Advertencia: AU. Degradaré un poco al personaje de Sakura (sólo al principio). Pero saben que el Angst requiere una trama compleja, por lo que no puedo asegurarles un curso feliz en la historia. Amor enfermizo/Obseción/Machismo, feminismo (desde el punto de vista que quiera verse). OoC. Escenas de sexo recurrentes (por eso subí el rated a M).

Disclaimer: ¡No! Kishimoto no quiso darme los derechos de Naruto. Si así fuera, sería una mezcla de romance con peleas bastante bizarra o-o.

Let's go ppl!


Capítulo 04:

Rivalidad


El agua lava todos los pecados. El agua arrasa con todo. El agua limpia.

Eso era lo que él necesitaba. Estar limpio. Lavarse por dentro, porque lo que estaba sintiendo era sucio.

Sasuke dejó que el agua de la ducha cayera libremente por su cuerpo, relajando sus tensados músculos y llenándolo de una sensación de confort que tanto necesitaba. Suspiró, apoyando su cabeza en la pared. Cerró sus ojos, y al hacerlo, las imágenes de lo sucedido esa tarde fueron a su mente como un torbellino.

Los abrió de repente, jadeando. Él no era así, no era capaz de obligar a alguien a… él no era un monstruo…

Pero veía la mirada llorosa de Karin, su piel con leves heridas, su labio sangrando. Apretó los puños. Nunca había perdido el control de esa forma, jamás. Pero esa tarde fue más fuerte que él mismo. Su mente había deformado el cuerpo de Karin, trasformándolo en aquella criatura que él ya estaba odiando.

Todavía podía sentir los dedos de ella tocando su espalda, y su voz atravesando sus oídos con un suave "Sasuke-kun". Aquella sensación lo había vuelto loco. Necesitaba descargarse, y el cuerpo de Karin no le fue suficiente. Todo lo contrario. Enfureció al saber que no era ella, al saber que no escucharía su nombre emitido de aquellos gruesos labios.

No, él no quería compartir cama ni con Karin, ni con nadie más.

Él quería a Sakura, la quería bajo su cuerpo, retorciéndose de necesidad, arqueándose para él, gimiendo para él, entregándose por completo a él…

Sus ojos brillaron, con un matiz de hambre. Su cuerpo dejó de pelear contra aquel mar de sensaciones contradictorias que tenía dentro de sí, y por un momento, dejó de lado su orgullo, rindiéndose a aquel deseo oscuro que se cernía sobre su ser.

Necesitaba sentir el contacto de sus pieles, necesitaba sentirse dentro de ella… necesitaba saberse dueño de su alma…

La necesitaba, si no quería perder la cabeza. Por un momento, sus irises se tornaron más oscuros que de costumbre, y torció los labios en lo que parecía una sonrisa torva.

La quería para él.

No.

La tendría para él.


Sakura había ido desde pequeña en soledad hacía su instituto. Siempre habituada a estar en compañía del silencio en aquel trayecto. Mas aquello ya no le afectaba, no una vez que se había acostumbrado. Sus padres siempre se habían impresionado porque ella no llevara nunca un amigo a su hogar, pero la joven no decía nada y se iba directamente a su habitación.

Cuando estuvo en Hokkaido, todo eso había cambiado. Los primeros meses Sakura seguía tan asocial como siempre, pero gracias a su tía, Anko, había cambiado. Ella le había hecho ver que la vida no era sólo el amor, que había cosas que valían la pena, que tenía que empezar a pensar un poco más en sí misma y darse el valor que se merecía.

Nadie era ni más ni menos que ella, por lo que no debía desvalorizar, ni desvalorizarse. Gracias a esos consejos de aquella mujer –que tenía un carácter de los mil demonios, por cierto–, Sakura había logrado hacer amigos. Una chica sencilla, llamada TenTen, quien tenía como máximo sueño llegar a ser una agente de FBI sólo para poder tener legalmente una colección entera de armas en su habitación –algo que a Sakura le causaba algo de gracia–; y un chico, bastante extraño, llamado Lee, quien le declaraba un amor profundo y sincero –lo que le hacía recordar, inconscientemente, a Naruto–.

