Tengo un sueño de muerte -w- Esta semana ha sido espantosa...aunque fructífera. Acabamos el primer periodo de este semeste y mis notas van geniales (sí, soy nerda XD)
Aquí empieza lo que el mundo ha pedido: DxS en forma .w. ¡No demora el lemon, lo prometo! .w.

Hay un par de cosas que quiero explicar, no van en el fic (y a mí como autora se me hacen obvias) pero es imprescindible que las conozcan para entender:

1. Esta historia está en parte basada en el "¿Qué habría pasado si Vlad no quisiera venganza?", sería un sujeto bueno. Eso nos lleva al hecho de que pensaba en Jack -y aún más especialmente- Maddie como amigos...ese es el punto: Vlad veía a Maddie como su amiga, por eso terminó casándose con esa mujer que yo deliberadamente llamé Liliana...

2. En el diario Vlad dijo "Aparentemente un incendio", ¿la palabra 'aparente' no les hace sospechar nada? .__. ¡Una explosión de laboratorio, chicos, una explosión! Por eso es que Danny no recuerda nada: trauma post-accidente. (término que acabo de inventar).

Ahora sí, a leer:


Proyecto Phantom
Capítulo 7:
Pasado y tentación

Si hubo un momento para sentirme miserable fue ese, la expresión taciturna en su verde mirar podría descorazonar hasta a un desquiciado insensible. Soné egoísta y cruel, todo contrario a lo que realmente quería transmitir. Ni modo, no había marcha atrás.

Caminó a mi lado en silencio, meditabundo, dejando que la pena le acabara por dentro. Me enfurecí. ¿Por qué rayos no me decía nada? Me detuve unos metros antes de la puerta de mi oficina y él se detuvo cuando notó que caminaba solo.

-Vamos.- Volteó y me dijo inexpresivo. -¿Quieres llegar tarde?

-Deja de hacerte el idiota.- Espeté furiosa.

-¿¡Qué!?

-Mierda, ¡di algo!

-¿Qué quieres que diga?- Se acercó a paso lento, el rostro ensombrecido.

-¡Lo que sea!, insúltame si hace falta pero no te dejes consumir. ¡Me enfurece!

-Soy yo quien debería estar furioso.

-¡Es ese mi punto! ¿Qué pasa contigo? Acabas de descubrir la verdad sobre tu pasado y actúas como si te fuera indiferente.

Enmudeció ante mi expresión iracunda. Me dolió la cabeza de tener fruncido el ceño por un periodo tan extenso. Me miró con el rostro inexpresivo pero con los ojos llenos de tristeza e inseguridad, levanté una ceja ante su expresión, escéptica.

-No sé cómo actuar.- Dijo finalmente. –Ya no cargo el peso de mi ensombrecido pasado, pero sí con el de un pasado en ignorancia y soledad. El pasado no puede arreglarse, Sam, tú bien lo sabes.- El comentario me hizo estremecer. –Debería dolerme el haber perdido a mi familia, pero lo cierto es que me duele no saber nada de ellos…me duele que no signifiquen más que unas personas en una foto.

Respiré hondo y le abracé con fuerza, hundí mi rostro en su pecho y él regresó el abrazo.

-Piénsalo de este modo: no sabes qué podría estar pasando ahora si las cosas hubiesen sido diferentes. Ahora tienes una identidad, una misión y un hogar.- Apoyó su cabeza sobre la mía. –Y lo más importante: no estás solo, nos tenemos mutuamente, ¿de acuerdo?

Esa era una verdad absoluta e inmutable: él y yo sólo nos teníamos el uno al otro. Ambos habíamos perdido a nuestras familias y solo conocíamos aquello que estábamos viviendo: combatir fantasmas. Quizá el dolor de mi pérdida no podía equipararse al dolor de su descubrimiento, pero no tenía más palabras que aquellas que dije con sinceridad plena: el presente era lo único que teníamos asegurado.

Me besó la coronilla con ternura. –Intentaré asumirlo de la mejor forma posible.

-No se trata de que lo olvides, simplemente no dejes que nuble tu mente.

-Hecho. Y gracias.

-Cuando quieras, Danny.


Entramos a la oficina y había un montón de ancianos sentados alrededor de la mesa. Sam se sentó en la silla principal y se me hizo una imagen graciosa el ver a una hermosa joven liderando una mesa de vejestorios. Contuve la risa.

