Antes que nada, quiero dejar en claro algo. Yo en la nota de autor del capítulo pasado, usé literalemente, estas palabras:

"¡Pero que bárbaro esto de la Gripe A!"

A raíz de ésto, creo que se pudo malinterpretar. En ningún momento quise decir que me parecía "bueno" lo que estaba pasando. Soy consiente que mucha gente ha muerto y que muchos más están sufriendo mientras yo escribo esto. Si les di la impresión de que no me interesaba todo lo que pasaba, pido mis más sinceras disculpas. Yo usé el termino "bárbaro" como diciendo "que loco", pero nunca que me parecía bien. Por supuesto, me retracto si dije algo que molestó y pido que me perdonen. Es feo ser visto como una persona "ignorante", por decir algo. Esto lo pongo principalmente por Lado Oscuro, quien me escribo un anonimo y no pude responderte. Si te ofendí de algún modo, reitero mis disculpas.


Advertencia:

AU. Degradaré un poco al personaje de Sakura (sólo al principio). Pero saben que el Angst requiere una trama compleja, por lo que no puedo asegurarles un curso feliz en la historia. Amor enfermizo/Obseción/Machismo, feminismo (desde el punto de vista que quiera verse). OoC. Escenas de sexo recurrentes (por eso subí el rated a M).

Disclamer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto.

Let's go ppl!


Capítulo 05:

Egoísmo


Sakura se contuvo de lanzar una maldición, apretando imperceptiblemente los puños. De todos los momentos en que podría encontrarse a solas con Sasuke en un lugar tan cerrado como lo era la biblioteca, tenía que ser justo cuando ella se encontraba con los nervios de punta y la guardia baja a causa del enfado.

Él la miraba, sin pronunciar palabra alguna, pero ella podía sentir como prácticamente la estaba desnudando con los ojos. Pero a su manera, a la manera Uchiha. No tenía imagen de desesperado, si no que se mostraba ante ella como un hombre deseoso, y le demostraba sólo con sus irises la forma posesiva y salvaje con la que le haría el amor.

"Hacer el amor" Se burló internamente. Ella podría compartir cualquier cosa con Sasuke, menos eso. Parpadeó fuerte unos momentos, para quitar aquello de su cabeza. Pero el Uchiha la había agarrado desprevenida, y no tenía ningún plan para seducirlo sutilmente, pero con indiferencia, tal y como venía haciendo las últimas semanas. Siempre atrayéndolo, y cuando parecía que él cedía, ella se vestía con un traje de frialdad y se refugiaba en alguien que Sakura sabía, el moreno no haría daño.

Naruto.

Ella había observado muy bien a Sasuke en ese tiempo, y si había una persona a la que éste respetaba ante todo, era a su mejor amigo. Si bien era conocido como un bastardo, y no sólo eso, era un bastardo, al parecer no se permitía a sí mismo lastimar a Naruto. La joven había tomado una amistad muy cercana con el rubio Uzumaki, y cuando Sasuke estaba dispuesto a actuar de alguna manera para con ella, lo primero que hacía al detectar eso era irse con su amigo.

Era una maldita perra. Lo reconocía. Sabía que estaba dándole falsas esperanzas a su amigo, que lo estaba dañando, que lo estaba usando… pero no se había podido contener. Su egoísmo actuó antes que su conciencia, grabando en su mente como objetivo principal vengarse de Sasuke. Ese deseo se intensificó, principalmente, por lo que sentía cuando lo veía a éste con Karin. Los celos, malestar, desagrado o lo que fuera, le estaba llevando a volver a ser la antigua Sakura.

Se había transformado en aquel monstruo que fue Sakura Haruno a los comienzos de su adolescencia. Y siempre el causante era la misma persona, quien se acercaba a ella, parándose a un escaso metro de su cuerpo.