Desde allí comenzó a relacionarse un poco más con la gente, y a aprender a hablar sin llegar a sonar tan arrogante como anteriormente hacía. No podía negar que algunas veces su antigua personalidad salía a flote, ya que en sí, aquella Sakura seguía siendo parte de sí misma, pero ya podía controlarlo y hasta sabía como disimular esa arrogancia con alguna que otra broma, lo que hacía pasar desapercibido su recaída.

Pero al volver a pisar Kyoto, más precisamente, al llegar a su ciudad, a su barrio, a su cuadra… la niña presuntuosa y altanera estaba amenazando con salir de nuevo. Sólo bastó ver la cara de sus antiguos compañeros como para que los recuerdos la atosigaran y la obligaran a ser tan insoportable como antes.

Mas luego, al ver los ojos melancólicos de Ino, al percibir el aire triste en Naruto y al contemplar los resultados de su "obra" en Sasuke, todos sus recuerdos se esfumaban, siendo así reemplazados por las ganas de disfrutar, de divertirse…

Y aunque sabía que había cambiado, no pudo evitar que su cara mostrara la sorpresa de ver a Ino frente a su casa, esperándola.

– ¿Qué haces aquí?– Preguntó, aún incrédula.

– ¿Es que acaso no puedo venir a buscarte? Tsk, frontudita, no pensé que siguieras tan tonta…– Respondió, en son de broma. Los ojos de la chica Haruno se cristalizaron al escuchar aquel insulto tan familiar entre ellas, pero se repuso rápidamente.

– Más quisieras cerda, pero no. Sigo teniendo el cerebro mucho más grande que el tuyo.

– Sí, eso se nota, porque lo único que te creció en estos años fue la frente.

– ¡Cerda!

Casi sin darse cuenta, comenzaron a hablar con naturalidad, como si lo aquel conflicto entre ellas jamás hubiera existido. No obstante, como el día anterior, se notaba que no eran las mismas. Ino quería a Sakura como a una hermana, y si bien era consiente de que había cambiado, no tenía plena confianza en ella. No como cuando eran niñas. La Haruno se daba cuenta de ello, y aunque tuviera una pequeña sensación dolorosa en el pecho, debía aceptarlo.

Se había comportado despreciablemente con Ino, y tenía que trabajar duro para reparar sus lazos.

Mientras iba caminando vio que Ino se tensó, mirando al frente. Siguió con su mirar la dirección de los ojos de la rubia y vio a una chica parada en una esquina, con el uniforme de su escuela. Si no recordaba mal, era Hinata Hyuuga, una de sus compañeras de curso. Sabía que Ino tenía una relación amistosa con la chica Hyuuga desde que ellas dos se habían peleado –desde que ella quebró su amistad, más específicamente– y por más de que se sintiera tremendamente egoísta, no pudo evitar ponerse celosa.

Sakura se detuvo, ganándose una mirada de parte de su amiga.

– ¿Qué sucede, por qué te detienes?– Le preguntó, un tanto confundida.

– Nada, es sólo que…– Miró tristemente a la rubia– Ella es tu amiga, ¿Verdad?– Ino bajó un poco la mirada, pero asintió con firmeza– Sé que no le caigo bien, me doy cuenta. S–si quieres ve con ella, yo puedo seguir sola…

– ¡Nada de eso!– La interrumpió Yamanaka, con un tono apremiante– Te considero mi amiga, y no dejaré que vayas sola. Hinata no es mala persona, ya verás que pronto se llevaran bien– Añadió con una sonrisa.

Sakura le devolvió el gesto, aunque no muy segura. Intentó confiar en las palabras de Ino y pensar que todo saldría bien, pero el leve –casi imperceptible– deje de rencor que los lavandas ojos de Hinata Hyuuga mostraron al momento de verla le decían que no sería tarea fácil caerle bien a esa chica.


Karin caminaba lentamente por los pasillos de la escuela, hacía su salón. Nunca había sido una muchacha callada ni tímida, pero ese día se encontraba particularmente temerosa. Sus pasos eran cortos y lánguidos, ya que sentía una leve molestia en sus partes íntimas que le impedían moverse con naturalidad.

Se tocó un poco su bajo vientre, y sonrió, con amargura. La noche anterior no había sido la "magnifica velada" que tanto había imaginado.

