- Que comiencen las hostilidades.
"Angelica, apúrate; se te hace tarde."
"Ya voy, Papá." Angelica dijo mientras terminaba y enviaba el correo electrónico que escribió esa mañana después de desayunar. Estaba dirigido a su amiga Susie, el contacto principal con su viejo hogar; aunque la rubia tenía una posición social más o menos buena en su escuela anterior, sólo confiaba en Susie para mantenerse informada. Las chicas prometieron enviarse correos todos los días en cuanto fuera posible, así que Angelica esperaba la respuesta de su amiga para esa misma tarde después de regresar de casa de Arnold.
El humor de la rubia había mejorado considerablemente desde el día anterior; aunque engreída, Rhonda era mucho más amigable que las chicas populares en California, y ambas chicas se llevaban muy bien, además de que Lila llenaba los requerimientos de Angelica como asistente personal; prácticamente todos los chicos sentían simpatía por ella (obviamente, en muchos casos, era por atracción física), y ya estaba pensando en formas para manipular a los maestros; la chica Pataki parecía ser el único problema importante a enfrentar, y Angelica confiaba en su propio ingenio y agallas para manejarla.
"Este lugar no es tan malo… aunque aún quisiera que ÉL estuviera aquí." La rubia suspiró y sonrió un poco, con tristeza, pensando en la persona que ella extrañaba más. La chica agitó la cabeza y recuperó su usual mirada astuta.
"Hora de ir a la escuela, Pelusa; sé una buena gata y no muerdas a Cynthia, ¿okay?" Angelica acarició a su gata persa, que tenía casi la misma edad que ella, y le dio una mirada rápida a su juguete favorito de la infancia (una muñeca rubia en condiciones menos que perfectas) antes de agarrar su mochila. La chica bajo las escaleras y encontró a su papá, Drew, revisando varios contratos, y a Carlota, su madre, en el celular; una escena típica en su familia.
"Debo ir a ver a un inversionista, Angelica; te llevare a la escuela de camino." Carlota interrumpió su conversación telefónica un momento para hablar con su hija. Angelica asintió y le dio un beso rápido en la mejilla a su padre antes de que ella y Carlota dejaran la casa, la mujer aún hablando por celular, sólo pausando un momentopara decir un rápido 'Hasta luego-Te quiero' y darle un besito a su marido, quién respondió de la misma manera.
Angelica estaba acostumbrada a esto; sus padres eran adictos al trabajo. La mayoría de sus memorias de su mamá la incluían hablando por teléfono dando ordenes y coordinando asuntos de negocios mientras realizaba tareas domésticas normales como cocinar o limpiar… por supuesto, Drew hacia una buena parte del trabajo de la casa, pero Carlota no era exactamente una inútil en el hogar. Aunque esto les dejaba poco tiempo para compartir con su hija, y era la razón principal para su cambio de residencia, Angelica amaba a sus padres; además, sus trabajos pagaban la laptop y ropa de última moda de la chica.
"Entonces, Linda, este chico que vas a ver después de clases, ¿es confiable?" Carlota preguntó mientras conducía.
"No te preocupes, Mamá; pedí referencias suyas con mis compañeras, y aparentemente es un buen chico. Además, llevo mi celular todo el tiempo porsi necesito algo."
"Bien; llámame a mí o a tu padre si necesitas que te recojamos o algo así." Carlota dijo antes de volver a su conferencia telefónica.
Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
"¿Trajiste todo, Phoebe?"
"Si, lo hice; ¿y tú, Helga?"
"Justo aquí en la mochila; esto va a ser tan bueno." Helga rió silenciosamente mientras ella y Phoebe esperaban el autobús.
Phoebe giró sus ojos pero no dijo nada y sonrió ligeramente. Aunque la pequeña geniousualmente no gustaba de este tipo de plan, entendía las razones de Helga; su amiga podía perdonar que Angelica se le enfrentara, su actitud, e incluso el incidente con la liga, pero cualquier chica que consiguiera atención extra de 'Mantecado' era alguien a quien Helga no podía tolerar. Además, Phoebe admitía que sería divertido; en el pasado, habían realizado bromas con la ayuda de las otras chicas, pero con Rhonda y su obvia simpatía por Angelica, Nadine siempre tomando el lado de su mejor amiga, y Lila y Sheena no siendo del tipo bromista, era labor de Helga y de ella el darle a Angelica una verdadera bienvenida estilo Hillwood.
Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
"Muy bien, chicas, una vuelta más alrededor del gimnasio y terminamos por hoy." La Señora Tish Wittenberg, la maestra de Educación Física de las chicas, le dijo a su clase mientras seguían corriendo.
Angelica respiró profundamente e hizo su mejor esfuerzo para seguir el paso a sus compañeras; la rubia no era débil, pero tenía el desagradable hábito de faltar a esta clase en su escuela anterior, así que no era muy buena con ejercicio de alta resistencia. Helga, por su parte, corría en frente del resto del grupo con relativa facilidad, volteando un poco para echarle una mirada a la otra rubia.
