Disclaimer: Harry Potter y otros personajes famosos que aqui aparecen no me pertenecen. Los otros sí. No escribo esto con fines de lucro, lo hago para entretener y entretenerme.
¡Feliz cumpleaños, tía Ginny!
El tan esperado –por Joy- y temido –por Hermione- sábado había llegado. Harry viajó en escoba hasta casa de Hermione y de ahí los tres viajaron por chimenea a la madriguera.
Ahí ya estaban reunidos casi todos los hermanos que vivían en el país, solo faltaban por llegar Percy, que no podría asistir porque su esposa estaba enferma y la misma Ginny, quien aparentemente había ido al callejón Diagon a algo que tenía que hacer con urgencia. Todos los Weasley seguían siendo exactamente los mismos, solo diez años mayores.
"¡Harry! Bienvenido, amigo. Qué bien, trajiste a la pequeña Joy y… ¡diablos! ¿Cómo hiciste para traer a Hermione?" Ron los recibió con una gran sonrisa, seguida de abrazos apretados.
"Algo de magia y otro poco de extorsión" contestó Harry con su mejor tono de broma en serio. Hermione volteó a otro lado de la habitación, el que fuera, haciendo como si tal comentario no hubiera sido hecho o escuchado.
"Pues me alegro que hubieras sido tú quien la trajera, porque Ginny amenazó con mandarme a buscarla a mi si se negaba a venir por su propio pie. Y todos saben que no me hubiera ido muy bien" bromeó Ron.
Finalmente Hermione se unió a la conversación, un poco más dispuesta a cooperar "No, Ronald, tal vez no te hubiera ido tan mal. No creo que a nadie le haga mal tener un sexto dedo… en la frente" se rio con ganas cuando vio la cara de terror fingido (o quizá no tanto) que puso Ron.
"Oh, de todas maneras si yo no pudiera traerte, lo más seguro es que después iría ella por ti y no sabes lo persuasiva que puede ser a veces. No por nada su segundo nombre es Molly. No tienes idea del miedo que a veces les provoca incluso a los gemelos" Al parecer, Ginny no había cambiado, solo había desarrollado un poco más el genio heredado de su madre. Y era algo que cualquier Weasley que preciara su vida no querría enfrentar.
"Sí, estoy enterada que Ginny puede ser algo persuasiva cuando se lo propone" admitió Hermione con algo de sarcasmo y enfatizando también la palabra mientras más recuerdos la alcanzaban.
Había cajas por todos lados en la pequeña casa de madera de dos pisos, una pequeña en la esquina, en un corral de juegos mágico con animalitos encantados para su diversión y un par de brujas paradas en medio de la zona de desastre.
"Por favor, dime que vienes a la madriguera. Será cumpleaños de Ron, todos estarán ahí y les daría mucho gusto verte" insistía la pelirroja.
"¿Todos?" Hermione alzó una ceja algo desconfiada "La verdad es que no estoy segura de que se alegren tanto de verme."
"Todos. Sí, Harry también, por supuesto. Aunque pongas esa cara. Puede que a Ron lo aterrorices, pero a mí no me mueve ni un cabello" respondió Ginny con suficiencia.
En cuanto el nombre de Harry fue mencionado, Hermione tembló de pies a cabeza. No lo había visto en casi cinco años. ¿Sabía él que ella estaba viva, de regreso en Gran Bretaña y con una hija? No creía que pudiera verlo a la cara, aunque por otro lado, verlo era lo que más quería. Tal vez aunque se lo negara a sí misma y al mundo, esa había sido su razón para volver porque, siendo honestos, no era como si extrañaba tanto la cerveza de mantequilla destilada en Inglaterra…
"No creo que esa sea una buena idea, Ginny" dijo, agachándose a buscar algo que parecía ser muy importante en una de las cajas: la que estaba rotulada CALCETINES SIN PAR "No estoy segura de que le alegre verme. ¿Sabe siquiera que estoy viva?" preguntó en un hilo de voz, llena de duda.
"Ah, pues claro que lo sabe: yo se lo dije" su sonrisa era tal de orgullo, que casi pareció incluso más alta. Mientras, a Hermione casi se le caen los ojos dentro de la caja.
"¿Cómo…?" tartamudeó.
"Trabajo en el departamento de medios de transporte mágico y vi tu nombre en el transportador que venía de París. Investigué para asegurarme de que eras tú, ya que te creíamos muerta y venía una niña contigo. Cuando estuve segura, se lo dije" lo dijo como quien comenta el clima.
"No era eso lo que iba a preguntar…"
"Entonces, cómo… ¿qué?"
Hermione tomó aire, tratando de calmarse. "Yo iba a preguntar: ¡¿cómo te atreviste?! ¿En qué demonios estabas pensando?" Fue lo más calmada que pudo preguntar, y aún así echaba chispas.
