Quiero aclarar un pequeño punto de esta historia, y es que esta historia es muy diferente a todo lo que yo he escrito por que esta historia nace de un juego de roll, con mis amigas donde modificamos la historia a nuestro gusto y creamos un universo prácticamente yuri y yaoi completamente con unas cuantas perversiones XD La escribo también por que en ese juego prácticamente nos hicimos una familia y es un regalo para ellas ^^

Capitulo 1: Carta de ingreso

En la vieja casa Snape sus tres integrantes cenaban. Era verano y las ventanas estaban abiertas para airar la casa y espantar un poco el abrasador calor del verano.

Rebecca Black la pelinegra hija de Severus Snape picoteaba la comida de forma distraida con los codos sobre la mesa, lo que le valió una mirada de advertencia de su padre Severus para que se sentara derecha, bajara los codos de la mesa y comiera bien. Samelis Riddle sonrió, la ahijada e hija adoptiva de Severus Snape, entendía bien la actitud de Rebecca de echo la compartía hasta cierto punto, solo que ella se controlaba mas que Rebecca. Ese año ambas habían cumplido los 11 años, por lo que esperaban su carta de ingreso a Hogwarts donde trabajaba Severus Snape como profesor de Pociones. Severus se veía normalmente en la obligación de contratar a alguien que cuidaba a las niñas luego de que estas salían de la primaria del pueblo, hasta que el terminaba de dar clases y volvía a su casa a buscarlas, pues debido a las niñas, Severus no vivía en Hogwarts como la mayoría de los profesores. Pero este año como ambas chicas entrarían al colegio, Severus si se quedaría a vivir en el castillo, lo que Rebecca y Samelis no sabían es si esto les gustaba o no realmente. La casa Snape seria cerrada al principio de clase hasta el próximo verano cuando todos volverían.

Justo en ese momento dos lechuzas entraron por la ventana abierta de la cocina y fueron a parar a un lado de Rebecca y Samelis las cuales ahogaron un grito de felicidad, su carta de ingreso a Hogwarts acaba de llegar.

***

En la mansión Malfoy el animo esa tarde era algo tenso pues el heredero de la fortuna Malfoy mas no el primogénito, portaba en ese momento su normalmente cabello rubio platino, de un muy chillón tono rosa chicle, obra claro esta de la primogénita de Lucius Malfoy mas no su heredera, Kaleney Alexia Weasley Malfoy.

Draco había estado molestando a su hermana mayor, por diez meses, Alexia como llamaban a Kaleney, diciéndole que en Hogwarts no la querían que por eso no había recibido carta el año interior para ingresar, al colegio y que si entraba seria una fracasada Hufflepuff y eso solo si el sombreo le tenia piedad y Narcisa le había celebrado las hirientes palabras a su hijo, mientras Lucius que estaba ocupado trabajando ni se había enterado de ellas.

Alexia sabia que esto no era verdad, Lucius se lo había explicado, a pesar de haber cumplido 11 años el año anterior ya, su carta de ingreso a Hogwarts no le había llegado, por que Alexia había cumplido los 11 años en Diciembre y para entrar a Hogwarts los 11 años deben ser cumplidos antes del uno de Septiembre. Así que la hija mayor de Lucius no había dicho nada simplemente había mirado a Draco y a Narcisa con sus ojos azules que juraban venganza y se había dado la vuelta con porte regio de los Malfoy, yéndose y en el cabello rubio platino de Draco ahora rosa chicle yacía la venganza de Alexia hacia su medio hermano, por bocón.

Alexia había sido inmediatamente castigada a permanecer encerrada en su habitación, sin cenar esa noche. La chica rubia se lo había tomado con tranquilidad y se había largado a su habitación cuando Lucius se lo ordeno, pero no sin antes echarle una mirada a Narcisa recordándole que aun le faltaba desquitarse de ella.

Alexia era más Malfoy de lo que todos creían y así lo demostraba su gusto por la revancha y también su astucia. Por ejemplo no se preocupaba por que parte de su castigo hubiese sido quedarse sin cenar, pues sabia que cuando todos se durmieran podría ir a la cocina donde Dobby, el querido elfo domestico que la había cuidado de bebe, le daría de cenar sin dudar.

Mientras estaba tirada en su cama planeando su venganza contra Narcisa, Alexia vio como una lechuza se acercaba a su ventana la cual picoteo para que le abriera, así lo hizo la chica y el ave fue a posarse en su escritorio. Se acercó a la lechuza y le desato la carta que traía atada a la pata, la lechuza se fue inmediatamente entregada su carga mientras Alexia al ver y leer la carta daba un grito de triunfo nada digno de una Malfoy y salía de su cuarto para bajar las escaleras e ir al comedor para restregarle la carta de admisión a Draco en las narices.

-Me admitieron en Hogwarts.

Grito. Lucius sonrió fugazmente, Draco la miro con fastidio pues el aun no recibía su carta de admisión pero en ese momento una lechuza entro al comedor llevando la carta de Draco.

Alexia sonrió con malicia, una sonrisa puramente de su familia.

-Vaya Draco párese que si me quieren en Hogwarts y antes que a ti.

Y riendo se dio la vuelta y salio del comedor.

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Melanie Sairialis Lupin Black caminaba tranquilamente por los bosques de Transilvania, con la luz de la luna llena alumbrándola, una larga falda roja de estilo gitano llamada sunia, una blusa pequeña también roja con detalles dorados y una pequeña casaca dorada sobre la blusa, un pañuelo dorado cubría su cabeza retirándole el cabello del rostro y un cinturón de falsas monedas de oro sobre la falda hacia un rítmico sonido al moverse. Al lado de la chica vestida como gitana, caminaba tranquilamente un lobo.

