Sangre Negra
"Dominación"
Capitulo 4
Pola Kaiou
Despertó un poco alegre y estiro sus brazos para dar la bienvenida a su sangre muerta recorrer su cuerpo frió. Volteo su cabeza mirando hacia la ventana donde la bóveda llena de estrellas comenzaba su danza por el cielo. Endimión se levanto y se sentó sobre su cama. Había dormido tenso, su cuello estaba apretado en su lado izquierdo, más tarde le diría a Michiru que aplicara masajes. Se dirigió a su balcón dando a la bienvenida del frió, calando sus huesos y dando la sensación de que mil manos de todas sus amantes través de su vida acariciaban su cuerpo. Miro la luna que se escondía detrás de las nubes y pensó en ella…
"¿Qué estaría haciendo en este momento Serena?" Susurro al viento e imagino verla comer con su familia, tranquilamente y sin preocupaciones, hablándoles sobre su día, de cómo la cena había quedado tan exquisita; en el fondo de su corazón envidio su situación. Había pasado mas de un mes sin verla, y sueña con ella la mayoría de estos días.
¿Por qué tenia que ser el Príncipe de los Vampiros? El castillo donde habitaban era enorme, entre medio de las montañas en los limites de tres tierras distintas, agradecidos por la niebla para esconderse y la dificultad de encontrar su reino, y bajo las montañas estaba su reino, su gente viviendo, una cuidad del inframundo construida miles de años atrás, escondiendo los mas grandes secretos de su historia. El no tenía la misma libertad de los plebeyos de su comunidad, donde podían elegir en su mundo subterráneo las diversas actividades y costumbres. En cambio la realeza debía mostrarse de una manera tan diferente, superficial. No se quejaba de cuidar la seguridad de su pueblo, pero deseaba con ansias poder combatir con la formalidad de los actos, han dejado pasar mucho tiempo para cambiar el sistema dentro de ellos.
Endimión.
Volteo su cabeza, miro a Setsuna que estaba en la entrada de su habitación "¿Deseas algo?" Endimión se cruzo de brazos, no le gustaba que nadie le avisara de su presencia ante el. Si ella seguía con este comportamiento, la mandaría a azotar por su desobediencia.
Setsuna solo lo miro y comenzó a caminar en dirección a el. Se apoyo contra la ventana del balcón y miro las estrellas "La noche esta tranquila… es una buena noche para cazar" lo miro "Hace tiempo que no se alimenta príncipe. Sus energías no son las mismas¿Cuándo bajara al pueblo?"
"Eso no es tu incumbencia" volteo y se dirigió hacia su armario. Setsuna podría ser muy entrometida, algunos asuntos personales les correspondía a el y a su familia. Aparte de ser molesta, odiaba cuando ella tomaba dediciones por el y el privilegio de decidir por el¿qué se cree? Ella no era de la realeza para tomarse tanta libertad.
Ella solo volteo su cabeza para volver a mirar el cielo y se cruzo de brazos "Desde hace días lo noto intranquilo, mas bien sus pensamientos giran entorno a otras cosas en vez de al reino. Debo preocuparme por su bienestar… ¿Alguna mujer rondando por su cabeza?" sintió la tensión al sacar la ropa y ella no le tomo importancia. Como sacerdotisa tenia el cargo de resguardar la seguridad de la familia real, debía saber lo que ocurría por la mente del príncipe principalmente… debía ayudarlo a buscar la vampiro perfecta para unirlo en matrimonio y heredar el trono.
Endimión volteo para ir a su cama y dejar la ropa sobre esta. Nuevamente fue a su armario para sacar botas "Ninguna mujer ronda por mi cabeza. Y si he tenido que preocuparme por otras cosas, tal vez son importantes para mi¿no?" hablo con claridad y una frialdad impresionante. A decir verdad, nunca le ha agradado Setsuna.
"Lo digo por estar tanto tiempo solo… sin la compañía de una mujer mas allá de la cama, alguien que ocupe sus pensamientos y su corazón" ella volteo. Sintió la rabia de su príncipe, pero debía decirle la verdad "Una mortal es un desliz de pasión carnal. Es imposible que uno de ellos sea adecuado. El deseo se apodera fácilmente al sentir el pulso de ellos¿verdad? No debes ceder ante las mortales, son unas verdaderas artimañas¡es cosa de ver lo ocurrido hace años atrás!… el rey no tolerara si decides acercarte a una de ellas-"
Y antes de que terminara, Endimión sujetaba su cara con su mano. Setsuna temió al ver los ojos azules del príncipe tornaban al rojo vivo por la rabia dentro del, no quería ser su presa "Y tu que sabes" susurro mortal y ella corría sus ojos, al ver que ella no argumentaba su rabia se hizo mayor "Has estado viendo mis memorias ¿verdad? Mírame cuando te hablo" sacudió la cabeza de Setsuna "Ni tu ni nadie tiene el derecho de decirme lo que debo hacer. Mi futuro solo me pertenece a mi, nadie se debe involucrar en lo que hago¿entendido?"
"¡No sabes de lo que hablas!" ella respondió al fin aun siendo sujetada con el. Sintió el golpe del ventanal contra su espalda desnuda y algunos trozos de vidrio hicieron pequeños tajos en su espalda.
Endimión colérico azoto su cara junto a su cuerpo hacia el suelo "¡Tenme respeto, Setsuna!" grito a todo pulmón, dejándola en el suelo "Me tienes arto de tu actitud tan entrometida, recuerdas que solo estar en ese puesto solo para honrar el honor de tu padre. El cargo de sacerdotisa le corresponde a Rei, no a ti" sus ojos estaban en furia¡que plebeya tan deshonrada! "Yo soy el heredero, yo soy la regla"
Sintió como algunos guardias corrían hacia la entrada, junto a otras personas al sitio de la pelea "¡Endimión!" giro al ver a su madre correr hacia el, y se sorprendió al ver a Setsuna en el suelo. Se dirigió mejor a la mujer botada en el suelo "Demonios…" miro su espalda y miro a su hijo.
"¿Qué sucedió?" Su padre entro al cuarto y miro fríamente a su esposa ayudar a Setsuna. Su hijo negó la cabeza y se dirigió hacia su cama a levantar su ropa "¿Endimión?"
El siguió caminando al su baño personal y antes de entrar volteo para ver a los guardias "veinte latigazos por falta de respeto hacia la realeza" Ami llego al instante para atender a Setsuna, mientras que ella escondía sus ojos ante las miradas interrogantes, que sin duda… después de recibir su castigo Drácula junto con la Reina la interrogaran. Suspiro resignada y sintió el apretón de Ami en su brazo. Era hora de dirigirse a las mazmorras.
Michiru estaba parada al lado de su padre viendo como los guardias escoltaban a Setsuna. Levanto su ceja elegante viendo retirarse uno a uno, dejándola a ella sola en sus pensamientos. Dirigió su mirada hacia la puerta del baño de su hermano y al instante el agua correr, se dirigió hacia la ventana y con sus poderes síquicos reparo la ventana. Por ultima vez miro la puerta del baño, decida salio de la habitación para esperarlo en su estudio…
Sintió como el demonio dentro del tomó el control de su alma.
