- Mi mejor enemiga.
Angelica, bostezando y aún medio dormida, se levantó de la cama, y despertó por completo al ver por su ventana. En California era muy raro ver nieve natural en Invierno excepto por las ventiscas ocasionales, pero aquí había caído una buena nevada durante la noche y la ciudad estaba cubierta por un manto blanco. La rubia estaba agradecida de que su ropa invernal no estuviera ya guardada y empacada con la mayoría de sus cosas.
Ya habían pasado algunas semanas desde que su padre le dio las noticias. El edificio estaba casi listo, y el Señor Pataki estaba manteniendo a los trabajadores bajo control, así que él y el Señor Lloyd podían encargarse fácilmente del resto de los detalles mientras los Pickles coordinaban todo desde las oficinas centrales en California. Ahora, un día después del inicio de las vacaciones de Invierno, los Pickles ya estaban casi listos para irse el siguiente fin de semana.
Angelica suspiró y sonrió levemente; estaba ansiosa por volver a casa y estar de nuevo con sus primos y con los amigos que prácticamente eran su familia extendida, si bien rara vez lo admitía, y, lo más importante, con Carlitos; sus sentimientos por el chico eran mucho más fuertes que nunca antes. Los Pickles habían pasado el Día de Gracias con los Lloyds, quienes organizaron una gran cena formal para socios de negocios y conocidos de clase alta, y no estuvo tan mal, pues la comida fue buena y Angelica se entretuvo charlando con Rhonda casi todo el tiempo (Helga no estuvo presente pues una de las pocas tradiciones de su familia era celebrar ese día en privado), pero, si hubiera estado con el pelirrojo, a Angelica no le hubiera importado cenar nada más que cereal frío, como ya en una ocasión le había pasado a su familia cuando se les quemó la comida.
Sin embargo, Angelica tampoco podía evitar sentirse un poco triste por dejar a sus nuevos amigos; Rhonda era una de las chicas más 'cool' que había conocido; Lila era demasiado dulce para su gusto pero aún así era muy agradable y servicial; Arnold y su familia la hacían sentir en casa; Phoebe tenía de amable lo que tenía de lista, y ya la consideraba una amiga cercana pese a su relación con Helga…
La rubia meneó la cabeza al pensar en Helga Pataki; no tenía idea de cómo llamarla. Por supuesto que habían empezado como enemigas pero dudaba que ese término se aplicara ahora; tampoco la llamaría una amiga por lo mucho que todavía discutían y peleaban; y en estos últimos meses se habían vuelto más cercanas así que tampoco podría considerarla sólo una simple compañera de clases…
"Quizá nuestra relación funciona en un nivel totalmente diferente… lo cual no debería extrañarme porque ella es casi una especie totalmente diferente." Angelica rió un poco mientras se cambiaba de ropa.
X- X- X- X
"Eres bastante buena para esto, Helga." Arnold alabó el talento de su novia para hacer muñecos de nieve; la chica, por supuesto, había usado a Arnold como modelo.
"Tengo algo de experiencia. Tu trabajo no está tan mal." Helga miró su propia efigie de nieve que Arnold había hecho tan sólo unos metros detrás ella. "Pero, o he ganado peso estos días, o usaste mucha nieve en las caderas."
"Eh… ¿eres tú después de una cena abundante?" Arnold se encogió de hombros; ante esta respuesta, Helga giró los ojos y soltó una risita.
"Sé que nunca me voy a acostumbrar a ver juntos a esos dos." Sid comentó mientras terminaba su propio muñeco de nieve como parte de otra de las tradiciones del grupo; hacer muñecos de nieve en el Campo Gerald, el lote baldío frente a la casa de Arnold donde todavía jugaban beisbol ocasionalmente si bien casi siempre cedían el espacio a los niños de la Primaria. Debido a la nevada nocturna, los adolescentes, todos ellos en ropa invernal, tenían bastante material para sus esculturas; a diferencia de Arnold y Helga, quienes hicieron de su respectivo muñeco una figura de su pareja, los demás decidieron hacer muñecos más tradicionales, excepto Phoebe, quien hizo un panda; Nadine, un escarabajo, y Curly, el cual hizo una escultura de Rhonda.
"Tengo que admitir que me agrada esta 'yo' de nieve." Rhonda comentó mientras miraba la detallada escultura que Curly estaba terminando.
"Sabía que te gustaría, mi adorada; después de todo, estoy familiarizado con cada centímetro de tu hermoso ser."
