuere éste. Pasaron por el centro de la ciudad, la cual para nada era como el sitio donde ellos vivían ni sus alrededores más cercanos, aquellas eran aldeas escondidas entre el bosque, Naruto era un hombre de mundo, había visitado ya una serie de lugares a los que llevaría a Sasuke en alguna ocasión, después de todo, les restaba una eternidad por consumir al lado del otro.
Aunque ciertamente, esa afirmación podía ser debatible, seguía preguntándose, ¿Cómo reaccionaría el hermano de Sasuke ante el hecho de que le convirtió en uno más de la inmortal raza a la que ambos pertenecían desde hace tiempo ya?
Quizás esa pregunta fuese contestada próximamente, para bien o para mal…
Pasaron un par de meses más, recorrían tanto grandes ciudades como pequeñas aldeas, mucho más chicas que aquella de donde venían. Sasuke llegó a matar familias enteras, reproduciendo la misma imagen que una y otra vez, Naruto pudo ver a través de su mente, esa donde los padres del Uchiha estaban muertos, sólo que en esta ocasión, no había sangre esparcida por todos lados, después de todo, la idea primordial aquí era abastecerse del que para ellos era un vital líquido.
— No estoy de acuerdo. Eso es un acto brutal, me parece repugnante. – reclamó Naruto, era la segunda vez que tocaban aquel tema, del cual Sasuke siempre terminaba victorioso, sabiendo que el rubio era un adicto a él.
Las aún rojas pupilas de Sasuke miraban con coraje las de Naruto, quien tenía un ligero tinte de rojo en ellas también.
— ¿Te parezco repugnante?, ¿Te doy asco? – aquellas eran preguntas, que al mismo tiempo sonaban como un par de afirmaciones hechas por el mismo moreno para comprender o asimilar lo que escuchaba.
— Ya habíamos hablado sobre esto, Sasuke, detente, te estás convirtiendo en un monstruo. ¿No te es suficiente tener que alimentarte de los humanos? ¿Acaso también debes matarles en formas colectivas y brutales?
Las palabras de Naruto trataban de darle el énfasis correcto a cada frase, quería hacer entrar en razón a Sasuke, pero este parecía estar lejos de comprender. El Uchiha lo pensó unos minutos, caminó cual humano esperando una noticia grave en medio de una sala, con una mano sobre su barbilla y girando una y otra vez por el mismo círculo que imaginariamente trazó.
— Estoy harto de tus reclamos… Sabía que en cuanto me convirtiera en lo mismo que tú, no profesarías ese amor por mí que tanto gritabas cuando aún era humano…
Las palabras salían con reproche, con un matiz que si fuesen humanos, tendría una fuerte carga de resentimiento. O quizás en realidad si lo tenía…
— No podrías estar más equivocado que ahora…
— Sé que no lo estoy, Naruto. – hizo una larga pausa en la que desvió la mirada a un lado, seguido de una fuerte decisión. – Vete, no te necesito conmigo, voy a encontrar yo solo a mi hermano, sabré porqué me dejó, sólo quiero conocer la verdad, deseo que me diga porqué lo hizo… necesito que lo haga. – especificó.
— Dejaré que cometas tus propios errores, cuando te canses de repetirlos una y otra vez, regresa a mí, siempre tendré una eternidad para esperarte, Sasuke Uchiha. No olvides eso. – expresó de manera ecuánime, convencido de lo que decía.
Y aquella fue la despedida… Sencilla y sin más rodeos, Sasuke giró y se fue, dejando atrás a quien tantos años le cuidó, quien buscaba ocultarle de posibles peligros y al único ser incondicional que había tenido aunque hubiera sido todo ese tiempo bajo las sombras, para así cuidarle de él mismo.
Ahora partió, le llevó meses poder encontrar lo que quería, no era un vampiro experimentado, de hecho apenas llevaba poco más de medio año de serlo, pero aún así, junto a Naruto aprendió bastantes cosas, siendo su creador y amante un veterano ya. Que por supuesto, tenía la imagen física de un chico de vigorosos veinte años.
Durante todo ese tiempo, no supo nada de Naruto, ni siquiera de Sai, pero sí logró conocer a otros como ellos, no sabía qué tantas criaturas inmortales había en el mundo, pero quiso explorarlo, por un momento olvidó su principal objetivo y desvió el camino buscando algunos lugares hermosos que siempre deseó conocer, pero todo eso no le sabía a nada, había adoptado la doctrina de Naruto en cuanto a su alimentación, sus favoritos para cazar eran los asesinos y sobre todo violadores, que para él eran la escoria más grande en el mundo.
