- Entreteniendo a las masas.
"¡Más rápido, Wolfgang; muévete, muévete… oh, rayos!" Jack Wittenberg gruñó, molesto y frustrado, al ver como uno de sus mejores jugadores era tacleado. Angelica se palmeó la frente antes de gritarle al chico.
"¡OYE, TORPE, LO QUE DIJE ACERCA DE CORRER UNA VUELTA EXTRA POR CADA ERROR TAMBIÉN SE APLICA A LOS JUEGOS!"
"Estúpida…" Wolfgang gruñó silenciosamente mientras todos se preparaban para continuar el primer juego del año. Prácticamente toda la escuela estaba presente.
"¡Criminal!" Helga se quejó en voz alta desde su lugar. "Estos tarados no podrían jugar ni para salvar sus vidas!"
"Bueno, aún les queda tiempo para anotar."
Arnold estaba sentado al lado de Helga, y ambos estaban justo detrás de Gerald y Phoebe. Ya que estos dos últimos se habían sentido más cómodos uno con el otro desde la fiesta de la semana pasada, él la invitó a ir juntos al juego de football. Helga usó esto como una excusa para sentarse junto a Arnold, algo que a él no le molestaba en lo absoluto; incluso habían estado compartiendo botanas durante todo el juego.
"Lindo optimismo, Arnoldo, pero a menos que Pickles de verdad sea bruja y ella y ese entrenador panzón puedan sacarse un buen truco de la manga, honestamente lo dudo." Helga señaló hacia el campo. "Y nuestra mascota no ayuda mucho."
Al lado del campo de juego, las porristas empezaron a hacer una pirámide humana pero la mascota, un chico disfrazado de alce, chocó con ellas mientras hacía una pirueta, haciendo que todas le cayeran encima.
"Estoy bien…"
"¿Cómo es que siempre tienes razón para las cosas negativas?" Arnold admitió que Helga tenía un buen argumento.
"Bueno, ese es mi trabajo, Melenudo; darte una dosis de realidad de vez en cuando." Helga se encogió de hombros. Arnold simplemente le contestó con una sonrisa antes de volver a mirar el juego; aunque Helga pretendió ignorar este gesto, en su mente ella estaba bailando El Lago de los Cisnes en un campo de flores.
El recuerdo de la fiesta aún estaba fresco en la mente de ambos rubios; bailaron prácticamente toda la noche y apenas notaron cuando los otros invitados empezaron a retirarse o como Harold se quejó de que Angelica y El Choco-Niño se habían devorado todas las tortugas. Ambos disfrutaron mucho su tiempo juntos, y esto se reflejaba en la escuela; aunque Helga seguían insultándolo, no lo hacia tanto como antes y el tono era mucho menos agresivo, además de ser más civilizada cuando hablaba con él y no arrojarle tantas bolitas de papel (no más de una o dos por clase). Ciertamente era una mejora notable con respecto a los últimos años; después del 'incidente', Helga hizo lo posible para mantener su excusa del 'calor del momento' tratando a Arnold como si nada hubiera pasado y a veces hasta peor, y el chico no había hecho nada para cambiar la situación porque aún se sentía inseguro acerca de esa noche.
Mientras, a la vez que Jack le daba indicaciones a sus jugadores, Angelica notó a algunos chicos del otro equipo mirándola de forma muy obvia, y algunos incluso expresaron sus intenciones.
"¿Oye, Güerita, quieres convivir con un verdadero campeón?"
"¡Ven, te quiero enseñar mis jugadas!"
Angelica frunció el ceño; aún si Carlitos no fuera tan tímido, el chico era demasiado decente y amable como para siquiera pensar en actuar como esa manada de trogloditas; esto hizo que lo extrañara aún más. La chica estaba a punto de callarlos de su forma usual cuando se dio cuenta que otros chicos de ese equipo también estaban 'halangando' y mirando a Rhonda y a Lila, quienes se habían sentado en una de las primeras filas, de la misma manera que a ella. La rubia sonrió con picardía cuando un pequeño plan se formó en su mente; sacó su teléfono celular y llamó a Rhonda.
"Oye, Rhonda, ¿Lila y tú podrían ayudarme con algo?"
Unos momentos después, una sonriente Rhonda accedió y colgó; entonces le murmuró la idea a Lila y también a Nadine, quien estaba sentada junto con ellas; Patty también estaba presente pero la morena dudaba que ella quisiera ayudar con este plan. Nadine accedió de inmediato mientras que Lila dudó un poco en hacerlo, pero, considerando que era por el bien del equipo, y que estos chicos realmente debían aprender modales, decidió apoyar a sus amigas después de unos minutos de convencimiento.
