De nuevo yo. De nuevo el disclaimer: Los personajes como Harry Potter, Hermione Granger o los miembros de la familia Weasley, no son míos, le pertenecen a J. K. Rowling. Hago esto por diversión, no para ganar dinero.


Ojos verdes, ojos tiernos

"¿Quieres pasar?" se hizo a un lado para dejar espacio en la puerta.

"Sí, gracias" respiró hondo, intentando que eso le diera tranquilidad y caminó por el pasillo que llevaba a la sala. Echó una mirada a la pared y vio que su suposición había sido correcta "Quitaste el cuadro de la señora Black."

"Sí, finalmente me pude deshacer de él"

"¿Cómo lo lograste?" preguntó con curiosidad.

"Cuando vine a vivir aquí y estaba quitando todas las cosas, otro de los cuadros me dijo el hechizo que habían utilizado para pegarlo a la pared a cambio de que no lo tirara a él"

"¿Y conservaste ese cuadro?"

"Sí, pero en un lugar diferente: el ático" dijo con una mueca de burla. Luego se puso serio de nuevo "Pero no creo que hayas venido aquí para preguntar por la señora Black ¿o sí? ¿Es que querías el cuadro para decorar tu hotel? Si es así, lo siento, lo quemé tan pronto lo despegué de la pared"

Después del minuto de relajación que le brindó hablar de tonterías, la espalda de ella se volvió a poner tensa "No, no quiero el cuadro, gracias. Vengo a hablar de otra cosa"

"¿Es Joy? ¿Está bien?" frunció el entrecejo cuando la vio tensa.

"Ella está bien. Es que quiero pedirte un favor…"

"Siéntate" le ofreció y apareció dos tazas de té "Dime"

Se sentó y antes de hablar se removió en su asiento, tratando de ponerse cómoda "Bueno, tú sabes que vivimos en Francia hasta que ella cumplió cuatro años y…" hizo un pausa para tomar valor de nuevo, lo que él aprovechó para hablar.

"Quieres volver a Francia…"

"No" se apresuró a decir "Yo tengo la posada aquí, no me quiero ir. Pero Joy quiere ir a estudiar a Beauxbatons y yo quiero darle esa oportunidad" él asintió, poniendo atención e invitándola a que siguiera hablando "pero tengo un pequeño problema. Acabo de comprar la posada y sigo pagando la hipoteca. Deja buenas ganancias, pero realmente me queda poco dinero que ahorrar porque tengo que reinvertirlo casi todo. No tengo dinero para pagar la escuela"

"Faltan dos años para que ella tenga que ir a la escuela, apenas tiene nueve" le indicó Harry, sin entender muy bien.

"Sí, es lo que yo había tomado en cuenta cuando gasté casi todo mi dinero en la posada, pero el sistema en Beauxbatons parece ser diferente. Reciben a los estudiantes que viven en el mundo muggle desde dos años antes para habituarlos al mundo mágico" explicó.

Harry se quedó callado unos segundos, procesando la información.

"¿Quieres decir que ella no sabe nada de magia? ¿La separaste completamente de nuestro mundo, de lo que realmente somos? Todos estos años he pensado que ella sabe la verdad" empezaba a sonar un poco molesto.

"Sí sabe de magia, sabe que es bruja, que yo soy bruja y que tú eres mago. Sabe que existe una sociedad aparte, con leyes y formas de vivir diferentes. Simplemente no ha tenido el contacto directo con todo eso… Me parece que no estás muy contento"

"Pues no, no lo estoy. Me estás diciendo que nuestra hija apenas tiene idea de lo que es en realidad la vida que realmente debería llevar desde un principio. ¡Eso es lo que pasa por habértela llevado aparte!" terminó por explotar.

"¿Me vas a gritar de nuevo?" respondió ella, poniéndose a la defensiva "Así fue como la empecé a criar cuando me fui de Inglaterra por que era menos probable que nos rastrearan en el mundo muggle, tal como lo hicieron contigo"

"Con la diferencia de que mis dos padres estaban muertos"

"No empecemos de nuevo, por favor" pidió, reconociendo que en eso él tenía razón. "¿Puedes prestarme el dinero o no? Si lo haces, yo te lo pagaré poco a poco"

"Sí puedo darles el dinero, es para mi hija, después de todo. Y no hay necesidad de que lo pagues, déjame hacer por lo menos eso por ella" le dijo, con una sonrisa. Esa sonrisa.