Tuvo tiempo y soledad de sobra para darse cuenta y pensar que antes de dejar a Naruto, aquél tiempo en que ambos buscaban a su hermano, en que él le siguió aún contra su voluntad, se convirtió en aquella escoria que tanto detestaba, esa que le causaba repulsión y de la que en ocasiones le daba asco alimentarse, y sólo les mataba por venganza de aquellos que cayeron ante las maldades de ese ser.
Supo entonces que en algo tenían lógica las ideologías que el rubio practicaba, ya que ellos se alimentaban de humanos por necesidad, porque para ellos eso era parte de su existencia en sí. Como para los humanos lo era respirar, o que un corazón latiera en su pecho, así para ellos es el beber sangre y ocultarse del sol. No lo hacían con la saña de matar, o con la mera intención de hacer el mal y destruir familias tal cual lo habían hecho en su momento aquellos quienes asesinaron a la suya.
Reconoció que estuvo mal, se equivocó, de hecho, en un momento de su larga carrera tras su hermano, su rumbo cambió de destino, y en aquella lista que en sus años de vida creció y creció, pudo vengarse de quienes en realidad lo merecían, esos despreciables seres que le arrebataron la posibilidad de crecer dentro de una familia, por lo que se sintió más tranquilo. Aunque no fueron todos, supuso que su hermano se había encargado de los demás…
Tal vez el deseo de venganza fuera algo de familia…
Después encontró a Itachi, quien para su sorpresa, era un vampiro también… La primera impresión aquella vez fue de agresión.
— ¿Qué buscas aquí? – preguntó la gruesa y nada tímida voz del pelilargo. Este se giró al recibir una respuesta mental, mostrando sus ahora ojos rojos, de un color tan profundo como el de la sangre de sus víctimas. - ¿Quién…?
— ¿…Me convirtió en vampiro? – completó aquella cuestión que Itachi no pudo, pero la cual logró leer en su mente. Trató desesperado de no pensar en Naruto puesto que Itachi no parecía contento con el hecho, pero era tarde, su hermano ahora se había dado cuenta.
— Voy a matarle. – dictaminó entrecerrando sus ojos, su mirada era fiera y se le veía bastante enfurecido. – Me aparté de ti para evitar eso, precisamente, no deseaba arrebatarte la oportunidad de vivir como lo hicieron conmigo…
Y la respuesta a la pregunta no hecha directamente estaba ahora resuelta. Ni siquiera lo pensó, y su hermano ya le había respondido, adelantándose quizás a lo que creyó el motivo de aquel encuentro.
Ambos se hallaban en medio de una callejuela, su única compañía era un hombre que yacía exánime sobre el suelo, del cual obviamente Itachi había bebido.
— Ese ha sido siempre el problema Itachi… - reveló Sasuke, llamando la atención del otro con esa frase inicial, terminando la misma, sin mover los labios, sólo viendo al otro a los ojos. – Siempre has creído que tu deber es cuidarme, quizás en su momento lo fue debido a mi corta edad, pero ello te cegó y no pudiste ver que ya no era un niño, cuando me dejaste aún te necesitaba, pero no para que me protegieras, si no para que fueras lo que no pudiste ser, un hermano, no un padre.
Tras aquello, el silencio siguió reinando, Itachi no dijo, ni pensó nada, sólo meditó palabra sobre palabra. ¿Era verdad todo lo que su hermano ahora le reclamaba?
— ¿Qué buscas ahora, Sasuke? – preguntó comprendiendo la aplicación del pretérito en el verbo necesitar.
«…Cuando me dejaste aún te necesitaba.»
¿Ello significaba que ya no?
Efectivamente así fue, ahora no le ocupaba, Sasuke sació su curiosidad, él sólo buscaba el porqué le había abandonado y además de ello, entendió la renuencia de Naruto ante el hecho de buscarle, supuso entonces que si Sasuke hubiera llegado junto al rubio, Itachi le hubiera atacado por el hecho de haberlo convertido en inmortal, pero por fortuna, pareció comprender las cosas cuando hablaron más a fondo. Aunque aún podía sentir el coraje fluir en su mente.