– ¿Q–qué haces aquí?– Intentó sonar casual, como si encontrarlo en la biblioteca pasara todos los días. Inconscientemente, sus músculos se encontraban rígidos, como si estuvieran a la defensiva. Era el primer encuentro directo que tenía con él.

– ¿Y a ti por qué debería importarte? – Replicó, seco y duro. Sakura frunció el ceño, por más brujería, hechizo, maldición o lo que sea que hiciera, el orgullo y carácter frío del Uchiha no cambiaría. Y reprimió una leve carcajada burlona, al darse cuenta de que aquel tono de voz no concordaba con el deseo que veía en sus ojos. Intentaba hacerse el macho, y si ella no supiera lo que verdaderamente se pasaba por la mente del chico, se lo hubiese creído.

– No es que me interese… pero, ¡Bah! Da lo mismo…– Le restó importancia con un gesto de la mano, disimulando que acomodaba unos libros que se encontraban a su derecha. Se sentía pequeña y débil ante aquellos ojos negros, pero la razón era que la había tomado desprevenida.

Sólo eso.

– ¿Y tú…?– La grave voz de Sasuke tardó en llegar a sus tímpanos, y en cuánto lo procesó, le dio una mirada camufladamente sorprendida. Él se había apoyado en un estante, cruzándose de brazos y con sus irises fijos en los de ella. No parecía haber cambiado de semblante, todo él se encontraba indiferente… pero eran sus ojos los que lo delataban.

La lujuria le estaba invadiendo, y Sakura sintió como una oleada de confianza le penetraba los sentidos. Después de todo, no había nada malo en jugar un poco con el auto control del Uchiha –que al parecer, era muy bueno–. En sus labios bailó una sonrisa juguetona, y dejó de comportarse de manera nerviosa. Por más de que no tuviera un plan trazado, las mejores situaciones siempre salían de la improvisación.

– ¿Qué que hago aquí?– Él hizo un movimiento leve con la cabeza, que se podría interpretar como que había asentido– Y eso… ¿Por qué debería importante?– Amplió su sonrisa, apoyándose ella también en un estante que se encontraba en su espalda. El leve destello que se cruzó en la mirada de Sasuke al ver su pequeño movimiento no le pasó desapercibido, aumentando su engreimiento.

¡Se estaba sintiendo de maravilla!

– ¿Y es que ahora me imitas, Sakura?– Era una batalla de egos que ni la más tentadora de las pasiones lograría quebrar. Se estaban librando a ver quién era el más arrogante de los dos. Y, por lógica, ninguno quería perder.

– No veo la necesidad a querer imitarte. No le encuentro un fin… productivo, a decir verdad… Sasuke.

El Uchiha bajó un poco la vista, ocultando sus ojos tras su flequillo y adornando su boca con una sonrisa torva– Verás que puedo ser más… "productivo" de lo que crees.

– Oh, ¿Si?– Fingió sorpresa– No lo creo, Sasuke. A mi punto de vista, eres muy básico.

Él se enderezó. Maldita mujer. Desde hacía semanas que se encontraba completamente estúpido por ella, aguantándose las ganas de encerrarla en un pasillo y hacer Dios-sabe-qué con tal de aliviar su libido. Se había propuesto conquistarla, llevarla a la cama y tener toda una jodida sección de sexo para así poder calmarse. Pensaba que acostándose con Sakura todo terminaría, se acabaría las semanas tortuosas, los sueños húmedos y las humillaciones consigo mismo. Porque tener que llegar a la masturbación y así conseguir tranquilizarse le parecía verdaderamente patético.

Pero no había resultado tan fácil como lo había imaginado en un principio. Sakura ya no era la fangirl chillona de antaño, si no que una alumna más, que lo trataba como a todos. Eso le molestaba, y mucho, y aunque sintiera aquella ira como si fuera ajena a su cuerpo, no por eso dejaba de fastidiarle. Mas había momentos en que la veía, cuando nadie lo hacía, seduciéndolo.