Serena se abrigo entre el frió de su ventana, apoyándose contra el respaldo de su cama de madera mirando la luna menguante asomada tras una nube gris y llena de penumbra, avisando que los días calidos pronto terminarían, azotaría el invierno crudo en sus mejillas y su cabello rubio irradiara mas calidez frente al contraste blanco de la nieve que cae en los campos sembrados de trigo, corriendo sin ser molestada… solo preocuparse del viento intranquilo que asusta de vez en cuando, agitando y alterando su corazón lleno de dudas al respecto del clima… si nuevamente tendrá que correr a tiempo para volver a casa para no enfermar…
Pero sabía que esto era completamente diferente cuando el sol ya no caliente más los campos, cuando los copos de nieve cuelguen por su cabello y la sensibilidad de sus dedos fríos estaría completamente fuera de lugar dando paso a un extraño congelamiento causándole e imposibilitando su movilidad. Sus pensamientos, sus sentimientos. Mama Luna le había advertido y comentando su preocupación: ella le había confesado hace un par de días su infortunita ida al bosque, donde se encontró con el hombre mas hermoso del mundo, omitiendo sus colmillos y su piel blanca, reservando esos secretos para ella y nadie mas; ella prometió no decirle nada a nadie, una cuestión de respeto y confianza mutua en confiarle su condición como un vampiro. Ella le había dicho tener cuidado frente estos hombres que circulan por la noche, buscando muchachas jóvenes para su propia diversión, Serena no entendió nada de lo que había dicho, ni tampoco presto atención ¿acaso Endimión le haría algo malo, indebido? No creía que el fuera capas de mentirle… sinceramente sentía que en la única noche donde se han topado en sus vidas, ella sabia que nunca le mentiría, nunca desconfiaría del. Digamos que cierta tregua había entre ellos dos, algo inconsciente que pactaron esa noche.
Miro las estrellas, coméntanos a contar solo las más pequeñas. Pronto se aburrió y soplo un poco en la ventana logrando empañarlo un poco, puso su dedo índice haciendo puros círculos y su mirada se torno un poco ida, ermitaña "Endimion…" murmuro leve y dio una pequeña sonrisa para ella misma.
Apago la vela y se arropo en su cama rápidamente por que el frió de la cama y sus lugares que no habían contacto con su cuerpo le causaban cosquillas desagradables. Acomodo su almohada y miro el techo, imaginándose mil estrellas en su espacio, de distintos colores y se dio cuenta que las estrellas forman la silueta de Endimión y ella se sonrojó un poco, no exagerando la coincidencia… después de todo ¿nuestra imaginación nos hace jugar este tipo de acertijos?
Dio una risa chillona y reconfortante. Espera verlo nuevamente.
"¡Latigazos es el colmo, Endimión! Ella es nuestra sacerdotisa, deberías tener un poco mas de consideración para elegir los castigos"
Fue el primer comentario que escucho una vez que entro a una habitación inmensa, un anfiteatro lleno de cien hombres y cuatro mujeres. Endimión se sentó al frente de ellos, lugar que le corresponde a la familia real; en el gran salón rodeado de antiguos vampiros, el consejo de los representantes de todo el imperio de ellos. Todos los representantes de los clanes participan activamente, para mantenerse al tanto de su actual gobernador. Bullía en rabia¿cuestionaban sus actos? A el le parecía un acto de desconsideración ante lo que el cree y siente "Disculpen caballeros. Creí que nos reuniríamos para hablar de política, no sobre lo que yo haga a simples personas que están a nuestro servicio, al imperio que hemos forjado. Me parece inconveniente hablar de temas simples como un castigo"
"¡Pero a ella le debes respeto, ella a descrito miles de situaciones!" escucho oír dentro del salón.
"¡No lo es para mi!" pego sus puños contra la mesa y noto como su hermana Michiru, intranquila y sentada a dos metros de su hermano, cambiaba de posición sus piernas ante sus ojos volviéndose negros "ustedes saben muy bien que ella no merece el cargo, no le incumbe estar en el lugar donde se encuentra. Le pertenece a Rei, no a ella. No confundan entre lo que ustedes mismos decidieron, y lo que yo aun estoy en contra…" el salón se encontró en silencio. Donde el único atrevido en mirarlo era su propia familia. Endimión solo los miro y levanto su nariz en señal de descontento "¿De principios me hablan a mi? Se vieran ustedes… hipócritas: eso son lo que son ustedes. Deberían considerar medir sus palabras, caballeros. Miren que les puede jugar una mala jugada"
Drácula solo tomo un sorbo de su copa llena en sangre, y rió un poco. Muchos dentro de la política tenían miedo u odio hacia su hijo, intentando varias veces asesinarlo pero no contaban con la astucia e inteligencia de este, sumándose la guardia real de su hijo vigilándolo noche y día mientras duerme. Es una excelente imagen para atormenta a cualquiera "Deben despejar sus caras roñosas, señores. Estamos aquí para hablar otro tipo de anuncios y no de nuestras decisiones" el se sentó en la cabeza de los sillones perfectamente alineados sacado algunos papeles, tiro las mangas de su camisa negra y tomo algunas notas de su bolsillo "Nephrite" el aludido se presento a su lado entregándole algunos mapas y se los presento a todos "Hoy atacaremos el pueblo situado en el suroeste. Las rebeliones contra nosotros han estado llegando a nuestros dominios. Anoche lograron cerrar el camino que llevan nuestros ministros de sangre, pero es cosa del pasado. Logramos reanudar el paso y todo está custodiado por nosotros. No permitiremos tener un desastre para nuestra comunidad. Por eso, mi hijo…" Endimión asistió solemne la cabeza "… ira de cabecilla para destruir complemente el pueblo, les mandaremos a esos cristianos una advertencia"
"¿Con cuantos hombres iremos, mi señor?" Jadiete lo miro impaciente.
"Aproximadamente cincuenta soldados de la región de Ankud de nuestro imperio subterráneo" Michiru dijo seriamente y los hombres mantuvieron su respeto hacia la realeza. Aunque las mujeres dentro de la política eran consideradas un acto de rebelión, la hija mayor del emperador lucho arduamente, no solo por la voz de la mujer de su camada, si no por las voces que no hacen escuchar dentro de enorme imperio que administran. Aparte la elocuencia y el coraje de Michiru actuaban como mediador en situaciones de debates entre los vampiros "No queremos arriesgar mas recursos, tal vez el enemigo podría estar ahí, esperándonos"
"¿Y enviar como obsequio a el heredero de nuestro imperio al enemigo?" un viejo anciano de su mismo clan reclamaba "¡Es insólito, un insulto para nuestro clan!"
"¡Calla de una buena vez anciano!" Drácula levantó su voz, aquel anciano no sabe más que reclamar por las decisiones que tomaban ellos, no confiaban en su rey y le parecía una falta de respeto. Si de el decidiera, lo mandaría al exilio junto a otros mas inservibles dentro de la camada completa "No juzgues mis decisiones… no queremos volver a mandar gente al exilio, sabes lo que ocurrió la ultima vez" Dando una mirada rápida dirigida a Haruka quien mantenía sus ojos clavados en el suelo bajo la mirada atenta de Endimión "No lamentaremos mas perdidas" Dejo a un lado su copa y se levanto "Nunca mas"
En eso entro Ami un poco tímida por ser el centro de la atención entre los más viejos. Muchos habían pedido la mano de ella, para el matrimonio; pero Drácula se había negado a entregar a su hija a uno de ellos, ellos eran monstruos que codiciaban poder y un glorioso placer obtenido de una muchacha. No merecen una joya como ella. Aunque estaba permitido que sus machos pudieran hasta tres esposas por diferentes motivo, y muy pocos optaban por esa condición; le parecía injusto para la esposa nueva, incluso un fetichismo que le desagrada de sobremanera. Drácula le dio una sonrisa aseguradora "Hija, acércate…" ella se puso a su lado y apretó sus manos nerviosa "Como verán, tenemos la solución para nuestros problemas… ¿Ami…?" la miro interrogante para que ella continuara con la explicación.
Ami miro a su hermana mayor y envidio su tranquilidad y el poder que tenia dentro del consejo. Eran tan diferentes una de la otra. Ami podría tener la inteligencia para idear cosas, desarrollarlas con facilidad y presentarlas ante el público emocionada por sus descubrimientos, pero a ella le faltaba una cosa… personalidad brillante que puede atraer las ideas de las demás personas hacia su favor, y Michiru sabia hacerlo muy bien, el poder de persuasión y una percepción de los sentidos era diferente, superior. Ella deseaba ocupar su cargo dentro del consejo para demostrarle tanto a ella como a su padre que podía con las responsabilidades del imperio y compartirlas con las demás personas.