"Genial; me la está poniendo más fácil." Helga intercambio una mirada con Phoebe, quién asintió y se movió en frente de algunas de sus otras compañeras para asegurarse de que no cayeran victimas del truco de Helga.
Helga se detuvo y se movió a un lado, pretendiendo atar sus agujetas; cuando se dio cuenta de que Angelica iba a pasar a su lado, la chica Pataki sacó una pequeña lata de aerosol que tenía guardada en el bolsillo de sus shorts, rociando el contenido en el camino de Angelica. Era algo que su hermana usaba mucho cuando venía de visita, y, como de costumbre, cocinaba todas las comidas; siempre usando aceite bajo en calorías.
"WHOA!" Angelica resbaló, la chica tan cansada y sorprendida que no tuvo tiempo de reaccionar y cayó sobre su trasero. Helga se levantó, riendo, y regresó a correr después de decirle algo a su víctima.
"Buen aterrizaje; ahora tu trasero se verá como tu cara."
Angelica, frotando su espalda baja, revisó su zapato izquierdo, dándose cuenta que tenía algo resbaloso en la suela, y adivinó que su caída no había sido accidental.
"¿Estás bien, Angelica? ¡YIKES!"
WHOMP!
Lila, que había regresado para ayudar a su nueva amiga, se resbaló con el aceite también y aterrizó sobre la rubia. Helga hizo un gran esfuerzo para contener la risa, pero no tuvo que hacerlo por mucho tiempo ya que las otras chicas empezaron a reírse de la escena también, pensando que era un accidente gracioso.
"¡¿Sawyer, Pickles, están bien ustedes dos?!" La maestra se acercó a las chicas caídas, quienes ya habían empezado a levantarse.
"Si, Señora Wittenberg; parece que el piso está un poco resbaladizo." Lila comentó.
"Mmm… creo que el conserje limpió el gimnasio antes de la clase y aún está húmedo en algunos puntos." La maestra pensó en voz alta. Angelica no dijo nada pero, discretamente, le echó una mirada furiosa a Helga.
"No me gusta el baseball, Pataki, pero eso fue el primer strike."
Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Mientras Angelica platicaba con Rhonda y Lila en las duchas después de la clase, Helga y Phoebe, quienes se bañaban mucho más rápido que las otras chicas, prepararon la segunda broma. Ya que obviamente habían usado los uniformes de Educación Física, la ropa normal de las chicas estaba en los casilleros del gimnasio; Helga no tuvo problemas para abrir el de Angelica.
"Tus habilidades para la Cerrajería son ciertamente impresionantes, Helga."
"Bueno, Phoebe, cuando tu casillero se atora tan frecuentemente como tus padres le ponen doble cerrojo por dentro a la puerta de la casa olvidando que tu llave no la va a poder abrir de esa manera, tienes que aprender algunas habilidades." Helga encogió sus hombros. "Ahora, continúa con eso mientras mantengo los ojos abiertos."
"Continuando." Phoebe sacó un segundo spray, este lleno con una sustancia que ella misma preparó con su juego de química en casa.
"¿Segura de que va a funcionar, Phoebe?"
"Así es; incluso, experimenté en mi persona anoche; una dosis mínima, por supuesto. No es letal o realmente dañino, pero es extremadamente efectivo." Phoebe sonrió mientras terminaba su labor y cerraba el casillero, asegurándose de que estuviera tal y como Angelica lo dejó.
Angelica y Phoebe empezaron a vestirse con su ropa regular al mismo tiempo que las otras niñas regresaron. Angelica le echó otra mirada enojada que aparentemente fue ignorada y entonces abrió su casillero para vestirse (esta vez usando una camisa azul de manga larga) mientras platicaba con Rhonda.
"Conozco un buen lugar en el centro comercial con ropa divina, Angelica; podemos ir el fin de semana."
"Buena idea; me gusta mi ropa pero no he comprado nada nuevo por algún tiempo. He usado tanto esta camisa que ya me da comezón." Angelica bromeó pero de repente sus palabras fueron reales. "En serio… me da comezón… ¡MUCHA!"
Angelica odiaba arruinar su pose en público pero no pudo evitarlo; la rubia empezó a rascarse furiosamente, sorprendiendo a todos menos a Helga y Phoebe, quienes rieron silenciosamente. Lila y Nadine superaron la sorpresa y se aproximaron a Angelica para ayudarla; Nadine levantó la parte baja de la camisa y encontró una fuerte urticaria.
"¡Quítate la camisa!" Nadine dijo alarmada, mientras Helga y Phoebe dejaban el lugar porque ya no podían contener la risa.
Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
"Que bueno que trajiste un cambio de ropa extra, Angelica." Lila le comentó a la rubia mientras se dirigían a su salón; Angelica ahora usaba una camisa verde con mangas medianas que cubría las muchas banditas y el ungüento que la enfermera de la escuela le aplicó para aliviar la comezón. Por suerte, los brazos y cara de la rubia no fueron tan afectados.
"Si. Una nunca sabe cuando habrá una emergencia de moda… o médica." Angelica frunció el ceño. De acuerdo con la enfermera, la ropa fue rociada ligeramente con una solución irritante, no muy fuerte pero de rápida acción. La enfermera ofreció llamar a sus padres para que pudiera irse a casa temprano pero Angelica le pidió que no lo hiciera para no preocuparlos, y, en realidad, no quería darle esa satisfacción al bromista, quién, en opinión de la enfermera; era un genio o un loco.
"O un genio trabajando para una loca." Angelica pensó, recordando lo que Rhonda y compañía le habían dicho sobre Helga y Phoebe; de acuerdo con ellos, la chaparrita era muy amable y agradable, pero también totalmente leal a Helga, e increíblemente lista para su edad. "Segundo strike, Pataki."
"Debo recoger algo de mi casillero; te veo luego." La pecosa le dijo a Angelica, quién asintió y siguió caminando mientras Lila se retiraba; la rubia encontró a Arnold en su camino.
"Escuché sobre el incidente; ¿estás bien?"
"Tan bien como si hubiera jugado con hiedra venenosa." La chica gruñó. "Tuve que bañarme de nuevo y cubrir todo mi cuerpo con una crema que me dio la enfermera."
"Lo siento; no puedo creer que alguien le haga estas bromas a los nuevos." Arnold giró sus ojos. "Si lo deseas, puedo empezar el proyecto yo solo y tú me ayudas cuando puedas."
Angelica consideró la oferta; de todos modos, ella pensaba hacer que Arnold hiciera casi todo el trabajo, pero la rubia sabía que no podía hacer eso con un chico al que apenas conocía (más difícil de manipular), especialmente si, aparentemente, no tenía interés romántico en ella y sólo actuaba así por compañerismo y decencia. Al menos ahora y hasta saber como manipularlo sin abusar de su confianza en forma visible, ella tendría que trabajar también.
"No… no te preocupes. Además, esto me ayudará a conocer la ciudad y orientarme; allá en casa, una vez me perdí en el centro y esa es una experiencia que no pienso repetir."
Arnold sonrió y ofreció llevar los libros de la chica, algo que ella aceptó inmediatamente. Unos momentos después, llegaron al casillero de Angelica y ella lo abrió, ignorando que Helga le había dejado una sorpresa un par de minutos antes.
POOOOOOF!
"¡YUCK!" Angelica se cubrió la nariz y sus ojos lagrimaron debido a la bomba apestosa que activó al abrir la puerta. Arnold, quién estaba a su lado, no recibió el impacto pero aún así fue afectado por el olor; afortunadamente, reaccionó y llevó a Angelica a la fuente de agua más cercana para que se lavara la cara. Algunos estudiantes que estaban cerca olieron la peste y salieron corriendo.
"¿Mejor?" Arnold le preguntó a su compañera después de que se lavó la cara por unos minutos.
"Si… pero mi desayuno está bailando Hip-Hop en mi estómago." Angelica tomó un respiro. "Debo ir al baño."
El chico guió a la rubia al baño más cercano, la chica alcanzando a ver a otra rubia que los veía desde una esquina, semi-oculta.
"Así que Pinky y su Cerebro atacaron de nuevo." El gruñido de Angelica fue interpretado por Arnold como simple y entendible molestia mientras la dejaba frente al baño.
"Llevaré tus cosas al salón y le diré al maestro que no te sientes bien; quizás deba llevarte de nuevo a la Enfermería."
"Gracias, Papá." Angelica dijo sarcásticamente antes de suavizar un poco su tono y expresión. "Iré al salón en un momento; sólo dile al maestro que hice una parada de emergencia y que iré en un momento."
Arnold asintió y la chica entró al baño. Angelica volvió a lavarse la cara, agradeciéndole a Dios que su estómago ya estaba más calmado, y se aplicó maquillaje y aplicó algo de perfume (por suerte, la rubia llevaba su bolso al momento de la broma) para mejorar su imagen y aroma lo máshumanamente posible después de un encuentro con una bomba fétida. La chica miró su reflejo y gruñó ligeramente.
"Tercer strike, Pataki; quizás seas una jugadora ruda, pero yo soy una profesional."
Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
"Helga, debo decirte dos cosas."
"¿Qué, Princesa; enojada porque rompí tu juguete nuevo?" Helga le dio a Rhonda una mirada altanera mientras la morena se le aproximaba en la fila de la comida en la cafetería.
"Uno, tus bromas… fueron buenas, lo admito." Rhonda sonrió pícaramente y adquirió un tono más amistoso pero regresó al serio inmediatamente. "Y dos, estás exagerando; Angelica no conoce tus trucos y no tiene forma de defenderse."
