Haré una petición: ...¡no me presionen con lo del lemon! -___- la historia no se trata solo de eso. Gracias.

Este cap...es para que sus teorías comiencen n-n


Proyecto Phantom
Capítulo 8:
Inesperado

Coordinación masiva, ataques simultáneos…las palabras no paraban de dar vueltas en mi cabeza. ¿Quién estaba detrás de todo esto?, ¿cuáles eran sus motivos?, ¿qué intenciones tenía?, las crisis consecuentes habían puesto en notable peligro a nuestra organización, mantener el anonimato se estaba convirtiendo en un peso extra, los inversores estaban cuestionando nuestra fachada de investigación científica, no podía permitir que descubrieran lo que en realidad ocurría.

Me pregunté entonces cómo mi padre había tenido que lidiar con esto y con cosas aún peores, cuántas veces tuvo que olvidarse de sí mismo por el beneficio de los demás. Deseé tener su misma entereza, yo era obstinada, algo que también era de utilidad, pero definitivamente no era lo mismo.

El viaje que realizaba mi cabeza fue interrumpido por una nueva señal de alarma: tipo seis.

¿Qué demente entraba? ¿De nuevo? Desde que asumí la dirección nunca me había enfrentado a una invasión, mi única experiencia había sido aquella en la que mi padre murió.

-¿Qué sucede allí abajo?- Pregunté por el altavoz. Por primera vez lamenté el aislamiento de mi oficina.

-Señora, un fantasma quebró la barrera.

-¿Fantasma? ¿Solo uno?

-Sí señora.

-¿Qué registros tenemos de él?

-Ninguno. Pero creo que podría ser…- la voz fue interrumpida por sonido de estática.

-¿Qué? ¿Podría ser qué? ¿Hola? ¡Respondan, maldita sea!

-Buenos días, señorita Masters.- contestó una voz profunda, ajena. –Espero que mi visita no le sea molesta.

-¿Qué es lo que desea?

-Venganza.- Escupió con complacencia. –Pero creo que será mejor discutirlo en persona. La veré arriba.- Nuevamente la estática hizo presencia.

¿Qué iba a hacer?, un fantasma que había podido entrar a la mansión sin que alguien pudiese detenerle era con evidencia lo suficientemente poderoso para que yo si quiera pensara en hacer algo contra él. Buena hora de mandar a Phantom fuera.

Sentada frente al escritorio, solo podía esperar a que el intruso apareciera, mejor enfrentarle que huir precipitadamente y arriesgarme a una muerte estúpida.

"Vlad, como un demonio, ¿por qué no estás cuando te necesito?" Era lo único que cruzaba mi cabeza.

El suelo pareció estremecerse antes de que una figura intangible apareciera frente a mí, cuando adquirió color, el tono verdoso de su rostro obligó a mi cerebro a chocar en retrospectiva con un día gris hace 6 años. La silueta que entonces me pareció inteligible hoy tenía una forma definida: contextura ancha, piel verdosa, ojos rojos, cabello blanco flameante. El asesino de mi padre estaba frente a mí, vestido de negro y capa blanca, con una sonrisa triunfal en el rostro.

-Venganza.- Dije yo reiterando su último comentario. –Dudo que yo pueda hacer algo al respecto.

-Morir.- Respondió sin modificar el gesto. –Morir es lo que puede hacer.

-¿Por qué razón entonces se tomó tantas molestias para llegar hasta mí?

-Cuando se quiere lograr algo, las cosas no pueden ser fáciles. Es mejor disfrutar cada paso que se da.

-¿Es parte de su venganza el vanagloriarse haciéndome las cosas más complicadas?

-En parte. ¿Por qué cree que los últimos ataques que usted y sus hombres han enfrentado han tenido la misma estructura? Mi intención nunca fue ocultar mi identidad, razón por la cual me sorprende que usted no diera conmigo.

-¿Cuál es el motivo de su venganza?- Decidí dejar los rodeos de lado.

-Hace 6 años su padre estuvo a punto de capturarme, destruyó mi locación, acabó con mis sirvientes y de no ser por mi afortunado escape, seguramente hoy sería un ente inexistente.

-Pero usted lo mató. No veo razones para su presencia aquí.

-Su mascota,- me dijo –ese mismo día impidió que yo acabara con usted. El daño que Masters me ocasionó merecía la extinción total de su estirpe.

-Dudo mucho que mi padre hubiese atacado sin motivo alguno.

-Bueno, no he de negar que lo que más quería entonces era el control absoluto sobre el mundo fantasma, convertirme en el más poderoso de todos, conseguir la vida de éxito que en mis días de humano no tuve. Cuando Masters interrumpió mis planes, supe que no cumpliría mi objetivo hasta que todos los obstáculos fueran eliminados. Eso era él, su familia y su organización.

-¿Por qué no hizo nada entonces?, creo que huir como un perro cobarde no está exactamente en sus planes.

-"Phantom".- Escupió, cambiando su expresión por una de desagrado. –Seres como él y Vlad eran cosas que no cabían en mi entendimiento. ¿Cómo era posible que un humano y un fantasma co-existieran en un mismo ser? De Vlad podía esperarlo todo, tenía años de experiencia, pero ese chico era, de algún modo, inexplicable.