Tocio un poco antes de comenzar y limpio sus manos sudorosas contra su vestido "He ideado un plan que nos podría servir para la batalla, cree un arma letal que nos favorece a nosotros…" miro hacia la entrada para que pasara un criado con un cuerpo muerto humano, enmendando un asqueroso olor para ellos, parecido al ayo creando reacciones alérgicas entre ellos. Lo dejo en el centro del salón para que todos lo vieran su estado de descomposición "Tras largas noches de estudio entre las reacciones químicas, he creado una especie de liquido bastante fuerte. Parecido al acido sulfúrico, con la única diferencia de que este libera pequeñas partículas en el cuerpo mortal aniquilando poco a poco la sangre del individuo" hablo suavemente y con la vocecilla que la caracteriza: suavidad y confort.
Entre los hombres al instante comenzaron a murmuras los pro y los costras que podría tener esto "¿Cómo funciona Ami?" dijo al fin su hermano, a el también le intrigaba el método de arma que utilizaría.
Ami asistió con la cabeza y saco un pequeño frasco abriendo la tapa de esta. Se acerco al cuerpo humano tapándose su nariz con un pañuelo y derramo un poco de liquido sobre el brazo de este que al instante comenzó a quemarse "como pueden ver, quema y perfora los músculos y huesos del individuo que deseamos aniquilar lentamente" pronto la sangre toxica del muerto comenzaba a salir por varias partes de su cuerpo: oídos, ojos, nariz, boca, ombligo he incluso por el recto; asombrando a los mas sabios "En cambio nosotros somos inmunes a esta reacciones, somos impermeables al quemar" para demostrar su punto, ella puso una gota en su mano quemándola, pero esta al instante se cicatrizo "Debemos recordar que nuestra sangre ya esta muerta, así que no hay de que preocuparse"
"¿Podría ser esta la solución de que nos expongamos finalmente al sol?"
Michiru negó la cabeza "Son cosas totalmente diferentes. Según mis estudios a través de los siglos, el sol irradia diferentes tipos radiaciones que impactan a la Tierra. Esto es un compuesto químico, no deberíamos confundir lo que es ciencia y lo que es naturaleza" ante tal observación las demás personas comenzaron nuevamente a hablar en voz alta sobre lo ocurrido mientras ella trata de responder a las preguntas.
Ami se quedo callada y tomo asiento. Su hermano se acerco a los planos de guerra, su padre de beber de su copa mirando como su hermano hace el trabajo por el. Endimión ya conoce los métodos de cómo llevar el consejo, esta preparado para ser un gran líder.
"Tengo una duda…" Endimión volteo hacia Michiru la cual seguía sentada, esta vez seria y levantando una ceja elegante "¿Cómo lograras que los mortales no se den cuenta de nuestra presencia? Cada día están más activos a reconocernos. Deberías tener en cuenta en que la mayoría de estos se encuentran culminando su cena… ¿no crees imprudente atacar tan temprano?"
Antes de que Endimión contestara, una voz proveniente de la entrada dijo en voz alta "Si deseas atacarlos durmiendo pierde la diversión Michiru. En cambo si, es mas gratificante para nosotros atacarlos despiertos, y beber si quieres sangre fresca que nos rejuvenece"
Endimión sonrió abiertamente a ver la diversión en los ojos grises de su hermano. El sabia como pensar en un depredador "Debes cuidar tu boca, hay mujeres presentes" El rió un poco y vio la desaprobación en los ojos de su padre que solo negó la cabeza al ver como su tercer hijo hacia de las suyas "No pensé que contaría contigo hoy" le dijo bajo, una conversación entre ellos dos "¿Lita llega hoy verdad?"
Iván asistió la cabeza, moviendo desordenando sus cabellos negros de su frente "¡Veras a tus sobrinos! Dimitri fácilmente llega un poco mas arriba de tu cintura, y mis hijas cada día mas hermosas" suspiro "¿Qué tal el consejo hoy? Escuche mucho revuelto afuera"
"Es lo que hay… lo mismo de siempre" dijo despreocupadamente. Apoyo sus manos sobre la mesa y miro como entre ellos discuten cosas sin importancia. Al ver que su hermano no decía nada, miro hacia su lado de reojo para ver que el lo mirada de una manera extraña "¿Que¿Tengo algo en la cara?" levanto una ceja divertido.
Ivan no dijo nada y exploro sus ojos, luego las facciones de su cara y luego soltó una jubilosa carcajada "¡Amor es lo que tienes!"
Y eso fue un balde de agua fría que cayó sobre el cuerpo entero de Endimión "¿A que te refieres?"
"Tus ojos. Ni siquiera es la respuesta habitual que me das cuando te pregunto como esta el consejo. Generalmente me dices que todo esta plegado, saturado, prácticamente no soportas un día mas dentro del castillo, nunca un lo mismo de siempre. Algo grande esta pasando por tu mente" al ver que este no decía nada sonrió aún mas. Paso su brazo derecho sobre sus hombros y le murmuro picadamente "Vamos, dime… quien es la chica" Ante esto, recibió un golpe sobre su pecho, no demasiado fuerte. Solo uno fraternal que tarde o temprano, mas la sonrisa de su hermano Endimión en su rostro, la chica respondería sus preguntas.
Ami aun los veía. Atenta a todo y silenciosa hasta que termino la reunión. Endimión junto a Iván siempre compartían grandes momentos justos, polos opuestos que desde niños han sido inseparables. Ella siempre se quedaba sola, ya que Seiya prefería vagar por el inframundo haciendo nuevas conquistas o nuevos tratados entre las subcultura de su imperio. Michiru prefería estar sola con sus pensamientos y pasar casi todo su tiempo con Endimión o Haruka, o nuevamente sobresaliendo de algún otro tipo de área, y por tener una posición privilegiada en el consejo y dentro de su familia, a ella la consideraban la mas débil de todos, la vampiro que necesita protección ya que nunca ha visto a sus compatriotas muertos, tener una cicatriz en su cuerpo… ella odio su situación… y también odio a Michiru.
"¿Mas sopa Serena?" la rubia asistió la cabeza rápidamente dando pequeños sorbos a lo que le queda en su plato. Eran alrededor de las siete de la tarde, hora de la cena en la familia campestre.
"Mina me mando una carta diciendo que estará pronto en la ciudad, sabes lo que significa eso" Luna miro fijamente a su esposo sin descuidar el plato de Serena, que estaba ajena a la conversación concentrada solo en su alimento. Diana ya había terminado, pero disfruta de la tranquilidad que le ofrece la cena.
Artemis levanto una ceja "¿No se suponía que volvería dentro de dos meces mas?" Luna se encogió de hombros y se volvió a sentar.
"No entiendo porque vuelve, estaba contenta viviendo en Austria" se sirvió un poco de papas y se sentó en la otra cabecilla de la mesa "Me preocupa. Tal vez vuelva con nuevas noticias" bajo su mirada a su servilleta de genero "Si vuelve Mina, déjame decirte que nunca sus noticias son buenas"
Artemis suspiro y prefirió callar, su hija menor comenzaba a tomar atención sobre el tema "Niñas, es tarde para estar de pie¿Por qué no se dirigen a sus habitaciones? Recuerden que mañana es un día muy duro"
Diana asistió la cabeza y se levanto "Buenas noches" dijo rápidamente Serena y se fue corriendo junto a su hermana a las habitaciones. Artemio las vio subir las escaleras y miro el fuego de la salamandra "Mina es la que tiene contactos con ellos. Nosotros nos preocupas de proteger su tesoro… hace mucho tiempo que no hablamos juntos. Mi hermana sabe todo al respecto. Me a preguntado como esta…"
Luna se sentó a su lado y recargo su cabeza en su hombro "Todo saldrá bien, no te preocupes" Pronto sintieron como sus vecinos cerraban con fuerza sus ventanas. Extrañados, se dirigieron hacia la ventana cercana, no antes de apagar las velas. Vieron alrededor de cinco personas vestidas de blanco, portando una cruz de estandarte "Cristianos" alarmada se dirigió al segundo piso, a la habitación de sus hijas mientras que Artemis cerro la puerta rápidamente y llamo el nombre de Luna varias veces escuchando los ruidos en el segundo piso, donde Luna les ordenaba con ferocidad que se apresuraran bajo las preguntas sobre ellas.