El juego continúo normalmente pero ahora, en vez de que Angelica le gritara a los jugadores de su equipo, estaba mirando coquetamente a los del otro, los cuales notaron esto y empezaron a sonreír como tontos. En las gradas, Rhonda, Lila y Nadine empezaron a hacer lo mismo; claro que Rhonda era la más aventada, mientras que Lila se limitaba a miradas discretas y pequeñas sonrisas, y Nadine estaba en un término medio; las tres lograron su cometido, e incluso llamaron la atención del jugador más grande del equipo.
"¿Es mi imaginación, o las chicas prefieren coquetearle a los del otro equipo que apoyarnos a nosotros?" Harold, confundido, le preguntó a nadie en particular; lo que las muchachas hacían era tan notable que hasta él se dio cuenta. "Menos mal que yo ya tengo novia."
Angelica miró su reloj y notó que sólo quedaba tiempo para una jugada rápida, asi que era el momento de ejecutar la última parte de su plan. Cuando los chicos formaron el clásico círculo para discutir la siguiente jugada, Angelica se reunió con ellos en el campo.
"Okay, Payasos, tengo una idea para que no fallen y no me hagan ver como la tonta que ayuda a entrenar a una manada de asnos."
"Pero tú no sabes nada de las jugadas; ¡tú sólo supervisas el entrenamiento y ayudas al entrenador!" Wolfgang señaló, pero Ludwig, el capitán del equipo, lo interrumpió.
"Oye, en este momento, podemos intentar lo que sea."
"Muy bien; ahora, quiero que jueguen como siempre pero con una diferencia… hagánlo bien. Yo me aseguraré de que el otro equipo no pueda detenerlos; sólo recuerden, enfóquense en el juego y no le presten atención a las gradas o a mi, sin importar lo que escuchen."
"Por mi está bien porque de todos modos no quiero oírte." Wolfgang giró los ojos. Angelica lo miró y fingió una sonrisa amistosa.
"Wolfgang, tengo una duda; ¿te gustan las chicas?"
"Excepto por ti, si, me gustan."
"Genial, porque si sigues con esa actitud te convertiré en una." La sonrisa depredadora de Angelica calló a Wolfgang. Los otros jugadores asintieron y Angelica regresó a su puesto. Jack les hizo señales para indicar la jugada que quería que hicieran mientras la rubia intercambió una rápida mirada con las otras chicas; cuando el juego estaba a punto de reanudarse, Angelica y sus cómplices gritaron a coro.
"¡OYE, GUAPO, TE VEO DESPUÉS DEL JUEGO!"
El resultado fue inmediato; la mitad del equipo contrario volteó hacia las gradas o hacia Angelica, olvidándose por completo del juego por algunos segundos hasta que Torvald y compañía se lanzaron al ataque, barriendo con todos sus rivales y permitiendo que Harold, quién estaba sujetando el balón, corriera hacia la línea de anotación y le diera un buen empujón al único jugador que se puso en su camino; Harold hizo un touchdown justamente un segundo antes del final del juego.
Todos, excepto, obviamente, los fans del otro equipo, estallaron en aplausos y porras; Jack rió y le dio un enorme abrazo a Tish cuando esta bajó al campo para reunirse con él para un pequeño baile de victoria; Eugene y las porristas, pese a sus lesiones, hicieron su trabajo corriendo y animando a la gente; Gino, quién había apostado contra su propia escuela, apretó los dientes y puños; y Helga usó esto como una excusa perfecta para abrazar fuertemente a Arnold meintras ambos reían; el chico le devolvió el abrazo hasta que la rubia lo soltó.
"Tú sabes… eso fue…"
"El calor del momento; ya sé." Arnold interrumpió a Helga con una sonrisa serena y amistosa; la chica no dijo nada pero le devolvió el gesto antes de que ambos voltearan de vuelta al campo, donde Angelica era cargada en hombros por varios jugadores mientras ella se reía y le sacaba la lengua al equipo contrario.
"¡Lo siento, chicos; no salgo con tontos!"
"Esa Pickles es una amenaza." Helga pensó en voz alta. "Pero al menos puede serlo para otros que no sean yo."
X- X- X- X
"Lila, se amable y traéme un refresco… y cualquier cosa sabrosa que puedas encontrar, sin importar las calorías." Angelica, jadeando y usando su rara vez visto uniforme de Educación Física, tomó asiento en la Cafetería.
"Claro, Angelica." Lila respondió. "¿Esto significa que ya no estás haciendo dieta?"
"Si, Lila, así es… ahora trae esa comida antes de que me desmaye, ¿quieres?" Angelica alzó un poco la voz; Lila asintió y fue a comprar el almuerzo. Unos momentos después, el resto de los Populares llegaron a la mesa.
"Pensé que no tenías que tomar la clase de Educación Física por tu trabajo ayudando al equipo." Iggy comentó a la rubia.
