De antemano desearía disculparme por las faltas de ortografía del episodio pasado al igual de las que se puedan encontrar en este. Agradesco sus comentarios, etc.

A mi no me pertenece DGM, solo esta falsa historia de vampiros.


Esa noche, fue como una pesadilla para esos dos pueblerinos, ambos sintieron como la muerte se llevaba su alma no dejando rastros de ninguno de los dos. A la mañana siguiente, la mayoría de la gente se había enterado de lo sucedido, toda la gente rodeaba la cabaña en la cual había sucedido el temible asesinato. Allí no existía policía, si no que eran los cazadores de vampiros, la gente que solo sabía lidiar con este tipo de casos. Unos doctores llevaban en una camilla a un joven que se encontraba retorciéndose de dolor. Todos le miraban en medio y preocupación. Aun así estuviese gravemente herido y casi queriendo finalizar su vida, se preocupaba más por su querida hermana…la cual había sido secuestrada por temibles bestias.

Nadie le entendía, pelear por algo al final de su vida, olvidándose de el para poder salvar a alguien más. Por estar a cada momento forcejeando para escapar, los doctores tuvieron que atarlo para que se quedara quieto. Gruñía, gritaba el nombre de la chica…deseaba irse de allí en su búsqueda. Los cazadores le habían dicho que en casa no había ningún rastro de ella, que existía la pequeña posibilidad de que se haya quedado en casa de un compañero o que no haya regresado. Pero el lo negaba a cada momento, sabía que su hermana había sido secuestrada por ellos…aun así el hubiera estado tan débil esa noche para poder articulas alguna solo palabra, pudo ver claramente como su hermana salía corriendo del lugar tratando de salvar su vida. Pero cuando fue lanzado al piso nuevamente, no pudo ver nada.

Estaba seguro de que ella estaba bien, pero la cuestión era donde se encontraba. La respuesta era clara y lógica…con los vampiros…

-……-

Estaba despierta, pero sus ojos seguían cerrados. Quería abrirlos, pero su pesadez se lo impedía. Todo el cuerpo le dolía, incluso el hecho de respirar se le hacia algo molesto. Se preguntaba que si había muerto, si su vida por fin había dado fin en esta historia. Con esfuerzos y de mala gana, comenzó lentamente a abrir los ojos, no encontrando nada más que la pequeña luz de una vela. Se preguntaba si estaba sola, era lo que esperaba. Intento mover los brazos y manos, ninguna de las dos le respondían.

-A-a…- comenzó a balbucear palabras, intentando recuperar un poco de aire perdido. Dejo de moverse, únicamente dejando los ojos abiertos tratando de localizar el lugar en el que se encontraba. Era una habitación grande. Ella se fijo que estaba recostada sobre una gran cama que se le hacía muy cálida, esta calentaba su cuerpo ya que lo sentí muy frío, o era lo que pensaba. Se escucho un pequeño ruido, el abrir de una puerta dejando que luz se introdujera en esa oscura habitación. La chica no podía ver de quien se trataba, no quería toparse nuevamente con esa gente extraña. Su cuerpo, aun así ella no lo deseara, comenzó a temblar.

-Vaya vaya, parece que ya haz despertado- era una voz familiar, era la de aquel hombre. Quería tapar su cabeza y todas partes de su cuerpo con la sabana, pero no había movimiento alguno en su cuerpo; sentí como si estuviese paralizada.

Los pasos del muchacho sonaban, este se estaba acercando más y más a ella. No tardo mucho en llegar hasta donde estaba ella, sentándose a un costado sobre la cama. Sentía como su mirada estaba clavada en ella, como si estuviera examinando cada parte de su cuerpo en general.

-¿Por qué tiemblas, humano?- cuestiono, entrecerrando su ojo visible. La chica mordió su labio inferior apretando los ojos, temiendo a que algo malo pasara. Se percato de que tan fuerte que mordió su labio un pequeño chorro de sangre salía de este. El chico sonrió al oler la sangre de la menor, sintiendo ganas de poder devorarla.

-Si quieres seguir con vida, se te hez recomendado no hacer eso- sintió como si un peso mayor al de ella se encimaba en su cuerpo. La chica abrió los ojos ante ello, encontrándose frente a ella el ojo jade del vampiro. Se asusto. Este dio un pequeño salto, quitándose de ella ahora estado parado sobre el piso. Ella lo seguía con la mirada. Este volteó a verla, acercándosele y agachándose hasta estar a su altura. Con su mano, delicadamente quito la sangre embarrándose de sangre. Sonrió al sentir el contacto de los labios de la chica sobre su mano, pero después la retiro al finalizar de limpiar su sangre. Este puso su mano frente a su rostro, olfateando por un momento la sangre de la chica.

