- Venganza.
"A veces, la vida puede ser muy buena, Pheebs." Helga le dijo a su amiga mientras tomaba una posición relajada en el asiento del autobús. "Esa molesta Muñeca Barbie ahora lo pensará 2 veces antes de meterse conmigo; quizá hasta falte hoy a la escuela."
"Ciertamente, Helga, las acciones que tomamos en su contra el día de ayer pueden provocar un considerable grado de estrés físico y emocional a cualquiera. Sólo espero que no hayamos exagerado."
"Amiga, relájate; le doy un par de días para recuperarse y meditar sobre su horrible destino si me hace enojar de nuevo… si no está ahora mismo con sus padres rogando para mudarse de vuelta a su pueblo lo antes posible." Helga río mientras que Phoebe sonrío ligeramente; la expresión de la pequeña genio cambio cuando miró a través de la ventana del autobús, notando que Angelica estaba en el estacionamiento de los maestros hablando con la maestra de Educación Física.
"¡Helga, mira! ¡Angelica está hablando con la Señora Wittenberg!"
Helga volteó para ver por la ventana y abrió los ojos al máximo antes de entrecerrarlos en enojo.
"Genial; la Señorita Bocona le está diciendo que yo provoqué su accidente."
"Quizá fue un error hacerle más de una broma en un lapso de tiempo tan corto. No es difícil imaginarse que los incidentes estén conectados." Phoebe tragó saliva.
En el momento que se detuvo el vehículo, Helga prácticamente corrió para bajar, Phoebe siguiéndola tan rápido como pudo; la chica Pataki se encontró con la Pickles al momento de que esta dejaba el estacionamiento.
"Okay, Muñequita, no pudiste tener el hocico cerrado, ¿verdad?" Helga acusó a Angelica, quién le dio una mirada inocente (totalmente fingida, por supuesto).
"Pataki, me ofendes. Puedo aguantar una broma; y soy muy respetuosa de las leyes sociales no escritas, así que no, no dije nada sobre esos truquitos infantiles que hiciste ayer. La Señora Wittenberg y yo sólo teníamos una pequeña conferencia alumno-maestro."
Helga estudió la expresión de la chica para ver si le caía en la mentira; o era totalmente honesta, o Angelica tenía la mejor cara de Tramposa-Haciéndose-La-Inocente que Helga había visto.
"Te estoy vigilando, Pickles." Helga señaló a la otra rubia quién se encogió de hombros y empezó a alejarse después de saludar rápidamente a Phoebe. Después de avanzar unos pasos, un pequeño tubo de maquillaje cayó de su bolsillo, algo que notó (o fingió notar) unos segundos después.
"Oh, mi lápiz labial nuevo; Helga, ¿puedes dármelo? Es bastante caro."
"¿Qué te crees que soy; tu lacayo personal?" Helga gritó pero luego sonrió astutamente. "Así que… es nuevo…"
"Si, y es de mi marca favorita, así que…"
Helga recogió y abrió el tubo, mirándolo entretenida.
"Helga, no vas a…" Phoebe murmuró a su amiga, imaginando sus intenciones, mientras que Angelica habló en un tono más agresivo.
"¡Ni siquiera lo pienses, Pataki! ¡No sé donde has puesto tus labios de camello!"
"¿Labios de camello?"
"¿Conoces otro animal que escupa tanto como tú?" Angelica le gruñó a Helga, quien puso una cara furiosa y luego una burlona.
"Pues espero que no te importe que le de consistencia extra a tu labial con un poco de saliva." Helga empezó a usar el labial; para molestar a Angelica aún más, Helga no se detuvo hasta que su boca parecía sonrisa de payaso.
"Ugh! ¡Quédatelo; ya lo chupó el diablo!" Angelica, furiosa, se dio la vuelta y marchó dentro de la escuela mientras Helga reía a todo volumen.
"¿Viste su cara, Phoebe? ¡Qué idiota!" Helga empezó a calmarse. "Hey, pásame un pañuelo, por favor; quiero limpiarme la pintura."
"Pasando." Phoebe le dio a Helga un pañuelo desechable para que se limpiara los labios.
"No sé por qué esta cosa es cara; ni siquiera sabe tan bien. Gracias, Phoebe." Helga tiró el pañuelo en un bote de basura cercano mientras su amiga le dio una segunda mirada a su cara.
"Helga, no te limpiaste bien; tus labios aún se ven color rojo brillante."
Helga se limpió los labios de nuevo, esta vez con el dorso de la mano. Se sorprendió un poco cuando notó que su mano estaba limpia.