Empezaron a hablar de cosas en las que no quise centrar mi atención. Lo cierto era que aún me sentía desconcertado por el asunto de mi familia, ¿qué podía hacer yo al respecto excepto sentirme miserable? La respuesta era una sola: nada. No podía hacer absolutamente nada.

Y durante varios minutos me convencí de aquello: ahora, y en aquel entonces, me encontraba en impotencia absoluta para evitar la tragedia, debía ser agradecido con lo que tenía ahora…al menos no estaba muerto. Lo único que podía hacer a plenitud y de forma expiatoria era honrar a mi familia extinta, continuar viviendo, haciendo todo de la mejor forma posible.

Sam llamó mi atención y luego de responder con un aturdido "¿Eh?", comprendí que hablaban de mi participación en una batalla.

-Te enviaré con un grupo de 50 hombres.- Me dijo con voz fuerte, todos los presentes intercambiaron miradas de pánico.

-¿51 hombres? ¡A caso ha perdido la cabeza!- Exclamó uno de los sujetos.

-Créame si le digo que incluso eso es un exceso de personal.- La voz de Sam sonó confiada, aunque yo pude notar la burla impresa en el tono. –Con Phantom de nuestro lado tenemos esta batalla asegurada.- No me agradó del todo la manera en la que se refirió a mí como su mejor arma, a pesar de no ser la primera vez que lo hacía.

-Espero que tenga razón, señorita Masters.

-No hay nada de qué preocuparse, se lo aseguro.- Regresó la vista hacia mí y guiñó el ojo como señal de confianza.

Cuando encontramos al fantasma, me sobresalté al notar el absoluto control que tenía sobre la zona, no le habían dado el nombre de Maleza por nada. La orden era detenerlo, sin importar su captura o su destrucción. Mis ataques normales no surtieron efecto alguno, Maleza podía regenerar su cuerpo a voluntad, la tropa se preparó para atacar pero yo ordené que se detuvieran, ellos estaban ahí como plan B en caso de que yo fallara, no había que actuar antes de tiempo.

Me vi forzado a usar algo en lo que el cuerpo de la organización y yo habíamos estado trabajando los últimos meses: cuando la duplicación-no-riesgosa dejó de ser un reto, nos concentramos en el estudio de mi telepatía unidireccional que no dio resultado alguno; fue entonces que, creyéndome víctima de un resfriado humano común, descubrimos que mi lado fantasma era capaz de emanar frío a temperaturas extremadamente bajas. Estos meses practicando mis poderes de congelación finalmente darían resultados.

La energía fue desde mi interior hasta mis manos en un parpadeo, sentí fluir el poder de la misma manera que lo sentí la primera vez que peleé contra un fantasma de categoría A. El daño fue instantáneo, no fue capaz de regenerarse, el fío inhibió cualquier respuesta nerviosa y fue derrotado. Encerramos su cuerpo como método de precaución.

Regresamos y todo operaba con normalidad, dimos el informe y luego de una muy relajante ducha, me preparé para concentrarme con Sam, quería contarle personalmente los interesantes detalles de mi batalla. Busqué en su oficina, en la sala de conferencias, los laboratorios, pero no había nada. No fue hasta que noté la hora que comprendí que estaba en su habitación: media noche.

Es en esos momentos en los que agradezco tener poderes de fantasma, los dos días de misión fueron suficientes para lograr que la extrañara con fuerza, y era el momento de darle una sorpresa.

Intangible e invisible, asomé mi cabeza atravesando la pared, dirigí la vista hacia la cama pero ella no estaba allí, se encontraba frente a la biblioteca buscando algo entre los libros. Vestía delicada lencería blanca, perfecta para sus marcadas curvas.

-Danny.- Llamó sin apartar la vista del libro que sostenía. -¿Vas a entrar o te quedarás toda la noche mirándome como un idiota?

Suspiré resignado y entré definitivamente. -¿Cómo supiste?

-Por favor.- Aún leía el libro. –Llevamos seis años juntos. ¿De verdad piensas que no puedo sentir tu presencia en cualquier lugar?

-Muy bien, tendré en mente tu sentido psíquico de ahora en adelante. Como sea: ¿qué haces despierta tan tarde?

-No pensarás que puedo tomarme descansos seguidos, ¿verdad?

-No te caería mal un descanso de vez en cuando.- Propuse acercándome y arrebatándole el libro de las manos.