"Pues, académicamente, no lo necesito… pero con las tortugas de chocolate que me devoré en la fiesta, la celebración con pizza después del juego, y el Choco-Niño diciéndome donde puedo conseguir los mejores dulces, subí como 2 kilos en menos de 3 semanas." Angelica recuperó el aliento poco a poco. "He estado haciendo ejercicio como loca para perder el peso extra."
"Bueno, deberías tomarlo con calma para no fatigarte." Nadine sugirió.
"¿Bromeas? Tengo que volver a mi peso ideal tan rápido como es posible sin usar liposucción; de otro modo, no podré comer dulces en Noche de Brujas."
"¿Esa es tu debilidad, Pickles; los dulces?" Helga, quién había pasado caminando detrás de Angelica en camino a su mesa, empezó a reírse.
"Si, excepto los dulces de coco, que no me gustan, y los de fresa, que voy a guardar para ti." Angelica se volteó para intercambiar una mirada enojada con Helga.
"Lo que sea; disfruta tu almuerzo, y, por favor, atragántate." Helga se fue a almorzar con Phoebe.
"¿Qué onda con las fresas?" Lorenzo le preguntó a Angelica en cuanto Helga se alejó.
"Ah, sólo otra de mis formas de burlarme de su gusto por el color rosa; y si, ya sé que las fresas son rojas, así que sólo confíen en mi."
Ya que Angelica y Helga habían prometido dejar las bromas pesadas, la Pickles decidió no decirle a nadie acerca de la alergia de Helga, pues este era uno de sus secretos mejor guardados –no tanto como el 'otro', claro- y no convenía que se hiciera del conocimiento general debido al riesgo de que otros usaran fresas para hacerle bromas a la Pataki; además, le servía a Angelica como último recurso en caso de que ella y Helga alguna vez volvieran a atacarse en formas más agresivas que los insultos.
"Bien, es hora de cambiar de tema ahora que Lila llegó." Rhonda se dirigió a todos en la mesa mientras que Lila, como la morena dijo, llegaba a la mesa con su bolsa del almuerzo y con una charola con comida para Angelica; la rubia tuvo que recordar sus modales todo el tiempo, lo cual evitó que devorara como un lobo hambriento; la chica tenía tanto apetito que no le importó que Lila le hubiera traido un poco de Carne Misteriosa… el misterio era el tipo de animal.
"¿Y cuál es el tema, Rhonda?" Nadine giró los ojos. "¿La colección Otoño-Invierno?"
"Buena sugerencia, Nadine, pero aún es un poco temprano para eso." Rhonda sacó un volante de su bolsillo. "Ahora, el espectáculo de talentos de la escuela es en una semana asi que, si vamos a participar, debemos estar totalmente seguros de no repetir actos. Eso sería tan vergonzoso como ir a una reunión vistiendo ropa de diseñador y descubrir que la anfitriona usa el mismo atuendo."
"Yo pienso hacer el baile de las abejas al ritmo de 'El Vuelo del Abejorro'; hasta tengo mi disfraz listo." Nadine dijo, visiblemente entusiasmada.
"Menos mal que no vas a bailar 'La Cucaracha'." Angelica pensó, conteniendo una pequeña risa, pero no dijo nada porque tenía la boca llena.
"Bueno, yo pienso leer uno de mis poemas favoritos." Lila sonrió. "Pinpón es un muñeco muy guapo, de cartón…"
"Yo haré un número musical." Rhonda interrumpió a Lila. "No haré nada muy elaborado, claro, porque me falta tiempo de preparación, pero lo que si me urge son bailarines."
Rhonda volteó a ver a Lorenzo, Iggy y Peapod; los chicos se pusieron pálidos, adivinando lo que les iba a pedir.
"Rhonda… ¿por qué no le pides a Eugene que te ayude con eso?" Lorenzo sugirió.
"Porque Eugene y Sheena van a hacer un número juntos; ballet clásico. Ya hasta están practicando." La morena señaló al fondo de la Cafetería, donde, efectivamente, Eugene y Sheena estaban bailando mientras sostenían sus charolas, algo que obviamente no iba a terminar bien.
CRASH!
WHAM!
THUD!
"¡Estamos bien!" Sheena y Eugene dijeron desde el suelo, cubiertos de pudín y puré de patatas.
"¿A qué hora empezamos a ensayar?" Peapod, con una mirada de resignación igual a la de sus amigos, volteó a ver a Rhonda.
"Hoy en mi casa después de la escuela." Rhonda entonces se dirigió a Angelica, quién hizo una breve pausa en su alimentación. "¿Y qué harás tú, Angelica?"
"Tengo una máquina de karaoke portátil, así que cantaré una canción." Angelica sonrió; le encantaba estar en un escenario.
X- X- X- X
El día del espectáculo, Angelica se reunió con Rhonda tras bambalinas, junto con todos los otros participantes. La rubia vestía un 'top' rosa oscuro, sus brazaletes de costumbre, jeans negros, y botas cafés, además de llevar su pequeña máquina de karaoke, del tamaño de una grabadora regular, mientras que la morena usaba un elegante conjunto totalmente blanco. Ambas chicas platicaron en un tono engreído aunque amistoso.