"Mejor checa la graduación de los lentes, Pheebs; ya no tengo nada." Helga empezó a lamerse los labios para identificar el sabor del labial. "He probado algo similar pero no recuerdo qué es… y mi boca me hace cosquillas."
"Déjame ver ese labial." Phoebe revisó el tubo y se puso pálida. "Helga… ¡tu alergia!"
Helga casi no escuchó la última parte porque ya estaba gritando; Angelica la escuchó y empezó a reír suavemente.
"Labial de Fresa Natural; caro pero vale cada centavo de Curly."
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Helga se perdió las primeras 3 clases porque tuvo que quedarse en la Enfermería presionando una bolsa de hielo contra sus labios todo el tiempo después de recibir una inyección intramuscular. Por supuesto que la enfermera sugirió pedir un pase para ir a casa temprano, pero Helga no quiso darle esa satisfacción a Angelica.
"¿Cómo supo que soy alérgica a las fresas? Que bueno que el labial sólo tiene extracto y no mucho de la cosa real o ya estaría del tamaño de un globo." Helga gruñó mientras se revisaba en el espejo de la Enfermería; sus labios aún estaban de un color escarlata intenso pero no tan grandes como antes. "Los únicos que saben de esta alergia son Phoebe, Olga… Miriam y Bob cuando les funciona la memoria… y creo que Brainy también pero estoy segura que él no le ha dicho a nadie; nunca le he confiado esto a Rhonda o a cualquier otro que le hubiera podido decir a Pickles."
Helga no sabía que Curly, en su anhelo obsesivo por tener el afecto de Rhonda, había estudiado a todos sus compañeros en caso que su amada requiriera protección en contra de alguno de ellos, o que él se pudiera acercar a Rhonda a través de sus amigos y conocidos, Helga incluida, y la rubia también ignoraba que él le dijo a Angelica sobre un incidente ocurrido hace varios años cuando Helga comió helado de fresa por accidente y el chico fue lo bastante afortunado para ser testigo de la reacción.
"Querida, en serio, ¿no quieres ir a tu casa?" La enfermera interrumpió los pensamientos de Helga.
"Estoy bien, de veras; esto fue un ataque menor, nada más." Helga contestó mientras pensaba, "Y además del hecho de que no quiero llegar a ver a mi madre babeando la mesa de la cocina, debo planear una venganza."
Helga salió de la Enfermería y se dirigió a su casillero, recordando que tenía algunas bombas apestosas ahí. La chica tenía cinco minutos para recogerlas y ponerlas en el casillero de Angelica antes de que sonara la campana de la próxima clase y el corredor se llenara de alumnos.
"Esta vez voy a usarlas todas, Pickles." Helga pensó en voz alta. "Si piensas que una bomba es mala, espera a oler cinco; vas a apestar igual que tu actitud."
Helga abrió su casillero, ignorando que ella no era la única hábil para abrir cerrojos y candados, y se encontró una sorpresa desagradable.
"¡EEEEEEK!" Helga saltó para atrás al ver a la enorme rata en su casillero; debido a su 'murifobia' (miedo extremo a ratas y ratones) la chica respiró apresuradamente mientras observaba con terror al roedor hasta que se dio cuenta de que no se movía. Usando cada gramo de valor que le quedaba, Helga se acercó al casillero para ver al animal de cerca, frunciendo el ceño cuando se dio cuenta que tenía ojos de vidrio.
"Una rata de juguete… ese chica… ¡la voy a matar! ¿Cómo se atreve a abrir mi casillero?" Helga gruñó mientras agarraba a la rata con ambas manos pretendiendo ahorcarla e imaginaba que era la garganta de Angelica. La rubia entonces tiró la rata al suelo y empezó a pisotearla varias veces, lo cual probó ser un gran error unos segundos después.
POOM! POOM! POOM! POOM! POOM! POOM!
Todos en los salones cercanos a ese corredor pusieron cara de asco excepto Angelica quién, aunque se tapó la nariz como los demás, sonrío pícaramente.
"Gracias por el pequeño extra, Pataki; hablando de rellenar a un animal."
Conservar esas bombas en el casillero no fue la mejor idea de Helga.
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Helga no almorzó ese día ya que, además de que perdió el apetito, tuvo que tomar una larga ducha en los vestidores de las chicas. El incidente de las bombas fue tomado por los maestros como lo que realmente era; una broma entre alumnos y, por los antecedentes de Helga, todos sabían que la lista de sospechosos podía llenar varias páginas del directorio telefónico.