Sasuke le había fascinado desde el primer momento en que tuvo la suerte de verlo. No sólo era físicamente perfecto, si no que su aura de misterio le daba un toque interesante que se le hacía irresistible tanto a ella como a la mayoría de las mujeres que tenían el gusto de conocerlo. No sabía si era su rostro, su perfil o su cuerpo, pero el chico era un adonis para las femeninas. Estar con Sasuke sería como darle un mordisco a un fruto prohibido.

Peligroso, pero a la vez placentero y excitante.

Aquello le fascinaba. Ella siempre fue una persona a la que le gustaban los retos, y el Uchiha sólo era uno más de ellos.

Utilizó todo tipo de armas para atraerlo hacía sí, mas ese muchacho era inalcanzable. No era un individuo que se fijara en el exterior de los demás, y no sentía ningún interés por compartir tiempo y espacio con alguien en plano amoroso.

Hasta que llegó el día.

El día en que el adonis inaccesible y exquisito sucumbió ante sus instintos básicos. Sasuke podría ser perfecto, pero eso no le quitaba que sea un humano, por lo tanto tenía necesidades a las que cedía. El Uchiha vivió una etapa en la que todo adolescente cae preso de sus hormonas.

El despertar sexual.

Y por suerte, ella estuvo allí para él ese día.

Fue una tarde, como muchas, en la que lo seducía de una manera fatal e ingeniosa. Lo supo en cuanto lo vio entrar, se dio cuenta de que había un cambio en el semblante del moreno. Pudo ver en aquellos ojos negros el deseo y la avidez que genera el descubrimiento del placer carnal en una relación.

Esa era su oportunidad.

Lo sedujo, lo atrajo a ella con lujuriosas miradas e incitantes palabras. Y tal como lo suponía, él la llamó al finalizar las clases, le dio la dirección de un hotel, y pactaron una hora de encuentro.

Perfecto. Fue simplemente perfecto.

Sasuke era intenso e insaciable. Inexperto, sí, ya que era su primera vez –la idea de ser la primera chica en compartir cama con él la seducía de una manera enloquecedora– y tal vez algo tosco, pero ya con que sea Uchiha Sasuke el chico que la poseyera, le daba un toque fantásticamente morboso a su perversa mente.

Luego de eso, no dejaron de tener encuentros esporádicos. La muchacha era consiente de que era una herramienta para alivianar la tensión del Uchiha, siempre lo supo, pero aún así se sentía especial. Porque Sasuke recurría sólo a ella cuando los sentimientos le desbordaban, era ella la que lo contenía –aunque sólo sea de una manera libidinosa– en cuanto él perdía el norte. Era su mujer, por más de que Sasuke no quisiera confírmalo.

Él era suyo, su posesión.

Pero lo que había acontecido la noche anterior le había hecho dudar. No sólo de la perfección del Uchiha, si no de sus propios sentimientos. No sabía si lo amaba, pero sí lo deseaba de una manera insana. Aunque no se creía dispuesta a enfrentar a Sasuke en aquella faceta descontrolada. Tenía miedo. Él le había producido temor.

No era capaz de aceptar que su adonis tenía múltiples caras.

– B–buen–nos días, K–Karin–s–san– Una de sus compañeras de curso la saludó, con una reverencia. Ella sólo le dirigió una mirada de desprecio. Era otra de las fans de Sasuke, que la odiaban intensamente. En ese momento se dio cuenta de que no importaba cuantas mascaras poseía el chico, ella jamás dejaría que él salga con una estúpida como esa. El Uchiha necesitaba una mujer fuerte a su lado, y ella sería esa persona. No le importaba que él no sintiera lo mismo, porque tarde o temprano caería.

Aunque ella tuviera que sufrir en el intento, lograría poseer el alma de Sasuke.