"Por favor, Rhondaloide, tus chismes y rumores son tan dañinos como mis insultos y bromas." Helga le recordó a la morena. "Además, tú lo dijiste, la chica es nueva y sólo estoy divirtiéndome con ella tal y como lo hicimos cuando Lila llegó a la ciudad, ¿recuerdas?"
"Si, y también recuerdo que tú fuiste la primera en disculparse con Lila y hacer que las demás hiciéramos lo mismo."
"Sólo porque, bueno, lo admito, fuimos bastante malos con la Señorita Perfecta, y ella no puede tolerar una broma. No me digas que la chica Pickles no tiene sentido del humor."
"Mira, Helga, sé que no hay forma de convencerte…"
"No más de lo que yo podría convencerte a ti, Princesa."
"Buen punto; pero, en serio, cálmate, ¿quieres? Te divertiste, le diste urticaria a Angelica y la hiciste el hazmerreír del gimnasio; ahora, para las bromas."
"No prometo nada." Helga sonrío con malicia. Rhonda estaba tentada a insistir, pero, pese a sus diferencias, Helga seguía siendo una compañera que había conocido toda su vida, y finalmente habían alcanzado un cierto nivel de tolerancia, conociendo el momento para detenerse y evitar una confrontación mayor.
"¡Oh, mi preciosa!" Rhonda gruñó al escuchar a Curly aproximándose. "No necesitas hacer fila; ¡tu humilde siervo te proveerá con lo que sea que requieras!"
Rhonda se quejó mientras Helga rió ligeramente; pese a lo mucho que la morena disfrutaba teniendo alguien que hiciera cosas por ella, sabía que, cada vez que le permitía hacer eso a Curly estaba alentando al chico y su interés obsesivo. La chica estaba a punto de decirle algo cuando Angelica llegó y agarró a Curly por el cuello de la camisa.
"Permíteme arreglar esto, Rhonda; necesito ventilar un poco de ira." Angelica miró con furia a Helga por un momento antes de arrastrar a Curly fuera de la cafetería.
"Angelica, no lo lastimes… tanto." Rhonda le dijo a la rubia, con una expresión medio-aliviada y medio-sorprendida, mientras Helga levantó un poco su ceja; desde el principio, era aparente para ambas chicas que Angelica era temperamental, pero no tenían idea de si podría hacer algo además de una agresión verbal; sin embargo, aunque Curly no era exactamente muy grande, Angelica se lo estaba llevando como si no pesara nada.
"La chica es más fuerte de lo que aparenta." Helga hizo una nota mental en caso de que alguna vez necesitara darle a Angelica un tratamiento más directo.
Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
"¡Déjame ir! ¡Mi dama necesita mi asistencia a todas horas!"
"¡Cállate, Maniático!" Angelica empujó a Curly contra un casillero, reteniéndolo ahí con una mano mientras mantenía la vista fija en él. "¿Qué tanto te interesa Rhonda?"
"Ella es mi sol, mi vida, la razón de cada respiración, la gema que Dios convirtiera en mujer para bien de mi vida…"
"Te gusta la chica, ya entendí." Angelica lo interrumpió y lo miró astutamente. "Entonces… ¿te interesaría una fotografía suya? No una tomada a distancia y oculto, sino una donde sonríe y posa."
Curly dejó de resistirse, una gran sonrisa dibujándose en su rostro.
"¿Qué necesitas?"
"Información; todo lo que sepas sobre Helga Pataki."
Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
"Listo; eres una natural para esto, Rhonda." Angelica le dijo a la morena mientras le tomaba una foto con su teléfono celular. "Sé que a mis amigos en casa les gustarán."
"No fue nada; me alegra haber podido ayudarte." Rhonda dijo en su tono usual, ignorando que Angelica le daría una foto a Curly. Para ser menos sospechosa, Angelica también le tomó fotos a Lila, Nadine, Lorenzo y Peapod, e incluso algunas a sus otros compañeros (hasta tomó una de Helga y Phoebe, escondida y a distancia), diciendo que eran para que sus amigos en casa pudieran conocerlos, lo que de hecho era verdad. Angelica de por sí ya tenía el hábito de tomar fotografías tanto para burlarse de la gente como para revisar sus atuendos, lo cual también era una buena excusa para tomar más fotografías de Rhonda en caso de necesitar a su loco enamorado de nuevo.