-Parece que el General tenía razón al final de todo- comenzó a hablar, sacando por un momento la lengua para saborear la sangre –Tú sangre tiene el mejor olor y sabor de cualquier humano- finalizo de hablar como de limpiar su mano.

-…- movía los labios queriendo articular palabras, pero seguía sin poder hablar.

-Tenía razón- se paró –Te vez más linda cuando tienes miedo en vez de cuando sonríes.

Nadie hablo, más que solo la chica sentía ganas de volver a dormir, seguía muy cansada y lo único que deseaba era recuperar las fuerzas perdidas.

-Duerme todo lo que quieras, princesa- dijo, antes de marcharse de la habitación para dejarla descansar en paz. Cerró la puerta detrás suyo, recargándose un momento en ella. Varios pensamientos invadían su mente, unos que ni valían la pena tener y otros que lo llenaban de un poco de preocupación; incluso el mismo se estaba preocupando. Últimamente las cosas habían estado muy raras, sobre todo las peleas de vampiros; sufriendo de las malditas traiciones por parte de los diferentes clanes. Sumido en sus pensamiento, jamás le vio llegar, pero al escuchar su voz este se despertó por completo.

-Lavi, ¿Cómo se encuentra Lenalee?- cuestiono el chico recién llegado. Este le sonrió como un niño pequeño.

-Está durmiendo, sigue algo débil por lo de ayer- el chico frente a el suspiro en alivio –Pero, sabes Allen, no había razón alguna para quitarle toda la sangre de su cuerpo.

-…- bajo la mirada, recordando lo que había hecho y sintiéndose cada vez más peor que antes. Pensó un momento, antes de reaccionar algo exaltado y mirar al chico de pelo rojo.

-Lavi, ¿mataste a Komui-san?

-¿A ese rarito de lentes?- se cuestiono un momento pesando en sus acciones pasadas –No, solo lo deje inconsciente, pero hice como que sí para que la princesa se asustara.

-¿Princesa?- le comenzó a mirar raro.

-No se me ocurrió alguna otra forma de llamarle, aparte que le queda bien ese sobre nombre.

Quedaron en silencio, no se les ocurría alguna otra cosa que decir. Allen miro abajo, topándose con la mano del chico que tenía un extraño color rojo y que propagaba una dulce aroma.

-¿Así que…?- seguía con la mirada baja, pero su voz sonaba algo tétrica.

-¿Qué sucede, Allen?-

-Yo ya no soy el único vampiro que ha probado su sangre sin antes el permiso del General- el peli rojo quedo callado. Ante ese acto era como si estuviese dando a entender que lo había hecho y no se arrepentía de sus actos.

Allen camino un poco más, hasta llegar a la puerta y recargarse sobre esta al igual que el chico.

-Sabes…creo que cometí el peor error de mí vida al comentarle al General sobre ella.

-Che, creo que ahora en adelante debes de quedarte más aquí en el cuartel que afuera con los humanos.

-¿Por qué?

-Poco después de que le comentaste al General, comenzaron a salir rumores de que los otros clanes también habían descubierto a alguien con la mejor sangre- el chico de pelo rojo poso ambos brazos detrás de su cabeza para después progresar con el relato –El General no le había hallado ningún interés en la Princesa hasta ese momento, por eso salió la misión; y ya que él sabía que ella era tú amiga, podríamos usarte para poder capturarla. Pero te aseguro que mientras esté aquí y nadie aparte de nosotros dos quiera tomar de su sangre ella estará viva y en perfectas condiciones.

Allen se sintió feliz al escuchar todo eso por parte de su amigo, ahora sentía como poco a poco la culpa se iba alejando de su corazón. Si todo lo malo que había hecho le brindaría seguridad a su querida amiga, el sería uno de los hombres más felices del planeta.

-Será mejor ir a buscar a Miranda-san al igual que a Anita-san para avisarles que la chica ya esta consciente y que ya pueden venir a verla- dijo Lavi parándose normal y dirigiéndole una sonrisa al chico para que este ya pudiese calmarse.

-Sí, tienes razón.