Ginny se encogió de hombros. Realmente a ella no le asustaba. "Hermione, me atreví porque lo vi sufrir desde el momento en que desapareciste hasta el instante antes de decírselo. Pasaron cinco años, trató de superarte, seguir con su vida. Incluso retomamos la relación que teníamos, pero en sus ojos siempre vi como él seguía con una vida que no quería vivir sin ti. Yo estaba pensando solo en su felicidad… y tal vez en la tuya también. Por cierto, no creas que por no ir a la madriguera lo vas a poder evitar por mucho tiempo: lo más seguro es que él venga a buscarte antes o después"
"¿Cómo lo sabes? No puede saber en donde vivo, apenas llegué"
"Lo sé porque conozco a Harry y tú también. Las dos sabemos lo impulsivo que es y de lo que es capaz. Y te encontrará, créemelo. Si te pude encontrar yo… y Harry tiene sus propios y mejores medios".
Se quedaron viendo la una a la otra hasta que la castaña suspiró pesadamente y la pelirroja dijo "Entonces sí vienes, ¿verdad?"
"Ya llegué, familia" anunció la pequeña pelirroja desde la chimenea y todavía llena de ceniza.
Muchos gritaron "¡Feliz cumpleaños!" e inmediatamente se aglomeraron a su alrededor para abrazarla tan apretadamente como solo los Weasley saben hacerlo. Ginny casi baila de alegría cuando vio a Hermione y Joy ahí. Realmente había pensado que tendría que ir hasta su casa y traerla arrastrando.
"Me da mucho gusto que pudieran venir. Es uno de los mejores regalos que pude haber recibido en mi cumpleaños" le dijo a Hermione, tomando una de sus manos entre las suyas y con una sincera sonrisa. Hermione pensó algo apenada que eso era muy bueno, porque además de que no tenía mucho dinero, no se había dado el tiempo para ir a comprar un regalo de verdad.
Pasaron horas en la madriguera comiendo, actualizándose los unos a los otros con lo último que había pasado en sus vidas, riendo con una de las ocurrencias de los gemelos o de sus pequeños demonios o lo despistado que era Ron.
Cuando el sol ya se había ocultado, la familia decidió que era tiempo de darle sus regalos a Ginny. Empezaron los señores Weasley con un lindo cuadro mágico para decorar su nuevo departamento. Así fue recibiendo Ginny desde ropa hasta artículos de broma por parte de sus hermanos. Cuando llegó el turno de Harry, este le pasó una cajita al tiempo que decía "He de aclarar que este regalo es de parte de Joy, Hermione y mía. La mayor parte del mérito se la lleva Joy, quien lo escogió personalmente".
Era una esfera mágica que en el interior exhibía el primer modelo de las escobas Nimbus, todo un clásico. Ginny era simplemente fanática de las escobas.
"¡Oh, muchas gracias! Es muy lindo, me gusta" agradeció de corazón a unos sonrientes Harry y Joy y una desconcertada Hermione que tenía las cejas levantadas.
"Sí, sí, todo muy lindo, ya lo sabemos" dijo Ron, estirándose sobre el sillón en el que estaba "Bueno, supongo que es hora de irme antes de que se haga un embotellamiento por la red flu hasta mi departamento. Odio las horas pico" se levantó y a continuación se despidió con la mano de todos para dirigirse después a la chimenea.
"Sería bueno seguir su ejemplo, tiene razón con que la red flu se congestiona a estas horas" acordó Bill y se levantó. Todos murmuraban como estaban de acuerdo al tiempo que se levantaban perezosamente de sus asientos y recogían a sus respectivos hijos y se despedían unos de otros "¿Tú no te vas, Ginny?"
"Voy a ayudar a mamá a limpiar un poco todo esto y enseguida me voy. Creo que evitaré la hora del tráfico con el tiempo que me tome limpiar". Volteó hacia Hermione "Hermione, ¿tienes prisa por irte? Me gustaría que se quedaran un rato más y podemos hablar mientras limpio. Harry y Joy pueden salir un rato a caminar por ahí y aprovechar el momento, ¿no crees?"
Hermione no se esperaba tal invitación, pero supuso que, dado que no veía tan seguido a su amiga, bien podía quedarse un rato más "Claro, me encantaría. ¿Estás de acuerdo, Harry?"
"Sí. No voy a desaprovechar la oportunidad de pasar un rato más con mi hija" sonrió con esa sonrisa suya tan genuina y tierna que Hermione no pudo más que devolverle la sonrisa.
"¡Qué bien!" exclamó Joy, tomando de la mano a su papá y arrastrándolo fuera de la casa.
Las dos brujas los vieron salir y después se quedaron viendo la una a la otra.
"Así que te ha estado yendo bien, Hermione…"
"Sí, todo va bien para Joy y para mí. Joy recibió una carta de Beauxbatons y se va después del verano para la preparación de niños que viven en el mundo muggle" siguió a Ginny mientras limpiaba y le ayudaba otro tanto con un hechizo pequeñito por aquí y otro por acá.
