Sí, yo sé, casi un mes después, y lo siento, pero les juro que me quede sin un gramo de inspiración T.T me costó mucho, pero después de mucho pensar y pensar, y seguir pensado logre hacer la continuación y espero que el siguiente capítulo no tarde más de dos semanas, espero que no. Bien, sin más disculpas, ahora sí, al capítulo. Disfruten X3!!!
Capítulo 8: My Sweet Revenge
Entró al salón con aires de superioridad; vio a los lados y encontró exactamente a quien estaba buscando. Se acercó y le lanzó una mirada muy intimidante.
-Knuckles...¿sucede algo?- preguntó desconcertado Tails.
-¿Esta cosa tiene un micrófono o algo así?- dijo el equidna viendo la consola de DJ.
-Sí, claro por...
-Bien, que necesito dar un mensaje.
Le arrebató el micrófono de las manos a Tails y se situó en un lugar donde todos pudieran verle.
-Me prestan su atención por favor- dijo con micrófono en mano- Tengo un anuncio que hacer.
Todos callaron al escuchar a Knuckles hablar. Rouge, quien se encontraba en el fondo del salón, se acercó algo extrañada al verlo en el centro del lugar, llamando la atención de todo el mundo.
-La fiesta de hoy, es debido al día de San Valentín; una celebración para tontos enamorados e imbéciles que dicen que se aman, para eso es este día-
-Knuckles, ¿qué haces?- susurró Tails.
-Y todo se ve perfecto hasta que personas egoístas y sin sentimientos vienen para arruinarlo todo, para burlarse de los sentimientos de los demás.
-¿De qué rayos estás hablando?- preguntó Rouge.
-No lo averiguas aún Rouge, ¡Por seres como tú seres como Amy terminan con el corazón roto! Jugaste con ella y también quisiste jugar conmigo, pero lamento informarte que no me veras la cara de estúpido, no de nuevo Rouge. Así que todos, ¡Feliz Día de los Enamorados!- dijo por último soltando el micrófono, haciendo que éste caiga al suelo.
Todos se quedaron atónitos al escuchar esas palabras, incluyendo a Rouge que no entendía de qué estaba hablando. Knuckles se dirigió a la salida con esa mirada llena de rencor, perseguido por Rouge.
-Knuckles espe...-
-Si te vuelvo a ver cerca de mi esmeralda de nuevo... no responderé por mis actos- amenazó.
Quedó en shock, sin poder mover músculo alguno, no entendía qué era lo que le sucedía, hasta que ese reto pasó por su cabeza, y entonces la pregunta fue: ¿Cómo se enteró él de eso?
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Los primeros rayos de sol empezaron a alumbrar el nuevo día, la brisa de aquella mañana golpeaba levemente su rostro y un suspiro fue arrebatado de su ser. "...Una semana ya..." susurró al viento, quien parecía ser su confidente de secretos. La eriza, que se encontraba en el balcón de su habitación, miraba fijamente al horizonte, esperando que con ese día nuevo el dolor de su corazón disminuyera un poco, para así volver hacer lo mismo mañana, y algún día poder sacarlo de su memoria para siempre.
Se alistó como todos los días y se preparó para comer algo. Después de esa noche, no lo había vuelto a ver, y talvez era lo mejor, pero... lo extrañaba. Era tonto cómo alguien puede anhelar tanto el aroma de alguien, como anhelar el palpitar de su corazón.
Salió a caminar un poco, y como siempre, evadía ir al bosque por miedo de encontrarlo, por miedo de quebrarse nuevamente; por aquellos recuerdos que venían a su mente, uno tras otro sin ella poderlo detener... por aquella sonrisa.
-...Basta Amy, deja de pensar en eso y piensa en algo más positivo- dijo para sí, con su mirada en el suelo.