Uchiha Sasuke se encontraba sentado en su pupitre, con su cabeza apoyada en sus manos, en una posición pensativa. Se reprendía a sí mismo por sus pensamientos, pero a la vez no podía evitar el curso de ellos. Estuvo toda la mañana siendo atormentado por la imagen de su compañera, y llegó un momento en que se rindió a ella. Un momento en que se permitió fantasear con su cuerpo, en que se permitió imaginar a Sakura sólo para él, siendo de él, entregándose a él…

Cerró los ojos con fuerza, aquel no era el lugar indicado para pensar en ello, no le convenía que nadie viera lo voluble que estaba cada vez que la joven Haruno cruzaba por su mente. Escuchaba como los demás alumnos entraban al salón de clases pero no les prestaba atención. Sus instintos estaban preparados para cuando ella entrara, porque pareciera como si pudiera rastrearla cada vez que estaban juntos.

Era enfermizo, le hacía sentir como si estuviera obsesionado con Haruno Sakura.

– Sasuke-kun…– Escucho una voz de mujer llamarlo, y abrió los ojos, mirándola desinteresadamente. Karin se encontraba frente suyo, escrutándolo con su mirar rojo. Pero esta vez no se encontraba en una posición arrogante o petulante, si no que movía las piernas con nerviosismo y apretaba las manos intermitentemente. Aquella visión le hizo recordar al estado en el que la había dejado la noche anterior, y un leve sentimiento de culpa se instaló en él.

Sasuke ocultó sus ojos con su flequillo– Lo que pasó anoche…

– ¡No Sasuke-kun! ¡Yo no te reprocharé na–!– Comenzó ella, pero se detuvo al sentir como Sasuke tomaba una de sus manos con fuerza, sin llegar a lastimarla.

– Lo siento…– Murmuró, casi como un balbuceo, haciendo dudar a Karin si lo que había dicho era verdad o era sólo imaginación suya. Cuando cayó en lo que él había dicho, un rápido sonrojo cubrió sus mejillas. Se sentía más estúpida y tímida que nunca.

Y aquella imagen, de Sasuke tomando la mano de Karin sin mirarla a los ojos, fue lo primero que vio Sakura al entrar al aula. Su primera reacción fue pararse, sin creer todavía lo que veía. Algo desagradable se posó sobre su estomago ante aquella escena. Se suponía que ya no estaba enamorada de Sasuke, supuestamente ni siquiera le gustaba, ¿Pero por qué no podía dejar de sentir aquellas ganas de patearle el trasero a aquella… chica? Sentía furia, mucha furia, mezclado con tristeza y desilusión.

¿Acaso estaba celosa? Intentó dejar de mirarlos, pero le era imposible. Ino, a su lado, la contemplaba preocupada, y Hinata no quería ni siquiera mirarla. Era de dominio público aquel "amor-obsesión" que sintió Sakura alguna vez por el Uchiha, así que a la Hyuuga no le sorprendía en nada que lo observara con celos cuando se encontraba con otra chica, pero a la vez, no podía evitar sentir algo desagradable por ella.

Ella quería a Naruto, era lo más importante que tenía. Y esa chica lo había hecho sufrir. Y al parecer la historia se repetía, porque Naruto no parecía haberse olvidado de Haruno, ni ella parecía olvidar a Sasuke. Pero ésta vez, Hinata no permitiría que pasara lo mismo. Naruto no volvería a sufrir, y no le importaba tener que enfrentarse a Sakura por eso.

– ¡SAKURA-CHAAAAAAAN!– EL rubio llegó rápidamente al salón y, al ver a su amiga, la llamó con mucho entusiasmo. Sasuke, al escuchar eso, soltó velozmente la mano de Karin y miró hacía la puerta, en donde la muchacha de cabello rosas empezaba a hablar animadamente con Naruto. Su cuerpo le comenzó a exigir hacer cosas que su mente y razón no aprobaban, mucho menos en un lugar atestado de gente. Ya no ocultaba su interés por la muchacha, mirándola ardidamente de arriba hacía abajo, ante la sorprendida mirada de Karin.

Sakura fue hacía su lugar, riéndose de una idiotez que había dicho Naruto, sin prestarle atención a la mirada de rivalidad que la pelirroja le enviaba. Pero en cuanto ésta pasó a su lado y la golpeó a propósito con el hombro, no pudo evitar dirigir su verde mirar hacía ella y desafiarla.

Había comenzado la guerra.


– ¡Fue falta! ¡Yo la ví!

– ¡Deja de mentir, yo no hice nada!