Allí ambos se fueron, dejando la puerta de su princesa desprotegida…

Dentro de la habitación, ella ya hacia despierta, sentada en la cama. Había escuchado a la perfección la plática de ambos jóvenes percatándose de que no eran tan malos como ella creía. El chico de pelo rojo, al cual odio y temió desde la primera vez que lo vio, lo había juzgado antes de tiempo; pero eso no quitaba el hecho de que algunas veces podría ser muy aterrador. Por un momento, a su mente regreso la escena en la cual Allen había bebido de su sangre, recordando que ella le había perdonado su acto, y ahora se daba cuenta de que había hecho lo correcto. Igual, al recordar lo de sus colmillo, se asusto un poco. Ya que a su cuerpo había regresado la energía, con una de sus manos la poso sobre la mordida anterior, percatándose que tenía una pequeña venda que cubría los hoyos de los dientes.

-¿Vampiros, eh?- murmuro para sí misma. ¿Qué podría sentir al estar en una situación como estas? Realmente no sentía nada, solo una pequeña tranquilidad. Podía ser verdad que al principio le temía a todo, pero una vez sabiendo la verdad ya no sabía en qué pensar o sentir. De ahora en adelante iba a ser una vida muy difícil, en la cual a cada momento se estaría disputando entre la vida y la muerte; entregar o perder sangre para vivir. Así no era como ella tenía planeado su futuro, ahora se daba cuenta de que todos sus sueños fueron tirados por la borda. Una pequeña lágrima recorrió su mejilla izquierda ante ese pensar.

De ahora en adelante, si es que deseaba poder ver nuevamente a su hermano, debía ser fuerte y sobre pasar cada prueba que este frente a su camino. Iba a ser todo lo posible para no mal gastar su vida, iba a ser las cosas tal y como una vez Allen le había dicho…

-"Mira hacia adelante y nunca dejes de caminar"- dijo, embozando una sonrisa. Su mano que con anterioridad estaba en su cuello, fue pasando hacia su mejilla para poder secar esa rebelde lágrima, tratando de recuperarse lo mejor y ya no sentirse tan débil en esta situación.

Era el comienzo de una nueva vida…un nuevo futuro…una batalla para poder sobrevivir…era el momento para dejar las tristezas atrás y sonreír como siempre lo hacía no importando la situación. Eso era todo lo que ella podía pensar y sentir en esos momentos y dichos pensamientos…le hacían tener más valentía que antes.

Se sonrió para ella misma, abrazando su cuerpo. De un momento para otro, una risa se escucho dentro de la habitación, asustando a la chica por completo.

-Me gusta tu forma de pensar, es como la de una verdadera mujer- era la de un hombre, una voz desconocida para ella.

-¿Quién está allí?- miraba hacia la oscuridad, hacia dónde esa voz había provenido.

-Lamento mis malos modales, con gusto me presentaré ahora- la voz se hacía más y más cerca, dándole a entender que salía de la oscuridad –Gusto mi hermosa Lenalee, mi nombre es Cross Marian, también conocido como el General Cross- hizo una reverencia, mostrando formalidad y aspecto caballeroso ante la chica. Esta no pudo evitar asombrarse por su forma de actuar, era casi idéntica a la de un humano verdadero.

-¿General Cros?...- murmuro viéndolo fijamente –El gusto es mío, me llamo Lenalee Lee.

-Lo sé, mi estúpido aprendiz me ha contado muchas cosas interesantes sobre ti.

Lenalee volteo a verlo los ojos, sintiéndose por un momento. Sintió como si esos ojos carmesíes le habían robado el alma de un momento a otro. Este no puedo evitar sonreír. Lenalee, desde el momento en el cual conoció a todos estos vampiros, siempre puede notar en sus rostros una sonrisa al apenas verla con miedo, petrificada o con tristeza; por un momento el pensamiento de que ella era solo como un juguete para ellos llego a cruzar en su mente.

El General comenzaba a acercársele a la chica, dándose cuenta de que esta no podía moverse y que tenía apenas las pequeñas fuerzas de poder respirar. Ya se encontraba a un costado de la cama de la chica. Tomó a la chica de su mentón, haciéndola levantar un poco la mirada y para que el pudiese admirar un poco más su refinado rostro.

-Mis pensamientos resultaron correctos al final.

-¿A-a que se refiere?- se estaba sonrojando. No lo sabía, pero estos vampiros causaban nuevas emocionas las cuales ella con anterioridad jamás creyó poder sentir.

-Por como mi estúpido aprendiz te describía, jamás creí que fueras tan hermosa en persona y te vez mucho más bella con ese sonrojo- se fue acercando más y más a ella. Esta deseaba alejarse, salir corriendo en busca de Allen para que le protegiese de este hombre pervertido, pero seguía sin moverse, ni siquiera sus ojos dejaban de fijarse en los de él. –Desearía poder contenerme, pero tu belleza me aclama por querer beber tu sangre.