"Quizá deba practicar mi discurso; no te ofendas, Rhonda, pero de seguro voy a ganar."
"Lo siento, Angelica, pero mi número será la sensación del espectáculo."
"Si, claro." Helga se aproximó a ellas, vistiendo con ropa normal. "Cantar y bailar es tan original como respirar oxígeno."
"¿Pataki? ¿Qué, hacer caras y gestos ahora se considera un talento?" Angelica se sorprendió al ver a Helga entre los participantes.
"Qué chistosa, Pickles, y por cierto, ese es mi talento; soy comediante." Helga cruzó sus brazos y levantó la ceja mientras Rhonda permaneció alerta en caso de que las rubias volvieran a pelearse.
"De hecho eso es lógico; sólo verte la cara basta para reír o llorar."
La discusión fue detenida cuando Gerald y Arnold llegaron moviendo un piano con la ayuda de Stinky, Harold y Sid; los que iban a participar, el moreno y el rubio, vestían trajes formales negros.
"¿Por qué no cambian a un instrumento más ligero… como las maracas o el pandero?" Sid se quejó.
"¿De qué te quejas? Yo soy el que hizo casi todo el trabajo." Harold gruñó; de hecho, esta vez tenía mucho de razón. Arnold y Gerald agradecieron la ayuda y los tres problemáticos se fueron a sus asientos después de dejar el piano detrás de una cortina, la cual sería levantada cuando fuera el momento del acto.
Phoebe, siendo una de las coordinadoras del evento, se unió al considerable grupo de participantes un par de minutos después.
"Muy bien, amigos, empezaremos en unos momentos. Ahora, como probablemente ya saben, el orden de los actos se decidirá al azar; tengo aquí una bolsa con pelotas numeradas, así que cada uno, o un representante de cada equipo, en el caso de aquellos que actúen juntos, tomará una bola. Y no, no se puede cambiar de turno."
"Al menos esta vez usaste palabras de pocas sílabas." Angelica bromeó, haciendo que todos, incluyendo a Phoebe, rieran un poco. La pequeña genio sostuvo la bolsa mientras sus compañeros se turnaban para sacar una bola cada uno; cómo Phoebe había dicho, cada bola tenía un gran número rojo pintado en el centro.
"Oh, genial, soy la última." Helga gruñó. Normalmente no le importaría tanto pero esta era una de las raras ocasiones en que sus padres estaban entre el público; claro, esto era más que nada porque Rhonda y Angelica iban a participar y sus padres estarían presentes, así que Bob, para no verse mal ante sus socios, asistió al evento e incluso hizo que Miriam lo acompañara, con la precaución de hacerla beber 10 tazas de café bien cargado, e ir al baño, antes de salir de casa.
"Lástima por ti, Pataki; yo voy justo antes que tú." Angelica le mostró su pelota a Helga; la Pataki no le pudo responder debido al grito triunfal de Curly.
"¡Alabados sean los cielos y todos los dioses y musas, que me han sonreído, permitiendo a la caprichosa fortuna la bendición de poder mostrar mis impresionantes habilidades antes que mis compañeros de escenario!"
"Genial; otro que va a la misma biblioteca que Phoebe." Angelica giró los ojos.
Rhonda gruñó mientras que Curly, vestido en un atuendo estilo Shakesperiano, se le acercó.
"¿Por qué hablas así, Curly? ¡Todavía ni sales a escena!"
"¡Oh, mi amada y reverenciada soberana, el simple mortal a tu servicio es un actor de carácter! Mi perfectamente ensayado, culto y elevado monólogo de 'Hamlet' tendrá éxito en probar mis capacidades en las palabras del inmortal bardo, a la vez que conquisto tu corazón en el proceso." Curly se postró en una rodilla, con una mano sobre su corazón, e hizo una reverencia ante Rhonda. "Ser o no ser…"
"¡Hay que salir del closet, Nene!" Helga bromeó, imitando a la perfección el tono de Curly; esto hizo que todos rieran excepto Curly, a quién no le importó, y Rhonda, que estaba a punto de salir huyendo de su acechador/admirador/dolor de cabeza.
"Si, bueno, sólo sal y rómpete una pierna," Rhonda gruñó, "es más, rómpete las dos."
"Ya todos saben su turno." Phoebe se dirigió a los participantes de nuevo. "Les avisaré cuando estemos listos."
Phoebe se alejó mientras que Curly sacó una barra de chocolate para un bocado rápido y un último ensayo.
"¿Qué es un nombre? Si el chocolate tuviera otro nombre tendría el mismo sabor y sacaría las mismas caries…"
"Ahora que lo pienso, es bueno que él sea el primero. Así lo echarán temprano." Angelica murmuró a Helga, la cual no pudo evitar estar de acuerdo.