¿Tuvo miedo de Danny?, definitivamente yo no esperaba esa respuesta, estaba claro que los híbridos no eran algo común, pero dudo que se prestara para tanto drama. Sólo pude reír: imaginar que un grandote como éste tuviera temor de enfrentarse entonces a un lánguido, desgarbado y despeinado Danny sólo podía causarme gracia. Pasaron varios minutos en los que el intruso y yo nos contemplamos inexpresivamente, me recordaba a las películas de vaqueros cuando el Sheriff y el bandido van a inicial su encuentro final.

Aunque pensar en el Danny de ahora y el de antes me dio la oportunidad de reafirmar lo evidente: el ataque de horas atrás fue solo una carnada para alejarlo de mí y dejarme desprotegida. Este tipo había pensado en todo.

-Bien planeado.- comenté para romper el silencio. –He de admitir que fue una buena estrategia.

-"Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta"

-He de conocer al menos el nombre de mi contrincante.

-Mi nombre no tiene importancia,- sonrió. –ha de bastarle con conocer el rostro de aquel que va a terminar con su existencia.

Dicho esto, en un solo rápido –casi invisible- movimiento, estuvo a mi lado, colocándome en pie, tomo mi cuello con una de sus manos y la otra la usó para inmovilizar mi brazo izquierdo. Pude sentir su helado y supernatural aliento sobre mí, no me produjo temor, no era nada que no hubiera enfrentado antes en teoría, en práctica, en sueños. Aproveché su exceso de confianza para alcanzar con mi mano libre la pequeña pero eficiente pistola de ectouranium que acostumbraba amarrar a mi pierna bajo la falda. Al activarla no se producía sonido alguno, no fue hasta que la coloqué en su dorso que él notó mi acción.

-Debí sospechar que no estaría desarmada.- Admitió con algo de decepción. –Aunque dudo mucho que eso le sirva de ayuda.

-Lo importante no es el arma…sino la forma en la que se utiliza.

El cuerpo de un fantasma no es sólido en su totalidad, el fantasma puede controlarlo a voluntad pero hay factores que pueden también alterar su condición: un impacto directo que desorientara –siquiera por segundos- su sistema nervioso, ofrecía como respuesta directa la solidificación de su estructura. Él permanecía solo para poder manipularme, pero eso podía cambiar en cualquier momento y era entonces donde mi arma cobrara su importancia.

Disparé y el ruido sordo del impacto me dio oportunidad de liberar mi otra mano y golpear su rostro obligándolo a soltarme por completo. El riesgo de que a pesar del dolor del disparo él pudiese aplastar mi tráquea cruzó mi mente sólo cuando estuve libre, fue un acto increíblemente precipitado. Vaya suerte que esa idea hubiese pasado por mi cabeza y no la suya.

-Bastante hábil para ser una joven en falda.- Agregó frotándose la quijada con una mano y la otra sobre la herida en su dorso.

-¿Debería tomar eso como un cumplido?

-Quizá si hubiese sido suficiente.

Cambió la curvatura pesada de su cuerpo por una postura perfectamente erguida, el hoyo en su abdomen, del cual brotaba un líquido brillante, se cerró de golpe y en sus labios se curvó una sonrisa espelúznate. Tomé el arma con fuerza entre mis manos y le apunté a los ojos; no he de negar que un enorme temor me invadía, a pesar de lucir firme y sonar irracionalmente segura de mí misma, el que este sujeto pudiera sanar una herida de ese calibre no me daba muchas posibilidades de salir victoriosa.

Mi corazón latía fuerte, la adrenalina me hizo sentir eufórica y enojada por igual, el puso reventaba en mis oídos, sentí el sudor frío bajar por mi espalda, era la primera vez que yo era parte de la primera línea de batalla.

No tenía intensiones de cambiar mi posición, sin importar el resultado. Sin tener oportunidad de parpadear, él estuvo detrás de mí sin hacer ruido, tomó el arma de mis manos y escuché un crujido paralizante que me carcomió los oídos.

Ese crujido provenía de mí. El dolor no se hizo presente hasta que bajé la mirada y vi su mano atravesando el lado izquierdo de mi dorso bajo mi busto…no con intangibilidad precisamente.

Un ardor indescriptible se formaba alrededor del incidente, donde contrastaba un frío extremo que saltó mi abdomen para concentrarse en mis piernas. La vista se nubló, las imágenes borrosas, la respiración se cortó. Lo siguiente que sentí fue su mano saliendo del hoyo, provocando que el ardor de fuera venciera al frío de dentro.

Escuché cuando mis rodillas se impactaron en el suelo. Inconscientemente llevé mis manos a la herida como si pudiera poner la sangre dentro. El frío de mis piernas se extendió por todo mi cuerpo, excepto la herida. Hice un cálculo estimado de 3 a 4 costillas rotas.

-Bas…tar…do.- Susurré con la poca fuerza que logré reunir, su risa victoriosa dejó eco de terror resonando en mis oídos.

-Un placer hacer negocios con usted, Samantha Masters.

Y vi como el suelo se estampaba contra mi cabeza.

Continuará.


Si me permiten, iré a esconderme en un búnker las próximas horas n-nU

Un abrazo.