"Curly, vigila tus comentarios, ¿quieres? La gente puede malinterpretarlos, y aunque no soy una persona religiosa, creo que se vería muy mal que te asesinara unos días antes de celebrar el nacimiento de Jesús." Rhonda miró molesta a Curly, el cual sonrió nerviosamente mientras le daba los toques finales a su trabajo.
"¿Llamaste a Angelica para que se reuniera con nosotros, Lila?" Nadine le preguntó a la pelirroja, quien aún no terminaba su propio muñeco. Gracias al flash informativo de Hillwood, también conocido como el teléfono celular de Rhonda, todos estaban más que enterados acerca de la próxima partida de los Pickles un día después de que el padre de Angelica le avisara.
"Si; me dijo que llegaría un poco tarde porque su familia sigue empaquetando cosas." Lila suspiró. "No puedo creer que ya se vaya."
"Y yo no puedo creer que no se haya ido antes; se ha quedado casi cuatro meses y a mi se me hicieron como cuatro minutos… pero debajo del agua." Helga frunció el ceño.
"Helga, ¿por qué sigues con esa actitud? Ya todos sabemos que dejaste de odiar a Angelica desde hace mucho." Gerald comentó.
"Si, claro, Geraldo; por favor, Pickles y yo nunca vamos a ser amigas… compañeras, por supuesto; cómplices, quizá; pero amigas, lo dudo."
"Lo qué tú digas, Helga." Arnold giró los ojos, ganándose un puñetazo juguetón aunque algo fuerte en el hombro.
"Y tú no te pongas de su lado, Arnoldo; tengo una bola de nieve con tu nombre en ella." Helga y Arnold se sonrieron maliciosamente.
"No empieces algo que no puedas terminar, Helga." Arnold tomó algo de nieve del suelo.
"Piensa en lo que vas a hacer, Melenudo; el amor y las peleas de nieve son cosas separadas." Helga hizo lo mismo.
El resto del grupo, sonriendo y entrecerrando los ojos, imitó a la pareja; estaban acostumbrados a peleas masivas con bolas de nieve, y no era raro que Helga las empezara (y las terminara), usualmente arrojándole una buena a Arnold, algo que en el pasado la mayoría malentendió como una forma de agresión y ahora se revelaba como otra de las maneras en que la chica conseguía la atención del muchacho. Helga y Arnold se prepararon, esperando a que el otro lanzara la primera bola, cuando…
SPLAT! SPLAT! SPLAT! SPLAT!...
Arnold y Helga recibieron una bola en el rostro al mismo tiempo, y ellos no las lanzaron; lo mismo le pasó a Gerald, Stinky, Harold y Nadine. El grupo volteó para ver al atacante, quién resultó ser Angelica, la cual se reía de todos; el grupo entonces notó la catapulta improvisada al lado de la chica, hecha con un vagón rojo cargado de nieve y una pala, ambas contribuciones del Choco Niño, quién le había entregado todo a Angelica hacía menos de 30 minutos; la Pickles le había llamado por teléfono y en cuanto le dejó todo en su casa la chica terminó su pequeño proyecto en menos de 10 minutos, añadiendo cuerdas y poleas para hacer una catapulta funcional. Todos los Pickles tenían en común el hecho de ser muy creativos, y si bien Angelica no solía hacer tanto trabajo manual como sus primos o su tío, podía hacerlo cuando se lo proponía.
"Solía hacer estas catapultas para lanzar globos con agua cuando era una niña pequeña; ¡qué bueno que no he perdido el toque!" Angelica siguió riendo, ignorando las miradas molestas de sus compañeros, quienes poco a poco cambiaron a expresiones traviesas, incluso Lila.
"Helga, ¿quieres hacer los honores?" Arnold le dijo a su novia, la cual aclaró su garganta para una imitación mientras ella y todos a su alrededor volvían a hacer una bola de nieve.
"Por supuesto sabes que esto, ¡significa guerra!"
Angelica, jalando su vagón, apenas tuvo tiempo para cubrirse detrás de un auto estacionado, y aún así recibió un par de bolas en la espalda. La chica volvió a cargar la catapulta y lanzó otro ataque; esta vez, sus compañeros se cubrieron detrás de los muñecos de nieve; continuaron así por algunos minutos hasta que Angelica, sabiendo que estaba en desventaja numérica, decidió usar su mejor arma… su boca; la Pickles agarró un poco de nieve para lanzarla del modo usual y, notando que Harold, parcialmente oculto detrás de su muñeco, no estaba prestando atención porque se había agachado para recoger más nieve, le lanzó una bola justo en la mejilla.