Melanie solía vestir al estilo gitano muchas veces por que a pesar de ser inglesa como su padre, ambos eran unos gitanos, unos nómadas, que iban ahí donde consiguieran trabajo y el destino los llevara.

A diferencia de muchas jóvenes de su edad, Melanie no había ido nunca a la escuela primaria pero ni falta que le hacia, su padre Remus Lupin el lobo que caminaba a su lado le había enseñado mucho mas de lo que cualquier profesor le pudiera enseñar o así pensaba ella.

La chica se sentó a los pies de un enorme árbol y el lobo se acercó a ella acurrucándose a su lado para darle calor.

-Te quiero papi.

Sonrió la niña de once años acariciando al lobo que al reconocerla como su cría no la lastimaba. La chica se recostó sobre el vientre del lobo mirando al cielo estrellado y leyendo las estrellas, sonrió y se quedo dormida, mientras el hombre lobo la vigilaba.

El amanecer llego mucho después y la luna llena que maldecía al lobo se oculto devolviéndole su forma humana. Una vez humano de nuevo Remus Lupin aun cansado se quedo en el suelo donde estaba acostado con su hija mientras pensaba.

Deseaba poderle dar a su niña mas de lo que con su dinero podía pero no tenia esperanza de esto, por culpa de su maldición. Decidió mejor no torturarse con eso, a lo mejor no era mucho lo material que le pudiera dar a su cachorra pero amor jamás le faltaría.

Se levanto cuando se sintió mejor y tomo la varita que la niña llevaba en uno de los bolsillos de su casaca, para levitarla hasta la pequeña cabaña destartalada que era todo lo que Remus se había podido dar el lujo de alquilar, dejo a la niña de once años bien arropadita en el camastro y se puso a hacer el desayuno para cuando esta despertara.

El olor del desayuno levanto a la niña que la noche anterior no había cenado. Se lavo la boca y la cara y se sentó a desayunar con su padre, con una sonrisa. Ambos platicaban mientras desayunaban cuando una cansada lechuza entro por la ventana y fue hasta la chica extendiéndole la pata.

Melanie miro extrañada al ave mientras le desataba la carta, Remus que reconoció el escudo de la carta sonrió mientras le daba un poco de agua a la cansada ave.

-Ábrela hija.

La animo Remus con una sonrisa, así lo hizo Melanie, la leyó y una sonrisa se dibujo en su rostro, pero entonces miro a su padre que la miraba con una sonrisa feliz y con un suspiro hizo una bolita el papel y lo arrojó al cesto de basura encestándolo.

-¿Que haces hija?

Pregunto Remus confundido.

-No iré a ningún lugar donde tú no estés padre.

Respondió la niña. Remus suspiro se levanto y fue al cesto de basura donde saco la carta alisándola y volviendo donde su hija, puso la carta en la mesa y tomo las manos de la niña.

-Hija yo necesito que vayas a ese lugar, tienes que ir a una escuela de verdad, donde aprendas las cosas que yo no te puedo enseñar.-

-Si tú no estas ahí no me interesan, padre.

-Melanie por mi ve, solo un año si no te gusta te prometo que no tendrás que volver.

-Pero padre no lo quiero dejar solo.

-Hija, no te preocupes por mi nos escribiremos todos los días y nos veremos siempre que podamos además no te mudas para siempre solo iras a estudiar.

La niña se lo pensó, por un lado no quería dejar a su padre solo, por otro si se iba seria una boca menos que su padre tendría que alimentar, aprendería muchas cosas que la dejarían ayudar a su padre y su padre tenia razón no seria para siempre.

-De acuerdo papi.

Sonrió la pequeña, Remus sonrió y la atrajo a sus brazos dándole un abrazo de oso.

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Amakaiyr Morgana Dumbledore Prince entorno los ojos en su habitación, cuando una lechuza entro llevándole la carta de ingreso a Hogwarts. La chica nunca tuvo dudas de que entraría a Hogwarts donde su abuelo era el director, pero le paresia estupido que este le enviara una lechuza con la carta de admisión, cuando ella vivía en Hogwarts mismo.

-¿Es que no podía entregármela el?

Se pregunto con una mueca, mientras arrojaba la carta al cesto de basura, ya sabia lo que decía y ni se preocupaba por los materiales su abuelo o Minerva McGonagall su madrina se los comprarían.

Ama se sentía emocionada, llevaba toda su vida viviendo en el castillo, pero como la nieta del director, ahora estaba emocionada por que viviría en Hogwarts ya no como la nieta de Albus Dumbledore si no como una estudiante más.

La chica se levanto saliendo del ala del castillo donde vivía con su abuelo y yendo a la cocina para pedirle pastelitos a los elfos y así poder celebrar su ingreso al colegio.

En la cocina se encontró a su abuelo que había ido a buscar caramelos de limón.

-¿Recibiste tu carta?-Le pregunto Dumbledore risueño.

Amakaiyr entorno los ojos pero sonrió.

-Si abue.

-Bien iremos al callejo Diagon la próxima semana a comprarlo todo.

Dijo Dumbledore. Amakaiyr brinco de felicidad abrasando al viejo director.

-Fantástico abue, estoy impaciente por ese momento y más aun por que comiencen las clases.

Dijo la niña.

Continuara...