Angelica y el resto del grupo popular estaba fuera de la escuela, esperando el autobús y, en el caso de la rubia, también a Arnold. El chico de cabeza de balón y Gerald se unieron al grupo justo antes de que el autobús llegara; Helga los vio desde lejos, apretando los dientes; no podía detener la sesión de estudio, y ver a Angelica hablando con Arnold la puso muy enojada, así que decidió esperar al siguiente autobús para evitar compartir el mismo vehículo; algo que Helga había aprendido con los años era que atacar en exceso a alguna chica interesada en Arnold la haría ver como la villana y a dicha chica como una mártir, así que, tanto como deseaba sabotearlos, no podía hacerlo sin arriesgar aún más la opinión que el chico seguramente ya tenía de ella. De todos modos, después de un día tan malo, Helga dudaba que Angelica estuviera de humor para intentar algo con su amado.
En el autobús, mientras todos los demás platicaban, Angelica seguía pensando en formas de desquitarse de Helga con la información que Curly le dio; la chica ya tenía algunas ideas, y, ofreciendo una foto extra a Curly, consiguió el teléfono del chico y su promesa de ayudarle si lo necesitaba. La chica reaccionó cuando Arnold le avisó que se acercaban a su parada; unos momentos después, Gerald y los dos rubios bajaron del vehículo.
"Debo irme, chicos; le prometí a Mamá que ayudaría a Timberly con su tarea." Gerald giró sus ojos.
"Sólo una foto antes de que te vayas, Gerald." Angelica le dijo al chico, quién sonrió ampliamente mientras posaba, esta vez siendo el turno de Arnold de girar sus ojos mientras la chica tomaba la foto.
"Espero que tus amigos en casa puedan soportar mi nivel de galanura." Gerald sonrió orgulloso.
"Quizás deba tomar otra fotografía. No estoy segura de si tu ego cupo en esta." Angelica sonrió burlona, haciendo que Gerald pusiera cara de tonto mientras Arnold río. Gerald se encogió de hombros después de unos momentos, y, después de hacer su saludo/despedida especial con Arnold, se alejó.
"Buen tipo, pero algo presumido…y yo soy una experta en el tema." Angelica comentó a Arnold mientras caminaban por la calle.
"Gerald es un gran chico, y un aún mejor amigo; es sólo que le gusta mucho recibir atención."
"Puedo respetar eso. Al menos es mucho mejor que Pataki."
"Bueno, si las bromas e insultos fueran deporte olímpico, Helga ganaría el oro sin problemas." Arnold suspiró. "Pero confía en mi; cuando llegas a conocerla y eras lo bastante afortunado para ver su lado amable, Helga es una buena chica."
"Déjame adivinar; si hay una inundación, mientras todos se quejan por los daños, tú les recuerdas que al menos las calles se lavaron." La chica arqueó una ceja al muchacho, quién, en vez de molestarse, sonrió un poco.
"Quizás por eso Helga y tú no se llevan bien; ella es igual de sarcástica."
"Espero que no; me gusta ser única." La chica sonrío orgullosa mientras seguían caminando. Muchas personas en la calle saludaron a Arnold, e incluso algunos lo hicieron desde sus negocios, recordándole a Angelica lo que las chicas dijeron sobre la clase de popularidad de Arnold.
"Entonces, ¿dónde está?" Angelica preguntó.
"¿Qué cosa?"
"Tu monumento; esta gente parece adorarte." Angelcia señaló. "Es un milagro que tu ego no sea del tamaño de tu cabeza."
"Pensé que me ibas a perdonar los comentarios de la cabeza." Arnold le recordó educadamente. "Y, bueno, estoy en buenos términos con casi todos, y ellos están siendo amistosos, nada más."
La rubia tenía lista su respuesta cuando notó que Arnold está adquiriendo una expresión ligeramente nerviosa mientras se acercaban a un edificio que se veía un poco más viejo que los demás pero aún en condiciones más o menos habitables.
"Angelica… mira, antes de entrar, debo decirte algo; una pequeña advertencia, si quieres."
"No me digas que tu padre camina por la casa en calzoncillos." Angelica gruñó, pero entonces notó que la expresión de Arnold cambiaba a una ligera tristeza.
"Vivo con mis abuelos."
Angelica abrió sus ojos al máximo, entendiendo su error involuntario cuando dedujo la razón por la cual el chico no vivía con sus padres.
"Disculpa, yo no…"
"Está bien, tú no lo sabías. Mis abuelos están bien y todo pero son algo… excéntricos." Arnold frotó la parte de atrás de su cuello. "Sobre todo mi abuela; puede ser un poco… diferente a veces. También, está es una casa de huéspedes, así que tengo una familiar extendida muy interesante; no exactamente convencionales, así que te pido que seas paciente y no te alarmes por favor."
"Ah, bueno, mientras no sean peligrosos, puedo soportar un poco de locura." Angelica respondió, su tono calmando a Arnold. El chico le pidió que se hiciera a un lado de la puerta mientras la abría, e inmediatamente un pequeño grupo de perros y gatos salió en estampida, seguido por un gordo animal rosado.
"¿Ese era un cerdo?" Angelica preguntó sorprendida.
"Si; es Abner, mi mascota; lo criamos como a un perro."
