Capítulo 11

Rose llevaba día dándole vueltas a lo que había ocurrido. Parecía que cuanto más lo pensaba, más irreal le parecía.

¿Ella besando a Severus Snape? ¿A su gran enemigo?

Algo debía ir mal con su salud mental, eso estaba claro. Porque no es que le gustase, ¿no? Rose sacudió la cabeza, enojándose consigo misma por el sólo hecho de pensarlo: no, era imposible que le pudiese gustar alguien así.

Además, las cosas no habían ido muy bien desde el beso. Habían seguido practicando Pociones, ya que era inevitable, pero apenas se habían dirigido la palabra y la tensión se podía cortar con un cuchillo.

No era una situación muy agradable, la verdad. Sentir cómo el clavaba sus ojos en ella, sin decir nada, serio, misterioso como siempre.

Sin decir una palabra. Ni una sola. Pasándose los materiales sin hablar, como si alguien se hubiese muerto.

Pero no era tan terrible, ¿no? No tenían por qué comportarse como si fuese el fin del mundo… todo se podía arreglar, ¿no?

En ese momento, Snape le pasó uno de los ingredientes, sin siquiera mirarle a los ojos, sin mediar palabra. Rose creyó que ése era el momento para hablar por fin y aclarar el asunto:

- Snape- no se atrevió a llamarle por su nombre.

Él levantó la cabeza, dispuesto a escuchar lo que ella tuviese que decirle. Impasible.

- Creó que tendríamos que… que hablar de lo que pasó el otro día- dijo al fin.

Rose comenzó a preocuparse cuando vio que las palabras salían con dificultad de su boca. Ella nunca tenía vergüenza, y no iba a comenzar a tenerla por una estúpida serpiente…

- ¿Qué pasó el otro día?- preguntó él, inocentemente.

Rose levantó una ceja, sin creer que él no supiese a qué se estaba refiriendo:

- Sabes muy bien a qué me refiero- dijo mientras esbozaba una sonrisa. Parecía que era más fácil hablar ahora- de lo del beso del otro día.

Snape siguió inalterable:

- Ah- murmuró, impasible- eso…

Rose se quedó pensativa unos instantes, sin saber muy bien qué decir:

- Bueno, pues eso, que no fue nada- siguió riéndose, haciendo alarde del buen humor que siempre la caracterizaba- y creo que no tendríamos que estar como si esto fuese un funeral.

Snape levantó una ceja, incrédulo:

- Yo no me comporto como si esto fuese un funeral- fue lo único que dijo.

Rose comenzó a reírse aún más fuerte. El serio de Snape… ¿cómo pensar que algo cambiaría su conducta? El siempre era serio, aburrido… ¡no habría nada que pudiese cambiarle!

- Ah, ya, me olvidaba de que eres aburrido siempre- y le guiñó un ojo.

No supo por qué había querido tener esa muestra de complicidad con él, guiñándole el ojo, pero lo cierto es que funcionó. Él se sintió más a gusto:

- ¿Aburrido yo?- hizo como si estuviese plenamente ofendido.

Rose comenzó a reírse a carcajadas cuando sintió las cosquillas del Slytherin, que parecía dispuesto a demostrar que él no era nada aburrido.

Pero Rose sabía que sólo lo había hecho por demostrarle que se equivocase, para no dar la razón a una Gryffindor:

- Me sigues pareciendo muy aburrido- bromeó ella, riéndose todavía.

Snape puso una mirada asesina, que de no ser por lo bien que le estaba conociendo últimamente Rose, le hubiese asustado.

- Un aburrido, sí, no te enfades- dijo riéndose aún más.

Comenzó a acercarse más y más a él y cuando se quiso dar cuenta le estaba besando de nuevo.

Parecía que quizás, después de todo, Snape fuese un reto para ella…

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Ethel llevaba todo el día buscando a Remus, sin buenos resultados. ¿Dónde se había metido?

Cuando se enteró que él era un licántropo, se impactó mucho por la noticia. No se lo esperaba. No se lo esperaba en absoluto. No todos los días te decían cosas así… no todos los días descubrías que la gente puede guardar grandes secretos…

Al principio, le dio miedo. Había escuchado cosas horribles acerca de los licántropos y el miedo irracional de una niñita infantil e indefensa vino a ella rápidamente. Pero después se dio cuenta de la actitud inmadura e irracional que había tomado y comenzó a pensar las cosas con más calma.

Ella quería a Remus. Era cierto que no se conocían demasiado y que todo había ocurrido muy rápido, pero él ejercía un magnetismo inexplicable en ella que no se podía negar. Y sabía que era buena persona.

Si ella le quería a él, ¿por qué le debería importar lo que fuese? ¿No era querer aceptar las virtudes y defectos de los demás? Además, él no tenía la culpa de ser como era…

Y no era tan malo, ¿no? Quizás había pasado del miedo irracional al optimismo ciego, pero Ethel creía que ser un licántropo no podía ser tan malo… ¿cosas peores había en el mundo, no? Y ella estaría allí para verlo.