Itachi le contó la forma en que sin previo aviso, le convirtieron en vampiro, aquella tarde que entrenaba solo en el bosque, fue atacado, le dejaron ahí tirado, su cuerpo muriendo lenta y dolorosamente, cosa que Sasuke también había experimentado ya, por lo que no tuvo mucho que explicarle al respecto.
También le comentó que buscó por años al causante de ello, pero no podía recordarle con claridad, por lo que tuvo que desechar la idea de vengarse. Ahora tenía varios años ya de ser vampiro, había conocido algunos veteranos en ese lapso, de quienes por cierto había aprendido mucho.
Pasaron días juntos, Sasuke no podía esperar más para volver con Naruto, deseando que en verdad le esperara aún, ya que en verdad le extrañaba, lo necesitaba junto a él. No sabía que en realidad un vampiro pudiera ser adicto a algo, porque sin duda, él era adicto a su dobe, con todo y lo muy dobe que pudiera ser, así le quería, lo amaba como a nadie amó antes de conocerle.
Viajó de regreso, desesperado porque aún contra su voluntad, era necesario descansar en el día, no se sentía cansado ni mucho menos, pero su naturaleza ahora le impedía andar libre por ahí cuando el sol aún se estuviera asomando directamente y no bajo el resplandor mucho más tenue de la luna.
Naruto estaba en el cuarto oscuro, era de noche pero no tenía intención de moverse, llevaba algunos días sin buscar alimento, su tez era más pálida, si eso era posible, el rostro demacrado por la falta del vital líquido, no intentaba suicidarse o dejarse morir lentamente, sólo estaba en un instante en que no le apetecía moverse. Quizás lo que un humano normalmente denominaría como «depresión» o alguna otra cosa que un psicólogo se sacara de la manga.
Cuando vio a Sasuke marcharse, supo que no le podría cuidar más, comprendió entonces que desde el día en que le había regalado el don de la inmortalidad, Sasuke había dejado de ser su responsabilidad, que dicho sea, nadie le pidió que lo fuera… él la adoptó por mero gusto, ahora podía verle con todo el deseo que guardaba para él.
Ahora sólo estaba esperando el momento en que aquel teme malagradecido decidiera regresar a su lado, quizás tomara años para ello, pero sabía que el moreno volvería, su conexión era tan increíble y fuerte, que juraría que si así lo deseaban, podrían conectar sus pensamientos aún a la distancia.
Tal vez sólo alardeara y eso no era posible, a lo mejor, el que Sasuke volviera también era un plus a su falta de cordura, pero no, él no podía estar equivocado.
…Y no lo estaba.
Esa misma noche, sintió cerca la presencia de otro como él, supuso que era Sai, por lo que no se molestó en indagar en los pensamientos de aquél ser, aunque en su fuero interno deseó que fuese Sasuke. Y como si se lo hubiere pedido a una fuente milagrosa, su deseo fue concedido.
— ¿Qué demonios te pasa, dobe? – preguntó alarmado, acercándose rápido a la enorme cama dentro de aquella oscura habitación, en la cual ni los rayos de luna se colaban. La oscuridad era tal, que cualquier humano estaría completamente a ciegas, pero ellos no, ya que poseían todos los sentidos con un poderoso plus que los hacía mucho más sensibles a lo demás.
— Y te dignaste en volver… al fin, teme.
Naruto medio giró el rostro para verle, aunque no lo necesitara, deseaba hacerlo, sus azules ojos chocaron con el profundo negro de la mirada ajena. Una media sonrisa se marcó en el rostro del rubio.
— Aunque ni creas que te extrañé. – mintió bromeando, porque era obvio que entre ellos no podían existir mentiras, y mucho menos cuando eran de tamañas dimensiones como aquella que acababa de decir.
— Usuratonkachi. – volvió a insultar, acercándose hasta donde estaba el aludido. Se sentó en la orilla de la cama, le miró a pesar de la eterna oscuridad y acarició el demacrado rostro, una sonrisa pícara se asomó entre sus labios y Naruto no comprendió del todo, una vez más esa blanca pared le impedía conocer lo que planeaba Sasuke en ese momento, aunque ahora no tardó en captar la dirección de sus acciones…
"Le vi llevar una mano hasta sus labios, su dedo índice pasó por su lengua, la cual ahora se mostraba fuera de su boca, su uña hizo un corte justo en el medio de su húmeda lengua. Sonrió y le jalé de la nuca para besarle, apoderándome tanto de su sangre como de aquel beso, que me debía por haberme dejado tanto tiempo, sabiendo que era un error marcharse y aún así lo hizo. Es un teme… ¿Qué más podría esperar de él?"
