Advertencia: Lime fuerte. A partir de éste capítulo, las escenas de sexo serán recurrentes (por eso subí el rated a M)
Disclaimer: ¡No! Kishimoto no quizo darme los derechos de Naruto. Si no, el KibaIno sería canon desde el primer capítulo.
Let's go, ppl!
Capítulo 03:
Necesidad
Sakura lo miró confundida.
– ¿Sobre mí… y sobre Uchiha Sasuke?– Soltó una carcajada para tratar de alivianar el ambiente. Aunque no quisiera reconocerlo, se había puesto nerviosa– ¿Y qué es lo que podrías decirme?– Preguntó, con gesto risueño.
Sai sonrió. Mas bien, más que una sonrisa, era una mueca. Una curvatura forzada de sus labios–Más que de Uchiha-san Sakura, quiero hablarte de tus sentimientos para con él.
– ¿M–mis sentimientos?– Titubeó. La mueca risueña de su rostro había desaparecido.
– Tal vez no lo sepas…– Comenzó él– pero siento un gran aprecio hacía Naruto-kun. Creo que lo conoces, ¿Verdad?– La chica asintió quedamente con la cabeza, sin saber muy bien a dónde quería llegar Sai– Y supongo… que sabrás lo que Naruto-kun sentía por ti.
– No entiendo qué tiene que ver todo esto, con lo que yo sienta o no sienta por Sasuke– Repuso, algo incomoda. La mención del rubio la perturbaba un poco. Naruto era una de las personas con la que ella tendría que disculparse. Sentía mucha culpa en cuanto pensaba en él.
– Lo que yo quiero decir Sakura, es que Naruto-kun es muy susceptible con respecto a ti. No lo demuestra, pero lo noto. Si vas a seguir detrás de Uchiha-san, trata de no hacerlo frente a él. Podrías lastimarlo. Y permíteme decirte que no dejaré que vuelvas a hacerle daño.
Sakura lo miró mordazmente– ¿Eso es una amenaza?
– Por ahora no…– Aquella plástica y ensayada sonrisa volvió al rostro del chico– Tan sólo es una advertencia. Tenla en cuenta.
Al terminar de decir eso, Sai se dio media vuelta y fue hacía su salón. Sakura miró como su espalda se perdía al final del pasillo. Mentiría si digiera que al principio no se había puesto nerviosa. Por un momento tuvo la sensación de que aquel moreno sabía lo que ella había hecho hacía dos años, pero luego, tras pensarlo más detenidamente, supo que aquello era inverosímil. En su cuadra no vivía ninguno de sus compañeros, sólo Ino, y ella estaba segura que la rubia no la había visto.
Por otra parte, lo que dijo Sai la dejó pensando. Sakura sabía lo que sintió –o tal vez seguía sintiendo– Naruto por ella, y llegó a la conclusión de que se había portado demasiado mal con él. Cuando lo vio allí solo en la enfermería, sintió unas enormes ganas de gritarle que lo sentía, que nunca quiso hacerle daño. El estar dos años sin ver a ninguno de sus conocidos le fue suficiente como para darse cuenta de sus errores. Y Naruto era una de las personas que más habían sufrido su estupidez.
Siempre estaba allí, para ella, ignorando sus miradas indiferentes, sus desprecios…
Al fin y al cabo, ella no era mejor que Sasuke…
Se dio vuelta, demasiado metida en su mundo como para darse cuenta que estaba por estrellarse con otra persona.
– ¡Oi, pero por qué no miras por don–! ¿S–sakura?– La chica alzó su verde mirar, chocando de frente con los azules ojos de Ino. La mirada de Yamanaka pasó de la furia a la tristeza en cuestión de segundos. Sakura sintió un apretón en el pecho.
A ella también le había hecho daño.
– L–lo siento…– Murmuró torpemente, agachando la cabeza. Intentó irse de al lado de la rubia, pero en cuanto caminó sólo un paso, sintió como la tomaban fuertemente del hombro. Miró asombrada a Ino. Ésta se ruborizó tenuemente, haciendo que su gran flequillo le tapara los ojos.
– Me preguntaba, si… tal vez, querías venir a mi casa ésta tarde– Al percibir la mirada confusa de la Haruno, se apresuró a aclarar– ¡S–sólo para ponerte al día sobre el instituto! Si no quieres, no vengas, no hay problema– Sacó su mano del hombro de la chica, y se dispuso a irse.
– Está bien…– Murmuró Sakura, tan bajo que Ino pensó que había escuchado mal. La pelirrosa le sonrió tenuemente, y se perdió en los pasillos, en dirección a los baños.
