Advertencia: AU. Degradaré un poco al personaje de Sakura (sólo al principio). Pero saben que el Angst requiere una trama compleja, por lo que no puedo asegurarles un curso feliz en la historia. Amor enfermizo/Obseción/Machismo, feminismo (desde el punto de vista que quiera verse). OoC.
Disclaimer: ¡No! Kishimoto no quizo darme los derechos de Naruto. Tal vez sabía que tranformaría a Kiba en un completo Stu (Smirk).

Let's go, ppl!


Capítulo 02:
Caos


Okaa-san… ¿Para qué guardas eso?– Un pequeño Sasuke, de ocho años, miraba curioso como su madre guardaba una diadema verde en un pequeño cofre. Mikoto Uchiha le sonrió, tomando el pequeño cofre entre sus manos y mirándolo con aire soñador.

Esto Sasuke, es un tesoro. Es nuestro tesoro. Tuyo y mío.

¿Nuestro?– Preguntó el niño, confundido por las palabras de la mujer.

Ella acentuó su sonrisa– Escucha, Sasuke… ¿Alguna vez…– Mikoto vaciló. No sabía cómo preguntar aquello a un simple niño de ocho años–… alguna vez, te ha… gustado una niña?

El moreno se ruborizó levemente, le daba mucha pena hablar de eso con su madre. Mas su rostro no mostró otro signo de vergüenza. – C–creo que no…

Bueno, Sasuke, el día en que una niña te guste de verdad, yo te diré el por qué ésta pequeña diadema es nuestro tesoro.


Sasuke Uchiha jamás volvió a hablar con su madre sobre eso. No porque no le faltaran oportunidades de hablar con ella, si no porque no sabría qué decirle cuándo lo hicieran.

"Okaa-san… no me interesa tener novia" o "Creo que las mujeres son un fastidio". No, definitivamente, no podía decirlo eso a su madre. Desde pequeño Sasuke había sido el centro de atención de las chicas, y aquello, aunque sonara sorprendente, lograba fastidiarlo hasta limites insospechables. No sólo por el hecho de que ellas parecían estar en todas partes, acosándolo, persiguiéndolo; si no porque ninguna de las que se le declaraban le llamaba particularmente la atención.

Desde que las niñas comenzaron a mandarles cartas, regalos, o cualquier otra cosa para llamar a su atención, el menor de los Uchiha se veía en la situación de aguantarse llantos, reproches y lamentos de niñas idiotas que no superaban el rechazo. Aquello sólo lo alejaba aún más del sexo femenino.

Nunca se había sentido atraído hacía nadie. Algunos decían que él "pateaba para el otro lado" –algo con lo que Naruto lo molestaba todos los días–, pero él lo ignoraba. Estaba seguro que, aunque no le gustara ninguna chica que haya conocido, entre sus gustos jamás se encontrarían los hombres.

Es por ese motivo que se sintió más que extrañado al percibir aquella inverosímil necesidad de cruzar su mirada con la de Haruno Sakura. A penas ella había entrado, sus instintos se activaron. Su mente se encontraba en completo caos. Nunca le atrajo, nunca la vio como más que una molesta compañera de grupo… y por eso aquella repentina atracción le parecía inexplicable.

Su razón se negaba a la idea de que esa chica podía ser algo para él. No caería en el cliché de "enamorarse a primera vista", porque eso iba en contra de sus principios –ni siquiera creía en que existiera el amor, a decir verdad–, pero aquel deseo que había embargado sus sentidos era nuevo para él. Nunca había experimentado algo semejante.

Sin poder contenerse, miró como la chica se dirigía lentamente hacía su respectivo pupitre. No podía quitarle la mirada de encima, se obligó a sí mismo a ignorarla, ella no era nadie. Incluso había muchachas más bonitas que se le habían declarado, y él las rechazó firmemente. Pero entonces… ¿Qué tenía Haruno Sakura?

Se dio cuenta de que la chica se había percatado de su intensa mirada, y lo encaró con algo de disimulo. Sasuke pudo observar confusión en sus ojos verdes, mas luego estos brillaron con triunfo. Sus labios se curvaron en una sonrisa que se podría interpretar como socarrona. No entendía nada. En sólo unos segundos, su imagen de frío e imperturbable Uchiha se estaba desmoronando, dándole paso a sensaciones abrumadoras que lo perturbaban.