«No creí que el tiempo que estuve alejado me afectaría de este modo, pero ahora sentirle bajo mi tacto y poder saborear sus besos una vez más, es sin duda algo que no imaginé llegara a provocarme esta sensación tan grata de éxtasis. Mis manos recorren su costado, reconociendo y marcando lo que es mío. Mi herida ha sanado, pero mi sangre le ayudó bastante. Me separé renuente, observé una vez más su rostro, eternamente joven, como desde el día en que le miré por primera vez. A través de sus recuerdos, él me dejó ver en alguna ocasión, cómo era su imagen en vida, aquellas memorias él mismo las sacó de Sai, quien aún le recordaba cuando eran amigos en vida. Su habitual tez bronceada era exquisita a la vista, pero yo le amaba así.»
"Su sangre, su beso… su toque, todo me hizo revivir esa adicción de la que no he podido, ni tampoco querido salir. Le deseo como aquella ocasión en que siendo humano, bebí de su boca, amaba que él hiciera eso, podía sentir aún más esa conexión que ambas compartíamos. Quería más, por lo que le jalé de la ropa hasta que su pecho chocó con el mío de forma brusca y sin avisar, con la fuerza que recuperé gracias a su sangre, le giré en un movimiento rápido hasta dejarle recostado, conmigo sentado en su cadera.
— Te someteré por dejarme… - advertí en un reclamo. Su sonrisa siempre arrogante me hizo sonreír de la misma forma.
Eso sólo quería decir que como la primera vez que lo hicimos, esto se convertiría en una lucha sexual por ver quién terminaba llevando el control.
— Acepto tu reto. – contestó Sasuke en forma calmada."
«Le tomé de la cadera y lo volví a besar en los labios, ahora con mayor ímpetu y sin piedad, sabía que no era delicado como algún humano y por ello no tendría clemencia, él se lo había buscado por retarme de esa forma tan abierta. Apreté su cadera mientras movía la mía buscando esa deliciosa fricción que sólo aquél movimiento creaba. Mordió uno de mis labios en respuesta a mi acto, y ese fue el detonante, le empujé hasta que chocó contra la pared frente a la cama, aturdido y sin esperárselo, me miró, sacó la lengua para limpiar sus labios bañados en mi sangre, y sin darle tiempo a más, tomé su cintura y volví a tomar su boca entre la mía.
Descendí por su mejilla, siguiendo el recorrido a su cuello, estaba siendo dócil y movía su cabeza a un lado para darme espacio, sus manos acariciaban mi espalda subiendo y bajando por ella, hasta que el contacto pareció no ser suficiente y evitando que me separase, arrancó en pedazos la tela que llevaba por camisa. Sonreí en mis adentros y él se dio cuenta. Ambos nos deseábamos con la misma intensidad.»
"Mis dedos se enredaban en su cabello mientras su lengua fría se deslizaba por mi cuello, sensación innombrable que provocaba en todo mi cuerpo, sentía su cadera chocar y frotarse con la mía sin pudor, estaba por morder mi cuello, leí sus intenciones cuando tirando de su cabello le alejé, le vi cerrar los ojos apretándolos un poco, su cuello ahora fue el que quedó expuesto ante mí, por lo que le saboree con exquisita paciencia, la dulzura esta noche no sería parte de nuestro itinerario.
Bajé una de mis manos hasta su estómago, podía sentir sus marcados músculos, deseaba tenerle, así que cambié posiciones, golpeándole ahora contra la pared, la cual crujió un poco, soltando una ligera capa de polvo desde el techo, no me importaba si terminábamos destruyendo el lugar, ahora sólo quería poseerle, saciarme de él.
Mordí su cuello pero no bebí de su sangre, sólo dejé una marca, deseaba mostrar que era sólo mío, pero sabía que en pocos segundos esa herida quedaría borrada por completo de su piel, por lo que era inútil cualquier intento de marcarle.
— Eres mío. – murmuré tomando con una mano su entrepierna, apreté con fuerza, él movió la cadera y arqueó la espalda, pero no gimió de forma sonora, como me hubiese gustado que lo hiciera…"
«Más expuesto a él no podía estar, pero no era el final de esto, apenas era el comienzo, primero le obligué a quitar su ropa de mi camino, su camisa salió más o menos librada, sólo volaron un par de botones, mientras que su pantalón quedó hecho girones, peores que los de aquel tipo verde de los comics norteamericanos. Su ropa interior, la cual miles de ocasiones insistí en que dejara de usar, también terminó en un pedazo de tela ahora, aún más inservible.