X- X- X- X
El espectáculo continúo del mismo modo que suele ocurrir en estos eventos; algunos actos merecían estar en televisión mientras que otros estaban en algún punto entre 'malo' y 'patético'. Helga puso cara de tonta cuando Arnold cantó; por suerte para la Pataki, sólo Angelica y Phoebe notaron esto… y Phoebe apenas y lo hizo, porque estaba muy ocupada mirando a Gerald acompañando a su amigo en el piano.
"Una de Dino Spumoni… estos chicos tienen que actualizar su repertorio." Angelica giró los ojos aunque admitía que la canción y la interpretación eran buenas. Los chicos recibieron una buena ovación antes de dejar el escenario; por supuesto, la mayoría de los aplausos venían de los abuelos de Arnold, de los huéspedes, y de la familia de Gerald… excepto Jamie-O, el hermano mayor, quién se había quedado dormido desde hacía un buen rato.
"Buen acto, muchachos." Rhonda felicitó a sus amigos antes de dirigirse a sus bailarines; los tres chicos usaban ropa formal, igual que Arnold y Gerald, pero la de ello era un poco más vistosa. "Es nuestro turno; ya le pasé la pista a los encargados del sonido."
"Nada mal, Cabeza de Balón." Helga felicitó a Arnold, haciéndolo ruborizar un poco antes de que él le agradeciera; Phoebe hizo lo mismo con Gerald (menos el tono sarcástico y el apodo, claro) unos momentos después.
En el escenario, el Director presentó el siguiente número.
"Y ahora, la señorita Rhonda Wellington Lloyd, y sus compañeros, Ignacio Lapine, alias 'Iggy', Patricio Parrish, alias 'Peapod', y Lorenzo López; actuando el video 'Chica Material', de Madonna."
"Dijo…" Angelica se congeló, y apenas y reaccionó cuando escuchó la música y Rhonda y compañía imitaron todos los movimientos de un viejo video de Madonna; claro, no era exactamente algo de la alta sociedad, pero ciertamente era popular y, en cierta forma, clásico, y aunque Rhonda no cantaba, su imitación de los movimientos y gestos era poco menos que perfecta.
Some boys kiss me, some boys hug me
I think they're O.K.
If they don't give me proper credit
I just walk away
They can beg and they can plead
But they can't see the light, that's right
'Cause the boy with the cold hard cash
Is always Mister Right, 'cause we are
Living in a material world
And I am a material girl
You know that we are living in a material world
And I am a material girl
"Vaya, ¿qué les parece? La Rhondaloide realmente tiene un buen acto." Helga pensó en voz alta hasta que notó el estado de Angelica. "Pickles, aquí es donde tú entras con un comentario."
"No… ¡aquí es donde me da pánico escénico!" Angelica tragó saliva. "¡YO IBA A CANTAR ESTA MISMA CANCIÓN!"
"¿QUÉ?" Helga se sorprendió a si misma al notar algo de preocupación en su propia voz. "¡Pensé que ustedes los Popu-Lelos habían acordado no repetir actos!"
"Todos lo hicimos… y si, Rhonda tiene sus momentos pero no pensé que ella pudiera hacer algo tan bajo." Arnold, quién había estado mirando el número justo al lado de Helga y por lo tanto podía escuchar perfectamente lo que ella y Angelica decían, meneó la cabeza, sorprendido y algo decepcionado de su amiga.
"Pues si, pero casi nadie habló de las especificaciones de los actos." Angelica gruñó. "¡Es decir, ¿cuántas posibilidades habían, realmente, de que eligiéramos la misma canción?!"
"Chica, esa canción le queda tan bien tanto a ti como a Rhonda que me extraña que no la usen como la banda sonora de su vida." Helga se frotó las sienes.
"Buen punto." Angelica se palmeó la frente. "Ahora tendré que elegir otra canción… ¡y había practicado esta tan bien!"
"Lástima que los insultos no cuentan como talento." Gerald, quién estaba detrás de Arnold, meneó la cabeza. "Tú no necesitas nada de práctica con eso."
Angelica iba a responderle al chico pero se detuvo; su expresión se iluminó y volteó a ver a Helga, la cual adivinaba lo que pasaba por su mente.
"Pinky, ¿estás pensando lo mismo que yo?"
"Eso creo, Sin-Cerebro, pero no tengo un auto ni edad para conducir, asi que aunque te atara y amordazara no podría encerrarte en una cajuela y llevarte al desierto para abandonarte ahí." Helga frunció el ceño. "Ahora, ya en serio, ¿por qué habría de ayudarte?"
"Porque soy sencillita y carismática." Angelica sonrió y luego uso su tono más convincente. "Y porque haría tu propio acto mucho más interesante; sería algo que tus padres jamás olvidarían."
Helga tenía que reconocerle algo a Angelica; vaya que sabía negociar.