"¡HEY!" Harold gritó, sorprendido y enojado por haber sido alcanzado por la bola; Angelica entonces miró a Sid y Stinky, quienes estaban detrás de Harold.
"¡Oye, Sid, cuida tu puntería! ¡Tienes que atinarme a mi, no al panzón!"
"¿Qué?" Harold, molesto, volteó a ver a Sid. "¡Estoy de tu lado, Tonto!"
"No, Harold, espera…"
SPLAT!
La bola de Harold le pegó a Sid justo en la nariz; Nadine, molesta, le lanzó una a Harold; el chico la evadió y le pegó a Patty en su lugar; la enorme muchacha no lo tomó por el lado amable y le lanzó nieve a Nadine; pronto, casi todos ignoraban a Angelica para atacarse entre ellos.
"Lo he dicho antes, y lo diré siempre; soy una genio." Angelica pensó en voz alta, mirando el desorden que había causado, sin notar a las personas que no se habían olvidado de ella.
"¡Mira hacia arriba, Pickles!"
Angelica volteó y puso cara de 'oh-oh' justo antes de que su cabeza terminara sepultada por la enorme cantidad de nieve que Arnold y Helga habían lanzado sobre la chica; en vez de hacer una bola normal, la pareja unió esfuerzos para hacer una enorme que sostuvieron entre ambos, y evadieron la pelea de nieve con mucho cuidado para no ser vistos y colocarse detrás de la Pickles. Arnold y Helga rieron y estrecharon sus manos mientras Angelica sacudía su cabeza y se quitaba la nieve antes de mirar a sus atacantes.
"¿Tú también, Arnold?"
"Disculpa, Angelica, pero tú empezaste; además, debo apoyar a Helga, ¿recuerdas?" Arnold señaló a la Pataki, la cual le sonrió afectuosamente.
"Qué dulce, Arnold… pero seguimos en una pelea de nieve." Helga sorprendió al chico con un puñado de nieve en la cara; la Pataki empezó a reírse mientras la mirada molesta de Angelica desaparecía.
"Y yo que pensé que ya no me podías sorprender." Arnold se limpió la nieve de la cara mientras Helga ponía una mano en su hombro, sin dejar de reírse.
"Si eso llegara a pasar te aburrirías de mi, y no quiero que eso pase nunca, Cabeza de Balón."
"Dudo que alguna vez llegues a aburrirme, Helga." Arnold y Helga estaban a punto de besarse cuando ella sintió algo helado en su espalda.
"¡AAAAAH! ¡CRIMINAL!" Helga casi rompió un récord de salto vertical, y su grito casi rompió unas ventanas, luego de que Angelica deslizara algo de nieve por debajo de su chaqueta. El grito incluso detuvo la pelea de nieve.
"¿Y dicen que yo soy ruidosa? Pataki, ese grito lo escucharon hasta los difuntos." Angelica rió. "Ya deberías saber que nunca debes darme la espalda."
"¡Y tú ya deberías saber que te puedo romper el coco que tienes por cabeza!" Helga saltó sobre Angelica; un momento después, ambas estaban rodando en el pavimento y en el suelo del Campo Gerald, forcejeando.
"Oh, por favor… ¿estas dos no pueden estar sin pelear?" Rhonda se palmeó la frente.
"Eh… Patty, creo que tú eres la que las debe separar." Gerald murmuró a la chica; ciertamente, nadie deseaba hacer eso, y Patty era la única con posibilidades reales de lograrlo sin perder una mano. Patty suspiró, se subió las mangas de su suéter y se preparó para intervenir pero Arnold la detuvo.
"No, déjalas continuar; creo que lo están disfrutando."
Al principio todos pensaron que Arnold había enloquecido (de hecho, algunos pensaban que ya lo había hecho desde que empezó a salir con Helga) pero entonces notaron que las rubias no se estaban haciendo daño en realidad; sólo se empujaban y jalaban mientras usaban la nieve como arma. Unos momentos después, todos estaban animando a las chicas y apoyando a su favorita personal; todo terminó cuando Helga acabó sobre Angelica, sosteniendo sobre su cabeza, con ambas manos, una bola de nieve del tamaño de un melón.
"Ahora si te voy a enfriar, Pickles." Helga sonrió maliciosa. Angelica tragó saliva y se puso pálida.
"¡Okay, okay, ya tuve suficiente! ¡Me rindo!"