Eran cosas pequeñas, como miradas incitantes, palabras con doble sentido o gestos provocativos. Sasuke sabía que iban dirigidos a él, y en ese momento su cuerpo le dominaba por completo y se abalanzaba hacía ella.

Pero Sakura era astuta, demasiado, ya que cuando lo veía acercarse, se pegaba como un chicle a Naruto. Sí, al rubio idiota que era su mejor amigo. En ese momento su sentido común salía a rescatarle, y volvía a tener el control sobre sí mismo. Él era consiente de que Uzumaki seguía enamorado de Sakura, cualquiera que tuviera media neurona se daría cuenta de ello. Sus miradas, sus sonrojos, la forma en que la trataba. Él no era capaz de lastimar a Naruto. No sabía bien por qué, pero había cosas que Sasuke, por más idiotizado por una chica que estuviera, respetaba. Como todo hombre de honor. Y la amistad, era una de esas.

Era por esa razón que esos dos meses fueron de los peores en su vida. No podía acercarse a Sakura y sacarse todo ese peso de encima, ya que ésta vivía aferrada a su mejor amigo. No podía dañar a Naruto, porque su maldito honor se lo impedía. No podía acostarse con otras mujeres, porque temía que pasara lo mismo que la última noche que tuvo con Karin. Más allá de eso, su cuerpo se rebelaba a él.

Si no era con Sakura, no era con nadie.

Ya no sabía qué hacer. Esa tarde, en clase de educación física, había golpeado a dos de sus compañeros sólo para descargar la tensión que tenía. A consecuencia de eso, Tsunade lo castigó, enviándolo a ordenar los libros de la biblioteca, diciéndole que iba a mandar a otro alumno a ayudarle. Cuando escuchó que alguien entraba, se acercó. Jamás se imaginó que el destino fuera tan jodidamente irónico como para que ese alumno sea justamente su peor pesadilla.

Esa pesadilla que lo acababa de llamar básico. No conocía ni entendía mucho la mente femenina, pero a su percepción, eso era un insulto.

– Básico…– Susurró, con la voz teñida de cinismo. – No era la más indicada para decirme eso.

– ¿Y por qué?– Le desafió, aunque su labio tembló un poco.

– Porque tu pasado no te da siquiera el derecho moral de discutirme, Sakura.

La joven se mordió el labio, con ira. Sasuke no sabía dónde se estaba metiendo.

– Tú no sabes nada de mi pasado. No hables.

El Uchiha alzó una ceja. Ella había flaqueado, su furia era completamente visible. Aunque le gustaría estar haciendo con Sakura otra cosa que no era precisamente discutir, no podía negar que la situación se le estaba tornando divertida.

– ¿Qué no lo sé?– Una leve carcajada desdeñosa brotó de su garganta. Sakura se mordió aún más fuerte su labio. Aquella no parecía una risa normal, ¡Y es que ese sonido había parecido hasta sádico!– ¿Acaso tienes miedo de lo que eras antes, Sakura?

"No digas nada más" No quería hablar de eso con Sasuke. No quería que le recordara lo pesada que había sido. De repente su seguridad se había ido, y se reconoció a sí misma, que tenía miedo, temor, terror. Terror de lo que él podría llegar a decir. Sasuke ensanchó su cínica sonrisa.

– ¿Te avergüenza saber que fuiste capaz de rebajarte de mil maneras por mí?

"Ya cállate, maldición"

Sakura no supo en qué momento le había salido el tiro por la culata.


Naruto buscaba ávido a su alrededor. Pero nada. Ni señales de ella.

– ¿Y Sakura-chan?

Ino, quien estaba a su lado, tomada de la mano por Kiba, se apresuró a contestarle.

– La castigaron. A ella y a Karin, por estar peleándose en gimnasia. No te preocupes Naruto, Sakura debe estar limpiando los salones o los baños, o alguna cosa de esas– Aguantó la risa– Estaba de muy mal humor cuando me la crucé.