"Y… ¿el olor no es problema?"
"No; Abner se acostumbró."
Arnold invitó a Angelia a pasar, quién se sorprendió al ver a una anciana en ropa de vaquero saludándolos.
"¡Hola, Tex! ¡Veo que trajiste a un nuevo pionero!"
"Hola, Abuela." Arnold giró los ojos e hizo las presentaciones. "Angelica, mi abuela; Abuela, ella es Angelica; estaremos trabajando en…"
"Llevar las reses al mercado, ¿verdad, Tex?" La Abuela Gertie interrumpió a Arnold; el chico volteó a ver a Angelica, esperando verla confundida, pero, sorprendentemente, estaba sonriendo con picardía, algo que, para Arnold, ya era evidente como su expresión usual.
"Lo siento, Vaquera, pero no tengo práctica con reses; normalmente trabajo con avestruces."
"Qué lástima; quizá la próxima vez." Gertie le dijo a la chica antes de voltear para ver a Arnold de nuevo. "Serviremos la cena a las 6, Tex, después de mi paseo diario por el rancho."
El chico asintió a la mujer, quién se alejó un momento después, y luego volteó a ver a Angelica.
"¿Avestruces? Buena improvisación."
"De hecho, fue un recuerdo. Y, ¿dónde está tu cuarto?"
"En el ático; por aquí." Arnold guió a su compañera y casi llegaron a la escalera cuando el abuelo salió de la 'oficina'.
"Ah, la satisfacción… si no lo suelto, me internan. ¡Hey, nadie entre ahí por un rato, y si lo hacen, lleven una máscara anti-gases!" El anciano dijo en voz alta antes de notar a Arnold. "Hola, Chaparrito; ¿quién es tu amiga?"
"Angelica Pickles; gusto en conocerlo, señor." Angelica estuvo a punto de darle la mano cuando recordó lo que dijo el hombre al salir del baño. "Uh… estaremos trabajando en algo."
"¿Un trabajo de la escuela, eh? Bueno, no los interrumpo; mejor voy a ver si Oskar al fin se comportó y no se robó la cena de hoy."
"Está bien, Abuelo; estaremos en mi habitación." Arnold le dijo a su abuelo mientras el chico y Angelica subían la escalera, él susurrándole, "Disculpa por lo del baño."
"No hay problema… siempre que se haya lavado las manos. ¿Y tu abuela toma medicamentos o algo así?"
"No… pero quizás debería." Arnold suspiró al tiempo que llegaban a la escalera que daba al ático. Al entrar al cuarto, Angelica le dio una buena mirada; tenía que admitir que Arnold tenía buenas habilidades para la decoración.
"Bonito lugar; si yo fuera un chico, me gustaría una habitación así." Angelica dijo mientras se sentaba en un pequeño sillón. "Entonces, ¿algún libro favorito con el que quieras trabajar? Y el catálogo de Victoria Secret no cuenta."
"Uh… de hecho, tengo algunos libros aquí." Arnold, sonrrojándose un poco por el comentario de la chico, sacó unos libros de su librero. "El quinto de Harry Potter, mis antologías de Rudyard Kipling y Jack London, 'Moby Dick', algo de Sir Arthur Conan Doyle…"
"Me perdí después de 'Potter'." Angelica interrumpió al chico mientras miraba con mediano interés las fotografías que había en el cuarto, interesándose particularmente por una que tenía una pequeña gorra azul colgando a su lado; la foto tenía un bebé con cabeza de balón, usando, lo que Angelica dedujo, era la misma gorrita, con una pareja cargándolo; un hombre rubio alto y una mujer de pelo castaño cuya cabeza se parecía a la de Arnold pero menos oblongada.
"Entonces, heredó la cabeza de su mamá; la pobre mujer ni siquiera pudo culpar al padre." Angelica pensó. "Okay… el único de esos libros que he leído es el de Harry Potter; más bien, fui a ver la película."
"Confía en mí; el libro es mejor." Arnold adquirió una cara pensativa. "Tengo una idea; hagamos el reporte como una comparación entre el libro y la película; tú ocúpate de la parte de la película si gustas."
"Ahora si nos entendemos." Angelica sonrió. "¿Puedo usar tu computadora? No llevé mi 'laptop' a la escuela… y considerando todo lo que pasó hoy, creo que fue lo mejor."
"Claro, no hay problema." Arnold encendió la computadora y tecleó su contraseña para que Angelica pudiera trabajar con ella mientras él se sentaba a la mesa de su habitación, usando un cuaderno para hacer su parte. La chica estaba muy cómoda con su trabajo; su compañero era tan amable como todos le dijeron, y su parte del proyecto era sencilla para ella, especialmente porque prácticamente se devoraba todas las críticas de la películas; además, aunque no era una experta en computación, Angelica dominaba todas las funciones básicas y escribía muy rápido. Para cuando el abuelo de Arnold los llamó para cenar, el dúo ya había terminado la mayor parte del reporte; como Angelica ya tenía hambre, llamó a sus padres para avisar que cenaría con su compañero.