Pronto aparecieron un poco desarregladas "Apresúrense niñas" Artemis tomo las manos de ambas y las dirigió hacia la cocina, movió una alfombra donde tenia una puerta de madera, al abrirla estaba el pequeño espacio en el suelo. Tomo a sus hijas y las beso en la cabeza a las dos "No salgan de aquí hasta que no allá ningún ruido. No deben decir ninguna palabra-" Artemio escucho como terminaban de cabalgar.
"Recuerden que las queremos, por favor, no olvídense. No deben hablar con los Cristianos de ninguna manera¿entendido?" ambas asistieron ya envueltas en la oscuridad del suelo.
Serena miraba arriba junto a su hermana asustada. No sabia que ocurría, Mama Luna le había dicho hace tiempo que los Cristianos era gente mala a pesar de lo que mostraban que era misericordia y piedad, contó historias sobre como ellos asesinaban en el nombre de Dios, de cómo luchaban contra gente inocente para ocultar secretos que ni ellos mismos podían mantener en secreto… y no comprende cual era la razón que los lleva a actuar así.
Sintió como la purta principal se abrió de golpe y al instante se escucharon gritos de parte de Mama Luna. Abrazo a su hermana, tenia miedo al saber que le ocurriría a ella y a su familia "¿Crees que-?" Serena le tapo un dedo su boca y le murmuro que guardara silencio a pesar de lo que ocurría. Debían guardar silencio. Ellas prometieron a sus padres.
"- a ella se le acusa de ser impura. Sabemos que esta aquí¡entréguenla!" Serena escucho atentamente. Pero luego sintió como algunas cosas se rompieron "su pecado será aun mayor si no coopera, señora. Debe acudir al nombre del Señor-"
"¡Ustedes son los que profesan cosas sin razón, fuera de mi casa-!"
"¡Blasfemias, el demonio se a apoderado de su cuerpo!" Serena se tapo sus oídos entre el griterío que se escuchaba cerca de ellos "Revisen toda la cocina" lo pasos amenazan arriba de ellas, y Diana silenciosamente comenzó a llorar.
"¡Váyanse de mi casa!" escuchó a su Papa Artemis gritarles "No sabemos de que la acusan¡ella no ha hecho nada malo!" Serrena oyó como un hombre le golpeo la cara a su padre y apretó los puños, sentía la rabia dentro de ella, pero el miedo de pensar en lo que pasara a ella si saldría en su defensa.
"¡Artemis!"
Luego Serena escucho como ellos sacaban algo filoso, se escucho el chillido de los metales. Sintió como Mama Luna grito con fuerza, y su padre gritaba su nombre desesperado. Vio como la espada ensangrentada atravesó la puerta que separaba su lugar escondido junto al grito de Diana la cual las delato.
Vio como la luz de las antorchas cegó sus ojos. Un estimulo, una respuesta.
Endimión miro detenidamente el pueblo que atacarían. Y sus sospechas eran más que obvias. Un vigilante afirmo que cinco mortales se acercaban a gran velocidad hacia el pueblo. Tenían reservas a unos cuantos metros de la ciudad, al oeste, sabia que la suerte estaba en su favor. Volteo hacia Haruka "Debemos actuar rápido. Los mortales podrán alcanzarnos alrededor de diez minutos, el tiempo suficiente luego de incendiar por completo el pueblo y atacarlos por la retaguardia"
"Debemos deshacernos de esos mortales primero" Haruka saco un arco y al instante se le unió Rei y otras dos personas "Nosotros los atacaremos primero, esto le dará el tiempo suficiente para comenzar a quemar las casas y matar a las demás personas" la rubia se sentó en una piedra grande "tenemos que tener la precisión para atacar. No sacamos nada si esta campaña se nos va de las manos, Endimión"
El príncipe solo asistió con la cabeza y se ubicó en posición, al igual que el resto de los vampiros asecharon en la penumbra de la noche. Cmina en una dirección contraria a la de Haruka, yendo hacia las demás casas sacando con silencio su espada, poniendo aceite en ella y prenderla con el fuego de sus antorchas. Los demás que lo seguían en el caserío hicieron lo mismo que su príncipe, listos para quemar las casas.
Apunto de consumir la primera parte de sus pensamientos, el grito de una casa cercana a la pequeña unidad que comanda Haruka alarmo a todos los vampiros. La rubia volteó su cabeza hacia Rei con cuidado y ambas asistieron la cabeza. Endimión espero paciente a junto a los demás, los cristianos dentro de una casa humilde mandaba dos señales: violaciones o peor aun, traición.
Los gritos de dolor y tortura se escuchan dentro de la casa, y se alarmo más de lo necesario. Algo no anda bien 'Que es lo que sucede Haruka, que puedes ver' una onda telepática llego a la rubia que esta hizo un ademán con la mano para que el grupo que los acompañaba alistara los arcos para atacar.
'Algo no me esta gustando, príncipe. La situación esta empeorando, están matando gente adentro de la casa-'
Antes de que continuara su enlace síquico, los hombres mortales salieron de la casa con su ropa complemente ensangrentada y sus espadas llenas de almas muertas. Dos de ellos llevaban a una rubia vestida con su pijama la cual estaba llorando desconsoladamente pidiendo auxilio. Su camisón blanco lleno por manos marcadas con sangre alarmo a Endimión, reconociéndola al instante "Serena" murmuro con la voz apretada. Sus ojos se abrieron lo suficiente para alertar a su hermana Michiru que estaba a su lado y miro a la rubia que impedía que la montaran en un caballo, vio como la golpeaban en la cara con una patada, logrando dejarla inconciente en el suelo. Un poco de sangre salia por su labio roto y su propio corazón muerto se apiado de ella.
Sintió la rabia de su hermano. El odio por haberla lastimado.
Camino rápidamente en dirección hacia ellos. Michiru levanto una mano para impedir que lo demás lo siguieran, debían resguardar sus posiciones. Antes de que Endimión diera un paso más, la primera en reaccionar fue Rei, y gracias a su precisión en el arco, su flecha llego en el cuello de uno que sujetaban a la rubia, que junto a Haruka, fue la siguiente en lanzar flechas contra ellos, al igual que su equipo.
Endimión se acerco cada vez mas rápido para su ayuda. Vio como el enemigo trataba de sacar su espada e ir a combatir en vano, todos morían en una lluvia de flechas que los mataba con precisión, sin dejar caer ninguna sobre Serena tirada en el suelo. Cesaron y el al fin pudo socorrer a su auxilio, bajo la mirada atenta de su hermana. El pelinegro la levanto con cuidado posando su cabeza en su pecho para evitar cualquier accidente no deseado "Serena" murmuro su nombre un poco deseoso y a la vez preocupado. Vio como sus parpados se abrían un poco solo para reflejar lagrimas no derramadas para luego cerrarlas por el dolor en su cara.
Frustrado lanzo un gruñido. No le gustaba como había quedado su rostro, necesita ayuda "¡Michiru!" volteo su cabeza llamándola a todo pulmón. En segundo su hermana se materializo de rodillas frente a el, fijando su vista en la mujer en los brazos de su hermano, tocando su frente con cuidado "Por favor, escóndela y quédate con ella. No permitas que nadie se acerque a ella. Ya sabes como son los demás"
Michiru asistió con la cabeza intercambiando el cuerpo de la joven a ella. La sostuvo firme y miro a Endimión "¿Estas bien?" dijo simplemente, seria.
Endimión asistió con la cabeza y pronto su hermana desapareció de sus ojos. Se levando y sintió a Rei junto a Haruka correr hacia el "¡Que pretendes Endimión!" La pelinegra se paro frente del y le grito en su cara exaltada, y tomo con su mano la cara de su príncipe bullendo en rabia "¡Dejas ir a la mortal¡Mas con tu hermana, puede ser peligroso!"