-Oye, ¡devuélvemelo!

-Tendrás que hacer algo mejor que saltar para alcanzarlo.

-Muy gracioso.- Sonrió y se volteó cruzada de brazos. -¿Me devuelves mi libro por favor?

-No.- Susurré en su oído. –Aprovechemos el tiempo a solas.

-No de nuevo con eso Danny, ¿cuántas veces lo hemos discutido?

-No las suficientes.- Respondí deslizando mis labios por su cuello. -Sospecharé que no piensas en eso tanto como yo.

-Deja de hablar de eso.- Intentó sonar firme pero el nerviosismo en su voz era evidente…eso y su corazón a mil por hora.

-Deberías escuchar tu corazón.- Insinué sin cambiar mi posición. –Cada vez más nervioso, más…ansioso, diría yo.

-¿Qué? ¿Te crees un vampiro?- Rió con desdén. –Además, sabes bien que es una de las cosas que más quiero en este momento.- Pensó con voz suave.

-Entonces, ¿cuál es tu negativa?, yo no tengo problemas por una relación sin compromiso.

-Porque…- volteó y me vio directo a los ojos. -…tú y yo sabemos que esto no terminará en una relación sin compromiso y ahora no puedo ponerme a juguetear perdiendo la cabeza por ti.

-Sam…

-Así que hoy no.- Interrumpió y me besó despacio. –Phantom.- Continuó buscando cosas entre la biblioteca y antes de poderme marchar dijo: -Oh, y devuélveme mi libro, ¿quieres?- Arrojé el libro y lo atrapó sin mirar. –Gracias.- Y entonces, salí hacia mi cuarto.


Cuando estuve segura de que se había marchado, pude respirar con profundidad y lograr que mi cuerpo se relajara. Controlar el instinto, el deseo, se convertía en una tensión constante muchas veces difícil de ignorar, sobretodo siendo consciente de que cada vez la línea que separa lo correcto de lo necesario, es más delgada.

Quizá por eso lo enviaba a más misiones de las necesarias: para mantenerlo lejos de mí, para mantenerme alejada de la tentación. Pero era algo en lo que no me gustaba pensar, era más sencillo convencerme de que eso era lo justo, y que todo se hacía por el bien de la organización, definitivamente más sencillo.

Pero no se trataba exclusivamente de eso. Recientemente había llegado un rumor de los masivos ataques de los últimos meses, no como ataques separados sino como una coordinación simultánea de un ente fantasmal mayor, posiblemente el mismo que mi padre estaba investigando y quizá el mismo que le costó la vida.

No terminaba de examinar el libro que recién había recuperado cuando sonó la alerta tipo 2: ataque dentro del perímetro de la ciudad. Antes de poder pensar o decir algo, corrí escaleras abajo, poniéndome la bata de dormir, llegué a mi oficina y ya varios estaban esperando mi llegada, con los informes preparados y estrategias planeadas.

-Informe del status.

-Ataque en la zona sur, invasión al centro estimada en cuatro horas.

-¿Ente?

-Desconocido.

-¿Unidades enviadas?

-Ninguna hasta el momento, señora.

-¿¡Aún no envían a nadie!? ¡Qué esperan! ¿Una tarjeta de invitación?

-Pero pensamos que…

-¡No tengo tiempo para sus crisis existenciales! No podemos permitir que ningún fantasma irrumpa en la ciudad, si por algún motivo alcanzaran nuestra ubicación, esto se convertiría en una batalla a campo abierto. ¿Quieren acaso que se repita la crisis de hace seis años?

-Claro que no.

-¿Entonces por qué aún no han hecho nada al respecto?

-Podemos enviar a las unidades 12 y 15.

-Hágalo. Que Phantom vaya con ellos.

-Señora, ¿está segura?

-No sabemos quién es nuestro atacante, es mejor no asumir riesgos. Que salgan lo más pronto posible.

Partieron quizá 30 minutos después. Ya correctamente vestida, solo tenía que esperar a que la situación fuese solventada, sin duda mis hombres podrían detenerlo.

Continuará.


Tengo que dejar de leer a Stephen King, ¿ven los resultados? XD
Carajo, me van a matar con lo que sigue XD, pero la semana que viene -espero- me concentraré en Invasion de nuevo.

Gracias por sus reviews, Capítulo 7 y vamos para los 40, ustedes son de lo mejor. Los adoro.