Haruno siguió como si nada hasta su asiento, pero sin abandonar aquella sonrisa de burla astutamente camuflada como una mueca de simpatía. Sasuke se sintió perdido, tenía demasiadas cosas en su cabeza. No se sentía él mismo. Parecía como si alguien hubiera entrado en su cerebro, bloqueando su sentido común y reemplazándolo por aquel deseo incontenible.

Se tocó la cara, dándose cuenta de que, de un momento a otro, su temperatura corporal había aumentado, y si no se equivocaba, tenía fiebre. También sus manos estaban sudadas y un dolor agudo le taladraba la cabeza y le pinchaba la entrepierna. Al mirar abajo, pudo distinguir un bulto sospechoso. Miró asombrado ese hecho.

Pensó pedirle a Asuma que lo dejara ir a la enfermería, ya que no se sentía para nada bien. Pero la idea de cruzar todo el salón con una erección descomunal no le parecía la mejor opción. Apretó los puños, tratando de controlar su impotencia. En sólo unos momentos sentía muchas más cosas que en toda su vida. Y lo peor fue que sucedió de repente, sin previo aviso.

Otra vez sus ojos se desviaron sin querer hacía Sakura, que estaba sacando sus útiles escolares y acomodándolos en su pupitre. Trató de enfocar todo el odio hacía ella, pero rápidamente aquello fue reemplazado por algo muy diferente. No podía, no podía mirarla con odio.

¿¡Qué mierda estaba pasando!?

Algo dentro de él se retorcía de necesidad. Algo le obligaba a mirarla. Él no quería, pero era como si obedeciera una orden. Se resistía, pero aquel "algo" hacía que terminara cediendo.

Y el dolor en su entrepierna se hacía aún más insoportable que aquella situación.

– Mierda…– Murmuró, con la voz trémula. Necesitaba deshacerse de esa tensión. Su vista comenzó a fallarle, y ya no escuchaba lo que Asuma explicaba –siendo sinceros, en ningún momento le prestó atención. Lo sabía, sabía lo que iba a pasar.

"Un Uchiha desmayándose. Que patético" Y luego de pensar aquello, se desvaneció en medio de la clase, ante la atónita mirada de todos sus compañeros.


Naruto esperaba impaciente que la enfermera terminara de revisar a su amigo. Le sorprendió que Sasuke sufriera un desmayo, ya que era un muchacho con una salud soberbia. Y se sintió más extrañado aún al ver la terrible erección de la que el Uchiha era preso. Por más de que sentía una rivalidad enorme hacía él, no dejaría jamás que éste se viera humillado. Por lo que se ofreció él mismo a llevarlo a la enfermería –ante la furiosa mirada de la mayoría de sus compañeras.

Pasaron minutos, y no había ninguna noticia sobre el estado del moreno. Naruto no creía que fuera algo grave, pero ya se estaba preocupando. A su alrededor había decenas de chicas haciendo, al parecer del rubio, una cadena de oración por el Uchiha. En vez de estar en la cafetería, almorzando como la mayoría de las personas sensatas, preferían estar rezando por la vida de Sasuke –que ni siquiera estaba en peligro, según Naruto.

Los ojos azules de él repararon, de pronto, en una cabellera en particular.

Rosa.

'Sakura-chan'

Sakura estaba parada entre aquel tumulto de estrógeno, impasible, sin mover un músculo. No miraba la puerta de la enfermería, no, lo miraba a él, a Naruto. Pero no era con indiferencia, como el Uzumaki estaba acostumbrado a recibir de sus ojos verdes. Era tristeza. Sakura lo miraba con tristeza.

Naruto hizo amague de acercarse a ella, pero antes de que ni siquiera pudiera intentarlo, la muchacha desapareció tan rápido como había aparecido.

Ante esto, se sintió frustrado. Ella fue su primer amor, aquella que se robaba todos sus suspiros, la persona que más lo había hecho sufrir en el planeta.


La amas… ¿Verdad?

¡Claro que sí! Amo a Sakura-chan más que a mi vida.

¿Y no te importa que ella esté enamorada de tu mejor amigo, Naruto?


En verdad, en ese momento no le importaba. Incluso estuvo cinco meses sin hablarle a Sasuke cuando se enteró de la humillación que le había hecho pasar a ella cuando tenían catorce años. Pero… el destino, quizás, quiso que su despecho le ganara, haciendo que le guardara algo de rencor a la pelirrosa.

Mas… esa mirada. Esa mirada de tristeza.

¿Por qué lo había mirado de esa manera?