El pelinegro aparto su mano rápidamente "Yo sabré lo que hago" la miro fijamente "Ella no es peligrosa, necesitaba ayuda"
"Debemos seguir con la misión, hemos perdido tiempo y los humanos notaran la tranquilidad y nuestros gritos. Actuamos rápido" Haruka miro a Rei como Endimión esperando respuestas "Rei vamos a nuestras posiciones…" tomo del brazo a Rei mientras que ella no aparta la vista de Endimión "¿Príncipe?"
El pelinegro salio de su ensoñación y los miro. Asistió con la cabeza y se dirigió a la casa de Serena "Debo ir a buscar algunas pertenencias de ella" Haruka asistió con la cabeza y con una señal telepática indico el ataque. Endimión no presto atención y camino hacia la puerta, vio el desastre en el comedor. Platos rotos de la última cena, las sillas de madera rotas y la mesa dada vuelta. Suspiro con resignación y se dirigió al segundo piso. El olor de Serena estaba grabado por toda la casa volviéndolo loco por el dulce aroma de su piel, lo cual lo llevo a su habitación y se enterneció mirando el cuarto pequeño. Su mano toco los muebles, las sabanas de la cama. Miro por la ventana de su cuarto como los vampiros arrasaban con todo a su paso, vio como los humanos arrancaban de ellos logrando ser mutilados por las espadas y flechas venenosas de su elite. Vio el fuego amenazar contra el pueblo entero.
Se dio vuelta rápidamente para dirigirse a su armario. Frunció el ceño, no tenia mas que tres vestidos y otro par de zapatos, sin contra su ropa interior. Generalmente sus mujeres eran caprichosas y vanidosas, querían tener todos los vestidos que se les antojaba, teniendo toda una colección. Algunas de sus amantes mortales también compartían del lujo de su femenidad, y le extraña que Serena tuviera nada más que tres vestidos. Tomo un canasto cerca d su cama y metió su ropa ahí junto con otras pertenencias como sus útiles de aseo, unos dibujos de ella los cuales le parecieron bastante graciosos. Se topo con uno que había una especie de hombre vestido de negro bajo la luz de la luna. Se imagino el mismo plasmado en la hoja de papel y sonrió con orgullo y lo dejo a un lado metiéndolo con los demás dentro de la canasta. Tomo una caja de zapatos dentro de su armario, suponiendo que eran cosas personales de ella. Tomo una fotografía de su familia. Tal vez como un recuerdo de ellos.
Antes de salir de su cuarto, tomo una muñeca hecha de harapos y la miro detenidamente. Le haría compañía en sus noches. Bajo apresurado las escaleras, Haruka le comunico que solo faltaba terminar con la casa de Serena y tendrían que huir. Paso por la cocina y miro detenidamente la escena… y sintió misericordia por los cuerpos muertos tirados en el suelo. Una mujer clavada en el suelo, un hombre decapitado y una niña sentada de espaldas con una daga en su cuello.
Deseó que Serena no haya presenciado la muerte de su familia.
Michiru se encontraba en un lago cercano al pueblo, atenta a su alrededor, dejo a la mujer unos metros mas allá. Descansando bajo su capa y miro como el humo negro y destellos rojos llegaban de lo lejos, reflejándose en el lado. Sus ojos claros miraron el cielo repentinamente nublado, amenazando con llover. Nunca entendería el caprichoso clima de esta nación.
Volteo al sentir una pulsación en el cuerpo de la rubia, se inclino y vio como la sangre de su labio ya seso, como su cabello rubio estaba desordenado y su frente empapado en sudor frió. Puso su mano en su frente y cerro sus ojos.
Necesitaba ver lo que ella vivió. Entenderla, protegerla.
No veía nada claro, su mente prácticamente estaba vacía y se sorprendió. Deberían todos los humanos guardar recuerdos… no entendía como ella pudiera olvidar todo. Pero se detuvo cuando vio en su mente un hombre, alto, pelinegro… ojos azules y el poder de un demonio que al acercarse a ella apaciguaba, logrando dominar a la bestia.
Retiro su mano rápidamente y la llevo cerca de su corazón. Seria se levanto y giro su espalda. Sabía perfectamente quien era, reconoce su cara.
"No tienes porque esconderte. Esta seguro Endimión" miro detrás de su hombro como su hermano se materializaba recogiendo a la rubia del suelo. Sintió como corría algunos mechones de su frente y dejaba la canasta a un lado. Ella siguió caminado para recoger su espada que estaba incrustada en el campo "¿Qué tal les fue?" aun no volteaba y se cruzo de brazos.
Endimión estaba más preocupado de Serena que por el pequeño caserío ocurrido anteriormente. La levanto con cuidado del suelo y recogió hábilmente el canasto con sus pertenencias. Vio de espaldas a su hermana, como el viento juega con su cabello "Bien. No hubo complicaciones"
Su hermana levanto una ceja y se volteo hacia el y miro la manera en como la sujetaba contra su cuerpo y su rostro se escondía en el ladrón de su cuello. Con cualquier mujer los machos de su linaje eran protectores, cuidadosos. Pero su hermano tenía un pequeño detalle que lo diferencia de los demás. Tenía una posición de posición, de una cara enfermiza de resguardarla de todos. De que nadie desafiara quitarla de sus manos "Estas siendo posesivo, Endimión. Compórtate, es una simple mortal" Frunció el ceño ante el comentario áspero de su hermana "La conoces de antes… ¿Por qué no me dijiste que es ella la que atormenta tus sueños?"
Endimión camino hacia ella, incomodo "Si te hubieras enterado de que era mortal, no dudarías en matarla Michiru"
Ella nunca cambio la expresión de su cara y tomo el rostro de su hermano "Ten cuidado. Hay muchas personas dentro de nuestro clan que te quieren revocar como heredero. Si nuestro padre se entera de que sientes algo mas por esta mortal, no dudara él en matarla con sus propias manos. Me parece indebido decirte que no te acerques a ella. Se que no lo harás" soltó su cara y le dio una sonrisa a pesar de todo. Miro a la rubia "Por lo menos es linda¿Serena es su nombre?" miro a su hermano que asistió con la cabeza "el nombre apropiado para ella"
Endimión ladeo una sonrisa y suspiro "Entrégale un informe sobre lo ocurrido al consejo" asistió con la cabeza "Si encuentran algún mortal vivo aun, quiero que los lleven al castillo"
"¿Para que los quieres?" Michiru lo miro extrañada.
"Necesito alguna información, nos será útil en la batalla"
Michiru lo miro por ultima vez, viendo como comenzaba a levitar "¿A dónde la llevaras? No es seguro que la dejes por estos lugares. Los Cristianos la andan buscando, algo deben traerse por las manos"
"Mina llego hace poco a un pueblo del este, cerca de nuestro castillo. Es apropiado llevarla a su hogar… ella sabrá que hacer" de su espalda salieron enormes alas negras, logrando romper su camisa.
Su hermana asistió con la cabeza viendo volar con gran velocidad a su hermano, perdiéndose en a oscuridad de la noche.
Endimión afirmo bien el cuerpo caliente al suyo. Se perdió entre las nubes, poco a poco alejándose de la tierra. Sus alas se agitaban con gran velocidad hacia el este, llegando con rapidez a su destino: las montañas comenzaban a surgir como pequeños cerros y una comunidad de alrededor de tres casas perdidas entre los árboles alumbraban y daban su bienvenida.