X- X- X- X
No fue sorpresa que Rhonda y sus compañeros consiguieran una gran ovación; incluso Miriam estuvo despierta lo suficiente para disfrutar de la mayor parte del número, en parte porque le gustaba la canción y también por el Red Bull ™ que se acababa de beber. La única excepción era Bob, quien obviamente, ya que estaba presente sólo por mantener una imagen, ya estaba más que harto.
"¿Por qué las chicas no pudieron ser las primeras? Así nos hubiéramos podido ir de inmediato, o al menos tendría una excusa para salir a tomar aire." Bob pernsó, tratando de mantener una cara más o menos entretenida, especialmente cuando Carlota notó a su hija entrando a escena y Drew preparó la cámara de video; el padre de Angelica ya había grabado algunos de los mejores actos, y Brooke acababa de pedirle una copia del número de Rhonda.
"¡Buenas noches, Hillwood!" Angelica hizo su mejor imitación de una estrella de rock mientras agarraba el micrófono, y Arnold le hacía el favor de conectar su máquina de karaoke a un amplificador. "Espero que les guste esta viejita pero bonita, y no, no estoy hablando de Sofía Loren. Pon la número 25, Arnold."
El chico seleccionó la canción y dejó el escenario; unos momentos después, todos en el lugar ya habían reconocido la tonada, y Angelica tomó aire para empezar.
"I've paid my dues; Time after time; I've done my sentence; but committed no crime. And bad mistakes; I've made a few; I've had my share of sand kicked in my face; But I've come through…"
La expresión de Angelica probaba lo mucho que la chica disfrutaba esto… ¡lamentablemente, ella y sus padres eran los únicos que lo hacían! El canto de la rubia llevaba mucha pasión y emoción, pero le faltaba todo lo demás; su voz naturalmente fuerte era perfecta para gritar o mandar, y sabía usarla en tonos calmantes o convincentes, pero era terrible para cantar, y esto era dicho con todo respeto.
"¡Antes me gustaba esta canción!" Stinky, quejándose, se tapó las orejas.
"¡Es como un millón de uñas rasguñando un pizarrón en mi cerebro!" Harold se agarró los lados de la cabeza.
"No creo que la niña deba cantar si tiene laringitis." Gertie comentó a nadie en particular.
"¡Ni las voces en mi cabeza hacen tanto ruido!" Curly apretó los dientes.
"¡Suena como algo que escuché en la guerra; una alarma de ataque aéreo!" Phil hizo como Curly y Stinky, aunque obviamente tenía menos dientes en la boca y más pelo en las orejas.
La única razón por la que nadie abucheaba a Angelica era que casi todos estaban ocupados tapándose las orejas y tratando de resistir el sonido, así que ella continuó.
"We are the champions –my friends; and we'll keep on fighting –till the end. We are the champions –we are the champions; No time for losers, cause we are the champions –of the world…"
Las orejas de todo el mundo, y varios buenos recuerdos, fueron rescatados por Helga, quién entró a escena y apagó la máquina. Angelica volteó a verla, visiblemente molesta.
"¿Qué te crees que haces, Pataki?"
"¡Salvar mis tímpanos y mi cordura, Pickles!" Aunque Helga no tenía micrófono, todos podían escucharla perfectamente gracias al sistema de sonido del escenario y a su propia voz fuerte. "¡Cualquiera que disfrute ese 'karaoke' debe ser un 'kami-kaze', porque es más cruel que un 'hara-kiri'!"
"¡Estás celosa de mi voz de sirena!"
"Si, de sirena… ¡pero de ambulancia!"
"¡Dile todo, niña!" Bob pensó, sonriendo un poco, más que agradecido de que alguien hubiera silenciado a Angelica, y un poco sorprendido de que fuera su hija quien lo hizo. Algunas otras personas que ya se habían descubierto las orejas estaban riendo un poco al escuchar la discusión.
"Bueno, admito que necesito un poco de práctica," Angelica se encogió de hombros, "pero ten en cuenta que canto de oído."
"Ya decía yo que ese ruido no podía venir de una garganta."
"Más bien, tú no puedes apreciar mi talento; claro, tu gusto musical debe estar limitado a concursos de eructos."
"Comparado con tu canto, un concurso de eructos suena a concierto de Los Tres Tenores. ¡Mejor sal para que la gente de la calle no piense que estamos matando puercos aquí!"
"¡Pues entonces tú no salgas, o van a pensar que entraron a La Dimensión Desconocida!"
"¡Al menos mi voz no es basura!"
"¡Tú eres pura basura!"
"¡Tú eres menos que basura!"
"¡Tú admiras a la basura!"
"¡Tú quisieras ser basura!"
"¡La basura se ríe de ti!"