"Se va a morir; lenta y dolorosamente, rogando por misericordia… justo después de que le saque a golpes donde consiguió una rata tan convincente." Helga gruñó mientras se vestía, una sonrisa malvada apareciendo en sus labios. "Tenemos Educación Física ahora; y conociendo a Wittenberg, hoy nos toca jugar 'Quemados'… Pickles va a ser un blanco excelente. Oh, como quiero cambiarle esa cara de maniquí; unos cuantos pelotazos y será tan asquerosa como la basura de ayer."
Helga se puso su uniforme rápidamente, sabiendo que sus compañeras llegarían pronto; sin embargo, cuando lo hicieron, Angelica no estaba entre ellas.
"Hey, Señorita Perfecta, ¿dónde está Pickles?" Helga le preguntó a Lila mientras la pecosa cambiaba sus botas por tenis.
"Ella ya no tomará la clase con nosotras, Helga. Esta mañana tuvo una charla con la Señora Wittenberg y la convenció de realizar otra actividad que cubrirá esta clase y también le dará una actividad extracurricular."
"¿QUÈ? ¿Dónde está esa mensa?
"Trabajando con el Señor Wittenberg y los muchachos." Lila explicó, sorprendiendo a Helga.
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"¡MUEVÀNSE, TORTUGAS!" Angelica, vestida en un uniforme gris de entrenadora, le gritó al equipo de football mientras corrían alrededor del campo detrás de la escuela. "¡SE LLAMA 'CORRER', SONSOS, NO 'ARRASTRAR LAS PEZUÑAS'!"
Los chicos se quejaron pero hicieron un esfuerzo extra; ¡la rubia gritaba más que cualquier entrenador!
"¿Quién murió y la hizo reina?" Harold gruñó, empapado en sudor.
"¡No voy a tomar órdenes de una chica!" Un fornido rubio de aspecto rudo, Wolfgang, quién corría detrás de Harold, se quejó en voz alta. "¿Somos hombres o ratones?"
"¡TE ESCUCHÉ, SABANDIJA!" Angelica le gritó al enorme muchacho. "DESDE AHORA, CUALQUIER QUEJA QUE ESCUCHE, ¡SIGNIFICA DOS VUELTAS MÁS!"
"La chica tiene buenos oídos." El mejor amigo de Wolfgang opinó, jadeando.
"Cállate, Ed." Wolfgang apretó los dientes y siguió corriendo. Mientras tanto Jack, el esposo de Tish y entrenador del equipo, se acercó a la rubia.
"Tenía mis dudas, Pickles, pero debo decir que de verdad sabes motivar a los muchachos."
"Es psicología adolescente, Entrenador; ningún chico quiere parecer débil frente a una chica, y si eso falla, tengo buenos pulmones." Angelica contestó orgullosa.
"Si, lo he notado; bueno, los padres a veces se quejan de que los maestros le gritemos a los alumnos, pero dudo que alguno de estos muchachos quiera confesar no poder aguantar los insultos de una chica." Jack río, "Felicidades, Pickles; eres mi nueva asistente."
Angelica sonrió en triunfo mientras volvía a mirar a los chicos corriendo; la rubia había hecho este trabajo anteriormente en su otra escuela, con buenos resultados. Sólo necesitó una charla con Tish y que la maestra revisara los antecedentes de la chica para que le dieran una oportunidad con Jack, quién resultó complacido con la prueba. Ahora Angelica no sólo podía faltar a Educación Física, lo que significaba menos sudor y evitar a Helga en la única clase donde la chica Pataki tenía una ventaja mayor así como varias oportunidades para desquitarse, sino que además mejoraría sus calificaciones haciendo algo que disfrutaba, y podría dejar de ser tan amable todo el tiempo con la mayoría de la gente que apenas la conocía.
"Vaya, nunca pensé que diría esto, pero esa chica es tan ruidosa como Helga." Gerald, que practicaba tiros a la canasta junto con Arnold y el resto del equipo de basketball, comentó la escena que se desarrollaba a unos metros de ellos. Ya que él y Arnold decidieron entrar al equipo de basketball en vez del de football (la mejor opción para Gerald y la segunda mejor opción para Arnold ya que la escuela no tenía equipo de baseball) ellos tenían su clase con casi todos sus viejos amigos excepto Harold, el cual de todos modos ya casi no tenía otras clases con ellos y, al igual que con Curly, sólo lo veían en el almuerzo o fuera del horario escolar.
"Si, pude oírla casi como si estuviera junto a nosotros." Arnold dijo mientras señalaba a su oído derecho. "Y eso me preocupa."
"¿Qué nos pueda dejar sordos?"
"No; que se parece demasiado a Helga." Arnold dijo antes de hacer un tiro de 3 puntos.