"Sé que lo extrañas, a mí también me duele que se haya ido. Pero no he perdido la esperanza de que cuando esto termine lo volveremos a ver" le dijo, abrazándola.

"Lo extraño, pero no por las razones que tú piensas. Lo quiero, pero no lo amo. Ron y yo simplemente no estamos hechos el uno para el otro" confesó con la cara aún escondida en su pecho

Él le levantó la cara con un dedo y le regaló esa sonrisa tan bella que ya raramente le veía. La preocupación de la guerra y de encontrar los demás horcruxes ya apenas lo dejaba respirar.

"Vamos a tener que darle muchas explicaciones a él y a Ginny cuando esta guerra termine" le dijo él, aún sonriendo, antes de besarla.

Así había empezado todo, después de aquella sonrisa, aquel primer beso, compartir la carga de aquella guerra. El compañerismo de antes, la amistad y la complicidad era muy fuerte, simplemente era inevitable que se enamoraran de aquella manera.

"Quiero ser el padre que nunca he sido. Ahora, con esto, me estás dando la oportunidad" se levantó de su asiento para sentarse ahora junto a ella "Me dejarás entrar a su vida ¿cierto?" la vio con aquellos ojos verdes a los que antes no podía decir que no y se rindió a la ternura de nuevo.

Asintió, apenas consciente de lo que hacía.

Y esos ojos, esa sonrisa, de repente cambiaron. Ya no eran ternura infinita, había algo más, algo que ella recordaba muy bien y que nunca le había gustado.

"Eso significa que no solo estaré para dar, sino también para recibir. Yo les doy el dinero y las puedo ver tanto como quiera"

¡¡¡Chantaje!!! Eso era. Sí, lo recordaba perfectamente, cada vez que él hacía eso…

"No creo que sea lo más correcto" empezó a replicar, casi tartamudeando.

"Te parece correcto que yo te dé el dinero para su escuela, que no es Hogwarts, donde yo quería que estudiara y no reciba nada a cambio. No te pido que me des su custodia, aunque bien podría solicitarla ante el Ministerio de Magia… Solo te pido participar más en su vida cotidiana, no verla solo cada cumpleaños, halloween o navidad" tenía la mano de ella entre las suyas, como si no estuviera haciendo o diciendo nada malo.

Y más que recordar la cara del chantaje en persona, recordaba que de una u otra manera, él la hacía caer, ya fuera por las buenas o por las malas.

"No, no es eso lo que yo quiero decir" trató de rectificar ella "Solo que me parece que te estás aprovechando de la situación para pedir algo que yo de otra manera no concedería."

"Tú estás haciendo lo mismo. Estás pidiendo dinero poniendo el pretexto de nuestra hija de por medio"

"No es un pretexto, es la verdad" se defendió.

"Aún así utilizas un chantaje sentimental" le apuntó él, con su mano aún tomada en la suya.

Ella se zafó y se puso de pie.

"Si no quieres prestarme el dinero para tu hija, bien. Quedará en tu conciencia" acusó molesta. Caminaba hacia la puerta cuando la voz de él la detuvo.

"Tal vez eso quede sobre mi conciencia, pero quien quedará mal ante Joy por no tener el dinero serás tú, porque estoy seguro de que no le dirás que me lo pediste a mí y encima de ello, te lo negué. Eres muy orgullosa."

Ella bien lo sabía. La había hecho caer de nuevo, y es que la conocía tan bien que siempre encontraba la manera. No dio un paso más.

"¿Qué es lo que quieres de mi, Harry?"

"Ya te lo dije: quiero que me permitas participar en la vida de mi hija. Que me dejes comprarle las cosas que siempre he querido darle, que me tomes en cuenta en algunas decisiones que tomas respecto a ella, que la dejes ir a pasear conmigo los fines de semana… nada extraordinario, Hermione. Solo quiero ser su padre sin que me pongas restricciones" su voz volvió a ser la voz del niño que ella recordaba, la del Harry del que ella se había enamorado "Por favor. Yo te daría el dinero para su escuela aunque me dijeras que no, hay dinero destinado para ella en Gringotts desde que me enteré que existía, pero ¿realmente nunca me darás la oportunidad de ser un verdadero padre para mi única hija?"