Aterrizo y se dirigió a la ultima casa, modesta pero segura. Espero un poco, y vio como algunas luces de la pequeña casa fueron débilmente perdiéndose y fue abierta por una mujer rubia atado a una coleta alta, sus mejillas estaban sucias a causa del carbón de la salamandra y a la tierra de la leña. Lo miro detenidamente "Endimión" frunció el ceño al notar la presencia de la mujer en sus brazos "Si quieres una habitación, puedes-"
El pelinegro rió divertido "No es eso Mina. Necesito ayuda"
La rubia suspiro y se llevo sus manos a las cadenas "Mira Endimión, puedo ayudarte, pero no lo se… no creo conveniente intrometerme en tus asuntos"
"Debes ayudarme. Por favor"
Mina asistió con la cabeza y abrió la puerta sin prestar atención a la chica en los brazos del príncipe "En el segundo piso hay una habitación, ocupa esa y recuéstala. Ya esta hecha la cama…" sin mas que decir, el pelinegro se dirigió hacia el cuarto pequeño y la recostó en la cama. Corrió algunos mechones sin prestar atención mucho a los salpico de sangre ajena en su cuerpo.
"¿Has hablado con Kunzite?" Endimión giro su cabeza hacia Mina que estaba recargada en la puerta mirándolo intrigada, confusa y triste. El negó la cabeza y ella suspiro con rabia. Cambio su actitud para dirigir su mirada hacia sus ojeras "Te vez hambriento, sígueme" Se hizo a un lado para dirigirse a la cocina, seguida de Endimión.
Una vez que llegado Endimión se sentó en una silla y acomodo su cuello. Le contó lo sucedido a Mina que esta solo asistía la cabeza con seriedad, incluso sobre la presencia de los Cristianos en la región cosa que preocupo a Mina "Ellos vienen a menudo por aquí, pero no te preocupes. La mantendré escondida" le guiño el ojo y rió. Se levanto y fue a preparar una comida liviana para ella, en cambio a Endimión se sirvió sangre de vacuno, cosa que gustoso acepto.
"¿Ningún sobreviviente?"
Endimión noto como Mina estaba silenciosa "Ninguno" bebió un poco y mantuvo su mirada fija a sus espaldas. Dejo su vaso a un lado.
"Curiosamente, tenia contactos con ese pueblo" hablo sin verlo y con despreocupación, insistiendo en su alimento, esta vez para dos "Lastima que hayan muerto. Si los hubieras conocido te darás cuenta de lo buena gente que eran"
"¿Te hacían algún favor?"
Mina rió un poco "Ocultaban algo. No me pertenecía, pero pensé que era mejor entregárselos, ya sabes… no me podía hacer cargo en esos tiempos. Mis prioridades son los estudios, aun así mantuve el contacto con ellos, preguntando como se encontraba mi secreto" fue hacia una alacena a sacar una olla "Debió ser una gran matanza" lo miro y noto algunas gotas de sangre en su armadura "Es extraño verte vestido" y rió para ella al recordar lo bueno que era en la cama. Hace mucho tiempo atrás.
"No te vez tan conmovida ante su mutilación" dijo seriamente y termino de su sangre "No sabes cuanto te agradezco que trabajes para nosotros en el anonimato Mina. Nos has hecho de gran ayuda"
Mina se dio vuelta y le sonrió "Con tal de que tu familia piense que estoy muerta, me es mas gratificante hacer mi trabajo" lo apunto con una cuchara "Mis papeles ya fueron borrados, estoy legalmente muerta"
Endimión afirmo con la cabeza "Es mejor que estés así, eres mi espía y te comportas como tal. ¿Has estado guardando el dinero que te entrego?" Mina afirmo con su cabeza.
"Vengo de Viena, estaba haciendo unos estudios con respecto a algunos animales de la región. Pienso que me dejara dinero publicarlo" comenzó a aliñar las ensaladas "Obviamente lo haré con el nombre de un hombre: William Oprah. Mina Kloher ya no existe mas en la faz de la tierra" le dio una débil sonrisa para volver a concentrase en su alimento.
Endimión solo la miro, para mirar a su alrededor. Era una bonita cocina, modesta pero reconfortante "¿Cómo esta tu hijo?"
Dejo la cuchara a un lado y afirmo su mano izquierda a la olla, lo miro detenidamente y bacilo al sentarse frente a el. Tomo su copa y la lavó para luego sentarse a un costado con un plato de verduras "Kunzite no sabe de su existencia¿verdad?"
"No, para él estas muerta"
La rubia corrió algunos mechones detrás de sus orejas "Ya veo…" murmuro afligida. Endimión reconoció su error al ser tan directo "No te disculpes, me lo merezco por todo lo que hice en mi pasado" rió desvalida.
"No fue mi intención hacerte sentir incomoda. Tanto tu como Kunzite han cometido errores, no tienes por que culparte"
"Es mejor estar muerta que vivir en la desgracia, Endimión. No sabes lo que siente… he pasado por muchas cosas en toda mi vida, nunca mi intención fue hacer sentirlo culpable. Fue mi responsabilidad, y no me debí dejarme seducir por sus mentiras" sus ojos se llenaron de lágrimas y furiosa los corrió.
Endimión la miro y sitio pena. Mina en el pasado fue su amante por una noche, nada mas por mera diversión se acostaron juntos, decidieron que era mejor siendo amigos. El le presento a un buen amigo del, el general Kunzite. Sedució y abusó de la buena voluntad de Mina, al enterarse que antes había estado con su Príncipe, decidió abandonarla sin conocer que llevaba a su hijo… al menos eso había creído el. Nunca supo el porque de su disolución en su relación secreta. Tal vez Mina sabía que tarde o temprano la guardia real la encontraría y a Kunzite lo condenarían por tener una relación clandestina con una mortal, pagando un alto costo por tener esa relación ilícita y condenada por su sociedad.
"Deberías irte. En tu hogar deben estar preocupados"
Endimión la miro como ella se afirma de un mueble con la cabeza agachada, y el podía sentir su dolor "Gracias por el alimento, volveré en un día dentro de la semana siguiente"
Ella volteo "¿Quieres que también le diga esto a la chica?"
"Por favor…" sin mas, volteo y se dirigió hacia la puerta para emprender su retorno al castillo.
Mina suspiro y se dirigió a su habitación para ver a su hijo dormir. Se acerco a el y corrió sus mechones rubios de su frente y beso su frente. Desde que su hijo nació, aproximadamente cuatro años atrás, su vida ha sido muy difícil, sobretodo por ser vista con malos ojos y ser tratada como una mujerzuela… aunque la ultima idea la aceptaba, su promiscuidad había sido grande en su juventud y el estigma de su pasado aun se veía reflejado en su hijo, pero no culpa a este de su desgracia, son otras cosas que suceden dentro de su corazón. Una deuda pendiente en el pasado la tenia intranquila. Lo arropo y se dirigió a la salamandra para correr el fuego y poner los últimos trozos de leña para la noche.
Miro la escalera y se acordó de la 'amiga' de Endimión. Remotamente se acordó de cómo su ropa estaba apestada en sangre. Rápida fue hacia su cuarto y saco un pijama largo de color rosa, calentó un poco de agua para luego voltearla en un recipiente junto a algunos paños, tenia pensado limpiarla.
Fue arriba y dejo el recipiente a un lado. No presto mucha atención a su rostro, mas tarde lo lavaría, pero lo primero lo primero. Comenzó a desnudarla y escucho algunos quejidos de ella, a pesar siguió limpiando su cuerpo con rapidez, hacia frió y no quería resfríos dentro de su casa. La vistió con dificultad, a pesar de la estatura de la mujer inconciente y su delgadez, era pesada y le costaba levantarla. Una vez vestida se dio media vuelta y fue a una pequeña mesa al otro lado de la habitación, contenta por su trabajo tarareaba una canción. Tomo el recipiente y se dio media vuelta para proceder a limpiar su rostro.
Más fue su sorpresa. De la impresión dejo caer el recipiente que este se vertió por el suelo, sonó fuerte, pero no impidió que la rubia acostada despertara. Se llevo sus manos a su boca para reprimir un grito, en cambio dio un pequeño gruñido de asombro, estaba asustada. Sus ojos se llenaron de lagrimas "¡Mierda!"