El rostro de Yamanaka se iluminó de felicidad. Quizás, con algo de esfuerzo, podría recuperar aquel lazo que hubo alguna vez entre las dos. Por lo que pudo apreciar en esos escasos minutos juntas, Sakura había cambiado. Había algo en su mirada que no era lo mismo de antes. Y no sólo eso, si hace dos años Ino le hubiera propuesto que vaya a su casa, la chica la hubiera ignorado de manera insultante.
Pero algo le decía a Ino que las cosas ya no serían como antes.
– Ne Sasuke-kun, ¿Estás bien?
– ¿No quieres que te haga un masaje, Sasuke-kun?
– ¡No! ¡Yo le haré un masaje a Sasuke-kun!
– ¡Pero qué dices! Si alguien va a tocar a Sasuke-kun, ¡Esa seré yo!
"Cállense ya, maldición" Sasuke estaba sentado en su pupitre, esperando que el timbre del receso tocara y anunciara el comienzo de la última hora de clases. Había insistido, ante los reproches de Shizune –y un poco de Naruto– en no perderse su clase. Era un alumno ejemplar, y no podría fallar a su perfecto legajo por un momento de debilidad.
A su alrededor había unas siete chicas, quienes le preguntaban a cada momento cómo se encontraba o si quería algo. Él no quería absolutamente nada, sólo que lo dejaran en paz, ¿Era mucho pedir que no lo molestaran?
Naruto, a su lado, le dirigía una mirada burlona. Si bien algunas veces estaba celoso del exceso de atención que el Uchiha provocaba, siempre era divertido ver la cara de fastidio de éste cuando sus 'fans' lo rodeaban. El rubio escaneó con sus ojos azules a su alrededor, pero por más de que buscara y buscara, ninguna cabellera rosa aparecía.
Suspiró y agachó su cabeza, preguntándose a sí mismo si volvería a caer en los mismos sentimientos de antes. Había bastado con que Sakura lo mirara sólo por diez segundos, como para que todo el rencor que se había inculcado se esfumara de repente.
– ¡Aléjense! ¿No se dan cuenta de que sólo molestan a Sasuke-kun?– Una voz silbante y provocativa interrumpió los pensamientos de Naruto. Unas piernas largas y torneadas, junto con una cintura estrecha y pechos turgentes y redondos hicieron su aparición.
Sasuke curvó su cien en algo parecido a una sonrisa arrogante. Naruto sólo frunció el ceño; de todas las fans de su amigo, esa era la que menos le agradaba.
– E–está b–bien, Karin-san. – Masculló una de las chicas, y con un gesto imperativo, ordenó a todas las demás que salieran de allí. A los pocos segundos de que aquello sucediera, la campana sonó y poco a poco el salón fue llenándose de alumnos.
Karin miró con sus escarlatas irises –escondidos detrás de sus anteojos– a Sasuke. Éste le devolvió la mirada, de manera incitante. La chica, en vez de ruborizarse, sólo sonrió con suficiencia.
– No hace falta que me lo agradezcas, Sasuke-kun– Se mordió el labio tentadoramente, y se fue hacía el final del salón, ya que su pupitre quedaba en lo último. Contorneaba suavemente las caderas, ganándose las miradas apreciativas de la mayor parte de los alumnos masculinos, y la de respeto y –para qué negarlo– envidia de las mujeres.
El rubio resopló, esa tipa no le caía para nada bien. Iba siempre dándose aires de grandeza y creyéndose la emperatriz del universo. Pero lo peor de todo, es que tenía fundamentos, ya que la mayoría de los alumnos del instituto la consideraban la más atractiva de todas las mujeres, y éstas, en vez de enfrentarla, la trataban con respeto y admiración.
– Ne teme, desde que te la tiraste, Karin no hace más que hacerse la reina del colegio, ¿Tan buena es en la cama?– Preguntó el Uzumaki, inclinándose levemente hacía el costado, para que esas palabras sólo las oyera su compañero.
Sasuke estaba a punto de responderle a su compañero, pero sus sentidos perdieron el control nuevamente. Un suave aroma florar invadió sus fosas nasales, mareándolo. Su cara se giró, y vio lo que tanto temía. Una muchacha de piel cremosa y ojos verdes entró a su campo de visión, y sintió como su cerebro se abrumaba.