"¿De verdad?"
"Si, en serio."
Helga tiró a un lado la bola de nieve y se levantó de un salto, levantando las manos en señal de victoria mientras todos le aplaudían.
"¡Le gané! ¡Finalmente le gané…!"
SPLAT!
Todos se quedaron helados; Angelica se había levantado y empujó a Helga contra el muñeco más cercano, que resultó ser el de Harold y Patty así que era el más grande, y ahora la Pataki estaba cubierta de nieve.
"Pickles…" Helga gruñó. "¡Dijiste que ya te habías rendido!"
"Sí… y ya te había dicho también que soy una mentirosa."
"Mentirosa, ladina, tramposa-a…a-a… ¡A-CHÚ!" Helga no pudo contener el estornudo.
"Salu…bridad te recoja. ¿Pañuelo?" Angelica sacó un pañuelo rojo brillante de su bolsillo y se lo ofreció a Helga; la Pataki seguía molesta pero giró los ojos y sonrió un momento después, aceptando la oferta, mientras los demás se reían de la escena… y cuanto Helga se limpió la nariz, ella y Angelica soltaron la carcajada también.
"Angelica…"
"¿Si, Helga?"
"Somos un par de lunáticas."
"No pluralices, Pataki."
"Muy bien… Angelica, eres una lunática."
Angelica dejó de reírse.
"Cara de Reno."
"Cerebro de Carbón."
"Orejas de Elfo."
"Niña Grinch."
"Disculpen." Las chicas dejaron de discutir y voltearon para ver a Patty enfrente de ellas, sosteniendo una gran bola de nieve en cada mano. "Saben, Harold y yo trabajamos mucho en ese muñeco."
"¡Fue su culpa!" Angelica y Helga se señalaron entre sí; entonces vieron que todos tenían una mirada traviesa y sostenían bolas de nieve igual que Patty.
"Huelo un complot." Helga murmuró a Angelica.
"Olvida lo que hueles; lo que vamos a sentir." Angelica respondió mientras Gerald coordinaba el ataque.
"Preparen… apunten… ¡NIEVE!"
SPLAT! SPLAT! SPLAT! SPLAT! SPLAT! SPLAT! SPLAT!..
X- X- X- X
"Deja que te ayude con eso, Pickles." Helga agarró una de las maletas de Angelica y la bajó del auto.
"Vaya, gracias, Pataki."
"Oye, entre más rápido te subas al avión, más rápido te largas."
Angelica giró los ojos pero no dijo nada y aceptó la ayuda de Helga mientras ella llevaba a Pelusa en su jaula de viaje. Los Pickles volverían a casa en avión junto con sus posesiones más personales mientras que el resto de sus cosas ya estaba en camino a California por una compañía de mudanzas; ya que la casa que habían rentado ya estaba amueblada, no era demasiado. Unos minutos después, todo el equipaje ya estaba documentado y enviado al avión, y la familia ya sólo debía esperar a que los llamaran a abordar, aprovechando este tiempo para despedirse de los que los acompañaron al aeropuerto.
Carlota y Drew charlaron con los padres de Rhonda y Helga (como Olga estaba todavía en la ciudad, Miriam estaba en su estado 'activo'): Olga estaba con ellos pero casi no habló, limitándose a cumplir con sus 'obligaciones de hija mayor'. Angelica, mientras tanto, se despedía del enorme grupo que había ido al aeropuerto sólo por ella.
"Los voy a extrañar, chicos." Angelica se despidió de Iggy, Lorenzo y Peapod, dándole un abrazo a cada uno antes de hacer lo mismo con Lila. "De nuevo, gracias por todo, Lila."
"Me alegra haberte podido ayudar, Angelica, y aprendí mucho durante tu estadía… probablemente porque te hice todas las tareas." Lila y Angelica soltaron una risita mientras que Helga giró los ojos y sonrió.
"¿La Señorita Perfecta está aprendiendo sarcasmo? Creo que esa es una señal del Apocalipsis."
"Espero verte pronto de nuevo, Angelica." Rhonda dijo mientras recibía su abrazo.
"Bueno, nuestros padres son socios, así que puedes contar con eso." Angelica contestó. "Claro que lo mismo se aplica a Pataki, pero bueno, incluso mis planes no son totalmente perfectos."
Rhonda y Angelica rieron un poco antes de que la rubia se moviera para dar y recibir más abrazos de Nadine, Eugene, Sheena, Sid, Stinky y Harold; cuando fue el turno de Patty, Angelica se detuvo y levantó una ceja.