– Oh, ya veo– Contestó, triste. Él siempre volvía a su casa con la compañía de Sakura, bueno con Ino, Hinata y Kiba también, pero era ella con quien realmente quería estar. Mucho más, ahora que estaban llevándose tan bien. Los cuatro salieron de la puerta del instituto. Kiba e Ino abrazados y diciéndose cursilerías al oído, él con las manos en los bolsillos y con la cabeza gacha, pensativo, y Hinata a su lado, caminando en silencio.

Sasuke también había sido castigado, y Naruto rió internamente al imaginarse a Karin acosando al Uchiha mientras compartían castigo. Pero su diversión se esfumó al pensar que Sakura también podría estar con el moreno a solas. Sintió como si una piedra se le instalara en el estomago al pensar en eso. Mas quiso tranquilizarse, confiando en que si Karin estaba allí, probablemente haría lo imposible por estar con su amigo. Y, a parte de eso, Sakura no demostraba mucho interés en Sasuke. Parecía haberlo olvidado.

Estuvo más animado ante esa idea, y sus labios se ensancharon en una amplia sonrisa. Miró a su alrededor, encontrándose con los ojos de Hinata, quien lo había estado observando. Ella se sonrojó y apartó la vista, mirando al suelo.

– ¿Sucede algo, Hinata-chan?– Preguntó con su habitual desenfado.

Ella pareció encogerse al escuchar su voz– N-nada, N-naruto-k-kun… n-no te pre-preocupes.

Ino, prestando atención a esa escena, le susurró unas palabras al oído a su novio, quien sonrió cómplice.

– ¡Bueno chicos! Nos separamos aquí– Comenzó Kiba– Nosotros nos iremos al centro, a ver una película buenísima que acaba de estrenarse.

Los ojos de Naruto se iluminaron– ¡Genial'datteyo! ¡Yo también quiero ir!

– ¡NO! – Gritó la rubia, asustando a los otros tres– Quiero decir, es una salida de parejas Naruto, sólo somos nosotros dos– Uzumaki asintió, aunque algo contrariado– A parte, ¡No puedes dejar que Hinata-chan vaya sola a su casa!

La chica Hyuuga le dio una mirada de terror a Ino, comprendiendo la situación. Estaba por replicar, cuando Naruto la tomó de la mano, haciendo que todo lo que iba a decir se evaporara instantáneamente. Su cerebro se colapsó en cuanto él se acercó para mirarla a los ojos.

– ¡No me malinterpretes Hinata-chan! ¡Yo nunca te dejaría sola!

– N-no… yo, y-yo no… – Por dios, el rubio se encontraba tan cerca de ella que podría contar las pequeñas y casi imperceptibles pecas que tenía en las mejillas. Quiso respirar y tranquilizarse, esforzándose para no mandar una mirada asesina a Ino y Kiba, quienes sonreían maliciosos.

Es que Naruto la había eclipsado desde que lo conoció, en la primaria. Sus sonrisas, su espontáneo carácter y su esfuerzo por superarse la habían enamorado. Y, a parte, era un muchacho muy atractivo. Como el príncipe azul que toda niña soñó alguna vez. Rubio, de ojos celestes, con una piel bronceada en un tono dorado. Simpático, tierno, confiable. Pero como en todo cuento de hadas, el príncipe siempre tiene una bruja que lo atormenta.

Y en ese caso, esa bruja tenía nombre, apellido y cabello rosado.

Hinata la odiaba, era a la persona que más detestaba en el universo. Sakura Haruno había prácticamente humillado a Naruto durante toda su vida, y no era justo que luego de tanto tiempo, tanto maltrato, ella aún siga teniendo el amor del rubio.

¡No era justo!

– Hinata, ¿Estás bien?– La voz del muchacho rubio llegó a sus oídos, trayéndola de vuelta al mundo real. Kiba e Ino la miraban preocupados. Sus ojos se habían tornado repentinamente ausentes y tristes, y su cara había pasado del granate a un pálido enfermizo.

