Los personajes son de Meyer nostras solo los pervertimos un poco.

CAPITULO 4 BIKINI KAMIKAZE

El sexo es la práctica hacia la perfección para hacer el amor.(Anonimo)

Miré al despertador, todavía me quedaba una hora para empezar mi nuevo trabajo, pero no tenía sueño. Decidí bajar a la piscina a darme un baño. Con los niños por ahí no podría disfrutar de ella y a mí me encanaba nadar, me ayudaba a quitar tensiones- y este veranito iba a ser muy tenso-

Me tiré desde el trampolín , el agua choco helada contra mi cuerpo, aquello era una buena forma de despertar todas las células de mi cuerpo. Acabaría soltera pero con mi cuerpo en perfecto estado. Salí a la superficie de forma rápida, no me gustaba estar mucho rato debajo del agua, le tenía miedo desde que de pequeña me hicieron una ahogadilla.

- Creo que esto es tuyo- dijo una aterciopelada voz a mis espaldas..

Antes de que me pudiese girar una mano grande, pálida y de aspecto muy suave movió un trapo azul ante mis narices.

¿de que me sonaba tanto ese trapo?

No sabía que era, pero la verdad es que se parecía muchísimo a la tela de mi bikini, incluso esas líneas blancas eran idénticas a mi…

Un insoportable calor empezó a brotar de mi cuerpo al tiempo que mi mirada bajaba hacia mi misma para encontrarme… no, mejor dicho no encontrarme con una prenda que debía estar bien atada a mi pecho.

- ¡ahhh! Pervertido- grité mientras con una mano trataba de taparme y con la otra coger la prenda que seguía en sus manos.

él sonrío de forma socarrona y empezó a agitar mi bikini en alto de forma que al ser de mayor estatura que yo me obligaba a dar saltitos para inentar arrebatarselo.

Este tió era un cabrón, como podía reirse de mi verguenza. Parecía estar disfrutando de lo lindo que yo lo pasra mal inetntadno cubrirme los pechos con una mano e intentar recuperar mi ropa y dignidad con la otra.

Estaba al borde de un ataque de nervios, pero no me quedaba otra que comportarme de forma que el no esperé. Lo afronte mirándolo descaradamente, mi mano dejo de tapar mis pechos para dejarlos a la vista. Su cara se quedó helada su boca se abrió ligeramente y su mano soltó mi bikini.

Una vez que lo tomé termine mi gran actuación dándole una ostia con toda la mano en su perfecta cara.

- no juegues conmigo payaso-

Allí lo dejé plantado, con mis cinco dedos bien marcados en su perfecta cara de Adonis.

Pero de todo se aprende, y hoy había aprendido la maravillosa lección de no bajar mas en bikini a la piscina.

Me lo cambié por un bañador bastante menos sexy y peligroso. Mi hora para despejarme había acabado y tocaba empezar a trabajar.

El día iba medianamente bien, salvo por las constantes miradas de Edward a mi escote y por los repelentes niños que no atendían a la clase.

Traté por todos los medios no tener que meterme en el agua con ellos, pero era misión imposible… y allí estaba yo, sumergida cada dos segundos por una banda de niñatos malcriados que trataban de ahogarme

Todo en sí ya era penoso, pero otra gran lección era que siempre puede ir peor.

Unas manos, para nada pequeñas como las de los crios me sujetó por la cintura sacándome de nuevo a la superficie.

-Preciosa, he visto que necesitabas ayuda y venía a salvarte, pensé que necesitabas que fuese tu vigilante particular

-Pero... ¿pensaste? pensaba que los tíos como tu no pensabais, pero solo otra pregunta y espero que no sea muy difícil para ti ¿con que pensaste, con el cerebro o con lo que tienes entre las piernas, macho men?- ¿Desde cuando yo era tan valiente?¿desde cuando hacía tanto calor?

-Te veo algo tensa, tal vez necesitas un masaje, o...- y se acercó a mi oido- un hombre que te haga el boca a boca y se ponga entre tus piernas- madre mia, o me sacan ahora a la piscina o termino evaporando todo el agua.

- No necesito nada ¿no te quedó claro? En serio deja de perder tu tiempo conmigo… será por tías…- la verdad es que necesitaba que se alejará de mí. Su cuerpo era un imán en pleno apogeo. Podía sentir su honda expansiva atrayéndome a él. Seguramente te estaría de muerte entre esos fuertes brazos…. Pero no, debía ser casta y pura.

Una estúpida sonrisa se dibujó de nuevo en su cara… bueno realmente no parecía tan estúpida. ¡Mierda, esa sonrisa torcida era mortal!

Recuerda tu promesa Bella, recuerda cuales son tus objetivos… ¿Qué objetivos?