Otra vez, otra vez le estaba pasando lo mismo. Parecía como si tuviera un radas, porque en cuanto ella puso un pie sobre el salón, Sasuke ya era consiente de su presencia. Agarrotó sus puños, y ensombreció su mirada. Era una chica, una más, una cualquiera. Otra de sus estúpidas fans.
Era molesta.
Molesta.
Molesta.
¡Molesta!
Intentó tranquilizarse, pero no podía. Para su mala suerte en esa hora les tocaba Kakashi, un profesor que se distinguía por tardar como mínimo media hora en aparecerse a dar su clase. Así que su idea de concentrarse en los estudios quedaba descartada. Siguió con disimulo los movimientos de la chica, dándose cuenta de que se sentaba detrás de él. Su sangre comenzó a correr más rápido. De todos los lugares que se podría haber sentado, estaba justo detrás de él.
Vio como Naruto se giraba hacía ella, con la clara intención de iniciar una conversación.
"No. No lo hagas dobe. No quiero escucharla."
– Sakura-chan– Balbució el rubio, haciendo que la chica lo mirara fijamente– ¿Cómo… cómo has estado?– Se sintió estúpido, el ser más idiota del universo. Pero tenía ganas de hablar con ella, y aquello fue lo único que se le ocurrió.
"Cállate. No contestes. No lo hagas."
– Muy bien Naruto, gracias por preguntar, ¿Y a ti cómo te ha ido? – Respondió con un tono casual, causando una enorme sonrisa en el rostro del rubio, y un ligero temblor en las manos de Sasuke.
– ¡Perfecto'ttebayo!– Casi gritó, contento por poder comenzar una charla con la chica. Sakura lo miró algo confusa, pero luego recordó la manera tan espontánea de ser de la que gozaba Naruto, y se permitió sonreír suavemente.
Los siguientes veinte minutos fueron los más tortuosos en la vida de Sasuke. Escuchar la voz de Sakura, justo detrás de él como si acariciara su espalda, era mucho peor que tenerlo a pan y agua durante un mes. Oía las carcajadas de la chica, que le taladraban la cabeza de una manera insoportable. Algunas veces podía percibir las voces de Naruto, y hasta las de Yamanaka Ino –quien se sentaba detrás de Sakura– que se unía a la conversación. Pero ambas le parecían lejanas, en su mente se repetía una y otra vez el sonido de la voz de la Haruno, embriagándolo desconcertantemente.
Con la mandíbula tensa y los dientes apretados, hizo lo único que se le ocurrió en el momento. Tomó un pedazo de papel y escribió algo rápidamente en él. Era su única alternativa, sabía que ese día se pasaría imaginando a su nuevamente incorporada compañera, por lo que tendría que encontrar un método de distracción un poco más efectivo que apretar los puños y leer algún libro.
Se paró de su asiento, haciendo que su salón quedara completamente en silencio. Recorrió lentamente el trayecto hacía los últimos pupitres –intentando ignorar a Sakura, y fallando estrepitosamente– y llegó hacía el lugar de una de las chicas. Karin lo miró con la intriga plasmada en sus ojos. Él le dejó enfrente de su cara aquel papel que había escrito minutos antes, y volvió a su lugar, haciendo caso omiso a las miradas de sus compañeros.
Antes de que alguien digiera alguna palabra, Kakashi hizo su aparición, con su libro –sospechosamente parecido a un libreto de una película porno– y con aquel pañuelo tapándole la mitad de la cara. Era el nada convencional profesor de literatura.
– Vaya… están en silencio. Que buen recibimiento– Añadió, en tono soñador. Luego su ojo cenizo viró hacía Sakura, y mostró un brillito de felicidad en él. Sus tres alumnos de primaria, aquellos al que él había nombrado 'el equipo siete', estaban juntos de nuevo.
Kakashi les dijo que sacaran su libro y que leyeran cinco capítulos seguidos. Todas las clases con él eran iguales, entre menos trabajo tuviera que hacer, mejor. Sus alumnos resoplaron con fastidio y se dispusieron a hacer lo que su maestro les había ordenado. Sasuke, al contrario de la mayoría, no sentía aquello como una tarea pesada. Al menos leer lo despejaría un poco.
– Ne, Sasuke-kun… – Sintió como alguien le tocaba la espalda, y al darse cuenta quién era, toda su columna se sumió en escalofríos. Ladeó su rostro, y trató de no mirarla.
– ¿Hn?
– Se cayó tu bolígrafo– Sakura se inclinó levemente, a penas rozando con su mano el costado del chico, que sentía unas tremendas ganas de agarrarla, y tener relaciones con ella ahí mismo, aunque sea a la fuerza.