Esa última oración logro que la chica sintiese algo de miedo. Creyó haberse dicho a si misma y aclararse de que dejaría de sentir miedo…pero era inevitable. Como pudo, bajo un poco la mirada hacia la boca de Cross, para fijarse que este la tenía medio abierta y que unos blancos y relucientes colmillos se mostraran. Rogaba por un milagro, algo que evitará que otra persona bebiese de ella.

Este ya se encontraba respirando sobre su cuello. Lenalee abrió por completo los ojos del susto.

-Ya que mi estúpido aprendiz y su amigo han probado de tu sagrada sangre, creo que ahora ha llegado mi turno…para saborearte- y tal como lo dijo, eso comenzó a hacer. Con su lengua, fue lamiendo la parte en la cual sus colmillos serían clavados, saboreando por unos instantes la blanca piel de su presa.

-N-no…por…favor- mustió. Cross se alegro al escuchar a la chica con esa voz, dándole más y más ganas de tomar de ella. Se separó un momento de su cuello, abriendo la boca para ahora poder encajarle lo menos doloroso posible sus colmillos…

-¡DETENTE!- una voz grito, lanzando un gran libro sobre la cara de Cross; impidiendo el acto tanto deseado por el herido. Lenalee, al ser soltada por el General, sintió como si su alma regresase al igual que la movilidad de su cuerpo; no lo pensó y se volvió a tirar sobre la cama.

-¡¿COMO SE ATREVE MAESTRO PERVERTIDO?!- el chico seguía gritándole, pero esta vez mostrando un poco más de rudeza al tomarlo del cuello de la playera y comenzándolo a sacudir.

-¿Te encuentras bien, princesa?- había llegado Lavi. Este apenas Cross se alejo de la escena o de la chica fue a con ella al ver su estado. Lenalee se sentó nuevamente, tratando de calmarse y hacer como si nada hubiese pasado.

-Sí, gracias- dijo –Por cierto, Lavi…

-¿Qué ocurre, el pervertido te hizo algo?- la miro. Esta negó con la cabeza. -¿Entonces qué sucede?

-Lamento mi comportamiento anterior, ahora que se la verdad ya no te tengo más miedo- le dedico una sonrisa especial, una que mostraba algo de arrepentimiento. Al ver tal acto, desvió la mirada.

-Ya te dije una vez y esta será la última vez que lo repetiré, eres más linda cuando tienes miedo, cuando sonríes me das algo de pena.

-No importa si no te agrada mi sonrisa, así soy yo, ¿no es verdad, Allen-kun?- ahora volteó a ver al peli blanco, el cual se encontraba sosteniendo una disputa contra su maestro.

-¿Mande?- se distrajo un momento. Cross encontró eso como una gran oportunidad para quitarse al chico de encima y poder darle un golpe. Este salió volando estrellándose contra la pared, para el final salir escupiendo algo de sangre.

-¡Allen-kun!- grito algo asustada. El chico solo le sonrió.

-Está todo bien Lenalee, esto no es nada.

-¡Aprendiz idiota! ¡¿A que vino toda esta pelea?!- grito algo enfurecido.

-Tratabas de hacerle daño a Lenalee bebiendo de su sangre- se paró, limpiando la sangre de su boca.

Ambos siguieron con su disputa, mientras que la chica de pelo verde estaba solo limitada a observar toda la escena; lo mismo era con Lavi.

Se sentía en algo asombrada, eso era todo. Pensaba que los vampiros sostenían una vida mucho más diferente que a los humanos, pero su forma de actuar y comportarse eran como los de unos humanos cualquiera. Allí se percato de que…Allen nunca le había mentido, el nunca actuaba como uno, si no que se comportaba normal. Ahora se daba cuenta de que Allen era un gran amigo y una gran persona en la cual se puede confiar.

-……-

En un lugar del sur, escondido entre las montañas…

Se había convocado una gran reunión, entre generales y capitanes de escuadrones. Discutían un tema, uno que se podría considerar importante por la seriedad que cada persona demostraba.

-Entonces, den sus opiniones- anunció un señor de pelo gris algo revuelto que usaba lentes rojos. Los presentes se quedaron por un momento pensando en que decir, algo que les pueda servir para poder desatar la siguiente guerra entre vampiros.

-¿No sería buena idea enviar a alguien que se infiltre en la Orden del Norte?- sugirió un chico de pelo amarillo con aspecto chino. Se discutió un poco entre los presentes esa idea, antes de salir con otra mejor respuesta.

-Eso es inútil- una voz fría anuncio –La mejor forma de conseguir ese tesoro es matando.

Sí, esa era una gran idea. Fue el mayor pensamiento entre la gente de alrededor. Unos consejeros del peli gris le dieron ventajas y desventajas, dándole las mejores opiniones para poder aceptar o denegar la idea ofrecida. Ya había sido decidido.