"No me vas a estrujar, ¿verdad?"
"Dame ese abrazo o te regreso a California en dos aviones." Patty frunció el ceño; todos a su alrededor rieron mientras que la Pickles se encogió de hombros y finalmente abrazó a la grandullona. El Choco- Niño, quién también estaba ahí y, curiosamente, relativamente limpio, le pasó a Angelica una caja de chocolates.
"Espero que te gusten; voy a extrañarte. Eres la primera persona que me toma en serio cuando hablo de galletas de chocolate."
"Algunas cosas son muy importantes para ser ignoradas." Angelica aceptó la caja y le dio unas palmaditas en la cabeza al chico, el cual se ruborizó un poco. "Gracias, Cocoa-Adicto; tengo curiosidad de ver cuantos chocolates quedaron en la caja."
"La mayoría." El Choco-Niño admitió. Curly fue el siguiente, el cual le murmuró a Angelica al oído mientras se abrazaban.
"¿Todavía me vas a dar esas fotos de Rhonda en su ropa de Invierno?"
"Te las mando a tu correo electrónico en un par de días." Angelica respondió del mismo modo; aunque ya no le estuviera jugando bromas a Helga, no era mala idea conservar a Curly como aliado en caso necesario. Cuando se separaron, los abuelos de Arnold se aproximaron a la chica.
"Por favor, salúdame a tu abuelo, Angelica."
"Lo haré, Señor." Angelica asintió y estrechó la mano de Phil antes de hacer una respetuosa reverencia ante su sensei, la cual hizo lo mismo. "Gracias por las clases."
"Fue un placer, Avispa. Y espero que no dejes de entrenar."
"Me inscribiré en un buen 'dojo' después de las vacaciones, lo prometo." Angelica y Gertie se sonrieron una a la otra antes de que la Pickles se dirigiera a Phoebe y Gerald.
"Oye, Phoebe, ¿no te quedó un poco de esa cosa que da picazón? Me puede servir para un par de bromas."
"Lo siento, Angelica, pero destruí la formula y toda la solución que aún me quedaba." Phoebe se encogió de hombros.
"Y gracias a eso, el mundo es un lugar más seguro." Angelica giró los ojos antes de estrechar manos con Phoebe; luego, se hicieron una reverencia, y terminaron con un pequeño abrazo. "Cuídate mucho, Niña Vocabulario."
"Arigato, Angelica, y sayonara por ahora." Phoebe sonrió; la rubia hizo lo mismo antes de voltear a ver a Gerald.
"Es una buena chica, Gerald; mejor respétala y trátala bien, o Pataki no será la única dispuesta a colgarte de un astabandera."
"Yo ya le di el discurso de 'hermana suplente sobreprotectora', Pickles." Helga comentó. "Si le rompe el corazón, yo le rompo el cráneo."
"Genial; ahora tendré pesadillas con dos rubias en vez de una." Gerald meneó la cabeza antes de darle un pequeño abrazo a la Pickles. "Hasta luego, Angie."
"Lo mismo digo." Angelica entonces se aproximó a Arnold, con el cual compartió un abrazo bastante fuerte.
"Aprieten un poco más, y haré algo que justificará la seguridad en los aeropuertos." Helga fingió una mirada enojada. Arnold y Angelica rieron y dejaron de abrazarse.
"Y tú la aguantas… y dicen que Superman es el hombre de acero." Angelica señaló a Helga sin dejar de mirar a Arnold.
"Bueno, tengo debilidad por las caras bonitas, y si además de eso tiene una actitud interesante y una gran personalidad con un alma hermosa, no me puedo resistir." Arnold miró tiernamente a Helga, haciéndola ruborizar y que todos los demás rieran un poco.
"Y se supone que yo soy la de los poemas." Helga le dio a Arnold un pequeño beso en los labios, haciéndolo ruborizar también.
"Gracias por mantener el beso dentro del limite de los 3 minutos." Angelica giró los ojos. Entonces ella y Helga quedaron cara a cara.
"Entonces… eso fue todo." Helga rompió el silencio.
"Si; voy a dejarte en paz y tu vida volverá a la normalidad." Angelica se encogió de hombros. Helga no pudo evitar una leve sonrisa.
"No; normalmente, no era tan buena como ahora."
Las chicas se sonrieron una a la otra por unos momentos hasta que Angelica volvió a hablar.
"No vas a abrazarme, ¿verdad?"