Mientras se ocupaba de mi cuello, vagué por su espalda ahora desnuda, al menos le llevaba la ventaja en la ropa, o eso pensé, cuando sentí que me arrancaba lo que quedaba de la mía, siempre tan descuidado, ¿Cuántas mudas de ropa no me había hecho jirones ya?
Sonreí sólo de pensarlo…
— Seguro ya perdiste la cuenta, justo como yo. – mencionó complacido.
Mis manos se deslizaron hasta tomarle del trasero con fuerza, creando un choque de nuestras pelvis, después bajé poco más para tomarle por la parte trasera de sus muslos, jalándole hacia arriba, enseguida sus piernas se cerraron a mí alrededor, en un rápido movimiento le llevé hasta la mesa junto a la cama y ahí le senté. Se separó, tomó con una mano mi barbilla para evitar que le besara y sonrió.
Le tomé de los muslos e intenté jalarlo, quería someterlo de una vez por todas… pero fue rápido en leer mi mente.
— Aún no te cedo la victoria. – amenazó empujándome hasta chocar con la pared contraria de la habitación, destruí un mueble donde guardábamos alguna ropa, y caí sentado en el suelo, entre un montón de prendas. Él me miraba desde el mismo sitio.»
"Sabía que primero tendría que acabar con su voluntad, debía hacerle perder la razón o él me ganaría. Entrecerré los ojos sin dejar de mirarle, después comencé a tocarme a mí mismo, exagerando en los sonidos que salían desde mi garganta, recargué mi espalda contra la pared, y ahí sentado en la pequeña mesita, bajé mi mano para comenzar a masturbarme.
Él me miraba y yo lo sabía a pesar de ahora tener los ojos cerrados disfrutando mi caricia, no se movía por estarme contemplando, ni siquiera había dicho nada, pero en su mente y la sensación que despedía, conocía su estado, estaba más que excitado con mi acción.
Así que pronto le tuve conmigo, tomé su cuello con una mano y lo apreté, apliqué la fuerza que asfixiaría a cualquier humano, quizás podría hasta romperles el cuello con esa presión, pero a él sólo le disminuía el oxígeno que ya de por sí, no necesitaba, pero inhalaba por costumbre. Me puse de pie mirándole a los ojos, con falsa molestia, le hice caminar hacia atrás.
— ¿Qué te parece una ducha caliente? – pregunté a sabiendas que él odiaba el calor, nosotros por naturaleza, si así lo deseábamos, no necesitábamos bañarnos, ya que nuestro cuerpo siempre despedía un agradable olor, después de todo no teníamos las funciones normales como sudar o la imperiosa necesidad de ir al baño, así que la ducha que teníamos en casa era meramente porque Sasuke la usaba cuando aún era humano.
Pero nunca estaba de más utilizarla otra vez…
Sonreí y entonces alejé mi mano y después con toda la fuerza que tuve y sin pensarlo para que no adivinara, le empujé hasta hacerle atravesar la pared, llegando con ello al baño, el cual quedó lleno de polvo y pedazos de pared. Le tomé del cabello y lo levanté, él tomó mi mano y aplicó la fuerza suficiente para apartarme, arrojándome contra la ducha y antes de que pudiera si quiera verle, la abrió, sentí el chorro de agua caliente contrastando con mi piel fría.
Cerré los ojos y entonces le sentí, golpeándome de frente contra la pared, parándose tras de mí y besándome el hombro..."
«Luego de tanta destrucción por parte de mi dobe, creía necesario acabar con esto de una vez por todas, así que evité pensar mucho en mis siguientes acciones, evitando que las plagiara, besé su hombro con la delicadeza que pude y luego lo recorrí en cortos besos hasta llegar a su cuello, nuevamente se mostraba dócil, yo conocía esa aparente tregua, que sólo duraba mientras me confiaba y después volvía a atacarme, pero me le adelanté y le mordí el cuello, comenzando a succionarle, él gimió, sabía que aquello le causaba una extraña y casi rara sensación de placer, su espalda se arqueó, dejando su trasero más cerca de mi pelvis, por lo que no desaproveché el momento.