– Naruto-kun– Llamó Shizune, abriendo la puerta de la enfermería. Rápidamente, todas las fans del Uchiha se pusieron frente a Shizune, empujando a Naruto y haciendo que éste caiga y se golpee la cabeza con la puerta.

– ¡Pero qué hacen malditas locas descerebradas!– Gritó, enfurecido. Las muchachas lo ignoraron; estaban más preocupadas por el estado de Sasuke que por si lo habían golpeado o no.

– ¿Cómo está Sasuke-kun, Shizune-san?– Preguntó una de ellas, al parecer la cabecilla de aquel especie de rito que habían hecho para velar por la salud de Sasuke –y todo por un simple desmayo.

Shizune se sintió un poco azorada por la cantidad de chicas que había allí, pero rápidamente se compuso– No es nada por lo que deban preocuparse. Sasuke-kun sólo sufrió un bajón de presión, producido por el estrés. Tan sólo necesita descansar un momento, y lo más importante… necesita tranquilidad– Las miró con un poco de dureza –lo máximo que permitía su amable carácter–, dándoles a entender que debían marcharse de allí.

Algunas lo hicieron, tranquilas porque 'Saske-kun' estaba bien. Otras se plantaron, firmes, esperando para poder verlo. Shizune suspiró cansinamente, y dirigió su mirada a Naruto, que estaba perdido entre todo ese montón de mujeres.

– Naruto-kun… como fuiste la persona que trajo a Sasuke-kun, me parece lo más oportuno que seas tú el que pase. Pero que la visita sea breve.

Naruto supo que aquello de "como fuiste la persona que trajo a Sasuke-kun" era sólo una excusa para no hacer pasar a las histéricas fans del Uchiha, sin embargo, aceptó pasar y caminó seguro hacía la enfermería. Una vez entró, se encontró a Sasuke acostado en la camilla, despierto y mirando con aire ausente el techo.

– Oi teme… ¿Así que sufriste un pico de estrés?– Pregunto burlón, cuando llegó a su lado. Sasuke no desvió su mirada del techo, pero el aire ausente desapareció de sus ojos.

– Hn.

Naruto, acostumbrado a la poca cooperación de Sasuke a la hora de entablar una conversación, siguió con lo suyo– Ne, ne Sasuke… no sabía que ya tenía sueños húmedos– Dijo con malicia.

La cara del Uchiha se desencajó por unos momentos, y miró a Naruto como si éste hubiera sufrido una lobotomía seria– ¿Acaso te has vuelto aún más estúpido dobe? ¿De dónde sacaste eso?

– ¿Qué? Ahora me vas a negar que cuando te desmayaste estabas completamente empal– Antes de que la palabra 'empalmado' escapara de sus labios, Sasuke se había incorporado y le había tapado la boca con una mano.

– No digas estupideces, imbécil. – Siseó, con furia.

El rubio se extrañó ante eso. Nada le hubiera gustado más que comenzar una discusión con Sasuke y demostrarle que si había tenido una erección de los mil demonios, y que gracías a ÉL sus demás compañeros no lo habían descubierto. Pero se tragó sus palabras, y apartó bruscamente la mano de Sasuke de su boca. Tal vez ese no era el momento más indicado para comenzar una pelea, Sasuke estaba algo 'débil'.

– Ne… Sasuke– Preguntó, luego de unos minutos de incomodo silencio. El Uchiha hizo un gesto con la cara, indicando que lo escuchaba– ¿No te parece extraño que Sakura-chan haya vuelto?

El moreno no dijo nada, pero en sus adentros maldijo a Naruto por nombrarla. A penas había terminado de pronunciar su nombre, que ya el interior de Sasuke se retorcía con la misma necesidad que cuando estaban en clases. Otra vez aquella sensación de que estaba siendo obligado a sentir aquello, pero no podía evitar desearla.

Desearla.

¡Joder, pero si nunca sintió nada, NADA, por ella! ¿Cómo podía ser que le estuviera pasando eso?

– ¡Sasuke!– La voz de Naruto lo sacó de sus pensamientos. Sacudió levemente la cabeza, y se acostó, ignorando a su amigo. Éste por su parte, nunca había visto al Uchiha así de extraño. Supo entonces– Y no sabía cómo, tan sólo lo sintió así– que no tendría que haber nombrado a Sakura.


– Dicen que está loca. Al parecer atacó a sus padres hace dos años.

– Yo escuché que llamó a los demonios desde su habitación. Gritaba y rompía todo. Según le contaron a mi madre, estaba poseída.

– Por las dudas, no me acerco a ella.