"Uf, claro que no. Recuerda que yo no soy tan cursi como todos los demás." Helga se cruzó de brazos.
"¡Lo qué tu digas, Helga!" La Pataki saltó por la sorpresa de escuchar a todos sus compañeros haciendo un coro perfecto.
"Les recuerdo, Zopencos, que la que se va es Pickles, no yo, así que no me hagan enojar." Helga le dijo al grupo antes de voltear a ver a Angelica de nuevo. "Como sea, lo que te quería decir es que… bueno… quizá no eres tan mala como pensé… no, olvida eso; ¡eres peor!"
"Si soy así, ¿qué voy a hacer?" Angelica soltó una pequeña risa. "Pero ni siquiera yo podría irme sin darte un regalo de Navidad. Ya les di algo a los demás, con eso de que no voy a estar aquí para esas fechas y todo…"
Angelica sacó una pequeña caja de regalo de su bolsillo y se lo pasó a Helga, la cual sostuvo la caja con mucha precaución.
"¿No va a estallar y cubrirme la cara con alguna porquería?"
"¿Para qué? Tú ya tienes cara como si eso te hubiera pasado. Anda, ábrela."
Helga obedeció y abrió la caja mientras todos a su alrededor (excepto, obviamente, los 'adultos responsables') miraban con expectación, la cual fue reemplazada por confusión en un momento.
"¿Un silbato?" Helga miró el objeto y luego a Angelica.
"Te va a ser útil para tu nueva actividad extracurricular." Angelica explicó. "Hablé con el entrenador; como yo me voy, él necesita un nuevo asistente, y pensé que podría interesarte."
Helga, sorprendida, miró a Angelica mientras todos los demás sonrieron excepto Harold, quién palideció cuando se dio cuenta de lo que esto significaba.
"Voy a cambiarme al equipo de Basquetbol." Harold murmuró a Patty, quién no pudo evitar soltar una risita por el comentario.
"Sólo recuerda que Wolfgang sigue a cargo del equipo por el resto del año escolar; ah, y no seas suave con ellos. Estos chicos necesitan una mano fuerte y una voz de mando." Angelica instruyó a su reemplazo, la cual ya se veían emocionada con la idea.
"Pickles, junto a mi estilo, el tuyo va a parecer un paseo en el parque." Helga rió.
"Cuento con eso." Angelica cambió a su voz de entrenadora. "Tienes que ser ruda."
"Si." Helga contestó como un soldado.
"Debes ser dura."
"Si."
"Debes ser astuta."
"Si."
"Debes ser implacable."
"Si."
"Debes ser una burra para decir 'si' a todo."
"S… ¡si que estás loca si crees que voy a caer otra vez!" Helga gruñó mientras que los demás rieron y Angelica tronó los dedos.
"Rayos. Casi te atrapo con esa."
"Y no sé por qué siempre termino haciéndola del estúpido pato; tú eres la del ego gigantesco."
"Sí, pero tú eres la que escupe."
"¿Por qué no te vas ahora mientras todavía te medio tolero?" Helga frunció el ceño mientras Angelica sonreía nerviosamente; sus padres le hablaron en ese momento.
"Angelica, ya nos vamos."
"Okay, Mamá." Angelica contestó, suspirando aliviada. "Bueno, hora de irme; hasta luego, Pataki."
"Nos vemos, Pickles." Helga respondió en un tono amistoso y las rubias se despidieron chocando sus puños, como dos boxeadores antes de empezar a pelear; Angelica le había comentado que este era el saludo privado de sus amigos en California, muy similar al apretón de manos especial de Arnold y Gerald. Angelica fue con sus padres y empezó a alejarse con ellos mientras todos se despedían. Arnold se puso al lado de Helga y puso una mano en su hombro, animándola para hacer una despedida más digna.
"¡Oye, Angelica!" Helga elevó su voz para que la Pickles, quien ya estaba un poco retirada, pudiera oírla. "¡La próxima vez que me llames, es mejor que ya tengas novio, o voy a tomar el siguiente avión a California para desgreñarte con mis propias manos!"
"¡Es un trato, Helga!" Angelica respondió, feliz, mientras seguía alejándose y despidiéndose. "¡Cuídate, Peor Amiga!"
"¡Tú también, Mejor Enemiga!"
Helga soltó una pequeña risa antes de voltear a ver la sonriente cara de su novio; después de darle un besito, Helga volteó de nuevo para ver como la chica que le había causado tantos problemas, y, aún así, seguramente extrañaría, se perdía de vista.