"A Francia… Vaya. ¿Harry está de acuerdo con eso? Yo pensé que iría a Hogwarts" se acercó a la pila de trastes sucios y los hechizó para que se lavaran. Otro hechizo guardó el resto de pastel.
"Sí, es algo lejos supongo, pero con los transportadores no es tan difícil hacer visitas regulares. A Harry y a mí nos hubiera gustado más que fuera a Hogwarts, pero Joy admira mucho la magia de Beauxbatons y queremos que sea feliz."
"Supongo que tienes razón" entre las dos hechizaban las sillas y sillones que habían movido de lugar para que volvieran a donde pertenecían "Pero ¿No es algo cara esa escuela?"
Hermione se ruborizó "Harry ayudará a pagarla"
"Veo que Harry y tú han hablado mucho últimamente. Me da gusto. Pensé que solo se veían unas cuantas veces al año, cuando visitaba a Joy."
El rubor se intensificó "Así es. Solo esta semana hablamos acerca de la escuela porque llegó la carta y nos invitó a tu fiesta."
"Entiendo…" suspiró sonoramente. "Hermione, ¿puedo preguntarte algo?"
"Lo preguntarás de todas maneras, no hay forma de detenerte, así que no tiene caso negarme. Dispara" sonrió de forma traviesa.
"Cierto" le dio la razón también sonriendo. Luego se puso algo más seria "¿Nunca has pensado en, no sé, darle una oportunidad a Harry, retomar lo que dejaron inconcluso?"
Durante unos segundos solo estuvieron en silencio mirándose, hasta que Hermione apartó la mirada y empezó a hablar.
"Lo he pensado miles de veces. Pero es algo que no puede ser"
"¿Por qué no?"
"No hay manera…"
"No sé a qué te refieres"
"Han pasado diez años, Ginny" exclamó con frustración, sabiendo que esa no era ni por asomo una buena razón "No es posible que después de todo este tiempo todavía exista amor"
"¡Ay, por favor! Esa es una de las excusas más patéticas que he escuchado en la vida y mira que he escuchado las de Ron…" alzó los brazos al aire, en señal de molestia.
"No es una excusa. Hemos cambiado, cada quien ha hecho su vida. Además, sería algo extraño para Joy, que no está acostumbrada, ¿no crees?" Hermione se puso a la defensiva.
"¡JA! A nadie le haría mejor que a Joy que ustedes estuvieran juntos. ¿Qué niño no querría a sus padres juntos y felices?" empezaban a alzar la voz "Y si se acostumbró a tener un padre que nunca había visto cuando tenía cuatro años, ahora que lo adora bien se puede acostumbrar a verlo siempre y a tu lado"
"No puedes saber si seríamos felices"
"¡Apostaría la mano con la que uso la varita! ¿De qué tienes miedo?"
"No tengo miedo"
"Entonces, ¿por qué te rehúsas?"
"¡¿Por qué te importa tanto?!"
"Me importa porque los conozco desde que tenía once años y nunca había visto a Harry tan triste como cuando te perdió. Porque veo a una niña que resplandece cuando sus padres están juntos. Porque eres tan terca que perderías al amor de tu vida por no querer ver la verdad"
"No sabes lo que dices cuando me hablas de pérdidas"
"Sí que lo sé: Perdí a Harry en tus manos más de una vez. Lo perdí cuando estuvieron juntos en la guerra y se enamoró de ti. Lo perdí cuando estabas en Francia y te creíamos muerta, pero el peso de tu recuerdo pudo más que una relación real que teníamos y lo tuve que dejar ir. Y cuando volviste yo todavía lo amaba, tanto que le dije que estabas aquí, con una hija, sabiendo que en esa ocasión lo perdía para siempre. ¿Cómo podía yo competir contra su amada, que regresaba de entre los muertos y con SU hija? Y todo para que lo rechazaras de aquel modo. Ron también sufrió. ¿Te das cuenta? Ustedes dos nos arrebataron el amor, pero lo superamos y quisimos lo mejor para ustedes dos y tú, con una mano en la cintura, decides despreciarlo y hacerlo infeliz a él también."
"Me da mucha pena haberlos lastimado" lo dijo de corazón, pero estaba tan molesta que su tono no parecía tan arrepentido "De todas maneras, te has metido donde no te llaman. Te quiero mucho, Ginny, pero no tienes ningún derecho"
Al tiempo que decía eso, tomaba sus cosas, las de Joy y de Harry y se daba la vuelta hacia el lugar donde habían ido. Un momento después regresaban los tres directo a la chimenea, para ir a casa de Hermione.
Listo. A quien lea: este es el único capítulo que tengo terminado, ya estoy trabajando en el siguiente, cosa de que lo termine ¬¬ y espero que sea pronto. Si no es mucha molestia, dejen review. Gracias!