Con la rapidez que me caracterizaba desde que él me convirtiera en vampiro, me acomodé e introduje mi miembro en su entrada, le escuché ahogar un fuerte grito, no era de dolor, pero esta vez había perdido. Una de mis manos se deslizó hasta llegar a su pelvis, comenzando a masturbarle con fuerza, mientras iniciaba un vaivén que lograba una penetración fuerte y profunda.
— Esta vez… Sólo esta… - gemía mientras recargaba la frente en la pared, sintiendo el agua, la cual provocaba un gracioso sonido, nuestros cuerpos chocaban, su espalda contra mi pecho, los cuales en aquella humedad ocasionaban mayor ruido.»
"— Te gané. – mencionó arrogante.
Estaba por reclamarle, pero su mano masturbándome y al mismo tiempo acompasando el ritmo de nuestras caderas en una embestida profunda, me hizo ahogar un gemido y olvidarme de cualquier tipo de cosa que quisiera reclamar en algún punto. Esta vez me había ganado, pero la siguiente sería la revancha… la siguiente vez.
Ahora concentrado, sentí su otra mano acariciarme el pecho, posé sobre ella una de las mías y así ambos hicimos un recorrido a través de mi cuerpo. En aquellos instantes deseaba poder girar mi cuello hasta alcanzar sus labios, pero el ritmo fuerte que manteníamos lo impedía.
Salió de mí, quizás por haber leído mi mente, me giró con rapidez y tomando la parte trasera de mis muslos, volvió a elevarme hasta que enredé mis piernas en su cintura, y mis brazos sobre su cuello, él volvía a entrar en mí, pero yo ahora podía satisfacer mi deseo de su sabor, mordía sus labios a mi antojo, no importándome si les hacía sangrar, sólo trataba de complacer mis instintos, mi adicción por él. Fueron mis manos las que en su labor de acariciar su espalda, comenzaron a rasgarle la piel, hiriéndole superficialmente, pero yo sabía que sólo serían segundos los que tardara para restaurarse."
Ambos parecían ahora sumidos en el fogoso deseo que guardaban por el contrario, importándoles poco la hora que fuese, sólo deseaban saciar aquello que por ese tiempo en que Sasuke le dejó no pudieron realizar.
Pero esa partida no sólo había servido para encontrar a su hermano y saber el por qué le dejó, también había sido de ayuda en la relación entre ellos, ahora ambos sabían cuán dependientes eran del otro.
— Ahora por haber destrozado nuestra habitación, tú reconstruirás todo… - regañó Sasuke viendo su rededor todo despedazado. Ahora ambos estaban en la cama, habían colocado un ropero antiguo que tenían en la anterior habitación del Uchiha, para que tapara la poca de luz que pudiera entrar cuando amaneciera, aunque no había ninguna ventana ni siquiera cerca a ese hueco, pero más valía prevenir que lamentar…
— Teme, tú me ayudaste, si no te hubieras puesto en tu plan de seme absoluto, podríamos haber terminado sin estos pequeños inconvenientes. – el rubio sonrió sintiendo el brazo del moreno enredando su cuerpo, para atraerle hacia sí.
— Dobe. Te permitiré saborear la posibilidad de una revancha… aunque no prometo nada sobre la victoria. – mencionó.
Naruto sonrió aún más. Bien podría acostumbrarse a ello, era sin duda divertido el hecho, no se trataba sólo de quién dominaría a quién, si no el simple acto de medir sus fuerzas en un juego sexual, algo...curioso. Quizás podría denominarle como particular, pero para ellos no pasaba de ahí, un juego donde al final, ambos terminaban ganando, aunque quizás desde un perfil diferente.
«Amaba todo esto, siempre era algo nuevo junto a él, cada día parecía distinto al anterior, Naruto me hacía enamorarme de él cada nuevo día, haciéndome ver que la eternidad sería corta a su lado.»
«Фшαяї»
—¤ Žhёиα HîK ¤—
"…Cuando se está enamorado, comienza uno por engañarse a sí mismo y acaba por engañar a los demás. Esto es lo que el mundo llama una novela…"
«Oscar Wilde»
-¦- ĈxŽ -¦- ĈxŽ -¦- ĈxŽ -¦- ĈxŽ -¦-ĈxŽ -¦-
Terminado: 09/Marzo/2009
Hora: 2:00AM
Gracias por sus reviews a todas, saben que siempre se les está agradecido por ello: Selene Mindthelay; Katsurag; la party; YullenUchimaki; Tsunade25; nina; Celen M.; Dark-ekin; Iwiishiss; Cynthia
«De antemano gracias por leer y también por tu comentario»