Y de pronto vio algo mojar la tierra a sus pies, al principio pensó que la lluvia se avecinaba, pero al ver al firmamento notó que no habían nubes grises y de nuevo vio cómo otra gota caía a sus pies; puso una mano en su mejilla y luego vio su guante mojado con pequeñas gotas saladas...
-Estoy... llorando, de nuevo...
Parecían que las lágrimas brotaban a voluntad propia; y sus ojos se nublaron y su garganta se cerró, y de nuevo la desolación se apoderó de ella. El día perdió su brillo y las flores su perfume, y sin saberlo, se hacía la misma pregunta nuevamente.
-...¿Por qué a mí, Shadow?
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La noche cayó sin él poderlo evitar, y viendo a la luna, que resplandecía en lo alto, dio un suspiro profundo. Vio la hermosa gema que resplandecía a la par de él queriendo opacar a la luna, y en ella pudo ver los ojos esmeralda de ella, ver esa sonrisa arrogante y ese mirada seductora.
-Al menos... nadie me molestará de nuevo.
Un ruido en la lejanía hizo que el guardián se pusiera alerta. Rodeado por la oscuridad y la espesura de la selva no supo que esperar, hasta que vio una silueta atravesar el oscuro cielo.
-...No puede ser- musitó.
Vio de nuevo a esa chica murciélago vestida con esas ropas negras, que cubrían todo su cuerpo, exceptuando sus ojos. Se dirigió a toda velocidad al altar donde lanzó un ataque con una de sus sorprendentes patadas, lanzando al guardián a varios metros de distancia; cayendo bruscamente al suelo.
Se levantó con pesadez viendo venir otra envestida por parte de la chica murciélago. Se movió rápidamente a un lado escuchando como la tierra se agrietaba y hundía por el impacto que ella había causado.
-¡¿Qué rayos crees que haces?!- preguntó el equidna poniéndose en posición de combate.
La chica murciélago, sin embargo, no respondió nada ante la pregunta y de nuevo alzó vuelo, dirigiéndose a todo velocidad hacia el guardián, que esta vez, no fue sorprendido por el ataque. Knuckles sujeta la pierna de Rouge, para luego lanzarla contra la base de roca y granito, el altar de la esmeralda. Ella cae abruptamente, pero logra levantarse, aunque algo adolorida.
-¡Te lo advertí!- dijo corriendo hacia ella.
De nuevo alzó el vuelo logrando evadir el ataque. Knuckles, quien golpea el altar, trepa la pared de granito y salta hacia donde ella está logrando dar un puñetazo asertivo y haciéndola caer contra la tierra fuertemente. Intenta levantarse nuevamente, pero le es muy difícil; estira sus alas, pero una de ellas quedó muy herida por el impacto como para poder volar. El equidna se dirige hacia a ella con el puño levantado, pero al dar el golpe no puede concluir con su ataque, si lo hiciese sería fatal para ella. Knuckles queda con un puño levantado donde yacía Rouge.
-¡Vamos!, ¡Hazlo de una vez por todas!- gritó ella.
Su expresión fue de asombro al escuchar sus palabras ¿quería que la lastimara?
-Pensé que dijiste que no te harías responsable de tus actos ¡Hazlo!- dijo con sus ojos llenos de lágrimas.
-¿Qué pretendes ahora? ¿Otro engaño?
-Yo no te he engañado...- respondió más calmada.
-¡Y que me dices de la apuesta!
-No sabes de lo que estás hablando- dijo seriamente.
-¡Shadow le rompió el corazón a Amy por una apuesta que tú hiciste con él!
-Ese problema le concierne a Shadow, no a mí.
-Me vas a decir ahora que tú no hiciste una apuesta con él con las mismas condiciones.
-No, yo no he dicho eso.
-Vete- dijo por fin, dándole la espalda.
-Lo hice porque... talvez, era la única manera de poder acercarme a ti- dijo desviando la mirada.
-¿Acercarte a mí?- inquirió confundido.