Después de conocer a los abuelos, Angelica estaba más o menos lista para cualquier locura o cosa rara de los huéspedes; sin embargo, todavía se sorprendió un poco cuando Arnold la llevó al comedor. El tipo asiático de gafas y la mujer rubia no se veían raros, pero el tipo barbado de nariz larga olía chistoso, y el otro hombre parecía un duende o gnomo; piernas muy cortas, brazos gruesos, y hombros bastante anchos.
"¡Aquí está la comida, vaqueros!" Gertie entró a la habitación, aún con su ropa vaquera, llevando un tazón grande con puré de papas y uno más pequeño con frijoles refritos mientras su esposo trajo pan y una gran bandeja con pollo frito.
"Vaya, huele y se ve mucho mejor que la cena de anoche." El hombre pequeño murmuró al asiático.
"Bueno, casi todo es mejor que comer nada más que sandía." El hombre de gafas respondió.
Mientras todos se sirvieron una porción de todo, Arnold hizo las presentaciones entre Angelica y los huéspedes; el abuelo mantuvo una expresión pensativa mientras observaba a la chica todo el tiempo, algo que ella notó eventualmente.
"¿Tengo algo en mi cara?" Angelica trató de mantener un tono educado pero era obvio que se sentía incómoda.
"¿Uh? Oh, no, lo siento; es sólo que tu apellido… bueno, no es común. ¿Estás relacionada de alguna manera con Lou Pickles?"
"Si, él es mi abuelo; ¿lo conoce?" Angelica preguntó, medio-intrigada, medio-aliviada.
"¿Conocerlo?" El anciano rió. "¡Niña, tu abuelo y yo servimos en el mismo pelotón; yo era el cocinero!"
Ahora, con los años, Angelica había aprendido a poner la mente en blanco cuando su abuelo contaba historias de guerra, pero era inevitable aprender algunos detalles después de escucharlas varias veces; uno de esos detalles era el nombre del cocinero del pelotón de su abuelo.
"No habla en serio… ¿usted es 'Steely' Phil? Siempre pensé que era un mito o una invención de mi abuelo, como El Coco o las hamburguesas de cinco centavos."
"No; soy muy real. Entonces, ¿cómo está el viejo Pickles estos días? ¿Sigue siendo un conquistador o finalmente se casó con esa linda dama que siempre nos presumía en el campamento?"
"Pues, se casó con mi abuela y tuvo dos hijos, mi papá y mi tío; mi abuela falleció cuando ellos eran muy jóvenes, pero mi abuelo se volvió a casar hace como 10 años." Angelica explicó antes de comer una cucharada de puré.
"¡Ese viejo perro!" Phil se rió mientras meneaba la cabeza. "Aún el mismo conquistador; siempre le conseguía chicas a todos cuando estábamos de permiso. Todos lo extrañamos cuando se rompió la pierna y lo regresaron a casa antes que a nosotros."
La conversación siguió esa línea durante toda la cena, sólo interrumpida cuando Oskar trataba de agarrar un bocado extra de los platos ajenos; Angelica no solía hablar con gente mayor, pero se recordó a si misma que debía ser educada, y además, el hombre era moderadamente interesante. Después de una hora, más o menos, cuando la cena había terminado, Arnold se ofreció a llevarla a casa, algo que agradeció ya que aún no estaba muy familiarizada con las calles de Hillwood.
"No estabas bromeando acerca de tu familia." La chica dijo mientras se dirigían a la parada del autobús. "Por otra parte, tu abuela cocina bien."
"Tienes suerte de que estuviera en su modalidad vaquera; no dirías lo mismo si estuviera enla Británica y preparara el pastel de riñón." Arnold rió. "Que chistoso que nuestros abuelos se conozcan uno al otro."
"Es un mundo pequeño." Angelica sonrió. "Tengo que decir, está es una de mis mejores sesiones para hacer tarea que he tenido en mucho tiempo, aunque tuve que hacer algo de trabajo yo misma."
"Así que, ¿normalmente dejas que tu compañero haga todo?" Arnold preguntó, arqueando un poco la ceja.
"Bueno, en caso de que no lo hayas notado, soy una persona que disfruta de la atención; normalmente, mi compañero hace todo el trabajo técnico y yo lo presento con estilo y gracia; todos ganan, porque yo no me canso trabajando y él o ella no tiene que exponer el trabajo enfrente del maestro y toda la clase." Angelica respondió en un tono 'cool', haciendo que Arnold la viera medianamente entretenido.
"No me extraña que tú y Rhonda se lleven tan bien."
Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Esa noche, después de otro baño extremadamente largo y untarse un poco más de pomada en su torso (la urticaria no era tan severa ahora pero seguía presente), y prometerse a si misma que nunca, jamás, cenaría tantos frijoles refritos, Angelica llamó a Curly para pedirle que llevara algunas cosas a la escuela el día siguiente pues, aunque estaba de mucho mejor humor, la chica todavía estaba molesta con Helga, y debía desquitarse pronto, mientras la chica Pataki aún pensara que necesitaría más tiempo para planear una venganza decente.
"Le enseñaré a esa Cara de Chango; quizás no empecé esta guerra pero tengo toda la intención de ganarla." Angelica le dijo a su gata mientras encendía la lap-top; no tenía prisa en hacer el resto de su tarea ya que no era tanta y ya tenía permiso de Lila para copiar la suya en caso necesario; la rubia además quería leer la respuesta de Susie a su mensaje previo. No se decepcionó.
"Hola, Angelica. Recibí tu mensaje… pero eso ya lo sabes (duh!) así que aquí están las últimas noticias."
Angelica rió un poco; ella y Susie tenían tanta práctica con los correos electrónicos como si hablaran por teléfono, al grado de preferir el correo regular a los 'chateos'.
"En primer lugar, me alegra que estés haciendo amigos; sólo recuerda no volverlos locos en la primera semana (¡tú eres un gusto adquirido!) y, si encuentras a alguien amable, no estés ansiosa por volverlo tu asistente. No hace daño trabajar un poco tú misma de vez en cuando."
"Siempre me tienes que sermonear, ¿verdad, Susie?" Angelica giró sus ojos sin perder su sonrisa.
"Acerca de la pandilla, bueno… Harold aún te extraña; está tan acostumbrado a ser tu secretario que simplemente no sabe que hacer cuando tú no estás alrededor; estoy dejando que me ayude con algunas cosas para tenerlo contento y ocupado (y no, no soy hipócrita; aún hago casi todo mi quehacer yo misma); tengo que decir, cuando mantiene sus ansias de ayudar controladas, es muy agradable. Le dije que te escribiría todos los días y serviría como conexión entre nosotros para que no sobrecargue tu buzón."
"Buena idea, Susie, aunque, para ser honesta, no me molestaría recibir un mensaje de ese gordo latoso de vez en cuando." Angelica suspiró; Harold podía ser molesto a veces pero no era nada malo.
"Ahora, acerca de tus primos, Dil quiere construir una antena para enviarle mensajes a los extraterrestres; su problema principal es convencer a tu tía de instalarlo en el patio de su casa. Tommy está trabajando en el libreto de su nueva película; dice que es muy difícil hacerlo sin ti para hacerla de villano principal."
"¿Qué puedo decir? Soy irremplazable."
"Phil, como siempre, se queja todos los días acerca de cómo sus maestros lo odian, y calma su ira con videojuegos, peleas de comida, y ruidos corporales. Lil no perdió el tiempo y ya está entrenando para la temporada de soccer; siento lástima por el pobre portero que trate de detener ese cañón que tiene por pierna; Kimi y yo fuimos al centro comercial hoy para ver los nuevos vestidos, consiguió uno lindo. Te enviaré una fotografía luego."
"Espero que lo hagas; extraño darle el visto bueno o el malo."
"Pero hay algo que todos hacemos; extrañarte… sobre todo Él."
La sonrisa pícara de Angelica desapareció, reemplazada por una cara pensativa y ligeramente.
"Creo que nadie aquí, incluyéndome, se dio cuenta cuanto estamos acostumbrados a tu presencia con todo y ese carácter que tienes; claro, a veces te vas de vacaciones con tus padres pero siempre sabíamos que volverías a los pocos días, y ahora… Él te extraña mucho, Angelica. Te menciona en prácticamente cada conversación y parece que, sin importar lo que haga, siempre hay algo que lo hace recordarte. Apenas hace unas horas lo miré alegrarse mucho cuando vio a una rubia y decepcionarse cuando se dio cuenta de que era otra chica. Claro que lo niega, y me pidió que no te dijera esto, pero no opino lo mismo; sé que ustedes no han sido exactamente los mejores amigos, pero siemprehan tenidoun vínculo muy fuerte. Quizá debas enviarle un correo; se que Él está tentado a hacerlo, pero también que tiene miedo de tu reacción. Disculpa que te suelte esta bomba, pero es importante."
"Honestidad total; para ti, Susie, dejar eso es más difícil que arrancarte un brazo." Angelica suspiró tristemente pero una pequeña sonrisa regresó a su cara casi inmediatamente. "Me extraña… de veras me extraña."
"Tengo que irme. Te escribo mañana, chica; bye."
Angelica empezó a teclear su respuesta; estaba tentada a enviarle un correo a Él también, pero decidió que mejor le daría al chico una pequeña pero importante pista; le pidió a Susie que le dijera a todos que ella los extrañaba también, y que aceptaría con gusto un mensaje o llamada telefónica ocasional.