Intentó sonreír, pero parecía una mueca muy forzada– Es-estoy bien, no se preocupen.

Ninguno de sus amigos le creyó, pero prefirieron guardar silencio. La pareja se despidió, tomando otro rumbo. Naruto y Hinata, por su parte, fueron por el camino que los llevaría hasta sus hogares. La mansión Hyuuga se encontraba un poco más cerca que el departamento del chico, por lo que por lo menos ella no estaría en ningún momento sola.

Él le hablaba con entusiasmo, contándole como esa tarde había sido el mejor jugador en la clase de gimnasia. Había tanta felicidad en su mirada y tanto fervor en su voz, que Hinata sabía que en realidad lo que le provocaba tanta alegría no tenía nada que ver con las clases.

Era ella, Sakura, lo que lo causaba. Hinata los había visto en el primer receso. Sakura le había dado un beso en la mejilla. El rencor que sintió por ella se agrandó. Pero más que rencor, era envidia. Sí, maldición, le tenía demasiada envidia. Y la cantidad de sentimientos negativos que estaba sintiendo la llevaron a explotar y decirle a Naruto:

– ¿Por qué?

– ¿Eh?– Los irises azules se habían tornado confundidos– ¿Por qué que Hinata-chan?

Los ojos de Hinata se cristalizaron. Un golpe de coraje le había invadido. Lo sabía. Era ahora, o nunca. Se detuvo, provocando que Naruto lo hiciese también.

– ¡Por qué la eliges a ella!


La sala había quedado en completo silencio. Nadie se acercaba a la biblioteca a las últimas horas, y Sasuke estaba seguro que ya no habría ni un alumno en la escuela. Se sentía tan… tan jodidamente bien. Podía ver como los ojos de Sakura se encontraban perturbados, y como su labio temblaba sin saber qué decir. Le agradaba torturarla de esa manera, le hacía sentir menos humillado y mejor consigo mismo. Era una manera de devolverle las frustraciones que ella, indirectamente, le hacía sentir. Aprovechó aquel momento de ausentismo de ella para acercarse un poco, disimuladamente.

– Era… e-era una niña…– Habló Haruno, luego de su mutismo. Le había costado hablar, y sentía la garganta seca. Que la persona que prácticamente le había arruinado la infancia y adolescencia le eche en cara sus errores pasados era muy turbador.

– No es excusa– La voz levemente aterciopelada del Uchiha le llega suavemente a los oídos, como un susurro de muerte. Él no podía tener esa apariencia tan atrayente, tan perfecta… y por dentro ser un completo demonio. No concordaba. – Te humillabas ante mí… y te encantaba hacerlo.

Maldición. Lo odiaba, lo odiaba con toda su alma.

– Cállate– Escupió. Sentía como la ira se apoderaba de su turbación inicial. Al demonio venganza, embrujo, y lo que sea. Lo detestaba.

– Admítelo. Admite que todavía te tengo, y te dejaré en paz– Sasuke no había podido controlarse y voltear la situación.

Quería aprovechar esa oportunidad que tenía para acercarse a ella y asegurarse de que no era en vano. Tal vez sería la única, pero se tenía plena confianza. Poseía todo el dominio de la situación, se sentía con poder para poder someterla. Y pensar en eso, le hacía sentir cosas extrañas. Principalmente en lugares de su cuerpo bastantes vergonzosos. La lujuria había vuelto a él y le había borrado todo pensamiento coherente de su cabeza como si un chorro de sangre caliente le hubiera quemado el sentido común.

– Yo no admitiré nada, bastardo– Sus ojos verdes se encendieron, y apretó los puños, con todos los músculos de su cuerpo tensados. Se sentía pequeña. Con furia, y con el odio corriéndole como veneno por las venas. Sakura jamás había detestado tanto a Sasuke como en ese momento. Ni siquiera cuando este la rechazó en su declaración. Pero en ese instante, le estaba demostrando cuan cínico podía ser y cómo podía superarse a sí mismo con el correr de los años.