Para este momento, todos los chicos tras bambalinas o entre el público estaban o riéndose o ansioso, pues por mucho que esto los divertía no podían evitar recordar como las rubias terminaron su primera discusión en público. Los adultos, por supuesto, estaban riéndose sin preocupaciones pues pensaban que esto era parte de un acto, sin sospechar que sólo estaban parcialmente en lo correcto; lo único que había sido planeado fue la interrupción de Helga a mitad de la canción, y toda la discusión estaba llegando en forma natural.
"¿Y tú que sabes de arte?" Angelica dijo en un tono orgulloso. "Sólo la belleza puede apreciar la belleza."
"Si, tu cara parece una obra de arte; un Picasso." Helga hizo su mueca más horrible mientras se apretaba las mejillas.
"Conserva esa cara; se ve mejor que la de siempre."
"Pues muérete de envidia, Zopenca," Helga dejó de hacer la cara, "porque cuando yo era un poquito más joven aparecí en la portada de varias revistas."
"Déjame adivinar; MAD, National Geographic…"
"¡Oye, estaba hablando en serio!"
"Pues, en serio, eres tan fea que cuando naciste el doctor te echó en una cubeta porque te confundió con la placenta."
"¡Pues cuando tú naciste, el médico no supo si era parto o exorcismo!"
"Pues tú eres tan fea, que si hubiera Olimpiadas para feos…"
"¿Yo ganaría, Señorita Insulto Obvio?"
"No, te descalifican porque no se admiten profesionales."
"Mira, tú ya soltaste tus berridos, así que mejor salte del escenario; es mi turno y no tengo tiempo para discutir con una perdedora."
"Pues yo si tengo tiempo, así que continúa. Pensándolo bien, mejor vete; este escenario no es lo bastante grande para las dos."
"El Coliseo Romano no es lo bastante grande para tu ego; ¡es del tamaño de Godzilla!"
"Pues estamos parejas; mi ego es de su tamaño, y tú tienes su actitud… no, no es cierto; ¡a tu lado, Godzilla es Barney!"
"Mejor desarrolla otro talento y regresa para el próximo show; porque en cuanto a cantar, eres igual de buena que Thomas Edison."
"¡Edison no era cantante, Mensa!"
"Pues tú tampoco." Helga se metió un dedo en las orejas. "Tu voz suena como llamado para alces."
"Eso explicaría por qué no te has ido." Angelica se cruzó de brazos. "¡Tú interrumpiste mi canción, así que no me voy a ir, Flamingo Flaca y Fea!"
"¡Pero cómo eres terca! ¿Has considerado entrar a una carrera de mulas?"
"Buena idea, hay que hacerlo juntas; ¡yo monto y tú corres!"
La risa era general; incluso los chicos que esperaban que Helga y Angelica se agarraran a golpes estaban muy divertidos como para pensar en eso.
"Pues si no te vas a ir, al menos aléjate un poco." Helga hizo señas a Angelica para que empezara a retroceder. "Un poco más; muévete un poco más; más; más…"
"¿Qué tanto tengo que alejarme?"
"¿Tienes un auto?"
"¡En cuanto consiga uno, te atropello!" Angelica se acercó a Helga de nuevo. "¿Y cuál dijiste que era tu talento? Si es ser molesta, grosera y asquerosa, te felicito; ya ganaste."
"No, Cerebro de Pepinillo; soy comediante."
"Dime que eres comediante de pastelazo; quiero aventarte uno con un tabique adentro."
"Hazlo y nadie encontrará tu cuerpo." Helga gruñó. "Y para tu información, hago imitaciones."
"¿Puedes imitar a un chimpancé?"
"¿Qué, extrañas a un amigo?"
Angelica guardó silencio, se alejó un poco de Helga, y luego volteó a ver al público mientras apuntaba a la otra rubia.
"Vaya, es buena."
"¡HEY!"
"¡Esa estuvo mejor! ¿Quieres una banana?" Angelica sonrió burlona mientras la multitud se reía de su chiste y de la cara de Helga; la chica Pataki sonrió maliciosa un momento después.
"Me acabas de dar una idea para mi acto, Pickles." Helga aclaró su garganta y luego hizo una imitación bastante convincente de la voz de Angelica. "Hola todos; soy Angelica Pickles; vengo desde California, y para ahorrarme el pasaje del autobús me vine corriendo detrás de él. La próxima vez, para ahorrar más, me iré corriendo detrás de un taxi."
Angelica se impresionó bastante; la imitación era tan perfecta como si fuera una grabación de su propia voz. Helga se dirigió de nuevo al público, poniendo cara de enojo mientras continuaba con la imitación.
"Y ustedes tontos deben saber que el mundo es mío, y ustedes sólo viven en él, así que desde la próxima semana les empiezo a cobrar renta. Ahora, si me disculpan, debo salir a la calle porque está lloviendo, y los rayos son los angelitos que quieren retratarme."