– ¡Tú deja de mentir frentona! ¡Yo vi perfectamente cuando pisabas línea!

– ¡Maldición Karin, yo no hice nada! ¡Y no me digas frentona!

– ¡Bueno, basta!– Gritó la profesora de gimnasia, Kurenai Yuuhi, tocando su silbato. Las dos muchachas la miraron, ambas rojas de la furia. Sus demás compañeras les daban una mirada de completo fastidio a ambas. Los últimos dos meses fueron los más insufribles en clases de gimnasia, ya que tanto Sakura como Karin no dejaban de pelearse por la más mínima cosa y tampoco dejaban de demostrarse el odio que sentía la una por la otra.

Ino, si bien siempre estaba del lado de su amiga, a veces pensaba que a éste le gustaba provocar a Karin. Le hacía burla cuando le ganaba en algún deporte, o hacía faltas a propósito sólo para que la pelirroja la viera. Karin le hacía lo mismo, y cualquier excusa les venía bien a ambas para discutir.

Simplemente, se odiaban. Y al parecer, la hora de gimnasia era el campo preferido de las dos.

– Las quiera a ambas en dirección ahora. Ya he hablado con Tsunade de sus estúpidas peleas, y tiene un castigo para las dos ¡No quiero quejas!– Gritó la profesora, en cuanto Sakura abrió la boca para protestar.

Sakura comenzó a caminar rápido, no quería ir al lado de la pelirroja, ya que no tenía nada de ganas de seguir discutiendo. Ésta hablaba con sus amigas, despotricando contra la pelirrosa y haciéndolas reír a todas de algo que no llegó a escuchar. No le dio importancia, porque al fin y al cabo, ella hacía lo mismo.

No sabía por qué sentía aquella rivalidad tan fuerte con Karin, pero sabía que era mucho más violenta y sería que la que sintió alguna vez con Ino. La odiaba, odiaba a la pelirroja con todo su ser, y aquello le preocupaba. Porque ese sentimiento nació en ella en cuanto la vio con Sasuke. Y se intensificó en cuanto se enteró que ella había estado con él. Si bien algunos decía que sólo una noche, y otros que fue una relación seria de meses, todo acaba en lo mismo. Sasuke y Karin se habían acostado.

Y eso le molestaba. Le hacía hervir las entrañas, que clamaban por la sangre de Karin.

"¡Ni siquiera es linda! La muy maldita…"

Sonrió resignada, llegando a la oficina de la directora. Karin no sólo era bonita, era preciosa. Más allá de su cuerpo, poseía un carácter indomable y era muy inteligente. Y quería ser médico, como ella. De hecho, muchos de sus profesores la catalogaban como una futura promesa en el campo de la medicina. Simplemente era Sasuke en versión femenina.

Bella. Admirada. Exitosa. Inalcanzable.

Y ella se sentía poca cosa comparada con ella.

Pero aquella inseguridad que sentía para con Karin era infundamentada.

Sabía que no tenía fundamentos por dos razones. Primero, ella se había ocupado que Sasuke sólo la mirara a ella, y había visto con sus propios ojos como este la deseaba. No era estúpida, y él no se preocupaba mucho por disimularlo. Y segundo, ella no tendría que sentir celos por nada de lo que Sasuke hiciera, ya que él era un mal recuerdo enterrado en el fondo de su mente. No sentía nada más que desprecio por el Uchiha, y eran absolutamente ridículos aquellos celos que sentía.

– Pasa, Sakura– La grave voz de Tsunade, la directora, se abrió paso en sus oídos al tocar la puerta. Entró, temerosa– ¿Dónde ésta tu compañera?

– ¿Karin?– La rubia asintió– Creo que se quedó en el gimnasio. No sabía si vendría, y es por eso que decidí venir sola.

– Entiendo– Tsunade recargó sus codos en el escritorio– La profesora Kurenai me ha dicho que tienes la costumbre de pelear y discutir con tu compañera, ¿Verdad?– Sakura asintió, cohibida– Como veo que haz venido a hablar conmigo, a diferencia de ella, tu castigo no será tan duro.

La chica escuchó con atención las palabras de su directora, maldiciendo internamente a Karin, a Kurenai y a Tsunade al saber lo que tendría que hacer.