-¡Sabes, sí tú no fueras tan complicado nunca hubiera aceptado esa maldita apuesta!
-¡¿Mi culpa?!
-¡Sí!, ¡Era la única forma de obligarme a insistirte que fueras conmigo!
-No tenías que hacer una apuesta para....
-¡Tú jamás me hubieras pedido ir contigo!
-Eso no lo sabes...
-Tú mismo me lo dijiste ¿recuerdas?- dijo más tranquila.
-"-¡¿Qué te parece tan gracioso?!- dijo molesta -Es el hecho de que pensarás que yo desearía ir contigo a algún lado-" ...Pues tampoco es fácil hablar contigo, eres demasiado egocéntrica.
-Acéptalo, eso es lo que te gusta de mí- dijo con una sonrisa algo triste –Nunca me interesó realmente lo que ganaría si lograba cumplir el reto. Si podía hacer que el reto sucediera, sería más que beneficioso. Sería el perfecto premio...
Un silencio invadió el lugar. Ninguno de los dos se dirigieron mirada alguna. Él no sabía que pensar, ¿Debía creerle?, ¿Debía ignorarla?, ¿Qué debía hacer?. Ella dio un suspiro, demasiado leve para ser notado; no tenía caso. Intentó ponerse de pie, pero cayó rápidamente al suelo.
-No importa...- susurró levemente –Me iré-
-...No puedes volar- dijo únicamente.
-¿Te importa?
-Sí...
La mirada de él quedó fija en el firmamento. Ella tenía un punto a su favor, lo que le haya pasado a Amy por culpa de Shadow, no era asunto de ella, pero lo mismo le pudo pasar a él.
-¿Qué deseas entonces?
El silencio llegó de nuevo. Él no lo sabía, necesitaba pensarlo, sin embargo, si le decía que se fuera, ella no regresaría.
-...Quédate. Una vez que tus heridas sanen, vete- dijo sin más.
-Lo siento, pero no
-¡¿De qué hablas?!, ¡No puedes volar!
-Sólo me quedaré si tú así lo deseas, de lo contrario no pienso hacerlo- dijo decidida -Nos vemos.
Se paró con algo de dificultad, pero firme. No pensaba quedarse en lugar en donde no la querían o sólo molestaba. Vio sus alas y a pesar de que sería doloroso, volaría, se iría de ahí sin importar qué. Estiró sus alas sintiendo un dolor punzante recorrer su cuerpo y una expresión de dolor se hizo presente. Rouge empezó a aletear para, así, poder alzar vuelo.
-¡No!- escuchó gritar.
-¡¿Qué?!- preguntó pesadamente, volteándolo a ver molesta.
-No...- intentó decir -....No quiero que te vayas...- susurró.
-¿Por qué?
-Porque... porque te quiero aquí, conmigo.
Plegó sus alas nuevamente y lo vio intrigada. Knuckles desvió la mirada, sentía cómo sus mejillas se sonrojaban rápidamente. Rouge esbozó un dulce sonrisa y se acercó lentamente a él.
-Knuckles...- llamó ella.
La vio nuevamente, aún algo sonrojado, haciéndola reír en lo bajo. Tocó su mejilla suavemente, para después golpearlo fuertemente en la cabeza.
-¡¿Qué rayos sucede contigo?!
-Eso fue por tardarte demasiado en decirme eso.
-¡Y dices que no eres complicada!- gritó molesto.
-Por eso te gusto- replicó con un guiño.
Ambos se vieron a los ojos, sin poder evitar sonreír. Se acercaron lentamente hasta que la distancia entre ellos se desvaneció por completo, dejando sólo a luna ser testigo de lo que pasaba frente a ella.
Gracias a todos por sus reviews y lamento mucho la exagerada tardanza. Bien, esta vez si es seguro, el gran final de DaRk LoVe, Capítulo 10, no se lo pierdan XD!!!