"Buen brazo." Gerald felicitó a su amigo. "Bueno, aparte del hecho de que las dos son rubias ruidosas…"
"Gerald, pase un buen rato con Angelica el día de ayer; es sarcástica e ingeniosa como Helga, y tú escuchaste que pasó hoy; estoy seguro de que fue Angelica quién le hizo esas bromas."
"Bueno, Viejo, Helga se lo merecía; admítelo, no es exactamente el retrato de la amabilidad."
"O del perdón; sólo espero que esto no sea el inicio de una guerra de bromas. Alguien puede salir lastimado."
"Y con Helga involucrada, ese alguien puedes ser tú." Gerald movió su cabeza mientras que Arnold giró los ojos pero no dijo nada, sabiendo que era muy posible que su amigo tuviera razón.
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"Helga estuvo en excelente forma hoy." Sheena, frotándose los hombros, le comentó a Nadine.
"Dímelo a mí; me tocó dos veces." La rubia de las trenzas contestó mientras entraban al vestidor por el jabón y toallas para ducharse. Desafortunadamente para todas las chicas excepto Phoebe, Helga desquitó su rabia con ellas; la chica Pataki estuvo extra-agresiva durante el juego de Quemados, sus tiros particularmente rápidos, precisos y dolorosos, énfasis en lo último. Pese a su terapia anti-estrés, Helga todavía estaba molesta.
"Helga, debes tranquilizarte." Phoebe trató de calmar a su amiga. "Piensa en tu presión arterial."
"A quién le quiero presionar las arterias es a Pickles; mi idea involucra maquinaria pesada." Helga se detuvo antes de abrir su casillero. "Oh, no; no me va a atrapar de nuevo."
Helga abrió el candado pero no abrió el casillero de inmediato sino que se movió a un lado y le pidió a Phoebe que se moviera al lado contrario. Se miraron una a la otra y entonces, en un movimiento rápido, Helga abrió el casillero sin mirar adentro, preparada para cualquier explosión o truco sucio.
"¿No tiene trampa, Pheebs?" Helga le preguntó a su amiga, quién, cautelosa, hecho una mirada y quedó sorprendida.
"¡Helga, no hay nada aquí!"
"¿Y por qué te asustas?"
"Ese es el punto… ¡no hay nada! ¡Tu ropa desapareció!"
Helga miró dentro del casillero y gritó; como Phoebe dijo, no había nada adentro. Por suerte ella siempre cargaba su relicario así que no estaba perdido, pero el resto de sus cosas habían desaparecido.
"¡Esa pequeña ladrona… se lo robó todo!
"Helga, mira hacia arriba." Rhonda, quién se había acercado junto las demás, señaló al techo. Helga no podía creerlo; toda su ropa estaba sobre su cabeza, pegada al techo con litros de pegamento.
"Cómo… es decir… pudo… digo… ¡CRIMINAL! ¡Alguien traiga una escalera!"
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Angelica regresó a gritarle a los chicos después de su 'descanso para tomar agua', como ella lo llamó. La rubia tenía una enorme sonrisa; Curly hizo su trabajo perfectamente ocultando frascos y tubos de pegamento así como una pequeña escalera detrás de un basurero al lado del gimnasio, como ella le dijo, y la chica tuvo suficiente tiempo para entrar al vestidor, abrir el casillero de Helga, y hacer su broma. Siendo el último período del día, y ya que los chicos entrenaban para el primer juego del año en un par de semanas, su clase terminaría mucho después que la de las chicas, así que Jack no tuvo inconveniente en dejar descansar a Angelica un momento y que se fuera a refrescar, sabiendo que era el primer día de la chica como asistente y se quedaría tan tarde como los jugadores.
"¡OKAY, PERDEDORES, A LAS DUCHAS, TODOS USTEDES! ¡SÓLO PORQUE SON UN MONTÓN DE SIMIOS NO SIGNIFICA QUE DEBEN OLER COMO ELLOS! ¡Y ESPERO QUE LO HAGAN MEJOR LA PRÓXIMA VEZ!" Angelica terminó el entrenamiento del día, todos los chicos gruñendo y suspirando en alivio mientras se dirigían a las duchas.
"Si pudiera mover los brazos, golpearía a esa bruja." Wolfgang se quejó en voz baja… pero no lo suficientemente baja.
"Y pueden agradecerle a Wolfgang las 10 vueltas extras que van a correr el Lunes." Angelica dijo en un tono suave pero firme; los jugadores de inmediato le echaron una mirada asesina a Wolfgang, algo normalmente raro ya que era el jugador más rudo.