– Yo tampoco. Debe ser una completa desquiciada. Tan sólo mira el color de su cabello.

– ¿Rosa? ¿Quién nace con ese color?

– No lo sé. Esa chica es un fenómeno.

Sakura escuchaba aquellas palabras mientras cruzaba uno de los pasillos del instituto, que la guiaba al baño de mujeres. Hizo oídos sordos –como tantas veces– a los comentarios mal intencionados de personas como esas, pero creía que en algún momento explotaría. Tan sólo esperaba que para ese momento falte mucho tiempo.

Esas palabras no la herían, al menos no del todo, pero sí le molestaban. Estaba de acuerdo que aquel ataque de locura que le había agarrado no era algo de lo que debería sentir orgullosa, pero querría ver lo que hacían cualquiera de los hipócritas que la criticaban en su situación. Seguramente hubieran estado semanas depresivos, llorando, como una pandilla de débiles e inútiles.

Ella no. Ella no quería que su sufrimiento fuera en vano. Y aunque Sasuke haya sido su amor infantil, no por eso ella lo perdonaría. Había muchas maneras de rechazar a alguien sin necesidad de humillarlo, pero al parecer Sasuke no sabía de ello. No le importó que ella se pasara casi toda su vida velando por él, incluso entregándole su amor incondicional. No le importó degradarla de esa manera frente a decenas de personas.

Inútil.

Perdedora.

Molesta.

Estúpida.

Esas cosas sólo fueron algunos de los insultos que él le dijo. Y en Sakura nació el deseo de venganza. No una venganza simple, ella no sólo quería verlo sufrir. No, su deseo iba mucho más allá de eso. Quería que probara sólo un poco, un poco de lo que ella había padecido ante su rechazo. Luego de eso, que la odiara. Que la detestara como a nadie. No le importaba. Todo lo contrario, incluso le agradaba. Porque si un amor enfermizo era difícil de olvidar, un odio obsesivo lo era aún más.

– Con que… Sakura…– Una voz aterciopelada llegó a su cerebro, interrumpiendo sus pensamientos. Sakura dirigió su vista hacía la persona que le había hablado, sorprendiéndose al reconocerlo.

– Sai…

Aquel moreno jamás llamó su atención, por más de que algunas de sus compañeras hayan dicho que se parecía a Sasuke. Y ella sólo lo conocía por ese rumor de su parecido con el Uchiha. Verdaderamente, no conocía a muchas personas en el instituto.

– Quiero hablar contigo– Dijo imperativamente. La joven alzó una ceja ante ese tono.

– ¿Sobre qué?

– Sobre ti… y sobre Uchiha Sasuke.


OwO

¿Qué puedo decir? Estaba inspirada xD (algo insólito, sin lugar a dudas). Bueno, veo que algunos no han estado de acuerdo con la personalidad que le di a Sakura en mi fic. Sólo quiero decirles que me planteé eso, y que voy a profundizar en una madurez por parte de Sakura. Es decir, cambiará de personalidad, pero para eso deben pasarle una serie de cosas que no puedo nombrar porque sería spoiler xD. Profundizé un poco en los pensamientos de Naruto (ya que me pidieron una explicación del por qué él no había actuado), no lo hice tan hondamente, pero de a poco se va a ir desvelando el por qué comenzó a tenerle rencor a Sakura (igual no creo que dure mucho, el NaruSaku es amor! x3) Quiero decir, que no descarto leves toques de NaruSaku x3.

Ya tenemos a un Uchiha con los primeros sintomas del embrujo. Aunque tampoco explique qué hizo Sakura exactamente, ya se lo imaginan. No es amor, ni siquiera tenía planeado que sea amor. Como dijo nuestro querido Slughorn (de HP y el principe mestizo): "(...)La amortentia (o en éste caso el embrujo xD) no crea amor. Es imposible crear o imitar el amor. Sólo produce un intenso encaprichamiento, una obseción(...)". Yeah, dé esa frase me inspiré para comenzar el fic xP. Un Sasuke terriblemente OoC, pero piensen que en sí, ya no es sí mismo.

Espero que les haya gustado. Y recuerden, si dejan un RR, me telefoneo con Kishimoto/Rowling/Meyer y hago que les manden un Itachi/Kakashi/Sasori/Deidara/Sirius/Draco/Edward para ustedes solitas xD (y si hay algún hombre, una Sakura/Hinata/Ino/Fleur/Hermione/Ginny/Bella para ustedes solitos xD)