Sacudí la cabeza tratando de centrar mis ideas, algo sumamente difícil mientras sus manos seguían ancladas a mi cintura y no se en que momento me apretó contra su duro cuerpo.

Calor, hacia demasiado calor. Tuve que cerrar mis manos en puños para evitar que recorriesen todo aquel torso mojado mientras yo seguía perdida en aquellos ojos verdes y aquella peligrosa sonrisa

Edward pov

La visión de su delantera me había trastornado. Me gustaba ponerla nerviosa. Me acerqué a ella pegando mi cuerpo al suyo. Al estar debajo del agua las sensaciones se multiplicaban.

Ella se giró en un intentó de deshacerse de mi compañía, grato error. Me pegué a su espalda dejando que mi aliento rozara su cuello.

- ¿ estas segura que quieres que me vaya con otras?-

Todos y cada uno de los músculos de su cuerpo se tensaron bajo mis brazos, un leve temblor la recorrió entera y eso para mi era una victoria asegurada.

No era la tia más buena con la que me había cruzado, pero al menos estaba seguro de que no llevaba pestañas postizas. Ese carácter tan agrio me aseguraba un polvo de infarto… Bella caería, si o si…

- ¿Se te ha comido la lengua el gato?- ronroneé en su oido para luego hacerla sentir todo mi aliento sobre su piel

Hagamos una cosa, yo no te partiré la cara por tocarme y tu me soltarás de una vez si es que algún día quieres tener hijos, de lo contrario seguirás en la misma postura y yo... digamos que te haré pupita- respondió con una cara encantadora y poniendo una voz demasiado dulce mientras acariciaba mi mejilla con su mano

de pronto alguien llegó y tuve que soltarla, no era un niño pero era igual de molesta. Una chica alta rubia con cuerpo de infarto pero el cerebro justo llegó hasta la orilla de la piscina y me preguntó si le podría enseñar a nadar.

Pude ver la desilusión brillando en sus ojos cuando asentí a la mujer de la orilla. Una cosa tenía clara, Bella iba a terminar en mi cama- quién dice cama, dice coche, dice playa- bueno debajo de mi - o encima- bueno la cosa esta que iba a terminar tirándomela. No era nada personal, simplemente tenía que ganar a Emmett las dos apuestas.

Pero mientras que la chica se ponía en situación no iba a perderme a las demás. Los celos son buenos consejeros.

- que sepas que solo te estoy obedeciendo- dije antes de acercarme al polvo del almuerzo con una sonrisa.

Despues de mi "almuerzo" llegué a la conclusión de que los tintes tienen que tener algo que contamina las neuronas de estas chicas. Empezaba a inclinarme más hacia el lado de que me gustasen las morenas… y no tenía nada que ver con que me quisiera beneficiar a la monitora de natación… no, para nada.

Estaba en mi silla contemplando a los bañistas, poniendo cara de concentración para que pareciese que mi trabajo era duro y yo lo desempeñaba como lo que era… el mejor.

De pronto la gran masa musculosa de mi amigo hizo acto de presencia. Venía directo hacia mí, hasta que Bella entró en su campo de visión y una gran sonrisa de victoria se dibujó en su cara..

Emmet le dirigió un saludo a bella y un halago sobre su bañador- que poco original era mi amigo- y lo guapa que estaba mojada. A bella pareció agradarle pues se sonrojó e intentó esconderse tras su cabello mojado. Desde donde estaba no escuchaba bien, mierda, pero el le contaba algo que a la chica pareció hacerle mucha gracia.

Ambos caminaban en mi dirección siguiendo con sus risas y los sonrojos de Bella- me la estaba ganando delante de mis morros- esto no podía seguir así.

-hombre Edward no te había visto- dijo Emmett dedicándome una sonrisa falsa. ¿no me había visto? Seguro que era él quién piso mi toalla.

- Ei Edward ¿Qué tal con la chica? ¿aprende rápido?- la sonrisa de Bella culminó su frase. Iba fuerte la chica. Emmett soltó una risotada. Quizás lo de los celos fue una mala idea.

- solo practico para cuando te toque… no te quejaras- de perdidos al rió. Y yo, también, se culminar mi frase con una perfecta sonrisa torcida.

- lo siento me gustan más inexpertos, que quieran practicar conmigo… ¿Emmett te gustaría practicar?- aquella frase me dejó descolocado, Emmett sonrió con suficiencia mientras ponía cara de niño bueno- inexperto- ¿me acababa de levantar a la chica?

Hola ya estamos aquí de nuevo- gracias a Ammi por su colaboración especial en este capitulo- muchas gracias por todos los comentarios y alertas. De verdad que nos hace mucha ilusión.

Besos