Comenzó a inquietarse, ella no podía estar aquí, no debía estar en la frontera con la civilización de los vampiros. Si la encontraban, la quemarían viva. La miro detenidamente aun asustada, hacia mucho tiempo que no la veía… ¡era igual a ella, idénticas! Tan bella. Comenzó a buscar entre sus cosas algo que la identificara como su responsabilidad, y se topo con la fotografía en blanco y negro de su familia.
"¡Dios mió!"
Endimión llego hace un poco menos de quince minutos al castillo, que al instante fue persuadido por la gente mas cercana que se entero de lo sucedido. Había dejado escapar a un mortal y como regla, debían exterminarla. Rei lo reprochaba y su hermana estaba sentada en el sofá mirándolo fijamente "Rei estas neurótica" Jadeite miro a su esposa que rabiaba contra el príncipe.
Rei lo miro y frunció el ceño "No dudes de mis capacidades, Jadeite. Escrúpulos es lo que menos quiero"
Michiru presto atención. Su sentido capto las ondas de sus impulsos, los músculos de sus hombres se tensaron y se fijo mucho en la expresión de ella. Ella mentía "Sabes algo Rei, cuéntanos" Michiru invito a la conversación apuntando amablemente un lugar al lado de ella.
La pelinegra solo miro desconfiada el sillón "No" se digirió a la salida "Yo no oculto nada" salio de la biblioteca para cerrar bruscamente la puerta, seguida por Jadeite espantado por el comportamiento de su esposa.
"Como digas" murmuro Michiru y miro a Endimión mirar algunos planos "¿Estas ocupado?" el levanto su mirada "Tenemos que hablar" frunció el ceño y vio como este solo negaba la cabeza. Intento persuadirlo en la mente, pero el la bloqueo.
"¿Para que quieres hablar conmigo Michiru¿Me reprocharas al igual de nuestros compañeros por mis decisiones?"
Ella se acomodo en el sillón y se fijo en el fuego de la chimenea "No…" saco algunas pelusas de su traje "… pero me preocupa que el demonio dentro de ti a ratos se apodera de tu mente" Sintió a sus espaldas la reacción del y volteo su cabeza para verlo "Oh, ahora ves por que quiero hablar contigo. Me parece extraño algo… ya no frecuentas tanto a comportante de esa manera"
Endimión la miro y algunos mechones cubrieron sus ojos "Tienes buenas intenciones conmigo, pero no las suficientes agallas de comprenderme"
"¿Comprenderte?" se levanto y fue hacia el "Se como te encuentras. La muerte de Ivonne fue crucial en tu vida-"
"No digas su nombre en mi presencia" amargamente golpeo sus puños contra la mesa, su hermana ni se movió y siguió yendo a su lado.
"- y desde ese instante tus problemas comenzaron" siguió a pesar de todo. Michiru sabia que tenia la razón, el nunca le mentiría a su hermano "Ella tenia el equilibrio entre tu alma y tu demonio, pero repentinamente esta tregua entre los dos fue rota. Ella no era tu compañero. Creo que lo sabes desde siempre"
"De que vale hablar de ese asunto que esta en el pasado" murmuro y solo la miro fijamente "¿No les vasto con verme sufrir?" su hermana iba a replicar pero este levanto su mano para callarla "Obviamente sabia que no era mi compañero, pero por esos instantes viví la fantasía de pensar que estaba en mi felicidad… algo que muy poco duro" suspiro y volteo "Ya ni se lo que quiero… no me gusta probar cosas nuevas Michiru. ¡Nada me motiva!"
"¡Es tu miedo el que no deja tu conciencia tranquila!" ella lo miro delicadamente y tomo su cara entre sus manos. Sus ojos atormentados parecían un cachorro en busca de protección "No digas esas palabras Endimión… todo en esta vida nos tiene sorpresas, tu destino aun no esta completo. Poco a poco los obstáculos abren a nuestros ojos.
"No puedes cambiar la dirección del viento, pero sí ajustar las velas para llegar siempre a mi destino" murmuro Endimión.
Michiru beso la mejilla de su cara y junto su frente con la de su hermano "El amor es tan complejo… debes entender que algunas cosas nos quitan lo que deseamos. Cuando la vida le presente mil razones para llorar, demuéstrele que tiene mil y un razones para sonreír. No dejes que cosas simples arruines lo que tu sientes, eso te pertenece a ti. Son tus sentimientos… no los de ellos"
Su hermano tomo las manos de Michiru y las aparto de su cara "Es difícil-"
"Pero no imposible" se adelanto a lo que iba a decir "No pierdas la segunda oportunidad que te esta dando nuestra eternidad" le sonrió y fue hacia la puerta, antes de irse le dijo en voz alta "No permitas que le hagan daño a los que quieres, menos aun los que ocupan tu corazón" antes de cerrar la puerta le guiño el ojo.
Endimión sonrió un poco y miro hacia la ventana, hacia la luna. Esperara con ansias alguna noche de la semana para volverla a ver.
Su cuerpo estaba agotado. Tenía un cansancio mental que le molestaba al abrir los ojos y girar en la cama blanda bajo ella. Abrió los ojos y la luz penetro en ellos cegándola.
Se dio cuenta que el aroma de la habitación no tenia su perfume, rápidamente se sentó en la cama, en eso un golpe se dio contra la pared, dando un pequeño quejido de dolor. Una vez enfocada su visión, abrió sus ojos. Esto no era su habitación¿Dónde estaba ella?... ella lo ultimo que recordaba, era… ella se quedo pensando un poco, nada venia a su mente, ningunos recuerdos después de la cena con su familia.
Sus ojos se llenaron de lagrimas¿Dónde estaba Mama Luna¿Done estaba ella, por que sentía miedo? Llevo sus piernas a su pecho y las abrazo. Se dio cuenta que sus cosas estaban a un lado de la habitación, salio entre las sabanas y comenzó a verlas. Sus cosas más importantes estaban ahí. Suspiro agradecida. Vio como un pijama rosa cubre su cuerpo, no recordó tener uno de estos. ¡Y era calientito! No le daba gusto sacárselo.
La puerta estaba abierta, escucho algunos ruidos a lo lejos. Con curiosidad se asomo por la puerta para ver un estrello pasillo donde la única puerta era de donde había dormido la noche. Olió el aire y el olor a pan fresco invadió su nariz, haciendo crujir su estomago.
¡Tal vez habían ido de vacaciones! Pero que tonta era, tal vez la habían tomado cuando estaba durmiendo, Papa Artemio podría tener una gran fuerza para levantar a Diana y a ella sin esfuerzo. Contenta bajo las escaleras, pero se quedo quieta al ver una rubia quemar algo blanco en la chimenea, un vestido blanco que con insistencia le echaba las brasas encima. Nunca la había visto¿acaso era una cuidadora de la cabaña donde se hospedaban? Se levanto de su posición hincada y se dio vuelta un poco roñosa por la suciedad del carbón. Ella la miro al principio asustada, para luego cambiar su expresión de alivio, le dirigió una sonrisa y se acerco a ella.
"¡Buenos días Serena!" ¿Cómo sabia su nombre, acaso sus padres le habían comentado sobre ella? "Desde hace bastante tiempo que no te habia visto¡mira lo grande que estas, toda una mujer!" ella recogió sus mechones rubios midiendo como les llega a sus talones "¡Me imagino que debes estar con hambre! Ven, pasa a la cocina"
Serena la siguió sin pronunciar ninguna palabra, estaba desconcertada. Vio a un niño rubio, caucásico estar sentado en una de las sillas con varios cojines amortiguándolo y haciendo crecer para alcanzar la silla, el lo miraba con curiosidad "El es mi hijo" volteo donde estaba la rubia que pronto servia un plato de huevos frente a ella "Se llama Marcus, vamos saluda a Serena hijo"
"Hola Serena" dijo el niño mirándolo con alegría "¡Hace mucho tiempo que Marcus no veía a alguien igual a mami!"
Ella miro curiosamente al niño y luego a la rubia "¿Cuál es tu nombre¿Dónde estoy?"