"¡¿Pero en qué mierda estoy pensando?!"
Sasuke tomó el objeto, y volvió a lo suyo, sin siquiera decirle gracias a la chica. A ella no le importó mucho, porque en sí, las cosas estaban saliendo mucho mejor de lo que tenía planeado.
Las risas resonaban en la habitación. Ino sentía que le dolía el estomago de tanto reír, y Sakura no estaba mucho mejor. Ambas estaban despeinadas, y tiradas en el suelo del cuarto de la rubia, con revistas y hojas desparramadas por todo el lugar. Supuestamente tendría que ponerla al día sobre las cosas del instituto, pero las dos chicas terminaron hablando sobre cualquier cosa y en ese momento estaban en un ataque de carcajadas.
Ino se tranquilizó, y miró con ternura a la Haruno. Ella no se había equivocado, la joven había cambiado, y quizá… hasta podrían volver a ser amigas.
– Sakura…– Murmuró la chica, luego de unos momentos. La pelirrosa la miró– Puedo saber, ¿Por qué te fuiste de aquí?– Sakrua agachó la mirada– ¡No me contestes si no quieres! De verdad, no es ninguna obligación.
Haruno sonrió. Ino le había dicho eso dos veces en un día. Luego de eso, se dedicó a analizarla. Podía confiar en ella, al fin y al cabo, alguna vez fue su mejor amiga, y Sakura estaba segura que ese vínculo no se había roto aún. Estaba desgastado, sí, ella lo se dio cuenta de ello en cuanto percibió la incomodidad del ambiente al momento de quedarse solas. Pero luego tanto Ino como Sakura se relajaron, volviendo a la relación que tenían cuando niñas.
Al menos, en ese momento.
– Verás…– Comenzó– Es algo difícil de explicar. Pero supongo que tú ya sabrás que, como todos rumoreaban, hace dos años yo sufrí un ataque.
– ¿Ataque? ¿Qué clase de ataque?– Dijo la rubia, incrédula.
– Sabes que yo estaba…– Sakura vaciló un poco– "obsesionada" con Sasuke, ¿Verdad?– La chica asintió– Aquel… rechazo de parte de él hizo que yo explotara. Hacía mucho tiempo que venía acumulando aquella sensación de rencor hacía él por cada vez que me rechazaba… pero, ese día… no pude más.
– Sakura…– Susurró su amiga, apenada.
– Por favor, Ino, no me interrumpas. – La atajó Haruno. Una vez que había empezado, ya no podía terminar– Necesito desahogarme. Yo creía que, si ponía algo de empeño, haría que Sasuke me quisiera un poco. Pero vez que me equivoqué, y aquella humillación que me hizo sentir me destrozó. Al llegar a mi casa, enloquecí. Sólo tenía ganas de destruir, en mi mente sólo estaba el odio… fue horrible.
La chica detuvo su relato, intentando conseguir fuerzas para lo siguiente. ¿Podría contarle a Ino lo que le había hecho al Uchiha… o ella la tomaría como a una loca?
– Luego de eso, mis padres vieron el estado en que estaba. Decidieron que tenía que alejarme de ésta ciudad. Yo no les conté lo que me pasaba, pero ellos sabían que quedarme aquí, en Kyoto, me haría peor. Por lo que nos fuimos provisoriamente hacía la casa de mis tíos, en Hokkaido. Pero mis padres no podían estar mucho tiempo fuera de Kyoto, por lo que decidieron que volveríamos. Creían que yo ya era lo suficientemente madura como para enfrentarme a lo que sea que me haya pasado.
– A Sasuke– Pronunció la rubia.
– Exacto.
Sakura confiaba ciegamente en Ino, pero contarle que había embrujado a Sasuke para que éste sintiera una obsesión insana por ella, no era la mejor idea.
– S–Sasuke-k–kun– Pronunció entrecortadamente la pelirroja, sintiendo como la lengua del Uchiha exploraba su bronceado cuello.
"Te espero en mi casa al atardecer, a más tardar 19:30 p.m.
Sé puntual."
Decir que se había ilusionado con esa notita de parte de Sasuke era poco. Ese día decidió que estaría deslumbrante para el moreno. Recogió su pelirrojo cabello en una coleta alta y se puso la minifalda más pequeña que encontró en su armario –aquellas que parecen cinturones, más que alguna falda normal–. El escote de su blusa era sencillamente matador, y el rojo furioso de sus labios era una invitación al terreno de la lujuria.