– Estúpida Karin. Estúpida Kurenai, váyanse al demonio… Tsunade también…– Balbuceaba con furia, dirigiéndose a la biblioteca del instituto.


Tendrás que ordenar los libros de la biblioteca por tema y alfabéticamente. Quiero todo en su lugar, y no me interesa que te tengas que quedar hasta la medianoche. Lo harás.


Aquellas palabras de Tsunade habían sido el broche perfecto para su día de mierda. Estaba de mal humor, y sus ojos gritaban intermitentemente "ALEJATE o MUERE". No quiso hablar con Ino en cuanto se la cruzó, por miedo de decirle alguna grosería que la ofendiera, y así tener que cargar con algo más para lapidar su día.

En cuanto llegó al lugar, no paraba de maldecir todo lo que se cruzara por su cabeza, desde sus padres, profesores, compañeros, hasta una rama que estaba en su camino y que casi le hace tropezar.

Abrió la gran puerta, entrando a la biblioteca.

Cientos de libros estaban distribuidos desordenadamente en todo el lugar. El ambiente sombrío y la falta de ventanas que hicieran entrar luz natural le hicieron comprender a Sakura que ese era el paraíso de todo aquel que se llamara "nerd".

"Que mala eres" Se dijo a sí misma, soltando una risita.

Comenzó a caminar, recorriendo el lugar. De repente un ruido llegó a sus oídos, distrayéndola. Una sombra se acercaba a ella, quedando sólo a un metro de su cuerpo. Sakura abrió los ojos sorprendida.

Era inconfundible su leve sonrisa egocéntrica y su mirar frío. Al igual que aquella estela de elegancia que desprendía al caminar. Todo estaba allí, desde sus ojos negros, hasta su belleza innata.

Pero la pregunta era…

¿¡Qué demonios hacía Sasuke allí!?


ÓwÒU

¡MY GOSH! No sé cómo pedirles perdón, tardé sigloooooooooooooos en actualizar ésta historia, pero la verdad, me costó mucho escribir este capítulo y escribir en sí. Primero, porque Kishimoto está haciendo no-sé-qué-mierda con el manga, y ya no me gusta el rumbo que está tomando, por consiguiente, perdí algo de interés en Naruto. Segundo, porque me agarró aquel lapso de autora-que-no-puede-escribir-ni-un-puto-parrafo, que es horrible TwT, aún peor que el periodo.

Aquí les traigo un capítulo que, si bien es de transición, nos deja la puerta abierta a muchas posibilidades. Sé que me criticarán por el protagonismo que le doy a Karin, pero estoy harta de leer fics SasuSaku en donde la basurean como a la peor perra. Es algo bitch (no lo niego XD) pero el personaje es genial, y me gusta ponerla como una rival seria de Sakura, y no como una putilla que anda atrás del emocofcof Uchiha.

Hay que decirle NO al bashing.

Otra cosa... ¿Por qué puse que el principal objetivo de Sasuke era tener a Sakura , y estubo durante ¡Dos meses! sin hacer nada? Pues, nuestro querido Sasuke es algo lento XD, no, hablando en serio, no sabemos cómo Sasuke pasó esas 8 semanas, así que si quieren saber, tendrán que esperar al prox capii XD. ¿Y qué hace allí? Bueno, otra cosas que se sabrá en el prox capii.

Cambiando los aires (?), ¡Que barbaro ésto de la Gripe A! Dos semanas sin clases, y sin poder siquiera salir a comprar, y sí a esto le sumamos vacaciones de invierno, ¡Un mes sin pisar la escuela! God, si no adelantó mis fics en ese tiempo, no sé cuándo lo haré XD. Recuerden, nada de dar besos, abrazos, y siempre que salgan hay que lavarse las manos. Es jodido hacer todo eso, pero hay que prevenir u-u... (No me hagan caso, desvarío mucho XD).

¡Muchas gracias por los review! Los adoro, sus comentarios me hacen sacar siempre una sonrisa :). Espero que éste capii les guste y les anime a dejarme un comentario ;) (Que yo invocaré a los espiritus para que Edward les haga una visita nocturna XDDD) Dios, como me tiene este Cullen XDDDD.

¡Besos!