La rubia al percatarse que Serena se estaba dirigiendo a ella, le dirigió una sonrisa rápida y le quito el plato a su hijo "Soy Mina Kloher" le hablo mientras bajaba a su Marcus de la silla "Y estás en la frontera con Rumania, Hungría y Ucrania"
"¿Dónde están Mama Luna?" ella ajena a la reacción de Mina, siguió comiendo.
Mina la miro un poco de pena. No le corresponde decirle sobre su familia "Endimión te trajo a este lugar…" murmuro.
Serena miro a la rubia y se sonrojo¿Endimión la había visitado? Se sonrojo aun más al pensar que tal vez se había quedado dormida en sus brazos.
"Haruka me informo de lo ocurrido" Drácula entro en el estudio de su hijo bajo la tutela de su guardia y un escriba, este levanto su vista para verlo "Los Cristianos resguardaban del lugar¿sabes por que?"
Endimión se apoyo contra el respaldo de su silla y se cruzo de brazos "Si me vienes a dar una charla sobre la historia y el porque de nuestra posición actual contra ellos, la cual somos enemigos de hace siglos, ten por seguro que mis maestros en la antigüedad son los mejores"
"Ellos buscaban a alguien o algo que estaba entregándoles información" el no se detuvo ante la ironía de su hijo, apoyo su brazos contra su mesa y lo miró fijamente "¿Te quedaras ahí sentado¡Quiero respuestas, ahora!"
El pelinegro solo lo miro "No tengo idea lo que hacían ellos ahí. Llegue al lugar, sabotearon una casa, mutilaron a la familia-"
"Y dejaste escapar a la mortal" Sintió como su padre se materializaba a su lado, este no presto atención y siguió firmando contratos "Estoy harto de tus errores" puso su mano contra los papeles, el ambiente se tenso. Endimión giro su cabeza bruscamente, enfadado "Una equivocación más-"
"¿Qué pretendes que soy?" Endimión corrió de golpe el brazo de su padre, me materializó en el medio del salón mostrando sus colmillos sobresalir y sus ojos se tornaron rojos "¡Tu no sabes nada!" golpeo contra el piso su pierna, descargando un poco de energía "Sin mi tu no eres nada"
Drácula camino rápidamente frente a el y torció su brazo, mientras su guardia se quedaba quieto alrededor de ellos "¡Tengo hijos suficientes para que ocupen el trono!" le grito en su cara "¡Tu no eres el único sucesor al trono!" La guardia del príncipe pronto llego al salón, protegiendo a las espaldas de Endimión su seguridad. La guardia de Drácula ante la presencia de estos, también lo hicieron. Ellos defenderían a su obligación, matarían por ellos si fuera necesario.
"¡Pero soy el único criado con la frialdad que lo haces!" contra-argumentó "¡Soy el único metido en la política de nuestra familia¡Soy el único que sabe manejar un reino, gobernarlo y proteger las tierras¿Y me vienes hablar de insensatez?" se zafo del y dio un paso adelante, encarándolo "¡Vamos¡Pregúntale a Ami sobre matar a un hombre a veinte centímetros detrás de tu espalda¡Pregúntale a Seiya de cómo tomar una espada, ya que aquel incompetente, de lo tan cobarde que es; se esconde en nuestros subterráneos… negando el linaje en su sangre¡Dile a Iván como administrar a la gente!..." se volteo para correr su mano por su pelo desesperado "Consulta a Michiru sobre tu decisión en colocar a uno de mis hermanos al poder… ella te respondería que estas demente en poner a alguno de ellos; y también se negara a tomar la corona suya. Sabe que no le pertenecerá nunca ya que confía en mí, sabe mis decisiones y me entiende. Pequeñas cosas que marcan una gran diferencia entre tu y mi madre… recibieron educación, la mejor… pero no la necesaria para ser un Rey"
Drácula ante tal confesión también dejo liberar sus colmillos, y los bandos tomaron posición de ataque "¡No me faltes el respeto¡Sigo siendo tu padre!"
"¡Mi padre murió cuando el comenzó a mentirme¡Murió el día en que me repudio frente a todos!" le grito a todo pulmón. Los ojos de Drácula se abrieron, una daga atravesó su corazón ya muerto, era difícil escuchar aquellas palabras que hieren tus sentimientos "Tu no eres nada para mi" los ojos de Endimión rápidamente tornaron su color azul natural y sus colmillos regresaron a su lugar original "Nada"
Drácula hizo lo mismo, bajo su mano y su labio tembló. Estaba herido, necesitaba consuelo. Vio como Paulina se materializaba al sentir el dolor de ambos, pero al enterarse por medio de Michiru su esposo comenzó todo, y eso no tenia perdón de su parte "Sus gritos se escuchan por todo el pasillo" murmuro difícilmente. Se acerco a su hijo y miro sus ojos "¿Estas bien?" este asistió la cabeza y ella con el amor de madre tomo su brazo entre los de ella y suspiro. Volteo para mirar fijamente a Drácula que la intimidaba con su mirada, estaba enojado por que no fue a su lado.
"¿Así que de esta forma me traicionas¡¿uh?!" la encaro y levanto su mano dispuesta a pegarle frente a todos.
Ella se alejo del brazo de Endimión y cerro sus ojos dispuesta a recibir el golpe, este nunca llego ya que su hijo había cogido a tiempo el brazo "No te atrevas a pegarle a mi madre" Endimión cubrió el cuerpo de su madre con del, protegiéndola. Ella solo miraba el suelo y apretaba sus puños contra su vestido "No lo harás nunca mas… ella meceré respeto, es tu reina"
Drácula se sintió doblemente traicionado: su hijo se sublevaba contra el, y su esposa, los cuales en este ultimo siglo las cosas no iban bien; prefería la protección y el bienestar de Endimión que del, que se supone ser su prioridad por toda la eternidad. Dirigió una ultima mirada a ambos, e indignado se retiro de la sala.
Endimión se volteo hacia su madre y su actitud cambio completamente "¿Te sientes mejor?" Paulina asistió insegura su cabeza, preparándose lo que ocurrirá una vez que llegara al cuarto. Las puertas se vuelven abrir bruscamente. Nephrite llega exaltado y un poco agitado por causa de correr hasta el sexto piso del castillo "¿Qué ocurre?" levantó su ceja.
Este se apoyo contra un mueble y respiro a grandes horcadas de aire "Encontraron un sobreviviente entre las ruinas, es una niña"
Notas
Al fin respiro con tranquilidad al saber que estoy publicando un nuevo capitulo. Lo siento mucho por no actualizar antes, pero entre los estudios y actividades me tienen copada (además de algunos problemas con mi inspiración, no pude entregarlo antes) Me han llegado comentario de algunos mal entendidos contra mi persona, a estas les digo que no dejare para nada en el mundo de terminar mis historias, tengo un compromiso con ustedes y conmigo misma. Por algo los publique, para que los vean y que sean terminados. También me acusaron de plagio por una historia similar a esta, les digo que desde hace dos años esta circulando por FFC, así que si me acusan de plagio déjenme decirle que no es cierto. Además la gente puede hacer libremente las historias, todo depende de tu imaginación y como te expresas a través de ellas.
Espero que les guste, he escrito este capitulo como tres veces, como ninguno me ha gustado tome recopilaciones y creado nuevas cosas, aunque la idea original sigue su curso ;)
Un saludo en especial para las chicas que dejaron sus review en el capitulo anterior: A.Salvia-divinorum, Llama de Hielo, Serena Li (¿Cuándo actualizaras?) HaruT-T, Kimusa, Danyseren, Natalia Kido, Hitomi Saku, Ulrich, Sere Chiba, Kazumi, Tanita Love, Samantha Kou, Michiru Tenoh y Orkidea. A todas ustedes muchas gracias por tus comentario llenas de buena vibra. También un saludo especial a Pili que ella insistió tanto en el capitulo asi que te lo dedico¡además hoy te gradúas, felicitaciones! Te mando un abrazo a la distancia.
¡Acuérdense de lo reviews!
Viernes 29 de Junio – 2007
Pola Kaiou.-