Y, al parecer, Sasuke había caído, porque besaba y acariciaba su piel con mucha más necesidad de lo que lo había hecho antes. Karin se encontraba debajo de él, acostada en su cama, en la habitación del moreno. En la casa no había nadie –según lo poco que pudo apreciar– por lo que se podía dar la libertad de gemir tan fuerte como quisiera.
Es que ese chico era un as con el sexo.
Besaba los labios de la chica salvajemente, logrando que se hincharan y se pusieran aún más rojos. Con sus manos, pellizcaba la piel de los muslos, acariciando levemente la entrepierna de Karin con el cierre de su pantalón, simulando una embestida. Ardía de deseo, mucho más que las veces anteriores que tenía relaciones. Sabía que Karin era buena en la cama, y qué mejor que ella para descargar todas las sensaciones que sintió ese día en el instituto.
Furiosamente, le quitó a Karin aquella molesta blusa y se deleitó al ver que no tenía sujetador. La chica estaba con el torso completamente desnudo, frente a él. Sasuke se compuso, y le dio una ardiente mirada.
Cabello rojo… que su mente iba distorsionando poco a poco, trasformándolo en rosa.
Ojos rojos, provocadores… que ante él eran verdes e inocentes.
Piel brillante y bronceada… pero sus ojos la veían blanca y cremosa.
La imagen de Karin se convirtió poco a poco en aquel monstruo vestido de cordero al cual el temía…
"Sakura"
Su sentido común se fue al infierno, y la lujuria se apoderó por completo de él. Se abalanzó hacía uno de los pechos de la chica, mordisqueándolo y retorciendo sus labios contra la piel, intentando vanamente impregnar el sabor salado de ésta en sus papilas. Con su mano se abalanzó hacía el otro pecho, retorciéndolo, apretándolo con coraje. Como si el usar más fuerza haría que su deseo se aplaque.
La chica gemía con ímpetu, pero luego de unos segundos, el placer de su sonido fue evolucionando poco a poco, hasta que se transformó en un quejido de dolor.
– Sasuke-kun… me lastimas– Dijo, con sorpresa. Sasuke era salvaje teniendo relaciones, pero nunca llegaba a ese extremo.
El Uchiha no la escuchó, seguía en su trabajo, satisfaciéndose más a sí mismo que a su amante. La mano que estaba en el pecho de la chica bajó lentamente hasta la falda de ella, subiéndola y haciendo que quede a la altura de la cintura. No perdió más tiempo y apretaba los muslos de la chica contra la entrepierna de él, creando una placentera y desesperante fricción.
– Sasuke-kun…– La chica quería detenerlo. Ya no la estaba pasando bien. Gritó fuertemente en cuanto el chico mordió su pezón, para que se callara y no lo molestara. Los gemidos de Karin le molestaban. Le molestaban porque no era la voz que él quería oír.
De sus muslos pasó rápidamente a la entrepierna, metiendo su mano dentro de las braguitas. Sacó su boca del pecho de la chica y se dirigió a sus labios, haciendo así que ella no pudiera hablar con aquella irritante voz que le molestaba. Metió un dedo en el interior de Karin, provocando que ésta exhalara por la repentina intromisión. Al mismo tiempo mordía sus labios, sacándole sangre.
Ya no era feroz, era violento.
– ¡Basta, Sasuke!– Karin lo empujó, y Sasuke abrió los ojos sorprendido, sacando su dedo del interior de la chica. En cuanto la miró, la imagen de una sensual Sakura desapareció, y sólo pudo ver a una llorosa Karin, que se acomodaba la falda y buscaba con su mirada su blusa. El chico no pudo pronunciar palabra alguna, demasiado turbado por lo que había pasado. La pelirroja, por su parte, se puso con velocidad la blusa y se fue corriendo de la habitación de Sasuke, dejándolo solo.
Sumido en la completa desesperación.
OwO
Sasuke es un depravado xD. Casi se viola a Karin. Está un poquito desesperado el chico. Y Sai haciendo amenazas ò o, me parece interesante xD, es decir, el quiere mucho a "Naruto-kun" (Qué habrá querido decir con eso? ò o). Sakura se abrió un poquito más, por lo menos vuelve a confiar en Ino y ya son casi-amigas (es que nunca dejaron de serlo xD). Esa es una de las cosas que la va a hacer madurar. Y Kakashi (baba)... (bababababababababa) XDDDD.
Bueno niñas, espero que les guste éste capítulo. Y una cosa más! Estoy subastando la virginidad de Sasuke por un Review ¡Quién da más, xD!