– Bastardo, o no, a ti te gusta que sea así.

¡Dios! ¡No podía ser tan… tan…!

– Vete al infierno, Sasuke.

No supo en qué momento ni cómo, ya que todo había pasado demasiado rápido a sus ojos y conciencia. Pero su espalda había chocado violentamente contra el estante de libros en el que anteriormente estaba levemente apoyada. Sus piernas eran bloqueadas por otras mucho más fuertes, y sus brazos se encontraban arriba de su cabeza, mientras que una mano la agarraba por las muñecas, inmovilizándola completamente.

Dio un miedosa mirada hacía un poco más arriba de su frente, topándose con los oscuros y profundos ojos de Sasuke. En cuestión de segundos y con una velocidad sorprendente la había acorralado. No por nada era el mejor deportista del instituto.

El aliento de él, con un leve deje a menta, le golpeaba en la punta de la nariz. Estaba paralizada tanto físicamente como mentalmente. Desde que llegó a esa escuela, se preparaba para una situación así. Sabía que Sasuke se encapricharía con ella, que intentaría besarla, acariciarla (incluso se había preparado por si él intentaba violarla). Pero que llegue en un momento así, en el que estaba tan desarmada… se le tornaba impredecible. Incluso se podía decir que tenía pánico.

– De allí vengo, Sakura.

Y cuando la joven creía que nada podría ser peor, se vio a sí misma siendo prisionera entre un estante de libros y la boca de Sasuke.

¡Por Dios, la estaba besando!


ÒwO

¡Muajaja! Y como soy una maldita, lo corto ahí xD. En éste capítulo, vemos otras facetas de los personajes. Una Hinata dispuesta a luchar por lo que quiere (¡Si! ¡Basta de las Hinatas buenitas, comprensivas! Joder, que la Hyuuga demostró en el manga que tiene ovarios cuando se los nesecita òwó), a una Sakura bastante bitch (Estoy cansada de las Sakuras más buenas que el pan, ¡Que va! Si mi Sakura-chan puede ser bien perra cuando se lo propone òwó), un Sasuke muy cínico y caliente como una pava (Es que pienso que éste Uchiha debe tener hormonas por algún lado, no puede ser tan amorfo, tanto si se calienta con Sakura o con Naruto, ¡Con alguien se caliente, jo'er! òwó) Y un Naruto demasiado ingenuo (Bueno, es que Narutin es tan tierno que no pude cambiarlo ówò).

Creo que les va a impresionar e importar más el beso que todo lo demás xD, pero quiero que tomen en cuenta algo, les doy algo así como un spoiler de unos capítulos mucho más avanzados. Cuando Sasuke cuenta por qué no se acercó a Sakura, no estaba celoso de Naruto, en ningún momento lo estuvo. Quiero que se sepa, que más allá del embrujo, él sigue conservando su esencia. Es irónico y bastardo, pero a la vez un hombre con códigos en lo que respecta a esas personas que él respete. Todo esto demuestra, que Sasuke NO está enamorado de Sakura por el embrujo. Directamente no está enamorado. El amor es algo mucho más complejo, ¿Para qué les digo esto? Pues para que ustedes comparen las diferencias de sentimientos entre Sasuke y Sakura. Sakura sí siente celos, ella sí cambia su esencia por Sasuke, ¿Cómo se puede interpretar ésto?-jojojo-. Y también, para cuando el cúbito de hielo Uchiha comienze a sentir algo, se den cuenta x3.

¡Espero que les haya gustado el capítulo! Y muchas gracias por sus review en el cap anterior, espero que me dejen un comentario en éste, ¡Así Edward estará feliz cofcofysemeteráenmicamacofco f! XD

¡Besos!