Helga no sólo imitó muy bien la voz de Angelica, sino sus gestos y lenguaje corporal; cuando empezaron a aplaudirle, incluso la Pickles lo hizo.
"Eso estuvo interesante, Pataki; creo que si somos como dos gotas de agua." Angelica volvió a su sonrisa burlona. "Sólo que yo soy de la mineral importada, y tú eres de la pecera."
"Bueno, Simpatías, si eres tan talentosa, ¿por qué no me imitas a mi?" Helga, de vuelta a su voz normal, se cruzó de brazos. Angelica se frotó la barbilla por un momento, pensativa, antes de dirigirse al público.
"Y ahora, damas y caballeros, mi imitación de Helga Pataki." Angelica aclaró su garganta, tomó un respiro, y…
Todos excepto Helga rieron ruidosamente cuando Angelica se puso a cuatro patas y empezó a ladrar, aullar y gruñir.
"¡GUAU, GUAU! ¡Cabeza de Balón! ¡GRR! ¡Muevánse, Tarados! ¡GUUF, GUUF! ¡Criminal! ¡AUUU!"
Helga volteó a ver al público, sin denotar ninguna expresión.
"Y ahora, mi imitación favorita; una veterinaria." Helga volteó a ver a Angelica, furiosa. "¡TE VOY A ESTERILIZAR!"
Helga saltó sobre Angelica, la cual se hizo a un lado en el último segundo, se paró, y empezó a correr alrededor del escenario con la Pataki persiguiéndola.
"¿Ahora imitamos a Tom y Jerry?" Angelica bromeó mientras trataba de evitar las manos de Helga; igual que los insultos, esto no era actuado, y Helga estaba lo bastante molesta como para estrangularla un rato.
"¡No, es una película de Viernes 13, y ya sabrás que papel hago yo!"
"¿Así que por eso usas esa máscara que llamas cara?"
Angelica no pudo decir nada más porque Helga ya la había agarrado de la camisa con la mano derecha y estaba preparando su puño izquierdo, apuntando a la nariz de la Pickles. Sin embargo, el golpe nunca llegó, pues las rubias se detuvieron al escuchar el estruendoso aplauso y las risas a su alrededor. Las chicas miraron al público y Helga soltó a Angelica, relajándose y sonriendo cuando notó a sus padres de pie y aplaudiendo como todos los demás; no podía recordar la última vez que Bob y Miriam se vieron tan felices por algo que ella había hecho. Angelica y Helga se vieron una a la otra, se encogieron de hombros y luego hicieron una reverencia a su público.
"¡En vivo, desde Hillwood, es el Show de Angelica y Compañía!" La Pickles exclamó, haciendo reir más al público y que Helga girara los ojos.
"Consigues algunas risas y ya quieres tu media hora."
Helga se despidió de la gente y empezó a dirigirse tras el escenario pero noto que su 'compañera' seguía haciendo reverencias, soplando besos y agradeciendo. La gente rio un poco más cuando Helga regresó por Angelica y empezó a arrastrarla cómicamente fuera del escenario.
"¿Estás esperando la crítica o qué onda? ¡Vámonos, que es para hoy!"
Angelica ignoró el tono de Helga y siguió despidiéndose de la gente.
"¡No olviden darle propina al mesero, y conduzcan con cuidado! Estaremos aquí toda la semana."
"Claro que lo estaremos, Ruidosa; esta es nuestra escuela, ¿recuerdas?"
Las últimas líneas les valieron una risa extra antes de que Helga finalmente se llevara a Angelica tras bambalinas.
"Chicas… eso… eso fue genial." Arnold recibió a las muchachas, tratando de contener su propia risa. Prácticamente todos los otros participantes estaban ahí también, felicitándolas.
"Si, fue genial hasta que la Señorita Auto-Control casi me asesina en escena." Angelica señaló a Helga.
"Vele el lado amable; hubieras salido en el Noticiero de la Noche."
"Si… y a ti te hubieran llevado a la perrera para ponerte a dormir." Angelica y Helga intercambiaron una sonrisa burlona.
"Entonces, ¿al fin se están volviendo amigas?" Arnold preguntó, un poco más ansioso de lo que quería. Las chicas voltearon a verlo, poniendo cara de '¿Estás borracho?'.
"Mejor empieza a ahorrar, Arnold, porque necesitarás una forturna para que un psiquiatra te examine la cabezota." Angelica comentó.
"Sí, Melenudo; preferiría beber veneno antes que ser amistosa con esta chica." Helga agregó. "Amigas..."
"¡Piénsalo de nuevo, Cabeza de Balón!" Helga y Angelica se taparon la boca al darse cuenta de que habían dicho esto al mismo tiempo, en un coro perfecto; todos a su alrededor empezaron a reírse mientras Arnold, después de un par de segundos, se recuperó de la sorpresa, giró los ojos y sonrió ligeramente.
"Justo lo que quería; un estéreo."