"Pero… ¡dijiste que sólo serian 2 vueltas extras!"
"¿Quieres que las aumente a doce, Orangután?" Angelica le respondió a Wolfgang, quien apretó los dientes antes de irse.
"Sigue con el buen trabajo, Pickles; te veré el Lunes." Jack le dijo a la chica antes de marcharse también; Angelica se despidió y se dirigió a las tribunas para recoger sus cosas. Para evitar enfrentar a Helga dentro de la escuela, Angelica tenía su mochila lista para no tener que ir por nada a su casillero y, al no estar tan sudada, podía ducharse en casa.
Desafortunadamente para la chica Pickles, Helga no había dejado el terreno escolar todavía. Aún en su uniforme debido a que casi toda su ropa se arruinó, al menos hasta que Phoebe arreglara el enredo pegajoso, la chica Pataki no podía recordar la última vez que estuvo así de furiosa y quería reducir a Angelica a papilla. Sin embargo, al acercarse al campo de football, notó a cierta persona esperando a que alguien acabara de ducharse, y esto le dio otra idea a Helga; arriesgada y muy peligrosa si era capturada, pero el daño contra Angelica sería mayor que el de cualquier broma.
Angelica ya iba de salida cuando notó a una enorme persona mirando al gimnasio; sólo podía verla de espalda, pero, por la talla y complexión, grande y aparentemente muy fuerte, la rubia adivinó que era un muchacho. Aparentemente le gustaba el azul tanto como a Phoebe pues usaba un suéter azul cielo y pantalones azul oscuro, con una gorra blanca y azul cubriendo un corto peinado café.
"Quizá quiera entrar al equipo." Angelica pensó mientras se acercaba desde atrás, sin ver a Helga oculta detrás del mismo basurero donde Curly ocultó el pegamento y la escalera un par de horas antes. La chica Pataki agarró un guijarro y le apuntó a la persona grande; cuando Angelica estuvo lo bastante cerca, y antes de que pudiera abrir la boca, Helga aventó la piedra, golpeando su blanco sin lastimarlo pero haciendo que se moviera unos pasos hacia atrás por la sorpresa, pisando el pie derecho de Angelica por accidente.
"¡OUCH! ¡Fíjate, imbécil!" Angelica gritó, furiosa.
"¡Lo siento; no sabía que estabas detrás!"
La rubia se sorprendió un poco cuando notó la ruda pero definitivamente femenina voz de la persona que la pisó; Angelica vio su cara y comprobó que era una muchacha con una única ceja, como Helga, pero sus facciones eran más toscas.
"¡Bueno, ten más cuidado! Puedes lastimar a alguien con esas patas de paquidermo que tienes."
"Hey, ¿me estás llamando elefante?" La enorme chica miró con enojo a la rubia.
"Vaya, sabes lo que significa 'paquidermo'; parece que no soy la única que ve documentales. La diferencia es que yo lo hago por aburrimiento, no para ver a mi familia." Angelica gruñó. "Y si, te estoy llamando 'elefante', porque debe ser el único animal que puedes montar sin romperle la columna."
"Ya; deja eso." La chica de azul hizo un esfuerzo por controlarse. "Ya me disculpé, así que, por favor, vete; estoy esperando a mi novio."
"Creo que te equivocaste, Gigante Azul; ninguno de los chicos tiene perro."
"¿Y eso que significa?"
"Que cualquiera que salga contigo debe ser un ciego."
La chica apretó los puños y su cara se puso roja de ira mientras que Angelica sonrió burlonamente y empezó a alejarse; en ese momento Helga dejó su escondite, y su voz hizo que Angelica se detuviera y volteara a ver a su rival junto a la grandulona.
"Hey, Patty, ¿vas a dejarla que te insulte y se vaya tan fácilmente? ¡Me has golpeado por menos que eso!"
Angelica miró furiosa a Helga antes de mirar atentamente al rostro de la otra chica; la Pickles palideció cuando notó su furia y se dio cuenta que la tal Patty no sólo era más grande que casi todos los jugadores sino que parecía más ruda.
"Mañana en el gimnasio, tres de la tarde; ¡más te vale no faltar!" Patty le gruñó a Angelica antes de darse la vuelta y dirigirse a una banca para esperar a Harold; en el camino le dio un puñetazo al basurero, abollándolo sin que ella resultara lastimada.
Angelica tragó saliva al ver el despliegue de fuerza de Patty mientras que Helga le dio una mirada engreída después de consultar su reloj.
"Sólo 23 horas, 27 minutos y 11 segundos de vida, Pickles; disfrútalos."