Así que cuando le encontró en la biblioteca no pudo evitar dibujar una sonrisa en su rostro. Por fin podría hablar con él.

Apareció detrás de su espalda, hablando en susurros y sobresaltándole:

- Remus- murmuró, muy cerca de su oreja- no me dejaste decir nada el otro día.

Él se giró para mirarle directamente a los ojos, con un brillo de inseguridad en los suyos que era inconfundible:

- ¿Para decirme que me odias? No, gracias…

Estaba a punto de recoger sus cosas y marcharse, pero ella no le dejó:

- Remus, a mí no me importa lo que seas- dijo, decidida- me importas tú como persona, y yo veo que tienes un gran corazón. Me gustas, Remus, y no veo por qué no me deberías gustar por ser lo que eres, cuando forma parte de ti como cualquier otra cosa.

Remus se quedó paralizado, sin saber qué hacer. La verdad es que no se esperaba esas palabras, se esperaba todo lo contrario. Esperaba la decepción, el desasosiego, la humillación… no la esperanza.

No pudo evitar sonreír, sonreír a la vida como nunca lo había hecho antes. Ser optimista por una vez en la vida y dar un paso hacia delante.

Sus rostros se encontraron, sus ojos se miraron directamente, diciéndose mucho más de lo que las palabras podían hacer. Y, por fin, la poca distancia que los separaba se rompió, uniéndose los labios, luchando sus lenguas en un duelo de amor y pasión.

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Roanne había encontrado un pasillo poco transitado en el que poder sentarse y mirar por la ventana sin ser molestada.

No le apetecía que nadie la viese. Nadie. No quería que nadie viese cómo su rostro cada día estaba más pálido, cómo sus ojeras se habían intensificado y sobre todo, cómo en ese momento un par de lágrimas silenciosas corrían por sus mejillas.

Desde que había ocurrido eso con el Slytherin, se sentía muy insegura. Tenía mucho miedo, constantemente. Y se sentía débil e impotente ante lo que pudiese ocurrir.

En ese instante, escuchó cómo unos pasos se acercaban a ella. Todo su cuerpo tembló, temiendo que algo como lo ocurrido en Hogsmeade volviese a repetirse. Pero cuando giró su cabeza y vio quién era el que venía a su encuentró, se relajó.

Sirius Black se acercaba hacia ella, con semblante preocupado:

- ¿Qué te pasa, Roanne? No deberías estar aquí sola, no es seguro…- su tono de voz reveló que estaba bastante preocupado por ella.

Ella negó con la cabeza, sin poder dejar de llorar un solo instante. ¿Por qué tenía que ser tan débil? ¿Es que no podía dejar de llorar ni un solo instante, al menos para demostrarle a Sirius que ella era fuerte, que podía con todo?

- No me pasa nada…- un susurro se escapó de su boca.

Sirius se acercó más a ella, sin creerse sus palabras:

- Es evidente que algo te pasa…

Roanne volvió a negar con la cabeza:

- No me pasa nada, no deberías preocuparte… estaré bien sola- musitó.

Él se encogió de hombros:

- Sabes que no tendrías que pasar por todo esto tú sola, pero si es lo que quieres- y se dio la vuelta, dispuesto a marcharse.

Roanne escuchó cómo sus pasos cada vez se alejaban más y más, y se dio cuenta de lo mucho que le necesitaba en ese momento, a su lado, para darle esa seguridad que ella tanto necesitaba, para poder desahogarse sin miedo…

- Sirius…- le llamó.

Él se dio la vuelta, confundido. No se esperaba que Roanne le llamase.

- No… me… dejes… sola- pudo decir entre unos incontrolables sollozos.

Él la abrazó fuertemente, como si tuviese miedo de que se fuese a caer.

- No te preocupes- le susurró al oído- estoy contigo.


Ya estoy aquí! No estoy muy contenta con cómo me quedó este capítulo, pero en fin… espero que me digáis qué os pareció! El próximo es uno de mis favoritos, quizás para mañana está!

Gracias por sus reviews del capítulo anterior a Usalya, HermiHG, La Fofinha, Yurena90, LaMerodeadora90, Yours4ever, leniiss, Erk92 y Mia Hale.

Gracias por tenerme en favoritos o alertas a Cafesitodeldia, Hela Morrigan, Linita Potter, Nienna-Lilith, Vainilla Black, angel de acuario, kili Black, laura marina lovegood, Atenea92, Erk92, SabrinaCullenBlack, Topa Lupin Black, leniiss y pasch.

Muchos nunca me habéis comentado nada, hacedlo para que pueda mejorar!

Espero vuestros reviews!

Un beso:

Nerea