-Así será- anunció. El chico de la voz fría sonrió en malicia, imaginándose toda la sangre y escenas de muerte y diversión que todo esto podrían causarle. –Kanda, tu grupo será el encargado en llevar esta misión a cabo junto con Marie, ¿entendido?

-Sí, General Tiedoll- ambos chicos mencionados hablaron al unisón.

-Bien, con esto la reunión ha finalizado. Por favor Kanda y Marie permanecer aquí.

La demás gente salió de la habitación, solo dejando a tres personas dentro.

-¿Ya saben de qué trata la misión, cierto?

-Sí

-Ir a la Orden del Norte en busca de la humana Lenalee Lee y traerla aquí con…vida.

-Bien, esta noche prepararemos las estrategias y todo lo que se necesite para ganar…ya que en esta misión, no se permiten los fracasos o errores…

Todo se estaba poniendo en marcha en la Orden del Sur, planeando una de las más sádicas batallas para poder obtener ese gran tesoro. Una simple humana. En los años pasados, durante la primera guerra, ocurrió algo similar a todo este escándalo, causando la muerte de millones de personas por culpa del egoísmo. Esto es otra historia, un pasado irreverente, ahora estamos relatando el presente, una nueva continuación en la cual todos los ya enterados esperaban una nueva salvación.

¿Por qué tanto el anhelo? ¿Por qué tanto el deseo de poseer algo o alguien tan simple? ¿Por qué tanto sacrificio por la salvación de una sola vida? Son vampiros y como tales a ellos solo le importaban la seguridad de su gente…la muerte para los asquerosos humanos. ¿Así de simple eran las cosas?

-…- Tiedoll guardo silencio, recargando su espalda contra su silla. Pensando en alguna nueva táctica o estrategia de pelea o infiltración. De un momento a otro, sus ojos gríseos se posaron sobre el chico japonés, mostrando una sonrisa.

-Kanda- le llamó. Este abrió solo un ojo, no dándole mucha importancia a lo que le iba a decir –Ya que tu eres un comandante nuevo, los de la Orden del Norte no te conocen todavía…podrías ser de mucha utilidad para acercárteles y capturar a la chica.

-Entiendo, General Tiedoll.

-…..-

En uno de los mejores hospitales del pueblo de Londres ya hacía el joven que había sido atacado la noche pasada. Andaba despierto, pero su mirada estaba muerta, al igual que su alma. ¿Cómo podría superar esto? ¿Cómo puedo permitir que se llevaran a su hermana? ¡¿Cómo no pudo darse cuenta desde un principio que ese chico era un vampiro?! ¿Por qué las cosas se le hacían ahora tan complicadas?

-L-lenalee- trato de levantar a una mano hacia el techo, pero no pudo. Aun así no le hubiesen matado, más de la mitad de su sangre había sido perdida y sus fuerzas se habían extinguido. ¿Y sus fuerzas de vivir? Estas seguían, estas nunca iban a desaparecer hasta el momento en el cual pudiese rescatar a su hermana. Como hermano mayor, era su deber proteger a la pequeña, era la regla de la hermandad.

……………

Dos reinos que están a puntos de desatar una nueva batalla, los humanos al sentir esa traición de estos serían capaces de romper el pacto y levantar armas contra ellos. Esto es apenas el comienzo, ¿pero como llegaría todo esto a terminar? ¿Vampiros contra humanos, eh? Solo por la salvación de una sola persona, ¿ahora qué más se podría esperar de ellos? Ante estos momentos, nos hemos de percatar que los humanos, solo deseamos convocar a los sagrados dioses de la muerte para que finalizan pronto con sus vidas, no esperando nada más que salvación. Lo mismo eran con ellos, no les importaba nada más que satisfacer su sed, ver como la gente llora la sangre que ellos tanto aman; como las nubes sueltan lluvias de sangre mientras que su luna roja los convoca.

Ante esta situación…cada ser desearía estar equivocado por primera vez para evitar tales desgracias. Somos simples…con los más grandes deseos de revivir el pasado.


Este ha sido el final del segundo capitulo, espero no haberles decepcionado. Si hubo algún cambio de redacción favor de hacermelo notar y haré lo posible por corregirlo lo antes posible. Como me he sentido algo inspirada y he sentido que esta historia todavía tiene esperanza, trataré de subir a más tardar espisodios los días: Lunes o Jueves. Los otros días puede que llegue a estar algo ocupada con problemas escolare pero aprovechare mi tiempo libre para seguir escribiendo.