X

"Hola, linda" le dijo aquella voz en cuanto entró a la casa. La pequeña se quedó parada en la puerta, sin creer que realmente fuera él "¿No me vas a saludar? Tengo casi todo el día esperando aquí para que cuando llegues solo te quedes parada en la puerta"

"¡Papá!" gritó la niña con emoción mientras corría a los brazos de Harry. Él la alzó y la apretó contra sí.

Hermione solo los miraba desde donde estaba parada. La niña había querido a su padre tan pronto lo había conocido y no podía negar que él también la adoraba.

"¿Me dejas verla?"

"Ya te dije que está dormida"

"Por favor, solo quiero verla. Te prometo no despertarla" pidió "¿O es que no le has dicho que tiene padre?"

"Nunca le he ocultado tu existencia…" replicó casi ofendida. Lo vio un segundo y eso bastó para dejar caer sus barreras. En silencio lo guió escaleras arriba. Al llegar a la habitación, se encontraron con una pequeñita sentada en la cama, despierta "¿Te hemos despertado, pequeña?"

La niña negó con la cabeza y solo dijo "baño" con su vocecita adormilada.

"¿Ya fuiste?" la niña asintió para su mamá y luego le echó una mirada interrogante a Harry "Mira, linda, este es tu papi" le dijo al tiempo que la levantaba en brazos.

De pronto, los ojitos de la niña se abrieron enormemente y se le dibujó una sonrisa en el rostro. Tendió los brazos hacia Harry. Él la recibió como con miedo, pero una vez la tuvo bien sujeta la apretó contra sí, como si no la quisiera dejar ir jamás y su sonrisa fue la más bella que Hermione hubiera visto en su vida.

Los vio juntos, abrazados. No había manera de negar que fueran padre e hija: eran idénticos. Tenían los mismos ojos verdes, el mismo cabello oscuro y revuelto y la misma sonrisa.

"No es mi cumpleaños" dijo la niña cuando la puso en el suelo.

"Lo sé porque tampoco es el mío. ¿No puedo solo visitar a mi hija en un día cualquiera?"

"Sí, pero nunca lo haces…" respondió la niña, sospechando algo.

"Bueno, pues hay que agradecerle eso a tu madre…" Hermione tragó saliva duramente. ¿Le iba a hacer eso? ¿La iba a acusar ante su hija de no permitirle verla más de unas cuantas veces al año? "Hoy me la encontré por casualidad en la calle y fue ella la que me convenció de venir. Tengo mucho trabajo y casi le digo que no, pero no pude resistirme a la oportunidad de ver a mi hija consentida." Hermione respiró aliviada.

"Tu única hija" corrigió la niña.

"Ah, desde luego" sonrió, abrazándola de nuevo y llevándola al sofá en brazos.

"Harry, no necesitas cargarla. Ella puede caminar" dijo Hermione sentándose en el otro sillón.

"Pero no la he cargado lo suficiente todavía"

"Es cierto, mamá" apoyó la niña. Luego volteó de nuevo a su padre "¿Te quedas a cenar?"

"Con tres condiciones"

"¿Cuáles?"

"Uno: que convenzas a tu mamá de que me invite" empezó a enumerar también con los dedos "dos: que ustedes me acompañen a casa de los Weasley el sábado para festejar el cumpleaños de Ginny y, tres: que me des un enorme abrazo."

Los ojos de la niña brillaron. Adoraba a los Weasley: tío Ron, tía Ginny. Volteó a ver a su madre con ojos suplicantes "¿Podemos, mamá?" Esos mismos ojos verdes, suplicantes y tiernos. ¿Cómo decir que no? Solo pudo asentir. Joy dio un gritito de felicidad y se lanzó al pecho de Harry, abrazándolo apretadamente.

"Entonces, ¿también me invitas a cenar?" preguntó él maliciosamente a espaldas de la niña.

Hermione rodó los ojos antes de asentir.


Segundo capítulo arriba. Si alguien está leyendo, por favor deje un review. Me pone nerviosa no saber qué opinan. Gracias.